29395(19-08-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 29395  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE C ASACION PENAL  

                                     Aprobado  Acta  No. 231                                                                                     Magistrado  Ponente:   

                                     Dr.      JOSE      LEONIDAS     BUSTOS  MARTINEZ   

Bogotá,  D.  C., diecinueve de agosto de dos  mil ocho.   

Se  pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de   la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  Jorge   Omar   Gómez   Henao   contra  la  sentencia  dictada  el  13  de  noviembre  de  2007 por el Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de Antioquia, mediante la cual confirmó la proferida el 1°  de  octubre  del  mismo  año por el Juzgado Penal del Circuito del Municipio de  Ciudad  Bolívar,  que  condenó  al  procesado  por  el  delito de porte ilegal de armas de fuego de defensa personal.   

Hechos.  

El  25  de  agosto  de  2007  se recibió una  llamada  telefónica  en  el   abonado  123  de  la  Policía Nacional, que  informaba  de  la  presencia  de  dos personas sospechosas en el establecimiento  Tienda   La   Cabaña  del  Municipio  de  Ciudad  Bolívar  (Antioquia). De inmediato varias unidades de la  policía  se  desplazaron  al  lugar,  donde sometieron a requisa a Jorge  Omar  Gómez  Henao,  hallando en su  poder  un  arma  de  fuego  tipo revólver. Mientras esto sucedía, otro sujeto,  identificado  como  Orlando de Jesús Agudelo Alvarez,  descargó  un objeto en una caneca. Al ser revisado el  recipiente,  se  halló  un  arma  de fuego del mismo tipo. Los  implicados  fueron capturados y puestos a disposición de la fiscalía.   

Hechos     y    actuación    procesal  relevante.   

1.  El  27  de  agosto  se  celebraron  las  audiencias  de  legalización  de  la  captura, formulación de la imputación y  solicitud  de medida de aseguramiento. La fiscalía imputó cargos por el delito  de   porte  ilegal  de  armas  de  fuego  de  defensa  personal,   de  conformidad  con  lo  previsto  en  el  artículo  365  de  la  Ley  599 de 2000, modificado por el 38 de la Ley 1142 de  2007,   los   cuales   fueron   aceptados   por   los  procesados.  Jorge  Omar  Gómez  Henao fue cobijado con  medida  de  aseguramiento  de  detención intramural, por registrar antecedentes  penales.   

2.  Mediante  sentencia de 1° de octubre, el  Juzgado  Penal  del  Circuito  con  Funciones de Conocimiento de Ciudad Bolívar  condenó   a  Jorge  Omar  Gómez  Henao  y   Orlando  de  Jesús  Agudelo  Alvarez  a  la  pena  principal  privativa de la libertad de 24  meses  de  prisión,  y  la  accesoria  de interdicción de derechos y funciones  públicas  por el mismo término, como autores responsables del delito imputado.  Al  primero  le negó la suspensión condicional de la ejecución de la pena por  registrar   dos   sentencias   condenatorias,  una  por  secuestro  extorsivo  y  conservación  de   municiones  de  uso privativo de las fuerzas armadas, y  otra por extorsión.      

3.    El    defensor    de   Jorge   Omar   Gómez  Henao  apeló  esta  decisión   para   buscar  el  otorgamiento  del  subrogado  de  la  suspensión  condicional   de  la  pena,  o  en  su  defecto  el  sustituto  de  la  prisión  domiciliaria,  pero  el Tribunal Superior de Antioquia, mediante sentencia de 13  de  noviembre,  que  ahora  el  mismo  sujeto  procesal recurre en casación, la  confirmó en los aspectos impugnados.   

La         demanda.   

Dos    causales   de   casación   invoca  simultáneamente  el casacionista: La primera del artículo 181 de la Ley 906 de  2004,  “por  falta  de  aplicación,  interpretación  errónea  o aplicación  indebida  de  una  norma  del  bloque  de  constitucionalidad,  constitucional o  legal”;  y la tercera ejusdem, por “manifiesto desconocimiento de las reglas  de producción y apreciación de la prueba”.   

Sostiene  que  el  tribunal,  al confirmar el  fallo  del  juzgado  de  instancia,  “inaplicó  de  manera  plena a favor del  procesado  la  prevalencia  del  derecho  material,  cuando tuvo en su presencia  derechos  como:  la  libertad, dignidad humana, buen nombre, igualdad, derecho a  la familia entre otros”.   

