13572 (16-01-98)

1998

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    JUSTICIA  PENAL  MILITAR  /  ALTERNATIVIDAD  PENAL-Inaplicación    

El artículo 1o. de  la  Ley 415 de 1997 modificó, es cierto, el régimen de la libertad condicional  en  términos  favorables  para  el  condenado,  salvo las excepciones que allí  mismo  se  contemplan,  pero  de  manera  exclusiva para los casos en los que se  aplica  el Código Penal y no el Código Penal Militar, pues el artículo 1o. de  esa  preceptiva  es  claro  al reformar el Código Penal introduciendo en él un  nuevo    artículo    72A,   en   el   que   se   plasman   las   modificaciones  invocadas.   

Sin embargo, como en el Código Penal Militar  su  artículo  66  regula  la  libertad  condicional, y sobre él no ha recaído  modificación  ni  adición  alguna,  es  claro  que  se trata de dos regímenes  penales  distintos,  y  que la ley 415 no extendió su alcance más allá de las  situaciones contempladas en el Código Penal, Decreto 100 de 1980.   

PROCESO No. 13572  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                  Magistrado Ponente, Dr.   

                  JUAN MANUEL TORRES FRESNEDA   

                  Aprobado por Acta No.01   

Santafé de Bogotá, D.C., dieciséis (16) de  enero de mil novecientos noventa y ocho (1998).   

          Resuelve  la  Sala  las  solicitudes  de  libertad provisional “por  presunta  pena  cumplida”  hechas  por  los  procesados  RAFAEL  NORBERTO MARTIN  VELOZA, JOSE EDUARDO PIZA HERNANDEZ y HUMBERTO GOMEZ OLARTE.    

          CONSIDERACIONES DE LA SALA   

          1.-   Como los solicitantes invocan en su favor los beneficios  que  la  ley  415  de  diciembre  19  de  1.997  sobre  alternatividad  penal  y  descongestión  carcelaria,  introdujo  respecto  de la libertad condicional, se  impone  precisar  ante  todo  que  la  referida  ley no les es aplicable por las  razones que siguen:   

          Los  procesados  señores  RAFAEL NORBERTO MARTIN VELOZA y HUMBERTO  GOMEZ  OLARTE  fueron  juzgados y condenados por infracciones contempladas en el  Código  Penal Militar y de conformidad con los trámites y competencias fijados  en dicho estatuto.   

          Por  su  parte el artículo 1o. de la Ley 415 de 1997 modificó, es  cierto,  el  régimen de la libertad condicional en términos favorables para el  condenado,  salvo  las excepciones que allí mismo se contemplan, pero de manera  exclusiva  para  los casos en los que se aplica el Código Penal y no el Código  Penal  Militar,  pues el artículo 1o. de esa preceptiva es claro al reformar el  Código  Penal introduciendo en él un nuevo artículo 72A, en el que se plasman  las modificaciones invocadas.   

          Sin  embargo,  como  en  el  Código  Penal Militar su artículo 66  regula  la  libertad  condicional,  y  sobre él no ha recaído modificación ni  adición  alguna,  es  claro que se trata de dos regímenes penales distintos, y  que  la  ley  415  no  extendió  su  alcance  más  allá  de  las  situaciones  contempladas en el Código Penal, Decreto 100 de 1980.   

            Bajo  las  anteriores premisas, la situación para los procesados  RAFAEL   NORBERTO   MARTIN   VELOZA   y   HUMBERTO  GOMEZ  OLARTE  sigue  siendo  sustancialmente  idéntica  a la que respectivamente, se analizó mediante autos  de  noviembre  12  y  19 últimos (fls. 38 y 70 C.P.) para negarles, “por factor  subjetivo”   (fundada   readaptación  social,  art.  66  C.P.M.),  la  libertad  provisional,  prevista  en  su  caso  en el artículo 639-2 del Código de Penal  Militar.   

          En  tales ocasiones la Sala, decidió que dichos procesados debían  cumplir  en  detención  la  totalidad de las penas que les fueron impuestas: 66  meses  de  prisión  a  Martín Veloza y 54 meses a Gómez Olarte, de suerte que  como  ese  lapso  no ha sido superado, pues el primero invoca un descuento de 55  meses  y  20  días  y el segundo 38 meses y 16 días de nuevo se les negará la  libertad provisional en mención.   

