STP1516-2026

FEBRERO

Asistente Jurídico Inteligente

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CARLOS  ROBERTO SOLÓRZANO GARAVITO  

Magistrado  Ponente  

  

  

STP1516-2026  

Radicado   N.° 151828  

Acta  No. 028  

  

  

  

Bogotá  D. C., diez (10) de febrero de dos mil veintiséis (2026).  

  

            

            

1. La          Sala se pronuncia sobre la impugnación que Luis          Carlos De La Rosa Cantillo          interpuso          contra el fallo de tutela del 15 de octubre de 20251,          proferido          por la Homóloga Sala de Casación Laboral. En esa          providencia,          se negó el amparo de sus derechos fundamentales al debido          proceso, al trabajo en condiciones dignas y justas, al mínimo          vital y al acceso a la administración de justicia,          presuntamente          vulnerados por la Sala Laboral del Tribunal Superior del Distrito          Judicial de Bogotá.  

            

2. De          conformidad con el auto admisorio de la demanda del 6 de octubre de          2025, al presente asunto fueron vinculados el Juzgado          Catorce Laboral del Circuito de Bogotá, la          Sala Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá,          además de          las partes e intervinientes dentro          del proceso ordinario laboral de radicado n.° 11001-31-05-014          2019-00778-02.  

  

            

II. HECHOS  

            

3. Así          los expuso la Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de          Justicia:  

  

«Ante  el Juzgado Catorce Laboral del Circuito de Bogotá, el hoy  accionante promovió demanda ordinaria laboral contra CICSA  Colombia S. A., con el fin de que se declarara que la relación  laboral iniciada entre las partes el 3 de noviembre de 2015 finalizó  el 23 de enero de 2018 por despido sin justa causa imputable al  empleador, y que se le adeudaban salarios, prestaciones sociales y  vacaciones. En consecuencia, solicitó el pago de las  acreencias laborales debidas, así como las indemnizaciones por  despido injustificado y por mora, tomando como último salario  la suma de $1.000.000.  

  

Por  sentencia de 29 de febrero de 2024, el juzgado de conocimiento  resolvió condenar a la demandada al pago de prestaciones  sociales en la suma de $1.090.464 y la absolvió respecto de  las demás pretensiones de demanda.  

  

Inconforme  con la decisión anterior, la parte demandante presentó  recurso de apelación ante la Sala Laboral del Tribunal  Superior del Distrito Judicial de Bogotá magistratura que, por  sentencia de 31 de julio de 2025 confirmó la decisión  de primera instancia.  

El  pretensor cuestionó la decisión del Tribunal Superior  al considerar que efectuó una valoración arbitraria y  parcial de las pruebas al otorgar valor probatorio absoluto a la  versión del empleador y a los testimonios de sus subordinados,  así como a la prueba de polígrafo practicada, sin  realizar un análisis crítico ni una valoración  equilibrada conforme a las reglas de la sana crítica,  desestimando injustificadamente las explicaciones que él  ofreció.  

  

Afirmó  que su despido fue injustificado y desproporcionado, pues el hurto  del equipo bajo su responsabilidad fue un hecho ajeno a su control,  sin que existiera prueba directa de culpa o negligencia,  configurándose un uso arbitrario del poder disciplinario.  Señaló además que el Tribunal omitió  analizar si la empresa cumplió con su deber de garantizar  condiciones de seguridad en el lugar de trabajo y aceptó el  uso del polígrafo sin verificar su voluntariedad ni idoneidad  científica, contrariando la jurisprudencia que lo considera un  medio probatorio no vinculante.  

  

Cuestionó  igualmente que se exonerara al empleador del pago de la sanción  moratoria del artículo 65 del Código Sustantivo del  Trabajo, pese a haberse reconocido la ilegalidad del descuento  practicado sobre su liquidación final. Indicó que el  Colegiado valoró indebidamente la supuesta buena fe de la  empresa, cuando ésta realizó un descuento unilateral  sin orden judicial ni autorización válida, lo que  constituyó una actuación ilegal y contraria al  principio de irrenunciabilidad de los derechos laborales.  

