13572 (10-02-98)

1998

Asistente Jurídico Inteligente

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    VIGENCIA  DE  LA  LEY/  REDENCION  DE  PENA/  JUSTICIA PENAL MILITAR   

En  la  providencia  impugnada  se  dijo  por  qué  la  ley  415  de diciembre 19 de 1.997 modificó  expresa  y exclusivamente “el  Código  Penal  común”,  dejando  así por fuera de su órbita el Código Penal  Militar,  el  cual,  en  estas  claras  condiciones, no  tiene  con  qué “integrarse”, pues dicho principio del  artículo  13  supone  la  vigencia de las respectivas  normatividades,  en este caso las de los dos referidos  Códigos,  mas  ya  se  vio  que,  explícitamente,  la  ley  415 expresó en el  artículo  1°:  “El  Código Penal tendrá un nuevo artículo 72A del siguiente  tenor:”.   

Se aprecia entonces que de manera específica  adicionó  el  artículo 72 del Código Penal, y no ningún otro. De suerte que,  ante  semejante  precisión, no haya nada que interpretar, resultándose vedado,  pues,  al aplicador de la norma (en el presente caso esta Sala) ir más allá de  lo  que  ésta  dice  (arts. 27 y 28 C.C.) y, por extensión, hacerla valer para  otros casos.   

Además,  dentro  de las “motivaciones” de la  referida  ley  415,  se dice, también expresamente, que las disposiciones de la  misma  son  “tendientes  a  descongestionar los establecimientos carcelarios del  país”,    propósito    que    excepcionalmente   se  obtiene  en  tratándose  reclusos  juzgados  por  las  normas  del  Código  Penal  Militar,  no sólo porque éstos son francamente la  minoría  de  la  masa  delincuencial  del  país,  y  en buen grado sometidos a  reclusión  por  separado,  sino que en no pocas oportunidades las conductas que  se  les  imputa  no tienen relación con el servicio de Fuerza Pública, eventos  en que no es aplicable el Código Penal Militar (art. 221 C.N.).   

Dada    la    mencionada    exclusividad  de la ley 415 con respecto al  Código  Penal “común”, devienen impertinentes los derechos a la “favorabilidad  y  a  la  igualdad” en que también se sustentan los recursos de reposición que  se   resuelve   a   través   de   este  auto,  porque  tanto  el  uno  como  el  otro  suponen una pluralidad,  bien  de  tránsito  de leyes, ora de situaciones factuales regidas por la misma  ley,  y  se acaba de ver que las “situaciones” (hechos punibles) que se predican  de  las  personas  juzgables  por  el  Código  Penal  Militar  (como  los aquí  procesados),  están  expresamente  excluidas  del  ámbito  aplicacional  de la  referida ley 415.   

Por  último, cuando luego de excepcionar una  serie  de  delitos, el artículo 1° de la multicitada ley, menciona “los demás  delitos”  como gobernables por ese artículo 72A “del Código Penal”, obviamente  se refiere con exclusividad a los contemplados en este último.   

PROCESO No. 13572  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                  Magistrado Ponente, Dr.   

                  JUAN MANUEL TORRES FRESNEDA   

                  Aprobado por Acta No.15   

Santafé  de  Bogotá,  D.C.,  diez  (10) de  febrero de mil novecientos noventa y ocho (1998).   

          La  Sala  resuelve  el  recurso  de reposición interpuesto por los  procesados  JOSE  EDUARDO  PIZA HERNANDEZ y HUMBERTO GOMEZ OLARTE contra el auto  de  enero  16  último,  mediante  el cual se les negó la libertad provisional,  junto con el procesado RAFAEL NORBERTO MARTIN VELOZA.    

          CONSIDERACIONES DE LA SALA   

          1.-  En el ameritado auto (fls. 170 a 174) se consideró que la ley  415  de  diciembre 19 de 1.997, en la cual apoyaron su solicitud de libertad los  acusados,  no  era  aplicable  a  éstos,  miembros  de  la Fuerza Pública como  agentes  y  patrullero (Rafael Martín Veloza) de la Policía Nacional, quienes,  en  consecuencia,  debían  seguir  sujetos  a las previsiones del Código Penal  Militar  y  concretamente,  para  efectos  de  la  libertad  provisional, por su  artículo 639-2.   