En   concreto  se  abstuvo  de  acoger  los  argumentos  presentados por la defensa al apelar el fallo de primer grado, en el  sentido  de  que en la audiencia de verificación del allanamiento a cargos y de  la  individualización  de la pena, había quedado establecido, con documentos y  pruebas   legalmente   obtenidos,  la  condición  real  del  procesado  en  las  esferas  personal, familiar y laboral.   

Se   acreditó,  en  esa  oportunidad,  con  registros   civiles,  su  condición  de  padre  de  familia  y  su  obligación  alimentaria  para  con  su  esposa e hijos menores. Se demostró con testimonios  rendidos  bajo juramento en Notaría su buen comportamiento personal, familiar y  social.  Y se estableció también su condición de propietario y poseedor de la  vivienda que sirve de sede al hogar.   

El tribunal, no obstante, avaló el análisis,  interpretación  y  aplicación   errados  que  hizo  la  juez, al tener en  cuenta  únicamente  los  antecedentes  penales  para  negar  el beneficio de la  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de la pena, dejando de lado que el  sentenciado  al  momento de su captura tenía un hogar constituido, con esposa y  dos hijos menores.   

Omitió  igualmente  analizar  el  derecho de  estos  hijos,  cuando su deber era  tutelar las prerrogativas de la familia  como  núcleo fundamental de la sociedad, e inclinarse por la protección de los  hijos  menores, conforme lo prevé el artículo 42 de la Constitución, luego de  un   análisis  ponderado  y  justo  de  todos  los  antecedentes  personales  y  familiares.   

En   este   estudio,   debió   analizar  y  desentrañar  la  necesidad o no de la ejecución de la pena. Debió interpretar  lo  dispuesto  en  el artículo 23 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y  Políticos,  cuyas normas hacen parte del bloque de constitucionalidad. Y debió  hacer  valer  los derechos de los niños, desarrollados en varios artículos del  Código de la Infancia y la Adolescencia.   

El   tribunal,   en  el  capítulo  de  las  consideraciones  del  fallo  impugnado, avala las afirmaciones de la juez, donde  sostiene  “condenado por secuestro extorsivo debió  de  estar  en libertad condicional cuando realizó el delito por el que ahora se  juzga,  incumpliendo  de  paso  los  compromisos  adquiridos  para  gozar de tal  prerrogativa.    En   su   prontuario   también   pesa   otra   sentencia   por  extorsión”.   

De  esta  transcripción  destaca  la  frase  “debió   estar   en   libertad   condicional”,  para  sostener  que la juez supone que el procesado se  hallaba  en  libertad  condicional cuando fue capturado, puesto que la fiscalía  no  aportó  copia  de  la  sentencia,  ni  de  la decisión que le concedió la  libertad  condicional.  Es  por  eso que la juez utiliza la referida expresión,  porque   no   tenía  fundamento  probatorio  para  asegurar  con  certeza  esta  condición.   

“¿Puede un juez de la república fundar una  sentencia,  negando  un  beneficio  al derecho a la libertad en suposiciones, en  creencias  suyas, en juicios a priori, sin fundamento probatorio? ¿Puede dictar  un  fallo  con  fundamento  en  valoraciones  subjetivas,  en  contravía  de la  aplicación  de  principios fundamentales del derecho penal como: la objetividad  del    funcionario    judicial,   separación   de   funciones,   imparcialidad,  igualdad,   debido proceso, presunción de  inocencia, todos con plena  vigencia en el sistema social penal acusatorio?”   

Y agrega: “Es por lo anterior que en el caso  que  se  examina,  se  inaplicaron,  se  interpretaron  de  manera  errada  y se  aplicaron  de  manera  indebida  normas  constitucionales y normas del bloque de  constitucionalidad,  causando  a  mi representado agravios y vulneración de sus  derechos, a los cuales ahora pido al máximo tribunal tutele”.   

Sustentado en estas consideraciones, solicita  a  la Corte casar parcialmente la sentencia impugnada y disponer el otorgamiento  al  procesado  de  la suspensión condicional de la ejecución de la pena.    

SE        CONSIDERA:   

La  Corte  no  seleccionará  a  trámite  la  demanda  de  casación  presentada  por  el apoderado del procesado Jorge  Omar Gómez Henao, por no reunir las  exigencias   mínimas   de   claridad,   concreción  y  debida  fundamentación  requeridas  por  la  normatividad  procesal  y  la  lógica  del recurso para su  estudio de fondo.   

Los  errores  judiciales  susceptibles de ser  atacados   en   casación   son  de  dos  clases:  in  iudicando     e     in  procedendo.  El  error es in  iudicando  cuando  el juzgador, al resolver el asunto,  desconoce  normas  de  derecho  sustancial.  Y  es  in  procedendo  cuando desatiende enunciados normativos de  derecho   procesal,   con   afectación   del   rito   o   de   las   garantías  procesales.    

Al   error   in  iudicando,  que es el que interesa analizar en el caso  en  estudio,  se  puede  llegar  de  dos  maneras,  (i) por equivocaciones en la  selección  o  en  la  interpretación  de  las  normas  sustanciales llamadas a  regular  el asunto, y (ii) por desaciertos en la apreciación de las pruebas. En  el    primer   supuesto   la   violación   es   directa;  en  el  segundo,  indirecta.       

La  teoría  casacional  denomina a estas dos  alternativas  de  error,  formas  de  la violación o  formas  de  infracción de la ley sustancial, siendo su  diferencia  fundamental,  que  cuando  es  directa,  el debate debe centrarse en  cuestiones  de  carácter  estrictamente  jurídico,  y  cuando es indirecta, en  razones de orden probatorio.     

Si  el  casacionista  opta  por la vía de la  violación  directa,  debe  señalar con precisión la norma sustancial violada,  el  sentido  o  concepto de la violación, y demostrar el error cometido por los  juzgadores,    con    indicación    de    sus   implicaciones   en   el   fallo  impugnado.   

El  sentido o concepto de la violación es la  razón   o   motivo  que  determina  la  violación.  La  dogmática  casacional  diferencias  tres sentidos, (i) aplicación indebida, (ii) falta de aplicación,  y  (iii)  interpretación  errónea.  Los  dos primeros se enmarcan dentro de la  categoría  de  errores  de  selección,  el  último  dentro  de los errores de  interpretación.    

La aplicación indebida se presenta cuando el  juzgador  aplica al caso una norma de derecho sustancial equivocada. La falta de  aplicación  cuando  deja  de  aplicar  la  norma  llamada  a  regularlo.  Y  la  interpretación  errónea  cuando acierta en la selección del precepto, pero se  equivoca en la determinación de su significado o alcance.   

Si el actor opta por la violación indirecta,  tiene  la  carga  adicional  de  identificar  la  clase de error de apreciación  probatoria  cometido,  que como se sabe, comprenden cinco especies: de hecho por  falso  juicio  de existencia, falso juicio de identidad o falso raciocinio; o de  derecho  por  falso  juicio  de  legalidad  o  falso  juicio  de  convicción. Y  demostrarlo.   

Esta   diferenciación   conceptual   entre  violación  directa e indirecta de la ley, implica que el discurso casacional no  puede  ser el mismo para ambas hipótesis, y que las dos no pueden ser invocadas  al  tiempo  respecto  de  una  misma  situación  jurídica,  por  envolver  una  contradicción  manifiesta,  imposible de ser superada por el juez de casación.   

E igual ocurre con los sentidos o conceptos de  la  violación.  Una  misma  norma  no puede ser a la vez inaplicada, aplicada y  erróneamente  interpretada.  De  allí  que  los tres sentidos de la violación  tampoco  puedan  ser  invocados  al  mismo  tiempo,  en  relación  con un mismo  precepto, por comportar un contrasentido.    

En  el  caso  en  estudio,  estas  reglas son  totalmente  desatendidas  por el casacionista. Primero, porque plantea, al mismo  tiempo,  violación  directa  e  indirecta  de  la ley sustancial, sin delimitar  conceptualmente  los  dos  ataques;  y segundo, porque invoca, también en forma  simultánea,  los  tres  sentidos  de  la  violación, sin hacer ningún tipo de  distinciones en el desarrollo del cargo.   

Esta mixtura conceptual torna de suyo formal y  sustancialmente  inidónea  la  demanda,  por  cuanto  no permite establecer con  precisión,  si  lo  planteado  realmente es una violación directa de la ley, o  una  violación indirecta, o ambas; ni establecer si la infracción se presentó  por  falta  de  aplicación,  aplicación indebida o interpretación errónea de  una norma de derecho sustancial.   

Aparte  de  esto,  el  escrito  no  demuestra  ningún  error  en  la aplicación o interpretación del derecho material, ni en  la  apreciación  de  las  pruebas.  Lo único que logra establecerse, a ciencia  cierta,  es  que  el  ataque  se dirige contra la decisión de los juzgadores de  negar  al  procesado  el  subrogado  penal  de  la suspensión condicional de la  ejecución  de  la  pena,  mas no el error en que en concreto habrían incurrido  los juzgadores.   

En   la   primera  parte  del  escrito,  el  casacionista  afirma,  en  forma  general,  a  manera  de  reproche,  (i) que el  tribunal  dejó  de  aplicar  en  favor del procesado la prevalencia del derecho  material,  (ii)  que  omitió  analizar el derecho de los hijos menores, y (iii)  que  no  analizó ni interpretó la necesidad de aplicación de la pena. Pero no  se  indica  ni demuestra, en qué consistió el error jurídico o probatorio que  cometió el tribunal al negar el subrogado.   

En   algunos   segmentos  de  su  discurrir  argumentativo,  pareciera recorrer los senderos de la violación indirecta, como  cuando  afirma  que  los juzgadores no debieron tener en cuenta la existencia de  antecedentes  penales  para  negar  el  subrogado; o que omitieron considerar el  principio  de  necesidad  de  aplicación  de  la  pena;  o  los derechos que el  ordenamiento  jurídico  y  el  bloque  de  constitucionalidad  le reconoce a la  familia y los hijos menores.    

En otros, pareciera terciar por una violación  indirecta,  como cuando sostiene que los juzgadores omitieron tener en cuenta la  prueba  documental  y  testimonial  que  demostraba  la  condición  de padre de  familia  del  procesado  y  su  obligación  alimentaria,  o  cuando  afirma que  supusieron  que  el  procesado  se  hallaba en libertad condicional, sin existir  prueba de ello.   

Pero   como   ya   se   dijo,   entremezcla  indebidamente  los distintos reclamos dentro de un mismo contexto argumentativo,  sin  delimitar  el alcance de la impugnación, y sin esforzarse en apuntalar sus  afirmaciones  con  las exigencias normativas del artículo 63 del Código Penal,  en  procura  de  probar la existencia de los errores que plantea, como lo impone  el    principio   de   autonomía   de   las   causales.       

Adicionalmente  a  las  inconsistencias  de  fundamentación   que   se  han  dejado  relacionadas,  la  demanda,  desde  una  perspectiva  estrictamente sustancial, carece también de fundamento, pues no es  cierto,  como  allí se plantea, que los juzgadores hayan ignorado los elementos  de  juicio  presentadas  por  la defensa para acreditar la condición personal y  familiar  del  procesado, y que esta omisión haya sido el motivo que determinó  la negación del subrogado.   

La  decisión  adversa a la pretensión de la  defensa  de  obtener  la libertad condicionada de Jorge  Omar  Gómez  Henao  sobrevino  porque  en  su  contra  aparecían   registradas  dos  sentencias  condenatorias,  una  por  extorsión,  dictada  en  1994,  y  otra  por  secuestro  extorsivo y conservación ilegal de  municiones  de  uso  privativo  de  las  fuerzas  armadas,  emitida en 1999, que  hicieron  que  el  juicio  sobre  la  necesidad  o no de aplicación de la pena,  realizado por los juzgadores, resultara desfavorable,    

“Si  se  mira  el comportamiento pasado de  JOSE  OMAR,  se  encuentra  que tiene una sentencia por secuestro extorsivo a la  pena  de  18 años, la que fue readecuada a trece años, de acuerdo con la fecha  de  la  sentencia  y  de  la readecuación, esta persona debía estar pagando la  pena,  o  bien disfrutando de un subrogado, bajo un período de prueba; toda vez  que  el  imputado  al  momento  de cometer la conducta punible por la cual se le  juzga  en  este  momento, se encontraba disfrutando del beneficio de la libertad  condicional,  en  concepto  de  este  despacho, incumplió claras preceptivas de  buen   comportamiento,   este   fallo   que   se   emite  es  clara  muestra  de  ello.   

“Así  las cosas, en un período de prueba  esta  persona  volvió  a  cometer  una  conducta  punible  que atenta contra la  seguridad  pública,  conducta  similar a la que fue condenado, es más, aparece  en  su  prontuario  de  antecedentes otra sentencia adversa por extorsión en la  que  fue  condenado a 41 meses, en este caso, estamos hablando de dos sentencias  condenatorias”.  (Sentencia  de  primera  instancia,  pág.8).   

“Este juicio no es equivocado y se reitera,  la  juez sí consideró los antecedentes personales y familiares, probados en la  audiencia  de  individualización de la pena, lo que pasa es que éstos frente a  las  dos  condenas,  que  también  hacen  parte  de  este  estudio, se tornaban  irrelevantes,  pues  cualquier  factor  que  en  sede  de  valoración resultare  negativo  inclinaba  la  balanza hacia el pronóstico desfavorable, porque todos  pesan   frente   a   la   decisión   que   se   debía  tomar”.  (Sentencia del tribunal, pág.11).   

Las  afirmaciones de la juez de primer grado,  consistentes  en  que el procesado debía estar pagando la pena o disfrutando de  un   subrogado   (que   provocan   la  protesta  del  libelista), resultan ciertamente infundadas, porque en  el  proceso  no  aparece evidencia alguna de la situación que afirma, pero este  error   resulta   intrascendente,   porque   lo  que  determinó  finalmente  el  pronunciamiento  adverso,  no  fue  ese  hecho,  sino  la  existencia de los dos  registros  condenatorios  y  la  gravedad de los delitos que determinaron dichas  condenas.    

En  síntesis, la demanda estudiada no cumple  las  exigencias  mínimas  de  forma  y  contenido requeridas para su estudio de  fondo.  Por tanto, la Corte la  inadmitirá y ordenará devolver el proceso  a  la  oficina de origen,  no advirtiendo que se esté frente a situaciones  que  tornen  necesario  superar  sus  defectos  para  realizar  los  fines de la  casación,  ni  de violaciones de garantías fundamentales que esté en el deber  de proteger de manera oficiosa.   

Contra esta decisión procede el mecanismo de  insistencia  por  parte  del    demandante, de conformidad con lo  establecido  en  el  artículo  184  inciso  segundo ejusdem, en la oportunidad,  forma  y  términos  precisados  por  la  Corte, que a continuación se indican:   

a) La insistencia es un mecanismo especial que  puede  ser promovido por el demandante, dentro de los cinco (5) días siguientes  a  la notificación de la providencia que inadmite la demanda, con el fin de que  la  Sala reconsidere su decisión. También puede ser promovido dentro del mismo  término  por  alguno de los Delegados del Ministerio Público para la Casación  Penal   (siempre   que   el  recurso  no  haya  sido  interpuesto  por un Procurador Judicial), el Magistrado  disidente  o  el Magistrado que no haya participado en los debates o suscrito la  providencia inadmisoria.   

b) La solicitud de insistencia puede elevarse  ante  el Ministerio Público a través de sus Delegados para la Casación Penal,  ante  uno  de  los  Magistrados  que  haya  salvado  el voto en relación con la  decisión  de  inadmitir  la  demanda, o ante uno de los Magistrados que no haya  intervenido en la discusión.   

c)  Es  potestativo del Magistrado disidente,  del  Magistrado  que  no intervino en los debates, o del Delegado del Ministerio  Público,  ante  quien  se formula la insistencia, optar por someter el asunto a  consideración  de  la  Sala,  o  no  presentarlo para su revisión, evento este  último   en  que  informará  de  ello  al  peticionario  en  un  plazo  de  15  días.   

d)  El auto que inadmite la demanda trae como  consecuencia  la  ejecutoria de la sentencia de segunda instancia contra la cual  se  formuló  el  recurso  de  casación,  salvo  que  la insistencia prospere y  determine  la  prosecución  del  trámite casacional para un pronunciamiento de  fondo1.   

      

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE:  

Inadmitir la demanda  de  casación  presentada por el defensor de Jorge Omar  Gómez       Henao.      

Contra  esta decisión procede la insistencia  en  la  oportunidad y términos indicados en la parte considerativa.     

NOTIFIQUESE Y CUMPLASE.  

SIGIFREDO ESPINOSA PEREZ  

JOSE       LEONIDAS       BUSTOS  MARTINEZ                      ALFREDO GOMEZ  QUINTERO             

MARIA    DEL    ROSARIO    GONZALEZ   DE  LEMOS      AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMAN   

JORGE        LUIS       QUINTERO  MILANES                           YESID RAMIREZ BASTIDAS   

JULIO        ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                    JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                          

                                 

                              

                                                  Teresa Ruiz Núñez   

                                                     SECRETARIA   

    

1  Casación 24322. Auto de 12 de diciembre de 2005.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *