SP15235-2014(40409)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado ponente  

SP15235-2014  

Radicación N° 40409  

(Aprobado Acta N°371)  

Bogotá,  D.C., seis (6) de noviembre de dos  mil catorce (2014).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

La   Corte   resuelve   el   recurso   de  casación interpuesto por el  defensor   de   Arnol  Carabalí  Pizarro  contra la sentencia del Tribunal Superior de Cali, proferida el 25  de  julio  de  2012,  que  confirmó  la  dictada el 30 de agosto de 2011 por el  Juzgado  17  Penal del Circuito de esa ciudad y condenó al nombrado y a Fabiola  Ocampo  Caro  por  el concurso punible de fraude procesal y falsedad ideológica  en documento privado.   

HECHOS  

Ane Sorayda Caro Lenis estuvo casada, bajo el  vínculo  católico,  con  Oscar  Ocampo  García  con quien procreó dos hijos:  Fabiola    y    Stíven    Ocampo   Caro.  Al  tiempo,  Oscar  mantenía  una  relación extramatrimonial con  Lucero  Ramírez  Vega, en la  que nació Mónica Ocampo Ramírez.   

Ante  la  ausencia  prolongada  de Oscar, su  cónyuge,   que  para  ese  entonces  ya estaba enterada de la existencia de Lucero y de su hija,  promovió  demanda  de  presunción  de  muerte  por  desaparición  y obtuvo sentencias favorables por parte del Juzgado  3°  de  Familia -7 de noviembre de 2002- y   del   Tribunal   Superior,   Sala  de  Familia,  ambos  de  Cali  -23  de  abril  de 2003-, en  las  que  se declaró el 2 de septiembre de 1999 como fecha de fallecimiento del  primero.   

Con  posterioridad,  Ane  Sorayda  y  Lucero  acudieron  a  la  Caja  de Sueldos de Retiro de la Policía Nacional en busca de  que  se  les  sustituyera  la asignación mensual de retiro que tenía Oscar. No  obstante,  por  Resolución  4650 del 8 de agosto de 2003, se reconoció solo el  50%  de  esa  mesada  a  los hijos menores Stíven y Mónica, y se suspendió el  otro  50%  hasta  que judicialmente se resolviera la controversia respecto de la  convivencia de aquéllas con el causante.   

En  el  mes  de agosto de 2005 Ane Sorayda y  Fabiola,  representadas  por el abogado Arnol Carabalí  Pizarro,  iniciaron, ante la  Notaría  Once  del  Círculo  de  Cali,  la  sucesión  intestada de Oscar, que  finalizó  con  la suscripción de la escritura pública 3768 del 8 de noviembre  de  2005,  inscrita  en  la  Oficina  de  Instrumentos Públicos bajo matrícula  inmobiliaria  370-5071467, anotación 12 del 2 de diciembre siguiente, a través  de la cual se les adjudicó a madre e hija un apartamento.   

En dicho trámite, los nombrados manifestaron  no  conocer  otros  herederos  y  bienes,  con  lo  cual dejaron por fuera a los  menores  Stíven  y  Mónica  y  un  inmueble  del  de  cujus.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1. Con ocasión de la denuncia instaurada por  Lucero   Ramírez  Vega,  la  Fiscalía  31  Seccional  de Cali, en proveído del 10 de julio de 2006, ordenó  investigación                 previa1  y  el 8 de marzo siguiente su  homóloga,  la  91,  dispuso  apertura    de    instrucción,    así    como    la   vinculación,    mediante    indagatoria,  de  Ane  Sorayda  Caro  Lenis,  Fabiola  Ocampo  Caro  y  Arnol  Carabalí  Pizarro2.   

2.  En  acta  del  11 de octubre de 2007 Ane  Sorayda   se  acogió  a  sentencia  anticipada,  aceptando  cargos  por  fraude  procesal3.   

3.  El 2 de julio de 2008 se cerró el ciclo  instructivo4, determinación que no fue repuesta el 20  de             agosto            ulterior5.   

4.  El  21  de noviembre de esa anualidad se  calificó       el      mérito      del      sumario      con      preclusión de la investigación en favor  de  Ane  Sorayda  Caro  Lenis,  Fabiola   Ocampo   Caro   y  Arnol  Carabalí  Pizarro  por  los  ilícitos  de  falso  testimonio  y falsedad  material  en documento público, y, adicionalmente, por fraude procesal respecto  de          los         dos         últimos6.   

5.  La apoderada de la parte civil apeló la  decisión  y  la  Fiscalía  3ª  Delegada ante el Tribunal Superior de Cali, en  resolución   de   17   de   noviembre   de   20097,    resolvió   (i)   revocar  la  preclusión  decretada  respecto  de  Fabiola  Ocampo  Caro  y  Arnol Carabalí  Pizarro por los punibles de fraude procesal y falsedad  en   documento  público  y,  en  su  lugar,  llamarlos  a  juicio  por  los  de  «OBTENCIÓN  DE  DOCUMENTO  PÚBLICO  FALSO y FRAUDE  PROCESAL»8;  (ii) confirmar  la  preclusión  por  falso testimonio en favor de los nombrados, y (iii)  cancelar  las escrituras públicas  3768   y  52619.   

6.  La  etapa  del  juicio  correspondió al  Juzgado  11  Penal  del Circuito de Cali, despacho que avocó conocimiento el 12  de          enero          de          201010,  adelantó     las     audiencias     preparatoria11     y     del     juicio  oral12   y  profirió  sentencia  el  30  de  agosto  de  201113,  en la que  condenó   a   Arnol  Carabalí  Pizarro  y   a  Fabiola  Ocampo   Caro   por   fraude   procesal  y  falsedad  ideológica  en  documento  privado14,      a      título      de      coautor      y     determinadora,  respectivamente.   

En  consecuencia, los sancionó con 54 meses  de  prisión,  multa  de  200  salarios  mínimos  legales  mensuales vigentes e  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones públicas por 5  años;  a Carabalí Pizarro le  impuso,  además, la accesoria de prohibición del ejercicio de la profesión de  abogado  por  6  meses.  Les  negó  la  suspensión  condicional de la ejecución de la pena y les reconoció  la prisión domiciliaria.   

Al         tiempo,    anuló  parcialmente  la acusación en cuanto previó cancelar  la  escritura  5261; dispuso la cancelación definitiva de la escritura pública  3768  de  2005,  y compulsó  copias  a  la  Fiscalía  General  de  la  Nación  para  que  investigue a Caro  Lenis,   Ocampo   Caro   y  Carabalí  Pizarro  por  estafa procesal.   

7.   La   providencia   fue   apelada  por  Carabalí              Pizarro,  los defensores  de  ambos  procesados  y  la  representante  del ministerio público, y el Tribunal Superior de Cali, en fallo  del  25  de  julio  de  2012,  la confirmó y ordenó expedir copias para que se  investigue  la  posible  actualización  de  conductas  delictivas  por parte de  Lucero            Ramírez            Vega15.   

8.  El  apoderado  judicial  de Carabalí  Pizarro  interpuso  recurso  de  casación y presentó la demanda correspondiente.   

9.  Esta  Sala, por auto del 26 de agosto de  2013,  admitió  el  libelo y corrió traslado a la Procuraduría Delegada en lo  Penal     para     que     rindiera     concepto16.   

LA DEMANDA  

El abogado formula dos cargos:  

Primero (principal).  Causal  segunda – violación    del    principio    de    congruencia    en relación con el fraude procesal.   

En la diligencia de injurada se le imputó a  su  prohijado  dicho  punible por tramitar la sucesión ante Notario sin incluir  todos  los  herederos  y  un  bien  inmueble  dentro  de los activos. Luego, la Fiscalía de segunda instancia  lo   llamó  a  juicio  por  llevar  a  cabo  ese  procedimiento  sucesoral  con  información     falsa    y    lograr    la    escritura    pública.  Finalmente,  se  le  condenó por haber  registrado la escritura en la oficina de instrumentos públicos.   

La   imputación   fáctica  hecha  en  la  indagatoria  y  en  la acusación coincide en punto de las mentiras dichas en el  trámite  de  la sucesión ante Notario, esto es, el ocultamiento de un heredero  y  de  un  bien.  Sin  embargo,  en  ella  no se hizo mención a la «hipótesis  de  presentar  para su registro la escritura obtenida  como    supuesto    del    que    se   deducirían   consecuencias»17, por la cual  se  le  declaró  penalmente  responsable. Tal proceder comportó violación del  debido  proceso  y  del  principio  de congruencia (cita una providencia de esta  Sala,    del    2    de    mayo    de    2003,    radicado    13341).   

El   a   quo,  con  el  fin de justificar su decisión, incluyó esta  última  situación  (el trámite del registro) al relatar los hechos, pero ella  –insiste-   no  le  fue  imputada.  Así  las  cosas,  fue  sorprendido con un hecho respecto del cual no  tuvo la oportunidad de ejercer su defensa.   

Esa  actuar  no  se  puede  tener  como  una  variación  de  la calificación jurídica, sino como una adición, lo que está  reprochado  legalmente  (trascribe un segmento de la sentencia del 14 de febrero  de 2011, radicado 35390).   

Solicita  a  la  Corte  que  restablezca  la  consonancia  quebrantada,  excluyendo  el  delito de fraude procesal,     y     dicte     un    fallo    de  reemplazo.   

Segundo         (subsidiario).  Causal  primera  –  violación  indirecta  de  la ley  sustancial,  por  error de  hecho  derivado  de  un falso raciocinio en punto de la  falsedad ideológica en documento privado.   

Los  juzgadores  infringieron los artículos  21,   22   y   289   del   Código   Penal   al  considerar  como  probado,  sin  estarlo,  el  dolo  en  el  aludido   tipo  penal.  Ello  porque  cuando  su  prohijado  elaboró  el  poder  para  tramitar la sucesión,  desconocía   que  existían  otros  herederos  y  bienes  susceptibles  de  ser  incluidos.   

En  los  fallos se afirmó que su poderdante  conoció  la  falsedad cuando recibió la documentación para iniciar un litigio  contencioso  administrativo  relacionado  con  la  petición  de  la pensión de  sobreviviente,  esto  es,  con posterioridad a la fecha en que se entregaron los  documentos  en  la  Notaría.  Por manera que si esa conducta punible se consuma  con  la  falsificación  y  el uso del documento, y justamente para ese lapso su  protegido  no tenía conciencia que estaba incurriendo en un delito, no existió  dolo.   

Al contemplar la prueba, se despreciaron las  reglas  de  la  sana  crítica,  en  concreto,  el  principio  de  la lógica de  “contradicción  o  no  contradicción”,  en  la medida en que no es posible  afirmar  simultáneamente que su asistido sabía sobre las falsedades al momento  de  elaborar  el  poder  e iniciar el trámite notarial y que se enteró de ello  cuando éste ya había principiado.   

Pretende  que  la  Corte case la providencia  impugnada  y  en  su reemplazo profiera una en la que se absuelva a su defendido  por el referido injusto.   

ESCRITO  DEL  No  recurrente   

La apoderada de la parte civil pide no casar  el   fallo   porque,   de  manera  dolosa,    Ane    Zorayda,    Fabiola    y    el    abogado    Carabalí  Pizarro ocultaron la existencia  de dos hijos del causante, así como un inmueble.   

Recuerda  que  dicho profesional comenzó la  gestión  notarial  de  la  sucesión  el  22  de  agosto  de  2005 y la demanda  contencioso  administrativa,  impugnando  la  resolución  de la Caja de Sueldos de Retiro, la presentó el 30  de  septiembre  siguiente,  esto  es, mientras el primer procedimiento estaba en  curso.  De admitir que, cuando  el  proceso  judicial empezó,  el  acusado no sabía sobre las falsedades, no excusa que, al enterarse, no haya  suspendido  las  diligencias  notariales,  pues  continuó con ellas, por lo que  incurrió en los delitos endilgados.   

CONCEPTO      DEL      ministerio público   

El  Procurador  Segundo  Delegado  para  la  Casación  Penal  solicita  a  la Corte casar la sentencia por razón del primer  cargo    propuesto,   pero   no   así   por   el   segundo.   Estos   son   sus  motivos:   

Primera       censura.   

Luego  de  disertar  acerca del principio de  congruencia  y  de  recordar  el contenido del acto de llamamiento a juicio y la  sentencia  de  primera  instancia,  en  lo  relacionado  con el delito de fraude  procesal,  destaca  que  mientras  la  Fiscalía  hizo  alusión a la actuación  llevada  a cabo por los encartados en la Notaría Once, el Juzgador los condenó  por   lo   cumplido  en  la  Oficina  de  Registro  de  Instrumentos  Públicos.   

Así  las cosas, desconoció la imputación  fáctica  y  profirió  condena  por  hechos  distintos  a  los contenidos en la  acusación.  El  fallador  no  podía  argumentar  que, como los comportamientos  imputados  no  configuran  delito,  había  lugar  a declarar la responsabilidad  porque  otros  distintos  sí  lo eran, esto es, la inscripción de la escritura  pública. Ese cambio afectó el principio de congruencia.   

Lo  anterior  no  conduce  a  declarar  la  nulidad,  puesto  que ninguna duda existe en torno a que la imputación fáctica  hecha  en  el  pliego  de  cargos se adecua al delito de falsedad ideológica en  documento   privado,  y  los  sentenciadores  condenaron  por ese injusto al señalar que los acusados dijeron  mentiras ante el Notario para lograr una escritura pública.   

Por  consiguiente,  lo  debido es dejar sin  validez  la  condena  por  fraude procesal y redosificar la pena por la falsedad  ideológica en documento privado.   

Segunda censura.  

El demandante no cumplió con las exigencias  mínimas  para  un  adecuado  ataque  por  esta  vía porque en el discurso solo  incluyó  sus propias percepciones sobre los diversos medios de prueba, esto es,  cómo   de   su   valoración   se   ha   debido   concluir   que   Carabalí  Pizarro  no tenía conocimiento  sobre  las  falsedades,  pero  no atribuyó alguna falencia al fallador, no dijo  cómo desconoció las reglas de la sana crítica.   

La  simple  disparidad  de  criterios entre  libelista  y sentenciador no puede constituir un falso raciocinio, dada la doble  presunción    de    acierto    y    legalidad    que    ampara   la   decisión  judicial.   

CONSIDERACIONES  

De   acuerdo  con  el  planteamiento  del  recurrente,   la   Corte   debe   resolver   si   los   juzgadores  (i)  al declarar la responsabilidad penal  del  acusado  por  el  delito  de  fraude  procesal,  lesionaron el principio de  congruencia,   y   (ii)  al  ocuparse  del  punible de falsedad ideológica en documento privado, incurrieron  en un falso raciocinio.   

1. La necesidad de  preservar la congruencia fáctica.   

1.1. El principio de congruencia constituye  un  límite  al Estado a la hora de definir el proceso penal, e implica que solo  se  puede condenar a una persona por los cargos que en forma clara y específica  se  le  hayan  formulado  en  la resolución de acusación. Este acto marca, sin  duda,  el  límite  fáctico  y  jurídico  en  que se desarrolla el juicio, por  manera  que su contenido personal, fáctico y jurídico no puede ser desconocido  por el fallador en detrimento del procesado.   

Si bien no exige perfecta armonía entre la  acusación  y  la sentencia, sí implica que ésta guarde una adecuada relación  de  conformidad  con  aquella  en  sus  tres  componentes básicos: personal           –correspondencia  entre  los  sujetos  acusados  y  los  que versa la sentencia-, fáctico           –identidad   de   los  hechos  de  la  acusación  y  los  que  sirven de sustento al fallo- y  jurídico   –consonancia   en   la   regulación  jurídica   de   uno   y   otro   acto-  (Cfr.  CSJ  SP,  4 abr. 2001, rad. 10868).   

El   propósito   de  tal  coherencia  es  justamente  garantizar  el  derecho  de  defensa y la unidad lógico–jurídica del proceso.   

En   igual   sentido,   ha  sostenido  la  jurisprudencia,  que  solo  es  absoluta  la congruencia personal y fáctica, en  tanto  que  la  jurídica  es  relativa,  puesto  que  el  juez puede absolver o  condenar  de  manera atenuada o por una conducta distinta a la imputada, siempre  que  no  agrave  la  situación del encartado y respete el núcleo central de la  imputación18.   

Así  las  cosas,  el  fallador  no  puede  sustentar  su  decisión  de  condena  incluyendo  acciones,  comportamientos  o  circunstancias  que,  aunque se encuentren probadas en el plenario, jamás hayan  hecho  parte  de  la  imputación  fáctica  contenida  en  la calificación del  mérito            del            sumario19.   

1.2.  En  el  caso en estudio se tiene que,  como  acertadamente  lo  expuso  el  demandante  y  lo  reconoció el Procurador  Delegado   para   la   Casación   Penal,   el   elemento   fáctico,  relativo  al delito de fraude procesal,  fue  variado  por  los  falladores,  lo  que  resulta  lesivo  del  principio en  comento.   

En efecto, respecto del aludido injusto, la  Fiscalía  Delgada  ante  el  Tribunal  Superior sostuvo en la acusación que se  configuró por lo siguiente:   

Entonces, bajo este panorama, es claro que  realizar  actuaciones  como  las  investigadas  con  el  conocimiento de que los  documentos  que se aportan no están completos y además ocultando la verdad, es  irregular  y  constituyó  una mentira ante el Notario  11  de  esta  ciudad,  que  en esta actuación estuvo revestido de la calidad de  servidor  público  y  con  funciones  judiciales  de orden procesal,  otorgadas  por  la Ley, todo lo cual no deja duda de que ello es  constitutivo    de    fraude   procesal.20         (Subraya la Sala).   

Dicho  ente  siempre  hizo  referencia  al  engaño  que  el  procesado  perpetró  en  el  trámite de la sucesión ante el  Notario   Once   del   Círculo   de   Cali.   Dijo   así  previo  a  hacer  la  imputación:   

En  ese  orden  de  ideas, es claro que la  actuación  del  trámite sucesoral realizado ante la Notaría 11 de Cali por el  abogado   ARNOLD   (sic)  CARABALLY  (sic) PIZARRO no  fue  motivado  o  inducido  simplemente  por  el mandato de sus clientes FABIOLA  OCAMPO  Y ANNE (sic) ZORAYDA  (sic)  como lo dijo en sus  afirmaciones  la  primera  instancia, sino que por el contrario, su conocimiento  en  Derecho,  su  calidad  de  abogado,  permitieron  que los hechos denunciados  tuvieran  vocación  de  éxito en tanto que de las tres personas procesadas por  estos  hechos,  es  evidente  que  era  la  persona más calificada para saber y  conocer  que  no  incluyendo  en  la  sucesión  a  los menores STIVEN y MÓNICA  OCAMPO,  la  posterior  compraventa  del  inmueble  ejecutada por FABIOLA y ANNE  (sic) ZORAYDA (sic)  sería  más fácil, toda vez que  de  recaer  el  derecho  de propiedad como herederos legítimos del señor OSCAR  OCAMPO  GARCÍA  en  los  menores  citados,  hubiese  sido necesario acudir a un  proceso   donde  a  los  menores  se  les  nombrara  un  curador  o  tutor  para  posteriormente venderlo.   

Ese  escollo  precisamente  es  el que los  procesados  quisieron evitar acudiendo para ello a maniobras que son sancionadas  por  el  ordenamiento  penal como Fraude Procesal…21.   

Por su parte, el Juez de primera instancia,  cuya  sentencia  fue ratificada en su integridad por el Tribunal, reconoció que  se  llamó  a juicio «por fraude procesal merced a lo  actuado    ante    el   Notario   11   de   Cali»22.  No  obstante, adujo que sostendría el cargo, pero no por ese trámite notarial,  sino  por la actuación desplegada en la Oficina de Instrumentos Públicos. Así  afirmó:   

Esta  instancia  sostendrá  el  cargo  de  fraude  procesal,  pero  no  por  el  trámite  notarial cumplido porque este no  culminó  con  emisión de sentencia, resolución o acto administrativo sino con  protocolización  de  escritura  pública,  actuación  que  consideramos  es lo  constitutivo  de ardid y engaño, de manera que la ilicitud se estructura es por  lo  realizado  a  continuación, cual fue, la inscripción del instrumento en el  folio  de  matrícula  inmobiliaria  por  parte  del Registrador de Instrumentos  Públicos,   lo   que   ciertamente   es  constitutivo  de  acto  administrativo  susceptible  de  ser  cuestionado  ante lo contencioso administrativo, que es lo  que  verifica  el  ingrediente  especial  de  contenido extrapenal traído en la  típica                 descripción.23   

(…)  

Pues  bien,  basta  revisar  la  copia del  certificado  de  tradición  del  folio  de matrícula inmobiliaria # 370-507167  para  verificar  que  las anotaciones 12 y 13 del 2 de diciembre de 2005 y 11 de  enero    de    2006,    corresponden    al   registro   de   la   escritura   de  sucesión1   y  la  casi  inmediata  enajenación2 que  las  adjudicatarias  mortis  causa  hicieron  de la propiedad. Por tanto, sí se  incurrió  en  fraude  procesal,  mas no por la actuación ante el Notario 11 de  este  Círculo,  sino  por lo a continuación cumplido en la Oficina de Registro  de   Instrumentos   Públicos   de   esta   ciudad.24   

Las trascripciones demuestran que si bien el  juzgador  mantuvo  intacto  el  componente jurídico imputado, no hizo lo propio  con el fáctico, el cual es inmodificable.   

Dicho  elemento  ha  sido  entendido  como  «el  hecho o el conjunto de hechos que configuran la  conducta  típica,  y  las  circunstancias  de  modo,  tiempo  y  lugar  que los  especifican»     (Cfr.  CSJ SP, 4 abr. 2001, rad. 10868).   

Como  se  vio  en precedencia, la Fiscalía  nunca  hizo  mención  al reproche penal que merecía el acto de inscripción de  la  escritura  en  la  Oficina  de  Instrumentos  Públicos,  puesto que siempre  reconvino  la  mentira  o  engaño  ante  la  Notaría  Once de Cali.   

Si  bien  atinó el Juez al advertir que el  fraude  procesal  no  se configura ante Notario, lo cierto es que condenar ahora  porque  los  encartados  indujeron  en error a los funcionarios de la Oficina de  Registro,  es  mutar  los  hechos  endilgados en la acusación y respecto de los  cuales se orientó la estrategia defensiva.    

No  se discute que el fallador puede variar  la  acusación  y  condenar  por  un  delito  distinto  siempre  que el mismo no  comporte  una  pena  mayor,  empero,  lo  que sí le está vedado es cambiar los  hechos endilgados, tal como ocurrió en esta ocasión.   

Ahora, que la actuación contraria a la ley  advertida  por  el  sentenciador surja con facilidad de las pruebas allegadas al  plenario, no lo autoriza para  proferir  condena  por  tal  conducta,  toda  vez  que ésta nunca fue objeto de  imputación.  Admitir lo contrario, sería lesionar el principio de congruencia,  puesto  que  respecto de tal situación el acusado no pudo ejercer su derecho de  defensa y contradicción.   

Por   consiguiente,   el   primer  cargo  prospera  y,  como  bien lo  destacó  el  representante  del  ministerio  público,  no hay lugar a declarar  nulidad  alguna y tampoco a emitir condena adecuando el tipo penal, toda vez que  lo  allí  configurado  ante  Notario  es  la  falsedad ideológica en documento  privado por la cual se declaró responsable a los procesados.   

Lo  procedente,  entonces,  es suprimir ese  injusto,  con  la  consecuente  aclaración  que  esa  determinación  cobijará  igualmente  a  la coacusada Fabiola Ocampo Caro porque respecto de ella tanto el  instructor   como   el   fallador   procedieron   en   idéntico  sentido.    

2.   El  falso  raciocinio    –segunda  censura-.   

El  recurrente  acusa  la  sentencia  por  desconocer  el  principio  de  no  contradicción,  sin  embargo, fracasó en su  propuesta    y    erró    en    las   premisas   elegidas   para   el   ataque.  Obsérvese:   

2.1.  A  simple  vista  surge  su olvido de  indicar  el  elemento probatorio respecto del cual recayó el error, presupuesto  esencial  para  que  la Corte emprenda el análisis respectivo y verifique si en  realidad  el  juzgador  falló  en  su valoración y, por ende, en la inferencia  lógica extraída.   

No exhibió ningún reproche directo frente  a  los fundamentos de la decisión de condena. Nótese que encaminó su discurso  simplemente  a  manifestar  genéricamente que, cuando su prohijado elaboró los  poderes  e  inició  el  trámite  sucesoral,  desconocía  que  existían otros  herederos  y  bienes, conclusión contraria a la declarada por el Tribunal en la  sentencia.  De  manera  que ha debido controvertir esa inferencia, indicando los  motivos  por  los  cuales  está  errada  a  la  luz  de  las  reglas de la sana  crítica.   

2.2.  Elaboró  su ofensiva partiendo de un  entendimiento   errado   de   la  conducta  punible  endilgada  y  soportado  en  afirmaciones  no  contenidas  en  las  sentencias,  lo  que  denota  su  visión  fraccionada y acomodada de las mismas.   

Vale  la  pena  recordarle  que  el  actuar  reprobado  a  su representado,  desde  el  acto  de  llamamiento  a juicio,  fue  haber hecho afirmaciones falsas durante el trámite notarial,  en  concreto,  en el poder presentado para tal efecto, las cuales se consignaron  en   la   escritura   pública   que   luego   firmó,   la   que   «es     ideológicamente    falsa»25.   

Ahora,  contrario  a  lo  expuesto  en  la  demanda,  los  falladores  no  aseveraron que Carabalí  Pizarro  se hubiese enterado de la existencia de otros  herederos  y  bienes  en  una  instancia  posterior a la del inicio del trámite  notarial   descrito,   esto   es,   cuando   presentó  la  demanda  contencioso  administrativo.  NO,  lo  que  siempre  sostuvieron,  que constituyó fundamento  básico  de  la  condena,  fue  que  de  las  pruebas obrantes en el plenario se  extraía  que  para el momento en que él empezó las gestiones notariales de la  sucesión  y  elaboró  el poder, ya tenía conocimiento de los demás hijos del  causante y los ocultó.   

