29623(08-10-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 29623  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                Magistrado Ponente   

                                      JULIO    ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA   

                                Aprobado Acta No.288   

Bogotá, D.C., ocho (8) de octubre de dos mil  ocho (2008).   

VISTOS  

La  Sala resuelve acerca de la admisibilidad  de  la  demanda  de  revisión  presentada mediante apoderado por el sentenciado  Rafael   Antonio  Londoño  Rodríguez  contra  las  sentencias de 9 de septiembre de 2003 y 30 de abril de  2007,  dictadas  por  el  Juzgado  Treinta y Tres Penal del Circuito de Bogotá,  mediante  las cuales fue condenado por los delitos de hurto calificado agravado,  porte   ilegal   de   armas   de   fuego   de   defensa   personal  y  homicidio  agravado.   

ANTECEDENTES  

1.  Los hechos por  los   cuales   fue   juzgado   y  condenado  Londoño  Rodríguez   en   las  referidas  sentencias  tienen  fundamento  en  la misma génesis fáctica, resumidos en la sentencia dictada el  9  de  septiembre  de  2003,  por  la Juez Treinta y Tres Penal del Circuito del  siguiente modo:   

“El 29 de agosto de 1998, aproximadamente a  las  11:00  de  la  mañana,  dos  sujetos  irrumpieron en el establecimiento de  comercio  denominado  “Autoservicios Mercados al Costo”, ubicado en la calle  132  D  132  – 27 barrio  Nogales  de  Suba,  luego  de  encañonar  al propietario FABIO DE JESÚS ZARAZA  GIRALDO,  lo  obligaron  a  abrir  la caja apropiándose del dinero que allí se  encontraba,  despojándolo  de  sus  joyas  que portaba, bienes que en totalidad  fueron estimados por éste en la suma de $1.300.000.   

“En su huida los antisociales dispararon en  varias  oportunidades  contra  FABIO  DE JESÚS ZARAZA GIRALDO, persona que para  ponerse  a  salvo  se  ubicó  detrás  de  un  poste  de alumbrado público; no  ocurrió  lo  mismo  con el señor EDILBERTO CASTAÑEDA SIERRA, quien se hallaba  en  una ferretería ubicada cerca del supermercado, ya que fue alcanzado por uno  de los proyectiles a cuya consecuencia se produjo su deceso.   

“Minutos después, la Fiscalía interceptó  el  automotor  distinguido  con la placa INA-421, hallando al interior del mismo  un  arma de fuego, y aprehendiendo a los tres ocupantes, RAFAEL ANTONIO LONDOÑO  RODRÍGUEZ, MILTON CESAR ANDRADE y WILLIAM MAURICIO SARMIENTO.”   

2.    La  investigación   por   estos  hechos  la  adelantó  la  Fiscalía  Veinticuatro  Seccional  de  la  Unidad  Segunda  de  Vida,  autoridad que previo cierre de la  investigación,  según  se  deduce  del  relato  que hace el libelista y de las  copias  de  la  sentencias  proferidas  por  el Juzgado Treinta y Tres Penal del  Circuito,  el  30  de  noviembre  de  1998, calificó el mérito del sumario con  acusación  por  los  delitos de homicidio agravado en concurso heterogéneo con  hurto  calificado  agravado  y  porte  ilegal  de armas respecto de Rafael  Antonio  Londoño  Rodríguez  y  William Mauricio Sarmiento,  y  homicidio  agravado  en  concurso  heterogéneo con  hurto  calificado  agravado y porte ilegal de armas de fuego de defensa personal  en relación con Milton Cesar Andrade.   

3.  Vencido  el  término  señalado  en  el  artículo 446 del Decreto Ley 2700 de 1991, la Juez  Treinta  y  Tres  penal del Circuito por medio de providencia, confirmada por el  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  decretó  la  nulidad parcial de la actuación  respecto  del  delito  de  homicidio  preterintencional  para  que  Londoño   Rodríguez   y  Sarmiento  fueran acusados por el delito  de homicidio agravado.   

