35707(09-02-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 35707  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 036  

          Bogotá   D.C.,   nueve   (9)   de   febrero   de   dos   mil   once  (2011).   

VISTOS  

Resuelve  la  Sala  el  recurso de apelación  interpuesto    por    el    doctor   HAROLD   GAMBOA  VELÁSQUEZ  contra  el auto del 14 de enero de 2011 de  la  Sala  Penal  del  Tribunal Superior de Buga, por cuyo medio no accedió a la  aducción   de   unas  pruebas  pedidas  por  el  acusado  en  la  audiencia  de  juzgamiento.   

ANTECEDENTES RELEVANTES  

En  virtud  de  la  compulsación  de copias  dispuesta  por  los Tribunales de Descongestión creados por el Consejo Superior  de  la  Judicatura  para  atender  el  grado  jurisdiccional  de consulta de los  procesos  laborales  adelantados  contra  la empresa FONCOLPUERTOS, la Fiscalía  General  de  la Nación, el 15 de julio de 2004, abrió investigación contra el  doctor    HAROLD    GAMBOA   VELÁSQUEZ,  en  su  condición  de  Juez  Primero  Laboral  del  Circuito  de  Buenaventura  y  el  4  de  marzo  de  2005 acumuló, por conexidad los sumarios  referidos  a  los  pensionados  Flor  Stella Cobo Arboleda, Luís Enrique Pretel  Hurtado, Esneda Arango de Olave y Virgilio Góngora González.   

El 31 de enero de 2008 la Fiscalía calificó  el  mérito  del  sumario  con  resolución  de  acusación en contra del doctor  GAMBOA   VELÁSQUEZ  como  presunto autor del delito de peculado por apropiación.   

El 21 de julio de 2008, el Tribunal Superior  de  Buga, avocó conocimiento del proceso y ordenó dar aplicación al artículo  400  de  la  Ley  600  de  2000;  el  19  de  agosto de 2010 se llevó a cabo la  audiencia  preparatoria, fase procesal en la cual fueron negadas las solicitudes  de  nulidad  y  cesación  de procedimiento propuestas por la defensa técnica y  resueltas  las  peticiones probatorias efectuadas por las partes; decisiones que  no fueron objeto de impugnación.   

El  30  de noviembre de 2010 fue iniciada la  audiencia  de  juzgamiento con el interrogatorio al acusado y se continuó el 14  de   enero   de   2011,   oportunidad   en   la   cual  el  doctor  GAMBOA   VELÁSQUEZ,   al  finalizar  sus  respuestas, manifestó:   

“Con   la  finalidad  de  establecer  la  veracidad de lo que yo he dicho aquí, solicito a  ustedes  honorables  magistrados,  y  teniendo  en  cuenta  que  para mi resulta  imposible  aportar  las  copias  de todas las sentencias y en las condiciones en  que  me  encuentro  privado  de  la  libertad,  solicito  que por conducto de la  Secretaría  se  soliciten  copias de estas providencias, para que sean anexadas  al  presente proceso, ya sea de los tribunales o como prueba trasladada de otros  procesos  en los cuales han sido citadas por mi en otras audiencias …”1   

A continuación el Tribunal otorgó el uso de  la  palabra  al  representante de la Fiscalía para alegar de conclusión, quien  enunció  los  aspectos  que  abordaría  en su intervención, pero solicitó la  suspensión  de la audiencia ante lo avanzado de la hora, petición aceptada por  el   a   quo,  fijándose  el  22  de  febrero  para  la reanudación de la vista  pública;  finalmente, el acusado requirió respuesta a su solicitud probatoria.   

PROVIDENCIA IMPUGNADA  

El  Tribunal a quo  decidió  desfavorablemente  la pretensión del doctor  GAMBOA   VELÁSQUEZ   por  considerarla  extemporánea  y porque en la providencia del 19 de agosto de 2010  precisó  cómo,  de  ser  necesario,  en  la etapa de valoración probatoria se  referiría  a  las  sentencias citadas por las partes; por ello, dijo atenerse a  lo resuelto en dicha determinación.   

