29230(23-04-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 29230  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

Aprobado   acta   N°  098   

Bogotá,  D.  C.,   veintitrés (23) de  abril de dos mil ocho (2008).   

V    I   S   T   O  S   

La  Corte  procede  a  conceptuar  sobre  la  solicitud    de    extradición    del    ciudadano    colombiano   MIGUEL   HERNANDO   AMÉZQUITA   MACHADO,  elevada por el Gobierno de los Estados Unidos de América.   

L  A     S O L I C I T U D   

1.     Mediante    oficio   número  OFI08-3224-DIJ-0100  del  8  de febrero de 2008, el Ministerio del Interior y de  Justicia  comunicó  a  esta  Sala  de  la  Corte que el Gobierno de los Estados  Unidos  de  América,  por  conducto  de su Embajada en Colombia y mediante Nota  Verbal   número  0244  del  1°  de  febrero  del  citado  año,  solicitó  en  extradición  al  ciudadano  colombiano Miguel Hernando  Amézquita  Machado,  capturado  el  6 de diciembre de  2007,  en  cumplimiento de la resolución del 21 de noviembre anterior, expedida  por la Fiscalía General de la Nación.   

2.  La normatividad que rige al presente  trámite  es  la  contemplada  en  el  Capítulo II, Libro V del Código de  Procedimiento  Penal  de  2004,  en  la  medida que no existe en el momento  convenio  aplicable  que regule el  asunto, como así lo conceptuó el Jefe  de  la  Oficina  de Asesoría Jurídica del Ministerio de Relaciones Exteriores,  según  oficio  número  OAJ.E.  0212  del  4  de febrero de 2008, quien además  certificó  que  la  documentación  del expediente procedente de la Embajada de  los    Estados    Unidos    de    América,   fue   presentada   “debidamente autenticada”.   

3.  Los acontecimientos fácticos objeto  de  la  investigación  e  imputación  de  los  cargos formulados en su contra,  motivo  de  la  solicitud de extradición, fueron sintetizados en la Nota Verbal  número 0244 del 1° de febrero de 2008 de la siguiente manera:   

“Los   hechos  del  caso  indican  que  los  acusados  Miguel  Hernando  Amézquita-Machado,…, eran miembros de una  organización  de  tráfico  de  narcóticos  que  lavaba  en los Estados Unidos  millones  de  dólares  de  utilidades  provenientes de la venta de narcóticos.  Varios  de  los  acusados  también  participaron  en  la  venta  de  múltiples  kilogramos  de  cocaína  a  un  informante del FBI. Breves descripciones de las  actividades  que  cada  acusado  realizó  como parte del esquema de tráfico de  narcóticos se describen a continuación.   

“Miguel Hernando  Amézquita-Machado  participó  en  cuatro conciertos  diferentes    para    lavar    dinero   y   le   ordenó   a   un   ‘correo’   que   entregara   aproximadamente  $200.000  dólares  a  un  informante  confidencial  para  que estos fondos, que  representaban  las utilidades provenientes del tráfico de narcóticos, pudieran  ser     lavados.     Amézquita-Machado  personalmente  también  entregó aproximadamente seis kilogramos  de  cocaína  a  un  informante  confidencial  a  cambio  de  $11.800  dólares.   

“Todas   las  acciones  adelantadas  por  el  acusado  en  este  caso  fueron  realizadas  con  posterioridad      al      17      de      diciembre     de     1997”.   

4.   La  documentación remitida por el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América  que  sustenta  la solicitud de  extradición  del  ciudadano  colombiano   Miguel  Hernando      Amézquita     Machado,     es     la  siguiente:   

4.1.   Copia  de  la Acusación número  07-756  (DMC)  del 17 de septiembre  de  2007, por medio de la cual el  Tribunal  Federal  de  los  Estados  Unidos,  Distrito de Nueva Jersey, acusó a  Miguel   Hernando   Amézquita  Machado  de los siguientes cargos:   

“CARGO   1   

“(Asociación  ilícita  con  fines de lavado de activos, de abril hasta agosto de 2004: Miguel  Hernando Amézquita-Machado)   

“Desde abril de  2004  aproximadamente  y hasta, aproximadamente, el mes de agosto de 2004, en el  Distrito   de   Nueva   Jersey   y  demás  lugares,  el  acusado,  MIGUEL  HERNANDO AMÉZQUITA-MACHADO alias  ‘Pavarotti’,   a  sabiendas  que  la  propiedad  implicada  en  las  transacciones  financieras  representaba  lo  recaudado  por  concepto  de  alguna  forma  de  actividad  ilícita  y,  a  sabiendas  que  las  transacciones  fueron  diseñadas  en su totalidad o en parte (a) para ocultar y  disimular  la  naturaleza,  ubicación,  fuente,  propiedad  y  el control de lo  recaudado  por  concepto de una actividad ilícita específica y (b) para eludir  un  requisito  de  notificación  de  transacciones  según lo dispuesto por las  leyes  federales, fue partícipe de una asociación ilícita y convino con otros  efectuar  transacciones  financieras  que  de  hecho implicaban lo recaudado por  concepto  de  una actividad ilícita específica, incluyendo específicamente la  transferencia,  entrega  y  otra  disposición  de  aproximadamente  $321.956 en  moneda  de  los  Estados  Unidos,  resultado  de lo recaudado por concepto de la  distribución  de  narcóticos,  contrariamente a lo dispuesto en el Título 18,  Código    de    los    Estados    Unidos,    Sección    1956   (a).   

“En  violación  del  Título  18,  Código  de los Estados Unidos, Sección 1956 (h).   

“CARGO   2   

“(Asociación  ilícita  con  fines de lavado de activos, de julio a septiembre de 2004: Miguel  Hernando Amézquita-Machado)   

“A  partir  de  julio   de   2004   aproximadamente  y  hasta  el  mes  de  septiembre  de  2004  aproximadamente,  en  el  Distrito de Nueva Jersey y demás lugares, el acusado,  MIGUEL    HERNANDO   AMÉZQUITA-MACHADO        alias       ‘Pavarotti’,  a  sabiendas  que  la  propiedad  implicada  en  las  transacciones  financieras  representaba  lo recaudado por concepto de alguna forma de actividad ilícita y,  a  sabiendas  que las transacciones fueron diseñadas en su totalidad o en parte  (a)  para  ocultar y disimular la naturaleza, ubicación, fuente, propiedad y el  control  de  lo  recaudado  por concepto de una actividad ilícita específica y  (b)  para  eludir  un  requisito  de  notificación  de  transacciones según lo  dispuesto  por las leyes federales, fue partícipe de una asociación ilícita y  convino  con  otros  efectuar transacciones financieras, que de hecho implicaban  lo  recaudado  por  concepto  de  una actividad ilícita específica, incluyendo  específicamente    la   transferencia,   entrega   y   otra   disposición   de  aproximadamente  $377.004  en  moneda  de  los  Estados  Unidos, resultado de lo  recaudado  por  concepto de la distribución de narcóticos, contrariamente a lo  dispuesto  en  el  Título  18, Código de los Estados Unidos, Sección 1956 (a)  (1).   

“En  violación  del  Título  18,  Código  de los Estados Unidos, Sección 1956 (h).   

“CARGO   5   

“(Distribución  de cocaína: Miguel Hernando Amézquita-Machado)   

“Alrededor  del  21  de  febrero  de  2006,  aproximadamente,    en    Bogotá,    Colombia,    el    acusado,   MIGUEL  HERNANDO AMÉZQUITA-MACHADO alias  ‘Pavarotti’,  a  sabiendas  e  intencionalmente  distribuyó  una  sustancia  de  uso  reglamentado  perteneciente a la lista II,  concretamente  5  kilos  o más de cocaína, sabiendo que dicha sustancia sería  importada      ilícitamente      a      los      Estados     Unidos.   

“En  violación  del  Título  21,  Código  de los Estados Unidos, Secciones 959 y 960 (b) (1) y  del   Título   18,  Código  de  los  estados  Unidos,  Sección  2.   

“CARGO   7   

“(Asociación  ilícita  con  fines  de lavado de activos, diciembre de 2004 hasta abril    de   2006:   Miguel   Hernando  Amézquita-Machado)   

“A  partir  de  diciembre   de   2004,  aproximadamente,  y  hasta  aproximadamente  el  mes  de  abril   de   2006  en  el  Distrito   de   Nueva   Jersey   y  demás  lugares,  el  acusado,  MIGUEL  HERNANDO AMÉZQUITA-MACHADO alias  ‘Pavarotti’,   a  sabiendas  que  la  propiedad  implicada  en  las  transacciones  financieras  representaba  lo  recaudado  por  concepto  de  alguna  forma  de  actividad  ilícita  y,  a  sabiendas  que  las  transacciones  fueron  diseñadas  en su totalidad o en parte (a) para ocultar y  disimular  la  naturaleza,  ubicación,  fuente,  propiedad  y  el control de lo  recaudado  por  concepto de una actividad ilícita específica y (b) para eludir  un  requisito  de  notificación  de  transacciones  según lo dispuesto por las  leyes  federales, fue partícipe de una asociación ilícita y convino con otros  efectuar  transacciones  financieras  que, de hecho, implicaban lo recaudado por  concepto  de  una actividad ilícita específica, incluyendo específicamente la  transferencia,  entrega  y  otra  disposición de aproximadamente $528.226,52 en  moneda  de  los  Estados  Unidos,  resultado  de lo recaudado por concepto de la  distribución  de  narcóticos,  contrariamente a lo dispuesto en el Título 18,  Código   de   los   Estados   Unidos,   Sección   1956   (a)   (1).   

“En  violación  del  Título  18,  Código  de  los  Estados  Unidos,  Sección 1956.   

“CARGO   9   

“(Asociación  ilícita  con  fines  de  lavado  de  activos, mayo de  2006: Miguel Hernando Amézquita-Machado)   

“En mayo  de  2006,  aproximadamente,  en el  Distrito   de   Nueva   Jersey   y  demás  lugares,  el  acusado,  MIGUEL  HERNANDO AMÉZQUITA-MACHADO alias  ‘Pavarotti’,   a  sabiendas  que  la  propiedad  implicada  en  las  transacciones  financieras  representaba  lo  recaudado  por  concepto  de  alguna  forma  de  actividad  ilícita  y,  a  sabiendas  que  las  transacciones  fueron  diseñadas  en su totalidad o en parte (a) para ocultar y  disimular  la  naturaleza,  ubicación,  fuente,  propiedad  y  el control de lo  recaudado  por  concepto de una actividad ilícita específica y (b) para eludir  un  requisito  de  notificación  de  transacciones  según lo dispuesto por las  leyes  federales, fue partícipe de una asociación ilícita y convino con otros  efectuar  transacciones  financieras  que, de hecho, implicaban lo recaudado por  concepto  de  una actividad ilícita específica, incluyendo específicamente la  transferencia,  entrega  y  otra  disposición  de  aproximadamente  $200.000 en  moneda  de  los  Estados  Unidos,  resultado  de lo recaudado por concepto de la  distribución  de  narcóticos,  contrariamente a lo dispuesto en el Título 18,  Código   de   los   Estados   Unidos,   Sección   1956   (a)   (1).   

“En   violación    del    Título   18,   Código   de   los     Estados     Unidos,     Sección   1956   (h).   