Si  bien  hicieron  referencia  al  pleito  contencioso   administrativo,   ello  fue  como  argumento  adicional  para  dar  respuesta  a  las  excusas  planteadas por la defensa y rebatir su credibilidad.   

En  todo  caso, conviene poner en evidencia  que   esa   demanda   contenciosa   fue   presentada  el  30  de  septiembre  de  200526   y  la  escritura  pública  que  finiquitó  el  trámite  de  la  sucesión, que se tilda falsa  en    su    contenido,    la   suscribió   Carabalí  Pizarro   el   8  de  noviembre  de  200527, por lo que  sus reproches carecen de trascendencia.   

En   esos   términos,   el   cargo   no  prospera.   

3. La decisión a  adoptar.   

Como  consecuencia del éxito de la primera  censura,  la  Corte  casará parcialmente   la   sentencia   impugnada,   para   en   su  lugar  absolver a Arnol  Carabalí  Pizarro  y a Fabiola Ocampo Caro del delito  de fraude procesal.   

3.1.  Se  impone,  entonces, redosificar la  pena  impuesta,  para  cual se atenderán los parámetros utilizados por el juez  de primer grado.   

El     a  quo,  por  razón  del  injusto descrito, impuso a los  procesados  4  años de prisión, esto es, el mínimo de la sanción descrita en  el             Código             Penal28  y  aumentó  6 meses por la  falsedad   ideológica  en  documento  privado,  para  un  total  de  54  meses.   

Como ahora se suprime el delito que para ese  momento  se  tuvo  como base, se impondrá la sanción  mínima   que   para  el  que  subsiste  -falsedad  en documento privado- prevé el  artículo  28929,    esto    es,    un   (1)   año   de  prisión. En igual término se dejará la accesoria de  inhabilitación  para el ejercicio de derechos y funciones públicas.   

Ninguna alteración sufrirá la sanción de  prohibición del ejercicio de la profesión de abogado.   

No se precisará nueva pena de multa porque  ella  estaba dispuesta para el fraude procesal, no para la falsedad en documento  privado.   

3.2. Finalmente, la Sala se ocupara sobre la  suspensión  condicional de la ejecución de la pena, toda vez que ese mecanismo  les  fue  negado  a los procesados por no superar el factor objetivo.   Sin  embargo,  como  la  sanción  de  prisión  disminuyó  de  4 años y 6 meses a 1 año, resulta imperioso examinar  otros  de  los  presupuestos  descritos  en  el  artículo 63 del Código Penal,  según  se  atienda  éste  en  su  versión  original  o  con  la modificación  introducida por el 29 de la Ley 1709 de 2014.   

En esta oportunidad, no obra en el plenario  que  los  procesados  tengan antecedentes penales y tampoco se está ante uno de  los   delitos   señalados  en  el  inciso  2  del  artículo  68A  del  Código  Penal30,  por  manera  que,  siguiendo la última disposición referida, se  concederá   la   suspensión   de   la   ejecución  de  la  pena  –se  cumple  el  requisito  objetivo,  único exigido en estos casos-.   

En     ese     orden,    Carabalí  Pizarro  y Ocampo Caro deberán  suscribir  diligencia  de  compromiso  en  los  términos  del  artículo 65 del  Código  Penal ante el Juez de primera instancia y garantizar el cumplimiento de  las  obligaciones  impuestas  en dicha norma mediante caución que se fija en un  (1) salario mínimo legal mensual vigente.   

En  lo  demás,  el  fallo  impugnado queda  incólume.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de Justicia, administrando justicia en  nombre de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE  

Primero.  Casar  parcialmente,  por razón de  la  prosperidad  del  primer  cargo  propuesto  en  la  demanda de casación, la  sentencia   dictada   por   el   Tribunal   Superior  de  Distrito  Judicial  de  Cali.   

Segundo.  Absolver   a  Arnol  Carabalí Pizarro y a Fabiola Ocampo  Caro  por  el delito de fraude procesal. En consecuencia, la pena de prisión se  fija,  para  cada  uno,  en  un (1) año de prisión e igual término para la de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos y funciones públicas, con la  precisión  que no se les impone sanción de multa, por las razones expuestas en  la parte considerativa de esta sentencia.   

Tercero.  Otorgar  a  los procesados Arnol  Carabalí  Pizarro  y Fabiola Ocampo  Caro  el  subrogado  de  la suspensión condicional de la ejecución de la pena,  para  lo  cual  deberán  suscribir  ante  el Juez de primer grado diligencia de  compromiso  en  los  términos  del  artículo  65  del  Código Penal y prestar  caución   por   valor   equivalente   a   un   salario  mínimo  legal  mensual  vigente.   

Cuarto.   Las  restantes determinaciones del fallo se mantienen incólumes.   

Quinto. Contra esta  decisión no procede recurso alguno.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE  

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA   DEL  ROSARIO        GONZÁLEZ       MUÑOZ   

GUSTAVO   ENRIQUE   MALO   FERNÁNDEZ   

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 Folio  43 del cuaderno original 1.   

2  Folios 117 a 120 Id.   

3  Folios 163 y 164 Id.   

4 Folio  223 Id.   

5  Folios 237 y 238 Id.   

6  Folios 259 a 269 del cuaderno original 2.   

7  Folios 297 a 311 Id.   

8 Folio  14 de la acusación.   

9  Folios 297 a 311 del cuaderno original 2.   

10  Folio 340 Id.   

11  Folios 365 a 368 Id.   

12  Folios   393   a   404,  409  a  411,  414  a  416  y  460  a  493  Id.   

13  Folios 497 a 567 del cuaderno original 3.   

14  Aclaró  que  la  variación  no  comporta  afectación del derecho de defensa y  beneficia punitivamente a los procesados.   

15  Folios 621 a 643 del cuaderno original 3.   

16 Fue  radicado en la Secretaría de la Sala el 7 de octubre de 2014.   

17  Folio 683 Id.   

18  Sobre  el  punto  puede consultarse, entre otras, la providencia del 27 de julio  de 2007 (radicado 26.4687).   

19  Sentencia del 1º de noviembre de 2007 (radicado 23.734).   

20  Folio 8 de la resolución.   

21  Folio 5 Id.   

22  Folio 15 de la providencia.   

23  Id.   

1.  Escritura  pública   #   3.768   del  8  de  noviembre  de  2005  de  la  Notaría  11  de  Cali.   

2.  Escritura  pública # 5.261 del 15 de diciembre de 2005, Notaría 1° de Cali.   

24  Folio 26 de la providencia.   

25  Folio  11  de  la  acusación.  En  igual sentido, folio 29 del fallo de primera  instancia.   

26  Folio 201 vuelto del cuaderno 1.   

27  Folios 55 a 61 Id.   

28 4 a  8 años, según el original artículo 453.   

29 En  su   versión   original   contemplaba   una   sanción   de  1  a  6  años  de  prisión.   

30  …dolosos   contra   la  Administración  Pública;  delitos  contra  las  personas  y bienes protegidos por el Derecho Internacional  Humanitario;  delitos contra la libertad, integridad y formación sexual; estafa  y  abuso  de  confianza  que  recaigan  sobre  los bienes del Estado; captación  masiva   y   habitual   de   dineros;   utilización  indebida  de  información  privilegiada;  concierto  para  delinquir  agravado;  lavado de activos; soborno  transnacional;  violencia  intrafamiliar; hurto calificado; extorsión, lesiones  personales  con  deformidad causadas con elemento corrosivo; violación ilícita  de  comunicaciones;  violación  ilícita de comunicaciones o correspondencia de  carácter   oficial;   trata  de  personas;  apología  al  genocidio;  lesiones  personales  por  pérdida  anatómica  o  funcional  de  un  órgano  o miembro;  desplazamiento  forzado;  tráfico  de  migrantes; testaferrato; enriquecimiento  ilícito   de  particulares;  apoderamiento  de  hidrocarburos,  sus  derivados,  biocombustibles  o  mezclas  que  los  contengan;  receptación;  instigación a  delinquir;   empleo   o   lanzamiento   de   sustancias  u  objetos  peligrosos;  fabricación,  importación,  tráfico,  posesión  o  uso  de  armas químicas,  biológicas   y   nucleares;   delitos   relacionados   con   el   tráfico   de  estupefacientes  y  otras  infracciones;  espionaje; rebelión; y desplazamiento  forzado;   usurpación   de  inmuebles,  falsificación  de  moneda  nacional  o  extranjera;  exportación  o importación ficticia; evasión fiscal; negativa de  reintegro;  contrabando  agravado; contrabando de hidrocarburos y sus derivados;  ayuda   e   instigación   al  empleo,  producción  y  transferencia  de  minas  antipersonal.     

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