31356(04-03-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 31356  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado ponente  

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado    acta    No.    61.   

Bogotá,  D.C., marzo  cuatro (4) de dos mil nueve (2009).   

VISTOS:  

Se  pronuncia  la  Sala en relación con el  impedimento  manifestado  por  el doctor Luis          Édgar         Albarracín         Posada,        Magistrado  de la Sala Penal del Tribunal Superior  de     Bucaramanga,  para   conocer   de   la  apelación  de  la sentencia  proferida  el  22 de agosto de 2008 por el Juzgado Promiscuo del Circuito de San  Vicente  de  Chucurí,  por medio de la cual absolvió al procesado Hernán  Sánchez  Olave,  acusado de la  conducta   punible  de  acceso  carnal  abusivo  con  menor  de  catorce  años.   

ANTECEDENTES:   

            

1.  Los  hechos  que  dieron  origen  a  la  presente  investigación, según la acusación presentada por la Fiscalía el 27  de  febrero  de  2008,  tuvieron  ocurrencia  en  el mes de marzo de 2006, en el  corregimiento  Albania  del  Municipio  de  San  Vicente de Chucurí, Santander,  cuando  la  menor  A.C.L.U. fue accedida carnalmente por Hernán Sánchez Olave,  quien  a cambio le suministraría dinero para pagar lo que le hacia falta en una  tienda de esa localidad.   

2.  El  22  de  agosto  de 2008, el Juzgado  Promiscuo   del   Circuito  de  San  Vicente  de  Chucurí  profirió  sentencia  absolutoria  a  favor  del acusado Sánchez Olave, al considerar que las pruebas  acopiadas  no  arrojaban  certeza  sobre  la  conducta  punible investigada y la  responsabilidad  del procesado, en particular porque la versión ofrecida por la  víctima,  su  retractación  y  las contradicciones en que incurrió no hacían  creíble  su testimonio. Contra esta decisión la Fiscalía interpuso el recurso  de  apelación, el cual fue concedido en el efecto suspensivo ante la Sala Penal  del Tribunal Superior de Bucaramanga.   

3.        El       Magistrado  Luis    Édgar    Albarracín    Posada,  expresó la  imposibilidad  de hacer parte de la Sala de Decisión  Penal  que  ha  de  resolver el recurso de apelación  interpuesto,    por   hallarse   incurso   en   la  causal   de   impedimento  prevista  en  el numeral 4° del artículo 56 del cpp,  al  haber  manifestado  su  opinión  sobre el asunto  materia  de  la       alzada,       porque  como  ponente  hizo  parte de la  Sala  que  dictó  la sentencia de segundo grado que el 20 de noviembre de 2008,  en  el  proceso  radicado  bajo  el  número 686896000154-200880581 confirmó el  fallo  absolutorio proferido por el Juzgado Promiscuo del Circuito de Chucurí a  favor  de  Heliodoro Ardila Pimentel en un proceso similar al que aquí se sigue  al   acusado   Hernán   Sánchez  Olave.   

La  causal  de  impedimento surge porque el  Juez  del conocimiento absolvió al acusado Ardila Pimentel de los cargos que se  le   formularon   por  la  agresión  sexual  a  la  menor  A.C.L.U.,  al  descalificar  la credibilidad del  testimonio  que  rindiera  la  víctima  en dicho proceso, planteamientos que la  Sala  de  Decisión  que  preside  avaló, pues al valorar la declaración de la  ofendida,  que  era  la  prueba  principal,  consideró  que  por sus falencias,  contradicciones  e  imprecisiones no merecía credibilidad alguna, y, por tanto,  había que absolver al procesado Ardila Pimentel.   

Comenta  que  la  menor A.C.L.U. señaló a  múltiples  hombres  como sus agresores sexuales en actos diferentes y en razón  a  ello  se adelantaron ante el Juzgado Promiscuo del Circuito de San Vicente de  Chucurí  cinco  procesos  por  hechos  similares,  culminando uno con condena y  cuatro  con  absolución,  siendo  uno  de  éstos  precisamente el que se sigue  contra     Hernán    Sánchez    Olave,  que es el que ocupa la presente actuación, siendo el fundamento  de  todas  las  sentencias  la misma prueba, el testimonio de la menor víctima,  que  ya  fue  objeto  de  valoración y crítica negativa por parte suya y de la  Sala  de  Decisión  que  preside  en  el asunto que se siguió contra Heliodoro  Ardila  Pimentel quien fue  absuelto de los cargos imputados.   

Bajo ese contexto ya expresó su opinión y  comprometió  su  criterio  sobre la credibilidad que merece el testimonio de la  menor  A.C.L.U.  respecto  de las agresiones sexuales que se dice fue objeto por  parte   del   procesado   Sánchez  Olave,  uno  de  los  absueltos  por los hechos mencionados, luego, a su  juicio,  resulta  conveniente  que  se  le  separe del conocimiento del presente  asunto,  porque se trata de decidir, fundamentalmente, si las manifestaciones de  la  menor  víctima se deben acoger como soporte de la responsabilidad del aquí  acusado,           tal          como  así lo  solicita  la  Fiscalía  impugnante, o sí, por el contrario, se debe desestimar  como  lo  pide  la  defensa,  para  que  se  mantenga  la  absolución,  que fue  precisamente el objeto de debate oral del recurso.   