Así, el 9 de septiembre de 2003, condenó a  Londoño   Rodríguez   y  Sarmiento  a  38  meses de  prisión   por  el  concurso  heterogéneo  de  hurto  calificado  agravado y porte  ilegal  de  armas  de  fuego  de  defensa personal y a  Milton  Cesar Andrade a 340  meses  de prisión por homicidio en concurso heterogéneo con los delitos atrás  referidos;  a la pena accesoria de inhabilitación para el ejercicio de derechos  y  funciones públicas por el lapso de la pena impuesta a cada uno, y al pago de  los    perjuicios    provenientes    de    la    ejecución    de   los   hechos  punibles.   

4. Esta sentencia,  según  lo  refiere  el  libelista,  fue apelada por el defensor de Milton  Cesar Andrade y confirmada por el  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de Bogotá, el 5 de noviembre de 2004.   

5. Posteriormente,  con  fundamento en la nueva acusación, el mismo juzgado, el 30 de septiembre de  2007,  condenó  a  Rafael Antonio Londoño Rodríguez  y    William   Mauricio  Sarmiento  a  la  pena de 320 meses de prisión, como  coautores responsables del delito de homicidio agravado.   

Este  fallo,  según  se refiere en el hecho  “VEINTIOCHO” de la demanda, no fue apelado por la defensa.   

LA DEMANDA DE REVISIÓN  

El      sentenciado     Rafael  Antonio  Londoño  Rodríguez  a  través  de  apoderado  promueve  acción de revisión en contra de los aludidos  fallos,  con fundamento en la causal 6ª del artículo 220 de la Ley 600 de 2000  (causal  6ª  del  artículo 332 del Decreto 2700 de 1991), es decir, porque con  posterioridad  a  la  sentencia  la  Corte  cambió  favorablemente  el criterio  jurídico que sirvió para sustentar la sentencia condenatoria.   

En tal sentido, se remonta al auto por medio  del  cual  la Juez Treinta y Tres Penal del Circuito declaró la nulidad parcial  de  la  actuación  para  que  la  Fiscalía  calificara  nuevamente  el sumario  respecto   Rafael   Antonio   Londoño   Rodríguez  y   William   Mauricio  Sarmiento    por    el    delito    de   homicidio  agravado, pues, se afirma  en  la  demanda,  el  criterio que la funcionaria tuvo en cuenta para proveer en  ese  sentido,  fue  modificado  posteriormente  por  esta  Sala  de  la Corte en  decisión  de  18  de  mayo  de  2006, dictada en el radicado 24116 1,  conforme  con  la  cual  en  los procesos que se tramitaban con base en el Decreto 2700 de  1991,  cuando  el  error  en  la  denominación  jurídica  de la infracción se  fundamentaba  en la especie y no en el género delictivo, no se podía invalidar  lo actuado.   

En  consecuencia,  como  en  este  caso  la  Fiscalía  no  erró  en  el  género delictivo sino en la especie del mismo, en  cuanto  le  imputó a Londoño Rodríguez  homicidio  preterintencional,  no  podía  decretarse la nulidad  para  que  el  ente  acusador corrigiera el desacierto y le atribuyera homicidio  agravado,  como  finalmente  se  hizo,  sino  que debió condenársele por aquel  delito, que punitivamente le representaba un trato benigno.   

CONSIDERACIONES  

1.  La  Sala de  Casación  Penal  de  la Corte Suprema de Justicia es competente, de acuerdo con  el  artículo  75 de la Ley 600 de 2000, para conocer de la acción de revisión  cuando  la  sentencia,  la  preclusión  de  la investigación o la cesación de  procedimiento  ejecutoriadas hayan sido proferidas en única o segunda instancia  por  esta  Corporación  o  por  los tribunales superiores de distrito o por los  fiscales que actúan ante ellos.   

2.  En  el caso  bajo  examen,  el  libelista  teniendo  en  cuenta que el Juzgado Treinta y Tres  Penal  del  Circuito,  con  fundamento  en la misma génesis fáctica, dictó en  contra   de   Rafael  Antonio  Londoño  Rodríguez  dos   sentencias,   condenándolo  en  la  primera,  dictada   el  9 de septiembre de 2003, como coautor de los delitos de hurto  calificado  agravado  y  porte  ilegal  de  armas  de fuego de defensa personal,  confirmada  el  5 de noviembre de 2004 por el Tribunal Superior de Bogotá; y la  segunda,  mediante  la  cual  lo  condenó  como coautor del delito de homicidio  agravado,  el 30 de abril de 2007; indistintamente presenta acción de revisión  contra  los  aludidos  fallos,  sin  tener  en  cuenta  que fueron producidos en  épocas   distintas   y   por  delitos  que  atentan  contra  bienes  jurídicos  diversos.   

Esta  circunstancia  compelía  al  actor a  promover  la acción de revisión en forma separada, con fundamento en la causal  que  se  configure  de las señaladas en el artículo 220 de la Ley 600 de 2000,  si  lo que pretende es demostrar que la declaración de justicia, en uno o ambos  fallos,  fue  fruto  del  error  en que pueden hallarse los Jueces y Magistrados  porque  la  conducta  punible no pudo ser cometida sino por uno o por un número  menor  de  sentenciados; porque la acción no podía iniciarse o proseguirse por  prescripción  de  la  acción,  falta  de  querella  o  petición  válidamente  formulada  o por cualquier otro motivo de extinción de la acción penal; cuando  con  posterioridad  a  la  sentencia  aparezcan  hechos  nuevos  o  pruebas,  no  conocidas  al  tiempo de los debates que establezcan la inocencia del condenado,  o  su  inimputabilidad;  o  porque  el  fallo  fue  determinado por una conducta  típica  del  juez  o  de  un  tercero,  o  se  fundamentó  en  prueba falsa o,  finalmente,  porque  la  Corte  cambió favorablemente el criterio jurídico que  sirvió para fundamentar la sentencia condenatoria.   

Es  ilógico  y  contrario  a  toda  razón  jurídica  que  frente  a las múltiples sentencias de condena que se produjeron  en  contra  del  sentenciado, por virtud de haberse escindido la unidad procesal  durante  en  el  trámite  originario,  el  yerro  que afecta la declaración de  justicia  o  la  interpretación jurisprudencial que se tuvo en cuenta frente al  juzgamiento  de  un  delito,  se  transmita  a  los demás, evaluados en proceso  diferente.   

3. No obstante lo  anterior,   observa   la   Sala   que  el  problema  jurídico  que  plantea  la  demanda  se remite a la  providencia  por  medio  de  la  cual  se  decretó  la  nulidad  parcial  de la  actuación  respecto  del  delito  de  homicidio  preterintencional  atribuido a  Londoño  Rodríguez para  que  la fiscalía procediera, como en efecto sucedió, a calificar nuevamente el  sumario,  pero por el delito de homicidio agravado, por el cual fue condenado en  sentencia de 30 de abril de 2007.   

Así, la acción de revisión, en este caso,  no  se  dirige  contra  el contenido de la verdad declarada en los fallos que se  demandan   sino   contra   una   providencia  interlocutoria,  con  lo  cual  se  desnaturaliza  el  instituto,  que  tanto en el Decreto 2700 de 19912 como en la  Ley          600          de          20003,  solo  procede  contra  las  sentencias  ejecutoriadas  en los casos que ellos determinan.   

4. El libelista  habilidosamente  ensaya, a través de la acción de revisión, revivir el debate  en  torno  de  la  providencia por medio de la cual la Juez Treinta y Tres Penal  del  Circuito  decretó  la  nulidad  de  la  actuación  para  que la fiscalía  calificara  nuevamente  el  sumario  enrostrándole  al  actor  coautoría en el  delito  de  homicidio  agravado  y  no  por homicidio preterintencional, como se  consideró  en  la  calificación  inicial,  sin  indicar  de  qué  manera  tal  circunstancia  cuestiona  la presunción de verdad y justicia que ampara la cosa  juzgada.   

Con  la  misma  teleología,  presenta como  circunstancia  novedosa  que esta Sala, con posterioridad a la aludida decisión  interlocutoria,  por  medio de la cual la Juez Treinta y Tres Penal del Circuito  decretó  la  nulidad  parcial  de  la  actuación,  modificó favorablemente el  criterio  jurisprudencial  en  que probablemente se amparó la juez para proveer  en  ese  sentido; sin embargo, desconoce que aquella decisión no constituyó el  fundamento  de  las sentencias condenatorias, el cual estuvo determinado por los  hechos  demostrados  en los procesos adelantados contra el sentenciado, y por su  correspondencia,  fáctica  y  jurídica,  con  la  verdad,  sin  que la aludida  variación  signifique  para  el  sentenciado  la  absolución  por el delito de  homicidio.   

En  este  sentido,  la jurisprudencia de la  Sala ha sido puntual en señalar:   

“Conforme  al  criterio mayoritario de la  Sala,  el  cambio  jurisprudencial debe referirse al criterio que sustentó todo  el  fallo  y,  por  lo  tanto,  debe  tener  como  consecuencia que la sentencia  condenatoria  devenga  absolutoria  y no simplemente que se reconozca una causal  de    atenuación    o    se    suprima   una   de   agravación.   Cualquier  pretensión distinta a derribar la condena revela falta  o,    por    lo   menos,   insuficiencia   de   interés   y,   por   ende,   es  improcedente.   

        “[…]                   

         

“Dentro  de  nuestro sistema procesal la  naturaleza  de  esta  causal  es la de ser un instrumento para el derrumbamiento  total  del  fallo  y  no  para lograr la atenuación punitiva, pues la revisión  opera  en un momento procesal posterior a la decisión definitiva que, como tal,  está  amparada  por  la  inmutabilidad  de la cosa juzgada, que es garantía de  seguridad  jurídica  en  un Estado de Derecho, sin que se comparta el argumento  de  que  una  interpretación  teleológica   del precepto conduciría a la  opinión  contraria,   pues  ello llevaría a la desnaturalización de esta  acción   y   al   resquebrajamiento   del   sistema   jurídico.”4  (Subrayas ajenas al original).   

5.  Ahora, si la  acción  de  revisión  la  dirige contra la sentencia dictada el 30 de abril de  2007,   mediante   la   cual   Londoño  Rodríguez  fue       condenado       por      homicidio   agravado,   la  Corte  es  incompetente  para  conocer  la  misma  en  cuanto  fue proferida por el Juzgado  Treinta  y  Tres  Penal  del  Circuito  de  Bogotá y, según lo expresado en la  demanda,  no  fue  recurrida,  de  modo que, en tal caso, corresponde conocer al  Tribunal  Superior del Distrito Judicial de Bogotá, de acuerdo con lo señalado  en el numeral 3º del artículo 76 de la Ley 600 de 2000.   

Y si la dirige contra la sentencia proferida  en  el  9 de septiembre de 2003, por medio de la cual el actor fue condenado por  el  delito  de  hurto calificado agravado    en    concurso    heterogéneo    con   el   de   porte  ilegal  de  armas  de fuego de defensa personal,  es escaso en el cumplimiento de los requisitos formales para su  admisión,  pues  no indica cuáles son los fundamentos de hecho y de derecho en  que  apoya  la  solicitud,  ya  que  su argumento básicamente está orientado a  demostrar,  con fundamento en el criterio jurisprudencial que trae a colación y  que  califica  novedoso,  que no debió anularse parcialmente la actuación para  que  se  calificara  nuevamente  el sumario por el delito de homicidio agravado,  por  lo  que  la  denominación  jurídica  que  debió prevalecer era homicidio  preterintencional,   como   la  fiscalía  lo  consideró  en  la  calificación  inicial.   

