AP5075-2014(42590)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

MAGISTRADA PONENTE  

AP5075-2014  

Radicación No.: 42.590  

Acta No. 280  

Bogotá D.C.,  veintisiete (27) de agosto  de dos mil catorce (2014).   

VISTOS  

La  Sala  resuelve  el recurso de reposición  interpuesto  contra  el  auto  de  25  de  junio  de  2014,  mediante el cual se  inadmitió  la demanda de revisión presentada a nombre de MARÍA ALCIRA GAITÁN  CASTAÑEDA,  contra  la  sentencia  proferida  por  la  Sala  Penal del Tribunal  Superior  de  Bogotá, que confirmó con modificaciones, la condenatoria emitida  por  el  Juzgado  Veintiocho  Penal  del  Circuito  de  esta  ciudad1.   

HECHOS  

En  la  decisión  de  segunda  instancia  se  consignaron así:   

El  4  de  marzo  de 2006, agentes del Grupo  Gaula  de  la  Policía  Nacional desarrollaron un operativo y establecieron que  desde  la  transversal  33  núm.  102 –  22,  donde  funciona el establecimiento comercial “Autoservicio  Karpahatos”  se  estaba  efectuando  una  llamada telefónica al comerciante Juan Omar Chamorro Bastidas,  propietario  de  la  Cacharrería  “El  Puerto”, localizado en la carrera 13  num.  10  – 34, a fin de  finiquitar  la  primera entrega de los cien millones de pesos que desde el 21 de  febrero  de esta anualidad, le venían solicitando hombres y mujeres que decían  cumplir  órdenes  de  “Camilo”  comandante  de  las Auto defensas Unidas de  Colombia  AUC,  y  de  un  individuo de nombre “Julián”, bajo la amenaza de  declararlo a él y a su familia objetivo militar.   

En  tal  virtud,  a  las  2:30  de  la tarde  lograron  capturar  a  la  señora  Jenny  Patricia  Huertas  Gaitán, quien fue  sorprendida  sosteniendo el auricular del teléfono monedero del establecimiento  comercial  y  preguntando  por  el  señor  Omar,  por  lo que en el curso de la  investigación  realizó  un  preacuerdo con la Fiscalía sobre la dosificación  de   la   pena  y  la  sustitución   de  la  prisión,  y  su  progenitora  MARÍA    ALCIRA   GAITÁN   CASTAÑEDA,  quien  se  identificó  con el nombre y el número de cédula de  ciudadanía  de  su  hermana Lucila y tenía entre sus manos dos manuscritos, el  primero,  con  el  nombre de la víctima, el número telefónico del local de su  propiedad  “2814604” y el número del teléfono celular “312 523 9347” y  el  segundo,  con  los  datos  para materializar la entrega del dinero “Centro  comercial  Hawai,  San Andresito de la 38, Local 171, restaurante, preguntar por  la señora Myriam Quechua”.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

Por  los  hechos  descritos, la Fiscalía 26  Seccional  de  Bogotá  formuló  imputación en contra de MARÍA ALCIRA GAITÁN  CASTAÑEDA  y  Jenny Patricia Huertas Gaitán, por el delito de extorsión en la  modalidad de tentativa.   

Ante el Juzgado Segundo Penal del Circuito de  Bogotá,  se llevó a cabo la diligencia de formulación de acusación, el 27 de  junio  de  2006.  La audiencia preparatoria se adelantó el 7 de septiembre  de  ese  año  y  el 18 de abril de 2007, ante la suscripción de preacuerdo por  parte  de  la procesada Jenny Patricia Huertas Gaitán, se dispuso la ruptura de  la unidad procesal.   

La causa adelantada contra MARÍA ALCIRA fue  reasignada   al   Juzgado   Veintiocho   Penal  del  Circuito  con  Función  de  Conocimiento,   quien   dio   inicio   al   debate  público  el  22  de  agosto  siguiente.   El  7  de  noviembre de esa anualidad, anunció el sentido del  fallo.   

El  1º  de  febrero  de 2008 el despacho de  conocimiento  dictó  sentencia, condenando a MARÍA ALCIRA GAITÁN CASTAÑEDA a  las  penas principales de 30 años de prisión y multa de 6.000 S.M.L.M.V., como  responsable   del   punible   de   extorsión   agravada   en  la  modalidad  de  tentativa.   Le  impuso  sanción  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas,  por  el  mismo  lapso  de  la  intramural   y  le  negó  los  subrogados  de  suspensión  condicional  de  la  ejecución de la pena y la privación domiciliaria de la libertad.   

Inconforme   con  esa  determinación,  su  defensor  la  apeló  y del recurso vertical conoció la Sala Penal del Tribunal  Superior  de  Bogotá, que mediante decisión del 29 de abril de 2008, modificó  la  de  primer  nivel  para  variar  las condenas impuestas, reduciéndolas a 17  años  de  prisión  y  multa  de 3187,5 S.M.L.M.V.  Disminuyó en el mismo  plazo de la privativa de la libertad, la accesoria.   

Contra la sentencia del Ad Quem, el defensor  de  GAITÁN  CASTAÑEDA  interpuso  el  recurso  extraordinario de casación, no  obstante,  esta  Corporación,  mediante  providencia  CSJ  AP, 22 de octubre de  2008,  Rad.  30.477,  dispuso  inadmitir  la  demanda,  tras  observar  que  fue  presentada  por fuera del término contemplado en el artículo 183 de la Ley 906  de  2004  y  siendo  ese  el  único  aspecto analizado por esta Corte.  El  togado  activó  el  recurso de reposición, pero la Sala de Casación Penal, en  auto  del  18 de noviembre siguiente, lo negó, tras estimar que el libelista no  ofreció   razones  para  modificar  la  primera  determinación,  que  declaró  extemporánea la presentación de la demanda de casación.   

          En  firme  la  decisión  condenatoria, el defensor de MARÍA ALCIRA  acudió  a  la  acción  de  revisión, impetrando la correspondiente demanda al  amparo  de  la causal 3ª del artículo 192 de la Ley 906 de 2004 y aduciendo el  surgimiento  de  una prueba no conocida al tiempo de los debates, consistente en  la  «prueba  dactiloscópica,  que  no  se  practico  (sic) sobre los documentos,  que   dice  la  Fiscalía,  se  encontraban  en  poder  de  GAYTAN  (sic)       CASTAÑEDA»,  la  que  estima relevante, como quiera que se habría determinado  con  ella,  que  la  condenada  no portaba esos manuscritos que daban cuenta del  punible y así, se habría acreditado su inocencia   

Por  las  razones expuestas, deprecó que la  Corte   cesara   el  «fallo  injusto»  contra  MARÍA ALCIRA GAITAN CASTAÑEDA o, en forma subsidiaria, que  se   reviviera  nuevamente  la  fase  del  proceso  a  partir  de  la  audiencia  preparatoria,    respetando    las    garantías    que    le   asisten   a   su  defendida.   

No  obstante  tal  pretensión,  la  Sala,  mediante   providencia   CSJ  AP3436  –  2014, resolvió inadmitir la demanda de revisión, tras considerar  que:   

…el  planteamiento que propone en sede de  revisión  sí  fue  considerado  en las instancias, por lo que se contradice al  aducir   como   sustento   del  libelo  la  incorporación  de  «hechos  nuevos  o…pruebas no conocidas al tiempo de los debates».   

          Y más adelante, concluyó la Corte:   

No  es  este  tal  caso, en razón a que el  togado  reconoce  en  la  demanda,  que  la  prueba  dactiloscópica que señala  novedosa,  sí  fue  conocida  dentro  del  proceso2,  amén  que  se solicitó su  incorporación  en  la  audiencia  preparatoria  del  juicio  oral  pero ello no  ocurrió,  al  ser  innecesaria  para  el fallador de primer nivel tras pactarse  como  estipulación  la  autenticidad  de  los documentos incautados3, además, los  jueces  de  conocimiento  constataron que los agentes del orden que capturaron a  GAITÁN  CASTAÑEDA,  habían  observado  que ella los sostenía y en cuanto vio  acercarse a las autoridades, intentó destruirlos.   

(…)  

Por  ende,  la  práctica  de  la  prueba  dactiloscópica  para verificar si ella sostenía los manuscritos o no, resultó  trivial  para  los  juzgadores, que contaron con suficientes elementos de juicio  para  determinar  su  responsabilidad  y  ésta  no es una prueba no conocida al  tiempo  del  debate procesal, pues contrario sensu, ese aspecto ya fue analizado  por  quienes  dictaron  las  providencias,  en  un  debate que ya fue superado y  precluyó en debida forma.   

Inconforme  con  la  decisión  en  cita,  el  apoderado   de   MARÍA   ALCIRA  GAITÁN  CASTAÑEDA  impetró  el  recurso  de  reposición contra ese proveído, reclamando su revocatoria.   

FUNDAMENTOS DEL RECURSO  

          Tras  citar  apartes  del  auto  mediante  el  cual se inadmitió la  demanda  de  revisión, insiste el togado en que la prueba que dice «novedosa»,  no  fue conocida al tiempo  de  los  debates  ni valorada por los funcionarios de conocimiento, «toda   vez   que   no   ingreso   (sic)  al expediente».   

          Para   él,   tal   elemento   de   convicción  tampoco  se  pactó  «como   estipulación   por   la  Fiscalía  ni  la  defensa»,  siendo  deber  del ente acusador en virtud  del       principio      de      investigación      integral,      «debatir»  las  probanzas que acrediten  la    inocencia    «del   victimario»,   amén   que   una   prueba  científica  no  puede  «ser   suplida   por   un   testimonio   que   esta   (sic)  expuesto  al  error de apreciasion  (sic)…o  a  la distorcion  (sic)  de  los  hechos  por  parte del testigo».   

          Por  lo  anterior, el profesional del derecho solicita se revoque la  citada  decisión,  y  en su lugar, se admita la demanda de revisión propuesta,  para  que  ordene  la Corte la práctica de la prueba dactiloscópica que no fue  conocida por los jueces de conocimiento ni debatida en juicio oral.   

CONSIDERACIONES  

Sea  lo  primero precisar, que el recurso de  reposición  tiene como finalidad permitir al funcionario corregir los yerros en  que  hubiere  podido incurrir en el proveído impugnado, por lo que, a efecto de  su   postulación,   resulta  indispensable  que  la  parte  inconforme  con  la  decisión,  aduzca los motivos de su disenso y plantee las razones de hecho y de  derecho que sustentan su pretensión revocatoria.   

En este caso, el recurrente insiste en que se  debe   practicar  una  pericia  dactiloscópica  sobre  los  documentos  que  la  Fiscalía  refirió  estaban  en  poder  de  GAITÁN CASTAÑEDA al momento de su  captura,  lo  que  en  su criterio configura una prueba no conocida al tiempo de  los debates.   

Empero,   ningún  planteamiento  novedoso  demuestra  el  togado,  pues como ya se anotó en la decisión recurrida, sí se  intentó  en  la  audiencia  preparatoria  la incorporación del citado medio de  convicción,  pero  no  fue  avalada  por  el  juez  de  conocimiento al haberse  estipulado  la  autenticidad  del  documento  incautado, siendo entonces trivial  para  los  juzgadores  la  práctica de esa pericia, como se señaló en el auto  mediante  el  cual  se inadmitió el libelo de revisión, al transcribir algunos  apartes  de  la decisión adoptada en segunda instancia, aspectos que no refutó  el     recurrente     por     vía     del     recurso    horizontal.   

          Entonces,   si   los   jueces  al  interior  del  proceso  penal  se  pronunciaron   sobre  el  supuesto  que  ahora  se  invoca  como  novedoso,  tal  adjetivación  no  puede  atribuírsele  a  una  pericia documental que pretende  respaldar   un   punto   ya   advertido  en  los  fallos,  pues  esa  situación  constituiría  una  prolongación  del  juicio,  y  una oportunidad para debatir  hechos,   pruebas   y   argumentos   que  ya  fueron  considerados  y  definidos  procesalmente,  lo que no se acompasa con la naturaleza jurídica y finalidad de  la acción de revisión.   

En  una situación similar, la Sala precisó  que:   

…empeñarse  en  controvertir  lo que con  suficiencia  se  analizó  en  las  instancias  y  culminó con ejecutoria de la  condena,  representa  una indebida prolongación del debate que desnaturaliza no  solo  el  cometido  básico  de  la  acción  de  revisión,  sino  los  efectos  materiales  de la cosa juzgada, como si de verdad una vez finiquitado el proceso  pudiera  acudirse  a  una especie de tercera instancia que en ejercicio circular  ad  infinitum, permita al desfavorecido con el fallo seguir planteando sus tesis  derrotadas.   (CSJ  AP, 18 de diciembre de 2013,  Rad. 42.398).   

Y  en  este  asunto,  el impugnante lejos de  controvertir  los argumentos fácticos y jurídicos planteados en el auto objeto  de  censura,  insiste  en  señalar  sus  reparos  frente  a  la  ausencia de la  práctica  de  la  pericia  que  ahora califica de novedosa en el proceso penal,  pretendiendo  así  acreditar  la inocencia de MARÍA ALCIRA GAITÁN CASTAÑEDA,  sin  que  de ello se pueda colegir, de manera que, lo procedente es no modificar  la  decisión  mediante  la cual se inadmitió la demanda de revisión formulada  por su defensor.   

Corolario de lo expuesto, la Sala mantendrá  incólume  el  proveído  reprochado, dado que, el reexamen del asunto planteado  por    el    recurrente    sólo    conduce   a   similar   negativa.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE   SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

NO   REPONER  la  providencia  dictada  el  25 de junio de 2014, por las razones consignadas en la  parte considerativa de esta decisión.   

Contra esta determinación no procede recurso  alguno.   

Cópiese,     notifíquese      y  cúmplase.   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria   

    

1  Las  sentencias  de  primera  y  segunda instancia se  dictaron  el  1º  de febrero y el 29 de abril de 2008,  respectivamente.   

2 Folio  5 de la demanda de revisión.   

3 Folio  5 de la sentencia de primera instancia.     

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