AP5832-2015(46907)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrado ponente  

AP5832-2015  

Radicación n° 46907.  

Aprobado acta No. 352.  

Bogotá, D.C., cinco (5) de octubre de dos mil  quince (2015).   

VISTOS  

La  Corte  resuelve  de  plano el impedimento  manifestado     por     el    doctor    Jorge    Eliécer    Cabrera    Jiménez,  Magistrado  de  la  Sala  Penal  del  Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Barranquilla  quien,  por  considerar  que  en  su caso concurre la causal 1 del  artículo  99  de  la  Ley  600  de  2000, informa la necesidad de separarse del  conocimiento  en  segunda  instancia  del  proceso  seguido  contra  Deivis Jhon  García  Batista,  procesado  por el delito de fabricación, tráfico y porte de  armas de fuego o municiones.   

ANTECEDENTES   

Fueron  relatados en la sentencia de primera  instancia, como se transcribe a continuación:   

Se  encuentran consignados en el informe de  Policía  Judicial  de  fecha  diciembre  14  de  2007, en donde manifiestan que  siendo  las  22:30 horas de ese día, ante una llamada al CAD que daba cuenta de  que  una  persona  estaba  manipulando un arma de fuego, llegaron a la calle 108  con  carrera  12F  Barrio  La  Paz, encontrando a una persona que corresponde al  nombre  de DEIVIS JHON GARCÍA BATISTA, el hoy sindicado sentado en una silla de  ruedas   en  una  parte  oscura, y tenía una chaqueta de color gris en las  piernas  y  en  ella tenía envuelta un arma de fuego, revólver de fabricación  artesanal,  calibre  38  con  dos  cartuchos para el mismo, sin permiso de porte  para el mismo.   

ACTUACIÓN  PROCESAL   

La  Fiscalía  6  Seccional  de Barranquilla  profirió  resolución  de apertura de instrucción el 15 de diciembre de 2007 y  vinculó  mediante  diligencia  de  indagatoria a Deivis Jhon García Batista, a  quien  se  le  resolvió  la situación jurídica el día 20 de los mismos mes y  año,   imponiéndole   detención   preventiva   sin   beneficio   de  libertad  provisional,   empero  suspendiéndole  la  privación  de  la  libertad  porque  medicina   legal   conceptuó   que  presentaba  estado  grave  por  enfermedad.   

El  30  de  octubre  de  2008,  la Fiscalía  dispuso  el  cierre  de  la investigación y el 10 de octubre de 2012, calificó  mérito  del  sumario  con  resolución de acusación por la conducta punible de  fabricación, tráfico y porte de armas de fuego o municiones.   

Le  correspondió  al Juzgado Séptimo Penal  del  Circuito  de  Barranquilla  adelantar  la etapa del juicio. No obstante, en  cumplimiento  del  Acuerdo  PSAA1510335  del  29  de  abril  de 2015, de la Sala  Administrativa  del  Consejo  Superior  de  la  Judicatura,  se  le  asignó  el  conocimiento  al  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  de  descongestión  de  Barranquilla,  que  asumió  el  conocimiento  el pasado 12 de mayo, celebró la  audiencia  preparatoria  el  18  de  junio  de 2015 y la pública de juzgamiento  durante los días 23 y 25 del mismo mes.   

La   sentencia  de  primera  instancia  se  profirió  el  29  de  julio  de  2015.  El A quo condenó a Deivis Jhon García  Batista  por  haberlo  declarado  autor  penalmente  responsable  de la conducta  punible  de  fabricación,  tráfico  y  porte  de  armas de fuego o municiones,  imponiéndole  la  pena  principal  de  48  meses  de  prisión, la accesoria de  inhabilitación  en  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  y  le  concedió el sustituto de la prisión domiciliaria.   

El    fallo    fue    recurrido    en  apelación   por   el   defensor   del   procesado.   

La  actuación fue recibida en la Sala Penal  del   Tribunal   Superior   de  Barranquilla  y  le  correspondió  resolver  la  impugnación  al  Magistrado  Jorge  Eliécer  Cabrera  Jiménez,  que  por auto del 18 de septiembre de 2015,  se  declaró impedido invocando la causal prevista en el numeral 1 del artículo  99     de     la     Ley     600     de     20001, toda vez que a su cónyuge le  correspondió  resolver  la  situación jurídica del procesado; además, dentro  de  la  misma  actuación  recibió  un  testimonio  y  decretó el cierre de la  investigación:   

Lo  anterior,  habida  cuenta  que,  quien  resolvió   la   situación   jurídica   del  señor  Deivis  Johan  (sic)  García Batista, fue mi señora  esposa  Miriam  Acosta  Hormechea, quien fungía como Fiscal Veintidós Delegada  ante  los  Jueces Penales del Circuito –Unidad       [de]      Delitos   Contra  la  Seguridad  y  la  Salud  Pública–,   en   dicha   decisión   le  fue  impuesto    (sic)    al  procesado,   medida   de  aseguramiento  de  detención  preventiva  como  puede  evidenciarse    en    el    cuaderno    original    del   Juzgado   –Folio   34   hasta   37–   

(…)  

Como  podemos observar en el presente caso,  mi  señora  esposa Miriam Acosta Hormechea, en su función de Fiscal Veintidós  Delegada     ante    los    Jueces    Penales    del    Circuito    –Unidad [de]  Delitos    Contra   la   Seguridad   y   la   Salud  Pública–,  le  impuso  medida  de  aseguramiento  al  procesado,  además  de  recepcionar  una  de las  declaraciones  –folio 40 y  41    del    cuaderno   del   Juzgado–,  y  ordenó  el  cierre  de  la investigación  –folio    42    del   cuaderno   del  Juzgado–; situación que  permite  evidenciar,  que existe un interés de su parte por lo decidido en esta  causa;   lo   anterior   me   obliga   a   desligarme  de  la  misma.   

Mediante   proveído   del  pasado  21  de  septiembre,  los  Magistrados  de esa Corporación Luis Felipe Colmenares Russo,  Jorge  Eliécer  Mola  Capera  y  Julio Ojito Palma, no aceptaron el impedimento  expresado  por  el  doctor Cabrera Jiménez,  tras  considerar que la causal de impedimento no se configura por  la existencia del vínculo conyugal.   

Explican  que  si bien es cierto, la doctora  Miriam  Acosta  Hormechea  resolvió  la  situación  jurídica  del procesado y  adelantó  otros  trámites, también lo es que su función culminó en esa fase  procesal,  concretamente  el  30 de octubre de 2008, al decretar el cierre de la  investigación.   

Igualmente, señalaron los Magistrados que la  cónyuge    del   doctor   Jorge   Eliécer   Cabrera  Jiménez,  no adelantó ninguna gestión en condición  de  parte en curso de la fase del juicio, sin que puedan admitir el argumento de  que  persiste  en  la señora Fiscal un interés por lo decidido, «…pues  ese compromiso que alega el colega, no alcanza a juicio de  la  restante  Judicatura,  a entrañar una posición jurídica determinada en la  que  pueda verse comprometido ampliamente el criterio del Magistrado ponente, de  manera  tal  que  diezme  su  capacidad para analizar el material probatorio que  como    funcionario    se    enfrentaría   en   el   asunto   sometido   a   su  consideración.»   

Advirtieron  los señores Magistrados que el  interés  al  que  alude  la  causal  de impedimento debe estar manifiesto en la  actuación,  y  esa  circunstancia se echa de menos en este caso, incluso porque  la  doctora  Miriam  Acosta  Hormechea  no  fue  quien  dictó la resolución de  acusación  ni  tomó  parte  en  las  audiencias  preparatoria  y  pública  de  juzgamiento.   

Concluyen  que  la  señora  Fiscal  Acosta  Hormechea  no  tiene  ningún  vínculo con el proceso desde el 30 de octubre de  2008.   

De esa forma rechazaron la manifestación del  doctor  Jorge  Eliécer  Cabrera  Jiménez,  para  separarse  del  conocimiento, porque no demostró en dónde  radica  el  interés  que  le  asistiría  a  su  esposa  en  el  resultado  del  proceso.   

Finalmente,  destacaron  los Magistrados que  «la  causal  invocada,  supone  que la intervención  judicial   del   pariente  o  cónyuge  del  funcionario  judicial  DEBE  SER  ACTUAL,  es decir, existir al  momento  en que se recibe el proceso y siendo este ya un hecho pasado o cumplido  como   se  dijo,  no  hay  ninguna  razón  para  que  se  invoque  tampoco  tal  causal.»   

En   esas   condiciones,  fue  enviada  la  actuación a esta Corporación.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

De acuerdo con lo establecido en el artículo  103  de  la  Ley  600 de 2000, la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de  Justicia  es competente para resolver de plano el impedimento manifestado por el  doctor  Jorge  Eliécer  Cabrera  Jiménez,  atendiendo  a  que  no fue aceptado por la Sala de Decisión y se  trata de un Magistrado de Tribunal Superior.   

Como  lo  ha  señalado la jurisprudencia de  esta   Corporación,   el   instituto   de  los  impedimentos  consiste  en  una  manifestación  unilateral,  voluntaria,  oficiosa  y  obligatoria que hacen los  funcionarios  judiciales  con  el  fin  de  apartarse  del  conocimiento  de  un  determinado  asunto,  cuando  adviertan  que  su  imparcialidad  se encuentra en  entredicho,  porque  recae sobre ellos una de las causales consagradas en la ley  para el efecto.   

Sin embargo, este imperativo ético y legal,  de  clara  raigambre  constitucional, no obedece a la simple voluntad o capricho  del  funcionario, para que no signifique simplemente la dejación de la función  pública  deferida,  y  tampoco corresponde a las partes seleccionar a su amaño  el funcionario encargado de dirimir la controversia.   

En consideración a ello, las causas que dan  lugar  a  separar del conocimiento de un caso determinado a un juez o magistrado  no   pueden   deducirse   por  analogía,  ni  ser  objeto  de  interpretaciones  subjetivas,  en  cuanto  se  trata  de  reglas de orden público, fundadas en el  convencimiento  del  legislador  de que son éstas y no otras las circunstancias  fácticas  que impiden que un funcionario judicial siga conociendo de un asunto,  porque  de  continuar vinculado a la decisión compromete la independencia de la  administración  de justicia y quebranta el derecho fundamental de los asociados  a  obtener  un fallo proferido por un tribunal imparcial, según lo previsto por  el  artículo  10  de  la  Declaración  Universal de los Derechos del Hombre de  1948,   el  artículo  14.1  del  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos  de  1966,  el  artículo 8.1 de la Convención Americana de Derechos  Humanos de 1968 y el 234 del Código de Procedimiento Penal.   

La  causal  de  impedimento  invocada por el  Magistrado  Jorge Eliécer Cabrera Jiménez,  enlistada  en  el  numeral  1  del  artículo  99  de la Ley 600,  establece  «Que el funcionario judicial, su cónyuge  o  compañero  permanente,  o  algún  pariente  suyo dentro del cuarto grado de  consanguinidad,  segundo  de  afinidad  o  primero  civil,  tenga interés en la  actuación procesal.»   

Frente  a esta causal, la jurisprudencia de  la  Corte  tiene  establecido  que  el  «interés   en  el  proceso»,  debe  entenderse  como  aquella  expectativa  manifiesta  por la  posible  utilidad  o  menoscabo,  no sólo de índole patrimonial, sino también  intelectual  o  moral,  que  la  solución  del  asunto en una forma determinada  acarrearía  al  funcionario  judicial  o  a  sus  parientes cercanos y que, por  aparecer  respaldada en serios elementos de juicio, compromete la ponderación e  imparcialidad  del  juzgador, tornando imperiosa su separación del conocimiento  del   proceso2.   

Por  lo  anterior, el interés que causa el  impedimento   tiene   que   ser   real,   es  decir,  existir  verdaderamente.  No basta la afirmación que  haga    un   funcionario   sustentada   en    su    particular    enfoque  del  asunto,  pues de aceptarse  ese  proceder, la posibilidad de apartarse del conocimiento de un caso quedaría  sometida  únicamente  a la  voluntad del juez o magistrado.   

Por  lo  tanto,  se  trata  de  establecer  «…si  la  intervención  del  juez  recusado  o impedido en el caso concreto implicaría la obtención de  un  provecho,  utilidad  o  ganancia,  para  sí,  para su cónyuge o compañero  permanente,  o  para  sus  parientes;  o  si  el  Juez, su cónyuge o compañero  permanente,  o alguno de sus parientes en el rango que establece la ley, profesa  un  sentimiento  respecto  de  alguno  de los sujetos procesales, con suficiente  intensidad  para  hacerle inclinar su ánimo; o si existe un interés creado por  otro   tipo   de   circunstancias   que   permita   vislumbrar  la  ausencia  de  ecuanimidad.»3   

Analizada     desde     ese  punto de  vista  la manifestación de  impedimento  del  magistrado  Jorge  Eliécer  Cabrera  Jiménez, la Corte apoya lo  decidido  por  la  Sala  de  Decisión  del  Tribunal  Superior  de  Barranquilla,  que lo declaró infundado,  puesto   que   de   la   ocasional   y  temporal  intervención  que realizó la  cónyuge  de  aquél, como fiscal del caso, no se deriva un interés de su parte  en   el   resultado   del  proceso.   

En    efecto,   no   fue   ella   quien   calificó   el   mérito  de     la      instrucción     con     resolución     de     acusación;  tampoco  analizó la prueba y solicitó la emisión de sentencia condenatoria en  la   audiencia   pública   de  juzgamiento.  Sus  actuaciones  se  limitaron  a  resolver  la  situación  jurídica  del  sindicado a  quien,  incluso,  le  suspendió  la privación de la  libertad   en   centro   carcelario,   en  atención  al  concepto  de     un     médico     forense    adscrito    al    Instituto     Nacional    de  Medicina  Legal;  y,  a  decretar el  cierre     de     la     investigación,      sin      que     –se          itera–  hubiese  sido  la delegada del ente  instructor   a   cuyo   cargo   estuviera    acusar   al   implicado   o   pedir  en  el  juicio  que  se le  condenara,  porque  se separó del proceso desde la clausura de la instrucción,  es  decir, desde el 30 de octubre de 2008.   

En  ningún momento, entonces, comprometió  su  criterio  ni sentó su postura, como para considerar configurado un interés  en  la  suerte  final  del  trámite,  ni se señaló por parte del Magistrado    que    manifiesta    su  impedimento,  la  existencia  de  algún  otro  tipo de interés, diferente a la  condición    de   fiscal   delegada   que   ostentaba   su   cónyuge,   que   permita   examinar  otras  posibilidades  insertas en el contenido del artículo  99,           numeral          1, invocado.   

Por  lo demás, en casos similares la Sala  ha  estimado  que  si  lo  previamente actuado por el funcionario judicial en el  mismo    proceso,    apenas    fue   «ocasional,     tangencial,     intrascendente    y    –así–            conceptualmente,       sin       ninguna       incidencia      en      el      criterio     del     juzgador»,  no existe ninguna razón para dar  por   estructurada   causal   impeditiva   alguna4.   

La     situación     planteada   por   el   Magistrado  Jorge  Eliécer     Cabrera     Jiménez,    no   se   compadece  con  el  supuesto  que consagra la   causal   invocada,   razón   suficiente   para  que   la  Sala  declarare  infundado  el  impedimento propuesto.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

PRIMERO.  DECLARAR  INFUNDADO  el    impedimento    manifestado    por   el   doctor   Jorge    Eliécer    Cabrera    Jiménez,  Magistrado  de  la  Sala  Penal  del  Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Barranquilla.   

SEGUNDO.  DEVOLVER  INMEDIATAMENTE las  diligencias  al  Tribunal  de  origen a fin de que continúe con el trámite del  proceso.   

TERCERO. Contra esta  decisión no procede recurso alguno.   

Cúmplase.   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Comisión de Servicio  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1 Que  el  funcionario judicial, su cónyuge o compañero permanente, o algún pariente  suyo  dentro  del  cuarto grado de consanguinidad, segundo de afinidad o primero  civil, tenga interés en la actuación procesal.   

2 Entre  otros,  autos  del  17  de  junio  de  1998 y 13 de julio de 2005, Radicado Nos.  14.104 y 23.903, respectivamente.   

3 Auto  del 25 de febrero de 2004, Radicado No. 22.016.   

4 Entre  otros,  autos  del 20 de mayo de 1997 y 24 de septiembre de 2008, Radicados Nos.  13.134 y 30.586, respectivamente.     

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