AP3053-2014(43843)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Magistrado Ponente  

AP3053-2014  

Radicación nº 43843  

(Aprobado en Acta nº 174)  

          Bogotá.   D.C,   cinco   (5)   de   junio   de   dos   mil  catorce  (2014)   

         Se  pronuncia  la  Sala  sobre el recurso de apelación interpuesto  por  el  apoderado del sentenciado MIGUEL PINEDO VIDAL, contra el auto proferido  el  25  de  abril  de 2014, mediante el cual el Juzgado Segundo de Ejecución de  Penas  y Medidas de Seguridad de Descongestión de Santa Marta negó la libertad  condicional al procesado.   

ANTECEDENTES RELEVANTES  

          1.   Mediante   sentencia   del   1°  de  febrero  de  2012,  esta  Corporación  condenó al ex senador MIGUEL PINEDO VIDAL a las penas principales  de  108  meses de prisión y multa de 11.000 salarios mínimos legales mensuales  vigentes  e  inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas  por  el mismo lapso privativo de la libertad, como responsable de la conducta de  concierto  para  delinquir con la finalidad de promover grupos armados al margen  de  la  ley,  previsto  en  inciso  2°  artículo  340  de  la Ley 599 de 2000.   

         Así  mismo, le negó al sentenciado el mecanismo sustitutivo de la  prisión  domiciliaria, al igual que la suspensión condicional de la ejecución  de   la   pena,   providencia   que   quedó   ejecutoriada  el  7  de febrero de 2012.   

          En  razón  de  ese  proceso  el  condenado  ha estado privado de la  libertad  en dos ocasiones: primero, desde el 31 de marzo de 2008 al 10 de julio  de  2009 cuando le fue concedida la libertad provisional y, segundo, desde el 23  de marzo de 2011 a la fecha.   

         2.  Correspondió  la  vigilancia  de  la  pena  al Juez Catorce de  Ejecución  de  Penas y Medidas de Seguridad de Bogotá, quien el 23 de abril de  2012,  ante  el  traslado del procesado a la ciudad de Barranquilla, remitió el  asunto  por  competencia,  siéndole  asignado  a  su  homólogo  Primero de esa  ciudad.   

         3.  El  23  de agosto de 2012, el juez ejecutor negó la redención  de  penas  solicitada  por  el  procesado  con fundamento en los certificados de  estudio  expedidos  por el SENA y la CUN. Decisión confirmada en reposición el  18 de octubre de ese año.   

         En  la  misma  fecha,  le  reconoció  al  procesado  28  días  de  redención  de  pena  por  concepto  de  trabajo y estudio, conforme la cartilla  biográfica y el certificado No. 15253584 expedido por el INPEC.   

         4.  El  30  de  abril  de  2013,  el  Juez Primero de Ejecución le  otorgó  al  condenado la prisión domiciliaria, reconociéndole hasta esa fecha  como  tiempo  cumplido  de  pena  el total de 41 meses y 13 días. Así, ante el  traslado  del sentenciado a su residencia en la ciudad de Santa Marta, envió el  asunto para su ejecución en esa ciudad.   

         5.  Asumido  el  conocimiento  por  parte  del  Juzgado  Primero de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de Seguridad de Santa Marta, el representante  judicial  de  MIGUEL  PINEDO  VIDAL presentó solicitud de libertad condicional,  reiterada el 4 de marzo de 2014.   

         Asignado  el  proceso  al  Juzgado Segundo en descongestión de esa  especialidad            y           ciudad1,  el  14 de marzo del año en  curso  dispuso  darle  trámite  a la petición de libertad allegada, obteniendo  por   parte   del   INPEC  la  cartilla  biográfica,  constancia  de  buena  conducta  y las certificaciones de trabajo y estudio Nos.  15220686, 15220738, 15287248, 15340490 y 15344195.   

         6.  El  25  de  abril  de  2014, el juez ejecutor negó la libertad  condicional  al  sentenciado,  tras  considerar  el  incumplimiento  del  factor  objetivo  previsto  en  el artículo 64 de la Ley 599 de 2000, modificado por el  artículo 30 de la Ley 1709 de 2014, aplicado por favorabilidad.   

         Para   el   efecto,   sostuvo   que   no   había  sido  objeto  de  pronunciamiento    las    certificaciones    de    cómputo   por   trabajo  Nos. 15220686, 15220738, 15287248, 15340490 y 15344195, por  lo  que procedió a reconocer por redención de pena al sentenciado 2  meses  y  11  días,  que  sumados  a  los  41  meses y 13 días  autorizados  hasta  el  30  de  abril  de  2013,  más  los  11 meses y 25 días  trascurridos   para  la  fecha  de  emisión  de  esa  providencia  (25  de  abril  de  2014), arrojaron como  resultado  total  en  tiempo  físico  y  redimido  el  monto  de  55 meses y 19  días.   

         Entonces,  concluyó  que  como  las  3/5  partes de la pena de 108  meses  de  prisión  impuesta al ex senador equivalen a 64 meses y 24 días y el  tiempo  descontado  por  el  condenado  es  de  tan solo 55 meses y 19 días, no  resultaba procedente reconocer tal beneficio.   

         Adicionalmente,    el   juez   ejecutor  despachó en forma negativa  la  petición  del  defensor  de tener en cuenta para  efectos   de  la  libertad  las  certificaciones  por  estudio  expedidas  por  el  SENA  y  la  CUN, ya que  omitió   acompañar  a  las mismas el certificado  de  que  trata el artículo  96    del    Código   Penitenciario   y  Carcelario,  en  concordancia  con el  artículo         81         ibídem,   los   cuales  además,  deben  estar  ceñidos  a las pautas  trazadas    en    el    artículo   8°   de   la  Resolución  2392  de  2006,  reglamentaria   de   las  actividades    válidas  para    redención   de  pena.   

         7.  Contra  la anterior determinación, el defensor del sentenciado  presentó  recurso  de  apelación,  adicionado  el 5 de mayo del año en curso,  argumentando  que  el juez de ejecución de penas omitió redimir 2.856 horas de  trabajo  que  aparecen  relacionadas  en  el  «ítem  XXII»   de  la  cartilla  biográfica  del  interno  expedida  por  el INPEC-Santa Marta, horas laboradas que equivalen a 8 meses y 6  días,  monto  que  sumado al total reconocido, arrojaría a su favor la suma de  61 meses y 14 días.   

         Así  mismo,  adujo  que  el  juez  en  primera  instancia dejó de  valorar  el  mes correspondiente a la orden trabajo No. 3328040 en la cual se le  autorizaron al interno labores a partir del 7 de abril de 2014.   

         En  ese mismo sentido, señaló que debió haberse tenido en cuenta  el  tiempo de 13 meses y 15 días redimidos durante su permanencia en la Cárcel  La  Picota  Bogotá, pues independientemente de que el INPEC no le haya ofrecido  respuesta  al  derecho  de petición en el que solicitó su reconocimiento, ello  no   implica   que   dicho   lapso   deba   ser   excluido   para   efectos   de  libertad.   

         En  conclusión,  adujo el recurrente que  «sumado  detenidamente,  los  61 meses, 14 días, un  mes  por  la  orden  de  trabajo (según datos de cartilla biográfica), más lo  solicitado  mediante  derecho  de  petición  a la Cárcel Picota de Bogotá, mi  patrocinado  alcanza  a superar los 64 meses y 24 días que necesita para que se  le  otorgue  la  libertad  condicional, por cuanto la pena de multa es accesoria  y/o  subsidiaria,  por  lo  tanto es incompatible con esta petición de libertad  condicional,  dada  la  condición  de  insolvencia  que  hoy en día afronta mi  patrocinado».   

         

         8.  La Procuradora 163 Judicial II Penal de Santa Marta, en calidad  de  no  recurrente,  sostuvo  que  ante  la  presunta vulneración al derecho de  petición  del  procesado por parte del INPEC del cual depende el reconocimiento  del   tiempo   redimido,  cuyo  resultado  podría  repercutir  en  la  libertad  condicional  examinada,  solicitó  previo a resolver la apelación «requerir  al  Centro  Penitenciario  de Bogotá con el fin de que  emita    certificación    sobre    el    tiempo    cumplido   por   parte   del  encartado».   

         De  igual  manera,  adujo  que  la  providencia  censurada  omitió  adicionar  para  el  cómputo  de  la  redención de pena las certificaciones de  trabajo  Nos.  14425772  y  15253584,  por lo que deberán tenerse en cuenta las  mismas en la providencia de segunda instancia.   

CONSIDERACIONES  

         1.  Al  tenor  de lo dispuesto en el numeral 7° artículo 75 de la  Ley  600 de 20002  y  parágrafo  1° artículo 38 de la Ley 906 de 20043,  la  Sala  Penal  de la Corte Suprema de Justicia es competente para resolver el recurso de  apelación  propuesto  por el defensor del sentenciado, toda vez que corresponde  a la misma actuar como tribunal de segunda instancia.   

         2.  Precisa  la Sala que en virtud del principio de limitación, el  examen  en esta sede se contrae a resolver las inconformidades planteadas por el  recurrente,  ejerciendo  un control de legalidad sobre la providencia emitida en  primer  grado  por  el  juez  de  ejecución  de penas, a través de la cual fue  negada  la  libertad  condicional  a  MIGUEL  PINEDO  VIDAL,  en  la  que, valga  resaltar,  fueron observadas las modificaciones introducidas por el artículo 30  de  la  Ley  1709 de 2014 al artículo 64 de la Ley 599 de 2000, en la medida en  que resultan favorables al procesado.   

         La citada norma describe:   

         Artículo  64. Libertad  condicional. El juez, previa valoración  de  la  conducta  punible,  concederá  la  libertad  condicional  a  la persona  condenada  a  pena  privativa  de  la  libertad  cuando  haya  cumplido  con los  siguientes requisitos:   

         1.  Que  la  persona haya cumplido las tres quintas (3/5) partes de  la pena.   

         2.   Que   su  adecuado  desempeño  y  comportamiento  durante  el  tratamiento   penitenciario   en   el   centro  de  reclusión  permita  suponer  fundadamente   que  no  existe  necesidad  de  continuar  la  ejecución  de  la  pena.   

         3. Que  demuestre arraigo familiar y social.   

         Corresponde   al   juez   competente   para  conceder  la  libertad  condicional  establecer,  con  todos  los  elementos  de  prueba  allegados a la  actuación, la existencia o inexistencia del arraigo.   

         En  todo  caso  su concesión estará supeditada a la reparación a  la  víctima o al aseguramiento del pago de la indemnización mediante garantía  personal,  real,  bancaria o acuerdo de pago, salvo que se demuestre insolvencia  del condenado.   

         El  tiempo  que  falte  para  el cumplimiento de la pena se tendrá  como  periodo  de  prueba. Cuando este sea inferior a tres años, el juez podrá  aumentarlo hasta en otro tanto igual, de considerarlo necesario.   

         3.   La  censura  planteada  por  el  defensor  se  circunscribe  a  determinar  una  presunta  omisión por parte del Juez de Ejecución de Penas al  momento  de  valorar  el  tiempo  cumplido  por  el  sentenciado  MIGUEL  PINEDO  VIDAL.   

         Para  efectos de la libertad condicional, conforme al artículo 480  de  la  Ley  600  de  2000  aplicable  a  este  asunto, el condenado está en la  obligación  de  acompañar  copia  de la calificación favorable de su conducta  realizada  por el consejo de disciplina o el director del establecimiento, copia  de  la  cartilla  biográfica,  los  certificados  de  estudio  o  trabajo  y su  evaluación  y  los demás documentos que prueben los requisitos exigidos, tales  como  (i)  que  la persona ha cumplido las 3/5 partes de la pena, (ii) observado  buena  conducta  durante el tratamiento penitenciario en el centro de reclusión  que  permita  suponer  fundadamente  que  no  existe  necesidad  de continuar la  ejecución   de   la   pena   y,   (iii)   demostrar   el   arraigo  familiar  y  social.   

         Entonces,  observa  la  Sala  que  al verificar el cumplimiento del  requisito  objetivo  relacionado  con  las  3/5  partes  de la pena impuesta, es  decir,  64  meses  y  24  días,  el  juez en primera instancia encontró que el  condenado  cumplió  55  meses  y  19  días,  los  cuales  se  desprenden de la  sumatoria  de 41 meses y 13 días reconocidos hasta el 30 abril de 2013, más 11  meses  y  25  días  trascurridos  hasta  la fecha de emisión de la providencia  recurrida   (25   de   abril   de  2014),  y  del monto de 2 meses y 11 días que le fueron reconocidos por  redención de pena en esa misma providencia.   

         Para  efectos  de determinar la última cifra citada, el juez en la  decisión  impugnada  computó  1.132  horas  acreditadas  supuestamente con los  certificados   de   trabajo   Nos.  15220686,  15220738,  15287248,  15340490  y  15344195.   

         4.  Y  es  que,  para efectos de redención de pena por trabajo, el  juez  está  obligado  a observar las certificaciones laborales expedidas por el  respectivo  director del establecimiento de reclusión, conforme al artículo 81  y  82  del  Código Penitenciario y Carcelario (Ley 65  de  1993),  certificación  que  debe  estar expedida  conforme  las previsiones del artículo 18 del Decreto 2392 de 2006 «Por  medio  del Cual se reglamentan las actividades válidas para  redención  de  pena  en  los Establecimiento de Reclusión del Sistema Nacional  Penitenciario  y Carcelario (…)», pues no basta con  la   mera  indicación  en  la  planilla  biográfica  del  recluso  del  tiempo  certificado,    por   cuanto   dicha   información   debe   estar   debidamente  respaldada.   

         Así  las  cosas,  el  reproche  del censor no encuentra acogida en  esta  sede,  por  cuanto  se  observa que los datos a los que hace referencia la  planilla  biográfica  del recluso por 2.856 horas, no fueron acreditados dentro  de  la actuación mediante las respectivas certificaciones de trabajo y estudio,  por  ende, no podían ser objeto de cómputo por parte del juzgador para efectos  de  determinar  la  totalidad  de  la  pena  cumplida,  decisión producto de un  análisis     serio    y    ponderado    compatible    con    el    ordenamiento  jurídico.   

         5.  Además  de  lo  expresado,  debe llamarse la atención al Juez  Segundo  de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas de Seguridad de Descongestión de  Santa  Marta,  para  que  en  cumplimiento  de  su deber acate las reglas que se  establecen  en  materia  de  redención  de  penas,  relacionadas  con que tales  situaciones  deben  estar  probadas  en  el expediente, no con fotocopia sino en  original, para hacer un estricto control y evitar errores.   

         Advierte  la  Sala que se reconoció redención de pena con base en  la  certificación de trabajo y estudio No. 15340490 y en el cuaderno donde esta  proferida   la   providencia   de   25  de  abril  de  2014,  no  aparece  dicho  certificado.   

         Se  nota  ligereza  en  el  control  de los tiempos certificados de  trabajo  y  estudio por parte del INPEC en la constancia No. 15344195, pues para  el  mes  de  noviembre  de 2012 se constataron 236 horas cuando solamente el mes  tuvo 20 días hábiles, equivalentes a 160 horas.   

         6.  Esa  misma  suerte corre la pretensión del apelante de que sea  tenido  en  cuenta  el  tiempo  de  labores autorizado en la orden de trabajo N.  3328040,  pues  lo  cierto  es  que  dicho lapso aún no se encuentra demostrado  dentro  de  la  actuación,  a  través  de  la  certificación  de cómputo por  trabajo,   que   demuestre  su  efectivo  cumplimiento  y  aval  por  parte  del  establecimiento de reclusión.   

         7.  Por otro lado, se duele la defensa de una presunta omisión por  parte  de  la Cárcel La Picota-Bogotá de responder un derecho de petición que  en  pretérita  oportunidad  presentara  su  poderdante,  la  cual  tenía  como  objetivo  obtener  la  certificación  de  11  meses y 15 días laborados en ese  reclusorio.  Sin  embargo, ese reclamo tampoco lograr salir avante en esta sede,  en  primer  lugar,  porque  no  se  observa dentro de la foliatura la mencionada  solicitud  y,  segundo,  porque  ello en manera alguna censura la providencia de  primera  instancia,  en  la  cual  -se  reitera-  se  observaron a cabalidad los  tiempos  de  pena  demostrados  dentro  de  la  actuación,  sin  que  se denote  arbitrariedad alguna.   

         Y  es  que en segunda instancia no hay periodo probatorio, luego no  le  concierne  a la Corte decretar pruebas que corresponde a la parte reclamante  aportar para que el a quo decida.   

         8.  Importa señalar que, contrario a lo afirmado por la agente del  Ministerio  Público,  el  juez  de  ejecución  de  penas sí tuvo en cuenta el  tiempo  de  la certificación de trabajo No. 15253584, siendo que ya había sido  objeto  de  redención  de  pena  por  la  suma  de  28 días, los cuales fueron  incluidos en el monto reconocido el 30 de abril de 2013.   

         

         Además,   no   encuentra   la   Sala   dentro  del  expediente  la  certificación  de  trabajo No. 14425772 a que hace referencia la no recurrente,  por  lo que no es posible acceder a un tal reconocimiento, cuando de conformidad  con   lo  expuesto  en  este  proveído  es  indispensable  observar  todos  los  documentos que acrediten el cumplimiento efectivo de la pena.   

         9.  De  manera que, como lo hizo el juez de instancia, es imposible  sustituir  a  las  autoridades  administrativas,  competentes  para comprobar el  tiempo  de  horas  trabajado  y  para  expedir las certificaciones que deben ser  evaluadas  por  el juez para redimir la pena y proceder a realizar los cómputos  necesarios  en  orden a determinar la viabilidad de la libertad que se solicita.  Al  no  contar  con esa información, resultaba apresurado decidir acerca de una  libertad  que  requiere  probar  el  presupuesto  objetivo  con  los  documentos  señalados,   indispensables   para   decidir   la   procedencia  del  beneficio  requerido.   

         Así  las cosas, al encontrarse la providencia impugnada ajustada a  la    legalidad,    la    decisión    que    se    impone    adoptar    es   su  confirmación.   

         En  mérito  de  lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de  Casación Penal,   

RESUELVE   

         Primero:                         CONFIRMAR  el  auto  del 25 de abril de 2014, proferido por el Juzgado Segundo de Ejecución de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad de Descongestión de Santa Marta, a través del  cual  negó  la  libertad  condicional  al  sentenciado  MIGUEL PINEDO VIDAL, en  razón   a   los   argumentos   expuestos   en   la   parte   motiva   de   esta  determinación.              

          Segundo:  DEVOLVER   las   diligencias   para  que  continúe  la  ejecución de la pena.   

         Contra este proveído  no procede recurso alguno.   

Cópiese,      comuníquese      y  cúmplase   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1  En  virtud  del  Acuerdo  No. PSAA13-10072 de 27 de diciembre de 2013, proferido por  la Sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura.   

2             Artículo  75.  La  Sala  de Casación Penal de la Corte Suprema de  Justicia  conoce: (…) 7. De la investigación y juzgamiento de los Senadores y  Representantes a la Cámara.   

3  Artículo  38.  (…)  Parágrafo  primero. Cuando se  trate  de  condenados  que gocen de fuero constitucional o legal, la competencia  para   la  ejecución  de  las  sanciones  penales  corresponderá,  en  primera  instancia,  a los jueces de ejecución de penas y medidas de seguridad del lugar  donde  se  encuentre  cumpliendo la pena. La segunda instancia corresponderá al  respectivo juez de conocimiento.     

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