30458(29-10-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso     No  30458   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado    acta    N°    312   

Bogotá, D.C., veintinueve (29) de octubre de  dos mil ocho (2008).   

V    I   S   T   O  S   

La Sala resuelve la admisibilidad del recurso  de  casación  interpuesto  por  el  defensor  de  LUZ  MARINA      CASTAÑEDA      BASTO     contra  la sentencia de segunda instancia proferida por el Tribunal  Superior  de  Cúcuta,  el  6     de    mayo  de    2008,   mediante   la   cual   confirmó  la  dictada  por  el  Juzgado  Tercero Penal del Circuito  con    funciones   de   conocimiento   de  la  misma  ciudad,  el 15  de  abril de  2008, y  la     condenó    a    las            penas          principales         de        80   meses  de  prisión  y   multa  de  $1.948.663.00  y a la sanción accesoria de  inhabilitación   para   el   ejercicio   de   derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo lapso de la  sanción  privativa  de la libertad, como coautora  de  la  conducta punible de tráfico,  fabricación  o  porte de estupefacientes en   concurso  con  el  de  destinación  ilícita  de  muebles  o  inmuebles.   

H E C H O S  

El juzgador de segunda instancia los resumió  de la siguiente manera:   

“Los  hechos  que  dieron  origen  a la  presente  causa  tuvieron  ocurrencia  el día 28 de febrero de 2008, en los que  con  ocasión  a una información recibida sobre el inmueble ubicado en la calle  13  No.  6-76 del Barrio Ospina Pérez, que en esa casa se expendían sustancias  alucinógenas,  la  policía  procedió  a  solicitar  allanamiento previo y los  requisitos  para  éste,  por  lo que la Fiscalía una vez valorado el contenido  del  informe  de  policía  judicial  y  la  entrevista  anexa mediante orden de  registro  y allanamiento de fecha 27 de febrero de 2008, en el lugar en mención  ingresan  a  dicha vivienda encontrando a las dos señoras CHIRLY JOHANNA CASTRO  GARCÍA  y  LUZ  MARINA  CASTAÑEDA  BASTO  y varios menores de edad, dentro del  inmueble  encontraron  en  la  sala  una panela de marihuana de 24 gramos, en la  habitación  encontraron  un  envoltorio con sustancia blanca arrojando positivo  para  un  total  de  4  gramos  de cocaína, en otra habitación encontraron una  bolsa  con  papeletas  de  cocaína  arrojando  un pesaje de 29 gramos, dando un  pesaje    para    la    marihuana    de    46,5   gramos   netos”.’   

ACTUACIÓN  PROCESAL  

Ante  el Juez Promiscuo Municipal de Durania  (Norte  de  Santander), la fiscalía legalizó la  captura de Chirly Jhoana  Castro  García y  Luz Marina Castañeda Basto, les formuló  imputación  y  se  les  impuso  medida  de  aseguramiento,  por  los delitos de  tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes   en  concurso   homogéneo   y   sucesivo   con  el  de  destinación   ilícita   de   muebles  o  inmuebles,  allanándose  las  procesadas a  los cargos.   

El  25  de  marzo  de  2008, ante el Juzgado  Tercero  Penal  del Circuito con funciones de conocimiento de Cúcuta, el Fiscal  Cuarto  Seccional  de  la  misma  ciudad, presentó escrito de acusación por el  delito  de  tráfico,  fabricación  o  porte  de estupefacientes y destinación  ilícita  de muebles o inmuebles contra Chirly Jhoana Castro García  y  Luz  Marina  Castañeda Basto.   

El citado Juzgado Tercero Penal del Circuito  con  funciones  de  conocimiento  de  Cúcuta, el 15 de abril de 2008, profirió  fallo   de   primer   grado   en   el   que  condenó  a  Chirly  Jhoana  Castro  García    y  Luz  Marina  Castañeda Basto a las penas  principales  de  80  meses  de prisión y multa de $1.948.663.00 y a la sanción  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo  lapso  de  la sanción privativa de la libertad, como  coautoras  de  las  conductas  punibles  de  tráfico,  fabricación  o porte de  estupefacientes  en  concurso  con  el  de  destinación  ilícita  de muebles o  inmuebles.   

De   igual  manera,  se  les  negaron  los  mecanismos  sustitutivos  de  la  suspensión condicional de la ejecución de la  pena y la prisión domiciliaria.   

