AP5915-2014(38108)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Magistrado Ponente  

AP 5915 -2014  

Radicación No. 38108  

(Aprobado  Acta No.  318)   

Bogotá D.C., veinticuatro (24) de septiembre  de dos mil catorce (2014).   

Se     pronuncia    la    Sala  sobre la  admisión  de la demanda de  casación  presentada por el  defensor   de   DIEGO  RESTREPO  PATIÑO,  acusado por  el  delito de homicidio,          contra  la  sentencia  proferida  por el  Tribunal    Superior   de   Distrito   Judicial   de  Buga    el   19   de   octubre   de  2011, mediante  la    cual   confirmó   la   condena   proferida         por         el        Juzgado        Tercero  Penal  del    Circuito   con   función   de   conocimiento  de     Cartago,     de     fecha     25    de    agosto    de    igual  anualidad.     

ANTECEDENTES  

         El  18 de junio  de  2010  a  las  7:00  horas  en la finca la “M”  ubicada  en  el  corregimiento  Villa  Rodas  del municipio de Obando (Valle del  Cauca),     de     propiedad    de    DIEGO   RESTREPO  PATIÑO,  y   cuya   administración  se  encontraba  a cargo de José Leonardo  Betancourt   López,  con  la         explotación       mancomunada  de  los dos, llegó RESTREPO  PATIÑO  para  terminar  el  acuerdo con Betancourt  López,  optando   por   recoger   algunos   electrodomésticos   y  elementos  del  inmueble, así como dos semovientes.  Ante ello,  José   Leonardo   se  opuso,  soltando  uno  de  los  terneros  y  advirtió    a    DIEGO   que  no  se  iría  con los animales sin  resolver  las  cuentas y le  exhibió  un  arma   corto   contundente  –machete-.  RESTREPO   PATIÑO   desenfundó  su  arma  de  fuego  y  le  disparó   en  cinco  oportunidades,  lesiones  que  generaron  la muerte a su adversario.   

ACTUACIÓN PROCESAL RELEVANTE  

          El  4  de  agosto  de  2010  ante el Juzgado Promiscuo Municipal con  función  de  control  de garantías de Obando, fue formulada imputación contra  DIEGO  RESTREPO  PATIÑO como  presunto  autor  de los delitos de homicidio y fabricación, tráfico y porte de  armas  de  fuego  o  municiones, cargo último que fue aceptado por el imputado,  con  la  consecuente  ruptura  de  la unidad procesal. A su vez, le fue impuesta  medida   de   aseguramiento   privativa   de   la   libertad   en  el  lugar  de  residencia.   

En  audiencia  realizada  el  día  22  de  septiembre  de  2010,  la  Fiscalía  Diecinueve  Seccional  de Cartago formuló  acusación  contra  RESTREPO PATIÑO por el punible de homicidio ante el Juzgado  Tercero Penal del Circuito de ese municipio.   

Surtido  el  juicio oral, el 25 de agosto de  2011  el  Juzgado Tercero Penal del Circuito condenó a DIEGO RESTREPO PATIÑO a  la  pena  principal  de 17 años de prisión y a la accesoria de inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por igual tiempo, al  declararlo responsable del delito de homicidio.   

De  la  misma  forma,  negó  la suspensión  condicional  de  la ejecución de la pena y la prisión domiciliaria, revocó el  beneficio  de  detención  en el lugar de residencia, y ordenó la compulsación  de  copias  de  la  actuación a la Fiscalía General ante la eventual comisión  del  punible  de fuga de presos por la imposibilidad de ubicación del procesado  en el sitio de reclusión.      

Contra  la decisión la defensa técnica del  procesado  promovió  recurso  de apelación, fundado en la configuración de la  causal  eximente  de  responsabilidad de legítima defensa, pues en su criterio,  la  apreciación  de  las  pruebas  incorporadas y practicadas en el juicio oral  llevaban  a  determinar  que  RESTREPO  PATIÑO fue agredido ilegítimamente por  José    Leonardo   Betancourt   López  porque  éste avanzó contra el procesado levantando un arma corto  contundente  en  la  mano  (machete),  ante  lo  cual  resultó   necesario  accionar  del  arma  de  fuego  para impedir la agresión contra su integridad y  vida,  al  igual  que  estima proporcional la entidad de la defensa pues los dos  elementos  eran aptos para causar la muerte y los bienes jurídicos en conflicto  eran   los  mismos,  aunado  que  la  situación  no  fue  provocada  por  DIEGO  RESTREPO.    

El  19  de  octubre  de  2011,  la  Sala  de  Decisión  Penal  del  Tribunal Superior de Distrito Judicial de Buga, confirmó  la      sentencia     contra     DIEGO     RESTREPO  PATIÑO,  al desestimar los argumentos del recurrente,  de acuerdo con el estudio de las pruebas allegadas a la actuación.   

LA DEMANDA  

          Con  fundamento en la causal tercera del artículo 181 de la Ley 906  de    2004,    el   apoderado   de   DIEGO   RESTREPO  PATIÑO plantea cargos contra la sentencia emitida por  el  Tribunal  Superior  de  Buga,  por violaciones directa e indirecta de la ley  sustancial   por  falsos  juicio  de  raciocinio,  de  identidad,  y  manifiesto  desconocimiento   de   las   reglas   de   producción   y  apreciación  de  la  prueba.   

                                     

          Sustenta  la  censura  en  la falta de aplicación de la eximente de  responsabilidad  prevista  en el artículo 32 de la norma sustantiva – legítima  defensa   -,   cuya   improcedencia   se   dio  por  la  infundada  e  improbada  descalificación  de  los  testimonios de Marco Leandro López Correa y Jhonatan  Londoño  Restrepo,  a  los  que la segunda instancia, sin argumento probatorio,  restó  valor  por  las  relaciones  comerciales  y supuesta amistad íntima que  tenían  con  el  procesado,  y  con  ello  no  le  dio relevancia a la especial  información  que  los  testigos  podían brindar sobre las circunstancias de la  muerte  de  José Leonardo Betancourt López, sumado que tergiversó las pruebas  practicadas en juicio oral.   

          Las  inconsistencias  argumentativas  y  probatorias de la sentencia  son  puntualizadas  por  el  impugnante al poner de manifiesto la geografía que  tenía  el  lugar en que se presentaron los hechos, pues se partió del supuesto  que  se  trataba  de  un  terreno  plano,  cuando  ello no fue establecido en el  croquis  topográfico elaborado por el perito Márquez Alarcón.  Contrario  a  lo  anterior, resalta lo comunicado por los testigos López y Londoño según  los  cuales   el  lugar  donde  estaban  Betancourt  y RESTREPO tenían una  composición  inclinada,  en  la  que la víctima se hallaba ubicada en la parte  más  alta,  apreciaciones  que  al no ser tenidas en cuenta y ser indebidamente  valoradas constituyeron falsos juicios de identidad y existencia.   

Estima el recurrente que las características  del  lugar, sumadas a la posición que en él tenían los actores de los hechos,  imposibilitaba  que  en  segundos  y  ante el inminente ataque de José Leonardo  Betancourt  y  su  privilegiada  posición en el terrero, DIEGO RESTREPO pudiera  evitar  las  zonas  vitales  del  oponente,  quien  continuaba  la  marcha   reduciendo   la   distancia  a  pesar  de  los  disparos  recibidos.     

          Sostiene  así  mismo,  que como consecuencia de lo anterior fue que  se  produjo  el accionar del arma de fuego por el procesado, como reacción ante  el  pánico  del  acercamiento de la víctima con el arma corto contundente y su  amplia  experiencia en el manejo de la misma al ser campesino y desempeñarse en  un  medio  en  donde  abundan  las  riñas  con  este tipo de objetos, aunado su  conocida  personalidad  problemática y bélica conforme con lo declarado por un  familiar,  circunstancia que tampoco fue tenida en cuenta por el Tribunal porque  en  la  decisión  lo  calificó  de conciliador, pero en abierta contradicción  concluyó que lució hostil e intolerante.   

          Expresa  igualmente inconformidad por la apreciación del testimonio  de  la esposa de José Leonardo Betancourt porque fue impugnada su credibilidad,  en  tanto en las entrevistas a la policía judicial afirmó que su esposo tenía  un  machete para el momento de los hechos, y en juicio oral manifestó que no le  vio  arma  alguna,  además  de  encontrarse  a 33 metros de distancia del lugar  donde  ocurrieron  los  hechos.  Luego,  si  el  juzgador  de  segunda instancia  desestimó  infundadamente  otros  testimonios  por  presunta parcialidad, éste  criterio  también  debió aplicarse a la cónyuge de Betancourt por su interés  en  el  proceso,  su  evidente  contradicción e imposibilidad de distinguir las  circunstancias  en  que  se  generaron  los  disparos,  su  dirección  y  final  trayectoria, en continuo falso juicio de identidad y raciocinio.   

          Considera   imprescindible   el   estudio   y  apreciación  de  los  testimonios  desestimados  por las instancias, en tanto permitían evidenciar la  agresión  ilegítima  de quien resultara víctima de los sucesos; el patrimonio  del  procesado,  el  peligro  que  se  generó  a  su  integridad y vida, la que  resultó  inevitablemente  puesta en peligro ante el avance y tono amenazante de  Betancourt   con  el  arma  corto  contundente,  todo  lo  cual  desvirtuaba  la  conclusión  del Tribunal de inexistencia de legítima defensa y concurrencia de  una riña.   

         

CONSIDERACIONES  

La  Sala inadmitirá la demanda de casación  que  se  estudia  por  no  cumplir los requisitos mínimos referidos a la debida  sustentación  de los cargos propuestos, ni satisfacer los presupuestos básicos  de  idoneidad  sustancial  necesarios  para  la  realización  de  los fines del  recurso. Separadamente analizará cada uno de los ataques.   

          Como  bien  es  sabido,  el ejercicio de elaboración del escrito de  casación  debe  contener: (i)  el  señalamiento  de  la  vía  de  impugnación  que  se  acoge,  (ii)   la   transgresión  legal  que  en  concreto  se  provocó,  (iii)  la  especificación  de  los medios de prueba sobre los cuales recayó el yerro,  (iv)  el  señalamiento  del  contenido   objetivo  de  la  prueba,  (v)  las  consecuencias  probatorias  adjudicadas  por el fallador, las  repercusiones      de      éstas      en     la     decisión,     (vi)  la  determinación  de  la  norma de  derecho  sustancial que resultó excluida o indebidamente aplicada, (vii) la demostración de cómo el sentido  del  fallo  hubiera  sido  sustancialmente  opuesto  al  impugnado,  de no haber  ocurrido  el  yerro, (viii) la  evacuación  de  un  nuevo  análisis  del  material  probatorio,  en el cual se  corrija  el  error,  bien  sea  introduciendo  la  valoración  de  las  pruebas  suprimidas  o  cercenadas,  enderezando  la  apreciación  de las tergiversadas,  apreciando  de  acuerdo  a  las reglas de la sana crítica aquellas en que en su  valoración   transgredieron  los postulados de la lógica, las leyes de la  ciencia  o los dictados de la experiencia; y, de ser ese el caso, excluyendo las  supuestas     o     ilegalmente     allegadas    o    valoradas,    (ix)  confrontar  los  resultados  de este  examen  con  el  producto  del  análisis  de  las  pruebas que no se atacan por  considerarlas        acertadamente        apreciadas       y,       (x)  la  exposición de cómo, con base en  el  análisis anterior, debe corregirse el error o violación denunciada, con su  consecuente   modificación   en  la  facticidad  y  en  la  definición  de  la  sentencia.   

          Lo  precedente  porque  la  sede  de  casación  no  se trata de una  instancia  ordinaria  adicional,  donde  simplemente  se reiteran los argumentos  propuestos en primera y segunda instancia.   

