25283(30-01-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 25283  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

          Magistrado  Ponente   

          JAVIER ZAPATA ORTIZ   

          Aprobado Acta No. 13   

Bogotá  D. C., treinta (30) de enero de dos  mil ocho (2008).   

VISTOS  

Decide  la Sala el recurso extraordinario de  casación  interpuesto por el defensor de JUAN DE JESÚS MORENO CASAS, contra el  fallo  del  26  de  septiembre de 2005, mediante el cual el Tribunal Superior de  Cundinamarca  confirmó íntegramente la sentencia anticipada proferida el 15 de  abril  del  mismo  año,  por  el  Juzgado  Penal del Circuito de Chocontá, que  condenó  a dicho procesado y a JOSÉ RICARDO CASTRO SANABRIA, como coautores de  cohecho por dar u ofrecer, a  la  pena principal veintitrés meses (23) diez (10) días y veinte (20) meses de  prisión,  respectivamente;  a la accesoria de inhabilitación para el ejercicio  de  derechos y funciones públicas por igual lapso a cada uno, al pago de sendas  multas  por  33,33  y  27,77 salarios mínimos legales mensuales vigentes; y les  concedió la suspensión condicional de la ejecución de la pena.   

HECHOS  

Fueron relatados de la siguiente manera, por  el   Tribunal   Superior   de   Cundinamarca   en   la   sentencia   de  segundo  grado:   

“Entre  los  años  1999  y  2000,  en el  municipio  cundinamarqués  de  Machetá,  el  alcalde de aquella época, Isidro  Castro  Orjuela –condenado  en  otro  proceso  por  el  delito  de  concusión-,  acordó  con  Juan   de   Jesús   Moreno   Casas   y  José   Ricardo  Sanabria  –   contratistas   del  municipio-   la  entrega  de  sumas de dinero correspondiente (sic) al diez  por  ciento  (10%)  del  valor  de los contratos de obra que el burgomaestre les  adjudicaba;  razón  por  la  cual  se  inició  en  contra  de los contratistas  investigación   penal   por   el  delito  de  cohecho  por  dar  u  ofrecer.”  (Se destaca)   

ACTUACIÓN  PROCESAL   

1.  Dentro  de  una  investigación  penal  adelantada   contra  Isidro  Castro  Orjuela,  por  el  delito  de  concusión, supuestamente cometido cuando  era  alcalde  de  Machetá (Cundinamarca), rindieron testimonio los contratistas  JUAN  DE  JESÚS MORENO CASAS y JOSÉ RICARDO CASTRO SANABRIA, quienes aceptaron  haber  entregado  dineros  a  aquél, con ocasión de la firma de unos contratos  administrativos.   

2.  Con  base  en lo anterior, obtenidas las  copias   pertinentes,  la  Fiscalía  Seccional  de  de  Chocontá  (cuyo  radio de acción cubre el municipio de Machetá),  abrió investigación, dispuso vincular a MORENO CASAS y a CASTRO  SANABRIA  mediante indagatoria, que se llevó a cabo el 3 de marzo de 2005, y en  la  cual les endilgó el ilícito de cohecho por dar u  ofrecer,  tipificado  en  el artículo 143 del Código  Penal,  Decreto  100  de 1980, sancionado con prisión de 3 a 6 años y multa de  50   a   100   salarios   mínimos   legales  mensuales  vigentes.  (Folios 98 y 104 cdno. 1)   

Cabe anotar que, si bien los acontecimientos  ocurrieron  en  vigencia  del  Código  de  Procedimiento Penal, Decreto 2700 de  1991,  mientras  se  tramitaba  la  actuación  empezó  a  regir el régimen de  procedimental  penal subsiguiente, Ley 600 de 2000. Por tal razón, y atendiendo  a  lo  dispuesto  en  los  artículos  354  y  357  de  esta normatividad, no se  resolvió  la  situación  jurídica,  ya  que  por  el  delito  de cohecho  por  dar  u ofrecer no procede la  detención preventiva.   

