35400(07-09-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso nº 35400  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

         Magistrado  Ponente   

         JAVIER ZAPATA ORTIZ   

         Aprobado Acta No. 318   

Bogotá D.C., siete (7) de septiembre de dos  mil once (2011).   

VISTOS  

Con  el  fin  de  verificar  si  reúne los  requisitos  formales que condicionan su admisión, examina la Sala la demanda de  casación  presentada  por  el  defensor  de  la procesada MARÍA NELCY SERNA DE  HERRERA1,  contra  el  fallo  de  18  de  mayo de 2010, mediante el cual el  Tribunal  Superior  de  Bogotá  confirmó  la  sentencia  de primera instancia,  dictada  el  1°  de  julio  de  2009  por  el Juzgado Cincuenta y Uno Penal del  Circuito  de  Descongestión  de  esa  ciudad,  que  la condenó como autora del  delito de fraude procesal.   

HECHOS  

El  29 de agosto de 2001 MARÍA NELCY SERNA  DE  HERRERA  y  Teresa  Álvarez  Campillo  celebraron una conciliación ante el  Inspector  13  de Trabajo de Cundinamarca en la cual aquélla reconocía a ésta  prestaciones laborales inexistentes.   

Posteriormente  MARÍA  NELCY como presunta  empleadora  incumplió  el acuerdo fingido y Teresa inició un proceso ejecutivo  en  su  contra  ante  el Juzgado Sexto Laboral del Circuito de Bogotá, despacho  que  ordenó  el embargo del inmueble de su propiedad ubicado en la calle 99 No.  33-12 de la ciudad.   

Con  la  cautelar se burló la medida de la  misma  naturaleza  que había sido impuesta al bien, dictada por el Juzgado Once  Civil  Municipal  de  esta localidad con ocasión al proceso que contra SERNA de  HERRERA había promovido José Fortunato Franco Peña.   

ACTUACIÓN RELEVANTE  

1.  Mediante resolución de 31 de agosto de  20072,  la  Fiscalía  acusó  a  MARÍA NELCY SERNA DE HERRERA y Teresa  Álvarez  Campillo,  como autoras del delito de fraude  procesal.   

Sin  haber  sido  impugnada,  la  decisión  cobró  ejecutoria  el  1°  de  noviembre siguiente3.   

2. Remitido el expediente para adelantar la  etapa   del  juicio,  el  22  de  enero  de  2008,  se  verificó  la  audiencia  preparatoria4,  el  3 de abril, 23 de mayo y 25 de junio del mismo año la vista  pública           de           juzgamiento5,  al  cabo de la cual, el 1°  de   julio   de  2009,  el  Juzgado  Cincuenta  y  Uno  Penal  del  Circuito  de  Descongestión  de  Bogotá,  condenó  a MARÍA NELCY SERNA DE HERRERA y Teresa  Álvarez                   Campillo6  a  la  pena  principal de 48  meses  de  prisión;  inhabilitación  para el ejercicio de derechos y funciones  públicas  por  el  mismo  periodo; y les negó la suspensión condicional de la  ejecución   de   la   pena,   como   autoras   del   delito   de   fraude procesal.   

3.  Apelada la sentencia por los defensores  de  las  acusadas  MARÍA  NELCY SERNA DE HERRERA y Teresa Álvarez Campillo, el  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  el 18 de mayo de 2010 la confirmó7.   

4.   Inconforme   con  la  determinación  anterior,  el  apoderado  de  MARÍA NELCY SERNA DE HERRERA interpuso el recurso  extraordinario   de   casación,   aspecto  formal  del  libelo,  que  ahora  se  estudia.   

LA  DEMANDA   

Al amparo del numeral tercero del artículo  207  de  la  Ley  600  de  2000,  el  defensor de MARÍA NELCY SERNA DE HERRERA,  postula  como cargo único, la nulidad del fallo por la comprobada existencia de  irregularidades   sustanciales  que  afectan  el  debido  proceso,  conforme  lo  dispuesto  en  los  artículos 306 del Código de Procedimiento Penal y 29 de la  Constitución Política.   