Pone  de  presente  que  en este caso ya se  declaró  impedido  el  doctor Eugenio Fernández Carlier, Magistrado integrante  de  la  Sala de Decisión Penal que preside, y la Sala Penal de la Corte Suprema  de  Justicia  le  aceptó  dicha manifestación y lo separó de su conocimiento.   

Por lo anterior,  dispuso  el  envío  de la  actuación  a  esta  Sala  de  la  Corte  para  que  se  resuelva el impedimento  planteado,  expresando que  en  el  diligenciamiento ya obra copia de la sentencia  proferida   en   el   proceso   contra   Heliodoro   Ardila   Pimentel     y     de    la    decisión  que resolvió el impedimento propuesto por el Magistrado  Fernández Carlier.   

CONSIDERACIONES  DE LA SALA:   

1.  De  acuerdo  con  lo  previsto  en los  artículos  57 y 341 de la ley 906 de 2004, esta Corporación es competente para  resolver  el impedimento propuesto por tratarse de un proceso adelantado bajo el  trámite     del     sistema     penal    acusatorio    y    por    corresponder  a            la manifestación  que         hace        un        Magistrado         de   la   Sala   Penal   del   Tribunal   Superior  de Bucaramanga.   

2.    Las  instituciones   de   los   impedimentos   y   las  recusaciones  están  fijadas  constitucional  y  legalmente  para la preservación y defensa del derecho a ser  juzgado  por  funcionarios  imparciales,  alcanzando  la  categoría  de derecho  fundamental  porque hace parte del derecho a un proceso con todas las garantías  y  previsto  así  mismo  en  el  artículo  10  de la Declaración Universal de  Derechos  Humanos  como en el artículo 14.1 del Pacto Internacional de Derechos  Civiles y Políticos de New York.   

3.  En  esta  materia rige el principio de  taxatividad  según  el  cual  solo constituye motivo de excusa o de recusación  aquel  que  de manera expresa se señala en la ley, lo que hace exclusión de la  analogía,  además  que  a  los jueces les está vedado separarse por su propia  voluntad  de  sus  funciones  jurisdiccionales y a los sujetos procesales no les  está  permitido  escoger  a  su arbitrio la persona del juez, de manera que las  causas  que  dan  lugar a separar del conocimiento de un determinado asunto a un  funcionario  judicial  no  pueden  deducirse  por  similitud  ni  ser  objeto de  interpretaciones  subjetivas,  en  tanto  se  trata de reglas de garantía de la  independencia  judicial  y  de vigencia del principio de imparcialidad del juez.   

4.  Este  axioma  -o derecho a un tribunal  imparcial-  derivado  de  los  artículos  209  y  13  de la Constitución Política en cuanto la función  pública  de  administrar  justicia  así lo reclama lo mismo que el trato igual  para  todas  las  personas  de  parte  de  las autoridades, se ha concebido como  esencial  del  debido  proceso  en  el sentido que junto a dos partes parciales,  tiene  que existir un tercero imparcial,  extraño a la causa y ajeno a las  posiciones  de intereses de ellas -el juez-, principio de alcance general puesto  que   tiene   aplicación  en  todos  los  tipos  de  procesos  y  sistemáticas  procesales1.   

5. La causal de  impedimento    que    se    ajusta    en  el  presente  caso,  está prevista en el artículo 56 numeral  4°  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  en los  siguientes términos:   

Que  el  funcionario  judicial  haya  sido  apoderado  o  defensor de alguna de las partes, o sea o haya sido contraparte de  cualquiera   de   ellos,   o  haya  dado  consejo  o  manifestado   su  opinión  sobre  el  asunto  materia  del  proceso. (Se subraya)   

6.  Le  asiste  razón            al           doctor Luis  Édgar   Albarracín   Posada  al  considerar  estar  impedido  para  resolver  el  recurso  de apelación  interpuesto     por    la    fiscalía,      contra     la     decisión  adoptada  el 22 de agosto  de  2008  por  el Juzgado  Promiscuo  del Circuito con Funciones de Conocimiento  de   San   Vicente   de   Chucurí,   por  medio  de  la  cual  absolvió al  procesado  Hernán  Sánchez Olave   de  la  conducta  punible  de acceso carnal abusivo con menor de  catorce  años, porque tal  como  lo  considerara  esta  Corporación al resolver el impedimento manifestado  por   el   Magistrado  Eugenio  Fernández  Carlier:   