3.  Como desde la indagatoria los implicados  manifestaron  su  intención  de  someterse  a  la  justicia,  en  diligencia de  formulación  y  aceptación  de  cargos  que  tuvo lugar el 3 de marzo de 2005,  JOSÉ  RICARDO CASTRO SANABRIA y JUAN DE JESÚS MORENO CASAS admitieron el cargo  que  les  elevó  la Fiscalía instructora, en calidad de coautores del ilícito  de    cohecho   por   dar   u   ofrecer;   que   en   el   caso   de   MORENO   CASAS   fue   en   concurso  homogéneo.   

4.  Asumió  el  conocimiento  del asunto el  Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Chocontá,  autoridad  que mediante sentencia  anticipada  del  15  de abril de 2005 condenó a JUAN DE JESÚS MORENO CASAS y a  JOSÉ    RICARDO    CASTRO    SANABRIA,    como    coautores   de   cohecho  por  dar  u  ofrecer,  a la pena  principal  veintitrés  (23)  meses  diez  (10)  días  y  veinte  (20) meses de  prisión,  respectivamente;  y adoptó las otras determinaciones indicadas en la  parte  inicial  de  esta providencia. (Folio 148 cdno.  1)   

5.  Únicamente  interpuso  el  recurso  de  apelación  el  Procurador  250  Judicial  Penal  I,  porque en su criterio, era  necesario  conceder  a  los implicados, por favorabilidad, la rebaja de hasta la  mitad  de  la  pena  prevista  en  el artículo 351 del Código de Procedimiento  Penal,  Ley  906 de 2004, toda vez que –en  su  criterio-  que  no existen diferencias sustanciales entre la  sentencia   anticipada  (artículo  40,  Ley  600  de  2000)  y  el  allanamiento a cargos determinados en la  audiencia     de     formulación     de     la     imputación     (artículo 351, Ley 906 de 2004).   

Al  desatar  la  alzada, con fallo del 26 de  septiembre  de 2005, el Tribunal Superior de Cundinamarca confirmó la decisión  del   A-quo,  siguiendo  el  lineamiento  jurisprudencial  de  la  Sala  mayoritaria  de Casación Penal, que  establece   diferencias   sustanciales   entre  la  sentencia  anticipada  y  el  allanamiento  a  cargos;  y  porque  en  este caso particular no es claro que el  artículo  351  de  la  Ley 906 de 2004 resulte favorable, si se tiene en cuenta  que  a  los  procesados, además de la rebaja de la tercera parte de la pena por  sentencia   anticipada,   se   les  reconoció  la  disminución  adicional  por  confesión,  instituto  jurídico  éste  que  en  el  sistema  acusatorio no se  contempla. (Folio 4 cdno. Tribunal)   

6. Notificado de la determinación anterior,  el  defensor de JUAN DE JESÚS MORENO CASAS, interpuso el recurso extraordinario  de casación, objeto del actual pronunciamiento.   

LA DEMANDA  

Con la advertencia en el sentido que acude a  la  casación excepcional, un cargo contra la sentencia del Tribunal Superior de  Cundinamarca  postula el defensor de JUAN DE JESÚS MORENO CASAS, con base en la  causal   prevista   en   el  numeral  1°  del  artículo  207  del  Código  de  Procedimiento   Penal  (Ley  600  de  2000)  -violación  indirecta  de  la  ley  sustancial- por las siguientes razones:   

-. Los funcionarios judiciales no tuvieron en  cuenta  las  declaraciones  del  alcalde de Chocontá, Isidro Castro Orjuela, en  cuanto  negó  enfáticamente  haber recibido dineros a título de comisión por  los contratos adjudicados.   

-.  Los implicados aceptaron haber entregado  exiguas  sumas,  porque  era  costumbre  colaborar  con  la  realización de las  fiestas   del   municipio;   y  sin  saber  que  tal  práctica  constituía  un  delito.   

-. La conducta se tipificó como cohecho  por dar u ofrecer, sin pruebas de  respaldo,  por  conceder  mérito a un escaso material probatorio, recaudado sin  los  requisitos  legales; y los procesados lo aceptaron aunque no fue demostrada  la conducta punible.   

-. Se apartaron los jueces de las normas que  regulan  la  producción  y  apreciación  probatoria  y  de  los  principios de  presunción    de   inocencia   e   in   dubio   pro  reo,  errores  que  condujeron  a  la  condena, cuando  “resultaba  difícil  inferir la responsabilidad de  los  encartados,  razón  por  la  que  se  les  debió  absolver  sin  temor  a  equívocos.”   

-.  “De todo lo  anterior  se  infiere,  que  el Superior hace el análisis probatorio con un fin  determinado;  la  responsabilidad  de  los procesados: Absteniéndose de valorar  cada  prueba  en  su  contexto  íntegro  y todas en conjunto.  En especial  cuando  el  dicho  de  los  procesados  no  ha sido controvertido y por lo mismo  impide  para  el órgano jurisdiccional alcanzar el grado de CERTEZA respecto de  la   materialidad   del  punible  como  de  la  responsabilidad  del  procesado,  precisamente  por  la  imposibilidad de eliminar la duda que se geste en aquella  contradicciones   por   tener  los  hechos,  como  escenario  la  intimidad  del  hogar.”   

Solicita   a   la   Corte  “declare  en  qué  estado  queda el proceso, o disponer las medidas  provisionales” a que haya lugar.   

CONCEPTO DEL MINISTERIO  PÚBLICO   

El  Procurador  Primero  Delegado  para  la  Casación  Penal  observa  que  en  el  presente  caso,  por  favorabilidad  era  pertinente  el  análisis  el  con  arreglo a las normas de la casación común,  debido  a que a la fecha de los hechos regía el Código de Procedimiento Penal,  Decreto   2700  de  1991,  cuyo  artículo  218  hacía  procedente  el  recurso  extraordinario  por  delitos  que tengan señalada pena privativa de la libertad  cuyo  máximo  sea  o  exceda  de  seis (6) años, rango que abarca el delito de  cohecho  por  dar u ofrecer,  que  se reprimía en el artículo 143 del Código Penal de 1980, con prisión de  3 a 6 años.   

Advierte que el libelista carece de interés  jurídico,  de  una  parte,  porque  el implicado JUAN DE JESÚS MORENO CASAS se  sometió  a  la  justicia, con las debidas garantías, a través de la sentencia  anticipada;  y  de  otra,  porque no apeló la decisión condenatoria de primera  instancia,  por  alguno  de los motivos autorizados en el artículo 40 de la Ley  600 de 2000; debido a lo cual el cargo debe desestimarse.   

Sin embargo, también descarta los argumentos  del  libelista,  al  constatar  que  lejos  de  estructurar un cargo casacional,  reflejan  la  expresión  del  pensamiento  particular del defensor acerca de la  manera  como  tenía  que sopesarse el recaudo probatorio, pero sin demostrar la  incursión  en  errores de hecho o de derecho a través de un discurso lógico y  profundo, como debe elaborarse en sede extraordinaria.   

Hace un recuento detallado de las diferentes  especies   de  errores  de  hecho  (falso  juicio  de  existencia,   falso   juicio   de   identidad  y  falso  raciocinio),  acorde  con  la manera como han sido explicadas por la doctrina y  la  jurisprudencia  reiterada de la Corte Suprema de Justicia, para resaltar una  serie  de falencias en que incurrió el censor, quien no desarrolla ni demuestra  alguna  de  esas modalidades de yerro; y, sin embargo, pretende se case el fallo  de  segundo grado, aduciendo cuestiones genéricas, como si continuara litigando  en las instancias.   

En  consecuencia,  solicita  no  casar  la  sentencia impugnada.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

Razón asiste al Procurador Primero Delegado  para  la  Casación Penal, en tanto observa que la demanda debe desestimarse por  falta  de  interés jurídico, que se verifica en dos aspectos esenciales: i) el  libelista  no impugnó la sentencia de primera instancia teniendo la oportunidad  legal  de  hacerlo,  defecto  que  es  suficiente  para  la  improsperidad de su  pretensión  y,  ii) en el recurso extraordinario, se aparta por completo de los  elementos  o factores que autorizan la impugnación, en tratándose de sentencia  anticipada.   

Ciertamente,  aunque se admitió sin reparos  la  demanda  presentada  por  el  defensor  de  JUAN  DE JESÚS MORENO CASAS, la  revisión  detallada  de  los  registros documentales, estudio que se acomete al  decidir  el  fondo  de  la  cuestión,  conllevan a una determinación distinta,  orientada   hacia   el   sendero   que   sugiere   el  Delegado  del  Ministerio  Público.   

1.  En  efecto,  el defensor de MORENO CASAS  carece  de  interés  jurídico  con  relación al cargo que postula, relativo a  supuestos  yerros  de  apreciación  probatoria,  toda  vez  que ese tema no fue  objeto  de apelación, entre otras razones, porque la primera instancia culminó  con  sentencia  anticipada,  solicitada en forma consciente y voluntaria por los  implicados.   

El  interés  jurídico  se  manifiesta  en  distintas  exigencias que deben acreditarse de manera convergente: de una parte,  legitimidad,  oportunidad  y  procedencia de la casación; y de otra, que exista  identidad  temática  entre  los  motivos  del  recurso  de apelación contra la  sentencia  de  primer  grado  y  los  motivos  por  los  cuales  se interpone la  casación.   

Se afirma que el libelista carece de interés  jurídico  en  punto  del  recurso  extraordinario de casación, debido a que el  Tribunal  Superior  de  Cundinamarca  no  tuvo  la  necesidad  ni la oportunidad  jurídica  de  estudiar los tópicos en que ahora se hace consistir el reproche,  porque  no  fueron  sometidos  a  consideración del Juez colegiado en la alzada  contra  la sentencia anticipada de primera instancia; pues esta impugnación fue  interpuesta  por  el  Procurador  250  Judicial  Penal I y versó exclusivamente  sobre  el  principio  de favorabilidad supuestamente aplicable del artículo 351  de la Ley 906 de 2004.   

La  ausencia  de  interés  jurídico  en el  defensor  se  palpa  una  vez  más, en cuanto trae a sede de casación el fallo  proferido  por  el Tribunal Superior de Cundinamarca, que no tuvo la oportunidad  de  abordar  el  estudio  de  los  nuevos  aspectos  que  se  proponen como algo  ex   novo  en  el  recurso  extraordinario.   

2  La  jurisprudencia  de la Sala vertida en  plurales  autos  y  sentencias, en torno del interés jurídico para demandar en  casación ha reiterado lo siguiente:   

– Carece de interés jurídico para recurrir  en  casación  el  procesado que, teniendo la oportunidad, no hubiere apelado la  sentencia  condenatoria de primera instancia, puesto que tal actitud comporta la  aceptación del contenido material del fallo.   

Se  parte  del  supuesto  que  el procesado  efectivamente  tuvo  la  oportunidad  de apelar y se le garantizó este derecho,  situación  que  no  ocurre,  por  ejemplo,  cuando  no  ha  contado con defensa  técnica,   o   cuando   la   notificación   es   inexistente   o  abiertamente  irregular.   

-. El silencio de los sujetos procesales que  han  tenido  la  oportunidad de apelar, materializado en no ejercitar dentro del  término  legal  ese  derecho, o en impugnar sólo por algunos motivos, comporta  la  correlativa aceptación de lo decidido por el Juez, en todo, o en los puntos  no cuestionados.   

Si ello ocurre, el principio de preclusión  de  los  actos procesales concatenados que conforman la unidad lógico jurídica  del  proceso  penal,  impide que por fuera de la oportunidad que confiere la ley  se  intente  censurar lo decidido por el Juez. Admitir lo contrario sería tanto  como  atentar  contra  el principio de la seguridad jurídica y, en determinadas  condiciones, contra la inamovilidad de las decisiones de mérito.   

-.  Debe  existir  identidad  temática, de  materia,  conceptual  o  sustancial entre los motivos de disenso que se ponen en  conocimiento  del  Tribunal  Superior a través del recurso de apelación, y los  cargos   que   más   tarde   se   someten  a  consideración  de  la  Corte  en  casación.   

No  se trata de que exista plena identidad,  repetición   textual,   ni   correspondencia   exegética   producto   de   una  confrontación  puramente  formal  entre  la  apelación y la casación, pues la  naturaleza  de  la  apelación  contra  la sentencia de primera instancia muchas  veces   la  impediría;  sino  de  que  sea  verificable  que  la  alzada  y  la  impugnación  extraordinaria  tienen identidad sustancial en lo fáctico y en lo  jurídico,     aunque     pudiesen     presentar     enfoques    o    argumentos  distintos.   

La  anterior línea jurisprudencial, que se  afirma  una  vez  más,  puede  confrontarse,  entre  otras,  en  las siguientes  sentencias:   16   de   julio  de  2001  (radicación  15488),   12   de   diciembre  de  2002  (radicación  17176), 27 de agosto de 2003  (radicación  16198), 28 de  noviembre  de  2005  (radicación  19840)  y  11  de  abril  de  2007  (radicación  26297). De igual manera, en los siguientes autos: 8 de  septiembre  de  2004  (radicación 12584),   13  de  abril  de  2005  (radicación  22947)   y   21   de   marzo   de  2006  (radicación 24686).   

La  carencia  de interés jurídico por los  motivos antes explicados conlleva a la desestimación de libelo.   

3. No obstante y aún cuando las anteriores  glosas  son  suficientes  para  la  decisión que se adoptará, es propicia esta  oportunidad   para   reiterar  que  la  posibilidad  de  impugnar  la  sentencia  anticipada está restringida desde la propia ley.   

Como  antes  se dijo, uno de los requisitos  esenciales  de  la  impugnación  consiste  en  la  acreditación  del  interés  jurídico  para  recurrir,  que  por  tratarse  de  sentencia  anticipada  está  limitado  a los casos que contempla el artículo 40 del Código de Procedimiento  Penal,  Ley  600  de  2000, a saber: respecto de la dosificación de la pena, de  los  mecanismos  sustitutivos  de  la  pena  privativa  de  la  libertad y de la  extinción de dominio sobre bienes.   

Ha insistido la jurisprudencia de esta Sala  en  que  la  sentencia  anticipada  participa  de  la  naturaleza de la justicia  consensuada  y  a  su vez forma parte del denominado derecho premial, puesto que  previa   solicitud   a   la   Fiscalía,  el  implicado  manifiesta  consciente,  espontánea  y libremente su voluntad de aceptar los cargos que el instructor le  formula;   y   a   cambio   de   ello,   en   compensación  al  “ahorro    de    instancia”   que   el  sometimiento  a  la justicia genera, recibe como beneficio una sustancial rebaja  de la pena que correspondiere.   

Una   de   las   consecuencias  de  aquel  sometimiento  premiado  es  la  irretractabilidad.  La  aceptación consciente y  voluntaria   de   la   responsabilidad   penal  se  rige  por  el  principio  de  irretractabilidad,  en  virtud  del  cual, proferida la sentencia anticipada, el  procesado  y su defensor renuncian a controvertir la prueba y el contenido de la  acusación.  Ello implica que, descartados los motivos que eventualmente darían  lugar  a  la  impugnación  (dosificación de la pena,  mecanismos  sustitutivos  de  la  pena  privativa de la libertad y extinción de  dominio   sobre  bienes),  dichos  sujetos  procesales  carecen  de  interés  jurídico  para  interponer los recursos de ley contra el  fallo.   

Para  el  seguimiento  de  aquella  línea  jurisprudencial,   confrontar,  entre  otros:  auto  del  17  de  mayo  de  2000  (radicación  10250),  auto  del    9    de    junio    de    2000   (radicación  14860),  auto  del 5 de diciembre de 2007 (radicación  28613),  sentencia del 5 de  junio   de   2000   (radicación  15058),   sentencia   del   12   de   diciembre   de   2002   (radicación  16099) y sentencia del 4 de  septiembre  de  2003  (radicación 12768).   