  

Sostuvo  que se desconocieron los principios de favorabilidad, primacía  de la realidad, proporcionalidad y progresividad de los derechos  laborales, así como el precedente jurisprudencial que exige  aplicar de manera automática la sanción moratoria  frente a retenciones salariales injustificadas. Consideró que  el juez plural debió aplicar el artículo 65 del CST en  su finalidad sancionatoria y disuasiva, pues la actuación  empresarial no demostró buena fe y vulneró derechos  fundamentales».  

            

4. Con          fundamento en lo anterior, el accionante acude al juez de tutela          para que, por esta vía, se otorgue protección          de las prerrogativas constitucionales invocadas y, para su          efectividad, se          deje sin efecto la sentencia proferida el 31 de julio de 2025 por la          Sala Laboral del Tribunal Superior de Bogotá para que, en su          lugar, emita una nueva sentencia acorde a sus argumentos.  

            

III. FUNDAMENTOS          DEL FALLO IMPUGNADO  

            

5. El          15 de octubre de 2025 la          Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia          resolvió la solicitud de amparo.  

            

6. La          Homóloga Laboral hizo un estudio de          fondo de          la providencia censurada,          dado que encontró acreditados los requisitos generales de          procedibilidad, especialmente, los de inmediatez y subsidiariedad.          El primero, toda vez que, la acción se promovió el 12          de agosto de 2025, es decir, dentro de los seis (6) meses siguientes          a la fecha en que se profirió la sentencia reprochada en el          trámite constitucional (31 de julio de 2025) y, el segundo,          habida cuenta que el promotor se encontraba muy alejado del quantum          requerido para acceder al recurso extraordinario de casación,          situación de la que infirió que no tenía por          qué interponer estrictamente tal medio excepcional.  

            

7. Seguidamente          hizo una descripción de la decisión del Tribunal.          Comenzó por advertir que el juez colegiado acudió al          artículo          62 del Código Sustantivo del Trabajo para determinar si la          terminación del contrato de trabajo se encontraba o no          amparada en una justa causa legal, en tanto esa disposición          establece de manera taxativa los hechos o conductas atribuibles a          las partes que facultan la terminación unilateral de la          relación laboral con justa causa, sin lugar al pago de          indemnización.  

            

8. Encontró          que,          conforme a la carta de despido incorporada en el proceso, el          empleador arguyó como justa causa para terminar el contrato          el incumplimiento grave por parte del demandante de sus          obligaciones, en particular, la falta de diligencia y cuidado en el          manejo de equipos, materiales y herramientas asignadas para la          ejecución de su labor ‹‹por          no cumplimiento del procedimiento establecido para su uso››,          lo que generó el extravío de una herramienta de          trabajo (literal a) numeral 6.° del artículo 62 del CST).  

            

9. Anotó          que el Tribunal, para          definir la existencia de la justa causa conforme a lo planteado,          indicó que al juez le correspondía estudiar las          pruebas aportadas para verificar ‹‹i)          si las conductas descritas en la carta de despido ocurrieron o no,          ii) si constituyen una falta a obligaciones y prohibiciones que el          trabajador tuviera asignadas en su relación de trabajo; y          iii) si dichas faltas revisten gravedad››.  

            

10. Luego          de describir las consideraciones del Tribunal sobre estos tres          aspectos, concluyó que la          decisión no tuvo el tinte de arbitraria. Consideró          que, al margen de compartirse o no, el Tribunal explicó          suficientemente dentro de su autonomía los motivos por los          cuales adoptó su decisión, para lo cual relacionó          y efectuó una valoración integral de las pruebas.  

  

            

11. Estimó          que la parte tutelante busca reabrir un debate jurídico ya          dirimido y finiquitado por no haberle resultado afín a sus          intereses. Indicó que la naturaleza de la tutela no radica en          la generación de un escenario adicional, en el que la parte          interesada pretenda imponer su posición frente a la de los          jueces naturales, pues si la decisión del conflicto no          resulta descabellada debe descartarse la violación de          garantías constitucionales, por ende, la intervención          tutelar.  

            

12. Insistió          en que, por mandato constitucional y legal, los jueces naturales          están revestidos de autonomía en la formación          de su convencimiento, del cual bien se puede discrepar, sin que          implique necesariamente violación de derecho fundamental          alguno. Sostuvo que la intervención del juez de tutela          únicamente es viable cuando lo proveído es          desproporcionado y arbitrario. Concluyó que esto no se          configuró en la decisión atacada.  

            

  

  

            

IV. LA          IMPUGNACIÓN  

            

14. Inconforme          con la decisión de primer grado, Luis          Carlos De La Rosa Cantillo          la          impugnó.  

            

15. Indicó          que, al          analizar detenidamente el fallo emitido, se evidencian graves          errores de interpretación y aplicación tanto de          principios constitucionales como de jurisprudencia consolidada en          materia laboral, lo que ha derivado en un flagrante desconocimiento          de sus derechos fundamentales como trabajador. Sostuvo que estos          errores se traducen en un tratamiento desproporcionado y erróneo          de las sanciones que se le impusieron. Consideró que esto          afecta su situación inmediata y sienta un precedente negativo          respecto a la protección de los derechos de los trabajadores.          Sostuvo que en la decisión de la homóloga laboral          existe un vacío en la valoración y análisis de          las pruebas. Sobre esa base estimó que la decisión          judicial carece de un fundamento sólido y deja en evidencia          una serie de falencias jurídicas que requieren corrección.  

  

            

16. Advirtió          que la Corte Suprema no valoró adecuadamente la desigualdad          estructural que existía entre el empleador y su condición          de trabajador. Sostuvo que la empresa tenía el control total          sobre las condiciones laborales, el equipo de trabajo y las          herramientas para su protección, mientras que él solo          contaba con un poder limitado en la gestión del equipo.          Reprocha que esa desigualdad no haya sido tomada en cuenta en el          análisis de las circunstancias que condujeron a la pérdida          del equipo y, por lo tanto, consideró que el fallo emitido          contraviene el principio de igualdad al no valorar adecuadamente su          situación de desventaja en la relación laboral.  

  

            

17. Manifestó          que la          Corte validó un despido que considera completamente          desproporcionado y carente de justificación suficiente.          Estimó que el a          quo          no tuvo en cuenta que la destitución se originó por          una falta que no fue probada de manera contundente, en tanto no          existe evidencia suficiente que demuestre su responsabilidad          exclusiva en la pérdida del equipo de trabajo. Sostuvo que no          se consideró el hecho de que la empresa no proporcionó          las condiciones adecuadas para el resguardo y manejo del equipo en          cuestión. Reiteró que el despido se basó en una          imputación de negligencia en la gestión de un equipo          de trabajo, pero no se presentó evidencia suficiente que          permitiera demostrar que dicha negligencia era su exclusiva          responsabilidad. Le imputó a la Homóloga Laboral un          vicio de falta de razonabilidad y proporcionalidad en la valoración          de las pruebas y en la justificación del despido.  

  

            

18. Indicó          que la Corte no hizo un          análisis adecuado sobre la proporcionalidad de la sanción          impuesta. Consideró que el despido y el descuento salarial          son medidas excesivas en relación con la falta que se le          atribuyó, máxime cuando no se presentó prueba          alguna que lo responsabilizara directamente de la pérdida del          equipo, ni se consideraron otros factores como las condiciones          inadecuadas para proteger ese equipo.  

  

            

19. Indicó          que la          Corte Suprema de Justicia falló sin tener en cuenta que no se          le brindó una oportunidad adecuada para presentar todos los          elementos de juicio que respaldaban su defensa y tampoco se          evaluaron adecuadamente las pruebas ofrecidas, priorizando la          versión del empleador. Consideró que no tuvo la          posibilidad de ser oído de forma justa. Al permitir el          descuento salarial sin una prueba concreta de su culpabilidad, no          solo desprotegió su derecho al salario, sino que también          vulneró su derecho a la propiedad. Además, al avalar          la decisión de que el descuento era ilegal pero no se dio          mala fe por parte de la demandada, se reflejó una          interpretación desproporcionada de los hechos.  

  

            

20. Indicó que          la empresa podría estar actuando de mala fe por varias          razones. En primer lugar, por no haber demostrado que fuera          realmente responsable del extravío del equipo. En segundo          lugar, por la desproporcionalidad excesiva de la deducción          aplicada, que es desmesurada en relación a los hechos, y          finalmente, por aprovecharse de una autorización de descuento          que fue firmada en condiciones ambiguas y sin la debida          investigación de los hechos. Consideró que todo esto          ha generado una situación de desprotección y una clara          vulneración de sus derechos, lo que implica una acción          deshonesta y abusiva por parte de la empresa.  

  

            

21. Por          lo expuesto, solicita que se          revoque en su integridad la sentencia proferida el quince (15) de          octubre de 2025 y, en su lugar, se declare la procedencia de la          acción de tutela.  

            

V. CONSIDERACIONES          DE LA CORTE  

            

22. De          conformidad con lo establecido en el artículo 2.2.3.1.2.1,          numeral 7º del Decreto 1069 de 20152          y el artículo 44 del Reglamento Interno de la Corte Suprema          de Justicia (Acuerdo          006 de diciembre 12 de 2002),          esta Sala es competente para pronunciarse sobre la impugnación          interpuesta contra la sentencia adoptada en primera instancia por la          Sala de Casación Laboral.  

            

23. El          artículo 86 de la Constitución Política          establece que toda persona tiene derecho a promover acción de          tutela ante los jueces para obtener la protección inmediata          de sus derechos constitucionales fundamentales cuando, por acción          u omisión, sean vulnerados o amenazados por cualquier          autoridad o por particulares en los casos previstos de manera          expresa en la ley, siempre que no exista otro medio de defensa          judicial o, existiendo, cuando la tutela se utilice como mecanismo          transitorio para evitar un perjuicio irremediable.  

  

            

24. En          el presente asunto, el demandante censuró          la sentencia de 31 de julio de 2025 promulgada por la Sala Laboral          del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá y          pretende          que, por esta vía, se amparen sus derechos fundamentales al          debido          proceso, al trabajo en condiciones dignas y justas, al mínimo          vital y al acceso a la administración de justicia.          Solicita i) que se declare que la decisión judicial          cuestionada incurrió en una vía de hecho; ii) se          ordene a la autoridad judicial accionada dejar sin efectos la          sentencia proferida el 31 de julio de 2025 que          confirmó el despido, y en su lugar, se profiera una nueva          decisión que restablezca mis derechos fundamentales          vulnerados; iii) de no ser procedente el reintegro, se ordene como          medida sustitutiva el reconocimiento de una indemnización          integral, que compense el daño ocasionado por el despido          desproporcionado e injustificado; iv) Que se tomen las medidas          necesarias para prevenir nuevas vulneraciones a los derechos          fundamentales de los trabajadores por parte del empleador.  

  

            

25. Para resolver la          impugnación planteada, la Sala procederá de la          siguiente manera: (i)          reiterará las reglas jurisprudenciales y hará algunas          precisiones respecto de la metodología de análisis de          la procedibilidad de la acción de tutela contra providencias          judiciales, (ii)          analizará la configuración de los requisitos generales          en el caso concreto y, (iii)          solo si se cumplen los presupuestos generales, la Sala estudiará          la posible configuración de algún vicio o defecto de          carácter específico.  

  

  

Sobre la  procedencia excepcional de la acción de tutela contra  providencias judiciales.  

  

            

26. La Corte          Constitucional ha precisado que la acción de tutela contra          providencias judiciales es un mecanismo excepcional, de tal forma          que, su aplicación no puede generar afectaciones a la          seguridad jurídica ni a la autonomía funcional de los          jueces.  

  

            

27. Al respecto, en          sentencia CC C–590 de 2005 tal Corporación expresó          que la tutela contra providencias judiciales es excepcionalísima          y solo procede cuando se cumplen ciertos y rigurosos requisitos de          procedibilidad: unos de carácter          general,          que habilitan la interposición de la acción y otros de          carácter          específico,          relacionados con la procedencia del amparo.  

  

            

28. En relación          con los «requisitos          generales»          de procedencia, la jurisprudencia ha indicado que deben acreditarse,          y en su orden, los siguientes: (i) la relevancia constitucional del          asunto; (ii) el agotamiento de todos los recursos ordinarios y          extraordinarios de defensa judicial; (iii) la inmediatez, (iv) que          se trate irregularidad procesal que tenga una incidencia          directa y determinante sobre el sentido de la decisión          cuestionada;          (v)          que se identifiquen razonablemente los hechos generadores de la          vulneración y los derechos afectados y que          se hubiere alegado tal circunstancia al interior del proceso en          donde se dictó la providencia atacada; y (vi) que no se trate          de una tutela contra tutela.    

  

29. Por su parte, los          «requisitos          o causales específicas»          hacen referencia a determinados escenarios especiales que afectan la          integridad de la decisión judicial y que justifican la          intervención del juez constitucional para salvaguardar los          derechos fundamentales. En este sentido, para que proceda una tutela          contra una providencia judicial se requiere que se presente, al          menos, uno de los siguientes vicios o defectos: defecto orgánico;          procedimental absoluto: defecto fáctico, defecto sustantivo;          error inducido; falta de motivación, desconocimiento del          precedente; o violación directa de la Constitución.    

  

El caso  concreto.  

            

30. Con base en los          antecedentes expuestos, la Sala encuentra que el accionante aseveró          que la providencia del 31 de julio de 2025 incurrió en una          indebida valoración probatoria. Indicó          que no          se le brindó una oportunidad adecuada para presentar todos          los elementos de juicio que respaldaban su defensa y tampoco se          evaluaron adecuadamente las pruebas ofrecidas, priorizando la          versión del empleador  

            

31. En          el presente caso, esta Corporación advierte que se cumplen          los presupuestos generales de la acción de tutela. Sin          embargo, esta Sala no avizora la configuración de algunos de          los requisitos específicos de procedibilidad y, por lo tanto,          prima la confirmación del fallo impugnado por los motivos que          se exponen a continuación.  

            

32. Al ser examinada          la sentencia objeto de reproche, la Sala no advierte la          estructuración los defectos que el accionante le atribuye,          sino, todo lo contrario, evidencia que se encuentra soportada en un          análisis ponderado del asunto, y en la normatividad y          jurisprudencia que le resultan aplicables.  

            

33. En          la sentencia reprochada, el Tribunal estableció que el          problema jurídico a resolver era definir:          «(i)          si operó o no la prescripción de la acción para          reclamar las acreencias laborales a cargo de CICSA COLOMBIA S.A;          (ii) si existe derecho al reconocimiento de la indemnización          por despido sin justa causa; (iii) si es procedente el descuento o          deducción realizada por el empleador sobre la liquidación          final de prestaciones sociales; y (iv) si procede el pago de sanción          moratoria».  

