29664(06-05-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 29664  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                   

Magistrado Ponente:  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Aprobado    Acta    No.    127   

         Bogotá   D.   C.,   seis  (6)    de  mayo  de  dos  mil  nueve  (2009)   

         

VISTOS:   

La    Sala  se   pronuncia  sobre  la  admisibilidad  de  la demanda de revisión presentada a través de apoderado por  los  ciudadanos  JHON JAIRO  PALOMARES    CANACUÉ    y   JOSE   HERMI   FONSECA,  condenados   a  la  pena  principal    de    ciento    setenta   (170) meses de  prisión,     en     calidad    de    coautores  de  los delitos de terrorismo y  lesiones    personales    en   concurso.   

  HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

1. Los acontecimientos que dieron lugar a la  investigación   penal   fueron   relatados   así   en   el  fallo  de  segunda  instancia:   

“Los  hechos  constitutivos  de delito se presentaron cerca de las dos de la mañana del 13 de  febrero  del  año  que cursa (2007), en el inmueble ubicado en la carrera 9 No.  1-38  de  ésta  capital  (Neiva),  edificación en cuyo tercer piso se ubica la  vivienda  de  Alirio  de  Jesús  González,  donde  fue  lanzada una granada de  fragmentación  por  un individuo que se transportaba en una motocicleta operada  por  otro  sujeto  que  lo  esperaba  en  un paraje aledaño, ocasionando daños  materiales  y  lesiones a la integridad física de la esposa del propietario del  bien,  señora  Cecilia  Perdomo  Ortiz,  quienes  estiman  que dicho acto es el  resultado  de  las  llamadas  extorsivas  realizadas por un sujeto que se hacía  llamar  “El  Flaco”.  Al  obtener las autoridades  información  que  el  vehículo  utilizado por los autores del atentado poseía  las  placas  ESW-87B,  se  dispuso  un  operativo  para  dar  con  su  paradero,  resultando  retenido el bien y aprehendidos sus ocupantes JHON JAIRO PALOMARES y  JOSÉ HERMI FONSECA”.   

2.  Legalizada la  captura,   efectuada   la  formulación  de imputación, y proferida la medida de  aseguramiento,  la Fiscalía Segunda Especializada de Neiva presentó escrito de  acusación el 13 de marzo de 2007.   

3. El conocimiento del asunto correspondió  al  Juzgado  Tercero  Penal  del  Circuito  Especializado de Neiva, Despacho que  realizó  el  27 de marzo de 2007 audiencia de formulación de acusación, en la  que  la  Fiscalía  elevó  cargos  contra  los  implicados  por  los delitos de  terrorismo,  extorsión  agravada, lesiones personales agravadas, y fabricación,  tráfico  y  porte  de armas de uso privativo de las  fuerzas armadas.   

4.  Surtido  a  cabalidad  el  trámite  del  juicio,  el  Juzgado  Tercero Penal del  Circuito  Especializado  profirió  sentencia  del   11  de  julio de 2007,  mediante  la  cual  condenó  a los implicados por el delito de terrorismo y los  absolvió por los demás cargos formulados en la acusación.   

5.  Apelada   la   decisión,  el  Tribunal  Superior  de  Neiva,   con  fallo  de  10         de         agosto   de  2007,   modificó   la  sentencia  de  primera  instancia,  en  el  sentido  de  condenar a los acusados  a  la  pena  de  170  meses de prisión, por    los   delitos   de   terrorismo   y   lesiones   personales  agravadas  en  concurso,  y  la confirmó en todo lo  demás.    

6. El  abogado  Humberto Cardoso Vargas, quien manifestó actuar como  defensor        de       los       sentenciados  en  dicho  proceso,  presentó  demanda de revisión  contra el fallo en comento.    

7.  El Tribunal  Superior  de Neiva dispuso  remitir  las diligencias a la Corte, por considerar  que  ésta era la autoridad competente para conocer de  la  demanda  de  revisión  interpuesta, de conformidad con lo establecido en el  numeral 2 del artículo 32 de la ley 906 de 2004.   

  LA  DEMANDA   

El  accionante  solicita   la   revisión   del   fallo  condenatorio,  con  fundamento en el  numeral    3°    del   artículo   192   del   Código   de   Procedimiento   Penal   (Ley  906       de      2004), por cuanto la acción de revisión  es   viable   cuando  “después  de  la  sentencia  condenatoria  aparezcan hechos nuevos o surjan pruebas no conocidas al tiempo de  los    debates,    que   establezcan   la   inocencia   del   condenado   o   su  inimputabilidad”.   

1.  Se refiere a los acontecimientos, a la  actuación  procesal y a la valoración de las pruebas recaudadas, y asegura que  las  pruebas  no  fueron  apreciadas  adecuadamente,  puesto  que  “Es  lo  mismo que unas pruebas no se  hayan  tocado  en  toda  la  actuación procesal, pese a la existencia de ellas,  como  una  prueba nueva no conocida al tiempo de los  debates”.   

2.  Como  pruebas  nuevas,  menciona  el  demandante,  que  si  bien  el testimonio de Valeria  Lozano  Idárraga fue rendido en la audiencia de legalización de captura, éste  no  fue valorado por el Juez de conocimiento dado que, no pudo ser controvertido  en    la   audiencia   de   juicio   oral   porque   la   testigo   desapareció  y  no compareció a pesar  de  haberse  ordenado  su  conducción  para tal fin.   

Agrega que con este testimonio se habrían  controvertido  las pruebas de cargo en que se fundamentó el fallo condenatorio.   

CONSIDERACIONES  DE LA  SALA   

1.  De  manera  reiterada   tiene   establecido   la  jurisprudencia  de  esta  Sala1   que,  la     acción    de    revisión    por  ser  un  instrumento  judicial de  carácter  extraordinario,  a través del cual se busca socavar la firmeza de la  cosa  juzgada  que ampara el fallo atacado, para dejar sin efectos una decisión  injusta  y hacer prevalecer la verdad material, es condición ineludible para su  admisión  que  la demanda se ajuste a las precisas exigencias establecidas     en     la     ley,    partiendo    del    requerimiento  que  la  demanda  debe  presentarse a través de abogado titulado e inscrito.   

En  efecto, como quiera que la pretensión  de  la  acción de revisión es remover la intangibilidad de la cosa juzgada, es  imprescindible  que el ejercicio argumentativo sea especializado y ajustado a la  técnica,   causales   y  requisitos  previstos  en  el  artículo  194   del  Código  de  Procedimiento  Penal,     Ley     906     de    2004.   

También ha precisado la Corte2,  que  la  acción   de   revisión  prevista  en  el    texto    instrumental   acotado  conserva,  en  términos  generales   una   estructura   similar  a  la  contemplada  en  la  ley  600  de  2000.   

Así por ejemplo, tanto en el ordenamiento  procesal  anterior  (artículo  221  de  la  Ley 600 de 2000), como en el actual  procedimiento  acusatorio  (artículo  193  de la Ley 906 de 2004), la   revisión  podrá  ser  promovida  por     cualquiera     de     los    intervinientes   en   la   actuación  materia  de  la  acción,  siempre  y cuando ostenten interés jurídico y hayan  sido legalmente reconocidos dentro de la misma.   

Adicionalmente, la respectiva disposición  del  nuevo  Código  de  Procedimiento Penal establece que la acción podrá ser  interpuesta  directamente  si  quien  ha  intervenido  en  el  proceso  fuere  abogado  en ejercicio, pero,  “en los demás casos, se requerirá poder especial  para el efecto”.   

La  clara  observancia  de la metodología  inherente  a  la  acción  de  revisión  tendiente  a  afianzar  el concepto de  justicia  material,  hacen imprescindible que el procesado, cuando no ostente la  calidad  de  abogado o que siéndolo no pueda ejercer  la  profesión,  promueva  la acción de revisión a  través  de  un  profesional del derecho, o que quien  actúe  en  su  nombre, lo haga en ejercicio de un mandato especial y suficiente  para  ello.  Así  lo  ha  señalado la Corte en los  siguientes términos:   

“1.   De  conformidad  con  el  artículo  221  del  estatuto  procesal, el sentenciado se  encuentra  facultado  para  promover  la  acción  de revisión, contra un fallo  adverso  a  sus  intereses,  lo cual no significa que si carece de la calidad de  abogado  titulado  legalmente  autorizado  para  ejercer la profesión, se halle  legitimado  para  presentar la demanda, pues de conformidad con el artículo 127  ejusdem  ‘para los fines  de   su   defensa   el   sindicado  deberá  contar  con  la  asistencia  de  un  abogado  escogido  por  él  o de oficio’.   

Obedece esta limitante a que la acción de  revisión  corresponde  a una actividad posterior a la culminación del proceso,  que  comprende  la  elaboración del libelo según precisos requisitos formales,  la  invocación  de concretas causales legales, el correcto señalamiento de los  fundamentos  jurídicos  y fácticos, la relación de las pruebas que se aportan  para   demostrar   los   hechos   básicos  de  la  petición,  y  una  adecuada  sustentación  compatible  con la naturaleza de la causal que se invoca, todo lo  cual  es,  evidentemente,  materia  de especiales conocimientos jurídicos, como  igual  se exige en casación (art. 209 del Código de Procedimiento Penal), pues  el  hecho  de  no haberse contemplado expresamente para la revisión, como si lo  estaba  en  el  Decreto  2700  de 1991 (art. 233), no puede entenderse que dicha  exigencia  hubiera dejado de regir, ya que a estos efectos el inciso último del  artículo    127    del    estatuto    procesal   establece   que   ‘En  todo caso si el sindicado fuere  abogado  titulado  y estuviere autorizado legalmente para ejercer la profesión,  podrá  de  manera  expresa aceptar y ejercer su propia defensa sin necesidad de  apoderado’,  significando,  entonces,  contrario  sensu,  que  en caso de no contar con dicha  calidad,  siempre  deberá  estar  asistido  por  quien si la tenga.”3   

2. En el asunto  que  concita la atención  de  la  Sala,  el  abogado  Humberto  Cardozo Vargas  presentó  demanda  de  revisión  en  nombre  y representación de JHON  JAIRO  PALOMARES CANACUE y JOSE HERMI FONSECA, sin que se le  haya   conferido   un   mandato   especial  para  ello,  puesto  que,  una  vez  revisado  el  expediente, no aparece que los  implicados  le hubieren otorgado poder de manera excepcional,  tal  como lo exige el artículo 193 de la ley 906 de  2004.   

Ahora,  el     hecho     de     que    el    accionante   haya  asistido     técnicamente    a   los  condenados,  como parece inferirse del contexto de la  demanda,  de ninguna manera subsana la pretermisión  en  comento,  ya  que,  como  se  adujo  en precedencia, la acción de revisión  constituye  una acción autónoma e independiente del proceso dentro del cual se  busca   derrumbar   la   firmeza   de  la  sentencia  definitiva adoptada.   

3. Es    evidente,   entonces,   que   el  demandante  carece  de  la capacidad y legitimación para promover la acción de  revisión,   de   manera   que  surge  inevitable    la    inadmisión    de    la    demanda    presentada    por    Humberto    Cardoso    Vargas.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

Inadmitir  la  demanda  de revisión presentada por HUMBERTO CARDOZO  VARGAS.   

Contra   la  presente   providencia   procede   el   recurso  de  reposición.   

         

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ                           SIGIFREDO       ESPINOSA      PEREZ    

ALFREDO        GÓMEZ  QUINTERO                      MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ       DE      LEMOS           

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ         GUZMÁN                                                                               JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS                                 

YESID        RAMÍREZ       BASTIDAS                                                                            JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

1  Auto    de   junio   27   de   2007,   radicación  27256.   

2  Auto   de   12   de   marzo  de  2008,  radicación  29348.   

3  Autos   18807  de  agosto  20  de  2002,   22002   mayo   19   de   2004   y  21448  de  10  de  mayo  de  2006, entre otras.     

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