31102(26-03-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso     No  31102   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 090.  

Bogotá       D.C.,  marzo veintiséis (26) de dos mil  nueve (2009)   

VISTOS  

La  Sala  emprende  el  estudio  sobre  las  exigencias  de lógica y suficiente acreditación del libelo casacional allegado  por  el  defensor del acusado WEIMAR ANDRÉS ECHEVERRI  TABARQUINO  contra  el  fallo de segundo grado dictado  por  el Tribunal Superior de Medellín el 18 de septiembre de 2008 a través del  cual  condenó  al  referido  ciudadano  como  autor  penalmente responsable del  delito  de  destinación  ilícita de inmueble para la venta de estupefacientes,  providencia  revocatoria  de la sentencia de absolución proferida el 9 de julio  de  la  citada  anualidad  por  el  Juzgado  Veintiocho  Penal  del Circuito con  funciones de conocimiento de la misma ciudad.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

Aproximadamente a las diez de la mañana del  19  de  diciembre  de  2007  agentes  de  la  Policía  Nacional adelantaron una  diligencia  de  registro  y  allanamiento al inmueble ubicado en la carrera 33 A  No.  36 B – 37 de Medellín  en  cumplimiento  de  la  orden  expedida  por  la Fiscalía Local adscrita a la  URI.   

En  el  lugar  donde  se  halló marihuana y  derivados  de  la  cocaína  (25  cigarrillos  de  marihuana con un peso de 22.4  gramos,  128  papeletas  con  cocaína  con  peso  de  58.5  gramos  y otras 975  papeletas  también  con  cocaína,  que  arrojaron  un  peso  de 145 gramos) se  encontró     a     WEIMAR    ANDRÉS    ECHEVERRY  TABARQUINO,  quien  además de estar domiciliado en el  inmueble  atendió  la diligencia; en el interregno arribaron a dicha residencia  dos    sujetos    quienes    demandaron    la    venta    de    los    referidos  estupefacientes.   

          En  audiencia  de  formulación  de  imputación  celebrada  ante el  Juzgado  Diecisiete  Penal  Municipal  de  Control de Garantías de Medellín la  Fiscalía  le  imputó  el  concurso  de  delitos de tráfico de estupefacientes  (conservación  y venta) y destinación ilícita de inmueble para dicho tráfico  ilegal,  allanándose  sólo  al primero de los cargos, circunstancia que impuso  la  ruptura de la unidad procesal para que por separado se siguiera investigando  el segundo comportamiento.   

          En  el  transcurso  de  este  diligenciamiento  le  fue  impuesta  a  instancia  de  la  Fiscalía medida de aseguramiento de detención preventiva en  establecimiento carcelario sin derecho a libertad provisional.   

          El  11 de enero de 2008 la Fiscalía presentó escrito de acusación  contra  el  incriminado como presunto autor del punible de destinación ilícita  de  inmueble al tráfico de estupefacientes, conducta por la cual fue acusado en  audiencia   realizada   para   tal  efecto  el  19  de  febrero  del  mencionado  año.   

Una  vez concluida la etapa del juicio oral,  el  Juzgado  Veintiocho  Penal  del  Circuito  con  funciones de conocimiento de  Medellín  profirió fallo el 9 de julio de 2008, por medio del cual absolvió a  ECHEVERRI  TABARQUINO por el  delito     objeto     de    acusación,    providencia    impugnada    por    la  Fiscalía.   

El  Tribunal Superior de Medellín decidió,  mediante  sentencia del 18 de septiembre de 2008, revocar la absolución para en  su  lugar,  condenar al acusado a la pena principal de noventa y seis (96) meses  de  prisión  y  multa  por  1.333,33  salarios mínimos legales mensuales, como  autor  penalmente  responsable  del  delito de destinación ilícita de inmueble  para  la  venta  de  estupefacientes.  A  su vez, dispuso compulsar copias de la  actuación para dar curso al proceso de extinción del inmueble.   

