30439(21-10-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 30439  

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACION  PENAL   

          Magistrado Ponente   

                            

          DR.  ALFREDO  GÓMEZ  QUINTERO   

                            

          Aprobado Acta No. 303   

Bogotá D.C., veintiuno (21) de octubre de dos  mil ocho (2008)   

VISTOS  

Decide  la Sala sobre la viabilidad formal de  la  demanda  sustento  del  recurso  de casación interpuesto por el defensor de  Gonzalo  Arteaga Ortiz contra  la  sentencia  proferida  por  el Tribunal Superior de Ibagué el 21 de abril de  2008,  confirmatoria  de  la emitida en primera instancia por el Juzgado Primero  Penal  del  Circuito  de  Espinal  el  31  de enero de 2005, mediante la cual se  condenó  al  procesado  a  la  pena  principal  de  12  meses de prisión, como  responsable del delito de fraude procesal.   

HECHOS     Y     ACTUACIÓN    PROCESAL  RELEVANTE   

Ante  la  Fiscalías  Seccionales  de Espinal  -Tolima-,   los   hermanos  Martha  y  Arturo  Peña  Rodríguez  formularon  la  respectiva  denuncia  penal  en  contra de Gonzalo Arteaga Ortiz imputándole el  delito  de  fraude  procesal  en  el  que  estaría incurso como efecto de haber  extendido  el  15 de agosto de 2000 la Escritura Pública No. 610 en la Notaría  Segunda  del  Círculo  de  dicha  ciudad,  mediante  la cual se protocolizó el  trabajo  de  partición  y  adjudicación  de  la  herencia correspondiente a la  señora  Dolores  Peña  de  Arteaga,  induciéndosele en error a la funcionaria  como  quiera  que  en  dicho documento se afirmó no tener conocimiento sobre la  existencia  de  más  herederos,  pese  a  que  los quejosos eran hermanos de la  señora  Dolores,  esposa  de  éste  y tenían por tanto derechos en la masa de  bienes dejados como herencia.   

A  la  denuncia  se  glosaron las partidas de  matrimonio  y  registro de nacimiento que acreditaban sus afirmaciones en cuanto  al vínculo consanguíneo y de la escritura en mención.   

Ampliada la queja criminal y oído en versión  libre  Arteaga Ortiz, el 2 de  octubre  de 2000 la Fiscalía 37 Seccional de Espinal dispuso la formal apertura  instructiva,  siendo  entonces  vinculado mediante indagatoria el 2 de agosto de  2001 (fl.65).   

Aportada  prueba  documental y testimonial la  investigación  fue  cerrada  el 26 de abril de 2002 y su mérito valorado el 26  de  julio del mismo año con resolución preclusiva. Habiendo sido impugnada por  el  apoderado  de  la parte civil y el Ministerio Público, con proveído del 12  de  noviembre  de  2003 la Fiscalía Sexta Delegada ante el Tribunal Superior de  Ibagué  la  revocó  para  en  su  lugar proferir resolución acusatoria por el  delito de fraude procesal.   

Rituadas  las  audiencias  preparatoria y del  juicio,   se   emitieron   las  sentencias  en  los  términos  sintetizados  en  precedencia.   

DEMANDA  

Observa  el  actor  en  primer  lugar  que de  acuerdo  con el Decreto 2700 de 1991, procedería la casación discrecional, aun  cuando   la  norma  que  fija  los  requisitos  es  de  contenido  sustancial  y  prevalecería  por  favorabilidad  lo previsto en la Ley 906 de 2004 que no hace  ninguna exigencia en cuanto a la pena.   

Enseguida, como cargo “principal” -que en  realidad  es  el único-,  advera error de derecho en la apreciación de la  prueba,  toda  vez que el procesado afirmó en el poder otorgado que no conocía  a  otros  “interesados  de igual o mejor derecho” que él, pero se trató de  una  prueba  a la que no debieron “haberle dado tanta credibilidad”, máxime  cuando  si  bien  los hechos eran típicos y antijurídicos, no podía afirmarse  la  culpabilidad, pues nunca sostuvo que conociera “otros herederos de igual o  mejor derecho” que, asegura, sería distinto.   

Fija  enseguida el contenido del principio de  investigación    integral,    criticando    a    la    Fiscalía    dado    que  “olímpicamente”  sólo  allegó  el  susodicho  poder,  confundiendo  a  la  persona interesada con el heredero.   

Insiste,  pues,  en que no se cumplió con el  mandato  de  investigación  integral  y  con  el simple poder se “fulminó”  sentencia  condenatoria,  razones  suficientes para solicitar se case el fallo y  absuelva al procesado.    

CONSIDERACIONES  

1. Conocido el hecho  punible  por  el  que  se  adelantó  la  actuación  penal  y  se emitieron las  sentencias  en  este  caso -fraude procesal con una sanción punitiva máxima de  cinco  (5)  años-,  lo  primero  que  se imponía al demandante era el deber de  anticipar  la  exposición  de  aquellos  fundamentos  en  que  se sustentaba la  viabilidad  del recurso en la modalidad discrecional -dado el quantum de la pena  señalada-,  esto  es,  expresar  en  forma  sintética,  pero  con  claridad  y  precisión,  a cuál de las dos posibilidades alternativas se acogía, si tenía  la  impugnación  fundamento  en la necesidad de encontrar por parte de la Corte  un  pronunciamiento  con  miras  al  desarrollo  de  la  jurisprudencia, o en el  propósito    de    procurar    la    garantía    de   derechos   fundamentales  conculcados.   

2.  No procedió en  dicha   forma   el   demandante   y   aun   cuando   aludió   a   una  aparente  “favorabilidad”  -cuya  tácita  argumentación  es  sugestiva  de que al no  exigir  una  pena  mínima la Ley 906 de 2004 para la incoación de la casación  no  habría  necesidad  de  acompañar  requisitos adicionales para sustentar el  libelo-,   es  lo  cierto  que  en  la  tramitación  del  recurso  en  procesos  adelantados  bajo  las  previsiones  de la Ley 600 de 2.000, como ha sucedido en  este  caso,  la doctrina de la Corte no ha admitido una pretendida favorabilidad  en  los  términos  sugeridos  por  el  actor, toda vez que aquella normativa se  aplica  con  exclusividad  a los casos rituados bajo el sistema penal acusatorio  allí  previsto,  en  forma  tal  que  resulta  inexorable  motivar el carácter  excepcional     que     en    hipótesis    semejantes    tiene    el    recurso  extraordinario.   

3.  Por  lo demás,  así  como  el  actor no cumplió el imperativo de sustentar la viabilidad de la  casación  en  el  caso  concreto pese a la exigencia legal que así lo dispone,  tampoco  satisfizo  el  deber  de  indicar  de  manera clara y precisa la causal  escogida y sus fundamentos.   

En  efecto,  aludió  a  la  causal  primera  aduciendo  en principio error de derecho en la “apreciación” de las pruebas  -cuando   su   teórica   aceptación   en  el  denominado  “falso  juicio  de  convicción”  impondría  una  tarifación de la documental a que se refiere y  que  en  todo  caso no ha sido así consagrada en la ley-, pero al propio tiempo  reprochó   que   se  le  hubiera  dado  “tanta  credibilidad”  a  la  misma  –prototipo   de   simple  disparidad  valorativa  inaceptable en esta sede- y para acabar de confundir las  cosas,  acusó  un  latente  quebranto del principio de investigación integral,  aun  cuando  tampoco en caso semejante fue capaz de indicar aquellas pruebas que  siendo  vitales  en  orden a la defensa de los intereses del inculpado, debieron  ser practicadas por el órgano jurisdiccional.      

4.   Como  emerge  evidente,  la  ineptitud  del  libelo  deviene  no  solo  por el hecho de omitir  explicar   la   discrecionalidad  que  en  el  caso  concreto  justificaría  la  intervención  de  la Corte -que en términos de la Ley 906 de 2004 no es que se  haya  eliminado,  pues  para  que sea viable un pronunciamiento en el fondo debe  precisarse  el  fallo  en  orden  a  propender  por  la  efectividad del derecho  material,  el  respecto  de las garantías de los intervinientes, la reparación  de  los  agravios  inferidos  y  la  unificación  de  la  jurisprudencia-, sino  también  por  cuanto  esta  falencia  se ve acompañada de la consistente en no  estar   adecuadamente   postulado   el   único   cargo   intentado   contra  el  fallo.   

En estas condiciones, la demanda sustento del  recurso  de  casación  interpuesto  por  el procurador judicial de Gonzalo    Arteaga    Ortiz    será  inadmitida.   

En  razón y mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA en SALA DE CASACION PENAL,   

RESUELVE  

Inadmitir  la demanda de casación presentada  por   el   defensor   del  procesado  Gonzalo  Arteaga  Ortiz.   

Contra  esta  decisión  no  procede  recurso  alguno   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase el expediente al Tribunal de origen.   

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ   

   JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ                                          ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO             

MARIA   DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS                                                AUGUSTO    J.   IBAÑEZ  GUZMÁN   

    JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                          YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

   

JULIO      ENRIQUE      SOCHA  SALAMANCA                      JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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