Apelado  el  fallo  por  los  defensores, el  Tribunal  Superior de Cúcuta, al desatar  el  recurso,  el   6  de mayo de 2008, lo confirmó en lo fundamental.   

Contra  la  anterior decisión, el defensor  de  Luz  Marina Castañeda  Basto    interpuso  recurso de casación.   

L  A      D  E  M  A N D  A   D E   C A S A C I Ó N   

Con  base en la causal primera de casación,  establecida  en  el  artículo  181  de  la  Ley  906  de  2004,  el defensor de  Castañeda              Basto   formula un único cargo contra el  fallo proferido por el Tribunal, así:   

Único cargo  

Acusa  al  Tribunal  de  haber  violado, de  manera  directa,  la ley sustancial. Así mismo, acota que existió una falta de  aplicación   de   una  norma  del  bloque  de  constitucionalidad  “que  de  contera  permitió  la  interpretación  errónea de la  norma llamada a regular el caso”.   

Después de reseñar los artículos 29, 42,  43,  44 y 45  de la Constitución Política, 4° de la Ley 750 de 2002 y el  numeral  5° del 314 de la Ley 906 de 2004 y de argumentar sobre los derechos de  los  menores, comenta que a su defendida los juzgadores no le dieron aplicación  al  bloque  de constitucionalidad, que protege a sus hijos dada su condición de  madre cabeza de familia.   

Anota  que  el  día  de  la  diligencia de  allanamiento  y  registro  Castaño  Basto, se encontraba  en compañía de  sus  hijos  menores,  “por cuanto éstas siempre han  dependido  de ella y permanecen bajo su custodia, al entenderse que son hijas de  diferente padre y fueron abandonadas por éstos”.   

También dice que la procesada es a quien le  corresponde  obtener  los medios económicos de subsistencia, educación y salud  para  sus  hijos.  Expresa que por fuerza mayor tuvo que dedicarse en su casa al  comercio de estupefacientes.   

Acota  que  los  juzgadores  conocían  lo  anterior   y  fue  desconocido.  Asevera  que  también  se  olvidaron  aspectos  relevantes de índole humano a saber:   

“a.-   Porqué  incurrió  en  el  iter  críminis la sentenciada LUZ MARINA CASTAÑEDA BASTO?.   

“b.-  La  misma  gozaba  de  los recursos  económicos,   o  ayudas  de  terceros  para  no  dedicarse  a  ésta  actividad  ilícita?.   

“c.- Las dos menores hijas se encontraban  a su cargo desde antes de su detención?.   

“d.-   El   Estado  promueve  campañas  económicas  a  madres cabeza de familia, desprotegidas como en su caso, ante el  abandono de sus esposos o compañeros permanentes?”.   

Anota que sólo se observó a la persona que  trasgredió  la  norma pero no se hizo ningún comentario del por qué incurrió  en  esa  conducta,  apreciación que califica se hizo con desapego del bloque de  constitucionalidad.   

En   lo   que   llamó   “CONCLUSIÓN  GENERAL”, sostiene que se  vulneró  el  debido  proceso y demás normas, acuerdos, convenciones y tratados  internacionales  aceptados por Colombia. Así mismo, aduce que se desconoció la  calidad  de  madre  cabeza  de  familia  de  la  procesada  en  contravía de la  Constitución Política.   

Arguye que el mandato constitucional tiende  a la protección de los menores y no de la sentenciada.   

Por  lo expuesto, solicita a la Corte casar  la  sentencia  impugnada  y,  en  su  lugar,  “como  epilogo  de  ello  se  emita  la decisión ajustada a estricto derecho, esto es,  REVOCATORIA  del  aparte  pertinente  que  no  reconoció las calidades de madre  cabeza  de  familia  de mi protegida LUZ MARINA CASTAÑEDA BASTO, y como epilogo  de  ello  con  sustento  en  el  bloque  de  constitucionalidad,  se acceda a la  sustitución  de  la  pena de prisión  que es objeto de hasta 80 meses por  prisión domiciliaria…”.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

1.  En el nuevo el sistema procesal, la  casación  se  concibe  como  un  medio  de  control  constitucional y legal que  procede  contra  las  sentencias  dictadas  en segunda instancia en los procesos  adelantados  por delitos cuando afectan derechos o garantías procesales. Por lo  mismo,   ha   de   concluirse  que  este  recurso,  concebido  como  un  control  constitucional,  es   consecuencia  natural  de  la  función que ejerce la  Corte  Suprema  de Justicia como Tribunal de Casación, según así lo prevé el  artículo  235  de  la  Carta  y,  por ende, guardiana de los fines primordiales  contemplados en el artículo 180 de la Ley 906 de 2004.   

