AP5710-2016(48575)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrado  Ponente   

AP5710-2016  

Radicado N° 48575.  

Aprobado acta No. 274.  

Bogotá, D.C., treinta y uno (31) de agosto de  dos mil dieciséis (2016).   

V I S T O S  

Decide la Corte sobre la admisibilidad de la  demanda  de  casación  presentada  por la apoderada de la Unidad Administrativa  Especial  de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales DIAN, en condición  de  víctima, contra la sentencia de segunda instancia proferida por el Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Medellín,  el  20  de abril de 2016, que  revocó  la  emitida  el  29  de  julio  de 2015 por el Juzgado Único Penal del  Circuito  con Funciones de Conocimiento de Envigado (Antioquia), a través de la  cual  condenó  a  LUZ  HELENA LEÓN ROSAS,  en  calidad  de autora responsable, por el delito de Omisión del  agente retenedor o recaudador, y en su lugar la absolvió.   

HECHOS  

         

Fueron  relatados  en  sentencia  de segunda  instancia de la siguiente manera:   

El 19 de enero del año 2009 la señora Luz  Helena  León  Rosas,   a  nombre  de  la  empresa  “TERRAMUNDO  DRILLING  INC”,   presentó  ante  la  Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales  –DIAN-,     la  declaración  bimestral de impuestos sobre las ventas IVA,  correspondiente  al  periodo  06 del año 2008 por valor de treinta y cuatro millones trescientos  veintitrés  mil ($34.323.000) pesos, los cuales debía retornar a las arcas del  Estado   a   más  tardar,   dos  meses  después  contados  a  partir  del  vencimiento  del  plazo  fijado  por  el  Gobierno  Nacional para cancelar dicha  obligación,   el  cual  expiraba  precisamente  el  día  19  de  enero de  2009.   

El  día  14  de  julio de 2009, la señora  León  Rosas  presenta  a  nombre de “TERRAMUNDO DRILLING INC”, declaración  mensual  de  retención  en la fuente, correspondiente al periodo 06, año 2009,  está  por  valor  de  ocho  millones  ventiún  (sic)  mil ($8.021.000).   

Según  los  registros  de la Dirección de  Impuestos,    las   sumas  declaradas  no  fueron  canceladas  pese  a  los  múltiples  requerimientos  realizados  en  tal  sentido,   en consecuencia  presentó   la  denuncia  penal  en  contra  de  la  señora  Luz  Helena  León  Rosas,   por  la  posible  comisión  del  delito  de  Omisión  de  Agente  Retenedor o Recaudador.     

DECURSO PROCESAL  

1. En audiencia del  24  de  mayo  de  2013,  celebrada  ante  el Juzgado 2º Promiscuo Municipal con  función  de  control  de  garantías  de  Sabaneta,  se formuló imputación en  contra  de LUZ «ELENA» (sic) LEÓN ROSAS, por la presunta comisión del delito  de     Omisión     del     agente     retenedor     o    recaudador.     

2.  El  escrito de  acusación  fue presentado el 20 de agosto de 2013 y repartido al Juzgado Único  Penal  del  Circuito  con  funciones  de  conocimiento de Envigado, despacho que  llevó  a  cabo  la  audiencia  de  formulación  de  acusación  el  2 de abril  siguiente.   

3. El 3 de julio de  2014  se  celebró la audiencia preparatoria y luego de agotado el debate propio  del  juicio  oral,  el día  29 de julio de 2015 fue emitida sentencia  condenatoria  contra la acusada, a quien le fue impuesta la pena principal de 48  meses  de  prisión y multa por valor de $68.646.000.oo., como autora del delito  materia de acusación.   

Adicionalmente, como sanción accesoria, el a  quo  sentenció  a  la  procesada  a  la  inhabilitación  para  el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas  por el mismo lapso de la pena privativa de la  libertad;  le  negó  la  suspensión  condicional  de la ejecución de la pena,  concediéndole  el sustituto penal de la prisión domiciliaria y, finalmente, la  absolvió  de  la  comisión  del  delito  de  omisión  del  agente retenedor o  recaudador respecto del periodo 6 del año 2009.   

