30260(29-07-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 30260  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                            Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                            Aprobado Acta n.° 207   

Bogotá,  D.  C., veintinueve de julio de dos  mil ocho.   

VISTOS  

De  plano  resuelve  la  Corte el impedimento  manifestado  por  un   magistrado  de  una  Sala  de Decisión del Tribunal  Superior   del  Distrito  Judicial  de  Cali,  para  conocer  de  la  apelación  interpuesta  por  el defensor de JOSÉ HUMBERTO GAEZ VARGAS, contra la sentencia  del  3  de  julio  del  corriente  año,  proferida por el Juzgado 3º Penal del  Circuito  de  esa  ciudad,  en virtud del allanamiento que éste y CARLOS ARTURO  GRUESSO  MEJÍA  hicieron  a los cargos imputados en audiencia preliminar por el  delito  de  fabricación,  tráfico  y  porte  de  armas  de fuego o municiones,  llevada  a  cabo  ante  el  Juez  24 Penal Municipal con funciones de control de  garantías de la mencionada capital, el 24 de diciembre de 2007.   

ANTECEDENTES  

1. Debido a la captura en flagrancia cuando en  la  noche  del 23 de diciembre portaban sendas armas de fuego por el Distrito de  Aguablanca  de  Cali,  CARLOS  ARTURO GRUESO MEJÍA y JOSÉ HUMBERTO GAEZ VARGAS  fueron  llevados  ante  el  Juez  24 Penal Municipal con funciones de control de  garantías  de  esa  ciudad,  funcionario  que  el  24 de diciembre presidió la  audiencia  preliminar, en la cual, además de haberse impartido legalización de  la  captura,  los  aprehendidos  se  allanaron  a  los  cargos que el Fiscal 106  Seccional  adscrito  a  la  URI  les  formuló  por  el  delito de fabricación,  tráfico  y  porte  de  armas  de fuego o municiones, sin que les fuese impuesta  medida de aseguramiento.   

2. Ante esa actitud de los imputados,  el  Juzgado  3º Penal del Circuito convocó para audiencia de individualización de  pena  y  sentencia,  en la cual condenó a GRUESSO MEJÍA a la pena principal de  24  meses  de  prisión,  mientras que a GAEZ VARGAS le impuso la de 30 meses de  prisión,  como  autores  penalmente  responsables  del  delito de fabricación,  tráfico  y  porte  de armas de fuego o municiones de que trata el artículo 365  del  Código  Penal,  modificado por el 38 de la Ley 1142 de 2007. Al primero le  concedió  la suspensión condicional de la ejecución de la pena; al segundo le  negó el sustituto.   

3. El defensor común de los procesados apeló  esa  decisión  respecto  de la situación adversa a GAEZ VARGAS, inconforme con  la    dosificación   punitiva   y   la   negación   del   referido   sustituto  penal.   

4. La actuación fue repartida en el Tribunal  al  magistrado  Roberto  Felipe Muñoz Ortiz el 10 de julio de 2008, quien el 15  de  julio del corriente año se declara impedido apoyado en el artículo 56-1 de  la  Ley  906  de  2004,  por cuanto el defensor de los procesados, abogado Bruno  Home  Delgado,  “hace  más  de tres años instauró  queja  disciplinaria  y  denuncia penal en mi contra por razón de mis funciones  cuando  me  desempeñaba  como  Fiscal  31 Seccional de Cali en los años 2004 y  2005”,  manifestación  en  apoyo  de la cual anexó  certificaciones  expedidas por el Consejo Seccional de la Judicatura del Valle y  la Fiscalía Delegada ante el Tribunal Superior de Cali.   

5.  En  el  mismo acto de la declaración de  impedimento,  el  funcionario  ordenó  remitir  la  carpeta  contentiva  de los  correspondientes  registros  procesales  a  esta  Corte,   con arreglo a lo  señalado en el artículo 57 del Código de Procedimiento Penal.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

En virtud de lo establecido en los artículos  57  y  341  de  la  Ley  906  de  2004,  a  la  Sala  le asiste atribución para  pronunciarse  en relación con el impedimento propuesto dentro de una actuación  que  se  rige  por los lineamientos del sistema penal acusatorio, en tratándose  de  la  manifestación  que  hacen  dos  integrantes  de  la  respectiva Sala de  Decisión Penal del Tribunal Superior de Bogotá.   

La Corte en reiteradas ocasiones ha resaltado  la   naturaleza   constitucional   del  instituto  de  los  impedimentos  y  las  recusaciones,  como  quiera  que  el artículo 228 de la Carta Política dispone  que  la  administración  de  justicia es función pública y que sus decisiones  son  independientes,  y,  a  su  vez,  el  artículo  230,  prevé  que  en  sus  providencias   los   jueces  sólo  están  sometidos  al  imperio  de  la  ley.   

En  este  sentido,  para  dar  aplicación  material  al  principio de imparcialidad, imperativo   en   las   decisiones   judiciales,   el  ordenamiento  procesal  ha  instituido causales de orden objetivo y  subjetivo,  bajo  cuyo  gobierno  el  juez  debe  apartarse del conocimiento del  asunto,   garantizando   de   esta  manera  a  las  partes,  terceros  y  demás  intervinientes, transparencia en la decisión del asunto.   

Sin embargo, este imperativo ético y legal,  de  clara  raigambre constitucional, como se dijo atrás, no obedece a la simple  voluntad  o  capricho  del  funcionario,  para  que no signifique simplemente la  dejación  de  la función pública deferida, y tampoco corresponde a las partes  seleccionar   a   su   amaño   el   funcionario   encargado   de   dirimir   la  controversia.   

En consideración a ello, las causas que dan  lugar  a  separar del conocimiento de un caso determinado a un juez o magistrado  no   pueden   deducirse   por  analogía,  ni  ser  objeto  de  interpretaciones  subjetivas,  en  cuanto  se  trata  de  reglas  con carácter de orden público,  fundadas  en  el  convencimiento del legislador de que son éstas y no otras las  circunstancias   fácticas   que   impiden  que  un  funcionario  judicial  siga  conociendo   de  un  asunto,  porque  de  continuar  vinculado  a  la  decisión  compromete  la  independencia  de  la administración de justicia y quebranta el  derecho  fundamental  de  los  asociados  a  obtener  un  fallo proferido por un  tribunal                  imparcial.1   

La  causal  de  impedimento  invocada por el  funcionario  judicial,  enlistada  en  el  numeral 11 del artículo 56 de la Ley  906,  se  presenta  cuando  “antes  de  formular  la  imputación  el  funcionario  judicial  haya  estado  vinculado legalmente a una  investigación  penal,  o disciplinaria en la que le hayan formulado cargos, por  denuncia  o  queja instaurada por alguno de los intervinientes. Si la denuncia o  la   queja   fuere   presentada  con  posterioridad  a  la  formulación  de  la  imputación,  procederá  el  impedimento  cuando  se  vincule jurídicamente al  funcionario judicial.”   

Es  incuestionable, conforme se desprende de  las  constancias  anexadas por el Magistrado que se declaró impedido, que en su  contra,  cuando  desempeñaba  el  cargo  de  Fiscal  31  Seccional  de Cali, el  defensor  de  los  procesados,  abogado  Bruno  Home Delgado, presentó denuncia  penal  y queja disciplinaria, hacia febrero de 2005, radicadas bajo los números  1226  de  la  Fiscalía Delegada ante el Tribunal Superior de Cali, y 2005-00085  de  la  Sala  Disciplinaria  del  Consejo  Seccional de la Judicatura del Valle,  época  en  la  cual,  por  obvias razones, los aquí procesados no habían sido  objeto de imputación dentro de las presentes diligencias.   

Pero   en  las  referidas  certificaciones  también  aparece con suma claridad que con base en la denuncia penal, la Unidad  de  Fiscalía  Delegada  ante  el  Tribunal  Superior, con resolución del 24 de  febrero  de  2005,  ordenó  practicar  pruebas  y escuchar en versión libre al  denunciado,  luego  de  lo  cual,  el  29  de  abril  del  mismo año, profirió  resolución   inhibitoria,   razón  por  la  cual,  una  vez  ejecutoriada  esa  decisión,    el    siguiente    13    de    mayo    las    diligencias   fueron  archivadas.   

Del  mismo modo, mediante providencia del 24  de  mayo  de  2006,  aprobada  con  acta  121, la Sala Disciplinaria del Consejo  Seccional  de  la  Judicatura  dispuso el archivo definitivo de las diligencias.  Esa   determinación   cobró   ejecutoria   material   el   24   de   mayo   de  2006.   

Conforme  se  desprende de la objetividad de  los  precitados antecedentes, éstos no corresponden a ninguna de las hipótesis  previstas  en  la  causal  de  impedimento mencionada, pues el magistrado Muñoz  Ortiz  en  ningún  momento fue vinculado legalmente a una investigación penal,  en  tanto  la  denuncia de esta naturaleza que en su contra formuló el defensor  de  los  aquí  procesados,  no  superó  la  fase  de  indagación  preliminar.   

Bien es sabido que en el esquema procesal de  la  Ley  600  de  2000  bajo  la  cual se auscultó la conducta del por entonces  fiscal  Muñoz Ortiz, la legal vinculación a la investigación penal se produce  cuando  el  sindicado  rinde  indagatoria  o cuando es declarado persona ausente  (artículo 332), lo cual aquí, se repite, no ocurrió.   

De otra parte, si se tiene en consideración  que  en  virtud  de  la  queja  disciplinaria  la autoridad competente profirió  archivo  definitivo  de  las  diligencias,  es  claro  que  en momento alguno el  magistrado  Muñoz  Ortiz  fue  objeto  de  formulación  de  cargos, ya que esa  determinación,  la  del  archivo de las diligencias, puede presentarse como una  de  las  posibilidades  al término de la indagación preliminar (artículo 150,  inciso   4º,   Ley  734  de  2002),  o  luego  de  iniciada  la  investigación  disciplinaria  (artículo 152 ibídem) y a su término como una de las formas de  su evaluación (artículos 156, inciso 3º y 161 ibídem).   

Así  las  cosas  y con claridad reiterativa  acerca  de  que  la  denuncia  penal  y  la queja disciplinaria contra el doctor  Muñoz  Ortiz fueron formuladas por el defensor de los procesados antes de que a  éstos  se  les  hiciera la imputación dentro de estas diligencias, deviene con  total  nitidez  que  no se configura la causal de impedimento aducida por aquél  funcionario  judicial,  en  cuanto  en  virtud  de  ellas  nunca  fue  vinculado  legalmente   a   una   investigación   penal   ni   se   le  formularon  cargos  disciplinarios,   circunstancia   que   determina,   entonces,  que  se  declare  infundada.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

DECLARAR infundado  el  impedimento  manifestado  por  el  magistrado  de  la  Sala de Decisión del  Tribunal  Superior  del  Distrito Judicial de Cali, Roberto Felipe Muñoz Ortiz,  por las razones expuestas en las anteriores consideraciones.   

Devuélvase  de  inmediato  la actuación al  tribunal de origen   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

MARIA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  L.                            AUGUSTO J.  IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                YESID      RAMÍREZ  BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                          JAVIER   DE   JESÚS  ZAPATA  ORTIZ   

TERESA RUÍZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 C. S.  de  J., Sala de Casación Penal, Auto de 19 de octubre de 2006, Rad. Nº 26.246.     

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