31097(10-03-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 31097  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado  Ponente   

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado   acta   Nº   070   

         

Bogotá,   D.   C.,    diez (10) de marzo de dos mil nueve (2009).   

VISTOS  

La Corte resuelve la admisibilidad formal de  la  demanda  de  revisión  presentada por el apoderado de una presunta víctima  contra  la providencia que declaró la preclusión de la investigación, dictada  el  30  de  mayo  de  2007  por  la Fiscalía 001 Seccional de Bolívar (Cauca),  dentro  del  proceso  que  se adelantó contra Gabriel Hernando Bermeo Martínez  por el delito de homicidio culposo.   

  HECHOS  

El instructor los sintetizó de la siguiente  manera:   

“El día 10 de julio de 2004, en la vía  que  de  Mocoa  conduce  a Pitalito en la vereda Verde Yaco, siendo más o menos  las    5:00   de   la   tarde   el   vehículo   de   placa   VJA   –  789  camión  doble  troque,  color  azul,  conducido por el señor GUSTAVO ARIEL ECHEVERRY REYES, quien transportaba  400  bultos  aproximadamente de cemento gris con destino a Mocoa, colisionó con  el  vehículo   clase  bus  placa  UFF-503  color  rojo,  negro y blanco de  servicio  público  afiliado  a  la empresa Cootransmayo conducido por el señor  GABRIEL  HERNANDO  BERMEO  MARTÍNEZ,  quien  viajaba con destino a la ciudad de  Bogotá  (Cundinamarca)  donde  resultaron dos personas muertas, entre ellas, el  conductor  del camión doble troque GUSTAVO ARIEL ECHEVERRY REYES y ARCENIO ANDI  AJÓN  quien  viajaba  en el bus, y 22 heridos los cuales fueron atendidos en el  Hospital JOSÉ MARÍA MARTÍNEZ de Mocoa”.   

LA      DEMANDA   

La  apoderada  de  la  presunta  víctima,  cónyuge  del  conductor del tracto camión quien falleció como consecuencia de  la  colisión,  luego  de  referir los hechos, la actuación procesal surtida en  este  asunto y los medios de convicción recaudados en el trámite, anota que se  permite  relacionar  nueva  prueba que adjunta con la demanda y que evidencia la  manera como sucedieron los hechos.   

Estima que el testimonio de Raimundo López  Torres,  socio  de  la  víctima,  informa  que  éste no tomaba licor ni fumaba  cigarrillo.  Anota  que  el  bus de la empresa Cootransmayo subía por el carril  contrario   al   que   le   correspondía   porque   allí   se  observaban  las  “quemadas  de  los frenos antes de estrellarse ante  el   camión”,  así  mismo  puntualiza  que  este  vehículo viajaba por el carril correcto.   

Dice  que  el  señor  José Wálter Lozano  Montealegre,  manifiesta en la declaración extrajuicio rendida ante el Notario,  que  tampoco  vio a la víctima en estado de beodez y fumando cigarrillo, que el  día  del  accidente  aproximadamente  entre  las  8  y  las  9 de la mañana se  comunicó  con  ella  y le manifestó que en las horas de la tarde regresaría a  Mocoa. Sin embargo, posteriormente se informó del accidente.   

Argumenta  que  el  señor Gerardo Quintero  Aguirre,  sostuvo  en  la  declaración  extrajuicio  que  el 8 de julio de 2004  cargó  en  Cementos Diamante 17 toneladas y media de 50 kilogramos equivalentes  a 345 bultos.   

Afirma  que  el señor José Libardo Mejía  Guerrero  anota  en  la  versión  extra  juicio que se había encontrado con el  citado  conductor  en  las  horas de la tarde en Pitalito cuando regresaba de la  ciudad  de  Ibagué; se saludaron y observó el estado normal de éste; que como  se  desplazaba  en  un  vehículo  particular  se  vino  detrás del camión que  cargaba  el  cemento  siendo  el  conductor del bus el causante del accidente al  transitar  por la vía contraria.   

Además, asevera que el deponente adujo que  el  tracto  camión  trató  de  esquivar el bus, pero como éste viajaba a gran  velocidad lo arrolló.   

Al referirse a la declaración extra juicio  de  Jaime  Rosendo  Fajardo  Sánchez,  señala que éste dijo conocer al señor  Gustavo    Ariel    Echeverry    Reyes   e   informó   cómo   sucedieron   los  hechos.   

Por último, también procede a transcribir  apartes  de  las  versiones  extra judiciales de César Augusto Rosas Santacruz,  Luis  Alberto  Jurado y Luis Hernando Otaya Valencia, para seguidamente informar  que  dichas  declaraciones   confirman  lo dicho por los pasajeros del bus,  esto  es,  la  “discusión de la señora que venía  con  el  conductor  del  bus  de  la empresa Cootransmayo el señor GABRIEL  HERNANDO  BERMEO  MARTÍNEZ, en  donde  manifestaba que no importaba que se mataran, además que el conductor del  bus  iba  a  gran  velocidad y que transitaba por el carril contrario, es decir,  por  el  carril  del  camión,  también  existe nuevo acervo probatorio para la  presente  ACCIÓN  DE  REVISIÓN  tal y como las allegó de que el conductor del  camión  frenó;  pero  el bus iba demasiado rápido y le propinó el choque, en  el  cual  el  señor  GUSTAVO  ARIEL  ECHEVERRY REYES  perdió la vida, al igual que otro pasajero y hubo 22  heridos,  lo  anterior  denota  claramente  la conducta típica, antijurídica y  culpable   derivada   de  la  irresponsabilidad  de  quien  tenía  a  su  cargo  no  solo  su  propia  vida  sino  la  de 22 pasajeros  más…”.   

Dice que en el mentado vehículo viajaba la  señora  Martha  Elena  Arciniegas  Casanova,  que pese a ser indemnizada por la  empresa,      de     todos     modos     la     misma     no     “suple   la  invalidez     que     de     por    vida    tiene    que    soportar”.   

Aduce  que la responsabilidad del sindicado  se  infiere  del  contrato  de  transacción  celebrado  entre  la  empresa y el  conductor   con  los  afectados,  así  como  también  de  las  demás  pruebas  recaudadas  y  allegadas a través de la demanda con la cual pretende la acción  de revisión.   

Manifiesta que en el informe rendido por el  Cuerpo  Técnico  de  Investigación  de  la  Fiscalía General de la Nación se  colige  que  la  causa del accidente fue el derrumbe que había en la vía y que  el  conductor  del  camión  trató  de  esquivarlo, colisionando contra el bus.  Empero,  estima  que  el  mismo  se  encuentra refutado con las versiones de los  testigos  presenciales,  quienes  en  ningún  momento  hacen alusión al citado  derrumbe.   

Anota que “en la  manifestación”  hecha  por Gabriel Hernando Bermeo  Martínez  se  da  cuenta  que  el  camión  invadió  el  carril  por el que se  desplazaba   el   bus  que  conducía,  razón  por  la  cual  fue  por  lo  que  “pisó  el  freno”; sin  embargo,  asevera  que  en  la  vía  sólo  están las marcas de los frenos del  camión,  situación  que lleva a colegir que fue el conductor de este vehículo  quien causó el accidente.   

Insiste  en  que se permite allegar el acta  “fracasada”    de  conciliación  fechada  el  13  de  julio  de  2005  que  se  tramitó  ante  la  Defensoría  del  Pueblo  de  Putumayo  –  sede  Mocoa-,  que  se  llevó a cabo  “por  petición  de mi mandante la señora de   GUSTAVO     ARIEL     (fallecido)…”,   lo  que   permite  evidenciar  “claramente  que  si  tanto  la  abogada del señor  JAIRO  y  de  la  empresa  COOTRANSMAYO, comparecieron  es  por  que denota cómo en  la         conciliación         anteriormente         relacionada        asumen  responsabilidad…”.   

Arguye que el Centro Agroindustrial para el  Desarrollo  del  Putumayo  certificó  el  peso  sin  carga  de 10 toneladas del  camión,  motivo  por  el  cual  el  mismo  al  momento  del accidente era de 27  toneladas.  De  ahí  que  considere  que  no  era  posible  que  el bus hubiese  desplazado  al tracto camión, sabiendo que el primero de los automotores pesa 6  “toneladas  sin  pasajeros  y  como  trasportaba 23  personas  incluido  el  chofer  y su compañera se calcula que el peso total del  bus  no  sobrepasa  una tonelada más 500 kilos, es decir, que el peso total del  bus  al  momento del accidente era de 7 toneladas más 500 kilos, situación que  denota  el gran peso que llevaba el camión que transitaba la víctima fallecida  en   donde  no  era  posible  andar  a  toda  velocidad  por  lo  pesado  de  la  carga…”.   

Por  lo  expuesto,  depreca  a la Corte que  admita  todas  las  pruebas  aportadas  en  la demanda, máxime cuando no fueron  objeto  de  práctica en la instrucción. Por manera que no comparte que se haya  precluido  la  investigación,  atribuyendo  responsabilidad  al  conductor  del  camión  fallecido,  “es  decir,  al señor GUSTAVO  ARIEL      ECHEVERRY     REYES     esposo     de     mi     mandante”.   

En   lo   que   llamó   “FUNDAMENTOS   DE  DERECHO”,  luego  de  citar  apartes  del  artículo  29  de  la  Constitución  Política,  acota que  “por  acción  y omisión de los hechos narrados se  ha violado el derecho fundamental al debido proceso”.   

CONSIDERACIONES     DE    LA    CORTE   

1. La acción de revisión fue concebida por  el  legislador  como  un  mecanismo  excepcional  a través del cual se busca la  invalidación  de una decisión ejecutoriada, cuando ésta entraña un contenido  de  injusticia  material  porque  la  verdad  histórica  de los acontecimientos  resulta  diversa  de  la  obtenida  procesalmente  y  se  torna  necesario hacer  prevalecer la verdad material.   

Dadas  sus especiales características, que  como  se  dijo  se  dirigen  a  derruir  una decisión  ejecutoriada,   su   ejercicio   no   solo  debe  someterse  a  las  taxativas  causales  que  para  su  prosperidad  indica  el  artículo  220  del Código de  Procedimiento  Penal,  sino  que además requiere del aporte de medios de prueba  serios,   procedentes,  idóneos  y  con  suficiente  grado  de  credibilidad  y  trascendencia       para       conducir       a      la      rectifi­ca­ción  del  error que se enrostra a la  providencia  demandada,  superando  en  ella  la  injusticia  que  el  actor  le  adjudica.   

Así, esta acción sólo procede frente a la  demostración  de  alguna  de  las  causales taxativamente señaladas en la ley,  siempre  y  cuando  se  colmen  las  exigencias  específicas  previstas  en  el  artículo   222   de   la   Ley   600  de  2000  para  la  admisibilidad  de  la  demanda.   

2.  Ahora  bien, el artículo 221 de la Ley  600  de  2000,  regula  lo atinente a la titularidad, esto es, que la acción de  revisión  podrá  ser  promovida  por  cualquiera de los sujetos procesales que  tengan      interés  jurídico      y  hayan   sido  legalmente  reconocidos dentro de la actuación procesal.   

Así, resulta        lógico  advertir  que en el supuesto que ocupa la atención de la Sala la  esposa     de     Gustavo     Ariel     Echeverry    Reyes    no    ostenta  ninguna legitimidad para acudir  a esta acción.   

Es  verdad  que de acuerdo con la sentencia  del  30  de  septiembre  de  2003,  la   Corte  Constitucional  declaró  la  exequibilidad  de  los  numerales  4°  y  5°  del  artículo 220 de Código de  Procedimiento    Penal    y    avaló   los    derechos    de    las   víctimas,   en   virtud, entre otros, de lo reglado    en    los    artículos   2°   y  229  de  la  Constitución  Política,  la intervención de la víctima dentro de  los  procesos  penales,  fallo  que  ha  sido objeto de ponderación,      aplicación      y  complementación  en  plurales  decisiones  de  la Sala, toda vez  que     se     reconoció     que     ésta  y  los perjudicados por un delito  tienen     intereses  adicionales   a   la  simple  reparación  pecuniaria,  es  decir,  el   derecho  a  la  verdad,  en  cuanto  a  la  posibilidad  de  conocer lo que sucedió y en  buscar   una  coincidencia  entre  la  verdad  procesal  y  la  verdad  real,  y  a  que  se  haga justicia,  esto es, que no haya impunidad.   

Por  manera  que  la  intervención  de  la  víctima encuentra respaldo constitucional y legal.    

Empero,  para  acudir  a  los  mecanismos  jurídicos  que se derivan  de    su    condición  se   debe   tener   tal  calidad  reconocida  dentro del trámite, puesto que  la  misma  debe  avizorarse  del  diligenciamiento  con  el  fin  de  obtener la  legitimidad para ejercitar sus derechos dentro de un  proceso penal o, en la acción de revisión.   

3.   En  el  supuesto  que  ocupa  la  atención  de  la  Sala,  la señora Aída Lucy López  Mena,  esposa de Gustavo  Ariel   Echeverry   Reyes,  no  ostentó  la  calidad  de  víctima dentro del  proceso     penal    tal    como    lo    afirma    la    accionante.   

Es         más,  con base  en   los   documentos   que   se   presentaron   con   la  demanda  de   revisión   se   colige  que  la  preclusión  de  la  investigación que se profirió a favor de Gabriel Hernando  Bermeo   Martínez,  se  fundó  sobre la tesis que el homicidio culposo se generó por la imprudencia de  Echeverry  Reyes          cuando          conducía    el   tracto  camión,  pues  el  instructor  fue  claro  en  afirmar  que  aunque  los  dos automotores  colisionados  iban  a  gran  velocidad, de  todos  modos  “el   conductor   del   camión   doble  troque” fue la segunda  causa  que  generó  el accidente, al rodar con rapidez, sabiendo que la vía se  hallaba  llena  de  obstáculos,  situación  que  imponía actuar con la debida  sensatez.   

Así    mismo,   se   indicó  en  la  providencia que precluyó la investigación a   favor   del  sindicado   Bermeo Martínez y que ha hecho  tránsito a cosa juzgada,  que  de  acuerdo  con los experticios técnicos  incorporados  a  ese  diligenciamiento  se  colige  que la  velocidad  permitida  en el lugar de siniestro era la  de  30  kilómetros  por  hora.    No    obstante,    esas   “determinaciones       precisas       que      el      camión  doble  troque  circulaba  con  gran    rapidez    superando    con    creces    los    limites   de   velocidad  permitidos,  a  la  vez  que  por  el  gran peso que  llevaba,   400  bultos   de   cemento   más   o  menos,  su  velocidad era latente además que  le  impedía maniobrar en  la  forma correcta a la exigente topografía que enfrentaba montículo de tierra  en  la  vía,  propiciando la pérdida de control que  le  condujo  salirse  hacia  el carril contrario en la curvatura donde le estaba  impedido  para  ir  a  producir la inevitable y violenta interacción con el bus  afiliado  a  la  empresa  Cootransmayo  que se movilizaba por la ruta contraria,  produciéndose   los  lamentables resultados que instaran esta instructiva”.   

Finalmente se coligió:  

“De manera que sin mayores resistencias  se  ha  concretado  que  el  malogrado  conductor al decidir ejecutar la acción  considerada  como de alto riesgo de conducir automotores en el tráfico, además  de   desatender   las   reglas  de  la  prudente  movilización,  modificó  las  condiciones  normales de desplazamiento, al incrementar el riesgo permitido, con  el  desobedecimiento  al  principio  de  confianza del artículo 55 de la ley en  mención  estatuido  en  derecho  erga  omnes  de los  usuarios  y, por ende, traducido en infracción al deber objetivo de cuidado que  solamente  le  era  exigible,  ejercitando acción por fuera de la prudencia que  provocó     la     interacción     que   trajo  múltiples  consecuencias,  entre  ellas,  su  propio  deceso…   

“Entonces  colocó  la  causa  generante  de  los  desenlaces  fatales  y  afectación a la  integridad  personal  dentro  de  la  culpa  con representación definida por el  artículo   23   del   estatuto   penal,    que    a    la   vez  que  rompe  el  nexo  de  causalidad  entre  la acción del sindicado GABRIEL HERNADO  BERMEO  MARTÍNEZ y el resultado, llevando a predicar  la  atipicidad de ese cuestionado comportamiento, se convirtió en circunstancia  irresistible  e  inevitable  para  el  conductor  del automotor, que al no poder  autodeterminar  su  comportamiento,  por  lo  intempestivo  de  la  acción,  se  encontró  ante  la  causa  de  exculpación  prevista en el numeral primero del  artículo   32   del   estatuto   penal   consagrado   como   caso  de         ausencia         de  responsabilidad…”.   

En  otras  palabras, teniendo como soporte  los  argumentos expuestos en la providencia que calificó el mérito del sumario  con  preclusión  de  la investigación, se advierte que el sujeto activo de la  conducta   de   homicidio   culposo   fue   Gustavo  Ariel  Echeverry  Reyes,  persona que lamentablemente  falleció  en la colisión. Sin embargo, por dicha fatalidad no se puede inferir  que  fue  el sujeto pasivo del mentado comportamiento y que, por tal motivo, sus  herederos ostentan la calidad de víctimas.   

De otro lado,  si bien es cierto   que  con  la  demanda  con  la  cual  se pretende la  revisión  de  la  providencia  se adjuntó   una  pluralidad  de  prueba,  en  especial  de  carácter  testimonial,  también  lo es que la misma presenta una  personal  visión  de  los  hechos  y que igualmente fue objeto de discusión al  interior  del trámite penal; y que hoy es una simple  expectativa   que   no   logra   modificar   la   presunción   de  verdad       y       justicia de la resolución, puesto que ha hecho tránsito a cosa juzgada.   

En consecuencia,  la  accionante  carece de  la  titularidad  para  incoar la presente acción de revisión.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

INADMITIR   la  demanda  de  revisión  contra  la providencia que declaró la preclusión de la  investigación,  dictada el 30 de mayo de 2007 por la Fiscalía 001 Seccional de  Bolívar  (Cauca),  dentro  del proceso que se adelantó contra Gabriel Hernando  Bermeo Martínez por el delito de homicidio culposo.   

Contra esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese y cúmplase.  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                         SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                       MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                                        JORGE   LUIS   QUINTERO  MILANÉS           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                     JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

                                                                                                                            

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria    

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