23924(29-02-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 23924  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado Acta No. 045  

Bogotá, D.C., veintinueve (29) de febrero de  dos mil ocho (2008).   

VISTOS:  

Decide  la  Sala  el  recurso de reposición  interpuesto  por  el  apoderado  de la señora Josefina Osorio Amaya, reconocida  como  parte  civil  en este asunto, contra el auto del pasado 14 de noviembre de  2007,  mediante  el  cual se negaron las pruebas solicitadas dentro del trámite  incidental  de  objeción al dictamen pericial, promovido a instancias del mismo  sujeto procesal.   

ANTECEDENTES:  

1. Conocida públicamente la denuncia que el  9  de  febrero  de  2004  formulara el entonces Director Nacional de Fiscalías,  doctor  JUSTO  PASTOR RODRÍGUEZ HERRERA por el hurto de varios elementos, entre  los  que  se  contaba  un reloj rolex obsequiado por Jesús Guerrero Hernández,  propietario  de  la firma Servientrega, José Alonso Pérez Huertas, Profesional  Universitario  II  de  la  Dirección  Nacional de Fiscalías  se presentó  ante  el  Vicefiscal General de la Nación -quien para ese momento tramitaba una  investigación  previa  en  contra  del  citado funcionario-, y dio cuenta de la  resolución  No.664  del  21  de  mayo  de  2003,  mediante  la  cual  el doctor  RODRÍGUEZ  HERRERA  ordenó  variar la asignación del proceso No.396679 que se  tramitaba  ante la Fiscalía 118 Delegada ante los Jueces Penales del Circuito y  facultó  al  Director  Seccional de Fiscalías para hacerlo. Igualmente hizo un  recuento     de     los     antecedentes     que    dieron    origen    a    tal  determinación.   

A   la   postre,  la  investigación  cuya  asignación  se  dispuso  variar,  se  seguía  en  contra  de  Jesús  Guerrero  Hernández,  quien  en  resolución  del 5 de mayo fue acusado de los delitos de  fraude  procesal,  falsedad  en documento público, agravada por el uso y estafa  agravada  por  la  cuantía  y se dispuso en consecuencia su captura, por hechos  relacionados  con  las  maniobras  realizadas  por  aquél  en  el  trámite  de  liquidación  de  la  sociedad  conyugal  que tenía con la señora Ana Josefina  Osorio Amaya.   

Mediante  resolución 00578 proferida por el  entonces  Director  Seccional  de  Fiscalías,  la  investigación  en contra de  Guerrero  Hernández  le  fue  asignada a la Fiscal 298 Delegada ante los Jueces  Penales  del Circuito, quien por resolución del 16 de junio de 2003 declaró la  nulidad  de  lo  actuado  a partir del cierre de la investigación y canceló la  orden  de captura, al tiempo que ordenó escuchar al procesado en ampliación de  indagatoria.   

Cumplido  lo anterior, el 24 de diciembre de  2002  se  cerró nuevamente la investigación y el siguiente  23 de febrero  de  2004,  la  Fiscal  298  de la Unidad de Delitos contra el Orden Económico y  Social  declaró  prescritas la acción penal en relación con todos los delitos  por los que se investigaba a Guerrero Hernández.   

2.  Por  tales  hechos, fundamentalmente por  haber  ordenado  la variación de la asignación de la investigación mencionada  y  haber  recibido  un  obsequio  de  parte  de  quien  ostentaba  la calidad de  procesado  en  dicho  asunto,  se  inició  investigación  formal en contra del  doctor  JUSTO  PASTOR  RODRÍGUEZ  y  se  le  vinculó  mediante  diligencia  de  indagatoria,   luego   de  lo  cual  se  le  definió  la  situación  jurídica  absteniéndose   de   imponerle  medida  de  aseguramiento  por  los  delito  se  prevaricato por acción y cohecho propio.   

No obstante, en ese proveído se declaró que  “el  delito  por  el cual se procede en este caso es  por  el  de  cohecho  impropio  (segundo  inciso  del  artículo 406 del Código  Penal),  sin  que haya lugar a definir la situación jurídica (arts. 354, 356 y  357 del C.de P.P.)”.   

Interpuesto recurso de reposición contra la  anterior  providencia,  el  17  de enero de 2005 el Fiscal del caso precluyó la  investigación  por  los  ilícitos por los que se abstuvo de afectar con medida  al    sindicado,   y   reiteró   en   continuar   la   pesquisa   por   cohecho  impropio.   

3.   Cerrada  la  investigación  Mediante  interlocutorio  del  3  de  mayo de 2005 un Fiscal de la Unidad Delegada ante la  Corte  profirió  resolución  de  acusación  en contra del doctor JUSTO PASTOR  RODRÍGUEZ  HERRERA  en calidad de autor del delito de cohecho impropio previsto  en  el  inciso segundo del artículo 406 de la Ley 599 de 2000, decisión que al  ser   recurrida   en   reposición,   el   10   de   junio   siguiente   no   se  revocó.   

4.  En  el trámite de la investigación, la  señora  Ana  Josfina  Osorio Amaya se constituyó en parte civil por intermedio  de  apoderado,  quien  explicó  sobre la procedencia de la admisión de aquella  como  sujeto  procesal en calidad de perjudicada, que si bien podría sostenerse  que      es      el      Estado     –administración  pública-  el único afectado, las conductas de los  personajes   involucrados   tenían   “como  único  propósito  desconocer  derechos  y  lesionar  el  patrimonio  económico  de la  señora   Ana   Josefina   Osorio   Amaya…”.   En  consecuencia  tasó  el  daño  material sufrido en $ 3.000.000.000 “hasta  tanto  y  en  el  transcurso del proceso, se establezca su  verdadero  valor  teniendo en cuenta que por parte existe constitución de parte  civil  en  el  proceso que adelanta la fiscalía seccional 244 como producto del  compulse  de  copias  por  la  Vicefiscalía,  ordenado  en  contra  de Guerrero  Hernández   y  Armando  Martínez  Galeano”,   su abogado.   

5.  No  obstante,  por resolución del 14 de  diciembre   de   2004,  el  Fiscal  Delegado  ante  la  Corte,  a  cargo  de  la  investigación,    admitió    la    demanda    de    constitución   de   parte  civil.   

6.  Asumida por la Corte la competencia para  el  trámite  del  juicio,  el  16 de mayo de 2006 se llevó a cabo la audiencia  preparatoria,  diligencia  en  la  cual  se  decretaron  varias  de  las pruebas  solicitadas  por  el  defensor y un dictamen pericial pedido por el apoderado de  la  señora  Ana  Josefina  Osorio  Anaya  con  el fin de estimar los perjuicios  ocasionados a ésta con la conducta investigada.   

7.  El 25 de julio de 2006 el perito rindió  el  dictamen  concluyendo que “…en el transcurso de  la  actuación  judicial  no se han allegado elementos de juicio suficientes que  acrediten  y  demuestren  la  existencia  y  alcance  de los daños materiales y  morales  presuntamente  sufridos  por la señora Ana Josefina Osorio Amaya, para  proceder  a  efectuar  el  avalúo  de  los  mismos pericialmente”1.   

Descorrido  el traslado de ley a los sujetos  procesales,  el  apoderado  de  la  señora Ana Josefina Osorio Amaya objetó el  dictamen  pericial por error grave, pues consideró que el perito incumplió las  exigencias  previstas  en  el  artículo 251 de la Ley 600 de 2000, en tanto que  basó  su  conclusión  en  referencias tangenciales de la prueba trasladada del  sumario  746608  alusivas  a  la  estimación  que  de los perjuicios hiciera el  apoderado  de  la perjudicada en ese asunto y en el testimonio de la señora Ana  Josefina  Osorio  Amaya  en  el  que  no  explicó  en  qué consistía el daño  irrogado,  agregando  que  por  una  manipulación de Jesús Guerrero ella y sus  hijos se quedaron en la calle.   