En el mismo proveído le negó la condena de  ejecución  condicional,  así  como  la prisión domiciliaria sustitutiva de la  intramural.   

Contra   el   fallo   del   ad   quem  el  defensor  del  incriminado  interpuso    recurso    de    casación   y   allegó   el   respectivo   libelo  oportunamente.   

LA DEMANDA  

Con  fundamento  en  la  causal  tercera  de  casación  establecida  en el artículo 181 de la Ley 906 de 2004, el recurrente  afirma  que el Tribunal incurrió en manifiesto desconocimiento de las reglas de  producción  y  apreciación de las pruebas sobre las cuales fundó la sentencia  de condena.   

En la demostración del reproche asevera que  de  la  lectura  del  informe ejecutivo sobre labores previas al allanamiento se  deduce   que   el   objetivo   era   demostrar  el  almacenamiento,  tráfico  y  distribución  de  estupefacientes,  no  el  punible de destinación ilícita de  inmueble a tales actividades.   

          Resalta  que  no  se  dispusieron equipos técnicos para fotografiar  compradores  de  las  sustancias, videos u otros mecanismos similares, con mayor  razón   si   el   Agente   Omar  de  Jesús  Suárez  Marín  dijo  que  al  interceptar a los compradores y  requisarlos  se referían a un callejón y no a un inmueble específico, todo lo  cual  le  permite concluir que no hubo un protocolo planeado y que hablar de una  “plaza  de vicio y destinación ilícita de un bien  inmueble  en  tan  poco  tiempo (dos meses, se precisa)  y  en  un  lugar  con  dificultades  de acceso, es un  juicio apresurado”   

          No  se  aclaró  quién entrevistó a Jhon  Jairo   Restrepo   y  Julio  César  Vásquez,  pues aunque el documento es firmado  por  el  Patrullero  Odacir Ramírez Usuga,  fue  él quien abrió la puerta y atendió a los compradores, los  cuales      sólo      dicen      que     concurrieron     a     “chismosear”   por  el  allanamiento  y  fueron  introducidos  a la fuerza al inmueble por un policía vestido de pintor.  Destaca  que  sus  exposiciones  son  bastante  similares y hasta con las mismas  palabras.   

          Considera  el  censor que el proceder de los policías fue irregular  y  “consecuentemente la producción de la actividad  probatoria  vulnera todas las reglas”, cuya práctica  frecuente   por  parte  de  la  fuerza  pública  debe  ser  corregida  por  los  funcionarios judiciales.   

          También  dice  que  no  se valoró el contrato de arrendamiento del  inmueble,  con  el  cual  se  establece  que su patrocinado residía allí desde  hacía  cerca  de  dos meses. Igualmente no se ponderó una carta del párroco y  otra suscrita por 35 vecinos del barrio.   

Aduce  que  en  el  acta de la diligencia de  allanamiento  no  se  dejaron  anotaciones  sobre  modificaciones a la fachada o  parte  interna  de la casa, o la presencia de incrustaciones, huecos, pasadizos,  paredes  o de adaptaciones arquitectónicas que facilitaran la comercialización  de estupefacientes.   

          Finalmente  concluye  que  su asistido por subsistencia, facilismo o  ambición  se  introdujo  en  el  mundo de la distribución de narcóticos y que  como  persona  con  deseos  de rehabilitación aceptó su responsabilidad por el  delito  de  tráfico de estupefacientes, pero resulta ahora desproporcionado que  se  le  condene a 12 años de prisión por el delito de destinación ilícita de  inmueble para la venta de dichas sustancias.   