Para la demostración del cargo dice, que la  resolución   de   acusación   debió   contener   en   su   parte   resolutiva  pronunciamiento  expreso  por  los delitos que fueron denunciados e investigados  de  obtención  de  documento  público  falso  y  fraude  procesal (delito   medio   y   delito  fin);  sin  embargo,  la  Fiscalía  sólo  lo  hizo  por  el  segundo de ellos –fraude      procesal-  y  dio  por  presupuestado  que  el primer ilícito se encontraba  prescrito     y     no     se     manifestó     sobre    aquél    –obtención   de  documento  público  falso-.   

Al   hacerlo  sólo  por  el  delito  fin  –fraude  procesal-, afectó de manera sucesiva y trascendental  el  debido  proceso  al  dar  por  existente y demostrado lo no probado y con la  mención  de  no  volver a referirse a la conducta considerada prescrita, cerró  la  temática  al  respecto  y  decidió  llamar a juicio sólo por aquél hecho  punible.   

Transcribe  apartes  de  la  resolución de  acusación  sobre  el tema y dice que el fiscal no precluyó la instrucción por  el  delito  de  falsedad,  aspecto  que  llevó  a  que  no  se  concretara  tal  planteamiento en la decisión de fondo.   

Y agrega:  

“Lo anterior así de forma irregular entra  a  presupuestar  la  configuración típica del punible de fraude procesal y que  por  éste  se  dicte  resolución de acusación, construyéndose sobre esa base  anormal  toda  la  etapa  de  causa  (sic)  o  juicio  y  afectándose el debido  proceso.”   

Afirma,  que  de no haberse presentado esta  falencia  en  la  resolución  de acusación se habría dado la posibilidad para  debatir  ampliamente  si  existió la falsedad, “…  de  qué  clase o hubo extralimitación de funciones públicas, si hubo delito o  no   y,   consecuencialmente   no   se  habría  llegado  hasta  esta  instancia  procesal.”   

Concluye  y  reitera,  se afectó el debido  proceso  al quedar en firme el pliego de cargos sin una determinación jurídica  de  fondo  por  el  delito  de obtención de documento público falso, yerro que  constituye una nulidad.   

Solicita   se  case  la  sentencia  y  se  retrotraiga la actuación a partir del cierre de la investigación.   

EL NO RECURRENTE  

Con  posterioridad a la presentación de la  demanda,  José Fortunato Franco Peña parte civil reconocida, presentó escrito  en  el  que  desiste de la acción de esa naturaleza8,  motivado  en que la acusada  SERNA  DE  HERRERA  pagó  la  obligación  pretendida  en  el proceso ejecutivo  hipotecario  adelantado  ante  el  Juzgado 55 Civil Municipal de la ciudad, acto  con  el  cual  consideran  indemnizados  los  perjuicios  materiales  y  morales  causados con su conducta.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

1.  La demanda, presentada por el apoderado  de  MARÍA  NELCY  SERNA  DE  HERRERA, conforme atinadamente lo manifiesta el no  recurrente,  no  satisface  los requisitos formales establecidos en el artículo  212  de  la  Ley  600  de  2000.  Debido  a  ello,  será inadmitida9.   

Dado que el recurso de casación se rige por  el   principio   dispositivo,  las  pretensiones  de  la  demanda  delimitan  la  competencia  de  la  Sala  de  Casación Penal, excepto la nulidad que puede ser  decretada   oficiosamente   -si   a   ello   hubiere  lugar-  en  aras  de la protección de las garantías  fundamentales.   

Por  tanto,  no  constituye  una especie de  tercera  instancia;  tampoco consiste en someter a un nuevo juicio al procesado,  ni  en  esta  sede  puede  postularse  un  debate  probatorio generalizado y sin  acatamiento  de la lógica argumentativa que le es inherente, pues esta clase de  impugnación  fue concebida, no como un medio adicional para litigar libremente,  sino  como una excepcional manera de llevar al conocimiento del máximo tribunal  de   la   jurisdicción   ordinaria  el  fallo  proferido  por  el  ad  quem,  por  las  causales  taxativas  señaladas en la ley y, seleccionadas en la demanda.   

