28990(15-07-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No. 28990  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta Nº  190  

Santiago  de  Tunja, quince (15) de julio de  dos mil ocho (2008).   

V I S T O S  

Cumplido el trámite previsto en el artículo  518  de  la Ley 600 de 2000, procede la Corte a conceptuar sobre la solicitud de  extradición   del   ciudadano   colombiano  GIANCARLO  D’ AMATO FORERO,   elevada  por  el  Gobierno  de  Italia  a  través  de  la  vía  diplomática.   

A N T E C E D E N T E S  

1.  Mediante Nota  Verbal  1920 de 2 de mayo de  2007,  el  Gobierno  por  intermedio  de la Embajada de  Italia  en  nuestro  país  solicitó  al Ministerio de Relaciones Exteriores la  detención  provisional  con  fines  de  extradición de Giancarlo D’ Amato Forero, debido al llamamiento a  juicio  que  profirió  el  16  de  enero  de  2007  el  Tribunal  Ordinario  de  Milán, en el que se le formularon cargos por delitos  relacionados con el tráfico  de  estupefacientes  ocurridos  entre  los  meses  de  octubre  y  noviembre  de  2002 en diversas localidades  nacionales y extranjeras.   

2. Por lo anterior,  el  Fiscal General de la Nación ordenó la captura de dicha persona, la cual se  hizo efectiva el 5 de diciembre de 2007.   

3.  En  la  Nota  Diplomática  2026  de  8  de  mayo de 2007, la embajada italiana aclaró que la  solicitud  de  extradición  debía  entenderse formalizada con la referida Nota  1920,  a  la  que  ya se le había anexado la documentación respectiva, como la  copia  auténtica  del decreto de llamamiento a juicio proferido por el Tribunal  Ordinario  de  Milán,  la trascripción de las disposiciones penales al parecer  infringidas  por  el  requerido  y  la  copia  de la tarjeta fotodecadactilar de  Giancarlo    D’   Amato  Forero.   

4.  Después de que  el   Ministerio   de   Relaciones  Exteriores  conceptuara  que  “por  no  existir  convenio aplicable al caso es procedente obrar de  conformidad   con   el   ordenamiento   procesal   penal  colombiano”,  el expediente fue remitido por el Ministerio del Interior y de  Justicia  a  la  Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia para lo  pertinente.   

5.  Dentro del  término  para  solicitar  pruebas, el abogado del requerido en extradición las  pidió,   las   cuales   fueron   negadas  mediante  auto  del  15  de  mayo  de  2008.   

6.  Ordenado  el  traslado  para  alegar  de conformidad con lo señalado en el artículo 518  de  la  Ley 600 de 2000, el  4 de junio de 2008, el defensor del solicitado  en  extradición  presentó los correspondientes alegatos de conclusión, en los  que  solicita  se  niegue  la  extradición  del  ciudadano colombiano Giancarlo  D’       Amato  Forero.   

Manifiesta   que   no  existe  tratado  de  extradición  con  el Gobierno de Italia y el Estado Colombiano, “por   lo   cual   habría   de   concluirse   que  el  ‘sub         judice’  estaría sujeto a lo reglado por la  ley colombiana”.   

Señala también que existen un “problema     incuestionable”    en  Colombia,  dado  que  hay  dos normas procedimentales las leyes 600 de 2000 y la  906 de 2004, pero que la aplicable es la primera.   

Después  de argumentar la validez formal de  la  documentación   presentada,  expresa  que  con  respecto  a  la  plena  identidad  del solicitado en extradición considera que éste no se ha cumplido,  en la medida que no está probada.   

Así   mismo,  acota  que   Giancarlo  D’  Amato Forero nunca ha  estado  en  territorio  italiano  ni se ha expedido pasaporte  a su nombre.  También   dice  que  no  hay convicción que el solicitado en extradición  por  el  Gobierno  Italiano  sea  “quien en Colombia  responde   a   ese   nombre  sea  evidentemente”  su  defendido.    