Tampoco consideró la escritura pública No.  748  del 30 de noviembre de 1994, la “la información  pertinente  de  las  que debió partir para valorar los perjuicios, ni  la  relación  causa  efecto,  pues  en  este evento la conducta  imputada   como   delito   benefició   los   intereses   de   Jesús   Guerrero  Hernández.   

Como complemento de lo anterior, refiere que  el     dictamen     “adolece    del    examen    e  investigación”  que  hicieron  dos  peritos  en  la  experticia  rendida en un proceso tramitado en el Juzgado 11 de Familia con base  en  la escritura pública mencionada “acudiendo hasta  entes  como  la  Super  Sociedades  para  determinar en cuánto sobrepasaban las  pretensiones  que  en  mayor  cuantía  a $ 500 millones de pesos fue la lesión  enorme  en  que  incurrió  el  demandado  Jesús  Guerrero Hernández. Tengo la  impresión  que  en el proceso desarrollado ante fiscalía 118 delegada ante los  jueces  penales  del  circuito  de  Bogotá  que  luego  le  fuera  adjudicado a  fiscalía  298,  se  encuentra  por  lo  menos  uno  de  los  dictámenes  a que  aludo”.   

Pidió, entonces se tuvieran como pruebas los  radicados  396679  de la Fiscalía 118 seccional y el 696642 de la Fiscalía 298  seccional,  que hacen parte del expediente y las escrituras públicas 748 y 2452  de  la  Notaría 59 de Bogotá. Además, requiere que se oficie al Juzgado 11 de  Familia  de  Bogotá para que se remita copia de la demanda presentada en 1998 a  nombre  de Ana Josefina Osorio Amaya en contra de Jesús Guerrero Hernández por  lesión  enorme  y de los dictámenes periciales practicados a instancias de las  partes.   

8. En el término de traslado de que trata el  artículo  139  de  la  Ley 600 de 2000, el apoderado de la señora Ana Josefina  Osorio   solicitó  que  al  Juzgado  11  de  Familia  se  le  pida  además  el  interrogatorio  de  parte absuelto por Jesús Guerrero en el que hizo alusión a  la  elaboración  de  inventarios  para  la liquidación de la sociedad conyugal  “los   que   necesariamente  repercutieron  en  los  perjuicios que se le irrogaron a mi representada”.   

Los  demás  sujetos  procesales  guardaron  silencio.   

9.  Por  auto del 14 de noviembre de 2007 la  Sala  negó  las  pruebas  demandadas  por  improcedentes,  pues  no  apuntan  a  demostrar  los  perjuicios  derivados de la conducta punible atribuida al doctor  RODRÍGUEZ HERRERA.   

EL RECURSO:  

Dentro de la oportunidad legal, el apoderado  de   la  señora  Ana  Josefina  Amaya  interpuso  y  sustentó  el  recurso  de  reposición contra la negativa de las pruebas.   

Insiste  en  que  el  acto  de disolución y  liquidación  de  la sociedad conyugal existente entre Ana Josefina Osorio Amaya  y  Jesús  Guerrero Hernández causó grave detrimento patrimonial a la primera,  además   de   las   conductas   falsarias  cometidas  por  el  segundo  en  las  escrituras748   del   30   de   noviembre   de   1994   y   72452  de  la  misma  fecha.   

En  el  mismo  sentido,  la  importancia del  aporte  de  los  dictámenes  que aparecen en la actuación que se tramita en el  Juzgado  11  de  familia  apunta  a “demostrarle a la  Honorable  Sala  que el dictamen rendido por el mencionado perito necesariamente  tiene  que  adolecer  de  error grave cuando a disposición de aquéllos, los de  juzgado  11  y  de  éste,  el perito ante la Sala Penal, de las mismas pruebas,  aquéllos  soportaron  cuantitativamente  un  total  de  valores económicos que  beneficiaron  al uno y perjudicaron al otro, mientras que el Dr. Prieto Nivia al  decir  de  él  no  tiene  elementos  de  juicio  suficientes  que  acrediten la  existencia  y alcance de daños materiales y morales en cabeza de la señora Ana  Josefina Osorio Anaya”.   

CONSIDERACIONES:  

La    decisión   recurrida   no   será  modificada.   

El escrito de sustentación presentado por el  apoderado  de  la  señora Ana Josefina Osorio Anaya no apunta a controvertir en  modo  alguno el fundamento fáctico o jurídico de la decisión que le negó las  pruebas  solicitadas  en el incidente que se tramita con ocasión a la objeción  por  él  presentada  al dictamen pericial rendido por el perito en este asunto,  específicamente  en  lo  que  tiene  que  ver  con  los posibles perjuicios que  hubiese  podido  sufrir  su  poderdante con la conducta imputada al doctor JUSTO  PASTOR ROFRÍGUEZ HERRERA.   

Todo  lo contrario. Los argumentos expuestos  por  este  apoderado  tienden a insistir, sobre la base de la afirmación por la  afirmación,  en  que  las  pruebas  negadas son indicativas de que un perjuicio  debió    causarse    en   contra   de   los   intereses   económicos   de   su  representada.   

Sin embargo, ahora como antes, se observa la  ausencia  de  nexo  de causalidad entre el error que dice alegar con las pruebas  que  pretende aducir para demostrarlo. Nuevamente, y so pretexto de la objeción  al dictamen, pretende demostrar la existencia de los perjuicios.   

A  este  respecto,  varias  cosas  resulta  necesario  precisar. En primer lugar, el apoderado de la señora Josefina Osorio  parece  confundir  los  escenarios  de discusión en cuanto tiene que ver, de un  lado  con  la  fuente  de la obligación económica, pues no diferencia aquellas  derivadas  del  negocio  jurídico  propiamente dicho, con el delito. De otro, y  eso  es  lo  que  no  ha  podido  exponer  como  argumento  justificativo  de la  procedencia  de  las  pruebas  demandadas,  es  por qué la conducta imputada al  doctor  RODRÍGUEZ  HERRERA  le  causó  un  concreto  perjuicio económico a la  señora  Osorio  Amaya,  diferente de los derechos patrimoniales derivados de la  sociedad  conyugal  que  tenía  con  Guerrero  Hernández  y  que  ella  estaba  reclamando  ante  el  juzgado de familia, actuación que a la postre dio lugar a  la  investigación  penal  que a su vez se inició en contra de su ex esposo por  los delitos de falsedad, estafa y fraude procesal.   

En  suma,  de  nada  sirve  en  este  asunto  pretender  acreditar  el  posible  detrimento  económico sufrido por la señora  Osorio  Amaya  con la conducta de Jesús Guerrero con ocasión de la disolución  y  liquidación  de  la  sociedad  conyugal,  no  sólo porque las declaraciones  correspondientes  habrán  de  darse por parte del juzgado de familia que conoce  el  asunto, sino porque pretender identificar las consecuencias de la actuación  del  mencionado  con las que podrían derivarse del comportamiento delictivo que  se   le  ha  atribuido  al  doctor  RODRÍGUEZ  HERRERA  en  la  resolución  de  acusación,   pone   seriamente   en   tela  de  juicio  la  procedencia  de  su  reconocimiento  como  parte  civil  en  este  proceso, tema que será abordado a  fondo en la sentencia.   

Por lo expuesto, entonces, no se revocará el  auto recurrido.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

No revocar el auto  que  negó las pruebas pedidas en el trámite incidental, por el apoderado de la  señora Ana Josefina Osorio Amaya.   

Contra   esta decisión no procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

ALFREDO        GÓMEZ  QUINTERO                      MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE LEMOS   

AUGUSTO           IBAÑEZ  GUZMÁN                                 JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS                                   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                            JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA     

                                                   JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                             

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

1 Folio  101, c.o. 1 de la Corte.     

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