            

34. Respecto          a lo primero, delimitó el marco normativo que rige el          problema de la prescripción en materia laboral y describió          los contenidos de los          artículos 488 del CST y 151 de CPL. Con ese fundamento          normativo confirmó la decisión apelada en cuanto no          declaró probada la excepción de prescripción.          Consideró que la presentación de la demanda          interrumpió válida y efectivamente el término          de prescripción trienal establecido en los artículos          488 del CST y 151 del CPTSS y en ese sentido era dable declarar no          probada la excepción.  

            

35. En cuanto a lo          segundo, estimó que era necesario definir si la decisión          unilateral de terminación del contrato de trabajo del          demandante se soportó o no en una justa causa legal, de la          que establece la legislación laboral colombiana en el          artículo 62 del Código Sustantivo en forma taxativa y          si los hechos o conductas de alguna de las partes en el contrato de          trabajo permitían a la otra la terminación unilateral          de la relación con justa causa, y por ello, sin el pago de          indemnización.  

            

36. El Tribunal          estimó que «según          el texto de la carta de despido incorporada a las diligencias, el          empleador endilgó al demandante, como justa causa para          terminar el contrato de trabajo, el incumplimiento grave de las          obligaciones, en particular, la falta de diligencia y cuidado con el          manejo de equipos, materiales y herramientas asignados para la          ejecución de la labor “por no cumplimiento del          procedimiento establecido para su uso”, lo cual, en últimas,          generó el extravío de una herramienta de trabajo (C01,          01, folio 17)».  

            

37. Consideró          que esa actuación se enmarca en el supuesto normativo del          literal A) numeral 6 del artículo 62 del CST. Indicó          que para definir sobre la existencia de justa causa en situaciones          como la planteada por el demandante, el juez debe estudiar las          pruebas aportadas al expediente para verificar específicamente:          i) si las conductas descritas en la carta de despido ocurrieron o          no, ii) si constituyen una falta a obligaciones y prohibiciones que          el trabajador tuviera asignadas en su relación de trabajo; y          iii) si dichas faltas revisten gravedad.  

            

38. Seguidamente hizo          un estudio concreto de cada uno de estos puntos. Primero, consideró          que no hay duda frente al extravío de una empalmadora de          tráfico, elemento de trabajo asignado al trabajador para la          ejecución de la labor. Estimo que ello se acredita con el          acta de descargos suscrita por Luis Carlos de la Rosa el 19 de enero          de 2018 (C01, folio 12) y con la respectiva denuncia presentada ante          la Estación de Policía de Bosa a través de la          cual se comunicó la pérdida del elemento de trabajo          (C01, folios 15 a 16).  

            

39. Segundo, encontró          prueba de que el demandante omitió la adopción de          medidas pertinentes a guardar dicha herramienta, con la diligencia y          el cuidado debido, en orden a impedir su pérdida o hurto.          Sostuvo que «el          extrabajador aceptó que el sábado 13 de enero de 2018          se cambió y dejó el medidor “en el carro”          en la mitad de un cajón de madera y la caja de herramienta;          que él estaba encargado de la seguridad de los equipos y          herramientas asignados a la móvil; que ésta tenía          dos cajones, ninguno de los cuales estaba anclado a la unidad,          señaló que aquella no tenía candado, pero que          el cajón metálico tenía “una oreja para          poder colocarle candado”, el cual no le fue entregado, y          expresó que nunca lo solicitó (aunque en dicha          oportunidad expuso una justificación). También señaló          que usualmente dejaba el aparato “detrás de la silla          del conductor”. (C01, folios 12 y 13)».  

            

40. Respaldó          su valoración en los testimonios rendidos por Everardo Mora y          Andrés David Ramírez, quienes para la fecha en que se          suscitaron los hechos se desempeñaban como supervisor del          demandante y supervisor de mantenimiento, respectivamente. Estos          confirmaron el relato de los hechos. También valoró la          denuncia presentada por el demandante a la Estación de          Policía de San Pablo el 19 de enero de 2018, el Oficio          DSFB-FJ del 31 de enero de 2018 y una prueba de poligrafía.          Estimó que no contenían información relevante          para la controversia.  

