37910(30-05-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 37910  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                                    Magistrado Ponente:   

                                                    JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                                                    Aprobado      Acta     No.     206   

Bogotá,     D.    C.,    treinta (30) de mayo de dos mil doce (2012).   

VISTOS  

Resuelve  la  Sala el recurso de reposición  interpuesto   por   la   apoderada   de  ALVARO  CORTÉS  MORENO,  requerido  en  extradición  por  el  Gobierno de la República del Perú, contra el auto de 18  de  abril  de  2012,  a  través del cual negó la práctica de pruebas por ella  solicitadas.   

ANTECEDENTES  

1.  Dentro  del  trámite  de extradición que se surte ante esta Corporación, en la oportunidad  prevista  en  el  artículo 500 del Código de Procedimiento Penal, la apoderada  de  ALVARO  CORTÉS  MORENO, luego de hacer alusión a  que  la  pretensión  probatoria  ha  de  estar  vinculada  con  los  requisitos  previstos  en  el  artículo  502 de la Ley 906 de 2004, a su vez complementados  por  aquellos  exigidos  en  el  Acuerdo  Bolivariano de Extradición, solicitó  tener como pruebas aportadas, las siguientes:   

1.1.  Resolución emitida el 8 de febrero de  2011  por  la  Fiscalía  General  de  la Nación, a través de la cual  se  canceló  la  orden  de  captura  con  fines  de extradición de ÁLVARO CORTÉS  MORENO,  por  haberse  superado  el  término de la distancia para formalizar la  solicitud de extradición.   

1.2.  Copia  del auto de procesamiento de la  Sala  Penal  Nacional,  Cuarto  Juzgado  Penal  Supraprovincial  del  expediente  2008-00147-0-1801-JR PE-04.   

1.3.  Solicitud de detención preventiva con  fines  de  extradición  proferida  el 01 de junio de 2010 contra CORTÉS MORENO  por el Juzgado Cuarto Penal Supraprovincial de Lima.   

1.4.  Copia  de  la  carta  suscrita  por el  ciudadano  Luis  Omar  Arango  Sossa,  cuyo  original  fue  enviado  debidamente  apostillado.   

2.   Mediante  proveído   de   18   de   abril   pasado,  la  Sala  negó  su  práctica,  por  cuanto:   

2.1.  El artículo  VIII  del  Acuerdo  Bolivariano,  aplicable  al caso, prevé que “La  extradición  de los prófugos, en virtud de las estipulaciones  del   presente   Tratado,  se  verificará  de  conformidad  con  las  leyes  de  extradición    del    Estado   al   cual   se   haga   la   demanda”.   

En    consecuencia,    la   pretensión  probatoria   ha  de  estar  vinculada  con  los  requisitos previstos en el  artículo  502  de  la  Ley  906  de  2004, a su vez complementados por aquellos  exigidos  en  el  Acuerdo Bolivariano de Extradición,  como son:   

“a) La validez formal de la documentación  presentada  por  el  Estado  requirente  en los términos del artículo VIII del  Acuerdo;   

“b) La demostración plena de la identidad  de  la persona solicitada en extradición con la que haya sido capturada con tal  fin;   

“c)   El   principio   de   la   doble  incriminación,  respecto  del  cual  es  preciso  tener  presente el sistema de  numerus  clausus  o  de  lista  cerrada acogido en el Acuerdo en el Artículo II  (sic),  pero  además,  que  se  satisfaga  el  mínimo  de pena señalado en el  literal a) del artículo V del mismo;   

“d)  determinar  si se trata de un delito  común  y  no  político,  de  acuerdo  con  lo  exigido  en el artículo IV del  Tratado;   

“e) acreditar que la providencia proferida  por  la  autoridad  extranjera  sea  una  sentencia  o  al  menos  un “auto de  detención”,  tal como está señalado en el inciso 1º del artículo VIII del  Acuerdo;   

“f)  establecer  si  no  ha  operado  la  prescripción  de la acción o la pena, acorde con lo dispuesto en el literal b)  del artículo V del Tratado;   

g)  Dilucidar  si  se  verifica  o  no  la  presencia  del  principio de la cosa juzgada, en atención a lo consagrado en el  literal c) del artículo V del Acuerdo.   

“h) Comprobar si eventualmente hay lugar a  dar  aplicación al principio de territorialidad, de conformidad con lo indicado  en el artículo III del Tratado.   

Así, las pruebas solicitadas deben dirigirse  a  controvertir  uno  o  varios  de  esos  elementos, señalando la pertinencia,  conducencia   y   utilidad,  pues  incluso  tratándose  de  este  mecanismo  de  cooperación  internacional  en  la  lucha contra la delincuencia, los elementos  probatorios  han  de  referirse  a los aludidos aspectos y que el medio escogido  sea idóneo para demostrar el hecho.   

2.2.  Lo anterior  obedece  a que, pese a lo expuesto, los temas que debe  abordar  la  Corte  en  su  concepto  no  exigen la valoración de los elementos  materiales  probatorios  o  evidencia  física  con  base  en  la cual el Estado  requirente   dictó   contra   el  solicitado  en  extradición  resolución  de  acusación  o  su  equivalente,  o  sentencia  condenatoria, por lo mismo, no le  corresponde  establecer  la ocurrencia de los hechos que se le atribuyen, ni las  circunstancias  de  tiempo,  modo  y lugar en que pudieron haber sucedido, ni la  adecuación  típica  de la conducta a la disposición penal que la señala como  delito,  pues su actuación no encarna un acto de juzgamiento que le corresponde  hacer     al     juez     en     el    extranjero1  bajo  los  parámetros de su  debido proceso.   

En  este  orden  de  ideas,  la  Corte  debe  analizar  la  conducencia  de la prueba allegada o solicitada, esto es, si está  permitida  legalmente como elemento demostrativo de los precisos temas sobre los  que  compete  a  la  misma  rendir  su  concepto,  en  tanto  que respecto de la  pertinencia,  deberá  verificar  el  nexo del medio probatorio con el objeto de  demostración  y su aptitud para acreditar un aspecto de interés al trámite, y  por  último,  en  lo  no  superficial  del  elemento  de  juicio  solicitado se  estudiará  su  utilidad  en  el  sentido de que se acredite algo que aún no ha  sido comprobado en la actuación.   

LA IMPUGNACIÓN  

La apoderada impugnó la decisión, en cuanto  a   la   negativa  de  tener  en  cuenta  las  pruebas  solicitadas,  tendientes  a  demostrar  la plena identidad de su representado,  así  como  del  auto  de procesamiento de la Sala Penal Nacional Cuarto Juzgado  Penal  Surpraprovincial  de  Lima,  del expediente 2008-00147-0-1801JRPE-04 y la  solicitud  de detención preventiva con fines de extradición de 1º de junio de  2010.   

Afirma que la Corte no puede concluir que es  la   misma   persona,   sólo   porque   coincida   el  número  de  abonado  de  identificación  (cédula  de  ciudadanía),  señalando  que  esto  no es plena  identidad,  cuando  la  persona requerida es negra y el capturado es blanco, por  lo que solicita se acceda a las pruebas peticionadas.   

CONSIDERACIONES  

1. De acuerdo con  la  jurisprudencia  reiterada  de  esta  Corporación, el recurso de reposición  tiene  como  finalidad que el funcionario judicial que emitió la providencia la  revise  y  corrija  los  errores de orden fáctico o jurídico en que en hubiere  incurrido;  y  que,  si  por ello es procedente, la revoque, reforme o adicione.   

2.  Tratándose  del  procedimiento  de extradición, las pruebas aportadas y solicitadas por los  intervinientes  deben tener relación con los aspectos que la Corte debe abordar  al  momento  de  emitir  su  concepto,  como  son:  (i)  validez  formal  de  la  documentación   presentada;  (ii)  demostración  de  la  plena  identidad  del  solicitado;  (iii) en el principio de doble incriminación, conforme con el cual  el  hecho  que  motiva  la petición también debe estar previsto como delito en  Colombia  y  reprimido  con  pena  privativa  de la libertad cuyo mínimo no sea  inferior  a  cuatro (4) años; (iv) la equivalencia de la providencia emitida en  el  extranjero  con  la  acusación  emitida en el derecho procesal interno, (v)  cuando  fuere  del  caso,  en  el  cumplimiento  de  lo previsto en los tratados  públicos  y   (vi)  cuando  con ellas se busca establecer si el caso ya ha  sido    juzgado   en   Colombia,   a   condición   de   que   el   expediente    contenga    información    que   permita   advertir  fundadamente  esa  realidad,  con  el fin de prevenir una eventual violación al  principio constitucional del non bis in ídem.   

Labor  que  por razón de la naturaleza del  instituto  y  la  reglamentación  que  de  él  hace  el ordenamiento jurídico  interno  no  responde  a la noción de un proceso penal, por lo que a la Sala le  está  vedado  verificar  si los hechos ocurrieron y en qué lugar, la presencia  de  las  categorías  de  la  conducta  punible  y  si  el  requerido  es  o  no  responsable;  igualmente,  adelantar  juicios de valor acerca de la legalidad de  los  medios  de  convicción,  soporte  de  la  decisión  anexada,  pues  tales  aspectos,  por  constituir  el  objeto del proceso penal base de la reclamación  trascienden  el  ámbito  del trámite de extradición y deben ser pedidos en su  interior ante las autoridades judiciales extranjeras.   

En consecuencia, cuando lo que se pretende  demostrar  es  que  el  requerido en extradición, se  encuentra  en  alguna  de las circunstancias a que alude la jurisprudencia de la  Sala,  es  necesario  contar  con  información  de  la  autoridad  judicial que  investigó   y   juzgó   el   asunto;  o  que  de  cualquier  otro medio fundadamente se pueda suponer el  ejercicio  previo  de jurisdicción, por ejemplo, porque la orden de captura con  fines  de  extradición  se  cumple  estando  la  persona  privada de libertad y  resulte  necesario establecer la razón por la cual se dispuso la limitación de  ese        derecho        al       requerido.2   

3. En   el  evento  sub  judice,  ninguna  razón  nueva entrega la recurrente para que la Corte reponga el auto del pasado  18  de  abril que negó la práctica de las pruebas solicitadas, pues en punto a  la  reposición  se  dedica  exclusivamente  a  insistir en el mismo tema que se  analizó  en  la  providencia  objeto  del recurso, sin que agregue ningún dato  nuevo  que  le  sugiera  a  la  Corte  la necesidad de recoger el criterio allí  expuesto.   

Ciertamente  la  defensora  hace  una cita  parcial   de   los  datos  que  el  país  requirente  ha  entregado  para  la  identificación   de   su   defendido,   pues   no   anota  en  los  mismos  que  también  se ha suministrado su fecha de nacimiento,  número  de  cédula  de  ciudadanía    colombiana,    edad   y   estatura,  información    que    le    fue   notificada   al  requerido  al momento de  exponerle  los  motivos  de  su aprehensión, los que  fueron       constatados       por       la       Fiscalía    General    de    la    Nación   al    emitir  la  orden de captura con fines de  extradición y al hacerla efectiva.   

   En  torno  a  otros  datos como el  -color  o  raza-  la Sala  explicó  suficientemente  en  el  auto  del  pasado  18  de abril, que su  variabilidad  era  razón suficiente para no tenerlos  como  únicos  datos  de  identidad, máxime     cuando,    con    el    cotejo    dactiloscópico  de la reseña que se hizo con las  huellas  que  aparecen en  la   cartilla   decadactilar   que   reposa   en   la  Registraduría  Nacional del Estado Civil, se concluye que se trata de la misma  persona solicitada en extradición.   

Desde  esa  perspectiva,  como  la  Sala no  encuentra  que  se haya incurrido en errores de orden  fáctico    o    jurídico    que   hagan   procedente   revocar,   reformar   o  adicionar  la  negativa  de practicar la prueba y la  impugnante    tampoco    demuestra    los  presuntos  errores  por los cuales  estima  que  lo  resuelto  fue  injusto o  contrario a derecho, se mantendrá la  decisión impugnada.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

     

No  reponer  el  auto impugnado.   

Contra  esta  decisión, no procede recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ     LUIS    BARCELÓ   CAMACHO                     FERNANDO   ALBERTO   CASTRO  CABALLERO                

SIGIFREDO         ESPINOSA  PÉREZ                       MARÍA                   DEL                  ROSARIO                  GONZÁLEZ  MUÑOZ                       

AUGUSTO       J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                                 LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO   

                                                                                                       

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                    JAVIER ZAPATA ORTIZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

    

1 Cfr.  Corte Constitucional Sentencia C-1106 de 2000   

2 Autos  de  26  de  agosto  y  14  de  octubre  de  de  2009,  radicados  31951y  32321.     

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