5.  En  el  marco  de  la  Ley 600 de 2000,  exceptúa  la  anterior  regla  la postulación de algún motivo de nulidad, por  afectación  sustancial  del  debido  proceso o de las garantías fundamentales.  Así  que,  cuando  de  nulidad  se  trate  es  factible  recurrir  la sentencia  anticipada,  y  en  particular,  podría  interponerse el recurso extraordinario  debido  a  que  la  casación  tiene  por  fines “la  efectividad  del  derecho  material  y  de  las  garantías  de las personas que  intervienen  en  la  actuación  penal,  la  unificación  de  la jurisprudencia  nacional  y además la reparación de los agravios inferidos a las partes con la  sentencia        demandada”       (Artículo   207,  Código  de  Procedimiento  Penal,  Ley  600  de  2000).   

Sin  embargo,  aún  en  tratándose  de la  causal  de  nulidad,  es preciso que el libelista acredite el interés jurídico  para  impugnar, lo cual se logra identificando en concreto cuál es el agravio o  perjuicio  injustificado  que  su representado no debe soportar, y que dimana de  los  defectos  que  conspiran  contra  el  derecho  a  la  defensa  o  el debido  proceso.   

6. En el presente asunto es evidente que el  casacionista  no  tiene  interés  jurídico para recurrir, dado que el reproche  que  postula  se dirige básicamente a cuestionar el mérito conferido al acopio  probatorio,  tema  que  resulta  extraño  a  los  motivos  que  hacen viable la  impugnación  de la sentencia anticipada; y en modo alguno tiende a demostrar la  existencia  de  algún  defecto  en  la  estructura procesal o en las garantías  fundamentales,  que  sólo  pueda  corregirse  a  través  de la repetición del  proceso.   

Así  que,  surge  evidente  la ausencia de  interés  jurídico  en lo atinente a la sentencia anticipada que puso fin a los  trámites de instancia.   

El  censor  no  identifica  algún  defecto  concreto  que  se  hubiese  cometido  en el caso de su defendido, JUAN DE JESÚS  MORENO  CASAS,  cuya  corrección sólo sea posible invalidando lo actuado desde  algún  estadio  o  momento procesal, tampoco alude a perjuicios que se hubiesen  generado  contra  aquél,  ni indica las premisas que anteceden a ese aserto; de  modo  que  la  queja  se  reduce  al  plano  de lo especulativo, sin alcanzar la  entidad que amerita la lógica del recurso extraordinario.   

Así las cosas, el cargo será desestimado,  por  estas  razones  adicionales,  toda  vez  apenas refleja la expresión de la  manera  de pensar del censor, sin la correlativa asignación de la consecuencias  que   debieran   enmendarse   por   vía   de  nulidad  a  través  del  recurso  extraordinario.   

7.  En  síntesis,  en  la  demanda  que se  analiza,  so  pretexto de la comisión de errores de hecho, se pretende soslayar  el   principio  de  irretractabilidad  que  gobierna  en  materia  de  sentencia  anticipada,  sin  importar que el fallo se produjo después de la formulación y  aceptación    de    cargos;    decisión   ésta   voluntaria,   consciente   y  profesionalmente asistida.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de Justicia, administrando justicia en  nombre de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE   

Desestimar  las  pretensiones  de la demanda presentada por el defensor  de  JUAN  DE  JESÚS  MORENO  CASAS,  contra  el  fallo  del veintiséis (26) de  septiembre  de  dos  mil  cinco  (2005)  proferido  por  el Tribunal Superior de  Cundinamarca,   por   las   razones   expuestas  en  la  parte  motiva  de  esta  providencia.   

Contra  la  presente  sentencia  no procede  recurso alguno.   

Cópiese,  notifíquese,  devuélvase  al  Tribunal de origen y cúmplase.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ GUZMÁN                             JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                            JULIO    ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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