26690(28-05-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26690  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

         Magistrado  Ponente   

          AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

          Aprobado Acta No. 133   

Bogotá D. C., veintiocho (28) de mayo de dos  mil ocho (2008).   

La  Sala  resuelve el recurso de reposición  interpuesto  contra la providencia del 23 de agosto de 2007, mediante la cual se  negaron  las  pruebas  solicitadas  por  el  apoderado  del  señor GUSTAVO MELENDEZ DIAZ.   

DECISIÓN  RECURRIDA  

La  Sala  negó  la práctica de las pruebas  orientadas  a  demostrar  los  siguientes  aspectos: i) la no equivalencia de la  providencia   proferida  en  el extranjero, ii) la ausencia de antecedentes  penales,  iii)  la  responsabilidad delictiva del requerido, iv) la vulneración  al principio del debido proceso y (v) la identidad del requerido.   

La  decisión  resultó  desfavorable  a los  intereses  del  peticionario,  porque en primera medida, la Corte Distrital  extranjera  formuló  contra  el  señor  Meléndez  Díaz  una acusación   formal  que  es similar a la resolución de acusación prevista en el Código de  Procedimiento   Penal   de   2000.  Además,  el  Estado  requirente   hizo  imputaciones  concretas  y  señaló  las  fechas  de  comisión  y  los lugares  involucrados en las conductas presuntamente delictivas.   

Si el solicitado visitó el país requirente;  si  existen  grabaciones   telefónicas  y  si él interviene en ellas, sí  registra  antecedentes  penales   por  conductas  delictivas, son temas que  deben  ser  debatidos  y  probados ante la autoridad judicial competente para el  juzgamiento ordinario, que no es otra que el tribunal extranjero.   

SÍNTESIS DE LA IMPUGNACIÓN  

Dentro de la oportunidad legal, el apoderado  judicial  del  ciudadano  requerido impugnó la decisión que negó la práctica  de pruebas, con fundamento en los siguientes argumentos:   

    

1. Se  ocupó  inicialmente en cuestionar la decisión de la Corte, por  no  verificar  de  manera  objetiva  la acusación del país requirente. De otra  parte,   el   Estado   colombiano  no  puede  entregar  a  sus  nacionales,  sin  controvertir   o  escuchar  al  sindicado en el país de origen en donde se  lleve cabo un debido proceso.    

2. El  punible  de  concierto  no se puede predicar en donde   no   existe    acuerdo   de  voluntades  para  la  comisión  de  un  hecho  delictivo.   

3. La  Corte no ha observado siquiera la prueba documental, relacionada  con  la  afirmación  que  hace  el  señor  Masr  Micolta  Hurtado  (con  quien  ocasionalmente   laboraba   el  solicitado),  ya  que  su  afirmación,  es  una  confesión  que  puede  ser  ratificada  y  demostraría la inocencia del señor  Meléndez Díaz.   

4. Las  pruebas documentales  (facturas)  demuestran hasta la  saciedad,  que  el  requerido  se  dedicaba  a  la  compra  de repuestos para la  reparación de las embarcaciones dedicadas a la pesca.   

5. Seguidamente  plantea  un  particular  análisis sobre la situación  familiar  y  económica   del solicitado, para concluir que se trata de una  persona  humilde,  a  la  cual,  no  le  es  predicable que lo identifiquen como  narcotraficante.     

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

1.    De  manera  reiterada,  la  Sala  ha  sostenido que el  recurso  de  reposición  es  un   dispositivo  otorgado  por  la ley a los  sujetos  procesales,  para  provocar que el funcionario judicial que profiere la  decisión  impugnada,  en  este caso la Corte, examine de nuevo dicha decisión,  teniendo  en  cuenta  los  fundamentos  de  hecho  y de derecho a través de los  cuales  se pretende demostrar que incurrió en errores fácticos o jurídicos y,  si  a  ello  hubiere  lugar,  los enmiende mediante la revocatoria, aclaración,  modificación o complemento.   

En el presente evento, el impugnante solicita  variar  la  posición  jurisprudencial de la Corte, a fin de que se decreten las  pruebas  solicitadas, puesto que como juez debe evitar que se cercene el derecho  a  la defensa y el debido proceso en todas las actuaciones, ya sean de carácter  nacional o internacional.   

No  obstante,  esta Corporación no acoge el  planteamiento  del  recurrente,  pues  se  insiste  en  que  las  pruebas  deben  orientarse  a  verificar  el cumplimiento de los tópicos sobre los cuales versa  el  concepto  que  le  corresponde  rendir  a  la  Corporación,  los  cuales se  encuentran  señalados  en  el  artículo  518  de  la  Ley 600 de 2000 para los  eventos  en  que el trámite no se rija por los Tratados Públicos aprobados por  Colombia,  sino  por las normas del estatuto procesal penal, como sucede en este  caso.   

Las  pruebas a decretar serán entonces, las  que  estén  orientadas  a  demostrar:  “la validez  formal  de  la documentación presentada, la demostración plena de la identidad  del   solicitado,   el  principio  de  la  doble  incriminación  en  la equivalencia de la providencia  proferida  en el extranjero y, cuando fuere el caso,  el cumplimiento de lo  previsto en los tratados públicos”.   

Así  las  cosas,  en  materia probatoria el  funcionario  judicial  está  en  el  deber de rechazar las pruebas prohibidas o  ineficaces,  las  que  versen  sobre  hechos  notoriamente  impertinentes  y las  manifiestamente  superfluas,  pues de lo contrario, se estaría atentando contra  la eficiencia y eficacia de la administración de justicia.   

Es   que  la  actividad  probatoria  está  orientada  al  cumplimiento de unos específicos objetivos, que tal como se dijo  en    precedencia,     en    el   caso   del   trámite   de   extradición  consistirían   en  acreditar  los  aspectos  sobre  los cuales debe emitir  concepto.   En  consecuencia,  a  tal  fin  deben  dirigirse la solicitud o  presentación y la admisión y ordenación de las pruebas.   

Significa  lo  anterior  que  a  la  Sala de  Casación  Penal  le  está  vedado  adentrarse  en  aspectos como la ocurrencia  histórica  de  los  hechos,  las  circunstancias de tiempo, modo y lugar de los  mismos,  así  como  en  los  elementos  estructurales  de  la  conducta punible  (tipicidad,  antijuridicidad y culpabilidad), por tratarse de temáticas propias  de   la   discusión   que  debe  plantearse  ante  las  autoridades  del  país  requirente.   

En ese orden de ideas, es su deber de actuar  con  diligencia,  estudiando  la  conducencia,  pertinencia  y  utilidad  de las  pruebas   impetradas,   a   fin  de  evitar  un  desgaste  innecesario  para  la  administración de justicia.   

Acorde  con  lo  expuesto,  la  Corte  puede  decretar  las  pruebas  solicitadas  por  los  sujetos  procesales,  siempre que  resulten   conducentes  o  pertinentes  y,  adicionalmente  las  que  de  oficio  considere  necesarias  para  emitir  concepto.   De  ahí que al denegar la  petición   probatoria   de   la   defensa,   sólo   ajustó  su  actuación  a  derecho.   

2.   Fue  precisamente  por la falta de  relación  entre las pruebas solicitadas y el concepto que debe emitirse, que la  Sala  negó  la  petición  de  la  defensa  encaminada  a acreditar  la no  equivalencia  de  la  providencia  proferida  en  el  exterior,  la  ausencia de  antecedentes  penales,  la responsabilidad e identificación del solicitado y la  vulneración  al  debido  proceso.  Por ende, la insistencia en las pruebas  negadas   con   fundamento  en  criterios  de  conveniencia,  como  lo  hace  el  recurrente, no constituyen argumento jurídico que permita   

a  la Sala modificar su posición en torno a  la  inconducencia  e  impertinencia de las pruebas solicitadas y de paso, variar  su reiterada jurisprudencia en torno a este tema.   

Por  otra  parte,  al  insistir  en  la  práctica  de  pruebas,  el  recurrente  no  plantea  argumentos distintos a los  conocidos  por  la  Sala,  por ello es necesario advertir que la impugnación no  constituye  una  oportunidad  procesal  para  complementar la petición inicial.  Además,  los argumentos de la impugnación en cuestión escapa a la competencia  de  la  Sala, tal como se dijo en precedencia, toda vez que debe discutirse ante  el  funcionario  judicial  que  adelanta  la  investigación  penal  en el país  requirente.   

La  providencia  recurrida  dispuso  correr  traslado  por  el  término  de  cinco  (5) días a los intervinientes, para que  presenten  alegatos previos al concepto de la Corte;  por tanto, una vez en  firme    la    presente   decisión,   se   ordena   dar   curso   al   referido  traslado.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R   E  S  U  E  L  V  E   

1.  NO REPONER  la   providencia   que   negó   la   práctica   de  pruebas.   

2. Una vez en firme la presente decisión, se  ordena continuar el trámite.   

3.   Contra  esta  decisión no procede  ningún recurso.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSE  LEONIDAS  BUSTOS  MARTINEZ                          ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO              

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ          DE         LEMOS            AUGUSTO   J.   IBÁÑEZ  GUZMÁN                  Permiso   

                

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                     YESID  RAMÍREZ  BASTIDAS                                                                      

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                                                      JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

    

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