36650(03-08-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 36650  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA   DEL   ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

                                  Aprobado acta N° 273.   

Bogotá, D. C., tres (3) de agosto de dos mil  once (2011).   

VISTOS  

Estudia  la  Sala  lo  relacionado  con  la  admisibilidad   de  la  demanda  presentada  por  el  defensor  de  RODRIGO  DÍAZ  SENDOYA contra la sentencia  del  13  de  enero  de  2011  mediante  la  cual el Tribunal Superior de Bogotá  confirmó  el  fallo  proferido el 4 de mayo de 2010 por el Juzgado Cuarto Penal  del  Circuito  de  la  misma  sede,  que  condenó  al  procesado  a  las  penas  principales  de  170 meses de prisión y 582 salarios mínimos legales mensuales  de  multa,  así  como  a  la  accesoria de inhabilitación para el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas por el mismo término determinado para la pena  privativa  de  la libertad, como responsable de los delitos de interés indebido  en  la  celebración  de contratos, cohecho por dar u ofrecer, estafa agravada y  falsedad  en  documento  privado,  en concurso homogéneo y sucesivo, el primero  cometido  a  título  de determinador y los restantes en calidad de autor. En la  misma   decisión,   el   juzgado  lo  absolvió  por  el  punible  de  falsedad  personal.   

HECHOS  

          Los   juzgadores   de  instancia  declararon  probada  la  siguiente  situación fáctica:   

          Con  ocasión de la suscripción del contrato No. 110 de fecha 20 de  marzo   de   2002   entre   el   Instituto   del   Seguro   Social  –ISS-,  y  la  compañía    FRESENIUS    MEDICAL   CARE   COLOMBIA  S.A.,  RODRIGO DÍAZ SENDOYA,  representante   legal   de  la  empresa  contratista,  entregó   a   Guillermo   Fino   Serrano,       Presidente       de       la      referida      EPS,   una  comisión  ilegal  por  valor  superior  a  los  $40.000.000.000,  que  DÍAZ SENDOYA  consignó  en  la  cuenta  No.  165337106 del Banco de  Bogotá  Sucursal Avenida El Dorado de esta ciudad, abierta en forma irregular y  a  través  de  la  cual éste giró varios cheques a favor de algunas personas,  entre ellas, Laura Gómez y Pedro José Herrera Roca.   

          RODRIGO    DÍAZ   SENDOYA,   igualmente,  realizó  sucesivas  conductas  constitutivas  de  engaño  y  en  perjuicio  de  FRESENIUS   MEDICAL  CARE  COLOMBIA  S.A.,  obteniendo  provecho ilícito. Tales comportamientos consistieron  en  la  no  devolución  de  los dineros que le eran descontados por concepto de  retención  en  la  fuente;  cobro  de  honorarios  por  la  venta  de productos  KABI    y   HEMOCARE;  liquidación  de su salario con  base  en  la  tasa de cambio más alta del año, pago no autorizado de un bono a  su  favor  e indebida cancelación de una indemnización a un trabajador; compra  de    acciones   de   Metropolitan   Club  para  su  uso  particular;  utilización  indebida  de  gastos  de  representación  para fines personales; abusiva contratación de vuelos charter;  adquisición  de  bienes inmuebles y muebles que ponía a su nombre, pero pagaba  con  dineros  de  la  empresa;  fraudulenta apertura y manejo de la cuenta antes  reseñada;  reparto  de  comisiones  por  el pago que el ISS hizo a FRESENIUS  MEDICAL  CARE  COLOMBIA  S.A. de  algunas  cuentas  atrasadas;  finalmente,  pago  de extorsiones inexistentes con  dinero de la misma compañía.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

          Iniciada  la  investigación, se vinculó a la misma, entre otros, a  Guillermo  Fino  Serrano  y  RODRIGO  DÍAZ SENDOYA. En su  oportunidad,  el  instructor  decretó el cierre de la instrucción respecto del  primero,  continuándose la actuación por separado. En el curso de esta última  se    escuchó    mediante    indagatoria   a   DÍAZ  SENDOYA,  a  quien  se  le  resolvió  la  situación  jurídica   mediante   decisión   del  16  de  abril  de  2005  con  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva por el delito de estafa, confirmada en  segunda instancia con providencia del 3 de junio de 2005.   

