38088(11-01-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     nº  38088   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada:  

MARÍA   DEL   ROSARIO  GONZÁLEZ MUÑOZ   

Bogotá  D.C., once (11) de enero de dos mil  doce (2012).   

VISTOS  

Se   procede  a  decidir  la  impugnación  interpuesta  por  el abogado Salustiano Fortich Molina  contra  la  providencia  del pasado 15 de diciembre de  2011,  mediante  la cual un Magistrado de la Sala Penal del Tribunal Superior de  Cartagena  negó  la  acción  constitucional  de  habeas corpus invocada por el  propio   impugnante  a  favor  del  ciudadano  GENARO  RODRÍGUEZ MEZA.   

ANTECEDENTES  

          1.-  Por  hechos  ocurridos  el 2 de julio de 2009, el Juzgado Sexto  Penal  del  Circuito  de  Cartagena  condenó a GENARO  RODRÍGUEZ  MEZA, según sentencia del 10 de agosto de  2011, a la pena principal de  27 meses y 16 días de prisión.   

En el curso del mencionado proceso, el 27 de  julio    de    2009    se    le   concedió   al   prenombrado   la   detención  domiciliaria.   

2.-  Estando  disfrutando  del  mencionado  beneficio,     RODRÍGUEZ     MEZA    fue  capturado  el  13  de  septiembre de 2009 cuando ejecutaba otro  delito.  Por  esa  razón  el  Juzgado  Quinto  Penal  del  Circuito también de  Cartagena  lo  condenó  a la pena de 24 meses de prisión, según sentencia del  19  de  febrero  de  2010,  cuya  sanción fue declarada cumplida por el Juzgado  Primero  de  Ejecución  de  Penas  de  la  misma  ciudad el 16 de septiembre de  2011.   

3.-  Obtenida  la  libertad,  RODRÍGUEZ  MEZA  de  inmediato  pasó  a  purgar  la pena de 27 meses y 16 días ejecutada por el mismo Juzgado Primero de  Ejecución  de  Penas e impuesta por el Juzgado Sexto Penal del Circuito. Dentro  de  ese  proceso,  el referido Juzgado de Ejecución de Penas resolvió en forma  desfavorable  el  15  de  noviembre  de  2011  solicitud  de  libertad  por pena  cumplida.  Consideró  dicho despacho que el sentenciado apenas para ese momento  había  cumplido  4  meses  y  10  días de prisión, pues el otro tiempo que ha  estado  privado  de  la  libertad lo hizo por cuenta de la pena proferida por el  Juzgado Quinto Penal del Circuito.   

          La  providencia del 15 de noviembre de 2011 fue objeto de apelación  por    el    propio    RODRÍGUEZ   MEZA,   pero   el   juzgador   lo   declaró   desierto   por  falta  de  sustentación.   

          4.-  El  abogado Salustiano Fortich Molina  instauró  acción de habeas, argumentando que como la  detención  domiciliaria concedida al sentenciado en el proceso adelantado en el  Juzgado  Sexto  Penal  del  Circuito  no  fue objeto de revocatoria, ni siquiera  cuando  se  le  capturó  por  los hechos ocurridos el 13 de septiembre de 2009,  dicho  beneficio  se  mantuvo  vigente  hasta cuando el Juzgado Quinto Penal del  Circuito  lo  condenó por razón del nuevo proceso, esto es, durante más de 29  meses,  habiendo así cumplido ya la pena de 27 meses y 16 días impuesta por el  despacho judicial primeramente mencionado.   

          5.-  Por  auto del pasado 14 de diciembre de 2011, un Magistrado del  Tribunal  de  Cartagena  avocó  el  conocimiento  de  la  acción  y,  al  día  siguiente,  luego  de  recaudar  la  información pertinente, la resolvió en el  sentido   ya  indicado,  decisión  impugnada  por  el  peticionario.   

LA PROVIDENCIA IMPUGNADA  

          El    Magistrado    a   quo,  con  apoyo  en  decisión de la Sala Penal de la Corte Suprema de  Justicia,  consideró  que  la  acción  de  habeas  corpus  no  está llamada a  reemplazar  los  mecanismos  ordinarios  establecidos por la ley para cuestionar  las  decisiones  proferidas  al  interior  del proceso penal en relación con el  derecho a la libertad individual de las personas.   

          En  ese  sentido,  consideró  que  los  reparos  planteados  por el  abogado  peticionario  debieron  ser aducidos en su oportunidad a través de los  recursos  de  ley  dirigidos  contra  la  decisión  mediante la cual el Juzgado  Primero  de Ejecución de Penas negó la libertad por pena cumplida. Incluso, en  su   concepto,   el  interesado  puede  incoar  nueva  solicitud  de  esa  misma  naturaleza, si estima cumplidos los presupuestos para el efecto.   

          De  otra  parte,  no  evidencia  contraria  a  la  ley la mencionada  providencia,  pues  si  bien  el  sentenciado  cumplió  la pena de 24 meses, no  ocurre  lo  mismo  con  la de 27 meses y 16 días, cuya ejecución sólo empezó  una vez descontó la primera.   

LA IMPUGNACIÓN  

          Considera  el  recurrente  que la acción está llamada a prosperar,  por  cuanto  el  Juez  Primero  de  Ejecución  de  Penas y Medidas de Seguridad  incurrió  en  vía  de  hecho  cuando negó al sentenciado la libertad por pena  cumplida.   

          Precisa  que  no  pretende reemplazar los mecanismos de impugnación  ordinarios,  sino obtener la protección del derecho a la libertad del ciudadano  RODRÍGUEZ  MEZA, conculcado  con  la  injurídica decisión del mencionado Juzgado de Ejecución de Penas, al  sentar  la  postura según la cual por el hecho de ser capturado en flagrancia y  dictársele  medida  de  aseguramiento  intramural   mientras se encontraba  gozando  de  detención  domiciliaria dispuesta en un anterior proceso, dejó de  descontar  pena por razón de la condena impuesta por el Juzgado Sexto Penal del  Circuito de Cartagena.   

         

          Pidió,   en   consecuencia,   revocar  la  providencia  de  primera  instancia  para,  en  su  lugar,  ordenar  la libertad inmediata de GENARO RODRÍGUEZ MEZA.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Compete  a  la  Magistrada  que aquí provee  desatar  la  impugnación  interpuesta contra la providencia del 15 de diciembre  de  2011,  según  así  lo  dispone el artículo 7º de la Ley 1095 de 2006, en  cuanto  esa  norma determina que cuando el superior jerárquico del a  quo  es  un  juez plural el recurso lo  debe  sustanciar  y  decidir  uno  de los magistrados  integrantes  de la respectiva Corporación, quien para tales efectos actúa como  juez individual.   

Constituye  criterio consolidado de la Corte  Suprema  de  Justicia  aquel según el cual el habeas corpus procede, acorde con  lo  establecido  en  el artículo 1º de la precitada disposición legal, en dos  situaciones;  en  primer  lugar,  cuando la privación de la libertad se produce  con  violación  de  las  garantías  constitucionales  o  legales y, en segundo  término, cuando ésta se prolonga ilegalmente.   

Esta Corporación tiene también por sentado,  postura  recordada  en  decisiones  emitidas en Sala unitaria con ocasión de la  vigencia    de    la    Ley    1095    de    20061,  que el amparo constitucional  del  habeas  corpus  no se instituyó para revisar los motivos por razón de los  cuales  los  funcionarios  judiciales deciden sobre la privación de la libertad  de  una  persona,  sino  que corresponde al interesado cuestionarlos al interior  del respectivo proceso penal   

Esa línea de pensamiento la viene expresando  la  Corte  desde  antaño.  Así,  en  la sentencia del 11 de diciembre de 2003,  sostuvo lo siguiente:   

“En  lo  que  corresponde  a  la  Corte Suprema de Justicia ha sido clara en determinar que el  juez  constitucional  de  habeas corpus no  tiene facultad  para   analizar   los   motivos   que   indujeron  a  la  autoridad  judicial  para ordenar la privación de la libertad de una persona, limitándose  su  competencia  a  verificar  el  cumplimiento  de  las  formalidades  de rango  constitucional  y  legal  para  su  aprehensión  y posterior detención, por no  tratarse   de   una   tercera   instancia  judicial2,  labor  que debía cumplirse  en    todo    caso   de   manera   muy   estricta,   por   cuanto   ‘el   afianzamiento   del  derecho  de  libertad  no  puede  apoyarse  ni  realizarse  con  el desconocimiento del orden  jurídico’”3.   

Más recientemente, en providencia del 26 de  marzo  de  20074, se insistió en lo siguiente:   

         “El  núcleo  del  habeas  corpus  responde  a  la  necesidad  de  proteger  el  derecho  a  la libertad. Pero cuando la misma ha sido afectada por  definición  de  quien  tiene  la facultad para hacerlo y ante él se dan por el  legislador  diferentes  medios  de  reacción  que conjuren el desacierto, nadie  duda  que  el  habeas  corpus  está  por  fuera  de  éste  ámbito y pretender  aplicarlo es invadir órbitas funcionales ajenas”.   

          En  el  asunto  objeto  de  examen, el peticionario controvierte por  vía  del  mecanismo excepcional del habeas corpus la decisión del Juez Primero  de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas de Seguridad de Cartagena mediante la cual  negó  la  libertad  por  pena  cumplida  solicitada  a  favor  de  GENARO  RODRÍGUEZ MEZA, al considerar que  éste  sólo  empezó  a  descontar  la sanción de 27 meses y 16 días, una vez  purgó  la  de  24  meses  impuesta  por  el  Juzgado Quinto Penal del Circuito.   

          Dicho  cuestionamiento, sin embargo, debió el interesado proponerlo  en  su  oportunidad  dentro  del  proceso penal, acudiendo a las herramientas de  impugnación  previstas  por la ley para el efecto, sin que sea procedente, como  acertadamente  lo estimó el Magistrado del Tribunal a  quo, su pretensión de debatirlo en este momento en el  escenario  del  habeas corpus, pues esta acción constitucional no se instituyó  para desplazar las competencias del juez ordinario.   

         De  hecho, se observa que el sentenciado promovió en su momento el  recurso  de  apelación,  siendo  declarado desierto por falta de sustentación,  omisión   que   no   puede   aspirar   ahora        a        remediarla   a   través   de  la  excepcional  figura  del  habeas  corpus.   

         Pese  a lo dicho, no puede la suscrita Magistrada dejar de resaltar  el  inconsecuente  planteamiento  del  abogado  peticionario,  quien pretende la  obtención   de   la   libertad  de  RODRÍGUEZ  MEZA  sobre     la     base     de     cumplir    ya  la  pena  de 27     meses     y     16    días    de  prisión, sin advertir que el tiempo de privación de  la   libertad   que   busca  se  le  considere  para  ese  efecto  le  fue  abonado para purgar la sanción  de 24 meses impuesta en otro proceso.   

         Su  petición,  en  ese  sentido, o bien resultaría inane para los  fines  perseguidos,  ora  se  tornaría  abiertamente  improcedente. Lo primero,  porque  si  se  le  abona  el  tiempo de detención ya  cumplido  a  la pena de 27 meses y 16 días, seguiría  privado de la libertad, ahora para purgar la sanción de 24 meses.   

         Y  lo  segundo,  porque  no  resulta válido cumplir dos  sanciones, que suman más de 51 meses,  con  la privación de la libertad correspondiente a una sola de ellas, salvo los  casos   de   acumulación   jurídica   de penas, que no se presentó en este caso.   

         En   consecuencia,   por  consultar  la  realidad  procesal  y  estar  ajustada  a  derecho, se  confirmará  la providencia mediante la cual el Tribunal Superior de    Cartagena,   en   Sala   Unitaria,  declaró  improcedente  la  acción   de   habeas   corpus  materia  de          estudio.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  suscrita  Magistrada  de  la  Sala  de  Casación  Penal  de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

CONFIRMAR   la  decisión impugnada, por las razones expuestas en la parte motiva.   

Contra  esta  providencia no procede recurso  alguno.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

MARÍA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

Magistrada  

NUBIA  YOLANDA  NOVA  GARCÍA   

Secretaria    

1  Ver,  entre  otras, auto del 27 de noviembre de 2006, radicación  26503. También, auto del 11 de octubre de 2007, radicación 28549.   

2 Autos  del  7  de junio de 1985 Rad. 1985, 12 de mayo de 1988,  19 de noviembre de  1991, 3 de julio de 1992 y 10 de abril de 1996.   

3  Radicación 15955.   

4  Radicación 27162.     

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