29893(03-06-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  29893   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada:  

MARÍA   DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

Bogotá  D.C.,  tres (3) de junio de dos mil  ocho (2008).   

VISTOS  

Se   emite   pronunciamiento   sobre   la  impugnación  interpuesta  contra la providencia del 13 de mayo de 2008 mediante  la  cual  un  Magistrado de la Sala Penal del Tribunal Superior de Villavicencio  negó  la  acción  constitucional de habeas corpus invocada a nombre propio por  el  ciudadano  LEYDER MORALES ARISTIZÁBAL,   quien  se  encuentra  privado  de  la  libertad  en el Centro Penitenciario y Carcelario de  Villavicencio.   

ANTECEDENTES  

          1.-  Contra  LEYDER  MORALES ARISTIZÁBAL  se  adelanta  proceso penal por el delito de concierto  para  delinquir  en actividades de narcotráfico. Dentro de esa actuación el 29  de  marzo  de 2007 la Unidad Nacional Antinarcóticos de la Fiscalía General de  la   Nación  le  impuso  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva.   

2.- El 18 de octubre el procesado se acogió  al  mecanismo  de terminación anticipada del proceso, por lo cual el expediente  se  remitió al respectivo funcionario para el proferimiento del fallo de rigor,  cuyo   conocimiento   correspondió   al  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  Especializado de Cundinamarca.   

          3.-  El  pasado  12  de  mayo  de  2008  el  ciudadano  MORALES  ARISTIZÁBAL instauró acción de  habeas  corpus,  motivado  por  la  omisión del juez de la causa de proferir el  fallo  requerido,  así  como  de  resolver  petición de libertad oportunamente  presentada.   

          Considera  que  si  el  funcionario judicial emite las decisiones de  rigor  obtendrá  de inmediato la libertad provisional por pena cumplida, porque  le  será  reconocido  el  50%  de rebaja por la aceptación de los cargos, así  como  1/6 parte por confesión y colaboración con la justicia, amén del tiempo  de  redención  de pena a que se hace acreedor, todo lo cual se suma al hecho de  no registrar antecedentes para la época de los hechos.   

          4.-   Mediante  auto  del  mismo  12  de  mayo,  un  Magistrado  del  mencionado  Tribunal  avocó  el conocimiento de la acción y al día siguiente,  luego  de  establecer  las  circunstancias  en  que el peticionario se encuentra  privado  de  la  libertad, la  resolvió  en  el  sentido ya indicado, decisión impugnada por el propio actor,  quien  se  abstuvo  de  exponer  las  razones  de  su  inconformidad.   

LA PROVIDENCIA IMPUGNADA  

          Con  cita  jurisprudencial de esta Corte, el Magistrado a  quo  consideró que el habeas corpus no  es  un  mecanismo alternativo, supletorio o alternativo de los procesos penales,  de  modo  que no es posible acudir al mismo cuando se ha dictado una providencia  que  sustenta  la  privación  de  la  libertad,  ni tampoco para cuestionar los  elementos  del punible, la responsabilidad de los procesados o la validez de los  medios  de  convicción, mucho menos el mérito de persuasión asignado a éstos  por el funcionario judicial.   

          Bajo   tal   perspectiva,   concluyó   que  en  este  caso  resulta  improcedente  el  habeas  corpus,  pues  el  peticionario  registra en su contra  medida  de  aseguramiento de detención preventiva y, más aún, se acogió a la  terminación  anticipada  del  proceso,  de  suerte  que se encuentra legalmente  detenido.  En  esas  condiciones,  añadió,  el  juez  constitucional  no tiene  facultad  para  verificar  si  tiene  o no derecho a la libertad provisional por  pena  cumplida,  para  lo  cual, por lo demás, requiere el cumplimiento de unos  requisitos  objetivos y subjetivos, cuya verificación le compete únicamente al  juez  de  la  causa,  quien,  precisamente,  ya  requirió el allegamiento de la  información  relativa  al comportamiento intramural observado por el procesado,  como  condición  previa  para  resolver  la petición de libertad elevada en su  momento por éste.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Es  competente  la  suscrita Magistrada para  desatar  la  impugnación  interpuesta  contra  la providencia del 13 de mayo de  2008  conforme  lo  dispone  el  artículo  7º de la Ley 1095 de 2006, pues esa  norma   establece   que   cuando   el   superior  jerárquico  del  a  quo  es  un  juez plural el recurso lo  debe  sustanciar  y  decidir  uno  de los magistrados  integrantes  de la respectiva Corporación, quien para tales efectos actúa como  juez individual.   

El    habeas    corpus    se   estatuyó  constitucionalmente  para  proteger  el  derecho a la libertad individual de los  ciudadanos  frente  a  las actuaciones arbitrarias de las autoridades del Estado  que  conduzcan  a  su  vulneración.  El  artículo  1º  de la Ley 1095 de 2006  establece  que  dicho mecanismo de defensa de la libertad se torna viable en dos  situaciones;  en  primer  lugar,  cuando la privación de la libertad se produce  con  violación  de  las  garantías  constitucionales  o  legales y, en segundo  término, cuando ésta se prolonga ilegalmente.   

En ese sentido, la jurisprudencia de la Sala  ha dicho que el habeas corpus procede:   

         “1.-  Cuando  la  aprehensión de una persona se lleva a cabo por  fuera  de las formas o especies constitucional y legalmente previstas para ello,  como  son:  con  orden  judicial  previa  (arts  28  C  Pol,  2 y 297 L 906/94),  flagrancia  (arts.  345  L 600/00 y 301 L 906/04), públicamente requerida (art.  348  L  600/00) y administrativa (C-24 enero 27/94), esta última con fundamento  directo  en  el  artículo  28  de  la  Constitución y por ello de no necesaria  consagración  legal,  tal como sucedió -y ocurre- en vigencia de la Ley 600 de  2000.   

2.-  Cuando ejecutada legalmente la captura  la  privación  de libertad se prolonga más allá de los términos previstos en  la  Carta Política o en la ley para que el servidor público i) lleve a cabo la  actividad  a  que  está obligado (escuchar en indagatoria, dejar a disposición  judicial  el capturado, hacer efectiva la libertad ordenada, etc.), o ii) adopte  la  decisión  que  al caso corresponda (definir situación jurídica dentro del  término,  ordenar la libertad frente a captura ilegal -arts. 353 L 600/00 y 302  L  906/04- entre otras)”1.   

Visto  lo  anterior,  no  se  observa que el  ciudadano  LEYDER  MORALES  ARISTIZÁBAL se  encuentre  en  alguna de las reseñadas situaciones, pues ni fue  privado  con  violación  de  las garantías fundamentales, como que ni siquiera  adujo  tal  circunstancia,  ni se le está prolongando ilegalmente la privación  de  la  libertad,  por  cuanto  el  juez  de  la causa no ha violado un término  perentorio  establecido  como  condición  para mantener el estado de detención  del  procesado  ni  ha desconocido una orden que ponga fin a la privación de la  libertad.   

En  relación  con  el  primero  de  tales  aspectos,  es  de recordar que la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de  Justicia  tiene  ampliamente determinada la imposibilidad de acudir a la acción  de  habeas  corpus  cuando  sobre  el  peticionario  pesa decisión judicial que  sustenta  la  privación  de  la libertad, situación que acontece en este caso,  pues  en  contra del aludido se emitió en su momento medida de aseguramiento de  detención preventiva.   

Ahora  bien,  resulta  claro  que  el  actor  soporta  la  solicitud  de  habeas  corpus  en el antecedente conformado por las  omisiones  del  juzgador  de  no proferir el fallo anticipado requerido ni haber  resuelto  la  petición  de  libertad  en  su momento formulada por él, bajo el  supuesto  de  que  de  hacerlo  accedería a ese derecho de modo provisional por  pena   cumplida.   Pero,   como   lo  advierte  el  a  quo,  la  eventualidad  expuesta por el peticionario a  manera  de  consecuencia de las omisiones referidas, toca con una discusión que  debe  necesariamente ventilarla al interior del proceso penal, pues se relaciona  con  aspectos de naturaleza jurídicos y probatorios2     ajenos     al    amparo  constitucional  del  habeas  corpus,  el  cual  se  instituyó para velar por la  intangibilidad  del  derecho  a  la  libertad  de  las  personas,  mas  no  para  inmiscuirse en la competencia propia del juez de la causa.   

Recuérdese  también  que  la  mencionada  acción  comporta  un  mecanismo  extrasistémico,  cuya prosperidad tiene lugar  cuando  la  afrenta  a  las  garantías  protegidas  tiene  su  origen en causas  externas  al  proceso,  pues  de  lo  contrario,  esto  es, si la violación del  derecho  a  la  libertad personal tiene su génesis dentro del diligenciamiento,  debe demandarse su amparo al interior de éste. Por eso:   

     

“La   acción       de       Habeas       Corpus      únicamente   puede   prosperar  cuando  la violación de  esas   garantías   provengan  de  una  actuación  ilegal  extraprocesal,   pues     en     tanto    se    controvierta    el   derecho    a    la   libertad   de  alguien   que   esté    privado    de   ella   legalmente,   tal   discusión    debe   darse  dentro  del  proceso  (…)”.   

“Y  no  puede  aseverarse,  so  pena  de  desquiciar  el  ordenamiento  jurídico,  que como la  autoridad   judicial   puede  incurrir  en  ilegalidades,  tales  deberían  ser  abordadas  por  el  Juez  de  Habeas  Corpus,  en tanto una postura de tal tenor  pone  en riesgo un sistema penal que está sustentado  en  la  protección de la libertad personal a través de los recursos ordinarios  que  pueden  impetrarse dentro de la actuación, y las  acciones  que  como  el control de legalidad se promueven ante órgano diferente  del investigador y acusador”.   

“En ese orden de  ideas   resulta   extremadamente   nocivo   para  el  desarrollo  sistémico  del  proceso  penal un entendimiento que no armoniza los  instrumentos  de protección constitucional y procesal del derecho fundamental a  la   libertad,  haciéndolos  coexistir  dentro  de  su  respectivo  ámbito  de  aplicación,   sino   que,   al  contrario,  entrega  prelación  a  uno,  subordinando el otro a extremo que de aceptarse terminaría  en  su  extinción  al convertir lo extraordinario en corriente, que a su vez es  su   propia  negación”3    (subrayas    fuera    de  texto).   

         En   consecuencia,   por  consultar  la  realidad  procesal  y  estar  ajustada  a  derecho, se  confirmará  la providencia mediante la cual el Tribunal Superior de   Villavicencio,   en  Sala  Unitaria,  negó  la acción de habeas  corpus objeto de examen.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  suscrita  Magistrada  de  la  Sala  de  Casación  Penal  de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

CONFIRMAR   la  decisión impugnada, por las razones expuestas en la parte motiva.   

Contra  esta  providencia no procede recurso  alguno.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Magistrada  

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

    

1 Auto  del  27 de noviembre de 2006, rad. 26503.   

2 Esto  es,  las  rebajas  de  pena  a conceder al procesado y el comportamiento por él  observado  en  el  penal como presupuesto de análisis para el reconocimiento de  redención de pena y de su posible readaptación social.   

3  Sentencias  de  segunda  instancia 14752 y 17576 del 2 de mayo y del 10 de junio  de 2003, respectivamente.     

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