          Clausurada  la  instrucción, la Fiscalía Delegada ante el Tribunal  Superior  de  Cundinamarca calificó el mérito del sumario con proveído del 30  de  junio  de  2006,  profiriendo  resolución de acusación contra RODRIGO   DÍAZ   SENDOYA,  a  título  de  determinador  en el delito de interés indebido en la celebración de contrato y  autor  en  los  punibles  de  cohecho  por  dar y ofrecer, falsedad en documento  privado,  estafa  y falsedad personal, los dos últimos en concurso homogéneo y  sucesivo.   

          Apelada  por  la  defensa, el pliego acusatorio obtuvo confirmación  de  la Unidad Delegada ante la Corte Suprema de Justicia, en decisión del 27 de  diciembre de 2006.   

El  trámite  del  juicio  correspondió  al  Juzgado  Cuarto  Penal  del  Circuito de esta ciudad, cuyo titular llevó a cabo  las  audiencias  preparatoria y pública de juzgamiento, tras lo cual puso fin a  la  instancia  con  la  sentencia  que  el  Tribunal  Superior  de la misma sede  confirmó  en  virtud  de  la  apelación  interpuesta  por  la  defensa, sujeto  procesal que luego acudió al recurso extraordinario de casación.   

LA  DEMANDA   

          El  actor  formula siete cargos, los tres primeros con fundamento en  la  causal  tercera  de  casación,  el cuarto y séptimo con apoyo en la causal  primera,  cuerpo  primero y el quinto y sexto con respaldo en la causal segunda,  todos de la Ley 600 de 2000.   

Por razones de método y con el fin de evitar  repeticiones  innecesarias,  en  el  acápite subsiguiente la Sala realizará el  resumen,  en lo pertinente, de cada una de las demandas y de inmediato ofrecerá  la  respuesta  respectiva,  agrupando  aquellas  censuras  que  tengan similitud  argumentativa.   

PARA   RESOLVER   SE  CONSIDERA   

          Previamente,  debe  anotarse  que  en  escrito  presentado ante esta  Corporación       el       defensor       del       procesado      “solicita”  a  los  Magistrados MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS,  JOSÉ  LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ, SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ,  ALFREDO  GÓMEZ QUINTERO, AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN y JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA  declararse impedidos por considerar que se encuentran  incursos  en la causal prevista en el numeral 4º del artículo 94 de la Ley 600  de  2000,  en  cuanto  participaron  en  el  proferimiento  de  la  sentencia de  casación    dictada    dentro   del   proceso   seguido   contra   Guillermo  Fino  Serrano, actuación de la  cual  se  derivó  la  que es ahora objeto de conocimiento de la Corte y en cuya  decisión   comprometieron   su   criterio   frente   a  la  responsabilidad  de  RODRIGO DÍAZ SENDOYA.   

         

          Al  respecto,  la  Sala  en  forma  unánime  no encuentra viable la  petición  de  la  defensa no sólo porque el mecanismo utilizado por ese sujeto  procesal,           semejante           a           una          “invitación”,   dirigida   a   que  los  Magistrados  se  declaren  impedidos,  no  existe  legalmente,  sino  porque  la  jurisprudencia  de  la  Corte, en forma inveterada, tiene dicho que la causal de  inhibición  en mención sólo se configura cuando se actúa extraprocesalmente,  no  así si el criterio se expresa en ejercicio de las funciones, como ocurre en  el  presente caso, pues lo contrario “entrañaría el  absurdo  de  que la facultad que la ley otorga al juez para cumplir su actividad  judicial  a  la  vez  lo  inhabilita  para  intervenir  en  otros  asuntos de su  competencia,   procedimiento   que   ni   la   ley   autoriza   ni   la  lógica  justifica”1.   

          Primer   cargo.  Nulidad  por  violación  del  debido  proceso  por  desconocimiento del principio de imparcialidad:   

          Considera  que  la  actuación se encuentra viciada de nulidad desde  las  acusaciones  de primera y segunda instancia, porque el fiscal que profirió  la  primera  de  esas  decisiones copió integralmente el alegato de conclusión  presentado  por  el  apoderado  de  la parte civil, traicionando “su  obligación  de imparcialidad y todas las expectativas que tanto  la   sociedad   como  la  defensa  y  la  misma  parte  civil  teníamos  en  su  decisión”,   amén   de   violar   “principios,   derechos   y  garantías  fundamentales”   e   incurrir   en  un  delito  contra  los  derechos  morales  de  autor.   

          Según  el actor, el deber de imparcialidad de la Fiscalía es mucho  más  trascendental  en  la  sistemática  de  la  Ley 600 de 2000, pues en ella  durante  la  investigación dicho órgano estatal es un verdadero juez, al punto  que  tiene  facultades  para  disponer  autónomamente  de  la libertad y de los  bienes del procesado.   

          Para   respaldar  la  postulación  el  censor  efectúa  un  cuadro  comparativo  en el que relaciona las páginas de la resolución de acusación en  donde  se  copiaron  los  argumentos  expuestos en el alegato de la parte civil,  destacando  cómo  entre  los  temas  reproducidos indebidamente están aquellos  cruciales  para  ese  sujeto  procesal  como los hechos denunciados como estafa,  cohecho   por   dar  u  ofrecer  e  interés  indebido  en  la  celebración  de  contratos.   

          Concluyó  señalando  que  cuando  el  fiscal  de primera instancia  convirtió  la  alegación  precalificatoria del representante de la parte civil  en  la  acusación  formal del Estado, se comportó como un particular y no como  un  servidor judicial, desconociendo así el derecho de defensa a saber por qué  se  acusaba  al  procesado, por qué no se compartían sus argumentos y por qué  los de la contraparte merecían toda aceptación.    

Segundo  cargo.  Nulidad  por violación del  debido proceso en su expresión de la presunción de inocencia:   

          Estima  que la actuación está también afectada de invalidez desde  las  resoluciones de acusación de primera y segunda instancia, porque cuando el  fiscal  decidió copiar el alegato del apoderado de la parte civil, creyendo que  revelaba  la  realidad  probatoria  del sumario, olvidó que el procesado estaba  amparado  por  el principio de la presunción de inocencia, la cual sólo podía  desvirtuar  emprendiendo el análisis de la prueba y de los problemas jurídicos  planteados,  desprovisto  de  cualquier  interés  y consultando el criterio del  defensor,  quien  pretendía  demostrar la necesidad de mantener incólume dicha  presunción  que,  incluso,  opera  al  momento  de  calificar  el  mérito  del  sumario.   

             Tras  citar  aparte  jurisprudencial  conforme  al  cual  la  presunción  de  inocencia  se  aplica  en  estadios  anteriores a la sentencia,  termina  insistiendo  en  que  la  reproducción del alegato del apoderado de la  parte  civil  implicó  el  desconocimiento  flagrante  de  la aludida garantía  fundamental.   

          Tercer  cargo.  Nulidad  por  violación  del  debido  proceso en su  expresión del principio de igualdad:   

          Una  vez  más  señala  que en el proceso concurre irregularidad en  las   acusaciones   de  primera  y  segunda  instancia,  en  esta  ocasión  por  conculcarse  el  principio  de  igualdad,  pues  la  Fiscalía con su particular  manera  de  calificar el sumario olvidó que todos los sujetos procesales tienen  derecho  a saber las razones del por qué se comparten o no sus alegatos, según  así   lo   establece   el   artículo   398   del   Código   de  Procedimiento  penal.   

          Luego  de  evocar  decisión  de la Corte Constitucional atinente al  principio  de  no  discriminación,  el demandante reitera la afirmación acorde  con  la  cual  el  fiscal  acusador  vulneró  el principio de igualdad, pues no  suministró  los  motivos por los cuales juzgó innecesario ocuparse del alegato  de  la  defensa  y compartir en exclusiva y en su totalidad los del apoderado de  la parte civil.   

Consideraciones de la Sala:  

De  acuerdo  con lo previsto en el artículo  213  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2000,  hay lugar a inadmitir la  demanda  cuando el actor no cumple los presupuestos contemplados en el artículo  212 ibídem.   

          Como  es  sabido,  los  requisitos  establecidos en la norma última  citada,  particularmente  el  incluido  en  el  numeral 3º de esa disposición,  tienen  como  fin evitar que la casación se convierta en una tercera instancia.   

Para que ello no ocurra la sustentación del  libelo,  por  tanto,  debe  efectuarse  de manera lógica y coherente en orden a  facilitar  su  adecuada  comprensión  y  porque solamente de esa manera tendrá  capacidad  para  desvirtuar  la  doble  presunción  de  acierto y legalidad que  acompaña  la  sentencia.  Esos  propósitos  se  obtienen  no  sólo enunciando  debidamente  la  causal  y  el cargo formulado, con indicación en forma clara y  precisa  de  sus  fundamentos  y  de las normas que se estiman infringidas, sino  cumpliendo  los  lineamientos  que  la Corte, en su decantada jurisprudencia, ha  establecido  frente  a cada uno de los motivos de casación previstos en la ley.   

         

Así,   cuando   se  acude  a  la  nulidad  corresponde  precisar  el vicio y su naturaleza, explicando si es de garantía o  de  estructura,  indicar  las  normas violadas, mencionar el momento procesal en  que  se  presentó  la  irregularidad  y las actuaciones afectadas con la misma,  así  como  expresar  la trascendencia de la anomalía con respecto al fallo, en  orden  a acreditar que su corrección solamente se lograría mediante el remedio  extremo de la nulidad.   

          Más  aún,  en  punto  de  la trascendencia, es su deber exponer de  manera  fundada  el  perjuicio sufrido por el procesado con el vicio y la manera  como  se afectaron sus garantías o las bases fundamentales de la instrucción o  del juzgamiento.   

          En  el  caso materia de análisis, la Sala echa de menos en los tres  primeros  cargos formulados por el actor la demostración de la trascendencia de  la  irregularidad  allí  denunciada,  pues  aun  cuando  aduce que el fiscal de  primera  instancia  se  limitó  a  transcribir  el  alegato  presentado  por el  apoderado  de  la  parte  civil,  vulnerando  los  principios  de imparcialidad,  presunción  de  inocencia  e  igualdad,  lo cierto es que no acreditó la forma  como  la  actuación  de  dicho  funcionario  impidió el ejercicio adecuado del  derecho   de   defensa,  como  tampoco  que  la  providencia,  tal  cual  quedó  confeccionada, acusa parcial o totalmente una debida motivación.   

         

          Al  respecto se observa cómo el demandante se circunscribe a aludir  en  forma  genérica  que  el fiscal a quo no  se ocupó de los alegatos de la defensa, sin indicar exactamente  respecto  de  cuáles  argumentos  expresados  por  ese  sujeto procesal no hubo  pronunciamiento  del  funcionario  acusador en su extensa decisión ni acreditar  que  tal  omisión  no  fue  corregida por el Fiscal ad  quem.   

          Más  aún,  la  afirmación según la cual el funcionario de primer  grado  se valió inconsultamente de los alegatos del apoderado de la parte civil  para  sustentar  la acusación no resulta cierta, pues en ese pronunciamiento el  fiscal  fue  claro  en explicar que hacía suyas tales alegaciones por coincidir  con  su  criterio, modo de motivar las decisiones que, por lo demás, cae dentro  de  la  órbita  de la autonomía de los funcionarios judiciales, según así lo  expresó  la  Corte Constitucional en la sentencia C-037 de 1996 cuando declaró  inexequible  la prohibición de transcribir en las providencias las diligencias,  decisiones  o  conceptos  obrantes  en el proceso, conforme se establecía en el  texto  original del artículo 55 del proyecto que se convirtió en la Ley 270 de  dicha anualidad.    

          Se  sigue de lo expuesto que los tres primeros reparos no satisfacen  los  presupuestos  de  adecuada  y  lógica  sustentación exigidos en esta sede  extraordinaria, razón por la cual serán inadmitidos.   

          Cuarto  cargo.  Violación  directa  por  aplicación  indebida  del  artículo 31 del Código Penal:   

          En  criterio  del  libelista,  los  catorce  hechos  en  los  cuales  resultaron  afectadas  tres  empresas  y  que  sirvieron  de  fundamento  a  los  falladores  para  estructurar  un  concurso  homogéneo  de estafas, en realidad  constituyen un único delito.   

          Para  sustentar  la  postulación  el actor transcribe en extenso la  sentencia  del 3 de diciembre de 1996 proferida por esta Sala de Casación de la  Corte  Suprema  de Justicia, en la cual se prohijó la tesis del delito unitario  en  la  estafa cuando existe acción única y pluralidad de actos ejecutivos que  recaen en diversos sujetos pasivos.   

          Considera  que las circunstancias analizadas en el precedente citado  se  presentan  en  este  caso,  pues  se  trató de una acción única con   pluralidad de actos ejecutivos y con un solo resultado económico.   

          Pidió,  en  consecuencia,  casar  la  sentencia  para  absolver  al  acusado    del    concurso    homogéneo    de   estafa   imputado,   excluyendo  consecuencialmente  el  incremento  efectuado  por  razón  de  dicho  concurso.   

Consideraciones de la Sala:  

Conforme  reiteradamente lo ha expuesto esta  Corporación,   constituye   también   condición   para   acceder  al  recurso  extraordinario  de  casación la existencia de interés jurídico, de tal manera  que    su    ausencia    conduce   a   la   irremediable   inadmisión   de   la  demanda.   

          La  jurisprudencia  de  la  Sala  tiene  por  sentado que una de las  formas  mediante  las cuales se satisface ese interés es la presencia de unidad  temática  entre  lo argumentado en la apelación interpuesta contra el fallo de  primera   instancia  y  lo  planteado  en  la  impugnación  extraordinaria.  En  efecto:   

          “Bajo  el concepto de “unidad temática”, la jurisprudencia de  la  Corte  ha  señalado que al sujeto procesal que muestra su inconformidad con  la  sentencia  del  Tribunal le asiste interés jurídico, esto es, se encuentra  legitimado  en  la causa por la que aboga, siempre y cuando el tema propuesto en  sede  de  casación  haya  sido  planteado,  para  su corrección, a través del  recurso   de   apelación,   lógicamente   respecto   del   fallo   de   primer  grado.   

          La  regla tiene excepciones, porque si el agravio para la parte nace  de  la  sentencia  del  Ad  quem,  o  si la postulación apunta a la nulidad del  trámite,  o  si  en  la  primera  instancia  se  imposibilitó el ejercicio del  derecho  de  impugnación,  no  se  puede  imponer  esa  carga  porque, en tales  supuestos,  surge  incontrastable  que  la única vía habilitada para lograr el  restablecimiento    del   derecho   es   la   de   la   casación”2.   

          En  el  asunto  sometido  a decisión, surge evidente la ausencia de  interés  jurídico  del  demandante  cuando  en  sede  de  casación plantea la  inexistencia  de  concurso  homogéneo en el caso del delito de estafa, pues ese  tópico no lo expuso en el memorial sustentatorio de la apelación.   

          Como,  según  lo  visto,  no  existe  identidad  temática entre lo  sustentado  en  la  alzada  y  el  aspecto  que  comprende  el  fundamento de la  impugnación  extraordinaria,  la Sala inadmitirá, por ausencia de interés, el  cuarto  cargo  de  la demanda objeto de examen, teniendo en cuenta, además, que  no  se presenta en este evento ninguna de las excepciones al principio de unidad  temática  reconocidas  por  la  jurisprudencia  de  la Sala, pues ni el posible  agravio  nació  en  la  sentencia  de  segunda instancia, ni la postulación se  encamina   a  obtener  la  nulidad  del  trámite,  ni  al  casacionista  se  le  imposibilitó el ejercicio del derecho de impugnación.   

          Quinto  cargo. Incongruencia entre la resolución de acusación y la  sentencia en relación con la estafa:   

          Aduce  que  la  resolución  de acusación atribuyó al procesado el  delito  de  estafa sin considerar la agravación relativa a la cuantía, a pesar  de lo cual la sentencia dedujo ese fundamento de mayor punibilidad.   

          En  su  sentir,  si  bien  en  el pliego acusatorio la Fiscalía, al  presentar  los  hechos,  señaló  que  los  mismos  son constitutivos de estafa  agravada,  se  trató  de  una  afirmación  tangencial  que,  por lo demás, no  corresponde  con  lo  decidido  en la parte resolutiva, en la cual se acusó por  “un  concurso  material  homogéneo  y  sucesivo  de  estafas”.   Además,   añade,  esa  referencia  no  encuentra  respaldo  argumentativo  en  la  parte  motiva,  pues  se  limitó  a  describir  allí  las  conductas  consideradas como estafa, pero no especificó,  respecto  de  cada una de ellas, si es agravada y por qué, o en qué consistía  la agravación.   

          Evocando  sentencia  de  la  Corte  Suprema relacionada con el tema,  concluye  que  la inconsonancia advertida vulnera el debido proceso y el derecho  de  defensa,  por  cuya  razón  solicitó  casar parcialmente la sentencia para  excluir la agravación considerada en el fallo.   

Consideraciones de la Sala:  

          Este  cargo  cumple los requisitos de forma exigidos para su estudio  de fondo, razón por la cual la Corte lo admitirá.   

          Sexto  cargo.  Incongruencia entre la resolución de acusación y la  sentencia por los delitos contra la fe pública:   

          Pone  de presente que la Fiscalía acusó al procesado por el delito  de  falsedad  en  documento  privado  basado  en  los hechos relacionados con la  apertura  de  la cuenta corriente del Banco de Bogotá, en tanto le atribuyó el  punible  de  falsedad  personal  por  razón  de  la emisión y cobro de cheques  contra  esa  cuenta  bancaria.  Es  decir,  sostiene,  solamente  contempló  la  modalidad  concursal  en  lo  relacionado  con  la  segunda  de dichas conductas  ilícitas.   

          No   obstante,  señala,  en  el  fallo  de  primera  instancia,  en  decisión   no   modificada  por  el  Tribunal,  el  a  quo  absolvió  al  acusado  por  razón  del concurso  homogéneo  de  falsedad personal, pero lo condenó por el delito de falsedad en  documento privado en concurso homogéneo.   

          En  su  criterio, por tanto, la sentencia vulneró el debido proceso  y  el  derecho  de  defensa  del  acusado,  al incluir la modalidad concursal no  contemplada  en  la  acusación para la falsedad en documento privado. Solicitó  de esa manera casar el fallo para corregir dicha anomalía.   

Consideraciones de la Sala:  

          Esta  censura  también cumple los requisitos de forma exigidos para  su   estudio   de   fondo,   por   cuyo   motivo   la   Corte,   igualmente,  lo  admitirá.   

            Séptimo  cargo.  Violación directa por  aplicación indebida del artículo 407 del Código Penal:   

          Para   el  impugnante,  los  hechos  demostrados  en  este  proceso,  concordantes  con los acreditados en el que se siguió en contra de Guillermo   Fino   Serrano,  conforme  la  sentencia  condenatoria  proferida  contra  éste  por la Corte el 8 de julio de  2009,  algunos de cuyos apartes reproduce, consistieron en que el prenombrado, a  través   de  Claudia  Hernández  Mendoza,  solicitó  o  exigió  dinero  a RODRIGO  DÍAZ  SENDOYA  como  condición del pago de una deuda  pendiente y del anticipo del contrato 110.   

          Tales  episodios,  en su opinión, no se acomodan en la descripción  típica  del  cohecho  por  dar  u  ofrecer,  sino  en la de la concusión. Para  sustentar  su  criterio,  con cita jurisprudencial de esta Corporación, analiza  por  separado  los  elementos  configuradores  de  esas  dos conductas punibles,  concluyendo  que  el  fallador  violó  la  ley  sustancial  cuando  condenó  a  DÍAZ  SENDOYA  por el delito  de  cohecho  por dar u ofrecer, a pesar de aparecer demostrada en el plenario la  existencia del ilícito de concusión.   

          En  tales  condiciones,  solicitó  casar  la  sentencia para, en su  reemplazo,  absolver  al  procesado  por  el  primero de los referidos punibles.   

Consideraciones de la Sala:  

Cuando  se acude a  la  violación  directa de la ley sustancial le está vedado al actor desconocer  los  hechos  declarados  probados por el sentenciador, así como controvertir el  mérito  probatorio  asignado  en  el  fallo  a  las  pruebas  incorporadas a la  actuación.     En     tal    virtud,    le    corresponde    al    impugnante   presentar  una  discusión  netamente  jurídica orientada a demostrar que el juzgador aplicó indebidamente  una  norma  sustancial,  la  dejó  de  aplicar  o la interpretó erróneamente.   

Tal  carga  argumentativa  no la cumplió el  libelista  en  este  reproche,  pues  lo  sustenta  sobre la base de predicar la  demostración   de   la   exigencia   dineraria   por   parte   de  Guillermo   Fino  Serrano   al  aquí  acusado,  cuando  ese  aspecto lo desestimó expresamente el fallador de segundo  grado,  dando  por  acreditada, contrariamente, la existencia entre los aludidos  de   un   acuerdo   delincuencial.  Obsérvese  el  análisis  del  Tribunal  al  respecto:   

“A   similar  conclusión  conduce  el  escrito  obrante  a  folio  204 del cuaderno de copias  número   1,   pues   en   él   se  aprecia  la  repartición  de  la  suma  de  $4.400.897.305.oo  entre los referidos sindicados. De tal forma, que las pruebas  documentales   anteriormente   mencionadas   permiten   infirmar   la   argüida  “exigencia”  que  supuestamente  le  hiciera  FINO  SERRANO  a RODRIGO DÍAZ  SENDOYA,  en tanto éste se atribuía un porcentaje aproximado del 15% del valor  de  los  pagos  que  efectuó  el I.S.S. a FRESENIUS MEDICAL CARE COLOMBIA S.A.,  pues   la   meticulosa  repartición  del  producto  del  delito  desvirtúa  la  existencia  del  punible  de  concusión y, por el contrario, se convierte en un  fuerte  indicio  del delito de cohecho por dar y ofrecer pues permite deducir la  existencia  de  un  acuerdo  entre el particular, DÍAZ SENDOYA y el funcionario  público,          FINO          SERRANO”3   

.  

          Baste  lo  anterior  para  concluir  que  el  último  cargo tampoco  satisface  las  exigencias  de fundamentación inherentes al motivo de casación  seleccionado, razón suficiente para inadmitirlo.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

1.-  INADMITIR  los       cargos  primero,     segundo,     tercero,    cuarto    y    séptimo   de   la   demanda   instaurada  por  el  defensor  de  RODRIGO  DÍAZ  SENDOYA,  conforme  a  las  razones      expresadas      en      la      presente      decisión.   

         2.-  ADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  mismo sujeto procesal, únicamente en cuanto respecta a los  cargos       quinto      y      sexto.   

         

En  consecuencia,  se  ordena  remitir  la  actuación  a  la Procuraduría Delegada para que emita concepto, de conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  213 del Código de Procedimiento Penal de  2000.   

          Contra este proveído no procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                 JOSÉ                               LEONIDAS                              BUSTOS  MARTÍNEZ                

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO          SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                                         

                           Permiso                  

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO            MARÍA      DEL      ROSARIO     GONZÁLEZ     DE  LEMOS                                 

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                      JULIO            ENRIQUE            SOCHA            SALAMANCA                 

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Cfr. Providencias del 3 de septiembre de 2002, radicación 19756,  del  18 de octubre de 2005, radicado 24346 y del 7 de abril de 2010, radicación  32777, entre otras.   

2 Sentencia del 28 de septiembre de 2006. Rad. 23638.   

3  Página 18 del fallo del Tribunal.     

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