            

41. Tercero, sobre la          gravedad de la falta cometida consideró que la omisión          del demandante tiene gravedad intrínseca suficiente para la          terminación del contrato pues resultó a la postre en          la pérdida de un elemento de trabajo y en pérdidas          para la empresa. Indicó que las partes habían acordado          tal connotación (gravedad) en la cláusula adicional          tercera del otro sí suscrito por ellas, al señalar          dentro de las justas causas para dar por terminado el contrato la          negligencia que ponga en peligro los equipos o herramientas          relacionadas con la labor. Por las razones anteriores, el Tribunal          confirmó la decisión del Juzgado.  

            

42. Visto lo          anterior, para esta Sala resulta razonada la conclusión del          Tribunal. A esta arribó luego de apreciar en debida forma los          elementos del plenario. Emitió una decisión razonable,          acorde a la ley, la jurisprudencia y la realidad procesal. En          consecuencia, dentro          de su especialidad, el juez colegiado laboral decidió el caso          en el marco de la legalidad, sin que ahora deba entrometerse por vía          de tutela a revisar más de fondo la situación.  

            

43. Véase que,          contrario a lo afirmado por el impugnante, el Tribunal no desconoció          el valor de los elementos materiales probatorios aportados al          expediente. Lejos de incurrir en las omisiones denunciadas, se          pronunció expresamente sobre fundamentos probatorios en los          cuales se estructuró la decisión del Juzgado          reprochada por el accionante.  

44. De ese modo, no          podría esta Sala afirmar que en la decisión impugnada          se incurrió en una omisión o que se llevó a          cabo un actuar arbitrario y caprichoso. Con el respectivo sustento          probatorio, tuvieron aplicación los criterios técnicos          y normativos propios del asunto, ejercicio a partir del cual          concluyó razonadamente que no se acreditó alguna          ilegalidad en la decisión tomada por el Tribunal el 1° de          julio de 2025. En ese orden de ideas, al no aparecer acreditada una          actuación arbitraria por parte de la autoridad judicial          accionada, no es posible acceder a la protección reclamada.  

            

45. Al respecto, hay          que subrayar que la tutela no está concebida como una tercera          instancia, al margen de en qué proceso se produjo la decisión          cuestionada, para desplazar al juez natural en la resolución          de asuntos que deben tener finiquito en la actuación procesal          correspondiente. Lo contrario, implica una innecesaria perpetuación          del debate.  

  

En las condiciones  anotadas, emerge nítido para esta Judicatura que la decisión  adoptada en primera instancia por la Sala de Casación Laboral  de la Corte Suprema de Justicia se encuentra ajustada a derecho y, en  consecuencia, se confirmará.  

  

En  mérito de lo expuesto, LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL – SALA  DE DECISIÓN DE ACCIONES DE TUTELA No. 1,  administrando justicia en nombre de la República y por  autoridad de la Ley,  

  

RESUELVE  

  

1.  Confirmar el  fallo impugnado, conforme los argumentos expuestos en precedencia.  

  

2.  Notificar a  las partes de conformidad con el artículo 30 del Decreto 2591  de 1991.  

  

3.  Enviar las  diligencias a la Corte Constitucional para su eventual revisión.  

  

CÚMPLASE  

  

FERNANDO  LEÓN BOLAÑOS PALACIOS  

  

JORGE  HERNÁN DÍAZ SOTO  

  

  

CARLOS  ROBERTO SOLÓRZANO GARAVITO  

  

NUBIA  YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

1          La          impugnación fue concedida el 16 de diciembre de 2025, se          remitió a la Sala de Casación Penal el 14 de enero de          2026 y fue repartida al despacho el día 19 de enero de 2026.  

2          Modificado por el artículo 1º del Decreto 1983 de 2017,          en          armonía con el artículo 32 del Decreto 2591 de 1991.      

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