28359(19-08-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 28359  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

         Magistrado  Ponente   

         JAVIER ZAPATA ORTIZ   

         Aprobado Acta No. 231   

Bogotá D. C., diecinueve (19) de agosto de  dos mil ocho (2008).   

VISTOS  

En  esta  oportunidad,  la Sala califica el  aspecto  formal  de  la  demanda de casación presentada por el defensor de LUIS  FERNANDO  BLANCO  MEDINA a quien mediante sentencia de 17 de octubre de 2006, el  Juzgado  Treinta  Penal  del Circuito de Bogotá condenó a la pena principal de  noventa  y  seis  (96)  meses de prisión e inhabilitación para el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas   por el mismo período, como responsable  del  delito  de  acceso  carnal  violento,  decisión  que  apelada  por  el defensor, fue confirmada por la  Sala Penal del Tribunal Superior de esa misma ciudad.   

HECHOS  

1.  Fueron relatados de la siguiente manera  por el Juzgado, en el fallo de primer grado:   

“Da cuenta en informativo que el día del  16  de  mayo  de  2003  a  eso  de las seis y cuarenta y cinco de la mañana, en  momentos  en  que la denunciante ADA LUZ ARTEAGA OROZCO se encontraba saliendo y  echando  llave  a  la puerta de su vivienda, ubicada en la carrera 104 B número  133  A  52  de la ciudad, llegó el ciudadano LUIS FERNANDO BLANCO MEDINA, quien  luego  de  reclamarle porque la había visto salir del lugar junto con un vecino  de  la  denunciante,  la  emprendió  a golpes la obligó a entrar de nuevo a su  vivienda  y  bajo  la  amenaza  de hacerle daño con un arma cortopunzante, tipo  cuchillo,  que llevaba consigo, accedió carnalmente (sic), luego de lo cual los  dos  salieron de la casa y antes de marcharse la amenazó con causarle la muerte  en caso de que llegara a denunciarlo por la violación cometida.”   

ACTUACIÓN RELEVANTE  

1.  Recibida  la denuncia y adelantadas las  diligencias  preliminares,  el  3  de  marzo  de  2005, la Fiscalía1  ordenó  la  apertura  de  la  instrucción  y  dispuso  la  captura  de LUIS FERNANDO BLANCO  MEDINA.   

2.  Una  vez capturado LUIS FERNANDO BLANCO  MEDINA,  el 5 de octubre de 2005, fue escuchado en indagatoria, diligencia en la  cual   fue  interrogado  de  manera  amplia  sobre  el  delito  de  acceso carnal violento.   

3. Mediante resolución interlocutoria de 7  de  octubre  de 2005 se definió la situación jurídica de LUIS FERNANDO BLANCO  MEDINA2  y se le impuso medida de aseguramiento, consistente en detención  preventiva  sin  beneficio  de excarcelación como presunto autor responsable de  delito de acceso carnal violento.   

Esta  decisión fue apelada por el defensor  de  BLANCO  MEDINA  y confirmada por la segunda instancia el 25 de noviembre del  mismo año.   

4. En resolución de sustanciación de 21 de  diciembre             de             20053   la  Fiscalía declaró  cerrada  la  investigación y en interlocutorio de 27 de enero de 2006 calificó  el  mérito  del  sumario  con  acusación  en  contra  de  LUIS FERNANDO BLANCO  MEDINA4  como  autor del delito de acceso carnal  violento.   

5. Remitido el expediente para adelantar la  etapa  del  juicio,  el  3  de  abril  de  2006,  se  llevó a cabo la audiencia  preparatoria  y  el  27 de abril, 23 de junio, 24 de julio y 24 de septiembre de  20065,  se  realizó  la  vista  pública  de juzgamiento, al cabo de la  cual,  en  sentencia  de  17  de  octubre  de  20066, el Juzgado Treinta Penal del  Circuito  de Bogotá, condenó a LUIS FERNANDO BLANCO MEDINA a la pena principal  de  noventa y seis (96) meses de prisión e inhabilitación para el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo período, como responsable del  delito de acceso carnal violento.   

6. Apelada la sentencia por el defensor, fue  confirmada  por la Sala Penal del Tribunal Superior de Bogotá en fallo de 29 de  marzo  de  20077.   

7.   Inconforme   con  la  determinación  anterior,  el  defensor  de  LUIS  FERNANDO  BLANCO  MEDINA interpuso el recurso  extraordinario  de  casación,  aspecto  formal  de  la  demanda,  que  ahora se  estudia.   

LA  DEMANDA   

Anunciando como reproche un cargo único, el  defensor  de  LUIS  FERNANDO  BLANCO MEDINA postula tres cargos, contra el fallo  del     Tribunal     Superior     de     Bogotá,      por     violación indirecta de la ley sustancial.   

Del   escrito   se   logra  dilucidar  lo  siguiente:   

    

1. PRIMER CARGO. Violación indirecta.     

Nominado como cargo único, expone que desde  “la    primera   salida   procesal”,   el   sindicado  LUIS  FERNANDO  BLANCO  MEDINA  expuso  que  su  comportamiento  no  estaba  encaminado  a  afectar  la  libertad,  integridad  y  formación  sexual  de  Ada Luz Arteaga Orozco, pues sólo quería saber si ella  había  tenido  relaciones  sexuales momentos antes con la persona que vio salir  de su residencia.   

Destaca  que del contexto de su indagatoria  -cita y transcribe apartes-  se  desprende que no existió la voluntad o intención de ejecutar acto erótico  sexual  y  se  corrobora,  cuando  su finalidad era establecer si la mujer en la  cual había depositado su amor, lo había traicionado.   

Precisa que era importante obtener el examen  médico  legal  de  la  víctima,  pues  a  partir  de  éste,  se había podido  corroborar  si  en  los  tocamientos  realizados por BLANCO MEDINA en procura de  establecer  las  condiciones  lúbricas en que se encontraba el área genital de  ADA  LUZ,  era indispensable la penetración vaginal con sus dedos o simplemente  se  podría  advertir  sin  necesidad  de ello, medio de prueba que no se logró  recaudar por la oposición de ésta.   

Luego expresa.  

“La  diligencia  de  indagatoria  de  mi  apadrinado  BLANCO  MEDINA,  ha  sido  el  medio  de  prueba que le sirvió a la  fiscalía  para  elevar  el pliego de cargos; de igual forma el juzgado 30 Penal  del  Circuito estimo (sic) que con esta prueba llego (sic) a la certeza absoluta  sobre  la  responsabilidad  del procesado; posturas estas que recibieron el aval  del  HONORABLE  TRIBUNAL  SUPERIOR  DE  BOGOTÁ;  de  esta  forma las instancias  VIOLARON  EN FORMA DIRECTA LA LEY SUSTANCIAL concretamente los artículos 9, 10,  11, 12, 22 y 205 del Código Penal.”   

Destaca, que la violación de los artículo  9°  (conducta punible), 10  (tipicidad),     11  (antijuridicidad),   12  (culpabilidad),    22  (dolo)  y 205 (acceso  carnal  violento)  del  Código  Penal     (ley    599   de   2000)  se verifica, porque para que la conducta sea punible no basta que  se  encuentre  tipificada,  si  no  que  además,  se  requiere  que  la acción  desplegada  por el agente viole la prohibición legal, y la persona vinculada al  proceso  haya  actuado con dolo, de manera que su voluntad haya sido dirigida en  forma  consiente  a  violentar  la  norma,  en  este  caso,  la disposición que  describe     el    delito    de    acceso    carnal  violento.   

Solicita se case la sentencia del Tribunal,  se  dicte  sentencia  de reemplazo en la cual se absuelva a LUIS FERNANDO BLANCO  MEDINA   de   los   cargos   que   le   formuló  la  Fiscalía  General  de  la  Nación.   

2.  SEGUNDO  CARGO  (primero  subsidiario)  violación indirecta.   

Como  “PRIMERA  PETICIÓN  SUBSIDIARIA”, al amparo del artículo 207  del  Código  de  Procedimiento  Penal  (Ley  600  de  2000),    plantea    ahora,    como    “PRIMER   CARGO”,  con  base  en  la  causal  primera  de  casación,  violación  indirecta  de la ley sustancial por  error de derecho.   

Indica  que  su  defendido  acepta  haber  golpeado  a  Ada  Luz  influido  “POR IRA E INTENSO DOLOR”, en razón de ser  “AMANTES  OCASIONALES”;  pero  niega,  haber portado el cuchillo, amenazarla  con  ese  elemento  y  haberla  penetrado, aunque acepta que le tocó la vagina,  manifestaciones  a  partir  de  las cuales critica las consideraciones que sobre  ellos realizó el Tribunal y expresa que:   

“Es  innegable  que  el  Juzgador  ESTA  PRESUMIENDO  HECHOS  (sic),  mas  allá  de lo que se encuentra consignado en el  plenario,  mas allá de lo consignado en la diligencia de inquirir, tratada esta  como  medio  de  prueba  ya que de ninguno de los apartes puede concluirse   que   BLANCO   MEDINA  le  introdujo   los   o  el  dedo  en  la  vagina  a  ADA  LUZ,   ya   que   él  sencilla  y  llanamente  dijo  ‘efectivamente le toqué  la   vulva  y  la  encontré  aceitosa’  de  manera  tal  que el Honorable Tribunal, está presumiendo, en  primer  término que mi defendido si (sic) le introdujo los dedos en la vagina a  ADA   LUZ  y  en  segundo  término,  que  la  UNICA  FORMA  DE CONSTATAR SI UNA  MUJER  HA  COPULADO INSTANTES ANTERIORES ES INTRODUCIÉNDOLE EL DEDO O LOS DEDOS  EN  LA VAGINA, conclusión esta desacertada, ya que en  el  informativo,  no  existe noticia sobre si ADA LUZ, tiene bello (sic) púbico  abundante,  escaso  o  carece  de él ya sea por su propia naturaleza o por  habérsela  rasurado,  pero  cualquiera que sea su estado de la región púbica,  lo  cierto  es  que  si le tocamos los labios mayores a la vagina de una mujer y  ésta  ha  acabado  de  tener  relaciones  sexuales, se encontrarán residuos de  semen  en  ellos  o  en los vellos sin necesidad de introducirle los dedos en la  vagina  a  esa  mujer.  De  tal  suerte  que no le asiste razón al AD-QUEM,  al  concluir  que LUIS   FERNANDO   BLANCO   MEDINA,   le  introdujo  los  dedos  en  la vagina a ADA LUZ ARTEAGA  OROZCO,  conclusión  a  la  que llega el Juzgador de  segundo nivel, bajo un criterio estrictamente personal.”   

Expresa que de esta manera se viola en forma  indirecta  la  ley  sustancial  por  un  error  de  derecho  al darle un alcance  “superior   a   las   indagatorias”,  al  ser  tomada  como  medio  de  prueba por las instancias, con  vulneración        de        los        artículos       6°       (legalidad),     10°    (tipicidad),     12     (culpabilidad)   y   206   (acto  sexual violento) del Código Penal  “por  falta  de  aplicación  de esta norma, ya que  indudablemente  podríamos encontrarnos ante la conducta de ACTO SEXUAL VIOLENTO  y  no el de ACCESO CARNAL VIOLENTO como en forma equivocada lo interpretaron las  instancias.”   

Solicita se case la sentencia y se dicte una  “sustitutiva” en la que  la  conducta  se  adecue  al  delito  de  acto sexual  violento  y en consecuencia se le conceda la libertad  a  BLANCO  MEDINA,  dada  la  pena  que tiene establecida ese delito.   

3.  TERCER  CARGO  (segundo  subsidiario)  Violación indirecta de la ley sustancial por error de hecho.   

Al  amparo del artículo 207 del Código de  Procedimiento  Penal  (Ley 600 de 2000), dice  que LUIS FERNANDO BLANCO MEDINA en la indagatoria, relata que  “influenciado  por la IRA  E   INTENSO   DOLOR,   fue   que   golpeó   a   ADA  LUZ”  pero que su voluntad, estaba dirigida sólo a  corroborar  si  ella  había  tenido relaciones sexuales con otra persona y así  procedió  a   “tocarle  la  vulva para ver si  estaba aceitosa”.   

Controvierte  que  el  Tribunal en el fallo  atacado  haya  descartado la existencia de la “ira e  intenso  dolor”, criterio que califica errado, pues  considera  que por el contrario, la diminuente está soportada en la indagatoria  de LUIS FERNANDO BLANCO  MEDINA y la declaración de Ada Luz.   

Cita  jurisprudencia  de  la  Sala sobre el  tema,  para  luego  afirmar que no puede existir “en  el  mundo”  una persona para la cual la infidelidad  no   sea   un   comportamiento   “grave,  ajeno  e  injustificado”  que  provoque  celos  en  quien sea  afectado.  Dice  que  tampoco  entiende,  por  qué  los  jueces  de  instancia,  consideraron  que  LUIS  FERNANDO,  ante las circunstancias, sólo haya padecido  “enojo”  y  no  ira  e  intenso dolor.   

De  esta  manera, señala que la sentencia  contiene  un  error  de  hecho por falso raciocinio al no darle aplicación a la  diminuente,  con  lo  cual  se  incurre  en  violación  de  los  artículos  57  (ira   o  intenso  dolor)  “del      estatuto      represor”,   59   (motivación  del  proceso  de  individualización   de  la  pena),  60  (parámetros    para    la    determinación    de    mínimos    y  máximos) y 61 (fundamentos  para  la individualización de la pena) “de la misma  obra”  y  232  (adopción  irregular)          del          “Sustantivo  Penal  (sic)”  del  Código  Penal  pues si se “hubiese dado aplicación  a  la  primera  norma  citada,  la  pena que se le hubiese impuesto hubiese sido  inferior.”   y   habría   tenido   derecho  a  la  libertad.   

   

Solicita  que en el evento que no prospere  la  pretensión  de “AUSENCIA DE DOLO”,  se  case  la sentencia, se le reconozca a su defendido el estado  de ira e intenso dolor y se le conceda la libertad.   

CONSIDERACIONES  DE LA  SALA   

La  demanda presentada por el apoderado de  LUIS  FERNANDO  BLANCO  MEDINA no satisface los requisitos formales establecidos  en   el   artículo   212   de  la  Ley  600  de  2000.  Debido  a  ello,  será  inadmitida.   

1.  Dado  que el recurso extraordinario de  casación  se  rige por el principio dispositivo, las pretensiones de la demanda  delimitan  la  competencia  de  la Sala de Casación Penal, con excepción de la  nulidad  que  puede  ser decretada oficiosamente -si a  ello  hubiere  lugar- en aras de la protección de las  garantías fundamentales.   

Por  tanto,  no  constituye una especie de  tercera  instancia; no consiste en someter a un nuevo juicio al procesado, ni en  sede  de  casación  puede  postularse  un  debate probatorio generalizado y sin  acatamiento  de lógica argumentativa que le es inherente, puesto que el recurso  extraordinario   no   fue   concebido  como  un  medio  adicional  para  litigar  libremente,  si  no  como  una  excepcional manera de llevar al conocimiento del  máximo  Tribunal  de  la  jurisdicción  ordinaria  el  fallo  proferido por el  ad-quem,  por las causales  taxativas   señalas   en   la  ley,  que  hubiesen  sido  seleccionadas  en  la  demanda.   

De  ahí,  que  el recurso de casación se  concibe  como  un  instituto  procesal extraordinario que busca remediar o poner  fin   a   la   violación   de   la   Constitución  Política,  del  bloque  de  constitucionalidad  en  lo  pertinente  y  de la ley, que hubiese ocurrido en la  sentencia  de  segunda  instancia,  por errores de juicio o de actividad, y como  tal  comporta  la  elaboración  de  un  razonamiento lógico jurídico sobre la  sentencia    misma,   siguiendo   el   derrotero   trazado   en   las   causales  invocadas.   

No  se  trata  de  exigir que el libelista  estructure  fórmulas únicas o sacramentales para postular sus reproches, ni se  precisa  siquiera  que  utilice  la  terminología acuñada por la doctrina y la  jurisprudencia  para  designar  las  distintas especies de errores posibles. Sin  embargo,  sí es de esperarse que discurra de un modo claro, lógico y profundo,  hasta  demostrar  que  el fallo presenta defectos protuberantes en su estructura  jurídica, de tal suerte que no es factible mantener su vigencia.   

2.  La primera glosa que merece la demanda  de  casación  presentada  por violación indirecta de  la  ley  sustancial,  es la carencia metodológica de  sus  planteamientos,  desde la misma enunciación de la formulación de un cargo  único,   para   luego   sin   ninguna   precisión  desarrollar  tres,  en  una  presentación  confusa,  repetitiva  y  donde  el  recurrente no logra ubicar de  manera  concreta,  la  forma  de  violación, en contravía de los principios de  claridad,    precisión    y    profundidad    que    rige   la   extraordinaria  impugnación.   

En  todos  los  cargos  y  respecto de las  normas  que  se  dicen  transgredidas,  se  omite  exponer  el  concepto  de  su  violación.   

3.  El  manifiesto  desconocimiento de las  reglas  de  apreciación  de  la  prueba   ha   sido   tratado   en  la  jurisprudencia  como  violación  indirecta  de  la  ley sustancial por errores de hecho,  que  pueden  ser:  falso  juicio de existencia, falso  juicio de identidad y falso raciocinio.   

-.  Falso juicio  de  existencia:  el  juez  omite  apreciar una prueba  legalmente   producida   o  incorporada  al  proceso,  o  infiere  consecuencias  valorativas  a  partir  de  un medio de convicción que no forma parte del mismo  por no haber sido producido o incorporado.   

-.  Falso juicio  de  identidad:  el  juez  tiene  en  cuenta  el medio  probatorio  legal  y  oportunamente  producido  o  incorporado;  sin embargo, al  valorarlo  lo  distorsiona,  tergiversa,  recorta  o  adiciona  en  su contenido  literal,  hasta llegar a conclusiones distintas a las que habría obtenido si lo  hubiese considerado en su integridad.   

En esa hipótesis, el censor tiene la carga  de  confrontar  por  separado  el tenor literal de cada prueba sobre la que hace  recaer  el  yerro,  con  lo que el Ad-quem  pensó  que  ellas decían; y una vez demostrado el desfase, debe  continuar hacia la trascendencia de aquella impropiedad.   

En  otras  palabras, quien así alega debe  comparar  puntualmente  lo dicho por los testigos, o lo indicado por las pruebas  de  otra  índole,  con  lo  que el Tribunal Superior leyó en esas específicas  versiones  testimoniales,  o  con  lo  que  entendió  indicaban  las  restantes  pruebas;  todo  con  el  fin  de  demostrar que el fallo se ha distanciado de la  realidad  objetivamente  declarada  por  el  acopio probatorio, por distorsión,  recorte o adición en su contenido material.   

-.   Falso  raciocinio: cuando a una prueba que existe legalmente  y  es  valorada  en  su integridad, el juzgador le asigna un mérito o fuerza de  convicción  que  transgrede  los  postulados de la sana crítica; es decir, las  reglas    de    la    lógica,    la   experiencia   común   y   los   dictados  científicos.   

Esta  especie de error exige al demandante  indicar  cuál  postulado  científico,  principio de la lógica o máxima de la  experiencia  fue desconocido por el juez; además, demostrar la trascendencia de  ese  yerro,  de  modo  que  sin  él,  la  decisión  hubiera  sido diferente; y  concomitantemente   indicar   cuál  era  el  aporte  científico  correcto,  el  raciocinio  lógico  o  la  deducción por experiencia que debió aplicarse para  esclarecer el asunto debatido.   

4.  En todos los casos, es preciso referir  la  trascendencia del yerro aducido, lo cual se consigue analizando cuál sería  el  sentido  del  fallo si hubiese sopesado correctamente la prueba sobre la que  se  hace  recaer el defecto, en conjunto y armonía con los restantes medios que  conforman el conjunto probatorio en su integridad.   

La  demostración  de la trascendencia del  yerro  atribuido  al Ad-quem  comporta  la  obligación  de  enseñar  a  la  Corte  que si tal falencia no se  hubiese  presentado, entonces la orientación de la sentencia sería distinto; y  para  ello  es  preciso  demostrar  que  si  la  prueba  cuestionada  se hubiese  apreciado  en forma correcta, las restantes valoradas por el Tribunal perderían  la  entidad  jurídica  necesaria  y  suficiente para mover hacia la convicción  declarada en ella.   

Vale decir, en este caso, correspondía al  casacionista  referirse  al verdadero sentido y alcance de las pruebas sobre las  que  hace  recaer  el yerro y, adicionalmente, demostrar que aquellas, aunadas a  todas  las demás analizadas en el fallo, no permitían arribar a la convicción  de certeza sobre la responsabilidad penal del procesado.   

Ahora bien, desvirtuar el mérito concedido  a  las  otras  pruebas  implica,  a  su  vez,  demostrar  que  los  funcionarios  judiciales  erraron  en  el  proceso  de  valoración  y  fijación  de su poder  suasorio,  lo  cual  tampoco  se  logra a través de la imposición del criterio  particular  del censor, sino demostrando con la lógica casacional la incursión  en  errores  de  hecho o de  derecho    en    ese  ejercicio.   

La  omisión  de esta exigencia de lógica  argumentativa  devela  la fragilidad del libelo e impide su admisión, pues, sin  cuestionar  con  el  rigor  del  recurso extraordinario todo el fundamento de la  sentencia,  sino  únicamente  lo  expresado  sobre algunos tópicos escogidos a  discreción  del  recurrente,  no  es  factible pretender se case el fallo, pues  sería  tanto  como  solicitar  una  tercera  instancia  por  voluntad  de quien  impugna.   

5.  El  demandante  no  cumple  con  los  fundamentos  lógico-argumentativos del recurso de casación, tanto así, que no  desarrolla  de  manera  clara,  precisa,  completa  y  profunda  ninguno  de los  reproches  que  en unos casos enuncia y en otros insinúa, en camino a demostrar  los  tres  cargos que propone por violación indirecta  de la ley sustancial.   

Tampoco  lo  hace  con  la  obligación de  enseñar  a  la  Corte,  cuál  sería la trascendencia de los yerros que aduce,  pues  no  realizó  el mínimo análisis de cuál sería el sentido del fallo si  el  Tribunal  hubiese  sopesado correctamente la prueba sobre la que hace recaer  los  defectos  esbozados  en  conjunto  y  armonía con los restantes medios que  conforman  el  conjunto probatorio en su integridad para cada uno de los cargos.   

Distante  de acogerse a la fundamentación  lógica  del recurso extraordinario de casación, equivoca su labor al emprender  en  todo  el  extenso  de  la demanda un alegato genérico e inespecífico sobre  algunos  medios  de prueba, donde controvierte el valor suasorio que les otorgó  el  fallador,  pero  sin que en el camino del error por el falso raciocinio, que  aparentemente   y   de   manera   parcial   emprende  en  los  tres  cargos  que  formula.   

No  indica,  cuál  o cuáles reglas de la  experiencia  o  principios de la lógica o la ciencia fueron inobservados por el  fallador  al  analizar  los  elementos materiales de prueba, omisión con la que  deja   en  total  orfandad  argumentativa,  el  planteamiento  del  reproche,  e  inobserva   los   principios   de   claridad   y  precisión  que  gobiernan  la  casación.   

Los tres reproches que hace el demandante,  aunque  no  los  enmarque  todos  en la forma del falso raciocinio, insinúan su  ataque  en  esa  especie, pero omite demostrar los motivos por los cuales piensa  que  el  Ad quem al apreciar  los  medios  de  prueba  se  distanció  de los parámetros de la sana crítica,  desviando  la  disertación  a  la  forma  reiterativa  de  querer  anteponer su  criterio  sobre  el  pensamiento  del  juzgador,  pero  sin  plantear  de manera  profunda,  menos  demostrar,  en  qué consistió el supuesto desconocimiento de  los  principios  de la lógica, las reglas de la experiencia o los postulados de  la ciencia.   

Esta forma de impugnar en casación, donde  se  divaga  sobre  una  controversia  plana contra las sentencias, por el simple  motivo  de  no  compartirlas,  convierten  el  escrito  en  un simple alegato de  instancia,   ajeno   a  la  lógica  jurídica  que  demanda  el  extraordinario  recurso.   

5.1 Además de lo anterior, con ocasión a  la  primera  y  segunda censura se contrarían los parámetros de la lógica que  gobierna  el  recurso  extraordinario  de casación, pues el censor inobserva el  principio  de  autonomía  del  cargo, que prohíbe presentar dentro de un mismo  reparo, reproches que tienen diversa naturaleza de censura.   

Igualmente se transgrede el principio de no  contradicción,   al   plantear   en  el  mismo  cargo  ataques  antagónicos  y  excluyentes,  los  cuales  debió  presentar  de  manera  separada  y  en  forma  subsidiaria,  aspecto que hace de la demanda un libelo confuso y contradictorio,  que impide a la Sala entrar en su estudio.   

En  el  primer cargo, inicia su desarrollo  por  violación indirecta de la ley sustancial en la forma del falso raciocinio,  pero  en  el  mismo  párrafo, ingresa a la forma de la violación directa de la  ley  sustancial,  cuando reprocha que “de esta forma  las  instancias  VIOLARON  EN  FORMA DIRECTA LA LEY SUSTANCIAL concretamente los  artículos   9,   10,  11,  12,  22  y  205  del  Código  Penal”,   y   así   lleva   su   discurso   a  desembocar  en  una  plena  contradicción.   

En el segundo cargo, anuncia el reparo por  violación  indirecta  de la ley sustancial por error  de  derecho,  pero  en  forma  inmediata  abandona la  obligación  de  mostrar de manera profunda el reparo por esta especie e ingresa  a  la  forma del error por falso juicio de existencia, al alegar que el Tribunal  dedujo  que  LUIS FERNANDO había penetrado a Ada Luz con sus dedos, con base en  presunciones, sin contar con prueba que soportara esa conclusión.   

Este     postulado     -principio  de  autonomía-  consiste en  que  al  interior  de  un  mismo  cargo  no  se  pueden entremezclar ataques que  correspondan  a  causales  diferentes,  al  tener  cada  una  características y  parámetros   lógicos   de   demostración  diferentes  que  producen  diversas  consecuencia               jurídicas,8  según  así  lo  dispone el  artículo  217 del Código de Procedimiento Penal, precepto que, de manera clara  y  precisa, estatuye que la decisión que adopte la Corte en caso de prosperidad  del  reproche  formulado  contra  la  sentencia,  debe  compaginar con la causal  invocada   y   el   error   aducido.   Sobre  este  principio  la  Sala  ha  dicho:   

“Al respecto, es imprescindible que quien  acude  en  casación  a  controvertir  la  legalidad de una sentencia de segunda  instancia,  lo  haga  con fundamento preciso en una de las causales expresamente  establecidas  en  la  ley,  sin  que  sea  admisible, lanzar reparos que no sean  directa  e  inequívocamente  atinentes  al  contenido  y alcance de los motivos  establecidos.   

No  es  por  tanto  permitida  la  fusión  abigarrada  de  enfoques  propios  de  diversas  causales, en cuanto cada una de  ellas  no  sólo  obedece  en su postulación teórica a supuestos propios, sino  que  metodológica  y  jurídicamente  exigen desarrollo independiente. En otras  palabras,  frente al principio de autonomía de las causales resulta desacertado  establecer  mixturas  entre  diversos  factores,  al  atacar  a  través de este  mecanismo    extraordinario    una   sentencia”.9   

También se dijo:  

“Por eso, del principio de autonomía se  desprende  la  necesidad  de  que  el  planteamiento  de las censuras respete la  naturaleza  propia  de  las causales, por cuanto cada una de ellas, en virtud de  la  incidencia  que en el sentido de la sentencia o en la estructura del proceso  su  presencia  puede  causar,  exige  unos  derroteros  demostrativos diversos y  coherentes  con  la  pretensión final, o bien de que se case el fallo demandado  para  que  la  Corte  adopte  el  sustitutivo,  o  ya  para  que  retrotraiga la  actuación   a   estadios  superados  si  tiene  bases  viciadas”.10   

Por tanto, la simple disparidad de criterio  no  constituye  yerro para impugnar en casación y toda esta falta de precisión  y  claridad en la demanda, la torna confusa, aspecto que impide su estudio, pues  dado  el  principio  de  limitación  que  regula la casación, no permiten a la  Corte entrar a suplir las deficiencias del libelo.   

6.  Además  de  lo  anterior, no se puede  dejar  pasar  por  alto,  que  la  demanda,  ni  siquiera  cumple  con  los más  elementales  presupuestos de forma que establece el artículo 212 del Código de  Procedimiento  Penal  (Ley  600  de 2000),   pues  el  libelista,  omitió  i)  identificar  a  los  sujetos  procesales,  ii)  hacer  una  síntesis  de los hechos material de juzgamiento y  iii)  la reseña de la actuación procesal, con lo que desconoce, que el escrito  que contiene el recurso de casación, no es de libre confección.   

7.  En  suma, las impropiedades advertidas  conllevan  a  inadmitir  la  demanda,  máxime  que  tampoco en la revisión del  expediente  se  observa  la  vulneración  de  alguna garantía fundamental, que  amerite  el  ejercicio de las facultades oficiosas de la Sala de Casación Penal  en  los  términos del artículo 216 del Código de Procedimiento Penal, Ley 600  de 2000.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

1.  INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  LUIS  FERNANDO  BLANCO  MEDINA, conforme a lo  expuesto en la parte motiva.   

2.  Contra  la  presente  providencia  no  procede recurso alguno.   

Cópiese,  notifíquese,  devuélvase  al  Tribunal de origen y cúmplase.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ    LEONIDAS   BUSTOS   MARTÍNEZ                     ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS             AUGUSTO   J.   IBÁÑEZ  GUZMÁN             

JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS                                          YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                      JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria.    

1  Cuaderno No. 1, folio 19.   

2  Cuaderno No. 1, folio 54.   

3  Cuaderno No. 1, folio 98.   

4  Cuaderno No. 2, folio 140.   

5  Cuaderno No. 2, folio 131.   

6  Cuaderno No. 2, folio 132.   

7  Cuaderno No. 3, folio 25.   

8  Sentencia   de   casación   de   22   de   agosto   de  2002,  radicación  No.  11963.   

9  Sentencia   de   casación   de   29   de   agosto   de  2002,  radicación  No.  12025.   

10  Sentencia   de   casación   de   11   de   julio   de   2002,  radicación  No.  13988.     

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