28853(20-02-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 28853  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA   DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

Aprobado acta N° 033.  

Bogotá, D. C., veinte (20) de febrero de dos  mil ocho (2008).   

VISTOS  

La Sala procede a decidir lo relacionado con  la  admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  presentada por el defensor de  ANA     SOFÍA     SUCCAR    MANZUR    contra  la  sentencia del 28 de febrero de 2007, mediante la cual la  Sala  de  Justicia y Paz del Tribunal Superior de Barranquilla, en desarrollo de  las  políticas  de  descongestión  implementadas por el Consejo Superior de la  Judicatura,  confirmó  el fallo proferido el 22 de junio de 2004 por el Juzgado  Cuarto  Penal  del Circuito de Cartagena de Indias, que condenó a la mencionada  procesada  a  la  pena  principal  de  15  meses de prisión y a la accesoria de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo   término,  como  autora  responsable  del  delito  de  fraude  procesal.   

HECHOS  

          Los resumió el Tribunal de la siguiente manera:   

          “Los  hechos  que  dieron  origen  a  la  presente  actuación  tienen su génesis en la denuncia presentada…por MARILYN  MURRA  DE  SUCCAR, el veinticinco (25) de septiembre de dos mil (2000) en contra  de  ANA  SOFÍA  SUCCAR  MANZUR. En la mencionada denuncia dicha señora relata,  como  antecedente, que instauró proceso de aumento de la cuota alimentaria como  representante  legal  de  sus  hijos  en contra de ANTONIO SUCCAR, progenitor de  aquellos,  demanda  que  fue repartida al Juzgado Sexto de Familia de Cartagena.  Con  ocasión  de  ese proceso, se ofició al pagador de la sociedad Casa Surcar  (sic)  Ltda.,  de  la  que era empleado y accionista el referido demandado, para  que  se  certificara  en  forma escrita cuánto era el sueldo y demás aranceles  que devengaba el aludido padre de los menores.   

          Como  respuesta  a  ese oficio, la señora ANA SOFÍA SUCCAR MANZUR,  en  su  calidad  de  representante  legal  de la mentada empresa, certificó que  ANTONIO  SUCCAR devengaba la suma de quinientos mil pesos ($500.000), señalando  las  cuotas  partes  que  a  éste  le correspondían como socio, agregando, que  durante  el  primer  semestre  de  ese  año  (2000)  CASA  SUCCAR Ltda. arrojó  resultados  contables  negativos,  con lo que de manera tajante se descartaba la  posibilidad   de   entradas   a   favor  del  mentado  señor  por  concepto  de  utilidades.    

          “Dice   la   denunciante  que  con  esa  certificación             ‘falsa’,  la  ahora  procesada  pretendió hacer incurrir en error al Juez Sexto de Familia de  la  capital  de  Bolívar, para que profiriera una sentencia equivocada respecto  al pretendido aumento de la cuota alimentaria”.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1.   El   trámite  de  la  investigación  correspondió  a la Fiscalía 18 Seccional de Cartagena, cuyo titular la inició  el  11  de octubre de 2000, en desarrollo de la cual escuchó en declaración de  indagatoria  a  ANA  SOFÍA  SUCCAR MANZUR y recaudó algunas pruebas.   

2.  Mediante  decisión  del  13 de junio de  2002,  el  fiscal decretó el cierre de la instrucción, procediendo a calificar  el  mérito  del  sumario  el  21  de  agosto  siguiente, en cuya determinación  dispuso la preclusión de la investigación.   

3.  Apelada  por  el  apoderado  de la parte  civil,  la  Fiscalía  Delegada ante el Tribunal Superior de Cartagena de Indias  revocó   la  providencia  de  primera  instancia  y,  en  su  lugar,  profirió  resolución  de  acusación  contra  ANA SOFÍA SUCCAR  MANZUR, por el delito de fraude procesal.   

4.  La  etapa  del juicio estuvo a cargo del  Juzgado  Cuarto Penal del Circuito de Cartagena de Indias, despacho judicial que  llevó  a  cabo  las  audiencias  preparatoria y pública de juzgamiento, a cuyo  término  profirió  sentencia  condenatoria,  contra  la  cual interpusieron el  recurso de apelación la defensa y el apoderado de la parte civil.   

5.  La  Sala  de Justicia y Paz del Tribunal  Superior   de   Barranquilla,  actuando  como  juez  plural  de  descongestión,  confirmó,  en  su  esencia,  el  fallo  de  primer grado, razón por la cual el  defensor  de  la  acusada  acudió  al recurso extraordinario de casación, cuya  demanda  examina  la  Sala desde el punto de vista de sus fundamentos lógicos y  de adecuada sustentación.    

LA  DEMANDA   

          Un  único  cargo  formula  el  actor contra la sentencia de segunda  instancia.  Lo  apoya  en  la causal primera de casación, cuerpo segundo, de la  Ley  600  de  2000, bajo cuyo amparo denuncia la violación indirecta de la ley,  derivada de error de hecho por falso juicio de identidad.   

          Al   desarrollar   el   reproche,   sostiene   que  el  ad  quem  distorsionó  los testimonios de  Guillermo  Quintana  Sosa  y  Emilio  Succar  Succar  pues,  con  base en esas pruebas, concluyó que Antonio Succar  Succar  retiró dineros adicionales a su sueldo durante  el   año   de   2000,   cuando   dichos   declarantes   jamás  efectuaron  esa  afirmación.     

          Aseveración  de  esa  naturaleza,  añadió,  no  aparece en dichos  testimonios  ni  en  ninguna  otra prueba de las incorporadas al proceso, razón  por  la  cual  el  Tribunal “se equivoca, distorsiona  cercena  la  prueba testimonial cuando por hechos anteriores al año 2000, juzga  acusa  y  condena  a  ANA  SOFÍA  SUCCAR SUCCAR (sic), sin detenerse siquiera a  observar  que solo (sic) a finales del año 1999, asume la representación legal  de  CASA  SUCCAR  LTDA  y por tanto responde por hechos ocurridos a partir de su  ejercicio”.   

          En  su  criterio,  la  procesada  no  incurrió  en  “falsa  certificación”, pues se limitó a  informar,  de  manera concreta, tal como se le solicitó, que no hubo reparto de  dividendos  ni  utilidades en el año 2000, sin hacer mención a los años 1997,  1998  ó  1999,  respecto  de  los  cuales  nada  se  le  preguntó.  Sobre  ese  particular,  puso  de  presente cómo en el expediente aparece un retiro de tres  millones    de    pesos    por   parte   de   Antonio  Succar, no correspondiente al año 2000, sino ocurrido  el 22 de agosto de 1997.   

          Insistió   en   que   el   Tribunal   distorsionó   los  referidos  testimonios,  incluso  atribuyendo al declarante Emilio  Succar  la  afirmación,  según  la cual Antonio  Succar  retiraba dineros a cuenta  de  utilidades  futuras,  cuando aquél manifestó todo lo contrario, tanto que,  posteriormente,  dirigió  un  escrito  al  C.T.I.  para reiterar la ausencia de  distribución de dividendos o utilidades en el año 2000.   

          Para  el demandante, los errores probatorios en los cuales incurrió  el  fallador  de  segundo  grado  son  transcendentes, porque de haber leído en  forma  completa los testimonios en mención, habría llegado a la conclusión de  que  la  manifestación efectuada por la procesada es cierta y, si ello es así,  a  ningún  funcionario judicial engañó, de suerte que la sentencia debió ser  absolutoria.   

          Con  base  en  los referidos razonamientos, solicitó casar el fallo  condenatorio  impugnado,  el  cual  desconoce  el derecho fundamental del debido  proceso,   por  cuanto  la  valoración  de  la  prueba  es  totalmente  errada.   

PARA   RESOLVER   SE  CONSIDERA   

         

          La  sentencia  condenatoria  proferida  en  contra  de  la procesada  ANA  SOFÍA  SUCCAR MANZUR se  emitió  por  el  delito  de  fraude  procesal, el cual tenía prevista, para la  fecha  en  que  la  procesada presentó en el Juzgado  Sexto    de    Familia   la   certificación   que   motivó   la   apertura   de  este  proceso1,   pena  de  prisión  de  uno  (1)  a  cinco (5) años, según la previsión contenida en el  artículo 182 del Código Penal de 1980.   

          En  esa  época  estaba  ya  rigiendo la Ley 553 de 20002,    cuyo  artículo  1º  estableció  que  la  casación  ordinaria  o  común  procedía  respecto  de  sentencias  proferidas en segunda instancia por los Tribunales, en  procesos  seguidos  por  delitos  cuya  pena  máxima  fuese superior a ocho (8)  años.   

          El  artículo 205 de la Ley 600 de 2000 reprodujo, en su esencia, la  norma  procesal  antes  citada,  de  manera  que en este momento, igualmente, la  casación  ordinaria  o  común procede bajo las mismas condiciones previstas en  la  Ley 553 de 2000, legislación sucedida por la Ley 600, en esa  materia.   

          Significa  lo anterior que, ni aún acudiendo a la normativa vigente  para  cuando  se inició la comisión de los hechos, procede en el presente caso  la  casación ordinaria o común. Además, así se tuviera en cuenta la sanción  contemplada  en  el  artículo 453 del estatuto punitivo de 2000, tampoco sería  viable  la  impugnación  extraordinaria  por  esa vía, pues dicha disposición  tiene  señalada  prisión  de  cuatro  (4)  a  ocho  (8) años, límite máximo  inferior  al  término establecido en los artículos 1º de la Ley 553 de 2000 y  205 de la Ley 600 de 2000.   

          En   esas   condiciones,   correspondía   al  actor  interponer  la  denominada   casación   excepcional   o  discrecional,  mecanismo  impugnaticio  regulado  en  el  inciso  final  del  artículo  205 precitado, debiendo para el  efecto  expresar  el  propósito del recurso, es decir, si se trata de buscar el  desarrollo  de  la  jurisprudencia  o de preservar las garantías fundamentales,  cuya  carga  argumental  de todas formas es necesario cumplir, conforme lo tiene  precisado   la   jurisprudencia   de   esta   Sala3.   

          Así  las  cosas,  el demandante no advirtió la improcedencia de la  casación  ordinaria  o común e interpuso la impugnación sin invocar, como era  de rigor, la excepcional o discrecional.   

         Se  observa  en  la  demanda  que  sólo,  insularmente,   argumentó   que   la   condena   implicó   el  desconocimiento  del  debido  proceso,  con  lo  cual  pareciera haber  dirigido  la  impugnación hacia la protección de las  garantías          fundamentales;              sin      embargo,      en  momento  alguno ofreció razones para concretar y evidenciar su  vulneración,  limitándose  a   plantear   un  error  de     apreciación    probatoria,    con   lo   cual   olvidó  que  ese  tipo  de  ataques,  por versar  sobre  vicios in iudicando o  errores   de   juicio,  no  se  relacionan  con  la  protección  de  garantías  fundamentales,  a  menos  que se refieran a defectos graves de motivación, como  reiteradamente    lo    ha    dicho    la    Sala4,  circunstancia  no postulada  por el demandante.   

         

          Además,   el  censor  omitió  explicar  por  qué  estima  que  el  ad  quem  distorsionó  los  testimonios  rendidos  por  Guillermo Enrique Quintana  Sosa   y   Emilio   Succar  Succar,  pese  a  manifestar  éstos,  como lo puso de  presente            el            fallador5,      que     Antonio  Succar Succar efectuaba retiros de  manera  anticipada  de  la  sociedad Casa Succar Ltda., distintos a los $500.000  devengados  a título de salario, los cuales se cargaban al final del año a las  utilidades  (versión de Guillermo Quintana)   o  al  propio  capital  aportado  a  la  sociedad  (versión  de  Emilio Succar).   

          Tampoco  ofreció  razones orientadas a acreditar que la conclusión  del  juzgador  de segunda instancia, al considerar inexacta la certificación de  la  procesada,  quien  pretendió  demostrar  que  los  ingresos de Antonio   Succar   se   reducían   a  lo  correspondiente  al  valor de su salario, no fue producto del mérito probatorio  asignado       a       dichas       pruebas       testimoniales      por      el  sentenciador.     

          En  consecuencia,  por  no  allanarse  a  cumplir  las exigencias de  fundamentación  inherentes  a  la  casación  excepcional que procedía en este  caso, la Sala inadmitirá la demanda objeto de examen.   

          Al  margen  de  lo  anotado,  la Corte no avizora la vulneración de  garantías  fundamentales,  que le impongan intervenir oficiosamente, en orden a  preservar su intangibilidad.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

INADMITIR   la  demanda  de  casación  interpuesta  por  el  defensor  de    ANA    SOFÍA    SUCCAR    MANZUR.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  187  del  estatuto  procesal  penal, contra esta decisión no procede  recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO           MARÍA   DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

AUGUSTO J. IBAÑEZ  GUZMÁN                    JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES              

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                  JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

  JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

               TERESA RUIZ NÚÑEZ   

            Secretaria   

    

1 Ello  ocurrió  el  15  de  agosto  de 2000, como se observa al folio 4 del cuaderno #  1.   

2  Su  vigencia operó a partir del 13 de enero de 2000.   

3 Cfr.  Auto del 18 de abril de 2007, radicación 26916, entre otros.   

4 Cfr.  Sentencia del  9 de febrero de 2006, radicación 26493.   

5  Págs. 19 y 20 de la sentencia de segunda instancia.     

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