26752(28-05-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26752  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

         Magistrado  Ponente   

         JAVIER ZAPATA ORTIZ   

         Aprobado Acta No. 113   

Bogotá  D.  C., veintiocho (28) de mayo de  dos mil ocho (2008)   

VISTOS  

Mediante  sentencia de 31 de marzo de 2005,  el  Juzgado  Segundo Penal del Circuito de Palmira (Valle) absolvió a DORA ALBA  QUINTERO  de  los  delitos  de  peculado  por  apropiación y tráfico de moneda  falsificada por los cuales había sido acusada.   

Al   desatar  el  recurso  de  apelación  interpuesto  por  la  Fiscalía,  el  Tribunal  Superior  de Guadalajara de Buga  (valle)  revocó  la  sentencia y en su lugar la condenó como autora del delito  de  peculado  por  apropiación  en  concurso  con  el  de  tráfico  de  moneda  falsificada   a   la  pena  de  cincuenta  y  cuatro  (54)  meses  de  prisión,  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones públicas por cuatro  (4)  años,  multa de un millón cuatrocientos once mil trescientos veinte pesos  ($1.4.11.320)  y  pérdida  del  empleo  como asistente judicial de la Unidad de  Fiscalía de Palmira (Valle).   

En  esta  oportunidad,  la Sala califica el  aspecto  formal  de  la  demanda de casación presentada por el defensor de DORA  ALBA  QUINTERO,  con  el  fin de verificar si reúne los requisitos formales que  condicionan su admisión.   

HECHOS Y ACTUACIÓN RELEVANTE  

1.  Los  acontecimientos  que originaron la  investigación  fueron relatados de la siguiente manera por el Tribunal Superior  de Guadalajara de Buga (Valle), en el fallo de segundo grado:   

“El  31  de  diciembre  de  2001,  en  el  aeropuerto  Alfonso  Bonilla  Aragón,  varias  personas fueron sorprendidas con  sustancias  estupefacientes  y  la  suma  de  un  mil quinientos noventa (1.590)  dólares en billetes de diferentes valores.   

Los   billetes  de  cien  (100)  dólares  correspondían    a    las   siguientes   series:   (i)   AE46637802A-E5;   (ii)  AB73005670W-B2;  (iii)  AF98949187A-F6;  (iv) BE03466306A; (v) AB14094616X; (vi)  AB15325766J;  (vii)  L16478541A;  (viii)  D11911505A; (ix) AB02669429C; (x)  AB77847695J-B2  y  (xi) AA10658561B-A1. Por solicitud de sentencia anticipada la  Fiscalía  Seccional  143 de Palmira remitió el expediente al Juzgado Penal del  Circuito  Reparto  de  la  misma  ciudad.  La remisión del expediente permitió  descubrir  que  seis  (6)  billetes de cien dólares no correspondían a los que  habían  sido  incautados,  y  que  al parecer esos seis (6) billetes sustitutos  eran falsos.”.   

2.  Compulsadas las copias, la Fiscalía 52  Seccional  de  Palmira,  en  resolución  de  25  de  junio  de  2002, avocó el  conocimiento  y practicadas pruebas en etapa preliminar, en resolución de 23 de  septiembre             de            20031,  dispuso  la  apertura de la  instrucción y ordenó vincular a DORA ALBA QUINTERO.   

3. Mediante diligencia de indagatoria de 15  de         septiembre         de         20032 se vinculó al proceso a DORA  ALBA QUINTERO.   

4.  El  19 de diciembre de 20033,    en  resolución  de  sustanciación  se  dispuso declarar cerrada la investigación,  decisión   que  en  interlocutorio  de  8  de  enero  de  2004,  fue  declarada  nula.   

5.  Por  interlocutorio de 17 de febrero de  20044,  se  definió la situación jurídica de DORA ALBA QUINTERO   en  la  que  se  le  impuso  medida  de  aseguramiento consistente en detención  preventiva  como  presunta  autora  responsable  de  los delitos de peculado  por  apropiación  en concurso  con  el  de tráfico de moneda falsificada;  se  le  negó la excarcelación; se dispuso la suspensión en el  cargo y la consecuente captura.   

6.  A solicitud de la defensa, en decisión  de      20      de      febrero      de     20045,  se  le sustituyó la medida  de aseguramiento de detención preventiva por la domiciliaria.   

7. En resolución de sustanciación de 26 de  marzo  de  20046   se   declaró   nuevamente   cerrada   la   instrucción   y  en  interlocutorio    de    12   de   mayo   de   20047 se calificó el mérito de la  investigación  y  se  profirió  resolución  de  acusación  contra  DORA ALBA  QUINTERO   como   presunta   responsable   de   los   delitos   de  peculado     por     apropiación     y    tráfico    de    moneda  falsificada.   

8. Remitido el expediente para adelantar la  etapa  del  juicio,  el  10  de  agosto  de  2004, se llevó a cabo la audiencia  preparatoria   y   el   3   de  noviembre  de  esa  misma  anualidad8, se realizó  la pública de juzgamiento.   

9.   En  sentencia  de  31  de  marzo  de  20059,  el  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  de  Palmira (Valle),  absolvió  a  DORA ALBA de los delitos de peculado por  apropiación  y tráfico de moneda falsificada por los  cuales había sido acusada.   

10. Interpuesto el recurso de apelación por  la  Fiscalía,  el Tribunal Superior de Guadalajara de Buga (Valle) en decisión  de      28      de      abril      de      200610 revocó la sentencia y en su  lugar  la  condenó como autora del delito de peculado  por  apropiación  en concurso con el de tráfico  de moneda falsificada a la pena  de  cincuenta y cuatro (54) meses de prisión, inhabilitación para el ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por cuatro (4) años, multa de un millón  cuatrocientos  once  mil  trescientos  veinte pesos ($1.4.11.320) y pérdida del  empleo   como   asistente   judicial  de  la  Unidad  de  Fiscalía  de  Palmira  (Valle).   

11.  Inconforme  con esa determinación, el  defensor   de   DORA  ALBA  QUINTERO  interpuso  el  recurso  extraordinario  de  casación, cuya admisibilidad se analiza.   

LA  DEMANDA   

Un  cargo  postula el defensor de DORA ALBA  QUINTERO  contra  el  fallo  del  Tribunal Superior de Palmira, por violación    indirecta    de    la    ley   sustancial,  con  fundamento en la causal primera del artículo 207 de la Ley  600 de 2000.   

Destaca, que el Tribunal, edificó el fallo  en   el  hecho  que  los  dólares  extraviados  permanecieron  por  el  espacio  comprendido  entre  el 28 de mayo al 7 de junio de 2002 en poder de su defendida  DORA  ALBA QUINTERO, a partir del cual dedujo los indicios de: a) la omisión de  relacionar;  b)  oportunidad  y  propósito;  c)  mala  justificación  y  d) la  omisión  por  pérdida o extravío del acta de 15 de mayo de 2002 de la Oficina  de   la  Administración  de Bienes de la Fiscalía de Cali y el oficio 325  del  15  de  mayo  de 2002 de la Coordinación de Fiscalía, de los cuales dice,  tienen  la  característica de contingentes, por ende, polivalentes, que admiten  varias  hipótesis  e  impiden que se tenga certeza sobre el actuar doloso de la  procesada.   

Transcribe  apartes  del  fallo  de segunda  instancia  donde  se  realiza  la  valoración probatoria y  se deducen los  indicios.  Luego,  somete  a  crítica  valorativa el testimonio de MARTHA INÉS  RESTREPO,  en  la cual expresa, que situaciones como las que fueron investigadas  se  repiten  a  diario  en  todos  los  despachos  judiciales del país y se han  convertido  en  cantera para investigaciones por la pérdida de los elementos de  los procesos penales.   

Manifiesta,  que  si  el  Tribunal  hubiera  realizado  un seguimiento detallado al itinerario de los dólares extraviados en  los  diferentes  despachos  judiciales,  tales  situaciones  lo  embargaría  de  desconcierto  y  perplejidad al haber transcurrido mucho tiempo y ser muchas las  personas  que  manipularon  el  sobre  que  los  contenía,  los  cuales  fueron  mantenidos  en   gavetas, archivadores y escritorios que por su deterioro y  ubicación  no ofrecen seguridad, lo mismo, que al estar expuestos en lugares de  acceso  a  un  público  muy  variado,  aspectos que impedían deducir un actuar  doloso de DORA ALBA QUINTERO.   

Destaca  que  el  Tribunal  afirmó  en  la  sentencia  que  DORA  ALBA verificó el contenido, cantidad, identificación por  series  del papel moneda, sin que exista prueba documental ni testimonial que lo  acredite.   

Precisa   que   no  se  cumplió  con  el  procedimiento  debido  de cadena de custodia que describe el artículo 288 de la  Ley  600  de  2000  en  procura  de  garantizar la autenticidad de los elementos  materiales   de   prueba,   procedimiento   que  fue  reglamentado  mediante  la  resolución  No.  2869 de diciembre de 2003 expedida por el Fiscal General de la  Nación  en  la que se establece en el numeral 9°, inciso 6° del artículo 2°  que  en  los  eventos  en  que  se  incaute  moneda  extranjera, se deberá  solicitar  la  práctica  de pericia para verificar su autenticidad, aspecto que  al  ser corroborado se ordenará la constitución de un depósito judicial en el  Banco  de  la República o donde disponga la Superintendencia Bancaria y señala  como  responsable  al  Fiscal  o  autoridad  competente, a partir de lo cual, no  existe  certeza  de  dónde, cuándo y quiénes sustrajeron los seis billetes de  cien dólares.   

De esta manera concluye, que las inferencias  lógicas  realizadas por el Tribunal no merecen ese calificativo, por haber sido  irracionales   o  ausentes  de  lógica  y  sentido  común,  y  hallar  en  esa  circunstancias   responsabilidad   dolosa  en  su  patrocinada  es  retornar  al  oprobioso sistema de la responsabilidad objetiva.   

Solicita  casar la sentencia del Tribunal y  en  su  lugar,  se  absuelva  a  DORA  ALBA  QUINTERO  por  los  delitos que fue  condenada.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

La  demanda  presentada por el apoderado de  DORA  ALBA  QUINTERO  no  satisface  los  requisitos formales establecidos en el  artículo    212   de   la   Ley   600   de   2000.   Debido   a   ello,   será  inadmitida.   

1.  Dado  que  el recurso extraordinario de  casación  se  rige por el principio dispositivo, las pretensiones de la demanda  delimitan  la  competencia  de  la Sala de Casación Penal, con excepción de la  nulidad  que  puede  ser decretada oficiosamente -si a  ello  hubiere  lugar- en aras de la protección de las  garantías fundamentales.   

Por  tanto,  no  constituye  una especie de  tercera  instancia; no consiste en someter a un nuevo juicio al procesado, ni en  sede  de  casación  puede  postularse  un  debate probatorio generalizado y sin  acatamiento  de lógica argumentativa que le es inherente, puesto que el recurso  extraordinario   no   fue   concebido  como  un  medio  adicional  para  litigar  libremente,  si  no  como  una  excepcional manera de llevar al conocimiento del  máximo  tribunal  de  la  jurisdicción  ordinaria  el  fallo  proferido por el  ad-quem,  por las causales  taxativas   señalas   en   la  ley,  que  hubiesen  sido  seleccionadas  en  la  demanda.   

De  ahí,  que  el  recurso de casación se  comprende  como  un instituto procesal extraordinario que busca remediar o poner  fin   a   la   violación   de   la   Constitución  Política,  del  bloque  de  constitucionalidad  en  lo  pertinente  y  de la ley, que hubiese ocurrido en la  sentencia  de  segunda  instancia,  por errores de juicio o de actividad, y como  tal  comporta  la  elaboración  de  un  razonamiento lógico jurídico sobre la  sentencia    misma,   siguiendo   el   derrotero   trazado   en   las   causales  invocadas.   

No  se  trata  de  exigir  que el libelista  estructure  fórmulas únicas o sacramentales para postular sus reproches, ni se  precisa  siquiera  que  utilice  la  terminología acuñada por la doctrina y la  jurisprudencia  para  designar  las  distintas especies de errores posibles. Sin  embargo,  si  se espera que discurra de un modo claro, lógico y profundo, hasta  demostrar  que  el  fallo  presenta  defectos  protuberantes  en  su  estructura  jurídica, de tal suerte que no es factible mantener su vigencia.   

2. El censor plantea errores del Tribunal en  la  valoración  de los medios de convicción y por ende, presenta la demanda de  casación por violación indirecta de la ley sustancial.   

El   manifiesto  desconocimiento  de  las  reglas  de  apreciación  de  la  prueba   ha   sido   tratado   en  la  jurisprudencia  como  violación  indirecta  de  la  ley sustancial por errores de hecho,  que  pueden  ser:  falso  juicio de existencia, falso  juicio de identidad y falso raciocinio.   

-.  Falso juicio  de  existencia:  el  juez  omite  apreciar una prueba  legalmente   producida   o  incorporada  al  proceso,  o  infiere  consecuencias  valorativas  a  partir  de  un medio de convicción que no forma parte del mismo  por no haber sido producido o incorporado.   

-.  Falso juicio  de  identidad:  el  juez  tiene  en  cuenta  el medio  probatorio  legal  y  oportunamente  producido  o  incorporado;  sin embargo, al  valorarlo  lo  distorsiona,  tergiversa,  recorta  o  adiciona  en  su contenido  literal,  hasta llegar a conclusiones distintas a las que habría obtenido si lo  hubiese considerado en su integridad.   

En esa hipótesis, el censor tiene la carga  de  confrontar  por  separado  el tenor literal de cada prueba sobre la que hace  recaer  el  yerro,  con  lo que el Ad-quem  pensó  que  ellas decían; y una vez demostrado el desfase, debe  continuar hacia la trascendencia de aquella impropiedad.   

En  otras  palabras, quien así alega debe  comparar  puntualmente  lo dicho por los testigos, o lo indicado por las pruebas  de  otra  índole,  con  lo  que el Tribunal Superior leyó en esas específicas  versiones  testimoniales,  o  con  lo  que  entendió  indicaban  las  restantes  pruebas;  todo  con  el  fin  de  demostrar que el fallo se ha distanciado de la  realidad  objetivamente  declarada  por  el  acopio probatorio, por distorsión,  recorte o adición en su contenido material.   

-.   Falso  raciocinio: cuando a una prueba que existe legalmente  y  es  valorada  en  su integridad, el juzgador le asigna un mérito o fuerza de  convicción  que  transgrede  los  postulados de la sana crítica; es decir, las  reglas    de    la    lógica,    la   experiencia   común   y   los   dictados  científicos.   

Esta  especie de error exige al demandante  indicar  cuál  postulado  científico,  principio de la lógica o máxima de la  experiencia  fue desconocido por el juez; además, demostrar la trascendencia de  ese   yerro,   de  modo  que  sin  él,  el  fallo  hubiera  sido  diferente;  y  concomitantemente   indicar   cuál  era  el  aporte  científico  correcto,  el  raciocinio  lógico  o  la  deducción por experiencia que debió aplicarse para  esclarecer el asunto debatido.   

3.  En todos los casos, es preciso referir  la  trascendencia del yerro aducido, lo cual se consigue analizando cuál sería  el  sentido  del  fallo si hubiese sopesado correctamente la prueba sobre la que  se  hace  recaer el defecto, en conjunto y armonía con los restantes medios que  conforman el acervo probatorio en su integridad.   

La  demostración  de la trascendencia del  yerro  atribuido  al Ad-quem  comporta  la  obligación  de  enseñar  a  la  Corte  que si tal falencia no se  hubiese  presentado,  entonces el sentido del fallo sería distinto; y para ello  es  preciso demostrar que si la prueba cuestionada se hubiese apreciado en forma  correcta,  las  restantes  valoradas  por  el  Tribunal  perderían  la  entidad  jurídica  necesaria  y  suficiente para mover hacia la convicción declarada en  el fallo.   

Vale decir, en este caso, correspondía al  casacionista  referirse  al verdadero sentido y alcance de las pruebas sobre las  que  hace  recaer  el yerro y, adicionalmente, demostrar que aquellas, aunadas a  todas  las demás analizadas en el fallo, no permitían arribar a la convicción  de certeza sobre la responsabilidad penal de la procesada.   

Ahora bien, desvirtuar el mérito concedido  a  las  otras  pruebas  implica,  a  su  vez,  demostrar  que  los  funcionarios  judiciales  erraron  en  el  proceso  de  valoración  y  fijación  de su poder  suasorio,  lo  cual  tampoco  se  logra a través de la imposición del criterio  particular  del censor, sino demostrando con la lógica casacional la incursión  en  errores  de  hecho o de  derecho    en    ese  ejercicio.   

La  omisión  de esta exigencia de lógica  argumentativa  devela  la  fragilidad  del libelo e impide su admisión, ya que,  sin  cuestionar con el rigor del recurso extraordinario todo el fundamento de la  sentencia,  sino  únicamente  lo  expresado  sobre algunos tópicos escogidos a  discreción  del  recurrente,  no  es  factible pretender se case el fallo, pues  sería  tanto  como  solicitar  una  tercera  instancia  por  voluntad  de quien  impugna.   

4.  El  censor  no plantea ninguna de  las  especies  de  error  y  aún,  cuando  anticipa  que  disertará  sobre  la  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial,  omite  desarrollar el cargo que  esbozó.   

Por  el contrario, dedica la extensión de  su  escrito  a  controvertir los juicios de valor a que arribó el Tribunal  sobre  los  medios de convicción y señala como errado el proceso deductivo con  el  que  estableció  los  hechos  indiciarios  que  también relaciona, como si  quisiera    plantear    el    error    por    falso  raciocinio,  donde frente a las pruebas, se limitó a  manifestar    su    opinión    sobre    el    testimonio    de   Martha   Inés  Restrepo.   

Tampoco  explica el libelista, los motivos  por  los  cuales  piensa  que  el  Tribunal  al apreciar los medios de prueba se  distanció  de  los  parámetros  de  la  sana crítica, de modo que su discurso  tiende  es  a  anteponer su criterio sobre el pensamiento del juzgador, pero sin  demostrar  en  qué  consistió el supuesto desconocimiento de los principios de  la   lógica,   alguna   regla   de   la   experiencia   o   postulado   de  las  ciencias.   

También dice el recurrente, que no existe  medio  de  prueba  testimonial  o documental que acredite que DORA ALBA QUINTERO  obró  con  dolo  en la conducta que se le reprocha, como si fuera a incursionar  en     el     error    por    falso    juicio    de  existencia,  pero  no  le  indica  a la Corte cuál o  cuáles  fueron las inferencias valorativas que realizó el Tribunal a partir de  un  medio  de  convicción  que no forma parte del expediente, por no haber sido  producido o incorporado.   

5.  Le era indispensable para el libelista  abordar  por separado el estudio de cada uno de esos medios probatorios, pero no  para  hacer  al  respecto una crítica genérica, buscando anteponer su personal  criterio,  sino  a  profundidad,  con  la lógica del recurso extraordinario, en  orden  a demostrar que el Juez colegiado cometió determinada especie de error o  se distanció de los parámetros de la sana crítica.   

Se   advierte,   que  el  actor  plantea  controversia  únicamente  contra  la  atribución  de  credibilidad  a  algunos  testimonios,  nunca sobrepasó de un intento por convencer acerca de la falta de  certeza  sobre  la  responsabilidad  penal de la implicada, sin precaver que era  obligatorio  ocuparse  en  desvirtuar  las  pruebas que le sirvieron al Tribunal  para cimentar la condena.   

Tales  falencias,  dado  el  principio  de  limitación  y carácter rogado que regulan la casación, no permiten a la Corte  entrar  a  suplir  las  deficiencias  de  la  demanda  por  lo  que así resulta  inexcusable su inadmisión.   

6.  En  suma, las impropiedades advertidas  conllevan  a  inadmitir  la  demanda,  máxime  que  tampoco en la revisión del  expediente  se  observa  la  vulneración  de  alguna garantía fundamental, que  amerite  el  ejercicio de las facultades oficiosas de la Sala de Casación Penal  en  los  términos del artículo 216 del Código de Procedimiento Penal, Ley 600  de 2000.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

1.  INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  por  el defensor de DORA ALBA QUINTERO, conforme a lo expuesto en la  parte motiva.   

2.  Contra  la  presente  providencia  no  procede recurso alguno.   

Cópiese,  notifíquese,  devuélvase  al  Tribunal de origen y cúmplase.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ    LEONIDAS   BUSTOS   MARTÍNEZ                     ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS             AUGUSTO   J.   IBÁÑEZ  GUZMÁN          Permiso   

JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS                                          YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                      JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria.    

1  Cuaderno original No. 1, folio 106.   

2  Cuaderno original No. 1, folio 150.   

3  Cuaderno original No. 1, folio 175.   

4  Cuaderno original No. 1, folio 198.   

5  Cuaderno original No. 1, folio 236.   

6  Cuaderno original No. 1, folio 272   

7  Cuaderno original No. 2, folio 301.   

8  Cuaderno original No. 2, folio 354.   

9  Cuaderno original No. 2, folio 469.   

10  Cuaderno original No. 2, folio 544.     

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