26217(26-10-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  26217   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO  PONENTE   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

APROBADO ACTA No.122  

Bogotá, D. C., veintiséis (26) de octubre de  dos mil seis (2006).   

VISTOS  

Decide  la  Sala  si es procedente admitir la  demanda    de   casación   presentada   por   el   defensor   de   GUSTAVO  ADOLFO  QUINTERO  ORTIZ  contra la  sentencia  dictada  el  1º  de  febrero  del  2006  por el Tribunal Superior de  Montería.   

HECHOS Y ACTUACIÓN  PROCESAL  

Cuando  en  el  año de 1993 Humberto y Lucas  Efraín  Salas  Alonso  ingresaron  a  trabajar  como  vendedores  en la empresa  Representaciones   Districoop   Ltda.,   su   representante  legal  –GUSTAVO      ADOLFO      QUINTERO  ORTIZ-    les  exigió  la  firma  de  una  letra de cambio por la suma de dos  millones  de pesos que haría las veces de póliza de manejo, de manera que a la  terminación del contrato les sería devuelta.   

Sin  embargo,  en  septiembre  de 1995 fueron  notificados  por  un  juzgado  civil  del circuito de Bogotá del mandamiento de  pago  por  tres  millones  de pesos, librado en un proceso ejecutivo singular al  que  se  adujo  como título de recaudo la indicada letra de cambio, llenada por  el      señor      QUINTERO     ORTIZ.   

El  7  de  diciembre  del  2000,  un  fiscal  seccional   de  Bogotá  formuló  resolución  acusatoria  contra  QUINTERO  ORTIZ  por los delitos de fraude  procesal  y estafa agravada, decisión que el 13 de diciembre del 2001 confirmó  un  fiscal  delegado  ante  el  Tribunal  Superior  de  la  misma ciudad, con la  aclaración  que el ilícito contra el patrimonio económico no había alcanzado  consumación.   

Mediante sentencia del 1º de marzo del 2004,  el  Juzgado  13  Penal del Circuito de Bogotá lo condenó por esos delitos a 30  meses  de  prisión  y  de inhabilidad para el ejercicio de derechos y funciones  públicas.   

La providencia fue impugnada por el defensor,  quien  solicitó  se  declarara la prescripción de la acción penal y, además,  cuestionó  la  valoración  de  la  prueba  testimonial recaudada, ya que en su  criterio   no   merecía   la   credibilidad   otorgada   por   el  A  quo. Por este motivo, y también porque  la  existencia  de  versiones encontradas no permitía obtener certeza acerca de  la responsabilidad del procesado, pidió la absolución.   

Remitido  el  proceso al Tribunal Superior de  Montería  en  virtud  de  las  medidas  de descongestión adoptadas por la Sala  Administrativa   del   Consejo  Superior  de  la  Judicatura,  esa  Corporación  confirmó  el  fallo en la fecha que se dejó indicada, pero redujo la pena a 24  meses.   

        LA  DEMANDA Y SUS CONSIDERACIONES   

Dos  cargos  formuló  el  defensor contra la  sentencia  de  segunda  instancia: que se dictó en un juicio viciado de nulidad  por  violación  del  derecho de defensa, y que se violó de manera indirecta la  ley   sustancial   por   error   de   derecho   en   la   apreciación   de   la  prueba.   

En    desarrollo   de   la   primera  censura,  afirma que se vulneró  el   derecho   de  defensa  porque  el  apoderado  que  el  señor  QUINTERO  designó  el  18 de diciembre de  1997  para  que lo asistiera a partir de la diligencia de indagatoria, renunció  al  cargo  el  2  de marzo de 1998 sin haber realizado ninguna actuación. Desde  esa  fecha,  hasta  el  24  de  mayo  del 2000 que se le nombró otro de oficio,  careció  de  abogado.  Tampoco  el  nuevo  cumplió ninguna gestión, porque el  mismo  día de su posesión se declaró cerrada la investigación y no presentó  el estudio precalificatorio.   

Por  lo  tanto,  en la instrucción el señor  QUINTERO  sólo  contó  con  defensa  técnica  durante un período de 2 meses y 15 días, sin que además se  hubiera  desarrollado  alguna  actividad  en  su  provecho,  no  obstante que la  cantidad  de  citas  hechas  por el indagado le aportaban a la defensa abundante  material  para  una petición probatoria, en la que igualmente podía incluir la  ampliación    de    los    testimonios   ya   recibidos   para   efectuar   los  contrainterrogatorios pertinentes.   

Solicita,  en consecuencia, que se declare la  nulidad  de  lo  actuado  a partir de la resolución que dispuso el cierre de la  investigación.   