En fallo del 20  de   noviembre   del   presente  año  la  Sala  de  Decisión   Penal   del   Tribunal   Superior   de  Bucaramanga,  integrada  por  los  Magistrados  Luis  Édgar   Albarracín  Posada     (ponente)     y      Eugenio     Fernández     Carlier,  al resolver el recurso de  apelación  interpuesto  por la Fiscalía contra la sentencia absolutoria del 11  de  agosto  de  2008  proferida  por  el  Juzgado  Promiscuo del Circuito de San  Vicente   de   Chucurí   a   favor   de   Heliodoro  Ardila  Pimentel  acusado  por  el  delito de acceso  carnal  abusivo  con  menor  de  catorce  años  de  que fuera presunta víctima  A.C.L.U.,  la  confirmaron,  al  considerar contrario a lo expresado por el ente  acusador  recurrente,  que  lo sostenido por la ofendida en las entrevistas y en  el  juicio  oral, no era posible otorgar plena credibilidad al señalamiento que  inicialmente  hiciera  del  inculpado   porque  no aparece en la actuación  elemento  de  juicio  que  la  corrobore,  y sí presenta en sus manifestaciones  imprecisiones,  falta de claridad, incoherencia y objetividad, al punto que como  lo  sostuvieron  los  peritos ella se desenvuelve en un entorno en el cual puede  ser  manipulada  y sugestionada en cuanto a lo que debe decir y contra quién, o  verse    cohibida    en    expresar   totalmente   la  verdad  cuando  allí  dijo     que    la  incriminación   que  hizo  contra  el  acusado  obedeció  a  presiones  de  su  progenitora.   

En la sentencia absolutoria proferida el 22  de  agosto  de  2008  por  el  Juzgado  Promiscuo del Circuito de San Vicente de  Chucurí  el  22 de agosto del presente año, a favor del sindicado Hernán  Sánchez  Olave,  se plantean  como  argumentos  para  asumir  tal  determinación,  entre  otros,  la falta de  credibilidad  del testimonio de la víctima porque ofrece en sus manifestaciones  múltiples  contradicciones  que  no  pudieron  dilucidarse, y sus aseveraciones  “impiden al Juzgador admitir como cierta alguna de  las  versiones  de  la menor A.C.L.U. para atribuir responsabilidad al encartado  en  los  hechos  delictivos  por los cuales se le acusa, pues en efecto, generan  serias  dudas  al  interior  del  diligenciamiento,  las  cuales, se insiste, no  pudieron   ser   despejadas   por  el  funcionario  instructor,  a  través  del  contrainterrogatorio   y   de   las   demás  probanzas  practicadas”2.    

De  lo  anterior se infiere sin dificultad  que    el   Magistrado   Luis   Égar   Albarracín  Posada,  expresó  su  opinión  y  comprometió  su  criterio  sobre  la  credibilidad  que merece el testimonio de la menor A.C.L.U.  respecto  de las agresiones sexuales que se dice fue víctima por los procesados  a  que  se  ha  hecho mención, de manera que resulta  conveniente  que  se separe del conocimiento del presente asunto cuando se trata  de  decidir  si tales manifestaciones de la víctima  se   deben   acoger  como  soporte  de  la  responsabilidad  del  aquí  acusado  Hernán  Sánchez  Olave  o  conducen  a  la absolución impugnada.    

Y, ello debe ser así, para salvaguardar la  imparcialidad  que deben observar los funcionarios judiciales, protegiéndose de  contera  el  interés  del  conglomerado social para que se administre una recta  justicia.   

      

A  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:   

1.  DECLARAR  FUNDADO  el  impedimento manifestado por              el             doctor Luis  Édgar     Albarracín     Posada,    Magistrado  de    la   Sala   Penal   del   Tribunal   Superior  de   Bucaramanga,  para  conocer  del recurso de apelación interpuesto por la  fiscalía,   contra  el  fallo    absolutorio    proferido    a    favor   del   procesado   Hernán  Sánchez Olave el 22 de agosto  de    2008    por    el    Juzgado    Promiscuo         del   Circuito   con   Funciones   de  Conocimiento    de   San   Vicente   de   Chucurí.   

2.          ADVERTIR   que   contra  la  presente  providencia no proceden recursos.   

Cópiese,  devuélvase  la  actuación  al  Tribunal de origen y cúmplase.   

JULIO E. SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                          SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO         MARIA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ    DE  LEMOS                          

AUGUSTO       J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                        JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                                              

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                      JAVIER ZAPATA ORTIZ   

         Excusa  justificada   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria.   

    

1  Art.  73, Ley 94 de 1938; art. 78, Decreto 409 de 1971; art. 103, Decreto 050 de  1987;  art. 103, 

Decreto 2700 de 1991, modificado  por  el  art.  15 de la Ley 81 de 1993; art. 99, Ley 600 de 2000; y art. 56, Ley  906  de  2004.  Y, provs. CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal, 20  de  agosto  de  1992, rad. 5044, 23 de marzo de 2000, rad. 14536, 8 de noviembre  de  2000, rad. 14078, 7 de mayo de 2002, rad. 19300, 18 de febrero de 2004, rad.  21921,  16  de  marzo  de 2005, rad. 23374, 30 de noviembre de 2006, rad. 26453,  entre otras.   

2  CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,  auto  diciembre  16  de  2008, rad. 30990.     

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