Apoyado  en  los  argumentos  anteriores, el  defensor  solicita  la  casación  del  fallo  impugnado,  para  en su reemplazo  proferir  sentencia  absolutoria  en  favor  de WEIMAR  ANDRÉS ECHEVERRI TABARQUINO.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Es  cierto  que  en la Ley 906 de 2004 no se  distingue  entre  recurso  de casación por la vía común y por la discrecional  en  cuanto  se  marginó  la exigencia de la cantidad de pena máxima del delito  para  acceder  a  dicha impugnación, no obstante, es del resorte del recurrente  demostrar  el  quebranto  de  derechos o garantías fundamentales, lo cual exige  contar  con  interés  para impugnar, señalar la causal, desarrollar los cargos  de  sustentación  del  recurso  y demostrar la necesidad del fallo de casación  para  cumplir alguno de los fines establecidos por el legislador en su artículo  180,  esto es, la efectividad del derecho material, el respeto de las garantías  de  los  intervinientes, la reparación de los agravios sufridos por éstos y la  unificación  de  la  jurisprudencia, so pena de resultar inadmitida la demanda,  según   lo   establece   el   artículo   184   de   la   citada   legislación  adjetiva.   

         Ahora,  en  el  examen de los requisitos  de  admisibilidad  de  los  libelos  casacionales,  es  deber      de      la      Sala      constatar  en  la    formulación    y   desarrollo   de      las     censuras   el   acatamiento  de  las  exigencias  de   lógica         y         de      pertinente    demostración     definidas     por     el     legislador    y  desarrolladas   por   la  jurisprudencia,  con el fin  de         evitar        la        transformación    de    este   recurso  extraordinario   en  una  instancia     adicional     a     las     ordinarias.     Tales     requisitos   se  orientan  a  conseguir  el   desarrollo   de  los  libelos  dentro  de  unos mínimos lógicos y de coherencia en la postulación y  demostración  de  los  cargos  propuestos,  en cuanto  resulten  inteligibles,  esto  es,  precisos y claros,  pues  no  corresponde a la  Sala  en  su  función  reglada  de  orden  constitucional  y  legal,  develar o  desentrañar  el sentido de confusas, ambivalentes o contradictorias alegaciones  de los impugnantes en casación.   

Precisado  lo anterior, encuentra la Sala en  este  asunto  que  el censor no se sujeta a unas tales directrices para impugnar  el  fallo condenatorio proferido contra WEIMAR ANDRÉS  ECHEVERRY, pues si bien invoca la violación indirecta  de  la  ley  sustancial, no orienta su discurrir a precisar en qué consistieron  los  errores  de  apreciación  judicial  de  las  pruebas, pues sólo procede a  exponer  su  personal  y  fraccionada valoración de algunos medios probatorios,  para  acto  seguido confrontarla con la ponderación de los mismos por parte del  ad quem, sin tener en cuenta  que   este  mecanismo  impugnaticio  extraordinario  no  fue  dispuesto  por  el  legislador  para prolongar el curso de las instancias o para simple y llanamente  exponer   el   criterio   de   los   demandantes,  sino  para  denunciar  yerros  trascendentes  de  los  falladores en la aplicación de la ley sustancial, en la  ponderación  de las pruebas o en la guarda de la legitimidad del trámite, dada  la  presunción  de  acierto  y  legalidad  de la cual se encuentra revestida la  sentencia.   

Así  pues,  como  el  recurrente plantea la  violación  indirecta  de la ley, era su deber especificar si los sentenciadores  incurrieron  en  un  error  de  hecho  o  de  derecho.  En  el  primer  caso, le  correspondía  establecer  si  se  trató  de  un  yerro  por  falso  juicio  de  existencia  por  omisión  o  por  suposición,  o  bien  de  un falso juicio de  identidad  por  adición,  cercenamiento  o  tergiversación,  ora  de  un falso  raciocinio  por  quebranto  de  las  reglas de la sana crítica, esto es, de los  principios  de  la  lógica,  los  postulados de la ciencia o las máximas de la  experiencia, deberes omitidos por el censor.   

En el segundo caso, es decir, tratándose de  los  errores  de  derecho, era imprescindible identificara si se trató de falso  juicio  de  legalidad  de  la prueba o falso juicio de convicción, desde luego,  asumiendo  los  desarrollos  propios  de  cada  una de dichas especies de error,  obligaciones que también incumplió.   