          2.-  JOSE  EDUARDO  PIZA HERNANDEZ por primera vez solicita en esta  Corte  la  referida libertad (fl. 122) y dice que lleva en detención 31 meses y  25  días,  a los cuales se deben sumar 12 meses y 23 días, por lo cual habría  “superado  ampliamente  las  tres quintas (3/5) partes de la pena impuesta” (fl.  132).   

          Sin  embargo,  conforme  ya se vio, tampoco en su caso es aplicable  la  ley  415 de 1997, por lo que resulta exigible el descuento de las 2/3 partes  de  la  pena,  y  el  cumplimiento  de  las  demás  exigencias  impuestas en el  artículos 66 del Código Penal Militar.   

          Pues  bien:  dicho  procesado  fue  privado de la libertad el 18 de  octubre  de  1.994 (fl. 357 cdno. 1) y recobró la libertad en enero 26 de 1.996  (fl.  371  cdno.  2);  luego volvió a prisión en agosto 27 de 1.996 (fl. 475),  donde  se  encuentra  hasta hoy, o sea que lleva en detención física 2 años 7  meses y 28 días.   

          A  lo  anterior  se  suman por dedicación laboral en la respectiva  cárcel  de Facatativá, 14 meses y 24 días (art. 82 ley 65 de 1.993), pues con  números  473,  401,  023  y  003 (fls. 137, 138, 139 y 140) se le certifican en  1.995,  1.996  y  1.997,  6.227  horas  trabajadas  en diferentes áreas, lo que  totaliza  en  detención 3 años, 11 meses y 3 días equivalentes a 47 meses y 3  días  que  superan  los 44 meses constitutivos de las 2/3 partes de su pena que  alcanzó a los 66 meses de prisión.   

          Igualmente  se  adjuntan a la petición de libertad certificaciones  y  Consejo  Disciplinario sobre “conducta  ejemplar” (fls. 141, 142 y 144),  y  constancia  de la “Jefe del Grupo Prontuarial del Departamento Administrativo  de Seguridad” (fl. 143).   

          Pero,  como  se  ha  reiterado  en  las  decisiones ya aludidas que  negaron  “por el factor subjetivo” la libertad a los coprocesados Martín Veloza  y  Gómez  Olarte,  como también en los autos que no las repusieron (fls. 103 y  111),   al   igual  que  aquellos  el  solicitante  se  encuentra  en  su  misma  situación:   recuérdese  que  Piza  Hernández  fue  condenado, junto con  Martín  Veloza, por los delitos de peculado por apropiación, favorecimiento de  la  fuga  y “falsedad ideológica en ejercicio de sus funciones” (fls. 588 y 688  cdno.  2),  conductas  que  se  revisten  de  la  contradicción frontal con las  obligaciones       impuestas      en      los      artículos      2�  y  218  de  la Carta Política que le  asignaban  como  representante  de la autoridad la obligación de proteger a los  residentes  en Colombia en su vida, honra y bienes y como miembro de la policía  el  de  garantizar  los  derechos  y  libertades  con  miras al logro de la paz,  obligaciones  todas  contrapuestas  por el interés egoísta del lucro personal,  según  lo  predica  diáfanamente  la  sentencia,  en términos que exhiben una  personalidad  proclive  al delito y a esta hora marginan los requisitos que para  el  otorgamiento  de  la  libertad  condicional  puntualiza  el artículo 66 del  Código Penal Militar.    

          Debe  también  cumplir, pues, este procesado la totalidad de la ya  dicha pena impuesta.   

          En   mérito   de   lo   expuesto,   la   Corte   Supre­ma  de  Justicia  en Sala de Casación  Penal,   adminis­trando  justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley,   

          RESUELVE   

          NEGAR  LA LIBERTAD provisional solicitada  por  los procesados RAFAEL NORBERTO MARTIN VELOZA, JOSE EDUARDO PIZA HERNANDEZ y  HUMBERTO GOMEZ OLARTE.   

Cópiese,      notífiquese      y  cúmplase.   

          CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE   

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                               RICARDO     CALVETE  RANGEL                                     

JORGE    CORDOBA    POVEDA                           JORGE    ANIBAL    GOMEZ  GALLEGO   

CARLOS   E.  MEJIA  ESCOBAR                       DIDIMO PAEZ VELANDIA   

NILSON  PINILLA  PINILLA                             JUAN    MANUEL    TORRES  FRESNE­DA   

        PATRICIA SALAZAR CUELLAR   

        Secretaria   

     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *