29317(06-03-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 29317  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Aprobado Acta Nº 52  

Bogotá,  D.C.,  seis  de  marzo  de  dos mil  ocho.   

VISTOS  

          Examina  la Corte, en sede de apelación, la decisión proferida por  la  Sala  Penal  del  Tribunal Superior del Distrito Judicial de Buga (Valle del  Cauca),  en  el curso de la audiencia preparatoria celebrada el 6 de febrero del  cursante  año,  mediante  la cual negó la nulidad de la actuación a partir de  la  resolución  de  apertura  de la instrucción, impetrada por el defensor del  procesado  HAROLD  GAMBOA  VELÁSQUEZ, a quien se sindica del delito de peculado  por  apropiación  a  favor  de  terceros,  en  su condición de ex-Juez Primero  Laboral del Circuito del Buenaventura (Valle del Cauca).   

HECHOS  

          De  acuerdo  con  las  constancias  procesales, las conductas que se  endilgan  al  doctor  HAROLD  GAMBOA  VELÁSQUEZ,  remiten  a la emisión de dos  providencias,   en   su   calidad  de  Juez  Primero  Laboral  del  Circuito  de  Buenaventura  (Valle  del  Cauca), a través de las cuales determinó, según la  Fiscalía  General  de  la Nación, el “pago indebido  en  favor de terceros de dineros respecto de los cuales tenía deber de custodia  y  además  administración  jurídica  por razón de sus funciones, con lo cual  causó  detrimento  al  patrimonio del Estado; específicamente a los bienes del  Fondo   de   Liquidación   de   Pasivo   Social   de   la  Empresa  Puertos  de  Colombia”.   

          Los  proveídos  en  mención, fechados el 9 de septiembre de 1993 y  18  de  septiembre  de  1995,  fueron  proferidos  en  sendos procesos laborales  ordinarios,  a raíz de las demandas promovidas a nombre de los ciudadanos José  Isabel     Gómez     Hurtado     y     Carlos     Alberto     Plaza    Hurtado,  respectivamente.   

          En  favor  del  primero  de  ellos,  se  condenó  a FONCOLPUERTOS a  reajustar  la  mesada  pensional a $223.281.68 desde el 9 de mayo de 1991, pagar  la  suma  de  $433.299.49 por la diferencia en el reajuste de mesada desde el 27  de  marzo  de  1991,  cancelar  la  cantidad de $31.819.23 por reliquidación de  cesantías,    indemnizarlo   con   $3’070.260.60   por   pérdida   de  la  capacidad  laboral  y  pagarle  $10’131.589.98    por  perjuicios  moratorios, además de $9.303.82 diarios hasta la cancelación de la  obligación fijada en el fallo.   

          Con  relación  al segundo, la entidad fue sentenciada a pagarle los  montos  de  $12’244.593.12  por   concepto   de   indemnización  por  despido  injusto,  y  $16’523.310.oo  por  la falta de pago de la  anterior  pretensión;  adicionalmente,  la  suma de $22.949.05 diarios hasta el  día del pago de lo dispuesto en la providencia.   

          Ambas  sentencias fueron revocadas, en sede de consulta, por la Sala  Laboral   de   Descongestión   del   Tribunal  Superior  de  Bogotá,  mediante  pronunciamientos  calendados,  en su orden, el 21 de junio y el 30 de octubre de  2002.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

          1.  Por  el  hecho  que  involucra al ciudadano Carlos Alberto Plaza  Hurtado,  mediante resolución del 15 de julio de 2004, la Fiscalía 20 delegada  ante  el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá declaró la apertura  de  la  investigación  en  contra  del  ex-juez  HAROLD GAMBOA VELÁSQUEZ, cuya  captura ordenó con el fin de vincularlo por medio de indagatoria.   

          El  16  de  febrero  de  2006,  la oficina investigadora admitió la  demanda  de  constitución de parte civil, presentada a nombre del Ministerio de  Protección Social.   

          Con  proveído  del  13  de marzo del mismo año, el ente instructor  declaró  la  conexidad procesal entre el citado averiguatorio y el adelantado a  raíz  de  los  beneficios prestacionales otorgados judicialmente a José Isabel  Gómez  Hurtado,  disponiendo,  por  consiguiente, la investigación conjunta de  los mismos.   

          Tras  insistir  en  la  captura  del  abogado  GAMBOA VELÁSQUEZ, la  Fiscalía  lo  declaró  persona  ausente  y  lo  proveyó de defensa de oficio,  mediante  pronunciamiento del 13 de abril de 2006, luego del cual le definió la  situación   jurídica,  aplicándole  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva  sin  beneficio  de  excarcelación, con resolución del 6 de mayo de  2007,  en  la que le atribuyó las conductas punibles de prevaricato por acción  y peculado por apropiación a favor de terceros.   

          2.  Fenecida  la etapa instructiva, mediante resolución del 9 julio  de  2007  se  calificó  el  mérito  del  sumario, acusándose al doctor GAMBOA  VELÁSQUEZ  como  autor  del  concurso  de delitos constitutivos de peculado por  apropiación  a  favor  de  terceros.  En  la  misma  providencia, a su favor se  decretó  la  preclusión  de la instrucción por el ilícito de prevaricato por  acción, dado que operó la prescripción de la acción penal.   

          3.  El  10  de octubre de 2007 asumió el conocimiento del juicio la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de Buga (Valle del Cauca), ante la cual se  surtió  el  traslado  previsto en el artículo 400 del Código de Procedimiento  Penal  de  2000,  dentro  de  cuyo  término  el  defensor  del procesado GAMBOA  VELÁSQUEZ   solicitó   la   nulidad  de  “todo  lo  actuado”,  a partir de la resolución de apertura de  proceso,  con  fundamento en los numerales 1 y 2 del artículo 306 de la Ley 600  de 2000, aduciendo las siguientes razones:   

          Las  pruebas  que sirvieron de fundamento para proferir el pliego de  cargos  en  contra  de  su  prohijado,  consisten  en  las sentencias de segunda  instancia  que por vía de consulta, dictaron las Salas de Descongestión de los  Tribunales  Superiores,  a  través de las cuales revocaron los fallos de primer  grado  proferidos  por  aquél  cuando  fungía  como  Juez  Primero Laboral del  Circuito  de  Buenaventura,  en  los  procesos  laborales  promovidos por Carlos  Alberto  Plaza  Hurtado,  Omar  Campo  Bonilla y José Isabel Gómez Hurtado, en  contra de FONCOLPUERTOS.   

          Se  cuestiona,  a  continuación, si la Sala de Descongestión, a la  luz  de  lo  normado  en  el artículo 230 de la Constitución Política, tenía  competencia  para  revocar  los  fallos,  los  cuales  no fueron apelados por el  demandado  y  se  encontraban  archivados para cuando la Sala Administrativa del  Consejo Superior de la Judicatura emitió el Acuerdo que las creó.   

          Al  respecto,  señala  el  impugnante,  el artículo 69 del Decreto  2158  de 1948 (Código Procesal del Trabajo), modificado por la Ley 712 de 2001,  dispone  que  solo son consultables las sentencias de primera instancia que sean  adversas  a  la  nación, departamento o municipio, sin que la norma aluda a los  establecimientos  públicos,  los cuales tienen un régimen especial y no pueden  equipararse a la primera.   

          Agrega  que  solo  a  partir  de  la promulgación de la Ley 1149 de  2007,  con  la  cual  fue modificado el Código Procesal del Trabajo, se reguló  expresamente  la consulta de los fallos de primer grado adversos a las entidades  descentralizadas.  Por  ello  concluye  que antes de esta ley, los proveídos de  tal   naturaleza   no   podían   remitirse   al   superior   para   desatar  la  consulta.   

          Así  las  cosas,  siendo  FONCOLPUERTOS una entidad descentralizada  del   orden  nacional,  para  la  defensa  es  claro  que  el  procesado  GAMBOA  VELÁSQUEZ,   cuando   fungió   como  Juez  Primero  Laboral  del  Circuito  de  Buenaventura,  no  podía enviar al superior en consulta los fallos en contra de  dicha  institución, puesto que de esta forma vulneraba el derecho a la igualdad  respecto  de  los  demás  entes descentralizados nacionales que para esa época  existían en el país.   

          Refuerza   lo  anterior  el  hecho  de  que  las  sentencias  ya  se  encontraban  ejecutoriadas,  aspecto  este que analiza a profundidad, con el fin  de   destacar   que   los   procesos   fueron  desarchivados  sin  autorización  legal.   

          Por   último,   tras   significar   que  las  causales  de  nulidad  contempladas  en el Código de Procedimiento Civil también son aplicables a los  procesos  laborales,  insiste  en  que  la  actuación  de  la  Sala  Laboral de  Descongestión  es  nula,  por  falta  de  competencia  funcional  y  por  haber  lesionado  el  debido  proceso,  en  la medida que se desarchivaron y revivieron  procesos  legalmente concluidos. De ahí que todo lo actuado en este proceso, se  encuentre viciado de nulidad.   

          4.  En  la citada audiencia preparatoria, la Sala Penal del Tribunal  Superior   de   Buga   negó  la  solicitud  de  nulidad,  tras  considerar  que  “la   sola  presentación  de  los  argumentos  que  contienen  la  petición  que  es  objeto  de  estudio,  permite concluir que el  razonamiento  defensivo  tiene como objeto de ponderación un elemento de prueba  que  como tal debe considerarse al momento de tomar una decisión final y que ha  de  hacerse  como  parte  integrante  de  un todo probatorio. De lo dicho por el  defensor  se  desprende  claramente que no se está cuestionando la competencia,  ni  las irregularidades sustanciales en el trámite del proceso penal. Es decir,  que  la  actuación  que  se  viene  surtiendo  para  juzgar  al  acusado GAMBOA  VELÁSQUEZ   no  tiene  ningún  reparo  por  parte  del  solicitante,  en  esos  fundamentales  aspectos, situación que lleva a la Sala a no decretar la nulidad  pedida,  pues  se  reitera,  las que puedan presentarse de los contenidos de los  aportes  probatorios,  serán  tratadas  en  su  oportunidad,  que  es  el fallo  final”.   

          La providencia en comento, fue apelada por el defensor.   

FUNDAMENTOS DE LA IMPUGNACIÓN  

          En  la  sustentación  de  la  alzada,  el defensor de HAROLD GAMBOA  VELÁSQUEZ  reitera  que la falta de competencia de las Salas de Descongestión,  determina  la  nulidad de las sentencias laborales emitidas en sede de consulta,  que   a   su   vez   son   el   fundamento   probatorio  de  la  resolución  de  acusación.   

          Reitera,  entonces,  que  debe  declararse la nulidad, ya que dichos  fallos no fueron legalmente producidos.   

         

Por  último,  para  reforzar  sus  asertos,  destaca  que  no  se allegó prueba testimonial al proceso, y describe el origen  del   problema   laboral   de   FONCOLPUERTOS,  con  el  fin  de  cuestionar  la  calificación  de  los  hechos,  habida  cuenta  de  que su defendido, como juez  laboral, simplemente resolvió un conflicto se intereses.   

ALEGATOS DE LOS NO RECURRENTES  

          1.  Para  empezar,  el Fiscal de la causa indicó que el defensor no  presentó  ninguna  sustentación  a  la  apelación,  puesto  que no atacó los  argumentos  del  Tribunal, sino que se limitó a hacer una disertación para ser  tenida en cuenta en la audiencia final.   

          Se  opuso  sí  a  la  pretensión invalidatoria propuesta por dicho  sujeto   procesal,  señalando  que  si  lo  impugnado  por  él  es  la  prueba  documental,  debe  hacerlo  a  través  de  los  falsos  juicio  de existencia o  identidad.   

          2.  Por  su  parte, el representante del Ministerio Público hace lo  propio,  resaltando  la  autonomía  del derecho penal, en virtud de la cual, no  depende  de  otros  ordenamientos  jurídicos.  De ahí que la competencia de la  justicia  laboral  que se cuestiona, debe atacarse en la jurisdicción laboral y  no en la penal.   

          La  segunda  instancia  laboral,  añade,  no tiene incidencia en la  calidad  del  sujeto activo ni afecta la competencia; además, los efectos de la  valoración  probatoria  y  la  legalidad  o  ilegalidad  de  las pruebas, salvo  contadas  excepciones  ajenas al asunto, son tópicos que deben sopesarse en los  fallos de instancia.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          La  Corte  convalidará  la decisión denegatoria de nulidad dictada  por la Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior de Buga.   

          Ello   por   cuanto   el   sujeto   procesal  apelante  no  denuncia  irregularidad  alguna  en  el desarrollo del proceso penal, puesto que a la hora  de   abordar  las  informalidades  en  el  trámite,  enfila  todo  el  esfuerzo  argumentativo  a los procesos laborales que adelantó su prohijado en calidad de  Juez  Primero  Laboral  del Circuito de Buenaventura, en los cuales observó los  comportamientos supuestamente delictuales que hoy se le atribuyen.   

          En  concreto,  el defensor critica la forma como se desató el grado  jurisdiccional  de la consulta, consignando múltiples razones para sostener que  las  Salas  de Descongestión Laboral del Tribunal Superior de Bogotá carecían  de   competencia   y   por   ello   sus  decisiones  de  segunda  instancia  son  nulas.   

          En  otras  palabras,  lo  pretendido  por  el  recurrente  es que la  justicia  penal se pronuncie acerca de la presunta invalidez de algunos procesos  laborales  que  fueron fallados por su defendido, pues, siendo las sentencias de  segunda  instancia  laboral  el soporte probatorio de la resolución acusatoria,  al  declararse  la  ilegalidad  de  estas,  el  proceso  penal  se quedaría sin  sustento.   

          Así  las  cosas,  independientemente  del  exhaustivo análisis que  realiza  el  impugnante sobre la ilegalidad de los procesamientos laborales, tal  como  lo  advirtiera acertadamente el A quo,  en últimas sus críticas están dirigidas a la prueba documental  que  los  contiene, incluídas, desde luego, las sentencias de segunda instancia  emitidas por la Sala de Descongestión.   

          Por  ello,  se  consideran  válidos  los argumentos del Tribunal al  resolver  desfavorablemente  la  petición  nulificante, pues, advirtió que, en  estricto  sentido,  el defensor no denuncia ninguna irreguralidad que se hubiese  presentado  en el impulso del proceso penal que se ventila en contra del ex-juez  HAROLD GAMBOA VELÁSQUEZ.   

          De  ahí  que fuera igualmente válida la decisión de diferir, para  el  momento del fallo, lo atinente a la legalidad, ilegalidad o valor probatorio  de la prueba documental que dio origen a la presente causa.   

          Sobre  este  particular,  ya  la  Corte  ha  significado  de manera  reiterada  y  pacífica  que  no  es  a través de la  vulneración  al  debido  proceso  que  se  sustenta  la  nulidad del  elemento  probatorio,  sea por la interpretación que se hace de  uno  o varios de los medios que sirvieron de soporte a  la decisión, en este caso  la  resolución  de  acusación, o en razón a que se  controvierta      su  legalidad,   ya   que  no  constituyen  en  sí  mismos,  dentro  del presupuesto antecedente consecuente o  preclusivo  que  gobierna la tramitación penal, una actuación trascendente que  faculte retrotraer el asunto a determinado estado procesal.   

         Y    si    se   advirtiera  algún  tipo de ilicitud del elemento suasorio, ello facultaría,  como  también  tiene  establecido  la  Sala,  que  se  dejara  de considerar la  documentación  referida  para  verificar  si con los demás se sostiene o no la  decisión,  para  lo  cual es obligatorio  analizar  la  totalidad  de  la prueba,  labor   esta   que   se   cumple   al  momento  de  la  emisión  del  fallo  de  instancia.   

         Esto   ha   dicho   la   Corte   sobre   lo   discutido1:   

“…Como  lo  ha  precisado  la  Corte en  variada  jurisprudencia, los vicios predicables de la aducción probatoria   no  implican,  de  suyo,  la  invalidación de todo lo actuado en un determinado  proceso,  por  más  que  se invoque como infringido el artículo 29 de la Carta  Política,  pues  cuando  en esta disposición superior se prescribe que es nula  de  pleno  derecho  la  prueba  practicada  con violación al debido proceso, es  claro  que  se  está  refiriendo  al  fenómeno de la inexistencia de los actos  procesales,  cuyos  efectos invalidantes se surten sobre la prueba en sí misma,  sin  que  fatalmente  deban  trascender  al  resto  de  la  actuación,  pues la  solución   político-jurídica   a  este  tipo  de  irregularidades  es  su  no  apreciación  como  medio  de  convicción,  es  decir,  que sin que se requiera  pronunciamiento  judicial  no puede producir efecto jurídico alguno, careciendo  de  poder  vinculante  en la actuación…”.   

          De  otro  lado,  como  lo hiciera notar el Fiscal delegado, es claro  que  al momento de la sustentación de la alzada, el defensor omitió confrontar  los  argumentos  expuestos  por  el  Tribunal,  pues,  insistió  en los suyos y  adicionó   otros   que,   por   razones   lógicas,   no   serán   tenidos  en  cuenta.   

          En  suma,  ninguna vocación de prosperidad puede tener la solicitud  del  impugnante,  ora  porque no controvierte, en estricto sentido, la decisión  que  busca  derrumbar,  ya  en atención a que la naturaleza de la discusión es  ajena a la nulidad procesal que reclama.   

          Por  las  razones  anotadas, la Corte confirmará la negación de la  nulidad propuesta.   

          En   mérito  de  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA     DE     JUSTICIA,     SALA     DE     CASACIÓN     PENAL,   

RESUELVE  

          Confirmar  la  decisión  de  fecha  y  contenido  indicados  en  la  motivación.   

          Contra esta decisión no procede recurso alguno.   

          Cópiese,     cúmplase     y    devuélvase    al    tribunal    de  origen.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO        MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO       J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                          JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                        JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria     

1  Sentencia del 20 de abril de 1999, Rad. 14.143     

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