5. Además de los  anteriores  aspectos,  suficientes  para inadmitir la demanda, se observa que la  misma   enfrenta   el  incumplimiento  de  otros  requisitos  formales  como  no  acompañar  las  pruebas  con  las  cuales  demuestra  los hechos básicos de la  misma,  las  fotocopias  de la decisión de segunda instancia dictada, según lo  informado,  el 5 de noviembre de 2004, por medio de la cual el Tribunal Superior  de  Bogotá  confirmó la condena proferida en contra de Londoño Rodríguez por  hurto  calificado  agravado  en  concurso  con porte ilegal de armas de fuego de  defensa  personal  y,  las  constancias  de  ejecutoria de una y otra sentencia,  respecto  de  las  cuales  impropiamente  asumió  las  suplen fotocopias de los  edictos  fijados  para  notificar  las  sentencias,  en  los que, como es obvio,  aparece solamente constancia de la ejecutoria formal.   

6. Como corolario  de  lo  anterior  la  Sala inadmitirá la demanda de revisión presentada por el  sentenciado  Rafael  Antonio  Londoño Rodríguez a través de apoderado a quien  se  le  reconocerá como su apoderado judicial para actuar en estas diligencias,  respecto  de  la  acción  promovida  contra  la  sentencia  dictada por la Juez  Treinta  y  Tres Penal del Circuito el 9 de septiembre de 2003 y confirmada, por  el  Tribunal Superior de Bogotá el 4 de noviembre de 2004, mediante la cual fue  condenado   como   coautor   de   hurto  calificado  agravado  en  concurso heterogéneo con porte  ilegal  de  armas  de fuego de defensa personal.   

Expedir  copias  de  toda la actuación con  destino  a  la Sala Penal del Tribunal Superior de Bogotá, para que resuelva lo  pertinente  acerca  de  la  acción  de revisión presentada contra la sentencia  dictada  por  la  Juez Treinta y Tres Penal del Circuito de esta ciudad el 30 de  abril    de   2007,   por   medio   de   la   cual   condenó   a   Rafael   Antonio  Londoño  Rodríguez  como    coautor    del    delito    de    homicidio  agravado.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

1.           RECONOCER   al  abogado  Guillermo   Rodríguez   Posada  como  apoderado   judicial   del   señor  Rafael  Antonio  Londoño  Rodríguez,  para  los efectos y fines del  poder que le fue otorgado.   

2.  INADMITIR  la  demanda  de  revisión  promovida  a  través de  apoderado  por  el  ciudadano Rafael Antonio Londoño  Rodríguez, contra la sentencia por medio de la cual  fue   condenado   como   coautor   de  hurto  calificado  agravado  en  concurso  heterogéneo  con porte ilegal de armas de fuego de defensa personal, dictada el  9  de septiembre de 2003, confirmada por el Tribunal Superior de Bogotá el 4 de  noviembre    de    2004,    por    las   razones   anotadas   en   la   anterior  motivación.   

3.  EXPEDIR  las  copias  aludidas  en  la  anterior  motivación  con destino a la Sala Penal del  Tribunal Superior de Bogotá, para lo de su cargo.   

4.  Contra  el  presente  auto  procede el  recurso de reposición.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase   

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ   

JOSÉ    LEONIDAS   BUSTOS   MARTÍNEZ                                ALFREDO  GÓMEZ QUINTERO   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  L.                         AUGUSTO J.  IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE      LUIS      QUINTERO    MILANÉS                                   YESID     RAMÍREZ  BASTIDAS   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                    JAVIER ZAPATA ORTIZ   

Comisión de servicio  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  En   realidad   no   se   trata   de   un  criterio  jurisprudencial  novedoso  emitido  con  posterioridad  a los fallos, sino de la  reiteración  de  lo  considerado  por  esta  Sala  de la Corte en auto de 14 de  febrero de 2002, radicado 18457.   

2  Artículo 232.   

3  Artículo 220.   

4  Auto  de  28  de octubre de 1997, radicado 12364; en el mismo sentido auto de 18  de abril de 2007, radicación 17952.     

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