De acuerdo con lo que estatuye la citada Ley  906,  para  que la demanda sea admitida se requiere que el libelista, además de  contar  con  interés,   acredite  la  afectación  de  derechos o garantías fundamentales, para lo cual  también    deberá    formular     y    desarrollar    los   correspondientes   cargos   y,   por  supuesto, demostrar la  necesidad  de  intervención  de  la  Corte  para  lograr  algunos  de los fines  establecidos  para  la  casación, según lo previsto en el artículo 180 de esa  normatividad,  es  decir, la efectividad del derecho material, el respeto de las  garantías  de  los  intervinientes, la reparación de los agravios sufridos por  éstos  y  la  unificación de la jurisprudencia, propósitos que, como lo tiene  dicho  la  Corte,  son  los  mismos  del  proceso  penal, lo que explica que las  causales   de   casación   tengan   un   diseño   dirigido   a   lograr   esos  fines.   

Por    ello,    “el       recurso       extraordinario       de   casación   no   puede   ser interpretado sólo desde, por y para  las  causales,  sino  también  desde  sus  fines,  con  lo  cual  adquiere  una  axiología  mayor  vinculada  con  los  propósitos  del  proceso penal y con el  modelo     de     Estado    en    el    que    él    se    inscribe.   

“En   otros  términos,  las  causales  determinan  la  forma  en  que  procede  denunciar la  ilegalidad  o  inconstitucionalidad  del  fallo  y  de  conducir el debate   en    sede    extraordinaria,   pero   ellas   no   son   un   fin   en   sí  mismo para la viabilidad del  recurso,    pues    ésta    debe    determinarse    por   la   manifiesta   configuración   de  uno  o  varios  de  los   motivos  normativamente  establecidos  para  lograr  el  desquiciamiento  de  la  decisión impugnada.   

“Claro  que por  razón  de esto no puede llegar a entenderse que el recurso haya sido morigerado  en  extremo,  al  punto de quedar librado a la simple voluntad de las partes sin  referencia  a  ningún  parámetro  legal,  y  que  se convierta en una fórmula  abierta   para  controvertir  sin  más  las  decisiones  judiciales  según  el  albedrío  del  casacionista,  lo  cual  repugna  a la noción de debido proceso  constitucional,  pues  la  admisibilidad  al  trámite  y  la  prosperidad de la  pretensión  queda condicionada a la demostración del  interés  en  el censor, la correcta selección de las  causales,  la  coherencia  de  los  cargos  que  a  su   amparo     pretenda     aducir,     y     la     debida  fundamentación  fáctica  y  jurídica  de  éstos,  además de la necesidad de  acreditar  cómo  con  su  estudio se cumplirán uno o varios de los fines de la  casación”.1   

2.  En  primer  lugar,  se  hace  necesario  establecer  si  la  defensa  de  Luz Marina Castañeda Basto tiene interés para  acudir a esta sede, en tanto que se allanó a los cargos.   

En  efecto, de acuerdo con el recuento de la  actuación  procesal, surge claro y evidente que las procesadas en la diligencia  de  formulación  de la imputación se allanaron a los cargos presentados por la  fiscalía  por  los delitos de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes  y  destinación  ilícita  de muebles o inmuebles, a cambio de la rebaja de pena  correspondiente.   

Por  manera que resulta claro que la defensa  de  Castañeda  Basto  sólo  tiene  interés para controvertir a través de los  recursos   (apelación   o   casación)   la   vulneración  de  sus  garantías  fundamentales,   el   quantum   de   la   pena,  los  aspectos  referidos  a  su  determinación  y lo referente a la prisión domiciliaria como sustitutiva de la  prisión.   

En   el   evento   que   ocupa   la   atención   de  la  Sala y en la medida en  que  la  inconformidad de la defensa radica en el no otorgamiento de la prisión  domiciliaria  como  sustitutiva  de la prisión, surge fácil advertir que tiene  interés para discutir dicho aspecto en sede de casación.   

