42182(11-09-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado      Ponente:   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Aprobado Acta No. 302  

Bogotá, D. C., once (11) de septiembre de dos  mil trece (2013).   

ASUNTO:  

Se  resuelve  el impedimento expresado por la  doctora  Luz Ángela Moncada Suárez, Magistrada del Tribunal Superior de Tunja,  para  conocer  de  la  preclusión  solicitada  a  favor  de Jorge Iván Guarín  González,  Fiscal  Veinticinco Seccional de Chiquinquirá (Boyacá); el cual no  le  fue  aceptado  por  los  restantes  miembros de la Tercera Sala de Decisión  Penal de la citada Corporación.   

ANTECEDENTES:  

1.   El 11 de  abril  de  2013,  en  el  Tribunal Superior de Tunja, la Fiscal Primera Delegada  ante  esa  Corporación, Celmira Garzón Rincón, solicitó audiencia con el fin  de   pedir  preclusión  a  favor  de  Jorge  Iván  Guarín  González,  Fiscal  Veinticinco  Seccional  de  Chiquinquirá,  quien  fue  denunciado  por  Gerardo  Pinzón   Molano,   representante  del  Ministerio  Público,  por  la  presunta  comisión de delitos contra la administración pública.   

Cabe  señalar que si bien en su denuncia el  referido  Procurador  Judicial  hizo  mención  a  varios  hechos que consideró  constitutivos  de  delito,  la Fiscal Primera Delegada ante el Tribunal Superior  de  Tunja, mediante decisión del 24 de diciembre de 2010, ordenó el archivo en  relación   con  todos,  salvo  el  relacionado  con  la  supuesta  conducta  de  prevaricato  por  omisión,  fundada en que Jorge Iván Guarín González, en su  condición  de  Fiscal  Veinticinco  Seccional  de  Chiquinquirá,  no  realizó  “pronunciamiento   alguno   en   la  audiencia  de  formulación  de  imputación  adelantada  en  contra de Jaime Leonardo Beltrán  Sánchez,  en  relación  con  el  presunto  delito  de  hurto  del vehículo de  propiedad  del  occiso”,  lo  que ahora es objeto de  petición   de   preclusión   con  fundamento  en  que  tal  comportamiento  es  atípico.   

2.   El 25 de  julio  de  2013,  en  desarrollo de la aludida audiencia, la doctora Luz Ángela  Moncada  Suárez  manifestó  su  impedimento  para  conocer  de la petición de  preclusión,  por  cuanto  consideró  que se encontraba incursa en la causal de  impedimento  contenida en el numeral 4º del artículo 56 de la Ley 906 de 2004,  en  concreto  porque estimó que ya había expresado su opinión en otro proceso  sobre  el  asunto  que  ahora debe resolver, toda vez que como integrante de una  Sala  de  Decisión  Penal  del  Tribunal Superior de Tunja, conoció en segunda  instancia  de la sentencia condenatoria proferida contra Jaime Leonardo Beltrán  Sánchez  por  los  delitos  de  homicidio  cometido  en  estado  de  ira, hurto  calificado  y porte ilegal de armas, en cuyo rol emitió la providencia del 7 de  junio  de  2007  declarando  la  nulidad  de  lo  actuado  desde la audiencia de  formulación  de  imputación,  al  verificar  la  existencia de irregularidades  sustanciales  en  el  desarrollo  de  dicha  diligencia,  oportunidad  en la que  afirmó lo siguiente:   

“De la formulación de imputación solo se  sabe  que  existió un homicidio presuntamente cometido por el imputado Beltrán  Sánchez,  de quien se dice actuó en ira y que el homicidio lo causó con armas  cortopunzante  y  de  fuego,  pero  no se describe ni cómo dio muerte a Suárez  Vázquez,  ni cuáles fueron las circunstancias que causaron la ira, mucho menos  se  dice  en qué circunstancias se cometió el hurto, qué fue lo que realmente  se  hurtó,  si  el  arma  de  fuego  solamente  o  también  el vehículo de la  víctima,  no  se  describen  las  circunstancias que revelen la modalidad de la  conducta  del  imputado,  dolosa,  culposa,  preterintencional,  como tampoco la  culpabilidad,  a pesar de estar prohibida toda forma de responsabilidad objetiva  al tenor del artículo 12 del C.P.”   

En  esa  medida,  estimó  que  ya se había  pronunciado   “sobre  uno  de  los  elementos  que  estructuran    el    delito    de    prevaricato   por   omisión”.   