          Sin  mayor  dificultad, es evidente que el escrito allegado disiente  de  superar  los presupuestos formales y técnicos de elaboración de los cargos  mediante  casación,  la  que desde el inicio revela falencias argumentativas en  tanto  que parte de las censuras se anuncian y construyen bajo la causal tercera  del  artículo  181  de  la  Ley  906  de  2004,  pues  se  aduce  un manifiesto  desconocimiento  de  las reglas de producción y apreciación de la prueba sobre  la  cual  se  ha fundado la sentencia, pero el escaso desarrollo del sustento de  uno  de  los  cargos los realiza con fundamento en la causal primera de la misma  codificación  -falta  de  aplicación,  interpretación errónea, o aplicación  indebida  de una norma del bloque de constitucionalidad, constitucional o legal,  llamada  a  regular  el  caso-;  en  una  mixtura  y  confusa valoración de los  elementos  necesarios  para  la  concurrencia  de  cada  una  de las situaciones  previstas por el legislador.   

          Si  bien  una  decisión  judicial,  entendida  bajo el principio de  unidad  que  rige  la  casación  (integración  de  las sentencias de primera y  segunda  instancia como una sola), puede ser objeto de inconformidad y ejercicio  del  derecho  de  contradicción  mediante  el  recurso  extraordinario,  y  las  consideraciones  allí  realizadas  sobre  un  mismo  aspecto  o tema pueden ser  materia  de  diferentes cargos por una o más causales de las establecidas en el  artículo  181  de  la Ley 906 de 2004, ello no significa que el sustento de una  sola  causal  lleve  a  la  implícita  fundamentación de las demás causales y  cargos  indicados,  porque  cada  uno, de manera individual, tendrá que superar  los  parámetros  formales Anteriormente relacionados, así como cumplir con los  principios   de   limitación,   técnica,   autonomía   y  no  contradicción.   

          Fue  así  que la defensa del procesado, conforme con el orden de la  demanda,  reprochó  la  violación  directa  de  la ley sustancial por falta de  aplicación  del  artículo  32 del estatuto punitivo y por aplicación indebida  del  canon  103  del  Código  Penal,  pero no precisó ni motivó si la primera  afectación  lo  era  por existencia o validez, ausencia que encuentra respuesta  en  la  confusión  de  la  construcción  del  cargo  de  índole esencialmente  probatoria  y  no  por exclusión de la norma o infracción directa para el caso  de la causal eximente de responsabilidad.   

Ahora  bien,  en  relación  con  la segunda  disposición,  la  Sala  observa  que  el  recurrente  no  hizo  la más mínima  mención  de los elementos de la censura, como eran los fundamentos del error de  los  juzgadores al haber seleccionado esa disposición, cuáles eran los motivos  que  no  permitían  la  aplicación  de  esa  norma,  sumados  al  análisis  y  acreditaciones     de     la     trascendencia     de    esas    confrontaciones  jurídicas.   

          Por  ello,  aunque  en  el  impreciso  escrito  la defensa pareciera  anunciar  un solo cargo bajo la expresada causal tercera del artículo 181 de la  Ley  906  de  2004,  en realidad se trata de tres cargos mezclados en uno solo y  que  acuden  a dos causales de casación como ya se censuró, lo cual lleva a la  Colegiatura  a  reiterar  e  insistir  que el principio de limitación impide la  complementación  o  corrección  de  los  defectos de la demanda y restringe la  consideración  de  causales  distintas  a  la delimitada por el libelista, como  ocurre  en  este caso ante la falta de rigor técnico del recurso que lleva a su  ineludible inadmisión.   

          Es  en  ese  escenario  la  demanda  retoma  la  postura  inicial de  controversia  a  la  sentencia  del  Tribunal por falsos juicios de raciocinio e  identidad  en  la valoración de los testimonios de Marco Leandro López Correa,  Jhonatan  Londoño  Restrepo  y  María  Josefina Ramírez Herrera (esposa de la  víctima);  y  falso  juicio  de  existencia por la interpretación efectuada al  informe  rendido  por  el  perito  Víctor  Hugo  Márquez  Alarcón  sobre  las  condiciones  del  terreno  donde  ocurrieron  los  hechos  (si  era  inclinado o  no).   Vistas así las cosas, lo que plantea la demanda es la inconformidad  con  los criterios que llevaron al Tribunal a desestimar las manifestaciones que  se  produjeron  en  la  actuación a favor de los intereses del procesado por la  cercanía de los testigos con él.   

Sin  embargo,  el  impugnante no sustenta ni  concreta  la distorsión de las pruebas que llevaron a los jueces de instancia a  un  contexto  diametralmente  distinto al indicado por los testigos, teniendo en  cuenta  que  lo  postulado  es  una  tergiversación (para el caso del juicio de  identidad).   Así  mismo,   no  delimita  ni  motiva las reglas de la  experiencia,  la  ciencia  y  la  lógica omitidas por el juzgador al momento de  valorar  los  testimonios,  pues lo expresado por el demandante es su particular  disentimiento  por el valor restado a las manifestaciones de los declarantes, la  admisión  de  lo declarado por la esposa de Betancourt -a pesar de una presunta  contradicción  y lo alejada que estaba del lugar de los hechos-, con base en lo  cual  expresa  su  criterio respecto a la necesidad de acoger la totalidad de lo  dicho  por  los  testigos  favorables  al  procesado  y desestimar la testigo de  cargo,  sin  sustentar  en  debida  forma  cuál  fue la apreciación irracional  realizada  en  la  sentencia  que  le permitiera acreditar los falsos juicios de  identidad y raciocinio.   

Respecto a ello ha sostenido reiterativamente  la    Sala1:   

         

«c)  Finalmente,  la  del  numeral 3º se  ocupa  de  la  denominada violación indirecta de la ley sustancial –manifiesto  desconocimiento  de las  reglas  de  producción  y apreciación de la prueba sobre la cual se ha fundado  la  sentencia-;  desconocer  las  reglas  de  producción alude a los errores de  derecho  que  se  manifiestan  por  los falsos juicios de legalidad –práctica  o  incorporación de las  pruebas   sin  observancia  de  los  requisitos  contemplados  en  la  ley-,  o,  excepcionalmente  por  falso  juicio de convicción2,    mientras    que    el  desconocimiento  de  las reglas de apreciación hace referencia a los errores de  hecho   que  surgen  a  través  del  falso  juicio  de  identidad  –distorsión  o  alteración  de  la  expresión  fáctica  del  elemento  probatorio-, del falso juicio de existencia  –declarar  un  hecho  probado  con  base  en  una  prueba  inexistente u omitir la apreciación de una  allegada  de  manera  válida  al  proceso-  y del falso raciocinio –fijación  de  premisas ilógicas o  irrazonables    por    desconocimiento    de    las    pautas    de    la   sana  crítica-.   

La  invocación  de  cualquiera  de  estos  errores  exige  que  el  cargo  se  desarrolle conforme a las directrices que de  antaño  ha desarrollado la Sala, en especial, aquella que hace relación con la  trascendencia  del  error,  es  decir,  que  el mismo fue determinante del fallo  censurado.».   

Debe insistir la Corporación en el deber que  le  asiste al demandante de cara a la admisión del libelo, el formular técnica  y        correctamente       los       cargos3,   pues  la  demanda  termina  siendo  una propuesta similar a la realizada en instancia de apelación, y así,  la  contrariedad que plantea como «tangencial» la enuncia como falso juicio de  existencia  por  la  presunta interpretación efectuada por el Tribunal sobre el  informe  del  perito  en  que  se  tomaron  fotos del lugar de los hechos con la  ubicación del procesado, la víctima y los testigos.   

Tampoco  existió  rigor  en  el cargo, pues  tratándose  de  falso  juicio  de  existencia  estaba llamado a delimitar si el  yerro  obedecía a falta de apreciación de la prueba por ignorancia, omisión o  desconocimiento,  o  si  lo era por no obrar en la actuación o darse por cierto  un  hecho  completamente carente de demostración, para lo cual correspondía al  demandante  traer  en  referencia todos los criterios, consideraciones y pruebas  que  llevaron al Tribunal a concluir que el terreno donde estaban DIEGO RESTREPO  PATIÑO  y  José  Leonardo  Betancourt López no era de la inclinación aducida  por  la  defensa,  en  un  ejercicio completo y juicioso de la conformación del  cargo,  además  del  ya  referido fundamento de transcendencia que en el asunto  resultó superficial.   

Lo   anterior  sumado  la  confusión  del  libelista,  que  no  supo expresar con claridad la relevancia de la inclinación  del  terreno,  e  incluso, terminó contradiciendo su postura al exponer que por  tratarse  de  una  geografía inclinada los disparos realizados por el procesado  en  la  parte baja y en posición directa darían al suelo, cuando lo acreditado  como  ocurrido  fue  lo contrario, pues los cinco disparos ejecutados impactaron  la  humanidad  de  Betancourt  López,  ante  lo  cual pasa a argumentar que era  imposible  evitar  ese resultado por el «zigzagueo» y avance de José Leonardo  hacia  RESTREPO  PATIÑO,  lo  que sin duda se opone a su vez al principio de no  contradicción.   

Con fundamento en estos presupuestos, la Sala  se  encuentra inexorablemente compelida a inadmitir la demanda presentada por el  representante de DIEGO RESTREPO PATIÑO.   

Insistencia  

Contra esta decisión procede el mecanismo de  insistencia  por parte del casacionista, de conformidad con lo establecido en el  artículo  184  inciso  segundo  ejusdem,  en  la  oportunidad, forma y términos precisados por la Corte en  reiterada  jurisprudencia  (CSJ,  SP,  12  de diciembre de 2005, radicado 24322;  CSJ,  SP,  28  de  septiembre 2011, radicado 33181; CSJ, SP, 17 de octubre 2012,  radicado 34946).   

En  mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

                     

RESUELVE  

Inadmitir la demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  DIEGO  RESTREPO PATIÑO.   

Contra    la    decisión   procede   la  insistencia.   

Notifíquese y Cúmplase.  

                FERNANDO      ALBERTO     CASTRO  CABALLERO   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Cfr. CSJ., AP.  de mayo 4 de 2006, Rad. 25250.   

2  Ibídem,   radicación  24.530   

3 En  la     decisión     ya     citada     reiteró     la     sala:    “La  debida  sustentación del cargo  propuesto  implica  para  el  censor,  entre  otras exigencias, desarrollarlo en  forma  completa,  conforme  al  principio de sustentación suficiente, de suerte  que  la demanda se baste a sí misma para lograr la infirmación total o parcial  de  la  sentencia,  según  el  caso,  y  hacerlo  de manera clara y precisa, en  términos  tales  que  el  alcance de la impugnación surja nítido, para que el  juez   de   casación   pueda   dar   a   los   reproches   planteados  adecuada  respuesta.   

También   es   exigencia   indeclinable  demostrar  que la intervención de la Corte es necesaria para la realización de  los  fines  de la casación, lo cual significa que la  demanda,  además  de hallarse adecuadamente presentada y debidamente sustentada  (idoneidad  formal),  debe  ser  fundada (idoneidad sustancial), es decir, estar  razonablemente  llamada  a  propiciar  la  infirmación  total  o  parcial de la  sentencia,   o   un  pronunciamiento  unificador  de  la  Corte  sobre  el  tema  debatido.   

A esta conclusión se llega tras consultar  el  contenido  del  artículo  184  ejusdem,  donde se incluye como causal de no  selección  de  la  demanda  de casación, el que se advierta fundadamente de su  contexto  que  no  se  precisa  del fallo para cumplir alguna de las finalidades  propias  del  recurso,  es  decir,  que  no  sea  necesario para materializar la  efectividad   del  derecho  material,  el  respeto  de  las  garantías  de  los  intervinientes  y  la  reparación de los agravios inferidos a éstos (artículo  180).”     Negrilla     fuera     del     texto  original.     

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