3.  Ahora bien, en cuanto a los presupuestos  de  lógica  y  debida  fundamentación  en  la  postulación  del  único cargo  presentado  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia,  resulta claro que la  demanda no los reúne.   

En efecto, si bien es cierto que el cargo se  funda  por  los senderos de la violación directa de la ley sustancial por falta  de  aplicación,  también  lo  es  que  del  discurso  no se puede observar las  razones  del  por  qué  el sentenciador al elaborar el juicio de derecho debió  aplicar   las   normas   a   que  referencia  el  libelista,  en  tanto  que  la  argumentación  está  centrada en afirmar que el Tribunal no dio aplicación al  llamado bloque de constitucionalidad.   

Así  mismo,  dentro  de  esa  pluralidad de  argumentos,  asevera  que  los  hijos  de  su  protegida  siempre  han dependido  económicamente  de  ella  y  que permanecen bajo su custodia, puesto que fueron  abandonados por el padre.   

En el mismo sentido anota que el fallador no  tuvo  en  cuenta  otros  aspectos  tales  como  las  razones  que  la llevaron a  delinquir,  que  sus menores hijas estaban a su cargo y que el Estado promueve a  través  de  las  compañas publicitarias la protección de las madres cabeza de  familia.   

Dicho  de  otra  manera,  el  actor  sin que  demuestre,  desde  el  plano de la juridicidad que su defendida tenía derecho a  la  prisión  domiciliaria  como sustitutiva de la prisión, se dedica a razonar  sobre  otros  aspectos  que  no  llevan a colegir sobre la falta de aplicación,  entre otros, del artículo 38 de la Ley 599 de 2000.   

Recuérdese  que  la casación no es un  instrumento  que  permita continuar con el debate fáctico y jurídico llevado a  cabo  en  el  agotado proceso, razón por la cual no es procedente realizar toda  clase  de  cuestionamientos a manera de instancia adicional a las ordinarias del  trámite,  sino que debe ser un escrito claro, lógico, coherente y sistemático  en  el  que,  al  tenor  de los motivos expresa y taxativamente señalados en la  ley,  se  denuncian  errores  bien  sea de juicio o de procedimiento en que haya  podido  incurrir  el sentenciador, procediendo a demostrarlos dialécticamente y  evidenciando  su  trascendencia, para de esa manera concluir que la sentencia no  es  acorde  con  el  ordenamiento  jurídico,  cuya  desvirtuación, se reitera,  compete al libelista.   

De   otro   lado,   si   se   revisan  las  consideraciones  del  Tribunal  se  advierte  que las mismas resultan acertadas,  situación  que impide que la Corte admita la demanda con el fin de procurar los  fines  del  instituto,  según lo preceptuado por el artículo 180 de la Ley 906  de 2004.   

En efecto, el Tribunal tuvo en cuenta que la  acusada  no  era  acreedora  a   la  prisión  domiciliaria,  en  tanto que  consideró  que  dada  la  naturaleza  de  las  conductas  punibles,  que fueron  ejecutadas  en presencia de sus descendientes, y que el expediente evidencia que  las  infantes  están  a  cargo de otros familiares, no la hace merecedora a esa  medida.   

Textualmente anotó el Tribunal:  

“2.- En relación con la impugnación que  hace  la  defensa de LUZ MARINA CASTAÑEDA BASTO, básicamente el apelante busca  que  se  le  conceda a su representada la prisión domiciliaria sustitutiva como  madre  cabeza  de  familia  e igualmente que se revise la punibilidad impuesta a  esta imputada.   

“Sobre   la   prisión   domiciliaria  sustitutiva  para  la  madre cabeza de familia debe decirse en forma categórica  que  tal petición resulta improcedente, por cuanto de los hechos jurídicamente  relevantes  y de la información legalmente aportada se tiene que la imputada se  dedicaba  al narcotráfico en presencia de sus menores hijos e inclusive obra en  el  informativo  que  dos  niñas  menores  fueron entregadas a familiares de la  señora  LUZ  MARINA  CASTAÑEDA BASTO, siendo hijos de RUBÉN DARÍO SÁNCHEZ y  el  otro menor que allí se encontraba en el momento del allanamiento no es hijo  de  la  imputada.  En  este orden de ideas, sabemos que la figura de la prisión  domiciliaria  para  la madre cabeza de familia busca proteger a los menores como  ya  reiteradamente lo ha dicho la jurisprudencia, luego sería un contrasentido,  otorgar  la  pena sustitutiva domiciliaria a la madre que estaba delinquiendo en  presencia  de sus hijos. De otro lado, como ya se dijo, hay reporte de que otros  familiares  se hicieron cargo de los menores e igualmente que estos, cuentan con  su  padre  de  nombre  RUBÉN DARÍO SÁNCHEZ, por lo que no están abandonados,  siendo   improcedente   en   consecuencia   conceder   la  prisión  sustitutiva  solicitada”.   