3.   El 21 de  agosto  de  2013,  en acatamiento de lo estipulado en el artículo 58A de la Ley  906  de  2004,  los  restantes  Magistrados  integrantes  de  la Tercera Sala de  Decisión  Penal  del  Tribunal  Superior  de Tunja, no aceptaron el impedimento  expresado  por  la doctora Luz Ángela Moncada Suárez, por cuanto consideraron,  con  apoyo  en  criterio  de autoridad, que no toda opinión sobre el objeto del  proceso  conduce  a configurar la causal de impedimento consagrada en el numeral  4º  del  artículo  56  de  la  Ley  906  de  2004,  sino que debe “ser   sustancial,  vinculante,  de  fondo,  que  constituya  una  barrera  que  ate  el  juicio del juzgador y que le impida actuar con libertad e  imparcialidad”.   

Conforme  con dicho criterio concluyeron que  lo  expresado  por la doctora Moncada Suárez en la citada decisión se redujo a  expresar   la  forma  como  se  desarrolló  la  audiencia  de  formulación  de  imputación  y  se  celebró  el  preacuerdo, indicándole al Fiscal Veinticinco  Seccional  de  Chiquinquirá  que  debía  concretar  los  hechos jurídicamente  relevantes,   y   por   tanto   su   colega   resolvió   el  caso  “sin   entrar  en  juicios  de  valor  sobre  los  elementos  que  estructuran  dogmáticamente  el  delito de prevaricato por omisión.   

Así las cosas, de acuerdo con lo estipulado  en  el  artículo 58A de la Ley 906 de 2004, dispusieron remitir las diligencias  a la Corte para que de plano dirima el impedimento.   

CONSIDERACIONES:  

1.    De  conformidad   con   lo   preceptuado  en  el  artículo  58  A  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  adicionado  por el artículo 83 de la Ley 1395 de 2010, a  la  Sala  de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia le compete resolver  sobre  el  impedimento  manifestado  y  no aceptado a la Magistrada del Tribunal  Superior  de  Tunja,  doctora  Luz  Ángela  Moncada Suárez, para conocer de la  petición  de  preclusión  formulada  a  favor  Jorge  Iván Guarín González,  Fiscal Veinticinco Seccional de Chiquinquirá.   

2.    Las  instituciones   de   los   impedimentos   y   las  recusaciones  están  fijadas  constitucional  y legalmente con el propósito de preservar y amparar el derecho  a  ser juzgado por funcionarios imparciales, postulado que alcanza la categoría  de  fundamental  al  estar inscrito en el elenco de garantías contenidas en los  artículos  10 de la Declaración Universal de Derechos Humanos y 14.1 del Pacto  Internacional de Derechos Civiles y Políticos.   

3.  El derecho  a  un  tribunal  imparcial  derivado  del  artículo  209  de  la  Constitución  Política,  en  cuanto  la  función  pública  de  administrar justicia así lo  reclama,  se  ha  concebido  como esencial del debido proceso, en el sentido que  frente  a  la  presencia  de  partes  parciales  se  exige un tercero imparcial,  principio  de  alcance  general,  puesto  que  tiene  aplicación  en  todos los  sistemas                  procesales1.   

4. Para asegurar tal  principio,  se  han  instituido los mecanismos del impedimento y la recusación,  en  razón de los cuales el funcionario judicial debe separarse del conocimiento  de  aquellos  casos  en  donde  por  entrar en conflicto sus propios intereses o  haber  conocido  en  el  fondo  el  asunto,  se  desdibuja  el  fin  de la recta  administración de justicia.   

5.   En  esa  medida,  la  finalidad  de  los  impedimentos  y las recusaciones es garantizar,  tanto  a los asociados en general, como en especial a quienes están legitimados  para  actuar  en un determinado asunto, que el funcionario llamado a resolver el  conflicto  jurídico  sea  ajeno a cualquier interés distinto al de administrar  recta  justicia,  de  manera  que  su  imparcialidad  y  ponderación  no estén  alterados por circunstancias externas al proceso.   

6.    Cabe  advertir  que  en  esta materia rige el principio de taxatividad, según el cual  solo  constituye  motivo de excusa o de recusación, aquel que de manera expresa  esté  señalado  en  la ley, por tanto, a los jueces les está vedado separarse  por  su  propia  voluntad  de sus funciones jurisdiccionales, mientras que a los  sujetos  procesales  no les está permitido escoger a su arbitrio la persona del  juez,  de  modo  que  las  causas que dan lugar a separar del conocimiento de un  determinado  asunto a un funcionario judicial, no pueden deducirse por similitud  ni  ser  objeto  de  interpretaciones subjetivas, en tanto se trata de reglas de  garantía  en  punto de la independencia judicial y de vigencia del principio de  imparcialidad del juez.   

7.  Así mismo,  la  manifestación  de  impedimento por el funcionario judicial debe ser un acto  unilateral,   voluntario,  oficioso  y  obligatorio,  ante  la  concurrencia  de  cualquiera  de  las  causales que de modo taxativo contempla la ley instrumental  penal,   con   el   propósito   de   inhibirse   de   conocer   un  específico  proceso.   

8.  Es preciso  tener  en  cuenta  que  la  manifestación de impedimento debe estar sometida al  postulado  de  la  buena  fe,  el  cual  ha  de  guiar  los actos de los sujetos  procesales  y  del  operador  judicial,  a  fin  de  evitar  que el instituto en  mención  sea  utilizado  para  entrabar  o  dilatar el curso normal del proceso  penal,  ya  por  los que intervienen en él o por quien está obligado a decidir  la controversia jurídica.   

9.  La causal  de  impedimento  invocada  por  la  Magistrada  del  Tribunal Superior de Tunja,  doctora  Luz  Ángela  Moncada  Suárez,  está  prevista  en el numeral 4º del  artículo 56 de la Ley 906 de 2004, en los siguientes términos:   

“Que  el  funcionario  judicial  haya…  manifestado su opinión sobre el asunto materia del proceso”.   

10.    Frente  a  esa  causal,  esta  Corporación  ha  sostenido  que no toda opinión  emitida  por  el  juez sobre el objeto del proceso da lugar a la declaratoria de  impedimento,  sino  solo aquella que producida extraprocesalmente pueda conducir  a  la  separación del asunto. Además, la opinión con poder suficiente para la  separación  del  conocimiento  del  proceso,  debe ser de fondo, sustancial, es  decir,  que  vincule  al  funcionario  judicial  con  el  asunto  sometido  a su  consideración,  al  punto  que  le  impida  actuar  con  la  imparcialidad y la  ponderación  que  de  él  espera el conglomerado social, y particularmente los  sujetos procesales que intervienen en la actuación.   

11.   No  se  trata  de  cualquier  pronunciamiento u opinión abstracta y general, por cuanto  la  que resulta impediente debe tener estrecha relación con el asunto que ha de  resolver  el  funcionario, como reiteradamente lo ha señalado la jurisprudencia  de la Sala, al punto de sostener:   

“Ahora, en punto de esta causal, la Corte  ha  expresado  —de forma  constante—   que  para  predicar   su  existencia  la  opinión  del  funcionario  judicial  ha  de  ser  «sustancial,  vinculante,  de  fondo,  que  constituya una barrera que cerca el  juicio  del juzgador y le impide actuar con libertad2, además, debe exteriorizarse  por fuera del proceso.   

Igualmente, la Corporación ha señalado que  lo  sustancial  es  lo  esencial  y  más  importante  de  una  cosa; en asuntos  jurídicos  se  identifica  con  el  fondo  de  la pretensión o de la relación  jurídico material que se debate.   

[A  su vez,] se entiende que la opinión es  vinculante  cuando  el  funcionario judicial que la emitió queda unido, atado o  sujeto  a  ella,  de  modo  que en adelante no puede ignorarla o modificarla sin  incurrir en contradicción.   

Y,  por fuera del proceso, significa que la  opinión  sea  expresada en circunstancias y oportunidades diferentes a aquellas  que  prevé  la  legislación  procesal  para el asunto del cual se debe conocer  funcionalmente»3.   

En esa medida, «no toda opinión, así esta  tenga   algunos  nexos  con  cuestiones  que  posteriormente  atraen  el  examen  judicial,  puede  implicar  una anticipada visión del asunto o una apreciación  que     reste     libertad     de     análisis»4.”5   

13.    Las  consideraciones  que  vienen de reseñarse, permiten afirmar que no le asiste la  razón  a  la doctora Luz Ángela Moncada Suárez, a quien no le fue aceptado el  impedimento  por los restantes integrantes de la Tercera Sala de Decisión Penal  del  Tribunal  Superior  de  Tunja,  pues como con acierto estos lo señalan, si  bien  su  colega  declaró  la  nulidad de lo actuado por haberse desconocido el  principio  de  legalidad  en  el  trámite  seguido  en contra de Jaime Leonardo  Beltrán  Sánchez,  en  todo  caso  en  desarrollo de su análisis “no  incursionó  siquiera  en calificar la conducta [del Fiscal]  desde  una  perspectiva  de  tipicidad objetiva como prevaricadora, ni aludió a  sus  verbos  rectores, ni menos aun a su tipicidad subjetiva; de hecho tan no se  asomaron  tal  tipo  de  consideraciones  que  no  se  dispuso  compulsar copias  disciplinarias    o    penales    contra   el   Fiscal   Delegado”.   

14.  Lo  que  en  realidad  se  observa,  es  que la doctora Moncada Suárez, con el propósito de  apoyar  su  manifestación  de  impedimento,  interpreta  lo  consignado  en  la  decisión  mediante  la  cual declaró la nulidad de lo actuado en relación con  el  trámite  adelantado  en  contra de Jaime Leonardo Beltrán Sánchez, mas no  evidencia  que  en  realidad  en esa providencia haya manifestado su opinión al  punto  de  comprometer  su  criterio  y por tanto su imparcialidad, pues para el  efecto  incluso  acude a las consideraciones contenidas en la decisión mediante  la  cual  la  Fiscalía  Primera  Delegada  ante  el  Tribunal Superior de Tunja  dispuso  el  archivo  en  relación con la mayoría de hechos denunciados por el  representante del Ministerio Público.   

15.   En  esa  medida,  la  circunstancia  de  que  la doctora Luz Ángela Moncada Suárez haya  concluido  que  la  actuación  seguida  contra Jaime Leonardo Beltrán Sánchez  adoleció  de  requisitos  legales y por tanto en la Sala de Decisión Penal que  componía  se  concluyera  que  se  hacía  necesario  declarar  la  nulidad del  trámite,   claramente   parte  de  unos  supuestos  diferentes  a  los  que  es  indispensable   abordar   con   el   propósito   de   determinar   —por      lo      menos—  la  tipicidad objetiva del delito de  prevaricato  por  omisión,  en  tanto que ni siquiera atinó a sugerir cuál de  los  verbos rectores era el llamado a recoger la presunta conducta delictiva del  Fiscal  Veinticinco  Seccional,  sin  que  sea  de  recibo aceptar que la simple  afirmación  óntica de que dejó de imputar un determinado hecho sea suficiente  para  sostener  que  se  estaba aludiendo al delito de prevaricato por omisión,  pues  como lo expresan los restantes integrantes de la Tercera Sala de Decisión  del  Tribunal Superior de Tunja, en ese momento no se vislumbró que lo anterior  tuviera  la  entidad de un delito contra la administración pública, pues de lo  contrario se hubiera procedido a la compulsa de copias.   

Dicho en otros términos, la sola referencia  a   unos   hechos   que  con  posterioridad  se  califiquen  como  eventualmente  delictivos,  no  puede  llevar  a  afirmar que desde el principio el funcionario  judicial  está  pensando  en  la  efectiva  configuración  de  una específica  conducta  punible  y,  por  ende,  tampoco se puede concluir que aquella escueta  referencia  lleve a comprometer la imparcialidad del funcionario para el momento  en  que  deba abordar su valoración con el propósito de establecer si son o no  penalmente relevantes.   

16.  Así las  cosas,  no  se  aceptará  el  impedimento  manifestado  por  la  Magistrada del  Tribunal Superior de Tunja, doctora Luz Ángela Moncada Suárez.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

1.   DECLARAR  infundado  el  impedimento  manifestado  por  la  doctora  Luz  Ángela  Moncada  Suárez,  Magistrada  del  Tribunal  Superior  de  Tunja,  para  conocer  de  la  petición  de  preclusión  solicitada a favor de Jorge Iván Guarín González,  Fiscal Veinticinco Seccional de Chiquinquirá (Boyacá).   

2.  DEVOLVER INMEDIATAMENTE  las  diligencias al Tribunal de origen, en orden a que se resuelva  la petición mencionada.   

3.  ADVERTIR  que  contra la presente determinación no procede ningún recurso.   

Cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                  FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ           GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

LUIS       GUILLERMO      SALAZAR  OTERO                  JAVIER ZAPATA ORTIZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Corte  Suprema de Justicia,  Sala  de  Casación Penal, decisiones del 23    de    marzo    y    8  de  noviembre de 2000, 7 de mayo de 2002, 18 de febrero de 2004,  16   de   marzo   de   2005,   30   de   noviembre  de  2006,  radicaciones    números   14536,              14078,            19300,            21921,            23374        y        26453,   respectivamente,  entre otras.   

2  “Auto  del  19  de  diciembre de 2000, radicado No.  17844.”   

3  “Auto   del   6   de   abril   de  2005,  Radicado  23436.”   

4  “Auto del 22 de marzo de  2000, Radicado No. 16720”.   

5 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación Penal, providencia del 6 de julio de  2009, radicación No. 31529.     

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