De  este  modo,  el recurso de casación se  concibe  como  un  instituto  procesal  extraordinario  en procura de remediar o  poner  fin  a  la  violación  de  la  Constitución  Política,  del  bloque de  constitucionalidad  en  lo  pertinente y de la ley, ocurridos en la sentencia de  segunda  instancia, por errores de juicio o de actividad, y como tal comporta la  elaboración  de  un  razonamiento jurídico sobre ésta, siguiendo el derrotero  trazado  en  las causales invocadas, donde se espera del censor, su discurrir de  un  modo  claro  y  profundo,  hasta  demostrar  defectos  protuberantes  en  la  estructura  jurídica  del  fallo,  de tal suerte que no es factible mantener su  vigencia.   

2.   El  artículo  205  del  Código  de  Procedimiento  Penal  (Ley  600  de 2000),  establece  que  la  casación  procede  por  delitos  que tengan  señalada  pena  privativa de la libertad cuyo máximo exceda de ocho (8) años,  aún  cuando la sanción impuesta haya sido una medida de seguridad, pertinencia  que  se  extiende a los delitos conexos, aunque la pena prevista para éstos sea  inferior.   

Bajo  este rigor, se tiene que el artículo  453   del   Código   Penal,   reprime   el   fraude  procesal  con prisión de 1 a 5 años. De modo que en  el  caso  que  se  examina,  la  casación  común es improcedente, pues la pena  máxima para este delito no excede de 8 años de prisión.   

3.   Por  tanto,  era  necesario  que  el  impugnante  acudiera  a  la  casación  excepcional, en los términos del inciso  tercero  del  artículo  205  del  Código  de  Procedimiento Penal (Ley  600  de  2000),  no  como  un mero  enunciado,  sino  expresando  la necesidad de su admisión para el desarrollo de  la  jurisprudencia  o  la  garantía  de los derechos fundamentales que hubieren  sido  transgredidos  en  el  trámite ordinario del proceso, únicos motivos por  los  cuales puede ser admitida, correspondiendo decidir a la Corte, en ejercicio  de   la   discrecionalidad   que   la   ley   le   otorga,   si   la   admite  o  rechaza.   

Se  trata  de  dar  a conocer a la Sala las  razones  por  las  cuales  el  demandante  piensa  que  el  recurso de casación  excepcional  debe ser admitido, motivos que no siempre pueden confundirse con el  desarrollo  de  los  cargos  concretos  que se eleven por alguna de las causales  contra  el  fallo de segundo grado, como le sucedió al recurrente, pues si así  fuere,  no  existiría  ninguna  diferencia entre la casación discrecional y la  corriente.   

Ello  implica  que  el  estudio  acerca del  aspecto   formal   de  la  demanda  se  efectuará  a  posteriori,  siempre  y  cuando  previamente la Corte  haya  arribado  a  la  conclusión que es necesario tramitar, por excepción, el  recurso     extraordinario    en    pro  de  las  garantías  fundamentales  o  con miras a desarrollar la  jurisprudencia.   

4.  Si  bien  el  censor  acude a la causal  tercera  de nulidad, soslayó enseñarle a la Sala el por qué de la procedencia  excepcional  para  abogar  por  la efectividad de los derechos fundamentales del  acusado, de manera específica, el debido proceso.   

Este  presupuesto  no  se  satisface con la  simple   mención   de   una  prerrogativa  constitucional,  para  ello  le  era  indispensable  al  demandante,  dado  el  carácter  rogado  de  la impugnación  extraordinaria,  expresar el por qué acudir a la discrecional vía; seleccionar  alguno  de los motivos de procedibilidad enunciados, sustentar su razón de ser;  y,  formular  y  desarrollar  los cargos en directa y exclusiva relación con el  argumento escogido para su viabilidad.   

Con    nada   de   esto   cumplió   el  censor.   

Simplemente  se  limitó  a  argüir  como  vulneración  al  debido  proceso,  que  la Fiscalía en el pliego de cargos, no  obstante  haber considerado en la parte motiva de esa resolución que la acción  penal  por  el  delito  de  obtención  de  documento  público falso se hallaba  prescrita  y  por  tanto  no  haría  en  adelante  referencia  a  ese fenómeno  procesal,  el  haber  omitido  en  la  parte  resolutiva  hacer  alusión  a esa  determinación.   