Reitera que no hay certidumbre sobre la plena  identidad   de  quien  se  encuentra   sindicado   de   los   hechos   investigados   por   el  Estado  Italiano ni en cuanto a  identidad de la persona que se encuentra recluida en Combita.   

Recalca  que  la prueba de la identidad debe  ser  plena  que no admita duda alguna y sostiene que en este trámite no la  hay,  por  lo  tanto  debe  resolverse  a favor de su defendido. Solicita que el  concepto    debe   ser   “desfavorable”.   

7. El 9 de junio de  2008,  el  Procurador  Delegado  solicitó  que  se  rindiera concepto favorable  acerca  de  la  petición de extradición del Gobierno  de   Italia,   en   la   medida  en  que  concurren  los  requisitos  contemplados  en  el  Código de Procedimiento Penal, pero  con  la  exhortación  al  Gobierno  Nacional  a  fin  de que  advirtiera  de  manera expresa al país requirente que  juzgara  a  Giancarlo  D’  Amato  Forero  únicamente por los delitos que suscitaron la extradición y que,  además, no lo someta a tratos crueles, inhumanos o degradantes.   

CONCEPTO DE LA CORTE  

    

1. Acotaciones previas     

Según el artículo 35 de la Carta Política  –modificado  por   el  acto  legislativo  01  de  1997–,  el artículo 18 del Código Penal y  el  artículo 508 de la Ley 600 de 2000, la extradición se puede conceder a los  colombianos  de  nacimiento por delitos cometidos en el exterior, de conformidad  con los tratados públicos o, en su defecto, con la ley.   

En  el  presente caso, teniendo en cuenta la  documentación  aportada  vía  diplomática  por el Gobierno de Italia, la Sala  encuentra  que  las  conductas  imputadas  al colombiano de nacimiento Giancarlo  D’  Amato  Forero   ocurrieron  entre  el mes de octubre y noviembre de 2002, es decir, después del  17  de diciembre de 1997, fecha en la que entró en vigencia el acto legislativo  01.   

Así  mismo,  en el decreto de llamamiento a  juicio  de  fecha  16 de enero de 2007, se advierte que, en términos generales,  los  hechos  atribuidos  al  requerido  en extradición hacen referencia a actos  relacionados  con  el  narcotráfico  que ocurrieron en Cartagena, Barranquilla,  Santo   Domingo,   Malpensa,   y   en   otras   localidades  nacionales   y  extranjeras.   

Por lo tanto, contrario a lo afirmado por la  defensa,  en  cualquiera  de las hipótesis establecidas por la jurisprudencia y  la  doctrina como criterios para determinar el lugar de ocurrencia del hecho, la  Sala   encuentra   que   los   delitos   imputados   a  Giancarlo  D’   Amato   Forero   por  el  Tribunal  Ordinario   de   Milán   fueron   cometidos   sin   lugar   a   dudas   en   el  exterior.   

De   otro   lado,  que  el  solicitado  en  extradición  nunca  haya  estado  en territorio italiano es un argumento que se  debe  debatir ante los tribunales extranjeros, en tanto que, como lo ha dicho la  Sala,  “la extradición no corresponde a la noción  de  un  proceso  judicial  en  el que se juzgue la conducta de aquél a quien se  reclama  en  extradición,  sino  que  obedece  a un instrumento de cooperación  internacional  previsto normativamente (Convención, Tratado, Convenio, Acuerdo,  Constitución  o ley, según el caso), con la finalidad de evitar la evasión de  la  acción  de  la  justicia  por  parte  de quien ha realizado comportamientos  delictivos  escondiéndose en el territorio sobre el cual carecen de competencia  las  autoridades  jurisdiccionales que solicitan su presencia, y pueda responder  personalmente  por  los  cargos  que  le  son  imputados  y por los cuales se le  convocó a juicio criminal.   