LA IMPUGNACIÓN  

          El   doctor   HAROLD  GAMBOA  VELÁSQUEZ,  en      su      condición     de     acusado,  apeló  la  anterior  providencia  con  la  finalidad  de  obtener  la incorporación al  expediente  de  todas las sentencias por él referidas en su intervención en la  audiencia  de juzgamiento, por cuanto son diferentes a las decretadas en el auto  del  19  de  agosto  de 2010 y si bien se trata de sentencias, no son proferidas  por  las  Cortes  sino  por  los  Tribunales  Superiores del Valle y de Pereira.  Dichos  medios  de  prueba, afirma, le permitirán demostrar la existencia de un  precedente  judicial  con  base en el cual emitió los fallos objeto de reproche  en este trámite judicial.   

Negar  la  incorporación al proceso de esas  decisiones  judiciales,  sostiene, conculcaría su derecho de defensa, más aún  cuando  la  Ley  600 de 2000 no restringe la posibilidad de solicitar pruebas en  la  fase  del  interrogatorio  y  la  Corte  Suprema de Justicia en decisión de  septiembre   1   de  2010,  radicado  33686,  refirió  la  existencia  de  otra  oportunidad probatoria en esa etapa procesal.   

Por  último, señala cómo el artículo 234  de  la  Ley  600 de 2000 ordena al funcionario buscar la verdad, por cuya razón  la  no  incorporación  de  esos documentos constituiría vulneración al debido  proceso.   

ARGUMENTOS DEL NO RECURRENTE  

          El  delegado  de  la  Fiscalía  recuerda  cómo  el Tribunal, en la  audiencia  del 19 de agosto de 2010, señaló que las sentencias citadas serían  traídas  y  analizadas para verificar las afirmaciones de las partes, de suerte  que su aducción al proceso no ha sido denegada.   

          Adicionalmente  plantea  la  imposibilidad de acceder a pretensiones  probatorias  presentadas  por  fuera  del  término previsto en la ley, pues las  etapas del proceso son preclusivas.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

La  Corte  es  competente  para  resolver el  recurso    de    apelación    interpuesto    por    el    doctor   HAROLD   GAMBOA   VELÁSQUEZ,  contra  la  providencia  dictada  en  este proceso, de conformidad con lo establecido por el  numeral  3º  del  artículo  75  del  Código  de  Procedimiento Penal, pues la  acción  penal  es  ejercida  contra  un  Juez  Laboral del Circuito, juzgado en  primera instancia por el Tribunal Superior de Buga.   

Solicitudes    probatorias    en    el  juicio   –Ley 600 de 2000-   

En orden a definir la impugnación propuesta,  la  Sala  precisa  cómo la inconformidad del recurrente plantea el análisis de  la  oportunidad procesal de las partes para pedir pruebas en la etapa del juicio  dentro  del  procedimiento  previsto  por  la  Ley 600 de 2000, siendo necesario  recordar   el   contenido  del  artículo  400  de  dicho  estatuto,  según  el  cual:   

“Con   la  ejecutoria  de  la  resolución  de  acusación  comienza  la etapa del juicio y  adquieren  competencia los jueces encargados del juzgamiento y el Fiscal General  de la Nación o su delegado la calidad de sujeto procesal.   

Al día siguiente de recibido el proceso por  secretaría  se  pasarán  las  copias  del expediente al despacho y el original  quedará   a   disposición   común  de  los  sujetos  procesales  por   el   término   de  quince  (15)  días  hábiles,   para   preparar   las   audiencias   preparatoria  y  pública,  solicitar  las  nulidades  originadas  en  la  etapa  de  la investigación y las  pruebas     que    sean    procedentes.”      (negrilla      fuera     de  texto)   

Esta norma establece un término común de 15  días  hábiles  dentro  de  los  cuales  los sujetos procesales pueden efectuar  solicitudes  probatorias,  sin que el ordenamiento procesal en cuestión conceda  otra  oportunidad  a  las partes para nuevas peticiones, a excepción del evento  en  el  que  se  varíe  la  calificación  jurídica provisional de la conducta  punible, conforme al artículo 404 de la Ley 600/00.   

El   plazo  previsto  en  la  disposición  transcrita  obedece  a  la  naturaleza  preclusiva  del  procedimiento, por cuya  razón  cada  etapa  de la actuación debe adelantarse dentro de los términos y  conforme  a  los  lineamientos legales, siendo imposible retrotraerla a estadios  anteriores,  pues ello impediría el avance del proceso y, de paso, conculcaría  el  debido  proceso  al  dejar  al  arbitrio  del  funcionario judicial o de los  sujetos    procesales    el   inicio   de   la   fase   subsiguiente2.   

Y  si  bien  la  Corporación señaló en la  providencia    citada    por    el   doctor   GAMBOA  VELÁSQUEZ  la existencia de oportunidades probatorias  adicionales3,  tal  afirmación  hace referencia a la posibilidad del acusado de  aportar  en  el  momento  de  absolver  el  interrogatorio,  los  documentos que  conserve  en  su  poder y considere útiles para sustentar su postura defensiva,  más no a que exista una nueva fase probatoria.   

En tal sentido, la práctica de pruebas a que  alude  el  inciso  tercero del artículo 403 de la Ley 600 de 2000 corresponde a  las  decretadas  oportunamente  en  la  audiencia preparatoria y no, como parece  entenderlo   el   recurrente,  la  oportunidad  para  hacer  nuevas  solicitudes  probatorias.   

Del caso concreto  

En   el   evento  bajo  examen,  el  doctor  GAMBOA  VELÁSQUEZ  en  la  audiencia      de     juzgamiento     mencionó,  entre  otras,  las  siguientes  providencias judiciales,  cuya aducción impetró al finalizar su intervención:   

     

a. Sentencias,  del Tribunal Superior de Cali, Sala Laboral: No. 031 de  mayo  21  de  1991, 101 de diciembre 11 de 1992, 103 de agosto 28 de 1992, 26 de  febrero  28  de  1992,  033  de marzo 6 de 1992, 054 de marzo 29 de 1992, 148 de  noviembre  27 de 1992, 082 de octubre 22 de 1992, 013 de febrero 19 de 1992, 093  de  octubre  8  de 1992, 112 de julio 30 de 1992, 020 de febrero 20 de 1992, 087  de  agosto 4 de 1992, 105 de octubre 25 de 1991, 020 de marzo 30 de 1993, 035 de  marzo  26  de  1992,  043  de abril 25 de 1991, 160 de agosto 16 de 1991, 239 de  diciembre 18 de 1991 y 010 de febrero 21 de 1991.   

b. Tribunal  Superior de Pereira, Sala Laboral, sentencia de febrero 18  de 1995   

c. Múltiples  decisiones  de  las  Salas  Laboral  y Penal de la Corte  Suprema de Justicia.     

De  otro  lado,  el  Tribunal  a  quo, en auto del 19 de agosto de 2010,  accedió  a  la  incorporación  al  expediente  de  las siguientes providencias  judiciales incoadas por la defensa:   

     

a. Sentencia  No.  023  del 6 de mayo de 1998 del Juzgado 5 Laboral del  Circuito de Buenaventura.   

b. Sentencia  No.  066  del  9 de octubre de 1998 del Tribunal Superior  del  Distrito  Judicial  de  Buga,  Sala  Laboral, confirmatoria de la anterior.   

c. Sentencia  No.  014  del 10 de febrero de 1995 del Juzgado 2 Laboral  del Circuito de Buenaventura.   

d. Sentencia  No.  084  del 18 de octubre de 1995 del Tribunal Superior  de   Distrito   Judicial   de   Cali,   referente  a  la  anterior  providencia.   

e. Sentencia  No.  149 del 6 de noviembre de 1996 del Juzgado 1 Laboral  del Circuito de Buenaventura.   

f. Sentencia  No.  030  del 9 de mayo de 1997 del Tribunal Superior del  Distrito   Judicial  de  Buga,  Sala  Laboral,  confirmatoria  de  la  anterior.   

g. Sentencia  No. 140 del 4 de septiembre de 1995 del Juzgado 2 Laboral  del Circuito de Buenaventura.   

h. Sentencia  No. 124 del 24 de noviembre de 1995 del Tribunal Superior  del   Distrito   Judicial   de   Cali,  Sala  Laboral,  confirmó  la  anterior.     

El anterior decreto probatorio fue justificado  por el juzgador de primer grado de la siguiente manera:   

“En  relación  con  todas esas providencias, respecto de las cuales el peticionario no explicó  su  pertinencia  y utilidad, empero la Sala encuentra pertinente disponer que se  traigan  las  providencias  proferidas por las Salas laborales de los Tribunales  Superiores   de  Buga  y  Cali,  relacionadas  anteriormente,  por  tratarse  de  decisiones  que  pudieron  servir  como  pauta  de  interpretación al acusado y  demás  jueces  laborales  de  Buenaventura,  las  que  serán solicitadas a los  respectivos  Juzgados  de  Primera  instancia,  pero en el evento de aparecer en  alguno  de  los  procesos  que  se  adelantan contra el doctor Gamboa Velásquez  serán    traídas    de   allí,   para   agilizar   su   trámite.”4   

Así    pues,   el   Tribunal  a  quo  ordenó incorporar al expediente  todas  las  decisiones  judiciales  solicitadas oportunamente por la defensa por  estar  orientadas a demostrar la existencia del precedente judicial utilizado en  las sentencias objeto de censura en esta actuación penal.   

Si  ello  es  así,  la  inconformidad  del  recurrente  contra  la  decisión  del  Tribunal  Superior  del Distrito de Buga  carece  de fundamento por cuanto el a quo dio  aplicación  estricta  al  canon  normativo  que establece como  único  periodo  probatorio  en  la  fase  de  juzgamiento  el  consagrado en el  artículo  400  de  la  Ley  600  de  2000,  con  lo  cual no vulneró garantía  fundamental  alguna, razón por la cual la Corporación confirmará la decisión  impugnada.   

En  suma,  la  Corte  encuentra  la solicitud  probatoria  en  cuestión, además de extemporánea, redundante en la medida que  el  Tribunal  en la fase de decreto probatorio ordenó la incorporación de ocho  sentencias,  de  primera  y  segunda instancia, con las cuales puede lograrse el  objetivo perseguido por el acusado.   

Finalmente, aunque se entiende la pretensión  del  acusado  de  incorporar  al expediente abundantes decisiones judiciales que  avalen  su postura defensiva, ello no puede comportar la aducción desbordada de  sentencias  por  cuanto  dichos  documentos  también deben atender criterios de  necesidad, utilidad y racionalidad.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

CONFIRMAR   la  providencia  del 14 de enero de 2011 del Tribunal Superior de Buga en cuanto fue  objeto   de   impugnación,   por   las   razones   expuestas   en  la  anterior  motivación.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Comuníquese  y  devuélvase  al Tribunal de  origen.   

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

JOSÉ  LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                           FERNANDO   ALBERTO   CASTRO  CABALLERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS               AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES                            JULIO    ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 Audio  de  la  audiencia  de  juzgamiento  del  día  14 de enero de 2011, a partir del  minuto 77’55.   

2 Así  por  ejemplo,  en  la  providencia  del  20 de marzo de 2003, Rad. No. 19960, la  Corporación  dijo:  “La  preclusión   de  un  acto  procesal  –  ha  dicho  la  Sala  –“significa  que  no  es posible volver a realizarlo, así sea con el  pretexto  de  mejorarlo  o  de  integrarlo  con  elementos omitidos en la debida  oportunidad,  máxime  si  quien pretende renovarlo (juez) carece de competencia  para  hacerlo. El principio de preclusión, en la práctica, trata de evitar los  retrocesos  innecesarios,  salvo  la  nulidad  que tampoco podría asumirse como  disculpa,  pues  sería  ella  una  manera  de  disfrazar  la  violación  de la  regularidad  procesal y el desbordamiento de las atribuciones constitucionales y  legales      de     los     respectivos     órganos     judiciales.”   

3 Cfr.  Auto   de   septiembre  1  de  2010,  Rad.  No.  33686,  en  el  cual  la  Corte  consignó:  “Un   argumento   adicional   para   esta   postura   surge  de  las  oportunidades  probatorias  restantes,  como  que nada se opone a que dentro del  periodo  probatorio  contemplado  dentro  de la audiencia publica, al momento en  que  se interrogue personalmente al sindicado acerca de los hechos y todo lo que  contribuya  a  revelar  su  personalidad,  sea  él mismo quien aporte la prueba  documental    discutida,    que    contribuya    a    soportar   su   estrategia  defensiva3,    o    de  considerarlo  necesario,  sea  el  propio  Tribunal quien actuando dentro de las  facultades  que le confieren los artículos 401 y 409 de la ley 600 de 2000, las  decrete  oficiosamente, pero sin soslayar las garantías fundamentales al debido  proceso.”   

4 Cfr.  Folio 274 cuaderno de primera instancia.     

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