“CARGO   10   

“(Lavado  de  activos: Miguel Hernando Amézquita-Machado)   

“Alrededor  del  19   de   mayo  de  2006,  aproximadamente,  en  el  Distrito de Nueva Jersey y demás lugares, el acusado,  MIGUEL    HERNANDO   AMÉZQUITA-MACHADO        alias       ‘Pavarotti’,  a  sabiendas  que  la  propiedad  implicada  en  las  transacciones  financieras  representaba  lo recaudado por concepto de alguna forma de actividad ilícita y,  a  sabiendas  que las transacciones fueron diseñadas en su totalidad o en parte  (a)  para  ocultar y disimular la naturaleza, ubicación, fuente, propiedad y el  control  de  lo  recaudado  por concepto de una actividad ilícita específica y  (b)  para  eludir  un  requisito  de  notificación  de  transacciones según lo  dispuesto  por  las  leyes federales, efectuó, una transacción financiera que,  de  hecho,  implicaban  lo  recaudado  por  concepto  de  una actividad ilícita  específica,  específicamente  la transferencia, entrega y otra disposición de  aproximadamente  $200.000  en  moneda  de  los  Estados  Unidos, resultado de lo  recaudado   por   concepto   de   la  distribución  de  narcóticos.   

“En  violación  del  Título  18,  Código  de  los  Estados  Unidos,  Secciones  1956 (a) (1) y  2”.   

4.2.   También  se allegaron copias de  las  declaraciones  juradas  de  Robert  Frazer, Fiscal Auxiliar de la Fiscalía  Federal  del  Distrito  de Nueva Jersey, y de William Taylor, Agente Especial de  la  Agencia  Federal  de  Investigaciones  de  los Estados Unidos (FBI), las que  respaldan   la   acusación   contra  Miguel  Hernando  Amézquita Machado.   

El  primer  funcionario,  esto  es,  Robert  Frazer,  incorpora  en  su  declaración la descripción y vigencia de los tipos  penales  imputados en el pliego acusatorio, explica el alcance de una acusación  y  realiza  una  síntesis  de  los  hechos,  de la actuación procesal y de los  cargos atribuidos al solicitado en extradición.   

Por  su  parte,  el  Agente Especial William  Taylor   relata,   de   manera   pormenorizada,    los    hechos   objeto   de   juzgamiento   ante  el  citado Tribunal y  la  participación  en  los  mismos  por  parte  del  requerido en extradición,  respecto de quien suministra la información sobre su identidad.   

4.3.   Así  mismo,  se informó que el  solicitado,      Miguel     Hernando     Amézquita  Machado, “también conocido  como                  ‘Pavarotti’, es  ciudadano  de  Colombia, nacido el 12 de junio de 1962, en Colombia. Es portador  de  la cédula colombiana N° 79.265.891”. Así mismo  se allegó una fotografía de su rostro.   

4.4.  Se adjuntó copia del texto de las  disposiciones  del  Código  de  los   Estados Unidos que se afirman fueron  infringidas  por  el  solicitado  en   extradición  y  que  se encontraban  vigentes para la época de los hechos.   

4.5.   Por último, se incorporó copia  de  la  orden  de  captura  proferida  en contra del requerido en extradición y  dictada  por  el  Tribunal  Federal  de  los  Estados  Unidos, Distrito de Nueva  Jersey.   

PERÍODO    PROBATORIO   

Las partes no solicitaron pruebas ni la Corte  consideró necesario decretar ninguna de oficio.   

ALEGATOS      DE    LA   DEFENSA   

La    defensa    técnica   y   el   requerido   en   extradición  guardaron   silencio.   

ALEGATO  DE  LA  PROCURADORA  TERCERA   

DELEGADA   PARA  LA  CASACIÓN  PENAL   

La  representante  del  Ministerio Público,  después   de   relacionar   de   manera   pormenorizada  los  hechos,  los  antecedentes,   el  trámite  adelantado,  los  instrumentos  allegados  a  este  diligenciamiento  y de mencionar las normas aplicables al caso, sostiene que, en  lo  relacionado  con  la  validez formal de los documentos, el Estado requirente  aportó,     debidamente     traducidas     y    autenticadas,     la   providencia    acusatoria,    en   la   cual   se   reseña    el    lugar   y   las   fechas   donde   ocurrieron    los    hechos    y    los   delitos   imputados,   las  distintas  normas  penales,  las declaraciones de apoyo a  la   solicitud de extradición y la orden de captura, motivo por el cual se  cumple con este requisito legal.   

En  cuanto  a  la demostración plena de la  identidad  del solicitado, asevera no existe duda alguna, toda vez que los datos  suministrados  por  las autoridades del país requirente coinciden con los de la  persona  que  fue notificada de la resolución expedida por la Fiscalía General  de  la Nación, por medio de la cual se ordenó su captura y que en este momento  se encuentra privada de la libertad con fines de extradición.   

Dice que en las Notas Verbales allegadas al  presente  trámite  se  consignaron sus datos personales, es decir, que se trata  de  un  ciudadano colombiano, nacido el 12 de junio de 1962 y que es portador de  la  cédula  de  ciudadanía  número  79.265.891,  datos  que  confirman  dicha  identidad,   los   cuales   coinciden   con   los   que  suministró  Miguel  Hernando  Amézquita  Machado  al  momento de su captura.   

En lo que tiene que ver con el principio de  la  doble  incriminación,  sostiene  que  los  cargos  imputados  a     Miguel     Hernando     Amézquita     Machado     encuentra  adecuación  típica  en  los artículos 340, inciso 2°,  323  y  376 de la Ley 599 de 2000, los cuales consagran los delitos de concierto  para  delinquir,  lavado de activos y tráfico o porte de estupefacientes, cuyas  penas   mínimas   privativas   de   la  libertad   es   superior   a   4   años,   aspecto que conlleva a  concluir que también se cumple con esta exigencia legal.   

En   lo  que  respecta   a    la    equivalencia    de    la   providencia   dictada   en   el  país  solicitante,  dice que es otro requisito que  también  se  satisface, por cuanto  la acusación dictada en el extranjero  contiene  los  cargos  de  los  cuales  se   debe  defender el acusado, sin  olvidar   que   dicho   instrumento   se  constituye  en  presupuesto procesal para la iniciación de la etapa  de  juzgamiento,  que  culmina  con  la  respectiva  sentencia,  además  de que  contiene   una   relación  detallada  de  los  hechos, con especificación de las circunstancias de tiempo,  modo  y lugar en que ocurrieron y la calificación jurídica de la conducta, con  indicación  de  las  disposiciones  sustanciales  aplicables,  lo  cual permite  colegir  que  dicha  pieza  procesal  guarda  correspondencia  con la acusación  prevista en nuestro sistema procesal penal.   

En  consecuencia,  estima  la  Procuradora  Delegada  que  las  formalidades legales se cumplen cabalmente para que la Corte  proceda  a  emitir  concepto  favorable respecto de la solicitud de extradición  del  ciudadano  colombiano  Miguel Hernando Amézquita  Machado.   

Finalmente,  en  orden  a  garantizar  los  derechos  fundamentales  del  ciudadano colombiano requerido en extradición, la  Procuradora  Delegada  sugiere a la Corte exhorte al Gobierno Nacional para que,  en  caso de que se conceda la extradición, se condicione la misma en el sentido  de  que  el  solicitado  no sea juzgado por hechos anteriores ni distintos a los  que  motivan  la  extradición,  ni  sometido  a  prisión perpetua, ni a tratos  crueles, inhumanos o degradantes.   

CONCEPTO      DE    LA   CORTE   

El   artículo   502   del   Código   de  Procedimiento  Penal  2004 estatuye que el  concepto que emite la Sala debe  estar  centrado  en  establecer  la  validez   formal  de la documentación  presentada,  en  la demostración plena de la  identidad del solicitado, en  el  principio  de  la  doble  incriminación,  en  la   equivalencia  de la  providencia  proferida  en  el  extranjero  y,  cuando  fuere  el  caso,  en  el  cumplimiento de lo previsto en los tratados públicos.   

En esas condiciones, se procederá a emitir  concepto, así:   

1.   La   validez       formal       de      los      documentos   aportados   

Advierte  la  Sala  que  la  documentación  presentada   como   soporte  de  la  petición  de  extradición  de   Miguel   Hernando  Amézquita  Machado,  cumple  con las exigencias legales contempladas en los Códigos de Procedimiento  Penal   y   Civil   para   tenerla   como   apta   para   fundar  el  respectivo  concepto.   

En efecto, no hay duda que los documentos se  allegaron   por  vía  diplomática,  habiendo  sido  debidamente  traducidos  y  autenticados,  dentro  de  los  cuales  obra  la  copia de la Acusación número  07-756  (DMC)  del  17 de septiembre de 2007, dictada por el Tribunal Federal de  los  Estados  Unidos,  Distrito  de  Nueva  Jersey,  la  cual fue firmada por el  Presidente  del  Gran  Jurado  y el Fiscal Federal de los Estados Unidos, señor  Christopher  J.  Christie,  documento  cuya  autenticidad  de  su  contenido fue  certificado  con  la  firma  y  el  sello  pertenecientes al Secretario de dicho  Tribunal.   

A su vez, obran las declaraciones juradas de  Robert  Frazer,  Fiscal  Auxiliar  de la Fiscalía Federal del Distrito de Nueva  Jersey,  y  de  William  Taylor,  Agente  Especial  de  la  Agencia  Federal  de  Investigaciones  de  los  Estados  Unidos (FBI), rendidas, el 19 de diciembre de  2007,  ante  el Juez Magistrado Federal de los Estados Unidos, Distrito de Nueva  Jersey,  señor  Patt Shwartz, cuyos contenidos y traducción al español, junto  con  el  resto de la documentación que las acompaña, fueron certificados, el 3  de  enero  de  2008,  por  Thomas  C.  Black, Director Asociado de la Oficina de  Asuntos  Internacionales, División de lo Penal, del Departamento de Justicia de  los Estados Unidos.   

Así  mismo  aparece  que la documentación  anexa  hace  referencia  a  la  orden de captura, a la acusación y a las normas  aplicables  al caso, esto es, Título 18, Secciones 2 (instigar y secundar), 982  (confiscación   penal),   1956  (lavado  de  instrumentos  monetarios)  y  3282  (prescripción),   y  Título  21,  Secciones  959  (posesión,  elaboración  y  distribución  de  una  sustancia  reglamentada)  y  960 (actos prohibidos), del  Código de los Estados Unidos.   

Por  su  parte,  la rúbrica y el cargo del  señor  Thomas  C.  Black  fueron certificados por el Señor Michael B. Mukasey,  Procurador   de   los  Estados  Unidos  de  América,  quien  según  su  propia  afirmación  escrita,  ordenó  que  se  estampara  el sello del Departamento de  Justicia  de  los  Estados  Unidos,  siendo  atestada  la firma de aquél por el  Director  Adjunto  de  la  Oficina  de  Asuntos Internacionales, División de lo  Penal,  y  el sello del Departamento de Estado fue ordenado por la Secretaria de  Estado,  Señora  Condoleezza  Rice,  de  cuyo  nombre  dio  fe  el  Auxiliar de  Autenticaciones de la misma oficina, Patrick O. Hatchett.   

Por  último,  dichos  documentos  fueron  presentados  para su autenticación ante el Cónsul de Colombia en Washington D.  C.,  Señor  Julio  César  Aldana  Bula,  como así lo constató y lo avaló la  Oficina   de   Legalizaciones   del   Ministerio   de   Relaciones   Exteriores,  cumpliéndose  con  lo  establecido  por  el  artículo  259 del C. de P. Civil,  modificado  por  el  1°,  numeral  118  del  D.  E.  2282  de  1989  que  dice:  “Los   documentos   públicos  otorgados  en  país  extranjero   por  funcionario  de  éste  o  con   su  intervención,   deberán  presentarse  debidamente  autenticados  por  el cónsul o agente   diplomático  de  la  República,  y  en su defecto por el de una nación amiga,  lo   cual  hace  presumir que se otorgaron conforme a la ley del respectivo  país.  La firma del cónsul o agente diplomático se abonará por el Ministerio  de  Relaciones Exteriores de Colombia, y si se trata de agentes consulares de un  país  amigo,  se  autenticará  previamente  por  el funcionario competente del  mismo  y  los  de  éste  por el cónsul colombiano”,  disposición  aplicable al caso en virtud del principio de integración previsto  en  los  artículos 25 y 495, último inciso, del Código de Procedimiento Penal  de 2004.   

Además, el Jefe de la Oficina de Asesoría  Jurídica  del  Ministerio de Relaciones Exteriores, mediante oficio OAJ.E. 0212  del  4  de  febrero  de  2008,  certificó  que la documentación del expediente  procedente  de  la  Embajada  de  los  Estados Unidos de América fue presentado  “debidamente         autenticado”.   

Por  lo  tanto,  teniendo  en cuenta que la  solicitud   de   extradición   de   Miguel  Hernando  Amézquita  Machado se hizo por la vía diplomática y  que  en la expedición y trámite de los mencionados documentos, así como en su  traducción,  se cumplieron todos los ritos formales de legalización prescritos  por  las  normas  de  los  Estados Unidos de América, la Corte los tendrá como  aptos  para  servir  de prueba en este asunto, cumpliéndose así con la primera  exigencia legal.   

2.  La   identificación     plena     del     solicitado    en   extradición   

No    hay   duda   que   el   ciudadano  colombiano      Miguel     Hernando     Amézquita  Machado,  a  quien  se  refiere  este  trámite, es la  persona  solicitada  en  extradición  por  el Gobierno de los Estados Unidos de  América.   

En efecto, de la documentación remitida por  vía   diplomática  se  colige  claramente,  como  lo  destaca  la  Procuradora  Delegada,  que  se  trata de Miguel Hernando Amézquita  Machado, pues basta observar que el número de cédula  de  ciudadanía que suministró la Embajada de los Estados Unidos de América, a  través  de  las Notas Verbales números 3529 del 13 de noviembre de 2007 y 0244  del  1°  de  febrero  de  2008,  concuerda  con el que aparece en el informe de  captura  rendido  por el Departamento Administrativo de Seguridad, en el acta de  notificación  personal  de  la  providencia  por medio de la cual se dispuso su  captura  y  en  la  diligencia  mediante la cual se le comunicó sus derechos de  capturado  (79.265.891), además de que dicho aspecto no ha sido cuestionado por  el solicitado ni por su defensor.   

Igualmente,  todos  los  datos suministrados  coinciden  con  los  que  obran  en  la  documentación, es decir, que nació en  Bogotá  el  12  de  junio de 1962 y se identifica con la cédula de ciudadanía  N°  79.265.891  expedida  en  la  citada  ciudad,  información  que  concuerda  integralmente  con  aquella  que  aparece  registrada en la tarjeta decadactilar  alfabética  expedida por la Registraduría Nacional del Estado Civil, sin dejar  pasar por alto que se aportó una fotografía de su rostro.   

En esas condiciones, resulta evidente que la  persona   detenida   es  Miguel  Hernando  Amézquita  Machado,  de nacionalidad colombiana y es el ciudadano  requerido en extradición por el Gobierno de los Estados Unidos.   

3.  El   principio  de  la  doble  incriminación   

De  conformidad  con  el  numeral  1°  del  artículo  493  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2004,  para  que  la  extradición  se  pueda  conceder  se  requiere que el hecho que la motiva esté  previsto  como  delito  en Colombia y reprimido con una sanción privativa de la  libertad cuyo mínimo no sea inferior a cuatro (4) años.   

Teniendo  en  cuenta  la  Acusación número  07-756  (DMC)  del  17 de septiembre de 2007, dictada por el Tribunal Federal de  los  Estados  Unidos,  Distrito  de  Nueva  Jersey,  se  sabe que a Miguel  Hernando  Amézquita  Machado se le  acusó  de  “concertarse”  para    “cometer    el   delito   de   lavado   de  dinero”,   pues   “fue  partícipe   de   una   asociación   ilícita  y  convino  con  otros  efectuar  transacciones  financieras” sobre ingentes cantidades  de  dólares, las cuales “representaban las ganancias  de      alguna      forma      de      actividad      ilícita      (narcotráfico)”  (cargos  1,  2, 7  y 9),  de  “Lavado  de activos”,  en  la  medida en que “efectuó una  transacción   financiera  que  implicaba  lo  recaudado  por  concepto  de  una  actividad  ilícita  (narcotráfico)”  (cargo    10)    y   de   “distribuir   cinco kilogramos o más  de    cocaína”   (cargo  5),  según las normas penales del país requirente en  precedencia citadas.   

En esas condiciones, advierte la Sala que las  conductas  referidas  en dichos cargos, de acuerdo con los hechos que se imputan  y  las normas allegadas, encuentran adecuación típica en nuestro sistema penal  en  lo  reglado  en  los  artículos  340,  inciso  segundo  (modificado  por el  artículo  8°  de  la  Ley  733 de 2002 y por el artículo 19 de la Ley 1121 de  2006),  323  (modificado  por  el  artículo  8° de la Ley 747 de 2002 y por el  artículo  17  de  la  Ley  1121  de  2006 ) y 376 del Código Penal (Ley 599 de  2000),  los  cuales consagran los delitos de concierto  para  delinquir  con  el  fin  de cometer el delito de  lavado    de    activos   o   conexos,   lavado   de  activos            y            tráfico,           fabricación  o  porte de estupefacientes,  habida  cuenta  que,  como  quedó  visto,  Amézquita  Machado,   “junto   con  otros”,    con    conocimiento    de    causa    e  intencionalmente,      se     concertó  para  “cometer  el delito de lavado de  dinero”,   “realizó  transacciones   financieras   las   cuales  de  hecho  involucraron  las  ganancias  derivadas  de  una actividad ilegal específica, a  saber,    las    ganancias    derivadas    de    transacciones    ilegales    de  narcóticos”   y   “a  sabiendas  e  intencionalmente  distribuyó 5 kilos o  más de cocaína”.   

Cabe  agregar que los mencionados delitos de  concierto  para  delinquir  (relacionado  con  el  lavado de activos), lavado de  activos    y    tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes  en  nuestra legislación contemplan  penas  que  oscilan entre 8 y 18 años de prisión, 8 y 22 años de prisión y 8  y 20 años de prisión, respectivamente.   

Así, entonces, surge evidente que se cumple  con el principio de la doble incriminación.   

4.   Equivalencia  de  la  providencia   proferida  en  el  extranjero   

Advierte  la Corte que no existe dificultad  alguna  para  concluir  que  se  cumple  con  el  requisito  de  la equivalencia  contemplado  en  el  numeral  2° del artículo 493 del Código de Procedimiento  Penal  de  2004,  el  cual exige “que por lo menos se  haya    dictado    en    el    exterior   resolución   de   acusación   o   su  equivalente”.   

En  efecto, el Tribunal Federal de los  Estados     Unidos,     Distrito     de     Nueva     Jersey,    “acusó”   a  Miguel  Hernando  Amézquita  Machado por las conductas  punibles  señaladas  en  precedencia,  mediante  acto  procesal  que en nuestra  legislación  equivale  a  la  acusación,  equivalencia que emerge de las   siguientes similitudes:      

a. Es  un  escrito  de acusación en el cual se atribuyen los cargos en  contra de la acusada para que se defienda de ellos en el juicio.     

     

a. Formulada  la  acusación  se inicia el juicio oral que finaliza con  el respectivo fallo de mérito.     

     

a. Se     señalan     los     hechos,    con   especificación     de     las    circunstancias    de   tiempo   modo  y  lugar  en  que  ocurrieron   y    la    calificación    jurídica   de   las  conductas,  con  indicación de las disposiciones sustanciales  aplicables.     

Por  lo tanto, se observa que la acusación  emitida  por  el  tribunal  extranjero  es  equivalente  y tiene la misma fuerza  vinculante  de  la  acusación  propia  de nuestro sistema judicial, pudiéndose  concluir que esta exigencia legal también se satisface.   

ACOTACIÓN    FINAL   

Como lo resaltó el Ministerio Público, se  pone   de   presente   al  Gobierno  Nacional  que  en  caso  de  concederse  la  extradición,  debe  condicionar  la  entrega  en  el sentido de que  Miguel  Hernando  Amézquita  Machado no  será  juzgado  por  hechos  distintos  a los que originaron la reclamación, ni  sometido  a  tratos crueles, inhumanos o degradantes, ni se le impondrá la pena  capital  o  perpetua,  al  tenor  del artículo 494 del Código de Procedimiento  Penal.   

De la misma manera, se exhorta al Gobierno,  encabezado  por  señor  Presidente de la República como supremo director de la  política  exterior  y  las  relaciones  internacionales,  para  que efectúe el  respectivo  seguimiento  a los condicionamientos que se impongan a la concesión  de  la  extradición  y  determinar  las  consecuencias que se derivarían de su  eventual  incumplimiento,  al  tenor  de  lo  señalado  en  el  ordinal 2° del  artículo 189 de la Carta Política.   

Por último, se pide al ejecutivo recomiende  al  Estado  requirente que, en caso de condena, tenga en cuenta como parte de la  pena  el  tiempo  que el solicitado haya podido estar privado de la libertad con  motivo del trámite de extradición.   

En  consecuencia,  como la totalidad de los  requisitos   formales   contemplados   en   el  artículo  502  del  Código  de  Procedimiento   Penal  se  cumplen  satisfactoriamente,  la  Corte  CONCEPTÚA   FAVORABLEMENTE  a    la    solicitud    de    extradición   elevada   por   el   Gobierno   de   los   Estados  Unidos  de  América, respecto del ciudadano colombiano  MIGUEL  HERNANDO  AMÉZQUITA  MACHADO, en cuanto tiene  que     ver    con    los    cargos    1, 2, 5,  7,     9    y  10 que le fueron imputados en  la  Acusación número 07-756 (DMC) del 17 de septiembre de 2007, dictada por el  Tribunal Federal de los Estados Unidos, Distrito de Nueva Jersey.   

Comuníquese   esta   determinación   al  requerido,   ciudadano   Miguel  Hernando  Amézquita  Machado,   quien   se   encuentra   recluido   en  el  Centro     Penitenciario    de    Máxima    Seguridad   de   Cómbita,  a  su  defensor, al Ministerio Público y al  Fiscal General de la Nación, para lo de su cargo.   

Devuélvase el expediente al Ministerio del  Interior y de Justicia, para lo de ley.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Aclaración de voto  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                          ALFREDO     GÓMEZ     QUINTERO                         

                                                   

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS                     AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS                                          YESID     RAMÍREZ     BASTIDAS                                             

JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                                          JAVIER  ZAPATA ORTÍZ   

                                                                                                                                   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria  

ACLARACIÓN  DE  VOTO  

Con el respeto que siempre profeso por las  decisiones  de  la Sala, expongo a continuación los aspectos que, en mi sentir,  deben  incluirse  en  los  conceptos de extradición que emite la Corte frente a  trámites  que involucran ciudadanos colombianos por nacimiento, particularmente  cuando  se  desarrollan  en  ausencia  de  cláusulas  pactadas  en instrumentos  internacionales   de   carácter  bilateral  o  multilateral,  en  la  forma  de  condicionamientos  que  el  Gobierno  Nacional  debería  exigir  al  momento de  acceder  a  la  entrega  de  un  connacional,  además  de  los que se le vienen  sugiriendo de manera común.   

La  posición que he venido sustentando en  Sala  y que no ha tenido acogida, descansa en que la Corte al asumir la función  de  conceptuar,  no  sólo  ha  de tener como guía los parámetros que sobre la  materia  están  fijados  en  el  ordenamiento  procesal penal patrio, sino que,  además,  su misión también debe estar influida por la regla del artículo 2º  de  la  Constitución,  pues  en  cuanto  órgano  máximo  de  la jurisdicción  ordinaria  y,  por tanto, componente esencial en la estructura del Estado Social  de  Derecho,  también  debe  velar  por  la efectividad de los principios   –entre ellos el fundante  de  la  dignidad  humana-,   derechos  y  deberes  consagrados en la Carta;  defender  la  independencia  nacional y proteger a todas las personas residentes  en    Colombia    en   su   vida,   honra,   bienes,   creencias,   derechos   y  libertades.   

En  ese  orden  de  cosas,  estimo  que es  preciso   advertir   en  el  concepto  sobre  la  necesidad  de  plantear  otras  condiciones  a  la  entrega del reclamado, derivadas del hecho de que el acto de  extradición  no  implica  que el extraditado pierda la nacionalidad colombiana,  lo  cual sólo ocurre frente a los presupuestos señalados en el artículo 98 de  la Constitución.   

En tales condiciones, cuando la entrega en  extradición  de  un  nacional  colombiano se tramita y agota, en ausencia de un  convenio   multilateral   o  bilateral  sobre  la  materia,  con  arreglo  a  la  Constitución  y  a  la  ley,  debe tenerse en cuenta que a diferencia de lo que  ocurre  si  se  hubiera adelantado conforme a un instrumento internacional en el  cual  las  partes  acuerdan condiciones que pueden significar la restricción de  ciertos  derechos,  en  virtud  a  la  configuración del Estado colombiano como  social  y  democrático  de derecho, en el cual es base fundamental el respeto a  la  dignidad  humana  (artículo  1º de la Carta), las condiciones que se deben  exigir  al país reclamante tienen que estar ligadas con la observancia allí de  los  derechos  y  garantías  que  cobijarían  al  solicitado de ser juzgado en  Colombia.   

Eso  es  así,  porque  al  acceder  a  la  extradición  de  un colombiano por nacimiento el Estado, a través del Gobierno  Nacional,  renuncia  a la potestad de ejercer su propia jurisdicción, pero no a  la  obligación  de  proteger al extraditado, pues en tanto siga siendo súbdito  de  Colombia, tiene derecho a todas las prerrogativas, garantías y derechos que  emanan  de  la Constitución y la ley, en particular, aquellos que se relacionan  con   su   calidad   de   procesado  y  que  tienen  que  ver  con  la  dignidad  humana.   

Así las cosas, siendo el marco esencial de  la   figura   de  la  extradición  lo  señalado  en  el  artículo  35  de  la  Constitución,  que  fija  un  sistema  de  fuentes1 para que se solicite, conceda  u  ofrezca,  que son los tratados públicos y, en su defecto, la ley, es preciso  comentar  que  como  no hay un instrumento vigente de esa naturaleza que ligue a  Colombia  con Estados Unidos en el tema de extradición, el ámbito para evaluar  la  procedencia  de  una  solicitud,  concesión  u ofrecimiento de extradición  entre los dos países es el Código de Procedimiento Penal.   

Obsérvese   que   los   preceptos   que  desarrollan  la  extradición  tanto en la Ley 600 de 2000 como en la ley 906 de  2004,  además  de  reiterar  las  reglas  constitucionales  (improcedencia  por  delitos  políticos, o la de colombianos por nacimiento por hechos cometidos con  anterioridad     al     17     de     diciembre     de     1997     –artículo   508   y  artículo  490,  respectivamente-);  fijan  el organismo al que le corresponde ofrecer o conceder  la  extradición  de  una persona y las facultades sobre la materia –el   gobierno-,   el   ámbito   de  competencia  de  cada ente gubernamental, y el que le corresponde en el trámite  a   la  Corte;  señalan  requisitos  adicionales  (doble  incriminación,  acto  procesal   mínimo  en  el  exterior  –artículo  510  y artículo 492 ib.-); estructuran la forma como se  desarrolla  el trámite mixto, así como los fundamentos del concepto (artículo  520  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 2000 y artículo 502 del Código  Procesal  Penal  de  2004);  determinan cuándo se decide sobre la solicitud, en  qué  momento  se  hace  la  entrega  y regula la orden de prelación en caso de  varias  solicitudes  (artículos  522,  523  y  524, y artículos 504, 505 y 506  ibídem);  consagran el derecho a la defensa y los eventos en que hay lugar a la  libertad  (artículos  529 y 530 de la Ley 600 de 2000 y artículos 510 y 511 de  la Ley 906 de 2004).   

Además, el artículo 512 de la primera de  las  leyes  en  cita  le impone de modo imperativo al gobierno la obligación de  exigir  que  el  solicitado  no vaya a ser juzgado por un hecho anterior diverso  del  que motiva la extradición, ni sometido a sanciones distintas de las que se  le  hubieran  impuesto en la condena, y a que se le conmute la pena de muerte en  caso  de  que  la  legislación del país reclamante la prevea como sanción del  delito  que  motiva  la  solicitud  de  extradición,  circunstancias éstas que  igualmente  se  encuentra  previstas  en  el  artículo 494 del Código Adjetivo  Penal  de  2004, con la inclusión en este último de que tampoco al extraditado  se  le  someta  a  desaparición forzada, torturas ni a tratos ni penas crueles,  inhumanas  o  degradantes,  como  tampoco  a  las  penas  de destierro, prisión  perpetua o confiscación.   

Recuérdese  que  las  condiciones  arriba  señaladas  fueron  extendidas,  con el mismo carácter imperativo, por la Corte  Constitucional a otras situaciones, al señalar que:   

“…no  sólo  habrá  de  entenderse que en caso de que exista en el Estado requirente la pena  de  muerte,  la entrega se hará bajo la condición de la conmutación de ésta,  sino,  también  bajo el entendido de que al extraditado no se le podrá someter  ni  a  torturas,  ni  a tratos o penas crueles, ni a desaparición forzada, ni a  tratamiento   degradante   e  inhumano,  razón  por  la  cual  así  habrá  de  condicionarse  la  constitucionalidad  que  se  declara  del  artículo  550 del  Código de Procedimiento Penal.   

Por  otra  parte, se observa por la Corte,  que  la  Constitución  colombiana,  prohíbe  en  su  artículo 34 ‘las  penas  de  destierro,  prisión  perpetua      y      confiscación’,  a las cuales, por las mismas razones anteriormente expuestas, no  podrá  someterse  al extraditado por el país que lo juzgue, lo que implica que  igualmente   en  ese  sentido  habrá  de  condicionarse  la  exequibilidad  del  artículo     550    del    Código    de    Procedimiento    Penal.”2   

Sin  embargo,  esas  no  son  las  únicas  condiciones  susceptibles  de formularse, pues al fin y al cabo el primer inciso  del  artículo  512  del  Código  de  Procedimiento Penal de 2000, así como el  primer  inciso  del  artículo  494  de  la  Ley  906  de  2004,  preceptúa que  “El gobierno podrá subordinar el ofrecimiento o la  concesión    de    la    extradición   a   las   condiciones   que   considere  oportunas.”   

Esa  facultad,  debe  señalarse,  no  es  discrecional,  pues  al  momento  de  decidir  sobre  la  entrega de un nacional  colombiano  el  gobierno  está  en  el  deber  de  armonizar  los  criterios de  conveniencia  nacional o de cooperación internacional, con la premisa según la  cual  al  concederse la extradición no se renuncia a la soberanía, sino que se  ejerce3,  y  con  los  derechos  y garantías que están consagrados en la  Constitución  y  en  los instrumentos internacionales sobre derechos humanos en  pro   de   un   justiciable,   así   como   en   protección   de  su  dignidad  humana.   

Así,  con  arreglo  al artículo 29 de la  Carta;  a  los  artículos  9  y  10  de  la  Declaración Universal de Derechos  Humanos,  5-3.6, 7-2.5, 8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5, 9 de la Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3,  14-1.2.3,5, y 15 del Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe  condicionar  la  entrega de un compatriota, si concede la extradición, a que se  le    respeten    al   extraditado   –como  a  cualquier  otro  nacional en las mismas condiciones- todas  las  garantías  debidas  a  su  condición de justiciable, en particular, a que  tenga  acceso  a  un  proceso  público  sin dilaciones injustificadas, a que se  presuma  su  inocencia, a que cuente con un intérprete, a que tenga un defensor  designado  por  él  o por el Estado, a que se le conceda el tiempo y los medios  adecuados  para  que  prepare la defensa, a presentar pruebas y controvertir las  que  se  aduzcan  en contra, a que su situación de privación de la libertad se  desarrolle  en  condiciones  dignas, a que la eventual pena que se le imponga no  trascienda  de  su persona, a que la sanción pueda ser apelada ante un tribunal  superior,  a que la pena privativa de la libertad tenga la finalidad esencial de  reforma y readaptación social.   

Igualmente, el gobierno debe condicionar la  entrega  a  que el país reclamante, conforme a sus políticas internas sobre la  materia,  le  ofrezca  posibilidades racionales y reales para que el extraditado  pueda  tener  contacto  regular  con sus familiares más cercanos, habida cuenta  que  la  Constitución  de  1991, en su artículo 42, reconoce a la familia como  núcleo  esencial  de la sociedad, garantiza su protección y reconoce su honra,  dignidad  e  intimidad,  lo  cual se refuerza con la protección adicional que a  ese   núcleo  le  otorgan  la  Convención  Americana  sobre  Derechos  Humanos  (artículo  17)  y  el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y Políticos  (artículo 23).   

En cumplimiento de su deber de protección  a  las  garantías y derechos del nacional colombiano entregado en extradición,  es  misión  del  Estado,  por medio del ámbito de competencias de los órganos  respectivos,  vigilar  que  en  el  país reclamante se respeten las mencionadas  condiciones  (artículo  9  y 226 de la Carta). Así, en primer orden, a través  del  cuerpo  diplomático,  en concreto, por las diferentes oficinas consulares,  con  apoyo  de  la  Procuraduría  General  de  la  Nación (artículo 277 de la  Constitución)  y  de  la  Defensoría del Pueblo (artículo 282 ibídem), de lo  cual,  además,  habrá  de darse informes periódicos a la Corte, en virtud del  principio  de  colaboración  armónica  entre  los diferentes Poderes Públicos  (artículo  113  de  la  Carta),  con  el  fin  de  que todos los estamentos con  injerencia  en  el  tema  tengan elementos de juicio que les permitan sopesar la  conveniencia    de    privilegiar   jurisdicciones   foráneas   frente   a   la  interna.   

De   esa   manera,   dejo   sentado   mi  criterio.   

Señores Magistrados,  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Magistrado  

Fecha    ut  supra.   

    

1 Corte  Constitucional, sentencia C-740/00.   

2  Sentencia C-1106/00.   

3 Cfr.  Corte Constitucional, Sentencia C-621/01.     

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