AP8447-2016(49179)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Magistrado ponente  

AP8447-2016  

Radicación Nº 49179  

Aprobado acta Nº 387  

Bogotá,  D.  C.,  treinta   (30)   de   noviembre   de   dos   mil  dieciséis  (2016).   

Decide    la    Corte    acerca  de  la  admisibilidad de la demanda de casación presentada  en     nombre    del    adolescente    J.  M.     G.              C.  respecto de  la    sentencia    emitida    en   el   Tribunal  Superior  del Distrito Judicial  de  Cundinamarca,  mediante  la  cual  fue confirmada la proferida contra aquél  en  el  Juzgado  Penal del  Circuito   para   Adolescentes  de  Funza,   por  el  delito    de   actos   sexuales   con   menor   de   catorce   años.   

SÍNTESIS FÁCTICA Y PROCESAL   

1.  “El 25 de junio de 2015 el adolescente  J.     M.              G.              C.  de  16 años de edad se encontraba en  su  casa  ubicada  en  (…)  del  municipio  de Cota  (Cundinamarca)  cuando  se encerró en su habitación Con el menor W.              D.              G.              Z.  de  4  años  de  edad,  quien era su  familiar  y  estaba  bajo su cuidado, y allí le quitó los pantalones y la ropa  interior,  le  tocó  la  cola  y  le  acercó  su  miembro  viril, sin llegar a  accederlo  carnalmente”1.   

2.  Por        los        señalados  eventos  el 2 de febrero y el  29  de  abril  de  2016,  con sujeción a las formalidades de ley, se llevaron a  cabo  las  audiencia  públicas  de  imputación  y acusación, respectivamente,  contra   el   adolescente  infractor  por  la conducta punible de actos sexuales con menor de catorce años  (Ley 599 de 2000, artículo  209),  frente a la cual en  desarrollo   de  la  audiencia  preparatoria  el  procesado,  de  manera  libre,  consciente,  voluntaria  y  asesorado  por  su  abogada  defensora,  expresó su  allanamiento    al    cargo    endilgado2.   

3.  En     concordancia    con    lo    anterior,    el    12         de        julio  de  2016  el  Juez  Penal   del   Circuito  para  Adolescentes  de  Funza  emitió   sentencia   por   cuyo  medio  declaró  a  J.    M.  G.    C.             penalmente  responsable  del  delito  de  acto sexual con menor de  catorce  años,  y  en  consecuencia  le impuso como medida sancionatoria un (1)  año  y dos (2) meses de privación de la libertad en  un    centro    de    atención    especializado3.   

4.  Contra  la  expresada  decisión  la  apoderada   judicial  del  adolescente     condenado    interpuso  apelación,  y el  6  de  septiembre  de 2016   en   el   Tribunal   Superior   del  Distrito  Judicial  de  Cundinamarca,  Sala  Mixta  de  Asuntos  Penales para Adolescentes, resolvió   la   impugnación   en  el  sentido  de impartirle confirmación integral, fallo de segunda instancia contra  el  cual  la  misma  parte  formuló  y  sustentó  el recurso extraordinario de  casación4.   

LA DEMANDA  

5.  La  recurrente  plantea  un cargo con apoyo en el artículo 181,  numeral  1,  de la Ley 906 de 2004, en el que denuncia la violación directa por  falta  de  aplicación  de  normas  del  Bloque  de Constitucional, a saber, los  artículos   9  y  140  de  la  Ley  1098  de  2006;  artículos  37, literal b, y 40, numerales 1º y 4º,  de   la   Convención   sobre   los   Derechos   de   los  Niños;  las   Reglas  de  Beijing,  numerales  5.1  y 17.1; y  la  Observación General Nº 10 del  Comité sobre Derechos de los Niños, numerales 10, 70 y 7.   

En      esencia      sostiene   la   recurrente   que   con   base   en   esos  preceptos  el  Tribunal  y el a quo  estaban  obligados  a  no  imponer como medida sancionatoria a su cliente por el  delito  del que fue declarado responsable, la privación de la libertad prevista  en  el  artículo  187  de  la  Ley  1098  de  2006,  sino  otra medida de menor  represión    entre    las   previstas   en   el   artículo   177   del   mismo  ordenamiento.   

Indica  la  demandante que el reproche  es además trascendente para reparar el agravio inferido  a  su  prohijado  y  para  fijar  el  alcance del artículo 187, inciso 1º, del  Código  de la Infancia y la Adolescencia, en lo que respecta a la privación de  la  libertad como medida sancionatoria de los adolescentes infractores de la ley  penal.   

CONSIDERACIONES  

6.  Según  lo estable el artículo 181 de  la   Ley   906   de  2004,  Código  de  Procedimiento  Penal  que  rige   este   asunto,   la   casación  es  un  mecanismo  de  control     tanto     constitucional    (artículo  235-1)  como legal que procede contra las sentencias  proferidas  en  segunda  instancia  y  que,  de  acuerdo  con lo señalado en el  artículo  180  del  mismo  ordenamiento,  tiene  como  propósitos (i)   la   efectividad   del  derecho  material,  (ii) el respeto  de  las  garantías  fundamentales, (iii)   la   reparación  de  los  agravios  inferidos  y  (iv)    la    unificación   de   la  jurisprudencia.   

Para  el cumplimiento de esos objetivos en  el  mencionado régimen procesal se dotó a la Sala Penal de la Corte Suprema de  Justicia  de  facultades sustanciales al conferirle,  entre  otras,  la potestad de superar los defectos de la demanda para decidir de  fondo  cuando  los  fines  de  la  casación,  fundamentación  de  los  mismos,  posición  del  impugnante  dentro  del  proceso,  e índole de la discusión lo  ameriten.   

Lo  anterior  no implica, sin embargo, que  este  mecanismo  sea  de  libre  configuración, desprovisto de todo rigor y que  tenga  como  finalidad  abrir un espacio procesal semejante al de las instancias  para   prolongar   el  debate  respecto  de  puntos  que  han  sido  materia  de  controversia,  pues,  por el contrario, dada su naturaleza extraordinaria, quien  acude  al  mismo  debe  ceñirse  a  determinados  requerimientos  sistemáticos  basados  en  la razón y en la lógica argumentativa, atinentes a la observancia  de  coherencia,  precisión  y  claridad  en  el  desarrollo  de cada uno de los  reparos  efectuados  (por  vicios  in  procedendo  o  in  iudicando),   y  desarrollarlos  conforme  a  las  causales  de  procedencia  previstas   en   el   artículo  181  del  ordenamiento  procesal,  con   el   fin  de  persuadir  a  esta  Corporación   de   revisar   el   fallo   de   segunda  instancia  en  procura  de  corregir la   decisión   que  se  acusa   de   ser  contraria a derecho.   

De ahí que el inciso 2º del artículo 184  de  la  Ley  906  de  2004 consagre que no será admitida la demanda si el actor  carece   de   interés  para  acceder  al  recurso;  el  escrito  es  inconsistente,  esto  es,  si  su  motivación  no  evidencia la  potencial  violación  de  garantías  y,  en  términos generales, “cuando  de  su contexto se advierta  fundadamente  que no se precisa del fallo para cumplir alguna de las finalidades  del  recurso”,  lo que puede presentarse cuando la  Corte  observe  que los aspectos reprochados no tienen una incidencia sustancial  en  relación  con  lo decidido en el caso concreto, o que puede responder a los  planteamientos  del demandante sin recurrir a valoraciones de fondo acerca de lo  que ocurrió en la actuación.   

La          Corte  anuncia  desde  ahora  que  el  libelo  no será admitido con base en la norma atrás  citada,   porque   la  disertación  ofrecida  como  sustento  de la inconformidad no evidencia objetivamente vicios determinantes de  una  declaración contraria a derecho, requisito de técnica sin el cual la Sala  carece  de  habilitación legal para revisar los fundamentos del fallo censurado  en   procura   de   hacer   efectivos   los  fines  inherentes  a  este  recurso  extraordinario, según reiterada jurisprudencia de la Corporación.   

7. En efecto, en  la  censura  se  invoca  como  sendero  para desarrollar el enjuiciamiento de la  sentencia,  la  causal  prevista en el artículo 181, numeral 1º, de la Ley 906  de   2004,   esto   es,   la   llamada   violación  directa   de   la  ley,  ámbito  reservado  para discusiones de estricto carácter jurídico, destinadas  a  hacer  ver  que respecto de una norma de contenido  sustancial el fallador incurrió en:   

i) Falta   de   aplicación  o  exclusión  evidente,  lo  cual  suele presentarse, por regla  general,  cuando  el  funcionario  yerra acerca de la  existencia  del precepto  por  eso  no la considera en el caso específico que  la  reclama.  Ignora  o  desconoce  la ley que regula la materia y por eso no la  tiene  en cuenta, debido a que comete un error acerca de su existencia o validez  en el tiempo o el espacio.   

ii) Aplicación    indebida,  vicio  que  consiste en una desatinada selección del precepto.  El  error  se  manifiesta  por  la  falsa  adecuación de los hechos probados en  relación  con  los  supuestos  condicionantes  de  éste, es decir, los sucesos  reconocidos   en   el   proceso   no   coinciden  con  la  respetiva  hipótesis  normativa.   

iii)  O,  por  último,    interpretación   errónea,  caso  en  el  cual  el  juez selecciona bien y adecuadamente la  norma  que  corresponde  al suceso en cuestión, y efectivamente la aplica, pero  al  interpretarla  le  atribuye  un sentido jurídico que no tiene, asignándole  efectos   distintos   o   contrarios  a  los  que  le  corresponden,  o  que  no  causa.   

8. Pese a que la  demandante  formalmente  cumplió  las  exigencias  de  la  causal  invocada, en  realidad  no propone una discusión de tipo jurídico verdaderamente relevante o  sobre  un aspecto de derecho sobre el cual la Corte no se hubiese pronunciado ya  de manera unánime y reiterada.   

La  propuesta de la actora no pasa de ser el  criterio  personal  que  tiene  respecto de la sanción que entiende podían los  juzgadores  infligir  al  aquí procesado, apartándose lo sentado por esta Sala  al  respecto  en decisiones que fueron acertadamente citadas y transcritas en la  sentencia  de  primera  instancia,  confirmada  por  el  juez  plural de segundo  grado.   

Ya ésta Corporación en SP de 7 de julio de  2010,  radicación  Nº  33510,  puntualizó cómo el Sistema de Responsabilidad  Penal  para  Adolescentes  implementado  con  la  Ley 1098 de 2006, acerca de la  variedad  de  sanciones  previstas para el menor infractor de la ley penal, y en  particular  en  cuanto  hace  a  la  privativa  de  la libertad, se ajusta a las  exigencias  impuestas en diversos tratados internacionales, como la Declaración  de       los      Derechos      del      Niño5   y   la   Convención  sobre  Derechos            del            Niño6,  así  como  a  otras  normas  consagradas  en  herramientas  internacionales “que  aun   cuando   de   manera   directa  no  hacen  parte  del  llamado  Bloque  de  Constitucionalidad,  no  son  preceptos  intrascendentes  en  relación  con  la  valoración  e interpretación de las normas de derecho interno a través de las  cuales     pueden    ser    afectadas    garantías    fundamentales” de los menores de edad.   

Con tal propósito en la reseñada decisión  examinó de manera amplia las previsiones de:   

…las   Reglas   mínimas   para   la  administración  de  justicia  de  menores (“Reglas de Beijing”, Resolución  40/33  de  1985), las Directrices para la prevención de la delincuencia juvenil  (“Directrices  de  Riad”,  Resolución  45/112 de 1989), las Reglas mínimas  sobre  medidas  no privativas de la libertad (“Reglas de Tokio”, Resolución  45/110  de  1990)  y  las  Reglas  mínimas  para  la protección de los menores  privados  de  libertad  (“Reglas de la Habana”, Resolución 45/113 de 1990),  acerca   de   las  cuales  el  Comité  de  Derechos  de  los  Niño7,  en  su  Observación  General  Nº  10  de  2007,  precisó que uno de los objetivos del  seguimiento a la aplicación de la respectiva Convención era:   

“Promover la integración en una política  nacional  y  amplia  de  justicia de menores de otras normas internacionales, en  particular  las  Reglas  mínimas de las Naciones Unidas para la administración  de   la   justicia   de   menores   (‘Reglas    de    Beijing’),  las  Reglas  de  las  Naciones Unidas para la protección de los  menores    privados    de    libertad    (Reglas    de   La   Habana’)  y  las Directrices de las Naciones  Unidas   para   la   prevención   de   la  delincuencia  juvenil  (‘Directrices   de   Riad’)”.   

Y  tras  el  análisis  de  las  respectivas  disposiciones la Sala señaló:   

…Para la Corte es evidente que el Sistema  de  Responsabilidad Penal para Adolescentes implementado en la Ley 1098 de 2006,  Libro  II,  en  materia de sanciones respecto de un comportamiento definido como  delito  del  que  ha  sido  declarado  responsable  un menor de edad, cumple los  citados estándares internacionales.   

…Obsérvese  que  la  codificación  en  comento,  acogiendo  el  principio  de flexibilidad previsto en los instrumentos  supranacionales,  consagró  una  progresiva  gama  de  medidas aplicables a los  adolescentes  a  quienes se les ha declarado su responsabilidad penal, entre las  que  está  concebida  la  privación  de  la  libertad  como  recurso último y  excepcional,  únicamente para delitos considerados graves, por un lapso mínimo  que  el  legislador,  dentro  de  su  libertad de configuración, consideró era  consecuente  con  la  necesidad de protección integral del menor infractor y de  prevalencia de su interés superior   

(…)  

…las  sanciones son las señaladas en el  Código  de  la Infancia y la Adolescencia, Libro II, artículo 177, norma en la  que  están  previstas como tales: la amonestación, la imposición de reglas de  conducta,  la  prestación de servicios a la comunidad, la libertad asistida, la  internación  en  medio  semicerrado y la privación de la libertad en centro de  atención  especializado,  todas  las  cuales  tienen expresamente señalada una  finalidad  protectora,  educativa  o  pedagógica,  y restaurativa, debiendo ser  aplicadas   con   el   apoyo  de  la  familia  del  menor  y  la  vigilancia  de  especialistas.   

(…)  

Ahora  bien,  la  finalidad  protectora de  todas  las  sanciones  apunta  a  alejar  al menor transgresor y a prevenir a la  sociedad  de  nuevas  conductas  delictivas  por  parte  de  éste; su carácter  educativo  o  pedagógico  está  orientado  a  que asuma consciencia acerca del  daño  causado,  y  en  función  de  ello  adopte  valores  y principios que le  permitan  discernir  la  importancia  del respeto por los derechos humanos y las  libertades  fundamentales;  y  el  fin  restaurativo,  implica  no  solo  que el  adolescente,  desde  el  punto  de  vista  político social, adquiera sentido de  responsabilidad  con  la reparación del perjuicio infligido a la víctima, sino  también  lograr  su  reincorporación  a  la  sociedad  para  que  consolide su  desarrollo.   

Como en el presente asunto el delito de actos  sexuales  con  menor de catorce años (Ley 599 de 2000,  artículo  209)  por  el  que fue acusado J.  M.  G.  C. y respecto del cual éste  aceptó  su responsabilidad, tiene prevista una sanción mínima superior a seis  años   (lo  es  de  9),  en  armonía  con  lo  dispuesto  en  el artículo 187, incisos 1º y 2º, de la Ley  1098  de  2006, el juez de conocimiento estaba obligado a tasar la privación de  la  libertad  entre  un  rango  de  uno (1)   a  cinco  (5)  años,  como en efecto así procedió en acatamiento del principio de legalidad,  y    en    observancia    de    las    condiciones   particulares   (familiares,  sociales  y  culturales) del  adolescente    infractor    individualizó    aquélla    en   un   (1)    año    y    dos    (2) meses.   

La  respectiva  decisión  la  respaldó  el  juzgador  en  las  correspondientes  normas  y  en  el  criterio jurisprudencial  aludido,  reiterado en SP de 22 de mayo de 2013, radicación 35431; SP3122-2016,  de  9 de marzo, radicación 46614, a el AP4263-2014, de 30 de junio, radicación  44102.   

En     conclusión,     la   disertación   ofrecida  por  el  memorialista   constituye   apenas  un  razonamiento  diferente  respecto  de las consecuencias jurídicas  que  acarrearía  la  situación  fáctica  debatida,  el  cual  pretende  sea  acogido  en  esta  Sede en  reemplazo  del  expuesto  en  las instancias con apoyo en la jurisprudencia, fin  para  el  que no está previsto este mecanismo, reservado para la corrección de  auténticos   y   trascendentes  errores  en  la  aplicación de la ley, y no para solucionar discrepancias  de  opinión  que,  en este caso, no  están  siquiera  relacionadas con otro de los fines de la casación, cual es la  unificación  de  la  jurisprudencia,  pues la actora no se ocupó de evidenciar  criterios      encontrados     acerca     del     tema     propuesto.   

10.  De  acuerdo con las consideraciones que preceden, como  no  se  demostró  en  el  escrito  estudiado la configuración de vicios con la  capacidad  de  enervar  la  declaración  de justicia hecha en las sentencias de  primera  y segunda instancia, las cuales al coincidir en el mismo sentido forman  una  unidad jurídica inescindible que solo puede ser resquebrajada en virtud de  la  acreditación  de  yerros manifiestos y graves que dejen sin efecto la doble  presunción  de  legalidad y acierto que la cobija, se impone la inadmisión del  libelo  como perentoriamente lo ordena el artículo 184, inciso 2, de la Ley 906  de  2004,  determinación contra la cual procede el mecanismo de insistencia, en  los  términos  concretados  por la Corte a partir del fallo de 12 de septiembre  de     2005     (radicación     24322).   

Lo  anterior  sin perjuicio de puntualizar  que   la   Sala  no  advierte  situación  alguna  que  legalmente  la  habilite  para   superar   los   defectos  de  los  reproches  con  el  fin  de  decidir  de fondo, ni observa   violación   alguna   de  las  garantías  fundamentales  del enjuiciado   con  ocasión  del  procedimiento cumplido o en el fallo impugnado, como para que sea  necesario  el  ejercicio de la facultad oficiosa que le asiste a fin de asegurar  su protección.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

1. NO ADMITIR la  demanda  de  casación  interpuesta  por la apoderada  de    J.    M.  G.    C.  respecto  de  la  sentencia que en segunda instancia confirmó  la  condena  emitida  en  su  contra por el delito de  actos      sexuales      con      menor     de     catorce     años.   

2.    De  conformidad  con lo dispuesto en el artículo 184, inciso segundo, de la Ley 906  de     2004,    es    facultad    del    recurrente    elevar    petición    de  insistencia.   

Notifíquese   y   cúmplase.   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

PRESIDENTE  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Hechos  tomados  del  fallo  de  segundo  grado.  Fueron  suprimidos los nombres  completos  de  los  menores  de edad involucrados en los sucesos, de conformidad  con el artículo 153 de la Ley 1098 de 2006.   

2  Carpeta principal, folios 2, 3, 16, 17, 63 y 64.   

3  Ídem, folios 69-77.   

4  Cuaderno del Tribunal, folios 14-25.   

5  Asamblea  General  de  las  Naciones  Unidas, Ginebra, Suiza, 20 de noviembre de  1959, Resolución 1386 (XIV).   

6 Ley  12 de 28 de enero de 1991.   

7  Organismo  que  opera  por  mandato de la Convención  sobre    los    Derechos   del   Niño,   artículos  43.     

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