Resta  señalar  que  no  se observa que con  ocasión  del  fallo  impugnado o dentro de la actuación se violaron derechos o  garantías  de  la  procesada  LUZ  MARINA  CASTAÑEDA  BASTO, como para que tal circunstancia imponga superar  los  defectos  del libelo para decidir de fondo, según lo dispone el inciso 3°  del artículo 184 de la Ley 906 de 2004.   

Acotación final  

Habida  cuenta  que  contra  la decisión de  inadmitir   la   demanda  de  casación  presentada  a  nombre  de  Luz  Marina Castañeda Basto,  procede  el  mecanismo  de  insistencia de conformidad con lo establecido en el artículo  186  de  la  Ley  906  de  2004,  impera precisar que como dicha legislación no  regula  el trámite a seguir para que se aplique el referido instituto procesal,  la   Sala   ha   definido   las   reglas   que   habrán  de  seguirse  para  su  aplicación,2 como sigue:   

a)  La  insistencia  es   un   mecanismo   especial   que  sólo  puede  ser  promovido    por   el   demandante,   dentro   de   los   cinco  (5)  días  siguientes a la notificación de la  providencia  por  cuyo  medio  la  Sala  decida  no  seleccionar  la  demanda de  casación,   con   el  fin  de  provocar  que  ésta  reconsidere  lo  decidido.  También    podrá    ser    provocado   oficiosamente   dentro   del   mismo   término  por  alguno de los Delegados del  Ministerio  Público  para  la Casación  Penal   -siempre que el  recurso  no  hubiera sido interpuesto por el Procurador Judicial-, el Magistrado  disidente  o  el Magistrado que no haya participado en los debates o suscrito la  providencia inadmisoria.   

b)   La  solicitud de insistencia puede  elevarse  ante  el  Ministerio  Público,  a  través  de  sus Delegados para la  Casación  Penal, o ante uno de los Magistrados que hayan salvado voto en cuanto  a  la  decisión  mayoritaria  de  inadmitir  la  demanda  o  ante  uno  de  los  Magistrados que no haya intervenido en la discusión.   

c)  Es  potestativo  del   Magistrado    disidente,    del   que    no    intervino   en  los   debates   o   del  Delegado   del     Ministerio     Público     ante    quien    se  formula    la    insistencia,    optar    por       someter       el      asunto     a   consideración    de   la   Sala   o  no  presentarlo  para  su  revisión,  evento   último   en   que  informará  de  ello   al     peticionario     en     un     plazo    de   quince   (15)   días.   

d)   El  auto  a través del cual no se  selecciona  la  demanda  de  casación  trae  como consecuencia la firmeza de la  sentencia  de  segunda  instancia  contra  la  cual  se  formuló  el recurso de  casación,  salvo  que  la  insistencia prospere y conlleve a la admisión de la  demanda.   

En  mérito de lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

R   E   S  U  E  L  V  E   

INADMITIR   la   demanda   de   casación   presentada   por   el   defensor  de  LUZ MARINA CASTAÑEDA BASTO,     por     las     razones    expuestas    en    la    anterior  motivación.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004,  es  facultad  del demandante elevar  petición de insistencia.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ      LEONIDAS      BUSTOS  MARTÍNEZ                                          ALFREDO     GÓMEZ  QUINTERO           

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE LEMOS                    AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS QUINTERO MILANÉS                                        YESID     RAMÍREZ     BASTIDAS                                           

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                                        JAVIER  ZAPATA ORTÍZ   

                                                                                                                            

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria    

1  Casación  24026  del 20 de octubre de 2005, casación 24610 del 12 de diciembre  de 2005, entre otras.   

2  Providencia del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322.     

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