En   el  segundo  cargo, le atribuye al Tribunal un error de derecho por  falso  juicio  de legalidad en la valoración de algunas piezas correspondientes  al  proceso  ejecutivo,  que los denunciantes aportaron sin la debida constancia  de  autenticidad, lo que impedía que fueran apreciadas porque se desconoció la  exigencia  legal  en  cuanto  a  los  requisitos  que  debe  cumplir  la  prueba  trasladada.   

Si    el   Ad  quem  hubiera  atendido los mandatos del artículo 239  de  la  Ley 600 del 2000 y, por esa razón, no hubiera valorado esos documentos,  la  sentencia  habría  tenido que ser absolutoria por falta de prueba acerca de  la materialidad de los delitos de estafa y fraude procesal.   

Pide que se case la sentencia y, en su lugar,  se provea en el sentido señalado.   

Formulada  la  demanda en estos términos, es  evidente  que  no  reúne  los  requisitos  mínimos  para ser admitida, por las  siguientes razones:   

Con     relación    al    primer  cargo,  porque de la revisión de  la   actuación   que  forzosamente  debe  hacer  la  Corte  para  verificar  el  cumplimiento  de las garantías fundamentales, se advierte que si bien es cierto  durante  la  instrucción  el procesado contó con defensa técnica sólo en los  períodos  señalados  en  la demanda, también lo es que en el interregno no se  realizó   ninguna   actividad   probatoria,  de  manera  que  la  irregularidad  denunciada        no        tiene        el        carácter        sustancial  que para invalidar el proceso  exige  el  numeral  2º del artículo 310 del Código de Procedimiento Penal, lo  que  torna  infundado  el  cargo  y conduce, por lo mismo, al incumplimiento del  requisito   previsto   en   el  numeral  3º  del  artículo  212  del  estatuto  procesal.   

Respecto     de     la     segunda  censura, el demandante carece de  interés  para  proponerla  porque  el  tema no fue objeto de controversia en el  recurso  de  apelación interpuesto contra el fallo de primera instancia, lo que  le  impide  introducir  el  tema en el extraordinario de casación pues, como lo  tiene dicho de manera reiterada la jurisprudencia de la Corte,   

[c]uando la sentencia de segunda instancia es  de  carácter  confirmatorio,  se impone, para la procedencia de la impugnación  extraordinaria,  el   cumplimiento de las siguientes condiciones:  (1)  que  el  fallo  de  primer  grado sea desfavorable en todo o parte al sujeto que  pretende  acceder  en  casación;  (2)  que  dicho sujeto haya interpuesto en su  contra  recurso  de  apelación;  y  (3)  que  los  aspectos  impugnados en  casación   guarden  identidad  temática  con  los  que  fueron  objeto  de  la  apelación.    

Esta  última  exigencia  se fundamenta en la  consideración   de  que  el  impugnante  renuncia  también  al  interés  para  recurrir,  aunque  en  forma  parcial,  cuando siendo la decisión desfavorable,  impugna  unos aspectos y consiente otros. En estos casos, ha sido dicho, solo le  es  permitido  impugnar  en  sede extraordinaria los puntos que fueron objeto de  cuestionamiento  a  través de la apelación, salvo que se trate de nulidades, o  de  fallos  consultables,  hipótesis  en  las  cuales la Corte ha reconocido la  procedencia  de  la  casación,  independientemente  de  que el fallo de primera  instancia  haya sido o no  apelado, o del motivo de la apelación invocado.  (Sentencia  del  27  de  agosto  del  2003,  radicado  17.160).   

Por esta razón la demanda debe ser igualmente  inadmitida,  según  lo  prevé  el  artículo  213 del Código de Procedimiento  Penal.   

Como  además  no  se  advierte violación de  derechos  fundamentales  que  hagan  aconsejable la intervención oficiosa de la  Corte,   se   ordenará   devolver   el   expediente  al  Tribunal  Superior  de  Bogotá.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

INADMITIR la demanda  de    casación   presentada   por   el   defensor   del   señor   GUSTAVO  ADOLFO  QUINTERO  ORTIZ  contra la  sentencia  dictada  el  1º  de  febrero  del  2006  por el Tribunal Superior de  Montería.   

En  consecuencia,  se  ordena  devolver  el  expediente al Tribunal de origen.   

Contra   este   auto   no  procede  recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

  MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

Comisión    de  servicio   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                          ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

         Permiso   

ÁLVARO   O.  PÉREZ  PINZÓN                                                           MARINA  PULIDO  DE  BARÓN            

JORGE  L.  QUINTERO  MILANÉS                           YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS             

  JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA            JAVIER ZAPATA  ORTIZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria    

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