AP737-2015(43804)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Eyder Patiño Cabrera  

Magistrado Ponente  

AP737-2015  

Radicación N° 43.804  

(Aprobado Acta No. 054)  

Bogotá  D.C.,  dieciséis (16) de febrero de  dos mil quince (2015).   

ASUNTO  

La Sala se pronuncia sobre la admisión de la  demanda  presentada  por  la Procuraduría 4ª Delegada para la Investigación y  el  Juzgamiento  Penal de Bogotá, en virtud de la cual pretende la revisión de  la  sentencia  proferida por el Tribunal Superior de Bucaramanga el 2 de mayo de  2011,  confirmatoria  del  fallo  a  través  del  cual el Juzgado 8º Penal del  Circuito  de  esa  ciudad  condenó  el  3  de  diciembre de 2010 a Isidro    Alberto    López    Parada1.   

HECHOS   Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

           

1. Fueron  sintetizados2 por la Sala en  anterior oportunidad, así:     

«El  6 de septiembre de 2002, alrededor de  las  5:30  de  la  mañana,  cuando  ALFREDO  RODRÍGUEZ  RANGEL  salía  de  su  residencia  ubicada en el Municipio de Girón, para su trabajo, fue interceptado  por  varios  individuos  que  le preguntaron su nombre y le dispararon en varias  ocasiones causándole heridas que determinaron su muerte.   

En  el  año  2008, CARMEN CECILIA ESPINEL,  esposa  de  la  víctima,  pidió a la fiscalía reactivar el caso, argumentando  que  tenía información de que el homicidio había sido cometido por JHON JAIRO  ACUÑA   RODRÍGUEZ   y   ALONSO  DE  JESÚS  MONSALVE,  desmovilizados  de  las  Autodefensas  Unidas  de  Colombia,  quienes  habían  aceptado  los  hechos  en  justicia  y  paz  con  la  precisión  de haber actuado por iniciativa de ISIDRO  ALBERTO    LÓPEZ    PARADA    y    AGUSTÍN   VERA  GONZÁLEZ» —negrilla      original—.   

    

1. El  3  de  diciembre  de  2010, el  Juzgado  8º  Penal  del  Circuito  de  Bucaramanga  condenó,  entre  otros,  a  Isidro Alberto López Parada,  a  la  pena  principal  de  28 años y 4 meses de prisión y a las accesorias de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  término   de   20   años,   como   determinador   del   delito   de  homicidio  agravado.     

    

1. La Sala Penal del Tribunal Superior  de   esa   ciudad   confirmó  el  2  de  mayo  de  2011,  el  fallo  de  primer  grado.     

    

1. Esta Sala inadmitió el 3 de julio  de  2012  la  demanda  de  casación  presentada  por  la  defensa  del también  condenado en la causa, Agustín Vera González.     

LA  DEMANDA   

    

1. El Ministerio Público invocó como  causal  específica  de  revisión,  la  3ª  del artículo 220 de la Ley 600 de  2000.     

    

1. Adujo  que  para  condenar,  el  A  quo tuvo como fundamento  los   testimonios  de  Alonso  de  Jesús  Monsalve  y  de  Jhon  Jairo  Acuña,  desmovilizados   de   las   “Autodefensas  Unidas  de  Colombia”,  AUC,  que  señalaron  a  los  sentenciados  como  determinadores  del homicidio de Alfredo  Rodríguez  Rangel;  y  en el caso particular de López  Parada,  infirió  coincidencias  como su profesión y  sus rasgos morfológicos.     

Cuestionó el crédito otorgado a la primera  versión  de Jhon Jairo Acuña, alias “El Oso”, en la que aseguró que quien  lo  aleccionó para asesinar a Alfredo Rodríguez Rangel respondía al nombre de  Isidro Alberto López Parada,  con   35   años   de   edad  para  la  fecha  del  hecho,  y  que  se  hubieran  demeritado   versiones  posteriores en las que refirió que el mismo tenía  edad superior.   

Recalcó  que  Alonso  de  Jesús  Monsalve,  testigo  de  cargo, aseguró que quien lo contactó y conoció como Isidro  Alberto  López Parada, tenía para  la  época  del  hecho aproximadamente 55 años de edad, afirmación que sostuvo  en  diligencia  de  reconocimiento en fila de personas, en la que no señaló al  detenido,  no  obstante  estar dentro del grupo de reconocibles que participaron  en la misma.   

    

1. Como  prueba  nueva,  invocó  el  testimonio  del  desmovilizado  Giovanny  Rincón Agámez, alias “Fifi”       o      “Raúl    El  Político”,  desmovilizado comandante de las AUC, el  cual  presentó  en  la Fiscalía 42 de la Unidad de Justicia y Paz de Medellín  el  25  de  agosto  de  2011,  oportunidad  en  la que aceptó haber ordenado el  homicidio de Alfredo Rodríguez Rangel.     

Retomó  de este testigo que Manolo Duarte y  Alonso  de  Jesús  Monsalve  se  reunieron  con Isidro  Alberto  López  Parada  y  Agustín Vera, quienes les  aseguraron  que Rodríguez Rangel era testaferro de las FARC, y al corroborar la  imputación ordenó su muerte.   

También que después conoció que aquel que  cumple   la   condena   como   Isidro  Alberto  López  Parada   no   fue   el  mismo  determinador  que  él  distinguió  con  ese  nombre, quien para la fecha ostentaba de 40 a 45 años de  edad,  de donde infiere estar frente a una suplantación; y que por información  de  la  cónyuge  de  la víctima, supo que Gabriel Moreno Cancino, Juán Carlos  Leytón  y  Luis  Carlos  Morales Ariza, se lucraron con la muerte de Rodríguez  Rangel,  concluyendo  que  uno  de  ellos  puede  ser aquel que distinguió como  Isidro     Alberto     López    Parada.   

    

1. El  demandante  consideró  que la  prueba  aportada  ratifica la versión de los testigos de cargo, en cuanto a que  uno  de  los  determinadores del homicidio contaba para el momento del hecho con  45  a 55 años de edad, rango en el que no está Isidro  López  Parada y razón por la que no fue señalado en  diligencia de reconocimiento en fila de personas.     

    

1. La  trascendencia  de  la  prueba  aportada  la  derivó  de  su  condición  de  Comandante  del  frente  “Fidel  Castaño”  de las AUC que operaba en el perímetro urbano de Bucaramanga y del  hecho  de  que,  quien  está  privado de la libertad, no fue reconocido por los  testigos  de  cargo  como  uno  de  aquellos  que  los  determinó  a cometer el  delito.     

Agregó que en Sala de revisión, expediente  39.050  del 17 de julio de 2013, esta Corporación, en punto de la veracidad del  declarante,  concluyó  que  quien  acepta su participación en un delito grave,  sin  que  obre  prueba en su contra, narra la verdad, situación que concurre en  este  evento,  con  la  circunstancia de estar frente a un hecho grave confesado  por  un  postulado  a  la  ley  de  Justicia y Paz, bajo la cual, de faltar a la  verdad, enfrentaría su desvinculación de ese proceso.   

CONSIDERACIONES:   

     

I. Procedimiento aplicable    

El caso que ocupa la atención de la Sala se  tramitó  y  decidió  con fundamento en el modelo de enjuiciamiento previsto en  la  Ley  600  de 2000, luego, el procedimiento aplicable en materia de revisión  es el establecido en el referido estatuto.   

     

I. Competencia    

La  Corte  es  competente para conocer de la  acción  propuesta,  de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 75 ibídem, por hallarse dirigida contra una  sentencia  dictada  en  segunda  instancia por un Tribunal de Distrito Judicial,  que hizo tránsito a cosa juzgada.   

     

I. Decisión    

La  Corte  inadmitirá  la  demanda  por las  siguientes razones:   

    

1. La  causal  3ª tiene lugar cuando  «después  de  la  sentencia  condenatoria aparezcan  hechos  nuevos  o  surjan  pruebas  no  conocidas  al tiempo de los debates, que  establezcan   la  inocencia  del  condenado,  o  su  inimputabilidad».     

    

1. Así,  cuando  se  intenta  la  rescisión  por  esta  vía,  es  preciso acreditar, i) el surgimiento de hechos  nuevos  o  de  pruebas  no  conocidas al tiempo de los debates en las instancias  ordinarias  del  trámite,  ii)  que  el  acontecer  fáctico  esté ligado a la  conducta  punible  materia  de  investigación  y  juzgamiento,  y  iii) que las  pruebas  aducidas  sean aptas para establecer, en grado de certeza, la inocencia  del procesado o su inimputabilidad.     

    

1. De  antaño,  la jurisprudencia ha  dilucidado  aquello  que  comprende  prueba  nueva  (CSJ  SP,  01 ene 1983, M.P.  Alfonso Reyes Echandía):     

         

«Prueba  nueva   es   (…)   aquel   mecanismo   probatorio  (documental,  pericial, testimonial) que por cualquier causa no se incorporó al  proceso,  pero  cuyo  aporte  exnovo  tiene  tal  valor  que  podría  modificar  sustancialmente  el  juicio  positivo  de responsabilidad que se concretó en la  condena  del  procesado.  Dicha  prueba puede versar sobre evento hasta entonces  desconocido  (se  demuestra  que  fue  otro  el  autor del delito) o sobre hecho  conocido  ya  en  el  proceso  (muerte  de  la víctima, cuando la prueba exnovo  demuestra  que  el  agente  actuó  en  legítima defensa); por manera que puede  haber  prueba nueva sobre hecho nuevo o respecto de variantes sustanciales de un  hecho  procesalmente  conocido  que  conduzca a la inocencia o irresponsabilidad  del condenado.».   

Igualmente,  el precedente ha señalado como  presupuesto  de  admisibilidad  del  líbelo de demanda en estos eventos, que la  prueba  que  se  repute  como  nueva  cumpla  con  los  requisitos  de novedad y  trascendencia,  en  forma  tal, que lleven a la modificación del fallo (CSJ AP,  02 jul 2013, rad. 37242):   

«[C]omo  presupuesto  de admisibilidad del  líbelo  demandatorio  de  la  revisión,  cuando de la causal tercera se trata,  resulta  indispensable  que  las  pruebas  aportadas  tengan  la  virtualidad  de modificar el sentido del fallo, es decir cumplir los  requisitos  de  novedad  y  trascendencia.  De  no  cumplirse  esta carga por el  accionante,  debe entenderse que lo pretendido no es nada distinto que continuar  con  un  debate  estéril  e  impertinente sobre hechos, pruebas y argumentos ya  considerados  y  definidos procesalmente, imponiéndose el rechazo in límine de  la           demanda»          —subraya      original—.   

    

1. En el caso particular, la demandante  cumplió  parcialmente  con  las exigencias formales del artículo 222 de la Ley  600  de  2000, pues aportó copia de los fallos de primera y segunda instancia y  la  constancia  de  su  ejecutoria,  del disco de audio que contiene la versión  rendida  por  Giovanny  Rincón Agámez el 25 de agosto de 2011, postulado en el  marco  de  la  Ley de Justicia y Paz; y se incorporó además copia del auto que  inadmitió  la  demanda  de  casación—.     

Sin  embargo,  no  se  advierte  cumplida la  exigencia  que guarda relación con «la causal que se  invoca  y los fundamentos de hecho y de derecho en que  se     apoya     la     solicitud»    —subraya   para   resaltar—.   

En  efecto, el motivo previsto en el numeral  3°    del    artículo    220   ibídem,  consiste  en  el  surgimiento  de  hechos  nuevos  o  pruebas  no  conocidas  al  tiempo  de  los debates, con capacidad de establecer la inocencia  del condenado o su inimputabilidad.   

Su  comprobación,  obliga  a allegar con la  demanda  las  pruebas  en  que  se  funda  la  pretensión,  destacar la novedad  contenida  en  ellas  y  enseñar  que su oportuno conocimiento por parte de los  juzgadores,   los   hubiese   llevado  a  tomar  una  decisión  distinta  a  la  adoptada.   

          En  otras  palabras,  la  naturaleza  y  capacidad  suasoria  de los  elementos   con   carácter   ex  novo,  debe  ser  de  tal  consistencia,  que  permita  la formación de un  juicio   distinto,  en  punto  de  la  responsabilidad  penal  declarada  en  la  sentencia.   

Para  la  Sala,  si  bien  se  explicó  la  situación  fáctica  y  probatoria que en el sentir del actor desconocieron los  falladores,  para  el  caso  concreto  no  logró acreditar la potencialidad del  relato,  ni  convencer  de  su  alcance  para  la  modificación  del  juicio de  responsabilidad,   materializado   en   la   condena   irrogada  a  Isidro Alberto López Parada.   

En  principio,  al  relacionar  la  prueba  aportada  como novedad, esto es, la declaración de Giovanny Rincón Agámez, en  la  que  aceptó  haber  ordenado  el asesinato de Alfredo Rodríguez Rangel, el  demandante  dirigió  su disertación a demostrar que aquel que con el nombre de  Isidro  Alberto López Parada  se  señaló  como  el  determinador del delito y el que cumple condena bajo ese  mismo nombre, son personas diferentes.   

No   obstante  el  esfuerzo  argumentativo  presentado,  no  logra  evidenciarse  la  incidencia  de esta prueba frente a la  verdad procesal y a la responsabilidad declarada en el fallo.   

En  efecto,  la  hipótesis  que  sostuvo la  defensa  a  lo largo del proceso, en cuanto a que los testigos no relacionaron a  quien  está  privado de la libertad como la misma persona que bajo el nombre de  Isidro  Alberto López Parada  fue  uno  de  los  sujetos que determinaron la muerte de Rodríguez Rangel, bien  por  no  corresponder  la  edad  supuesta  a  la  realmente ostentada, ya por no  habérsele  señalado  en  la  diligencia de reconocimiento en fila de personas,  fue  asunto  que  analizó  y  dilucidó  el   A  quo   y  confirmó  el  Ad  quem,  sin que pueda pretenderse por esta vía reabrir  el debate probatorio.   

Así,  al  estudiar  en  conjunto  la prueba  obrante,  los  falladores dieron crédito a las versiones iniciales de Alonso de  Jesús  Monsalve y Jhon Jairo Acuña Rodríguez, autores materiales del delito y  en  los  que  se soporta la condena, en razón de su espontaneidad, en tanto que  restaron  mérito a las que presentaron con posterioridad, incluyendo el fallido  reconocimiento  en  fila  de  personas,  al  vislumbrar  su  marcado interés en  desvincular   de   toda   responsabilidad   a   quien   está   privado   de  la  libertad.   

Es  por ello que, no obstante estar frente a  prueba  nueva,  la Sala recalca que el accionante no demostró su trascendencia,  dirigida  a  demostrar  la  inocencia  de  quien  cumple  la condena, y con ello  derruir  el principio de cosa juzgada que ostentan los fallos; pues, contraria a  la  connotación  otorgada, referida a la circunstancia de haber sido el testigo  comandante  del grupo criminal AUC, a que en tal calidad ordenó la muerte de la  víctima  y  a  que  ratificó  la  edad aparente del imputado al momento de los  hechos,  obran  elementos  de  juicio distintos que llevan al convencimiento del  vínculo    de   quien   está   privado   de   la   libertad   con   el   hecho  investigado.   

Por  otro lado, la demandante inadvierte, i)  el  marcado  interés  de  los  declarantes  en  desvincular  de  los  hechos al  aprehendido,  lo  cual  se  colige  de  sus  contradictorias  versiones;  ii) el  sobredimensionado  énfasis que imperó respecto de una sola característica del  sentenciado,  referida  a  la  edad,  por  demás subjetiva en quien lo aprecie,  dejando  de  lado los demás rasgos morfológicos iii) su relación con el lugar  donde  se  adujeron  encuentros de los determinadores con los autores materiales  —testimonios de Jhon Jairo  Acuña   Rodríguez  y  Agustín  Vera—,  y  iv)  el  análisis,  en  conjunto,  que  se  hizo de la prueba  acopiada.   

Aunado,   de  las  sentencias  se  observa  estructurado  indicio  que  permitió  conocer  que  el móvil del delito fue la  infranqueable  oposición  de la víctima a la urbanización de un predio urbano  por parte del sentenciado.   

    

1. Si bien la demandante allegó y en  efecto   se   verificó  estar  frente  a  prueba  testimonial  que  devino  con  posterioridad  a  la sentencia, lo cierto es que lo expuesto en esta sede impide  a  la  Sala  concluir estar frente a evidencia alguna que demuestre la inocencia  del  sentenciado tampoco, que quien está actualmente privado de la libertad sea  persona   diferente   a   quienes  los  autores  materiales  distinguieron  como  Isidro  López  Parada y que  determinó la muerte de Alfredo Rodríguez Rangel.     

Como la prueba aducida no desvirtúa aspectos  esenciales   de   la   decisión  de  condena,  al  no  demostrarse  además  su  trascendencia,   son   razones   por   las   cuales   la   Sala  inadmitirá  la  demanda.   

    

1. Finalmente, el Ministerio Público  afirmó  que  las  versiones  de  los  postulados  son dignas de crédito por su  directa  vinculación  con  la  estructura  criminal que los ubica como testigos  privilegiados,  pero  además,  porque al haberse acogido a las reglas de la Ley  de  Justicia  y  Paz,  están obligados a decir la verdad, pues de lo contrario,  serán   privados   de   las   penas   alternativas   y   procesados  por  falso  testimonio.     

Al respecto, se debe precisar cómo en otras  oportunidades  se  ha  considerado  que  para  las versiones suministradas en el  marco  de  aquellos  trámites,  no  opera  la  tarifa legal bajo el supuesto de  verdad  que deben contener las manifestaciones de los postulados, sino que ellas  son  sometidas  a  verificación  y  comprobación  (CSJ,  AP, 02 sep 2010, rad.  33.904):   

«El  demandante  pasa  por alto que en los  trámites  que  se  adelantan bajo la Ley de Justicia y Paz (Ley 975 de 2005) no  opera  la  tarifa legal de prueba respecto a que las manifestaciones que haga el  postulado  en  las  versiones  se  deben  tener  como una verdad incontrastable,  habida  cuenta  que  el  artículo 17, inciso 3°, de la mentada ley señala que  una  vez que se rinda versión libre y se confiesen unos hechos, las diligencias  “se  pondrán  en  forma  inmediata  a  disposición  de la Unidad Nacional de  Fiscalías  de Justicia y Paz con el fin de que el fiscal delegado y la Policía  Judicial  asignados  al  caso  elaboren  y desarrollen el programa metodológico  para  iniciar  la  investigación,  comprobar  la  veracidad  de la información  suministrada  y  esclarecer  esos  hechos  y todos aquellos de los cuales tengan  conocimiento dentro del ámbito de su competencia.   

Es decir, las informaciones que suministren  los  postulados  dentro de este particular trámite, para hacerse acreedor a los  beneficios  punitivos  reglados en esta ley, deben ser objeto de verificación y  comprobación,  pues  en  el  evento  en  que se evidencie que éste faltó a la  verdad    necesariamente  debe  ser  excluido  de  la  Ley  de  Justicia  y  Paz.».   

En   el   sub  examine,  nada  se  dijo  acerca de la comprobación o  verificación  de  las  versiones  rendidas  por  los  postulados  a  justicia y  paz.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:   

INADMITIR   la  demanda  de  revisión  presentada  a  favor  de Isidro  Alberto López Parada.   

Contra esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese y cúmplase.  

Eugenio Fernández Carlier  

Magistrado  

Eyder Patiño Cabrera  

Magistrado  

Patricia Salazar Cuéllar  

Magistrado  

José Francisco Acuña Vizcaya  

Conjuez  

Paula Cadavid Londoño  

Conjuez  

Alfonso Daza González  

Conjuez  

Ricardo Posada Maya  

Conjuez  

Luis Gonzalo Velásquez Posada  

Conjuez  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria.    

1  En  esa   misma   sentencia   se   condenó   a   Agustín   Vera   González,  como  determinador.   

2 Folio  90.     

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