“Debido a ello,  en  su  trámite  no  tienen  cabida  cuestionamientos  relativos a la validez o  mérito  de  la  prueba  recaudada  por  las  autoridades  extranjeras  sobre la  ocurrencia  del  hecho, el lugar de su realización (en  principio),  la forma de participación o el grado de  responsabilidad  del encausado; la normatividad que prohíbe y sanciona el hecho  delictivo;  la  calificación  jurídica  correspondiente;  la  competencia  del  órgano  jurisdicente; la validez del trámite en el cual se le acusa; o la pena  que  le  correspondería  purgar  para  el  caso  de  ser  declarado  penalmente  responsable;   pues  tales  aspectos  corresponden  a  la  órbita  exclusiva  y  excluyente   de  las  autoridades  del  país  que  eleva  la  solicitud,  y  su  postulación  o controversia debe hacerse al interior del respectivo proceso con  recurso  a  los  instrumentos dialécticos que prevea la legislación del estado  que  formula  el pedido”.1   

Esta vez, de común acuerdo con la defensa y  con  lo  preceptuado  por el Ministerio de Relaciones Exteriores, confirmado que  no  existe  convenio  de extradición aplicable entre Italia y Colombia, resulta  procedente  obrar  de  conformidad  con la Ley 600 de 2000, en razón de que los  hechos  endilgados  tuvieron ocurrencia antes de que entrara en rigor, de manera  gradual  y  sucesiva,  la  Ley  906  de  2004, que sólo resulta procedente para  delitos cometidos con posterioridad al 1º de enero de 2005.   

Por  último,  ya  que  el artículo 518 del  Código  de  Procedimiento  Penal dispone que la Corte fundamentará su concepto  en  la validez formal de la documentación enviada por  el  ejecutivo,  la  plena demostración de la identidad  del  solicitado,  el  cumplimiento  del  principio  de  la  doble incriminación  (según  el  cual  el hecho que motiva la petición debe también estar previsto  como  delito  en  Colombia  y  estar reprimido con pena privativa de la libertad  cuyo  mínimo  no  sea  inferior  a  cuatro  años)  y  la  equivalencia  de  la  providencia  proferida  en  el extranjero con la resolución acusatoria regulada  en  el  derecho procesal interno, la Sala analizará a  continuación  y en el orden mencionado la convergencia  de tales elementos en el presente asunto.   

2.  Validez  formal  de  la  documentación  enviada   

Según lo establecido en el artículo 513 de  la  Ley  600 de 2000, para conceder u ofrecer la extradición de una persona, la  petición  debe  presentarse por vía diplomática, o en casos excepcionales por  la  consular,  o  de  gobierno  a  gobierno,  anexando copia de la trascripción  autenticada  de  la  resolución  de  acusación o su equivalente, indicando con  exactitud  los  actos  que  determinan  la reclamación, así como el lugar y la  fecha  de  su  ejecución,  y aportando, además, la información que sirva para  acreditar  la  plena identidad de la persona requerida y copia auténtica de las  disposiciones penales aplicables al caso.   

Dicha  documentación  debe ser expedida con  arreglo   a  las  formalidades  de  la  legislación  del  Estado  requirente  y  traducidos al castellano, de ser ello preciso.   

A  su  vez,  el artículo 259 del Código de  Procedimiento  Civil,  modificado  por  el  numeral  118  del  artículo 1° del  Decreto  2282  de  1989,  señala  que  los documentos públicos otorgados en el  país  extranjero  por  funcionarios del mismo o con su intervención, deben ser  presentados   y  autenticados  por  el  cónsul  o  agente  diplomático  de  la  República  o, en su defecto, por el de una nación amiga, con lo que se presume  que se otorgaron conforme a la ley del respectivo país.   