          Se  argumentó  al  efecto que la referida ley 415, en el artículo  1�  “modificó, es cierto,  el  régimen  de  la  libertad  condicional  en  términos  favorables  para  el  condenado,  salvo  las excepciones que allí mismo se contemplan, pero de manera  exclusiva  para  los casos en los que se aplica el Código Penal y no el Código  Penal   Militar,  pues  el  artículo  1�   de  esa  preceptiva  es  claro  al  reformar  el  Código  Penal  introduciendo  en  él  un  nuevo  artículo  72A,  en  el  que  se  plasmen las  modificaciones invocadas” (fl. 171), y añadió la Sala:   

          “Sin  embargo,  como  en  el  Código Penal Militar su artículo 66  regula  la  libertad  condicional,  y  sobre él no ha recaído modificación ni  adición  alguna,  es  claro que se trata de dos regímenes penales distintos, y  que  la  ley  415  no  extendió  su  alcance  más  allá  de  las  situaciones  contempladas      en      el      Código      Penal,     Decreto     100     de  1.980”.       

          2.-  Refiriéndose  a dichos argumentos, el procesado José Eduardo  Piza  Hernández  dice  que  “me  queda  el  gran  y  profundo vacío, de porque  entonces  no se da aplicabilidad al Principio de Integración, contemplado en el  Código  de  Justicia  Penal  Militar, de entonces para qué esta dicha norma en  ese  ordenamiento, creo firmemente que es en casos como el que nos ocupa, en que  cobra  plena  validez  y vigencia ese precepto, pues si efectivamente la Ley 415  no  contemplo  como  excepción  a los Condenados o sentenciados por la Justicia  Penal Militar, mal podría hacerse al interpretarla”. (fl. 182).   

          Invoca  los  principios  de igualdad y favorabilidad y anota que el  artículo    72A    del   artículo   1�  de  la  mencionada  ley  415, luego de relacionar los delitos que  excepciona,    dice    que    “para    los   demás  delitos  el  beneficio  de  Libertad  Condicional  se  concederá  de  la  siguiente  manera: “(fl. 183, subrayas del original), por lo  cual   ha   de  entenderse  que  “está  implícito  que  lo  que  no  estuviere  excepcionado”   podía  acogerse  a  dicha  ley  (fl.  cit.  infra),  y  agrega:   

          “Con   la   misma   humildad  y  respeto,  me  pregunto  Honorables  Magistrados:  Acaso  una  persona condenada por Homicidio Simple por la Justicia  Ordinaria  y  otra  por  la  Penal Militar, a los mismos años, pueden al amparo  Constitucional   tener   excepciones   en   la  Ejecución  de  sus  respectivas  Sentencias?” (fl. 184).    

          Pide  entonces  que  el  auto atacado se reponga y se le conceda la  libertad con fundamento en la citada ley 415.   

          –  Por su parte, el procesado Humberto Gómez Olarte también acude  al  “principio  de  integración”  previsto en el artículo 13 del Código Penal  Militar,  como  también  a  los  principios  de igualdad y del debido proceso y  precisa:   

          “Estamos  pues a un tránsito de legislación penal y la norma cuya  legislación  y  norma  cuya aplicación se solicita crea derechos substanciales  en  favor  de  las  personas  condenadas  o  sindicadas,  por ende en mi caso en  concreto,  que no me encuentro dentro de las excepciones propuestas en la norma,  (dado  que  los  hechos  sucedieron  antes de entrar en vigencia la norma que lo  excepciona),  se  impone  por ello el criterio de favorabilidad como lo consagra  el   ordenamiento   penal   militar   en  su  artículo  6  xto.  Resultando  su  aplicabilidad  mas  beneficiosa  que consagrada en el artículo 66 C.J.P.M., por  lo  que  de  pleno  derecho  abra  de aplicarse, siempre y cuando los requisitos  allí propuestos se den” (fl. 192 infra).   

          Agrega  que  “no es dable pensar en excepcionarme RETROACTIVAMENTE”  (fl.  cit.) y, en lo restante (fls. 194 a 196) su escrito es igual al presentado  por el coprocesado José Eduardo Piza Hernández.   

          3.-  Pues  bien:  el  principio  de  “integración”  citado por los  recurrentes,  aparece  así  consagrado  en  el  artículo  13 del Código Penal  Militar:  “Integración.  En  aquellas  materias  que  no se hallen expresamente  reguladas  en  este  código, son aplicables las disposiciones del Código Penal  común”.   

          Pero  ya en la providencia impugnada se dijo por qué la ley 415 de  diciembre   19   de   1.977   modificó   expresa  y  exclusivamente  “el  Código  Penal  común”, dejando  así  por fuera de su órbita el Código Penal Militar, el cual, en estas claras  condiciones,      no      tiene      con     qué  “integrarse”,  pues  dicho principio del artículo 13  supone la vigencia de las respectivas normatividades,  en  este  caso las de los dos referidos Códigos, mas  ya   se   vio  que,  explícitamente,  la  ley  415  expresó  en  el  artículo  1�:  “El  Código  Penal  tendrá un nuevo artículo 72A del siguiente tenor:”.   

          Se   aprecia  entonces  que  de  manera  específica  adicionó  el  artículo  72  del  Código  Penal,  y  no  ningún  otro.  De  suerte que, ante  semejante  precisión, no haya nada que interpretar, resultándose vedado, pues,  al  aplicador  de  la  norma (en el presente caso esta Sala) ir más allá de lo  que  ésta dice (arts. 27 y 28 C.C.) y, por extensión, hacerla valer para otros  casos.   

          Además,  dentro  de las “motivaciones” de la referida ley 415, se  dice,  también  expresamente, que las disposiciones de la misma son “tendientes  a  descongestionar  los  establecimientos carcelarios del país”, propósito que  excepcionalmente      se     obtiene  en  tratándose  reclusos  juzgados  por  las normas del Código  Penal  Militar,  no  sólo  porque éstos son francamente la minoría de la masa  delincuencial  del  país,  y en buen grado sometidos a reclusión por separado,  sino  que  en  no  pocas oportunidades las conductas que se les imputa no tienen  relación  con el servicio de Fuerza Pública, eventos en que no es aplicable el  Código Penal Militar (art. 221 C.N.).   

         –          Dada         la         mencionada         exclusividad   de   la  ley  415  con  respecto  al  Código  Penal  “común”, devienen impertinentes los derechos a la  “favorabilidad  y  a  la  igualdad” en que también se sustentan los recursos de  reposición  que se resuelve a través de este auto, porque tanto el uno como el  otro     suponen    una    pluralidad,  bien de tránsito de leyes, ora de situaciones factuales regidas  por  la misma ley, y se acaba de ver que las “situaciones” (hechos punibles) que  se  predican  de  las  personas juzgables por el Código Penal Militar (como los  aquí  procesados), están expresamente excluidas del ámbito aplicacional de la  referida ley 415.   

         Por  último, cuando luego de excepcionar una serie de delitos, el  artículo   1�  de  la  multicitada  ley,  menciona  “los  demás  delitos”  como  gobernables  por  ese  artículo  72A “del Código Penal”, obviamente se refiere con exclusividad a los  contemplados en este último.   

         No se repondrá, pues, el auto recurrido.   

         En   mérito   de   lo   expuesto,   la   Corte  Supre­ma  de Justicia en Sala de Casación  Penal,   adminis­trando  justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley,   

        RESUELVE   

         NO   REPONER   el   auto   impugnado.   

Cópiese,      notífiquese      y  cúmplase.   

        JORGE E. CORDOBA POVEDA    

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                                        RICARDO     CALVETE     RANGEL                                           

CARLOS   GARLVEZ   ARGOTE                                           JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO   

CARLOS   E.  MEJIA  ESCOBAR                                          DIDIMO PAEZ VELANDIA   

NILSON   PINILLA   PINILLA                               JUAN  MANUEL  TORRES  FRESNE­DA   

        PATRICIA SALAZAR CUELLAR   

        Secretaria   

   

    

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