4.   Apelada  la  anterior  sentencia  por la defensa, el 20 de abril de 2016 el Tribunal Superior  del  Distrito  Judicial  de  Medellín  profirió  el  fallo  de  segundo grado,  mediante  el  cual revocó la decisión condenatoria y, en su lugar, absolvió a  la procesada.   

5.   Contra  la  anterior  sentencia,  la  apoderada  de  la Unidad Administrativa Especial de la  Dirección  de  Impuestos  y  Aduanas Nacionales DIAN, reconocida como víctima,  presentó demanda de casación.   

SÍNTESIS   DE   LA  DEMANDA   

Luego de señalar brevemente los hechos y la  actuación  procesal,   y  referirse  a las sentencias de primera y segunda  instancias,   la   actora   adujo  acudir  a  la  causal  tercera  de  casación  «manifiesto   desconocimiento   de  las  reglas  de  producción  y  apreciación  de  la  prueba  sobre  la  cual  se  ha fundado la  sentencia».   

Como  desarrollo  del  cargo, fundamentó el  desconocimiento  de  los  artículos  372 y 380 de la Ley 906 de 2004,  que  hacen  alusión  a  la  finalidad  de  las  pruebas  en  el proceso penal y a la  necesidad de apreciarlas en conjunto,  respectivamente.   

En  ese  sentido, expuso, el Tribunal no dio  ningún     valor     a     «la     estipulación  probatoria»    realizada    entre    Fiscalía    y  defensa,      que    para    las    partes    constituyó    «hecho  probado», específicamente aquella  atinente  a  que  la  señora  LUZ  HELENA LEÓN ROSAS, como Representante Legal  suplente  de  la  sociedad  TERRAMUNDO  DRILLING  INC.,  presentó y no pagó lo  relativo  al  impuesto  de  las  ventas  correspondiente  al período 6 del año  2008.   

La  situación  antes  descrita, precisó la  demandante,   vulneró   los   postulados  de  la  sana  crítica  y  la  unidad  probatoria.   

De otra parte, afirmó la censora, el Ad quem  basó  su  decisión  en  el  testimonio  del  señor  NORBERT  GEORGE REINHART,  mediante  el  cual  reconoció  su  responsabilidad en la ausencia de pago de la  obligación        tributaria       antes       mencionada,       «confesión»   que   a   juicio   de  la  recurrente  debió  ser  valorada  con  suma prudencia atendiendo la calidad del  testigo,  máxime  cuando  el  mismo suministró información que «rezó  a  modo  de libreto»,  en una  versión   «confusa   y  contradictoria».   

Manifiesta que la prueba en comento no tenía  la  «capacidad  de  demostrar  la  inocencia  en  el  ilícito  de  la  señora  LEON ROSAS»,  pues, en  interrogatorio   el   testigo   expuso   no   saber  cómo  se  presentaban  las  declaraciones  tributarias  a cargo de la empresa de la cual era representante y  seguidamente  señaló que era él quien decidía qué obligaciones se pagaban y  cuáles no.     

Posteriormente,  la  censora  se  refiere al  error  de  hecho  y  su  desarrollo  jurisprudencial,  para  establecer  que  se  presentó   «una   violación   indirecta   de   la  ley», por falso juicio de identidad, pues, el Ad quem  desestimó  «las  evidencias  que  pudo demostrar la  fiscalía  delegada»,   esto  es,   que  la  señora  LUZ HELENA LEÓN ROSAS,  ostentando la condición de representante  legal  suplente, presentó sin pago la declaración de impuesto sobre las ventas  correspondiente  al  bimestre 6 del año gravable 2008 y su firma fue reconocida  digitalmente  para  efectos de acceder a la plataforma informática de la DIAN y  acreditar  la  condición  de  usuaria  del sistema para cumplir con el deber de  declarar.   

El  fallador consideró erróneamente que la  acusada  únicamente  tenía  la  obligación  de  presentar  la declaración de  impuesto  sobre  las  ventas,   dejando  de  lado que tal mandato implicaba  correlativamente el de efectuar el pago de lo declarado.   

Concluye la libelista esbozando que el medio  probatorio  tergiversado  es,  entonces, la declaración correspondiente al año  gravable   2008,   bimestre  6,  pues,  la  «persona  jurídica»  se  abstuvo de cumplir el deber formal de  consignar la suma que declaró.   

Por lo anterior, la casacionista solicitó a  la  Corte  casar  la  sentencia  recurrida y en su lugar dejar en firme el fallo  condenatorio  emitido  el  29 de julio de 2015 por el Juzgado Penal del Circuito  con       Funciones       de      Conocimiento      de      Envigado.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

         La  Corte ha señalado insistentemente que el recurso extraordinario  de  casación  no  puede representar para el demandante una exposición de libre  confección  destinada  a  controvertir  lo  que  amplia  y  suficientemente  se  dilucidó ante las instancias ordinarias.   

La  excepcionalidad del recurso implica para  el  demandante  la  obligación  de  exponer y demostrar un yerro protuberante y  trascendente,  que  torne imperiosa la intervención de la Sala, pues, la simple  divergencia  con lo resuelto por las instancias es insuficiente en ese cometido,  por  cuanto  el  fallo  de  segundo  grado  se  encuentra prevalido de una doble  connotación de acierto y legalidad.   

En  ese contexto, el censor ha de abordar de  manera  rigurosa  la causal de casación, atendiendo las pautas que la regulan y  estableciendo  objetivamente  el  efecto  que  el  error  aducido tiene sobre la  estructura  del  fallo,  al  extremo  de desquiciarlo y obligar su revocatoria o  modificación.   

         

         Las  causales  de  casación, ha dicho la  Corte:   

(…) no     son     simples     mecanismos     formales     instituidos  para delimitar el ámbito de  discusión,     sino    verdaderos    medios    de  demostración   lógico  jurídica  del  yerro  trascendente  que  habilita la  intervención  de  fondo de la Corte, en el entendido  que  por  fuera  de  sus  derroteros  lo  discutido  se  erige en inane alegato de instancia.   

De  esta  manera,  cuando  se  alega  una  específica  causal  es  necesario e ineludible   atender  a  la naturaleza y efectos de la misma para que la propuesta tenga eco,  advertido  que  el  rótulo no puede utilizarse apenas  como  mampara en el cometido de deslizar controversias  personales   ajenas   al   especial   medio   impugnaticio   que  representa  la  casación.   

Se resalta, no por enjundiosas o profundas,  las  disquisiciones  del  demandante  cubren  las  expectativas argumentales del  medio   extraordinario,   si   ellas   no  comportan  demostración  cabal de la causal y comportan efectos  suficientes para derrumbar la sentencia controvertida.   

Es por esta razón  que  en  la generalidad de los casos el trámite ha de  terminar  con  el  fallo  de  segundo  grado,  pues,  solo  por  vía   excepcional   es  posible  advertir  materializados   errores   del  tenor  de  los  que  componen  las  causales  de  casación,     en     el    entendido    que    la  confrontación    de   posturas   disímiles  se  agota  en  dicha  instancia.1   

         Descendiendo   al   asunto   que   ocupa   la  atención    de    la    Sala,    en  principio,  la  censora aduce    la    causal    tercera    de  casación  por  «manifiesto  desconocimiento  de  las  reglas   de   producción  y  apreciación    de    la   prueba   sobre   la   cual   se   ha   fundado   la  Sentencia»,   para  dejar  entrever  su  inconformidad  con  el  análisis  probatorio  efectuado  por  el  Ad  quem,   que  fincó básicamente en tres  puntos,       a  saber:   

         (i)  La falta  de   valoración   de  la  «estipulación        probatoria»,  mediante  la cual se estableció que la  procesada   presentó   la   declaración    de    impuesto    sobre    las    ventas   correspondiente    al    período    6    del  año  de 2008 y no efectuó  el  pago  correlativo.   Para la recurrente no tener en cuenta «el   acervo   probatorio»    ofrecido   por   Fiscalía   va   en   contra   de  los  postulados  de  sana  crítica  y unidad probatoria.   

        (ii)       El      mérito   otorgado   al   testimonio  de  Norbert  George  Reinhart, Representante Legal de la  sociedad    Terramundo    Drilling   Inc.,  el   cual,  aseveró,  debió  ser  analizado  con  suma prudencia dado que  cayó  en  imprecisiones  y se presentó confuso.   

          (iii)   Para   la   recurrente  se  presentó  un  falso  juicio  de  identidad,   pues  el  fallador  consideró  erróneamente  que  la acusada  únicamente  tenía  la  obligación  de  presentar  la declaración de impuesto  sobre  las  ventas,  distorsionando  el  contenido  probatorio  expresado  en la  declaración  presentada  por  la acusada, correspondiente al año 2008, periodo  6,    pues,   con   independencia   de   su   condición  de  representante  suplente,   sobre  ella  recaía  el  deber  de  declarar y pagar,  al  tratarse este de un mandato complejo.    

Nótese        cómo frente  a   las   dos  primeras  censuras,  la  actora  no  atinó  siquiera     a     señalar     qué    error    se    produjo,    falencia  que,  desde  luego,  generó  el  desconocimiento  del  principio  de  suficiencia  en  la alegación  casacional,  atinente  a que el cargo debe contener todos los elementos exigidos  para su demostración.   

Dicho esto, al recaer el supuesto yerro del  juez  colegiado  en  la  falta  de valoración de una  estipulación,       a      través      de      la      cual     se  estableció  como «hecho  probado»   que   la  señora   LUZ   HELENA  LEÓN  ROSAS,   en   su   calidad   de  representante  suplente  de  la sociedad TERRAMUNDO DRILLING INC.,  presentó  y  no pagó lo  relativo   al  impuesto  sobre  las  ventas  correspondiente  al  periodo  6  de  2008,   debió  la  recurrente  señalar  el  motivo  de  la  censura  y  desarrollar  el  cargo  conforme  a  las directrices  impartidas   en   jurisprudencia   reiterada  por  esta  Corporación.   

          En  ese  contexto,   si   la   censora  pretendía    argumentar   que   las   instancias   no   contemplaron   una  estipulación      probatoria,      que  en  su  sentir,  dio  cuenta  de  la presentación   de   declaración  sobre  las  ventas  efectuada  por  LEÓN  ROSAS  y  el  no  pago  de  la  misma,   debía  presentar  tal  yerro  al  amparo del falso juicio de  existencia  por omisión,  siendo este:   

(…)  un vicio de  carácter  eminentemente objetivo, radicado en que el sentenciador pasa por alto  completamente,  sin  examinarlo  expresa  o  tácitamente, un elemento de juicio  trascendente  que  se  allegó  de  manera  legal, regular y oportuna al cúmulo  probatorio.   

Su  demostración  opera  elemental,  pues,  basta  con reseñar el momento de la audiencia de juicio oral en que se recogió  la  prueba, detallando su contenido expreso, para contrastarlo con el fallo, que  debe  transcribirse  en  lo  pertinente,  a  efectos  de  verificar  que ninguna  mención   o   alusión   a   la   prueba  o  al  hecho  que  ella  contiene  se  realiza.   

Demostrado  formalmente  el  vicio,  debe  proceder  después  el recurrente a verificar su trascendencia, en cuyo cometido  no  basta  con  significar  la  importancia  o  contenido  probatorio  del medio  omitido,  sino  que  se obliga examinar el conjunto probatorio y, en particular,  las  razones  que  motivaron la condena, para demostrar que con la inclusión de  este   elemento   ya  no  es  posible  sostener  la  decisión  impugnada.    

Ahora, cuando se advierte haber incurrido el  Tribunal  en  el  vicio  de  omisión reseñado, debe tomar en consideración el  impugnante  que  no  necesariamente  la  decisión  tiene  que  hacer  expresa y  detallada  alusión  al elemento que se dice pasado por alto, pues, dentro de la  relativa   libertad  argumentativa  que  se  ofrece  al  fallador,  conforme  el  principio  de  independencia judicial, perfectamente la remisión al medio puede  operar   por  el  camino  tácito  de  definir  la  mayor  credibilidad  que  se  otorga   a  otros medios, en la que se advierte alusión al dejado de lado,  o  por  la  vía  de  referir  no  la prueba en concreto, sino el hecho que ella  contiene.2   

Como  se vislumbra, la actora no asumió las  cargas  argumentativas inherentes a este tipo de censura, pues, en primer lugar,  dejó  de  lado  la  demostración  objetiva  del  vicio, para lo cual resultaba  necesario  (i)  señalar  el  momento en que la estipulación fue incorporada al  juicio,  (ii)  transcribir  lo que la estipulación enseñaba para detallar así  su  contenido  expreso  y (iii) contrastar el contenido de tal estipulación con  la   sentencia,   para   lo  cual  era  menester  que  reprodujera  el  apartado  pertinente.   

Nótese como la recurrente no fue más allá  de  señalar el supuesto hecho dado por acreditado en virtud de estipulación de  la  cual no adujo expresamente su contenido o literalidad y mucho menos efectuó  el  necesario  ejercicio comparativo con lo consignado en la sentencia objeto de  recurso.   

En  segundo  término,  la  casacionista  se  abstrajo  de  enseñar la trascendencia de la falencia alegada, a través de una  exposición  en  la que ilustrara de qué manera la omisión de la estipulación  derruiría  la  valoración  del  restante  acervo  probatorio  que condujo a la  decisión absolutoria adoptada por el Tribunal.   

Al  margen  de  lo  anterior  y superando lo  obscuro  e  insuficiente  de la alegación así expuesta, se tiene que frente al  hecho  que la procesada presentara la declaración de impuestos sobre las ventas  para  el  período  antes  referido  y  no  procediera  a  su  pago, el Tribunal  adujo:   

Se  debe  destacar  que  no  fue  objeto de  debate,   el  hecho  de  que  la  aquí procesada presentó ante la DIAN la  declaración  de  impuesto  de  IVA  por  valor de $34.323.000, por concepto del  bimestre  6  del  año 2008,  firmada digitalmente por ella misma y que tal  valor no se ha cancelado.   

También se acreditó que para el momento de  la  declaración  del impuesto,  la señora Luz Helena León Rosas figuraba  en  la  DIAN  como  representante  legal  suplente  y poseía firma electrónica  registrada,   calidad  que  también se demostró a través del Certificado  de   Existencia   y   Representación   legal   de   la   empresa  “Terramundo  Drilling”,  expedido por la Cámara de Comercio.   

Así las cosas,  estima la Sala que el  problema  jurídico  a  resolver  es  establecer  si la señora  Luz Helena  León  Rosas,   en su calidad de representante legal suplente de la empresa  mencionada,   en  realidad  era  la obligada a declarar y pagar el impuesto  correspondiente  al IVA. por el periodo adeudado y por tanto culpable del delito  que se le enrostra.   

…  Debe  decir  la Sala que aunque sí se  encuentra  demostrado  que el señor Norbert George Reinhart pudo haber delegado  en  la  acusada  la  función  de  declarar ante la DIAN las sumas retenidas por  concepto  de  IVA,   pues  era  ella  quien  tenía  la  firma electrónica  registrada  ante  esa  entidad, y este hecho es aceptado en su testimonio,   ello  no  quiere  decir  que esa delegación también abarcara la obligación de  realizar  los pagos correspondientes a la devolución de estos dineros,  ya  que  esta  situación  no  está probada dentro de la actuación,  y por el  contrario,   fue el mencionado ciudadano quien manifestó en juicio que era  suya  la  responsabilidad  de cancelar la obligación por concepto de IVA,   testimonio  que  no  ha  sido  desvirtuado  en  el  proceso  por  otro  medio de  convicción.   

Se  establece,  entonces,  con  meridiana  claridad,  que  el  Tribunal,  a  partir de la valoración del acervo probatorio  allegado,  tuvo  como  cierto  que  la  procesada en su calidad de Representante  Legal  Suplente  de  la empresa Terramundo Drilling Inc., presentó declaración  sobre  el  impuesto a las ventas y que no efectuó el pago, tornándose evidente  el  desatino  conceptual  y lógico en que cae la recurrente,  pues, lo que  llevó   a   la  absolución  de  la  procesada,   lejos  de  la  falta  de  acreditación   de   los   supuestos  atrás  enunciados,  fue  la  ausencia  de  demostración  de  que  LEÓN  ROSAS  estuviese obligada por ley o delegación a  efectuar el pago reclamado.   

Finalmente, se vislumbra desatinado el hecho  que  la  recurrente  concluyera la argumentación en este punto, refiriéndose a  la  ausencia  de  valoración  «del acervo probatorio  ofrecido  por  fiscalía»,  extendiendo su ataque  de   manera   generalizada   a   la   totalidad  de  probanzas  obrantes  en  el  diligenciamiento,  sin  el  más  mínimo sustento fáctico,  cuestión que  predica  como violatoria de los postulados de la sana crítica, afirmación que,  nuevamente, deja huérfana de soporte argumentativo.   

        Ahora,  frente   al   segundo   punto  de  divergencia,   relacionado  con  el  mérito  otorgado  por  el  Tribunal  al  testimonio de  Norbert       George       Reinhart,       como     atrás     se  esbozó,  ni siquiera se  precisó  por  la  actora  el tipo de error que a su  juicio    se    presentó,    señalando   simplemente   lo   que   en  su  sentir  debió    ser   el   alcance  de la prueba,  la cual acusa de  no  ser  suficiente  para demostrar la «inocencia»  de   la   procesada,    evidenciándose no solo el desconocimiento total  sobre   los   postulados  que  orientan  la  adecuada  interposición  del recurso de casación,  sino  también   las  bases  mismas  del  proceso  penal.   

        Cuando   la   Sala   insiste   en   la  necesidad  de  plegarse  a  mínimos  requisitos  de  fundamentación,   acordes   con  la  naturaleza  y  finalidades   de   la   causal   aducida,  no  está  incurriendo  en  innecesarios  formalismos  que  dentro  de su rigorismo impidan  hacer    conocer   violaciones   evidentes   de   derechos   o   injustas       evaluaciones      probatorias.       Precisamente  la exigencia de adecuada  argumentación  se  nutre  de la necesidad de evitar  discusiones  signadas  por  el  interés sesgado   de  las  partes.   

        En   el   caso  examinado   la  casacionista  evade  argumentar  adecuadamente      en      casación,             pues,   no  cuenta      con     una     irregularidad     trascendente     que     conduzca    a    soportar    su  pretensión     de     derrumbar     el     fallo  condenatorio.   

        Así   mismo,  fuerza  aclarar  a  la  impugnante,  que  incurre  ella  en  un  defecto  argumentativo  lógico,  petición  de principio, cuando  sin   ningún   soporte  fáctico  o  argumental,  señala  que  el Tribunal  debió  otorgar  menor  mérito   probatorio  a  un  testimonio,      sin      especificar      o      demostrar     concretamente   las   razones  del  supuesto  desatino   y la trascendencia del mismo en  el fallo.      

        En   ninguno   de   los  apartados  de  la  demanda se  precisa      la      materialización      de      algún      defecto  específico,  remitido a  determinada  evaluación,  argumentación    o   valoración   atribuida   al   Ad  quem,  limitándose  la   casacionista   a  lanzar   afirmaciones subjetivas respecto de lo  que   debe  o  no  creerse  al  testigo.   

       

        Esa  forma  de  argumentar,  debe reiterarse, apenas representa un  intento  de confrontar la propia e interesada visión  de  lo  ocurrido  y  de  lo  que  arrojan  las  pruebas,  con la más   autorizada   del   Tribunal,   pasando   por   alto   que,  se  reitera,  a  esta  sede  arriba  el  fallo  de segundo grado prevalido de una  doble  connotación  de  acierto  y legalidad que lo  blinda de este tipo de ataques.   

        Finalmente,      la     censora     advierte     en   el   proceder   del  Tribunal  la  configuración    de  un  error de hecho por falso juicio de identidad, al  sintetizar    que   se   tergiversó   «la      declaración  correspondiente  al  año  gravable  2008,   bimestre   6,  donde  la  persona  jurídica  aquí  precitada, se abstuvo de cumplir con el deber  formal   de   consignar   la   suma  de  dinero  que  declaró»   

En tratándose, el error de hecho por falso  juicio  de identidad, de un vicio eminentemente objetivo, la demostración opera  del  mismo  tenor,  como  quiera  que  lo  atacado  es la simple lectura que del  contenido  específico del medio de prueba hizo el Tribunal, porque cercenó uno  o  varios  apartados  de  la  prueba  –falso  juicio de identidad por cercenamiento-, hizo agregados ajenos  a  la  misma –falso juicio  de  identidad  por  agregación-, o tergiversó el contenido literal de lo allí  plasmado  –falso juicio de  identidad por tergiversación-.   

Al     respecto     la     Sala    ha  establecido:   

En    la    sustentación  de  un  error  de  hecho  por  falso  juicio de identidad, debe  indicarse   con   claridad:   (i)  la  prueba  en  la  cual  recayó,  (ii)  la  modalidad  del yerro, es decir, si fue una  adición, una supresión  o  una  tergiversación,  (iii) las  normas  legales  (probatorias  y  sustantivas)  desconocidas  y  la forma en que  habría    ocurrido    la    violación;  y,  (iv) la relación de causalidad  entre  el  vicio y la decisión, de manera tal que la  corrección  del primero  implique  la  mutación  de  la segunda. En suma, el  ámbito   legítimo  de  discusión   se   circunscribe   a  errores  en  la  contemplación  objetiva  o  material  de la prueba,  excluyéndose    así  cualquier   reparo  al  proceso  de  valoración  de  aquélla     cuyo     escenario     natural  es el del falso raciocinio, y  eso,  siempre  que se acredite la trasgresión de una  regla     de    la    sana    crítica.3   

Partiendo  del  contenido  de la demanda de  casación  se  vislumbra  con facilidad que la recurrente nunca demostró,   ni  intentó  hacerlo,   que el contenido de la declaración sobre impuesto  de  las  ventas  para  el  año 2008,  periodo 6, fue tergiversado -para lo  cual  era  necesario  transcribir  en  su integridad el contenido literal de tal  documento  y  contrastarlo  con  lo  que  de  él leyó el Ad quem, para de esta  manera elemental hacer notar la obvia diferencia.   

Nada de lo señalado realizó la recurrente,  con  lo  cual,  como se dijo al inicio, lo suyo no supera el simple e interesado  alegato de instancia por completo ajeno al escenario casacional.   

Es  evidente  que  lo  argumentado  por  la  impugnante,  conforme  lo que textualmente contiene el libelo, remite, no,   a   vicios  objetivos,  sino  a  la valoración probatoria efectuada por el  tribunal   y   a  las  conclusiones  e  inferencias  a  las  que  arribó,  cuya  controversia  ha  de plantearse por la senda del falso raciocinio,  para lo  cual  es  menester  precisar  cuál  fue  la  regla de la experiencia, postulado  científico   o   principio   lógico  indebidamente  usados  por  el  Tribunal,  entronizar    el    adecuado,    y    después,  para  efectos  de  definir  la  trascendencia  del yerro,  realizar  una  nueva evaluación del conjunto probatorio, eliminado el vicio, en  aras  de  advertir  inequívoco que ya no se sostiene la decisión atacada y por  ello debe ser revocada o reformada.   

Acorde  con la precaria argumentación y su  ajenidad  con el cargo propuesto, debe inadmitirse la demanda, pues, la Corte no  advierte,  una  vez  examinado  el  trámite  procesal  y  el  contenido  de las  decisiones  tomadas en curso de este, irregularidades trascendentes que obliguen  de su intervención oficiosa para restañar el daño causado.   

En  mérito  de  lo  expuesto, la  Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE   

         Primero.                   INADMITIR la demanda de  casación  presentada  por  la apoderada de la Unidad Administrativa Especial de  la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales DIAN.   

         Segundo.  ADVERTIR que, de conformidad con  lo  dispuesto  en el art. 184 inc. 2º de la Ley 906 de 2004, contra la presente  decisión  procede  el  mecanismo  de  insistencia,  con atención de las reglas  definidas jurisprudencialmente por la Sala.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ FRANCISO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1CSJ  AP1853-2015, abril 16 de 2015, Rad. 45677.   

2 CSJ  AP5126-2015, Sept. 9 de 2015, Rad. 46629.   

3 CSJ  AP2807-2015, mayo 25 de 2015, Rad. 45969.     

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