28625(02-04-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 28625  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS   

Aprobado   Acta  Nro.  076   

Bogotá, D. C., abril dos (2) de dos mil ocho  (2008).   

V   I   S   T   O   S   

Decide  la  Sala  el  recurso de reposición  interpuesto  por  el  defensor y el requerido en extradición José Luis Vallejo  Tangarife  en  contra  del  auto  fechado  20  de  febrero  de 2008 que negó la  incorporación y práctica de pruebas.   

EL  RECURSO  

El    defensor  y  el  solicitado  en  extradición   insisten  en  las  pruebas  que  en su oportunidad pidió el  primero     de     ellos,      sustancialmente     con    los    siguientes  argumentos:           

El  togado,  luego  de  remitirse   al  artículo  29  Constitucional  para  invocar  el  debido proceso aplicable a los  procedimientos  judiciales  y administrativos, expresa que las pruebas ilícitas  recaudadas  en  el  exterior  no  pueden  ser   desconocidas  por este alto  Tribunal   porque   la  solicitud   elevada  por  el  país  extranjero  se  fundamenta  en  medios  probatorios  que carecen de sustento fáctico y legal, y  por  eso pidió la práctica de algunas pruebas encaminadas a demostrar la falta  de  legalidad  de  los  argumentos  expresados  en la nota verbal enviada por el  Gobierno  de los Estados Unidos, dentro de la cual se aportan ciertas evidencias  que  permitían  establecer  la  relación de su cliente con el cartel del norte  del  Valle,  en  el  transporte  y  tráfico  de  estupefacientes hacia el país  solicitante  y,  por  ello,  solicita  que se modifique la decisión para que se  practiquen  las  pruebas,  teniendo   en   cuenta   que   no  van      encaminadas     a      establecer      la  responsabilidad   de   su   poderdante   si  no  a  cuestionar  los  fundamentos  probatorios    mencionados   en   la   solicitud   de   extradición.    

Citando   el  principio  de  legalidad,  señala  que  las pruebas enunciadas por el Gobierno extranjero en su petición,  deben ser revisadas y no efectuar solo un examen formal.   

Por  su parte, el solicitado en extradición  manifiesta   el  desacuerdo  con  la  decisión  expresando,  en  primer  lugar,  que   no  desconoce  cómo  esta corporación carece de facultad legal para  concederle  a  un retenido extraditable un espacio probatorio; en segundo lugar,  que  es  deber  de  esta  Sala  ser garante y protectora de los ciudadanos   hasta  el último instante que deban permanecer en Colombia; y, en tercer lugar,  que  el  contenido  del  art.  500  cpp  se  mal interpreta al circunscribir las  pruebas   tendientes   únicamente   a   demostrar   los   rubros  de  la  doble  incriminación y de plena identidad.   

Agrega  que  la  consecución   de esas  pruebas   garantiza  el  derecho a la defensa para el retenido porque puede  hacerlas  valer ante el juez natural en los Estados Unidos, pues de lo contrario  no  tendrá  manera  de  ejercer  ese  derecho  en  razón  a  que dichos medios  probatorios  no  los  podrá obtener desde el exterior, y por tanto solicita que  se   revoque   la   decisión   y   se   ordene  la  práctica  de  las  pruebas  denegadas.   

CONSIDERACIONES DE LA  CORTE  

Para  iniciar  se  debe  expresar  que  de  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  518  de la Ley 600 de 2.000,  normatividad  que  se  viene  aplicando  en  consideración  a  su  vigencia con  respecto  a  la ocurrencia de los hechos- mayo de 2003 y junio de 2005-, y   ante  el  vencimiento  del  traslado a las partes para que soliciten las pruebas  que  estimen  necesarias,  sigue la apertura a pruebas de la actuación a fin de  practicar  las  que  hubiesen  sido solicitadas y las que, a juicio de la Corte,  sean  indispensables para emitir concepto sobre el pedido de extradición.   Tal  derrotero  no  significa  inexorablemente  que  toda  solicitud  de pruebas  conlleve  su  práctica,  puesto  que  esta  Sala  está  obligada  a sopesar la  conducencia  de  las  mismas en punto a la verificación de las condiciones para  la  concesión,  el cumplimiento de los requisitos formales y el aporte cabal de  la  documentación  requerida,  conforme  a lo dispuesto en los artículos   51, 512  y 513 de la ley  citada arriba:   

El concepto que le compete  emitir a la  Corte  en  torno  a la procedencia de la extradición de quien es requerido para  comparecer  ante  autoridades  extranjeras,  y  que,  obviamente  condiciona  la  práctica  de  pruebas  durante  el  trámite,  con  arreglo a lo normado en los  artículos  518  y 520 ibídem, se circunscribe a la verificación de la validez  formal de la documentación allegada por   

el Estado requirente a través del ejecutivo  nacional;  la  plena  identidad entre la persona procesada en el extranjero y la  capturada  con  fines  de extradición; el principio de la doble incriminación,  que  implica la equivalencia del cargo con la conducta tipificada como delito en  Colombia,  siempre  que  se  reprima  con sanción privativa de la libertad cuyo  mínimo  no  sea inferior a cuatro años y que no se trate de delito político o  de  opinión;  que  la providencia proferida por autoridades extranjeras sea una  sentencia  o  al  menos  equivalga en nuestro sistema penal a una resolución de  acusación;  y,  cuando  fuere  del  caso,  el  cumplimiento de lo dispuesto por  tratados públicos.   

Implica  lo  anterior  que  las pretensiones  probatorias   deben  corresponder  a  pruebas  eficaces,  pertinentes,  útiles,  necesarias  y  conducentes  en  punto a los fundamentos que concierne a la Corte  analizar,  pues  de  lo  contrario  ésta  no  tiene  otra  disyuntiva que la de  disponer  su  rechazo,  conforme a la autorización que, con criterio general en  materia  de pruebas, establecen los artículos 232 y 235 de la ley 600 del 2000,  como  quiera  que  no puede supeditarse la disposición de su recaudo a la   consideración  unilateral  de  alguno  de  los  intervinientes  en el trámite,  acerca de la necesidad de tales pedidos.   

Ninguna  razón  nueva entrega el recurrente  togado   para   que   la   Corte   reponga   el   auto   del  pasado  20  de  febrero  de 2008,   

mediante el cual se negó la incorporación y  práctica    de   las   pruebas   solicitadas,  pues  en  punto  a  la  reposición  se  dedica  a  insistir  básicamente  en  los  mismos temas que se  analizaron  en  la providencia objeto del recurso, sin adicionar la información  ni  los  argumentos  expuestos  en  aquella  ocasión  que  induzcan a la Sala a  recoger el criterio plasmado con anterioridad.   

En efecto nótese cómo  el defensor en  el  memorial  mediante el cual solicitó pruebas dentro del traslado respectivo,  manifestó,   entre   otras  cosas,  que  las  peticionadas  son  conducentes  y  pertinentes  toda  vez  que los medios probatorios con que se funda el petitorio  del  Gobierno  estadounidense,  están  basados en falsedades y testimonios, sin  fundamento        ni        soporte       legal1,      argumento    que  constituye  también  el  eje  central  del  escrito allegado para interponer el  recurso  aquí  decidido,   al  sostener  que  la solicitud de extradición  elevada  por  el  país  extranjero  se  sustenta  en  pruebas  que  carecen  de  fundamento      fáctico      y      legal      2   

.  

Recuérdese  que  en   la  providencia  atacada  se  precisó,  citando jurisprudencia de esta Corporación,3 que el trámite  de  extradición  no constituye un proceso judicial  en el   cual  se  juzgue  la   conducta   del  solicitado,  por   tanto,       son       impertinentes      las   

pruebas  tendientes a cuestionar el valor de  los  medios  de  conocimiento  obtenidos  por  la  autoridad extranjera sobre la  materialidad  del  delito o la responsabilidad del requerido,  porque   esa  labor   corresponde al país requirente y su contradicción debe darse  al interior del respectivo proceso.   

          De  igual  forma  nótese  cómo el defensor sostiene que, dentro de  las  pruebas  pedidas  tendientes  a  demostrar  la  falta  de  legalidad de los  argumentos  expresados  en la nota verbal enviada por el Gobierno de los Estados  Unidos,  están  ciertas  evidencias que permitirían establecer la relación de  su  cliente  con el cartel del norte del Valle, para el transporte y tráfico de  estupefacientes   hacia  ese  país,   lo  cual,  en  últimas,   hace  relación  a  la eventual responsabilidad de su asistido, tema que, se itera, es  ajeno al trámite de extradición  aquí  adelantado.   

          En  cuanto  al  memorial del requerido se debe manifestar además de  lo   dicho,    que  sus  argumentaciones  no  tienen  el  alcance  suficiente  para  contradecir  los  fundamentos del auto impugnado puesto que la  Corte,   a  través  de  sus  decisiones motivadas, está cumpliendo con el  mandato  constitucional  y  legal de la contradicción probatoria ( artículo 29  Constitucional  y  13  de la ley 600 de 2000 ), y en consecuencia, se mantendrá  en su integridad el auto recurrido.   

          A  mérito  de  lo  expuesto, la Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

R E S U E L V E :  

1.  NO  REPONER  el  auto  del  20 de febrero  de 2008 mediante el  cual  se  negó  la  incorporación y práctica  de las pruebas solicitadas  por el defensor del ciudadano requerido en extradición.   

            2.   Para  los  fines  previstos  en  el  inciso  último del  artículo  518  de la ley 600 de 2000, permanezca la actuación en la Secretaria  por el término de cinco ( 5) días.   

Notifíquese y cúmplase,  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ                   ALFREDO GÒMEZ QUINTERO       

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS     AUGUSTO  IBÁÑEZ  GUZMÁN                               

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                          YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                          

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                    JAVIER ZAPATA ORTIZ   

  TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria.  

    

1       F. 21 fte.   

2         F.    41   fte.      

3      Corte  Suprema  de Justicia, Autos del 28  de   febrero   y  27  de  marzo  de  2007,  Radicados  Nros.  26.651  y  26.027,  respectivamente.     

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