Adicionalmente puede observarse, que como el  casacionista  no  procedió  a  señalar el precepto quebrantado indirectamente,  tal  omisión  le  impidió  precisar  si  se  trató  de  un asunto de falta de  aplicación  o  de aplicación indebida de una norma constitucional, legal o del  bloque  de constitucionalidad llamada a regular el caso, falencias que dejan sin  acreditación el reparo formulado.   

Las  mencionadas  omisiones  lógicas y demostrativas en el discurso del  defensor imposibilitan a la  Sala  para  acometer  el  estudio  de la censura planteada, pues si el libelo de  casación  no  corresponde  a  un alegato de libre confección, su presentación  con  base  en  meras  apreciaciones  personales  e indemostradas del  recurrente y  sin  atenerse a alguna de las reglas lógicas y argumentativas que lo gobiernan,  impone   la  inadmisión  de  la  demanda  de  acuerdo con lo dispuesto en el artículo 184 de la Ley 906 de  2004,   pues    en   virtud   del   principio   de   limitación   propio         del        trámite  casacional, la Corte no se  encuentra facultada para enmendar tales falencias.   

          Además,  no se observa con ocasión de la  sentencia  impugnada o dentro del curso de la actuación procesal, violación de  derechos    o    garantías    del    incriminado,    como   para   adoptar  la  decisión  de  superar  los  defectos  de  la  demanda y  decidir  de  fondo,  según  lo  dispone  el  inciso 3º del artículo 184 de la  citada legislación.   

          Precisión final   

          Contra  la  decisión  de  inadmitir  la  demanda  presentada por la  defensa  procede  el  mecanismo de insistencia de conformidad con lo establecido  en  el artículo 186 de la Ley 906 de 2004. Como dicha legislación no regula el  trámite  a  seguir  para  aplicar  el  referido  instituto procesal, la Sala ha  definido    las   reglas   para   tal   propósito1, como sigue:   

          i)        La  insistencia  es un mecanismo especial cuyo ejercicio corresponde  al  demandante,  dentro  de los cinco (5) días siguientes a la notificación de  la  providencia  por  medio  de  la  cual la Sala decida inadmitir la demanda de  casación,  con  el  fin  de provocar la reconsideración de lo decido. También  podrá  ser ejercitado oficiosamente dentro del mismo término por alguno de los  Delegados   del   Ministerio  Público  para  la  Casación  Penal  –  cuando  el  recurso  de casación no  hubiera    sido    interpuesto   por   un   Procurador   Judicial   –,  el Magistrado disidente, el ausente  de los debates o quien no haya suscrito la providencia inadmisoria.   

          ii)                       La  solicitud de insistencia puede elevarse ante  el  Ministerio  Público  a  través  de sus Delegados para la Casación Penal o  ante  uno  de  los  Magistrados  de  la  Sala  en  las  condiciones expuestas en  precedencia.   

          iii)                      Es  potestativo  del  Magistrado  disidente,  de  quien  no  intervino  en los debates o del Delegado del Ministerio Público ante  el  cual se formula la insistencia, optar por someter el asunto a consideración  de  la  Sala  o  no  presentarlo  para  su  revisión.  En  éste último evento  informará   de   ello   al   peticionario   en   un   plazo   de   quince  (15)  días.   

          iv)                       El  auto  a  través  del  cual  se  inadmite la  demanda  de  casación  trae  como  consecuencia  la  firmeza de la sentencia de  segunda  instancia  contra  la  cual  se formuló el recurso de casación, salvo  cuando la insistencia prospere y conlleve la admisión del libelo.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR  el  libelo  casacional  presentado  por  el  defensor  del  procesado      WEIMAR      ANDRÉS      ECHEVERRI  TABARQUINO,   por   las   razones  expuestas  en  las  consideraciones precedentes.   

De conformidad con  el  artículo  184 de la Ley 906 de 2004, es facultad  del demandante elevar petición de insistencia.   

Notifíquese y cúmplase.  

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                             SIGIFREDO     ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANES           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                      JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Providencia del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *