35877(26-10-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 35877  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

         Magistrado  Ponente   

         JAVIER ZAPATA ORTIZ   

         Aprobado Acta No. 382   

Bogotá  D. C., veintiséis (26) de octubre  de dos mil once (2011).   

VISTOS  

Con  el  fin  de  verificar  si  reúne los  requisitos  formales que condicionan su admisión, examina la Sala la demanda de  casación  presentada  por el defensor de PEDRO NEL TORRES VELÁSQUEZ, contra el  fallo  de  27  de  octubre  de  2010,  mediante  el cual el Tribunal Superior de  Valledupar  confirmó  la  sentencia dictada el 27 de septiembre del mismo año,  por  el  Juzgado  Penal  del Circuito de Chiriguaná, que lo condenó como autor  del     delito     de     hurto    calificado    y  agravado.   

HECHOS  

En  Astrea  (Cesar),  el 6 de abril de 2010  sobre  las  12:00  horas,  en  la  casa  de  campo  Villa  Sonia  ubicada  en el  corregimiento   de   Arjona,  lugar  de  habitación  de  Sonia  Piedad  Flórez  Fernández  se  presentaron varios hombres desconocidos portando armas de fuego,  los  que  intimidaron  y  amarraron a los ocupantes de la residencia, para luego  despojarlos  de sus pertenencias, tales como, teléfonos celulares, un revólver  calibre  38, prendas de vestir, una camioneta marca Toyota de placas FCK 012. Al  hacer  presencia  la  policía, éstos abandonaron el lugar; sin embargo, unas 3  horas  después,  en el municipio de San Juan del Cesar, fue capturado PEDRO NEL  TORRES VELÁSQUEZ en poder del automotor sustraído.   

ANTECEDENTES PROCESALES  

1.  El  27  de  mayo  de  20101, la Fiscalía  radicó  el  escrito de acusación contra PEDRO NEL TORRES VELÁSQUEZ como autor  del   delito   de   hurto   calificado   y  agravado  y el 16 de junio siguiente, se verificó la audiencia  con ese fin.   

2.  Ante  el  Juez  Penal  del  Circuito de  Chiriguaná,   el  22  de  julio  en  curso,  se  llevó  a  cabo  la  audiencia  preparatoria2    y    el    14    de    septiembre    la   vista   pública   de  juzgamiento3,   al   cabo  de  la  cual  se  emitió  el  sentido  condenatorio del fallo.   

Así, el 27 de los que corrían4,  el Juzgado  Penal  del  Circuito de Chiriguaná, le impuso a PEDRO NEL TORRES VELÁSQUEZ 156  meses  de  prisión;  inhabilitación  para el ejercicio de derechos y funciones  públicas  por  el  mismo  periodo; y, le negó la suspensión condicional de la  ejecución  de  la  pena y la prisión domiciliaria, como responsable del delito  de hurto calificado y agravado.   

3.  Recurrida la decisión por el apoderado  de  PEDRO  NEL  TORRES  VELÁSQUEZ,  el Tribunal Superior de Valledupar el 27 de  octubre      de      2010      la      confirmó5.   

4.  Inconforme  con esta determinación, el  defensor  de PEDRO NEL TORRES VELÁSQUEZ, interpuso el recurso extraordinario de  casación.   

LA  DEMANDA   

Un  cargo  se  postula  contra el fallo del  Tribunal   Superior  de  Valledupar,  por  violación  directa  de  la  ley  sustancial,  por  error  en  su  aplicación,  con  fundamento  en  la causal primera de casación prevista en el  artículo 181 de la Ley 906 de 2004.   

En el desarrollo de la censura precisa, que  los  juzgadores  incurrieron  en  un  falso juicio de  legalidad,   por  cuanto  la  sentencia  debió  ser  absolutoria,  en  la medida que el fin de la prueba en el sistema acusatorio, es  llevar  al  conocimiento  del juez más allá de toda duda, de la ocurrencia del  delito  y  la  responsabilidad  del  acusado;  y  en el juicio se debatieron los  testimonios  de  las  víctimas,  versiones  que no generan certeza “ni  mucho  menos  de  evidencia”, de  ellos  sólo  se  desprenden  criterios orientadores que unidos a otras pruebas,  podrían producir aquélla.   

Destaca,  que  el acusado fue privado de la  libertad  en  el  momento  en  que  conducía el vehículo hurtado, “…pero  ello no sería motivo, sin pruebas legalmente allegadas  para  imponerle  una sanción por el delito de RECEPTACIÓN, pues no habiéndose  probado  haber  tomado  parte  de  la  ejecución  de  la  conducta punible, era  menester  dar  aplicación al artículo 447 del Código Penal, modificado por la  Ley 1142 de 2007, artículo 45.”   

“El  falso  juicio  de  legalidad o falsa  motivación  del  sentenciador,  existe  por  cuanto  el  TRIBUNAL  SUPERIOR  DE  VALLEDUPAR,  sin  pruebas  incurre en falsa motivación de la sentencia y decide  aplicar  indebidamente una norma que no encuadra en la conducta realizada por el  actor”   

Reitera que en la sentencia del ad   quem  se  incurrió  en  error  de  aplicación  de  las  normas de carácter sustancial, por cuanto, para acreditar  el  delito  contra  el  patrimonio económico por el que se condenó a PEDRO NEL  TORRES  VELÁSQUEZ  no  se  probó,  tampoco  su  participación  como coautor y  conforme  a  los  artículos  240,  241,  29  inciso  segundo del Código Penal,  existen  unos elementos que se deben demostrar, sin que sea suficiente su simple  afirmación.   

Solicita se case el fallo y se dicte el que  legalmente corresponda.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

La  demanda  presentada  por el defensor de  PEDRO  NEL  TORRES  VELÁSQUEZ será inadmitida por las siguientes razones, como  se  explicará  a  continuación:  i)  no  satisface  los requisitos formales ni  materiales  establecidos en el artículo 184 del Código de procedimiento Penal,  Ley  906 de 2004; ii) la Sala de Casación Penal no advierte vulneración alguna  de  las garantías fundamentales de que son titulares los intervinientes, que la  Corte   debiera  proteger,  así  fuere  oficiosamente,  en  los  términos  del  artículo  180  (fines  de  la casación)   ibídem6,   y   del   artículo   29  (debido  proceso)  de  la  Constitución  Política;  y  iii) no se precisa emitir un nuevo fallo de fondo,  por  lo  cual  no es necesario superar los defectos de la demanda en atención a  los  fines  de  la casación, ni por la fundamentación de los cargos, ni por la  posición  de  los  impugnantes  dentro  del  proceso,  ni  por la índole de la  controversia planteada.   

1.  Como  lo viene reiterando esta Sala, la  causal  primera  de  casación  establecida en el artículo 181 de la Ley 906 de  2004,  que tiene lugar cuando se afectan derechos o garantías fundamentales por  “falta  de aplicación, interpretación errónea, o  aplicación   indebida   de   una   norma   del  bloque  de  constitucionalidad,  constitucional  o legal, llamada a regular el caso”,  recoge  los  supuestos  de la violación directa de la  ley  sustancial,  como se ha entendido en la doctrina  inveterada       de       la       colegiatura7.   

La  argumentación  lógica que comporta el  recurso  extraordinario  de  casación,  implica  que  si el censor postula como  yerro   in  iudicando  la  violación  directa  de la ley sustancial,  acepta  los hechos, las pruebas y la valoración que de ellas se  hizo  en  las instancias, caso en el cual no le es viable discutir cuestiones de  facto,  toda  vez  que  la  impugnación  es de estricto orden jurídico y recae  sobre la ley sustancial por una de estas razones:   

1.1.  Falta  de  aplicación  o  exclusión  evidente:  el  juez yerra  acerca  de  la existencia de la norma y por eso no la aplica al caso específico  que  la  reclama.  Ignora o desconoce la ley que regula la materia y no la tiene  en  cuenta,  debido a que ha incurrido en error sobre su existencia o validez en  el tiempo o el espacio.   

1.2.  Aplicación  indebida:  el  juez  desatina en la adecuación de la  norma.  El  error se manifiesta en la falsa adecuación de los hechos probados a  los  supuestos  que  contempla  el  precepto,  ya  que los sucesos procesalmente  reconocidos    no    coinciden    con    las    hipótesis   condicionantes   de  éste.   

1.3.          Interpretación   errónea:   el   juez  selecciona  bien  y  acertadamente  la  disposición  que corresponde al caso en  cuestión,  pero  yerra  al interpretarla y le atribuye un sentido jurídico que  no   tiene,   o   le   asigna   efectos   distintos   o  contrarios  a  su  real  contenido.   

2.  Sea lo primero precisar, que el escrito  que  contiene  la  demanda,  además  de  lacónico  e  incompleto,  ausente  de  claridad,   precisión   y   trascendencia   en   la   proposición   del  cargo  invocado.   

También  es  confuso,  contradictorio,  y  carece  de  un desarrollo lógico y profundo, con lo cual se torna deficiente en  su fundamentación.   

El demandante ataca la sentencia por la vía  de  la  violación  directa  por  aplicación indebida de una norma de carácter  sustancial,  pero  soslaya  indicar de manera expresa el precepto o preceptos de  esta   naturaleza   que   constituyen   el  yerro  in  iudicando  reprochado  al  Tribunal con ocasión a la  sentencia.   

Antes  que  dedicar  sus  esfuerzos  para  demostrar  el  dislate anunciado, lleva su intelección a controvertir el facto,  como  si  su deseo fuera el de postular un ataque, pero por la vía indirecta en  las   formas   de  los  errores  de  hecho  o  de  derecho,  tarea  que  tampoco  asumió.   

Ello  se  advierte, cuando de la forma más  incomprensible,  anunciada  la  violación  directa  de  la  ley,  afirma que la  transgresión  se  presentó, cuando el juzgador incurrió en un falso juicio de  legalidad por falsa motivación de su sentencia.   

Un  reparo  propuesto  de  esta  manera  es  absolutamente   ininteligible,   al   partir   de   un  planteamiento  jurídico  -la     violación     directa     de    la    ley  sustancial-  inconexo,  incosencuente  e  incoherente  para  ser  argumentado  como  si se tratara de un vicio invalidante -la  discusión  por  la  falaz  motivación del fallo-  o,  una  controversia  probatoria  por  el desconocimiento de las  reglas   de   producción  y  aducción  de  un  medio  de  prueba  –falso    juicio    de   legalidad-;  y  en  el que se llega a cuestionar el fallo a partir  de  la  reseña  de haber sido condenado por el delito  de  receptación,  ilícito  respecto del cual, nunca  existió     referencia     procesal,     aspecto    que    hace    el    libelo  incontrastable.   

Lo  anterior,  por  cuanto,  como  de forma  pacífica  e  inveterada  lo  ha ilustrado esta Corporación, cuando se asume la  primera  forma  de  reproche,  se debe partir de los presupuestos ineludibles de  aceptar:   i)  la  validez  del  proceso;  y  ii)  las  afirmaciones  fácticas,  probatorias   y   ejercicios   de   asignación   suasoria  realizados  por  los  falladores.   

Obedece  esta necesidad, a la satisfacción  del  equilibrio  lógico argumentativo del cargo, pues es una paradoja, discutir  aspectos  de aplicación e interpretación jurídica, dentro de un proceso en el  que   de   manera   simultánea   se  cuestiona  la  eficacia  del  trámite;  y  adicionalmente  se  realizan proposiciones de hechos disímiles a los declarados  en la sentencia.   

No es que no sea viable proponer censuras de  diferente  naturaleza  en  una  demanda, ello es corriente; sin embargo, de así  asumirlo,  es  labor  del  recurrente  hacerlo  en  cargos separados y de manera  subsidiaria.   

Esta  forma de alegación es inaceptable en  sede  del  recurso  extraordinario  de  casación,  pues es inadmisible, bajo la  misma   senda   temática,  abigarrar  pluralidad  de  conceptos  de  naturaleza  diferente,  como  le  ocurrió  al  censor,  cuando luego de postular la primera  clase  de  error,  se  dirigió  a  controvertir, el atributo que el Tribunal le  asignó  a  pruebas  testimoniales  rendidas  por las víctimas, respecto de las  cuales  el recurrente ahora reclama, debieron ser apreciadas de otra manera, que  en  su sentir le resta toda capacidad probatoria y luego esbozar una falencia de  motivación en la sentencia.   

Es  oportuno  precisar, que en cumplimiento  del  principio  de  autonomía,  existe  la prohibición al interior de un cargo  para  entremezclar  ataques  propios  de  reparos  diferentes, al tener cada uno  distintas  características y parámetros lógicos de demostración con diversas  consecuencias               jurídicas8.   Es  que  la  decisión  a  adoptar  por  la  Corte  en caso de prosperidad del reproche formulado contra la  sentencia,    debe    compaginar   con   el   motivo   invocado   y   el   error  aducido9.   

También  se  verifica en el recurrente, la  insuficiencia  para  ocuparse  de  la  trascendencia de la censura, pues omitió  explicar  a  la  Corte, cuál sería el efecto en el fallo, al suprimir el yerro  anunciado,  la cual debería resultar provechosa con relación a la declaración  de  justicia  contenida  en  la  sentencia  atacada  de  modo que, ahora se debe  producir  otra  en  beneficio  de  TORRES  VELÁSQUEZ. No sobra advertir, que al  estar   elaborado  el  escrito  mediante  expresiones  erráticas,  quiméricas,  entremezcladas,  excluyentes y contradictorias entre sí, esta labor resultaría  un irrealizable lógico.   

Encuentra la Sala pertinente y en un sentido  pedagógico  recordarle  al  recurrente, que si su sentimiento para presentar la  inconformidad  radicaba  en  el  manifiesto  desconocimiento de las reglas  de  apreciación  de  la  prueba,  esta  temática ha sido tratada en la jurisprudencia10 como violación indirecta de  la   ley   sustancial   por:  i)  errores  de  hecho,  que  pueden  ser:  falso  juicio de existencia, falso  juicio  de  identidad  y  falso raciocinio; o ii) por errores de derecho, en los  que   se   ubican   el  falso  juicio  de  convicción  y  el  falso  juicio  de  legalidad.   

En ese orden, el falso juicio de existencia  ocurre  cuando  el  juez  omite  apreciar  una  prueba  legalmente  producida  o  incorporada  al  proceso,  o  infiere  consecuencias  valorativas a partir de un  medio  de convicción que no forma parte del mismo por no haber sido producido o  incorporado.   

A su turno, el falso juicio de identidad se  presenta  cuando  el  fallador  tiene  en  cuenta  el  medio  probatorio legal y  oportunamente   producido   o   incorporado;   sin  embargo,  al  apreciarlo  lo  distorsiona,  tergiversa,  recorta  o  adiciona  en  su contenido literal, hasta  llegar  a  conclusiones  distintas  a  las  que  habría  obtenido si lo hubiese  considerado en su integridad.   

En esa hipótesis, el censor tiene la carga  de  confrontar  por  separado el tenor literal de cada prueba sobre la cual hace  recaer  el  yerro,  con  lo que el ad quem  pensó  ellas  decían;  y  una  vez  demostrado el desfase, debe  continuar hacia la trascendencia de aquella impropiedad.   

En  otras  palabras,  quien así alega debe  comparar  puntualmente  lo dicho por los testigos, o lo indicado por las pruebas  de  otra  índole,  con  lo leído por el Tribunal Superior en esas específicas  versiones  testimoniales,  o  con  lo  que  entendió  indicaban  los  restantes  elementos  de  convicción;  todo con el fin de acreditar el distanciamiento del  fallo,  con  la  realidad  objetivamente declarada por el acopio probatorio, por  distorsión, recorte o adición en su contenido material.   

El falso raciocinio tiene presencia cuando a  una  prueba que existe legalmente y es valorada en su integridad, el juzgador le  asigna  un  mérito  o fuerza de convicción con transgresión de los postulados  de  la  sana crítica; es decir, las reglas de la lógica, la experiencia común  y los dictados científicos.   

Esta  especie de error exige al demandante  indicar  cuál  postulado  científico,  principio de la lógica o máxima de la  experiencia  fue  desconocido  o  aplicado incorrectamente por el juez; además,  demostrar  la  trascendencia de ese yerro, de modo que sin él, el fallo hubiera  sido  diferente;  y  concomitantemente  indicar  cuál era el aporte científico  correcto,  el  raciocinio  lógico  o  la  deducción  por  práctica que debió  aplicarse para esclarecer el asunto debatido.   

De   otra  parte,  el  falso  juicio  de  convicción  tiene  cabida,  cuando  el  juzgador  no le otorga a un determinado  medio  de  prueba el valor asignado por el legislador. Esta clase de dislate, en  el  sistema  de apreciación probatoria de persuasión racional o sana crítica,  rector  del  proceso  penal  nacional, no tiene lugar al carecer el ordenamiento  instrumental  de  norma  encargada  de  otorgar  atributo suasorio a determinado  elemento  de  convicción,  donde  la  única  posibilidad  de afectación de la  tarifa  legal  y, por ende, de ocurrencia de esta clase de yerro, corresponde al  evento  en el cual el Juez resuelve una cuestión extrapenal y no le atribuye al  dispositivo  de  conocimiento,  el importe asignado por la legislación a la que  se remite, con base en la cual fundamenta su decisión.   

De    manera    final,    el  falso  juicio  de  legalidad  al que  alude  el censor en un aparte de la demanda, atiende al proceso de formación de  la  prueba,  las  normas  que  regulan  la  manera  legítima  de  producirla  e  incorporarla  al  proceso, con el principio de legalidad en materia probatoria y  la  observancia  de  los  presupuestos  y  las  formalidades  exigidas para cada  medio.   

Esta  clase  de  dislate  “gira  alrededor  de  la validez jurídica de la prueba, o lo que es  igual,  de  su  existencia jurídica (concepto que no debe ser equiparado con el  de  existencia  material),  y  suele  manifestarse  de dos maneras: a) cuando el  juzgador,  al  apreciar  una  determinada  prueba,  le  otorga validez jurídica  porque  considera  que  cumple  las  exigencias  formales  de  producción,  sin  llenarlas  (aspecto positivo); y, b) cuando se la niega, porque considera que no  las  reúne,  cumpliéndolas  (aspecto  negativo).”  11   

Por tanto, quien así lo alega reconoce la  existencia  material  del  medio de prueba, pero controvierte el desconocimiento  del  debido  proceso y su legalidad en las etapas de formación e incorporación  al  asunto,  no,  como  equivocadamente  esboza el recurrente, sobre el grado de  asignación  suasoria,  certeza  o  verisimilitud,  otorgada  por  los jueces de  primero y segundo nivel.   

Realmente a ninguna de estas clases de error  se  acoge  el  demandante,  por  el  contrario,  propone  un  debate  probatorio  generalizado  e  inconexo con la censura propuesta, como si se tratara de surtir  una  instancia adicional a las ya precluidas, pretendiendo oponer su percepción  personal  de los hechos y las pruebas al criterio de los falladores, sin ninguna  prevalencia  de  la  lógica  jurídica requerida para sustentar la demanda más  allá  de  disentir  sobre  los  argumentos  de  condena,  con lo cual todas las  pretensiones  se  alejan  de  la filosofía propia del recurso extraordinario de  casación.   

Otra glosa adicional, corresponde al soslayo  de  la  carga  de  expresar motivada y fundadamente, la finalidad perseguida con  esta  impugnación,  como lo exige el inciso segundo12 del artículo 184 de la Ley  906 de 2004.   

Así, dado el carácter rogado propio del  recurso   extraordinario   y  en  cumplimiento  del  principio  de  limitación,  no le está permitido a la  Corte  suplir  las  omisiones  del escrito de sustentación. Por tanto, no puede  corregir,  complementar  o de cualquier otra manera suplantar al casacionista en  la  construcción  de  la  demanda,  salvo,  como inicialmente se acotó, cuando  atendiendo  sus fines y en procura de la defensa de las garantías fundamentales  deba   hacerlo,   evento   que   aquí  no  acontece,  motivo  por  el  cual  se  rechazará.   

EL MECANISMO DE INSISTENCIA  

De  conformidad con el artículo 184 de la  Ley   906   de   2004,   contra   el   presente  auto  procede  el  mecanismo  especial  de insistencia, cuyo  trámite  no  fue desarrollado en la legislación procesal penal. No obstante la  Sala   ha   definido   las  reglas  a  seguir  para  su  aplicación13,  como  a  continuación se precisa:   

1. La insistencia es un mecanismo especial  de  exclusiva  promoción  por  el  impugnante,  dentro  de  los cinco (5) días  siguientes  a  la  notificación  de la providencia por medio de la cual la Sala  decide  inadmitir o no seleccionar la demanda de casación, con el fin de lograr  se reconsidere lo decidido.   

2.  La  solicitud  puede  elevarse ante el  Ministerio  Público,  a través de sus Delegados para la Casación Penal, salvo  que  el  Procurador  Judicial  Delegado  ante  el  Tribunal  Superior  fuese  el  casacionista;  o  ante uno de los Magistrados que hayan salvado voto en cuanto a  la  decisión  mayoritaria  de  inadmitir  la  demanda  o  ante otro que no haya  intervenido en la discusión.   

3.  Es potestativo del disidente, de quien  no  intervino  en  los debates o del Delegado del Ministerio Público ante quien  se  formula  la  insistencia, optar por someter el asunto a consideración de la  Sala  o  no  presentarlo para su revisión. En este último evento informará de  ello al peticionario en un plazo de quince (15) días.   

4.  El auto a través del cual se inadmite  el  libelo  trae  como  consecuencia  la  firmeza  de  la  sentencia  de segunda  instancia  contra  la  cual  se  formuló  el  recurso  de  casación,  salvo la  prosperidad   de   la   insistencia,   pues   conlleva   a   la   admisión   de  éste.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE   

1.  Inadmitir  la  demanda  de  casación  presentada por  el defensor de PEDRO  NEL  TORRES VELÁSQUEZ, conforme a  lo expuesto en precedencia.   

        2.  De  conformidad  con lo dispuesto en el artículo 184 de la Ley  906  de 2004, es facultad del demandante elevar petición de insistencia, según  lo indicado en la parte motiva de este auto.   

                    Cópiese,  notifíquese y cúmplase.   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                                    JOSÉ  LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO                                            SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ                                              AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

LUIS  GUILLERMO SALAZAR OTERO                                               JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA   

                                                  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria.  

    

1 Folio  5 de la carpeta.   

2 Folio  7 de la carpeta.   

3 Folio  9 de la carpeta.   

4 Folio  20 de la carpeta.   

5 Folio  32 de la carpeta   

6  El  artículo  180  del Código de Procedimiento Penal, Ley 906 de 2004, señala que  la  casación  tiene  por  finalidades  la  efectividad del derecho material, el  respeto  de las garantías de los intervinientes, la reparación de los agravios  inferidos a éstos, y la unificación de la jurisprudencia.   

7 Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Penal. Auto de 12 de diciembre de 2006,  Radicación 26086.   

8  Sentencia   de   casación   de   22   de   agosto   de  2002,  radicación  No.  11963.   

9  Sentencia   de   casación   de   11   de   julio   de   2002,  radicación  No.  13988.   

10 Auto  de casación de 9 de octubre de 2009, radicación No. 29949.   

11  Sentencia  de 27 de febrero de 2001, radicación No. 15042, auto de casación de  15 de mayo de 2008, radicación No. 28559.   

12  “Artículo  184.- …No será seleccionada por auto  debidamente  motivado que admite recurso de insistencia presentado por alguno de  los  Magistrados  de  la  Sala  o  por el Ministerio Público, la demanda que se  encuentre  en cualquiera de los siguientes supuestos: si el demandante carece de  interés,  prescinde  de  señalar  la  causal,  no  desarrolla  los  cargos  de  sustentación  o  cuando  de  su contexto se advierta  fundadamente  que  no  se  precisa   del  fallo para cumplir algunas de las  finalidades     del     recurso.”    (negrillas fuera de texto).   

13  Auto   de   casación   de   15   de   diciembre   de   2005,   radicación  No.  24322.     

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