En  el  asunto  que  ocupa el interés de la  Sala,  fueron  observadas las exigencias en comento, toda vez que el Gobierno de  Italia   presentó   la  solicitud  formal  de  extradición  mediante  la  vía  diplomática,  esto  es,  por  intermedio  de su embajada en nuestro país, a la  cual  adjuntó copia del decreto de llamamiento a juicio de fecha 16 de enero de  2007,  proferido  por el Tribunal Ordinario de Milán (en el que se relacionaron  los  comportamientos  que  soportan la reclamación, el lugar y las fechas de su  ejecución),  al  igual  que  anexaron  los  datos necesarios para establecer la  identidad  de  la  persona  reclamada  y  las  disposiciones  penales al parecer  infringidas.   

Los   anteriores   documentos,  que  obran  traducidos  al  castellano,  fueron  autenticados  por  Angela Pilato Secretario  Judicial  del  Tribunal  de  Milán,  quien refiere que la copia  concuerda  fielmente  con  el  original  y contiene la correspondiente apostilla en la  que   la  oficina  del  Ministerio  Fiscal,  representada  por  Ada  Rizzi,  los  certifica,  y  deben ser tenidos en cuenta por su valor probatorio, en la medida  en  que  cumplen  las  exigencias  previstas  en el artículo 259 del Código de  Procedimiento  Civil,  modificado  por  el  numeral  118  del  artículo 1° del  Decreto 2282 de 1989.   

Por  lo  tanto,  el  requisito de la validez  formal de la documentación remitida se satisface en este asunto.   

3.  Identificación  plena entre la persona  requerida  en  extradición  y  la  capturada  con tal  fin   

Contrario     a     lo   afirmado   por   la   defensa,  en  la  Nota   Verbal   1920   de   2   de  mayo  de  2007,   no   sólo   se   consignaron   datos   relativos   a     la     identidad     de    Giancarlo     D’  Amato  Forero   como el lugar y  fecha   de  nacimiento  (Barranquilla,   2   de   diciembre   de   1974),   sino   que   además   se   le   anexó   copia    de   la   tarjeta   ototeca-dactilar   de   esta   persona,   en  la  que  aparece con el  número   de   cédula   de   ciudadanía   72.210.714.   Estos   datos   fueron  incorporados   a   la   resolución   por   medio   de   la  cual  la  Fiscalía  General de  la   Nación    ordenó    su    captura   con   fines   de  extradición.   

Dicho  de otra manera, el Gobierno de Italia  suministró  todos  los  datos necesarios con el fin de identificar plenamente a  la   persona  pedida  en  extradición,  elementos  de  juicio  que  permitieron  concluir,  una  vez  producida  la  captura,  que   Giancarlo D’   Amato   Forero   era   la  persona  solicitada.   

En  efecto,  en los documentos soporte de la  solicitud  existen  elementos de juicio que permiten verificar dicho presupuesto  como  es  el  documento  visible  al  folio  1097,  que  contiene el informe 464  “cotejo   de   impresiones  dactilares”   realizado   el  5  de  diciembre  de  2007  por  el  detective  dactiloscopista  del  DAS,  Sr.  Javier  Carvajal  Reina,  quien informó:   “1.   Se   logró  identificar   plenamente     a     quien     dijo     llamarse    D’    AMATO   FORERO  GIANCARLO,  con  cédula de ciudadanía No. 72.210.714, expedida en Barranquilla  –   Atlántico,   el  15-07-1993,   nacido   el   02-12-1974   en   la   misma  ciudad”.   

Así   mismo,  se  anexó  la  cédula  de  ciudadanía  y  la  tarjeta  decadactilar de la Registraduría Nacional del  Estado  Civil,  datos  con  base en los cuales fue capturado y demás documentos  obrantes  dentro  del  trámite,  entre  ellos,  el memorial poder, las actas de  notificación  y  de  los  derechos  de capturado, instrumentos en los cuales se  consignaron  de  manera  clara  y  precisa  los datos personales otorgado por el  solicitado en extradición.   

En  consecuencia, la Sala concluye que se ha  acreditado  la  plena  identidad  de  la  persona  solicitada  por  el  Gobierno  italiano.   

4.      Principio      de      doble  incriminación   

De  acuerdo con los requisitos señalados en  el  numeral  1°  del  artículo  511  de  la  Ley 600 de 2000, para conceder la  extradición  es  indispensable  que  el hecho que la motiva esté previsto como  delito  en  Colombia  y  reprimido  con  sanción  privativa de la libertad cuyo  mínimo no sea inferior a cuatro años.   

En el Decreto que dispone el juicio de fecha  16  de enero de 2007, el Tribunal Ordinario de Milán le imputó, entre otros, a  Giancarlo  D’ Amato Forero,  los siguientes cargos:   

“37)  delito  previsto por los artículos  110,  81  C.P.,  73  párrafos  1  y 6 D.P.R. 309/90 porque, en concurso con los  sujetos  ya  juzgados,  FRANGI,  AROSIO,  PELLIZZERI,  CESANA  Davide, CABALLERO  DOMINGUEZ  Juan Carlos y LITA ION, sin la autorización indicada en el artículo  17,  fuera  de  la  hipótesis prevista por el artículo 75, con varias acciones  ejecutivas  del  mismo  programa  criminal, ilícitamente se puso de acuerdo con  AROSIO  y  lo  acornpañó de Cartagena a Barranquilla para encontrarse ahí con  los  proveedores  colombianos (tales ULISSE y RAFAEL no mejor identificados) que  presentó  a  AROSIO,  haciendo  también  de garante, y a quienes éste último  compró  5  Kg.  De  cocaína  destinada  a  la importación a Italia, sustancia  estupefaciente  indicada en la tabla 1 del artículo 14 del mismo DP.R., que fue  entregada  a FRANGI en Santo Domingo, y luego recibida, detenida, transportada y  guardada,   con   sucesivo   envío   al   aeropuerto   de  Milán  ‘Malpensa’  de  2  Kg. Incautados a LITA ION el  6.11.2002;  así pues hizo de trámite entre AROSIO y los antedichos proveedores  para  avisarles  de  la  acaecida  incautación  y  para hacerse portavoz de sus  pedidos  y  garante  del pago; hizo posible por último la restitución de los 3  Kg.  Que  habían quedado en posesión de FRANGI, recibiendo y comunicando a los  colombianos  el  número  de  teléfono  de  la  casa  de éste último en Santo  Domingo.   

“Con  la circunstancia agravante de haber  cometido el hecho en número superior a tres personas.   

“En   Cartagena,   Barranquilla,  Santo  Domingo,   Malpensa,   y  en  otras  localidades  nacionales  y  extranjeras  en  octubre/noviembre de 2002”.   

Estos cargos guardan evidentes semejanzas con  las  conductas  que  penalmente han sido sancionadas en Colombia como delitos de  concierto   para   delinquir  agravado  y  tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes.   

El   primer  comportamiento  se  encuentra  regulado  en  nuestra  legislación  en  el artículo 340 de la Ley 599 de 2000,  modificado  por  el  artículo 8° de la Ley 733 de 2002 y el artículo 19 de la  Ley 1121 de 2006, que señala:   

“Artículo 340-.  Concierto  para  delinquir.  Cuando  varias personas se concierten con el fin de  cometer  delitos,  cada  una  de  ellas será penada, por esa sola conducta, con  prisión de cuarenta y ocho (48) a ciento ocho (108) meses.   

“Cuando  el  concierto  sea  para cometer  delitos    de   genocidio,   desaparición   forzada   de   personas,   tortura,  desplazamiento  forzado,  homicidio,  terrorismo,  tráfico  de drogas tóxicas,  estupefacientes  o  sustancias  sicotrópicas,  secuestro,  secuestro extorsivo,  extorsión,  enriquecimiento  ilícito,  lavado  de  activos  o  testaferrato  y  conexos,   o   financiamiento  del  terrorismo  y  administración  de  recursos  relacionados  con actividades terroristas, la pena será de prisión de ocho (8)  a  dieciocho  (18)  años  y  multa  de dos mil setecientos (2.700) hasta   treinta   mil   (30.000) salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

“La   pena  privativa  de  la  libertad  se  aumentará  en la mitad para quienes organicen,  fomenten,  promuevan,  dirijan,  encabecen, constituyan o financien el concierto  para delinquir”.   