Si  bien  la  falencia  resulta  evidente,  olvida  el  libelista,  que las nulidades no constituyen un fin en si mismas, ni  operan  de  manera  automática  por  la  sola  mención  legal,  pues  para  su  materialización  requieren, entre otros aspectos; que conforme a los principios  que  las  regulan,  el vicio denunciado también sea trascendente, es decir, que  ha  causado un perjuicio a los intereses de quien lo alega y demostrar, cómo el  rehacer lo actuado, repararía el agravio.   

Siendo  suficiente  la sola carencia en la  escogencia  de  la  ruta de impugnación para el rechazo de la demanda, advierte  la  Sala,  que  adicional  a  ello, el censor tampoco cumplió con la carga para  enseñarle  a  la Sala, qué lesión sufrieron las garantías de la inculpada al  haber  sido excluida del reproche por un delito, cuando por el contrario, el que  se  dispusiera  la  pérdida  de  la  facultad de persecución del Estado por el  transcurso  del  tiempo de ese punible, la eximió de ser llamado a responder en  juicio  criminal por éste. Por ello, debía demostrar, en qué le beneficiaría  punitivamente corregir la hipotética irregularidad denunciada.   

La censura propuesta de esa manera se torna  absolutamente  insustancial,  carente  de  idoneidad  material, que conduce a la  necesaria inadmisión del libelo de sustentación.   

Por   último,   dado  el  principio  de  limitación  y  carácter  rogado  de  la  casación,  no  le es dable a la Sala  superar  o  corregir  los  defectos  de  la  demanda,  adicional  a  que  de  la  indispensable  revisión  del expediente no se observa la vulneración de alguna  garantía  fundamental,  que amerite el ejercicio de las facultades oficiosas de  la  Sala  en los términos del artículo 216 del Código de Procedimiento Penal,  Ley 600 de 2000, motivo por el cual el libelo se rechazará.   

5.-  De  otro  lado,  como  la parte civil  presentó                   escrito10  para  dimitir de la acción  de  esa  naturaleza, encuentra la Sala que conforme al artículo 342 del Código  de  Procedimiento  Civil,  que  establece,  entre  otros  aspectos, que se puede  desistir  de  la demanda mientras no se haya pronunciado sentencia que ponga fin  al  proceso,  se  torna  viable  el  pedimento,  motivo  por  el  cual  así  se  declarará.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

1.  ADMITIR el desistimiento de la demanda  de   parte   civil  presentado  por  el  apoderado  de  ésta.  En  consecuencia  levántense  las  medidas  cautelares  que  se  hayan  impuesto  con  ocasión a  ella.   

2.  RECHAZAR  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  MARÍA  NELCY SERNA DE HERRERA, conforme a lo  expuesto en la parte motiva.   

3.  Contra  la  presente  providencia  no  procede recurso alguno.   

Cópiese,  notifíquese,  devuélvase  al  Tribunal de origen y cúmplase.   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                                    JOSÉ  LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO                                            SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                                 MARÍA DEL  ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

                 Permiso   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                                                                               JULIO       ENRIQUE      SOCHA  SALAMANCA   

                                                     

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria.   

    

1  En  idénticas     condiciones    también    fue    condenada    TERESA    ÁLVAREZ  CAMPILLO.   

2  Cuaderno No. 1, folio 181.   

3  Cuaderno No. 1, folio 188.   

4  Cuaderno No. 2, folio 10.   

5  Cuaderno No. 2, folios 35, 70 y 76.   

6  Cuaderno No. 2, folio 113.   

7  Cuaderno No. 3, folio 3.   

8  Cuaderno No. 6, folio 51.   

9  “Artículo  213. Calificación de la demanda. Si el  demandante  carece  de  interés  o  la  demanda  no  reúne  los  requisitos se  inadmitirá  y  se  devolverá  el  expediente  al  despacho  de origen. En caso  contrario  se  surtirá  traslado  al  Procurador  delegado  en  lo penal por un  término    de    veinte    (20)   días   para   que   obligatoriamente   emita  concepto.”   

10 El  desistimiento  tiene  constancia  de  presentación  ante  el  Notario  5°  del  Círculo  de  Bogotá  en el que se hace reconocimiento de firma y contenido del  escrito.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *