28833(30-01-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  28833   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta No.13  

Bogotá  D.C.,  treinta (30) de enero de dos  mil ocho (2008).   

VISTOS  

Decide la Sala acerca de la admisibilidad de  los  fundamentos  lógicos  y  de  adecuada  argumentación  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  del  procesado JESÚS ALBERTO DEL RÍO  CORREDOR  contra  el  fallo  de segundo grado de 12 de junio de 2007 mediante el  cual  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  confirmó  el emitido por el Juzgado  Quince  Penal  del  Circuito  de  Descongestión del mismo Distrito Judicial por  cuyo  medio  lo  condenó,  conjuntamente  con  Leonor  Murillo de Suárez, como  coautores  penalmente responsables del delito de omisión del agente retenedor o  recaudador.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

Varios   empleados  de  la  Compañía  de  Vigilancia   Privada   “La  Perla”,  denunciaron  que  pese  a  que  de  la  nómina  les  hicieron los correspondientes descuentos por  concepto  de  aportes  en  salud  y  pensiones,  éstos  no  fueron  consignados  efectivamente ante el Seguro Social.   

A  la  investigación  penal iniciada por la  Fiscalía  General  de la nación fueron vinculados a través de declaración de  persona  ausente  los representantes legales de dicha compañía ALBERTO DEL RIO  CORREDOR  Y LEONOR MURILLO DE SUAREZ. Como bajo la normatividad procesal de 2000  no   se   requería   resolver   su   situación   jurídica,   se   cerró   el  ciclo instructivo y el mérito probatorio del sumario  se   calificó  el  11  de  febrero de 2003  con  resolución de acusación por el  delito   de   omisión   del   agente   retenedor   o  recaudador,  decisión    que    adquirió   firmeza  el  3  de marzo de la misma  anualidad      al     no     ser     objeto     de  impugnación.   

La fase del juicio la adelantó inicialmente  el  Juzgado  Cuarenta  y  Tres Penal del Circuito de Bogotá, pero en virtud del  programa   de   descongestión  implementado  por  el  Consejo  Superior  de  la  Judicatura,   correspondió   al   despacho   Quince   Penal   del  Circuito  de  Descongestión  emitir  fallo  el  13  de  diciembre  de  2006  mediante el cual  condenó  a  JESÚS  ALBERTO  DEL RÍO CORREDOR y Leonor Murillo de Suárez como  coautores  del delito objeto de acusación. En atención a que la omisión en el  pago  de  aportes a cargo ocurrió entre los años 1996 a 2002 dada la sucesión  de  leyes  sustantivas  penales,  por  razón  del principio de favorabilidad el  juzgador  optó  por aplicar la pena de prisión prevista en el artículo 402 de  la  Ley  599  de  2000,  en  tanto  que  para  la sanción pecuniaria acogió la  establecida  anteriormente  en  el  artículo  22  de la Ley 383 de 1997, por lo  tanto,  les impuso como penas principales cuarenta y ocho (48) meses de prisión  y   multa  de  setecientos  veintitrés  millones  ciento  setenta  y  ocho  mil  cuatrocientos  ochenta  y  siete pesos ($723.178.487,oo), al tiempo que fijó la  sanción  accesoria  de  inhabilitación de derechos y funciones públicas en el  mismo término de la sanción privativa de la libertad.   

Impugnado el fallo por el defensor de JESÚS  ALBERTO  DEL  RÍO  CORREDOR, el Tribunal Superior de Bogotá lo confirmó en su  integridad,  por  lo  que  insiste  el  mismo  sujeto  procesal  a través de la  formulación del recurso extraordinario de casación.   

LA  DEMANDA   

Al    amparo    de    la   causal   primera   de  casación  el  defensor  formula  un   cargo  por violación indirecta de la ley motivado en un   

error     de     hecho    por    falso  raciocinio.   

Para  el demandante, el juzgador erró en la  construcción   del   silogismo   al   predicar  la  certeza  para  la  condena,  específicamente     porque    apreció    parcialmente    la    “indagatoria”  de  su  defendido,  cuando  “ese   elemento  de  convicción  no  está  en  su  esplendor probatorio”.   

Aduce   que   a  través  de  defectos  de  apreciación   probatoria,   “en   el   proceso  de  ponderación  de  los  descargos  se  tergiversó  su valoración”        generando       por      ello      la      “transmutación  de  su  sentido”  por  cuanto  “no  son  las  reglas  de  la  sana crítica  –normas de valoración- lo  que   se   desatiende   sino  el  objeto,  la  traducción  fáctica–hechos”,         pues  su representado no descontó ni retuvo los dineros, sin que la  representación  legal  de  la  empresa  lo  haga acreedor de la certeza para la  condena.   

Por último afirma que este caso “Es  el  típico  error  de  hecho,  en  el cual el dispensador de  justicia  toma  el  medio  probatorio  absolutamente  coincidentes  –sic-  (ALBERTO  DEL  RIO  CORREDOR  –  LEONOR  MURILLO  DE  SUAREZ)  difieren  en  situaciones  no  relevantes y dan un  entendimiento  totalmente  ajustado  a lo que cada uno y los dos (2) en conjunto  dicen”.   

En consecuencia, solicita a la Sala casar la  sentencia  y  dictar  la  de  reemplazo  de  carácter absolutorio a favor de su  defendido.   

ALEGATOS DE OPOSICIÓN  

No  se  resumirá,  ni se dará respuesta al  escrito  de oposición presentado por el Abogado Oscar Julián Oquendo Villacrez  en  representación del Instituto de Seguros Sociales por no ostentar la calidad  de   sujeto   procesal  por  cuanto  en  el  diligenciamiento  remitido  a  esta  Corporación  no  obra  auto  admisorio  de la demanda de constitución de parte  civil,  pues  simplemente aparece el libelo aducido por una de las profesionales  que   lo   precedió,   Zully   Tome  Marín,  previamente  a  la  decisión  de  calificación   del   sumario,   sin  que  con  posterioridad  a  ello  aparezca  resolución de reconocimiento del actor civil.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

La  Sala   de   tiempo   atrás   ha   insistido   en  que  si   se  elige  la  causal  primera  de  casación, específicamente  la  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial, de  manera  lógica  se  deben  anunciar  las  normas  que  describen  las  conductas  delictivas,     asignan     consecuencias     jurídicas    a    tales       comportamientos  o  consagran  los  derechos  de  los  sujetos  intervinientes que  a  la  postre  hayan resultado infringidas  por  el  fallador,  sin  embargo,  en  este  caso  el  demandante  omite  postular la proposición jurídica    como   referente   y   determinante  el  estudio  que  deba  hacer  la  Corte acerca de la  legalidad del fallo.   

También  se  ha  precisado  que  cuando  la  discrepancia  versa  en el proceso de aprehensión y valoración probatorios por  parte  del  fallador,  compete  al  demandante,  además  de  individualizar  el  elemento  de  convicción  en  el cual recae el vicio, identificar su clase, sea  error   de   hecho  en  sus  diversas   modalidades:  falso  juicio  de  existencia  por  omisión  o  invención  del  medio  probatorio;  falso juicio de identidad por  distorsión   o   tergiversación  de  su  contenido  fáctico;  o  falso   raciocinio   al   infringir   los  postulados  de  la  sana  crítica  y  derivar conclusiones que contravienen los  principios  lógicos,  las leyes de la ciencia o las máximas de la experiencia.  O  si  se  trata  de  un  error de derecho   debe   explicar   si  el  yerro  consistió  en  un  falso  juicio  de convicción por negarle a  la  prueba  el valor conferido por la ley u otorgarle un mérito diverso del que  le  es  atribuido  legalmente, o por un falso juicio de  legalidad  por valorar el juzgador alguna probanza con  defectos formativos en su incorporación o aducción procesal.   

En      este      caso,  si  bien  el  actor  nomina  el yerro  fáctico     como     un     falso    raciocinio    en   relación   con   la  indagatoria  rendida  por  su  defendido, además  de que tal medio de defensa y de  prueba  no se surtió en el proceso, por cuanto sólo  en  las  diligencias preliminares fue escuchado en versión libre, no desarrolla  tal  postulado  en  el  sentido  de  indicar  qué se  infirió  de  él  en  la  sentencia  atacada,  cuál  fue el mérito persuasivo  otorgado    con    el  principio  lógico, la ley  científica  o  la  máxima  de experiencia cuyo contenido fue desconocido en el  fallo,  y cómo su adecuada  apreciación  daría  lugar  a  un fallo esencialmente diverso y favorable a los  intereses de su representado.   

Por   el   contrario,   en   su  precaria  fundamentación              incursiona  en  otra   modalidad   de   yerro   por   falso  juicio  de  identidad  al     decir     que     la       “indagatoria”   de  su  representado      fue     tergiversada,   sin   que   tampoco   a   este   respecto   detalle  lo que decía  objetivamente   en  este  caso  la  versión  libre  como  única  manifestación    del    enjuiciado      obrante     en     el  proceso   y  lo  que  de  ella  se  distorsionó  en  la  decisión,  sea con  agregados  que  no  corresponden a su texto, por cercenamiento de algunos de sus  apartes o por la transmutación de su literalidad.   

Tampoco   el  libelista  demuestra  algún  desafuero  intelectivo  por  parte  del  fallador, mostrando así simplemente su  oposición  a los criterios de valoración del Tribunal, como cuando critica que  por  el simple hecho de que su asistido sea el representante legal de la empresa  de  vigilancia,  no  es  responsable  del  delito endilgado, toda vez que él no  descontó  o  retuvo  los  dineros  correspondiente  a  los  aportes  de salud y  pensiones de sus empleados.   

Por  lo  anterior,  de  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  213  de  la  Ley 600 de 2000 se impone de plano no  admitir la demanda.   

Finalmente  es  oportuno  resaltar  que  la  Sala  no observa con ocasión del trámite procesal o  en  el fallo impugnado violación de derechos o garantías del procesado DEL RIO  CORREDOR,  o  de  la  otra  enjuiciada  no recurrente  Leonor   Murillo  de  Suárez  como  para que se  hiciera  necesario  el  ejercicio  de la facultad legal oficiosa que le asiste a  fin de asegurar su protección.   

En  mérito de lo expuesto, la Sala Penal de  la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE   

NO  ADMITIR  la  demanda  de  casación  interpuesta por el defensor de  JESÚS  ALBERTO  DEL  RÍO  CORREDOR,  por  las  razones  dadas  en  la anterior  motivación.   

Contra  esta  decisión  no procede recurso  alguno.   

       Notifíquese   y  cúmplase.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO         ESPINOSA  PÉREZ                      MARÍA              DEL             ROSARIO             GONZÁLEZ             DE  L.                 

AUGUSTO   IBÁNEZ   GUZMÁN                               JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                           JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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