Y, el segundo está previsto en el artículo  376 del Código Penal:   

“Artículo  376-.    Tráfico,    fabricación   o   porte   de  estupefacientes.  El que sin permiso de autoridad competente, salvo lo dispuesto  sobre  dosis  para  uso  personal,  introduzca al país, así sea en tránsito o  saque  de  él,  transporte,  lleve consigo, almacene, conserve, elabore, venda,  ofrezca,  adquiera, financie o suministre a cualquier título droga que produzca  dependencia,  incurrirá  en  prisión  de ciento veintiocho (128) a trescientos  sesenta  (360)  meses  y  multa  de  mil trescientos treinta y tres (1.333.33) a  cincuenta   mil   (50   000)   salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes.   

“Si la cantidad de droga no excede de mil  (1.000)  gramos  de  marihuana,  doscientos  (200) gramos de hachís, cien (100)  gramos  de  cocaína  o  de sustancia estupefaciente a base de cocaína o veinte  (20)  gramos  de derivados de la amapola, doscientos (200) gramos de metacualona  o  droga  sintética, la pena será de sesenta y cuatro (64) a ciento ocho (108)  meses  de prisión y multa de dos punto sesenta y seis (2.66) a ciento cincuenta  (150) salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

“Si  la  cantidad  de  droga  excede  los  límites  máximos  previstos  en  el  inciso  anterior  sin  pasar  de diez mil  (10.000)  gramos  de  marihuana,  tres  mil  (3.000)  gramos de hachís, dos mil  (2.000)  gramos  de  cocaína o de sustancia estupefaciente a base de cocaína o  sesenta  (60)  gramos  de  derivados de la amapola, cuatro mil (4.000) gramos de  metacualona  o  droga  sintética, la pena será de noventa y seis (96) a ciento  cuarenta  y  cuatro  (144)  meses  de  prisión y multa de ciento treinta y tres  punto  treinta  y  tres  (133.33)  a  mil  quinientos  (1.500) salarios mínimos  legales mensuales vigentes”.   

En  este  orden  de  ideas,  las  conductas  imputadas,  además  de  ser  típicas  en nuestro país, están sancionadas con  penas  de  prisión  no  inferiores  a  los  cuatro años y, en consecuencia, se  cumple    lo    relativo    a   la   concurrencia   del   principio   de   doble  incriminación.   

5. Equivalencia de la providencia dictada en  el exterior   

Con  arreglo a lo estipulado en el artículo  511  de  la  Ley  600 de 2000, es preciso que el país  requirente  haya  por  lo menos proferido en contra del  solicitado resolución de acusación o su equivalente.   

Este presupuesto fue igualmente cumplido por  el  Gobierno  de  Italia  en este caso, toda vez que el decreto de llamamiento a  juicio  de  fecha  16  de  enero de 2007, proferido por el Tribunal Ordinario de  Milán,   es   equiparable  a  la  resolución  de  acusación  que  en  nuestro  ordenamiento  jurídico  el  representante de la Fiscalía General de la Nación  dicta  para  calificar  el  mérito  del  sumario  y  llevar  a cabo la etapa de  juzgamiento,  de  conformidad  con  lo señalado en los artículos 397 y 398 del  Código  de Procedimiento Penal, en la medida en que contiene las circunstancias  de  tiempo,  modo  y  lugar que especifican los comportamientos investigados, la  calificación  jurídica  de  los  hechos  y  la apreciación de las pruebas que  sustentan la imputación.   

El   elemento   de  la  equivalencia,  por  consiguiente, también concurre en este caso.   

De   otro   lado,   no   sobra   recordar  que,  en  relación con el principio internacional de  reciprocidad,  el  cumplimiento  del mismo le compete  al   Presidente   de   la   República  por  mandato  constitucional;  que  no  le  corresponde  a  la Sala  analizar  la  legalidad  de  las  pruebas  que  sustentan  el  equivalente  a la  resolución  de  acusación,  pues  en el trámite previsto por el legislador no  realiza  labor  jurisdiccional  alguna  (que  por lo demás es propia del estado  reclamante),  sino tan solo emite un concepto; y que la Corte Constitucional, en  sentencias  como  la C-1106 de 2000 y C-1266 de 2005, ha declarado ajustado a la  Carta  Política  y  al  ordenamiento  jurídico  en  general el trámite que le  compete a la Corte respecto de las solicitudes de extradición.   

ACOTACIÓN FINAL  

Como  lo resaltó el Ministerio Público, se  pone   de   presente   al  Gobierno  Nacional  que  en  caso  de  concederse  la  extradición,  debe  condicionar  la  entrega  en  el sentido de que        Giancarlo       D’      Amato     Forero    no   será  juzgado  por  hechos  distintos  a  los  que originaron la reclamación, ni sometido a tratos crueles,  inhumanos  o  degradantes,  ni  se  le  impondrá la pena capital o perpetua, al  tenor   del   artículo   512  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2000.   

De  la misma manera, se exhorta al Gobierno,  encabezado  por  señor  Presidente de la República como supremo director de la  política  exterior  y  las  relaciones  internacionales,  para  que efectúe el  respectivo  seguimiento  a los condicionamientos que se impongan a la concesión  de  la  extradición  y  determinar  las  consecuencias que se derivarían de su  eventual  incumplimiento,  al  tenor  de  lo  señalado  en  el  ordinal 2° del  artículo 189 de la Constitución Política.   

En  caso  de  que  Giancarlo  D’      Amato     Forero     sea   absuelto,   sobreseído,  declarado  no culpable o por cualquier otra vía legal, de los cargos que dieron  origen  a  su extradición y dejado en libertad, al regresar al país de origen,  el  Estado requirente deberá asumir los gastos de transporte y manutención del  extraditado  de  acuerdo  con  su  dignidad  humana  (artículos  1° y 93 de la  Constitución Política).   

Por  último,  se  pide  al  ejecutivo  que  recomiende  al  Estado  requirente que, en caso de condena, tenga en cuenta como  parte  de  la  pena  el tiempo que el solicitado haya podido estar privado de la  libertad con motivo del trámite de extradición.   

En  consecuencia,  como  la totalidad de los  requisitos   formales   contemplados   en   el  artículo  520  del  Código  de  Procedimiento   Penal  se  cumplen  satisfactoriamente,  la  Corte  CONCEPTÚA   FAVORABLEMENTE  a    la    solicitud    de    extradición   elevada   por   el   Gobierno  de  Italia, respecto del  ciudadano    colombiano    GIANCARLO   D’  AMATO FORERO  por  los  cargos  a él imputados en el decreto de llamamiento a juicio de fecha  16 de enero de 2007, proferido por el Tribunal Ordinario de Milán.   

Comuníquese esta determinación al requerido  ciudadano   Giancarlo  D’  Amato  Forero,  a  su defensor, al Ministerio Público y al Fiscal General de la  Nación, para lo de  su  cargo.   

Devuélvase  el expediente al Ministerio del  Interior y de Justicia, para lo de ley.   

Cúmplase,  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Aclaración de Voto  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                          ALFREDO     GÓMEZ     QUINTERO           

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS                     AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                          YESID     RAMÍREZ     BASTIDAS                                             

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                                          JAVIER  ZAPATA ORTÍZ   

                                                                                                                                    

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

1  Concepto del 8 de agosto de 2000.     

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