34762(15-09-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 34762  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta Nº 293  

Bogotá D.C., quince (15) de septiembre de dos  mil diez (2010)   

V I S T O S  

La Sala resuelve la admisibilidad del recurso  de  casación  interpuesto  por  el  defensor  de  Luis  Ramón   Sánchez  Sanguino  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida  por  el  Tribunal Superior de Cartagena, el 16 de  diciembre  de  2009, mediante la cual confirmó la dictada por el Juzgado Único  Penal  del Circuito Especializado de la misma ciudad, el 31 de agosto de 2006; y  lo  condenó  a  las  penas  principales de 40 años de prisión y multa de 9000  salarios   mínimos   legales   mensuales   vigentes   y   a   la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el   lapso de 20 años, como coautor de las conductas punibles de homicidio  agravado y secuestro extorsivo.   

H E C H O S  

El  juzgador  de  segunda   instancia   los   sintetizó   de   la  siguiente   manera:   

“…La génesis del presente asunto data de  la  denuncia  formulada  por  la  señora  NAVIS  MARELYS MERCADO, el día 18 de  octubre  de  2002,  la  cual  puso en conocimiento a la Unidad Investigativa del  GAULA,   que   su   esposo   HERNÁN  SOTELO  fue  contactado  por  ‘MUNIVE’,  para  un negocio con ARNOLD, quien a  su  vez  contactó con ‘JUAN  CARLOS’ con quién sostuvo  una  cita  en  los ejecutivos, para un presunto negocio con cerámica, afirmando  la necesidad de ir hasta Sincelejo.   

“El  17  de  octubre  de  2002, acuerdan el  encuentro  en  la  bomba  Terpel ubicada cerca al terminal de transporte a donde  salió  el  señor  HERNÁN  SOTELO  junto  con  un amigo taxista y es observado  cuando     se    encuentra    con    ‘JUAN  CARLOS’,  recibiendo  ese  mismo  día  a  las  11 AM una llamada a su celular en donde le  comunican  que  era  el  comandante  de  las  autodefensas  y  que  tenían  que  conseguirle  $50.000.000.00  millones de pesos en 24 horas, pasando su esposo al  teléfono quién le comentó que se hallaba en peligro.   

“Dentro  de  la  investigación  se  logró  establecer  que SOTELO JIMÉNEZ había estafado a LUIS SÁNCHEZ SANGUINO en suma  equivalente  a  veinticinco  millones  de pesos ($25.000.000,00), situación que  había  sido conocida por ARATA y VILORIA, dedicándose el primero en mención a  dar  con  el  paradero  de  SOTELO,  toda vez que eran amigos de tiempo atrás y  quien  colaboró  a  SÁNCHEZ  SANGUINO presentando a VILORIA con aquél para la  realización  de  un negocio de falsificación de billetes para duplicar la suma  de  diez  millones  de  pesos  ($10.000.000,oo).  Que  para  tal  fin  acordaron  encontrarse  en  la  bomba  de  Terpel  ubicada  a  la  entrada  del Terminal de  Transportes  en  esta ciudad, lugar en donde VILORIA MARTÍNEZ recogió a SOTELO  JIMÉNEZ  quien  se  hacia acompañar de EDWIN LEYVA ZAMBRANO, persona ésta que  conducía  el taxi en que se desplazaban, siendo conducidos a una finca en donde  se  haría  el  supuesto  negocio;  siendo  allí  recibidos  por  LUIS SÁNCHEZ  SANGUINO,  en  compañía  de  otras  dos personas, que se encontraban armadas y  quienes  informaron  a  los empleados de la finca que estaban autorizados por el  dueño  del  inmueble  ‘el  Pocho’ para llevar allí a  los   señores  en  mención,  procediendo  a  amarrarlos,  despojarlos  de  sus  documentos  y  llevarlos hasta el monte. Que transcurridos ocho (8) días y ante  la  imposibilidad  de lograr el rescate dinerario solicitado, les ocasionaron la  muerte, mutilándolos e incinerándolos”.   

A N T E C E D E N T E S  

1. Por los anteriores hechos, la fiscalía, el  12  de  marzo  de 2004, acusó, entre otros, a Luis Ramón Sánchez Sanguino por  las  conductas  punibles  de homicidio agravado y secuestro extorsivo, decisión  que fue confirmada el 14 de mayo de 2004.   

2. La etapa del juicio la tramitó el Juzgado  Único  Penal  del Circuito Especializado de Cartagena, el 31 de agosto de 2006,  que  condenó,  entre  otros,  a  Luis  Ramón  Sánchez  Sanguino  a  las penas  principales  de  40  años de prisión y multa de 9000 salarios mínimos legales  mensuales  vigentes  y  a  la  accesoria de inhabilitación para el ejercicio de  derechos  y  funciones públicas por el  lapso de 20 años, como coautor de  las conductas punibles de homicidio agravado y secuestro extorsivo.   

3.  Apelado  el  fallo  por  el  defensor, el  Tribunal  Superior  de  Cartagena,  el  16  de  diciembre de 2009, lo confirmó.   

Contra  la anterior decisión, el defensor de  Sánchez Sanguino interpuso recurso de casación.   

L  A      D  E  M  A  N D  A   D E   C A S A C I Ó N   

El defensor del acusado, con base en la causal  primera  según  la  sistemática  reglada  en  la  Ley  600 de 2000, anuncia la  postulación  de  un  único  cargo  contra  la  sentencia de segunda instancia,  así:   

Único cargo  

Acusa al Tribunal de haber violado, de manera  indirecta,  la  ley sustancial por error de hecho por falso juicio de identidad.   

Después de informar en qué consiste el falso  juicio   de   identidad,   sostiene   que  la  prueba  allegada  al  proceso  se  desnaturalizó  en  el  fallo, en especial la historia clínica del Hospital San  Juan  de  Dios  de Magangué, puesto que de la misma se habría concluido que su  representado   no   pudo  ser  el  autor  de  los  hechos  por  los  cuales  fue  condenado.   

Sostiene   que   el  mérito  dado  por  el  sentenciador   a   esta   prueba   vulnera   la   regla   de   la   experiencia  (sic),  según  la  cual, una  misma  persona  no  puede  estar en dos eventos al mismo tiempo, “ni  siquiera cuando el espacio entre los puntos es cercano, toda vez  que  la  ubicuidad  no está dentro de los dotes que la experiencia indica a los  seres humanos”.   

De  tal manera que no comparte la conclusión  probatoria  del  Tribunal  consistente  en  que  el  documento  que contenía la  historia  clínica  no  era  creíble,  en  la  medida en que las condiciones de  legalidad  y  veracidad no fueron enervadas y, por el contrario, evidenciaban la  no       responsabilidad       de       Sánchez       Sanguino      en      los  hechos.        

En  consecuencia,  pide  a  la Corte casar la  sentencia impugnada.   

CONSIDERACIONES    DE    LA   CORTE   

1.  Recuérdese que la demanda con la cual se  pretende  la  casación  de la sentencia debe ser un escrito lógico tendiente a  demostrar  el  yerro denunciado, razón por la cual debe contener la causal, sus  fundamentos  jurídicos  y,  por  supuesto, evidenciar la trascendencia frente a  las plurales decisiones adoptadas en el fallo.   

Como   quiera   que   esta   impugnación  extraordinaria  es  de naturaleza rogada, al libelista le compete que indique en  qué  consistió  el  yerro  y cómo el mismo incidió en el resultado final del  proceso.   

Ahora  bien,  en  cuanto  a  la  infracción  indirecta  de  la ley sustancial motivo de la causal primera de casación según  la  sistemática  de  la Ley 600 de 2000, el yerro que se le señala al juzgador  ocurre  de  manera  mediata,  es  decir,  en la elaboración del juicio de hecho  derivado  de  errores  en  la  apreciación  de  la  prueba,  falencia que se ve  reflejada en la aplicación del derecho.   

En  el plano de la postulación el demandante  debe  enseñar  a  la  Corte en qué consistió el error en la estimación de la  prueba,  es  decir,  si fue de hecho o de derecho, como también el falso juicio  que  lo  determinó, esto es, si de existencia, identidad, raciocinio, legalidad  o  convicción.  Y, por último, debe evidenciar cómo el mentado vicio incidió  en  la aplicación del derecho, en la medida en que se seleccionó una norma que  no  era  la  llamada  a gobernar el asunto o, se excluyó otra que sí resolvía  todos los extremos de la relación jurídico procesal.   

En  consecuencia, si la demanda no cumple con  los  anteriores  parámetros de lógica y debida fundamentación, la decisión a  adoptar es la inadmisión de la misma.   

2.  La  Sala  advierte  que  el  único cargo  presentado  por  el libelista contra la sentencia de segunda instancia no reúne  los requisitos de claridad y precisión. Veamos:   

En lo atinente al cargo que el censor postula  por  la  vía de la infracción indirecta de la ley sustancial  derivado de  error      de      hecho      por      falso      juicio     de     identidad,  el  casacionista  en  vez  de  señalar  a  la  Corte en qué consistió la distorsiones del contenido objetivo  de  la  prueba  al  punto que se concluyó en una verdad que no se infiere de su  texto,  procede  a  criticar  al juzgador por no haber dado crédito que para la  época   de   los   hechos   el   procesado   Sánchez  Sanguino  se  encontraba  enfermo.   

De  tal manera resulta fácil advertir que la  inconformidad  del  censor  no radica en la tergiversación de la prueba sino en  el  valor  que  el  juzgador  le  otorgó  a la historia clínica, disparidad de  criterios  que,  como se sabe, no constituye yerro para ser postulado en sede de  casación.   

De  otro  lado,  en cuanto a la posible   violación  del  principio  de  la  lógica  de  no  contradicción  y  no de la  experiencia  como  lo señala el libelista, vale aclararle que los juzgadores de  instancia  dieron  las  razones  de  orden  probatorio para no dar crédito a lo  consignado en la historia clínica.   

Además, de los pocos argumentos expuestos por  el  libelista  no se evidencia que efectivamente el sentenciador incurrió en el  yerro  de  apreciacion  probatoria  denunciado,  en  la  medida  en  que toda la  inconformidad radica en el mérito dado a la prueba.   

De manera que el libelista desconoce que esta  impugnación  extraordinaria  no es una tercera instancia y que tampoco se trata  de  un  recurso  concebido  para  oponerse  al  grado de credibilidad dado a las  probanzas  en  el  fallo, máxime cuando la sentencia llega amparada a esta sede  por  la  doble  presunción  de  acierto y legalidad, es decir, los hechos y las  pruebas  fueron  correctamente  valoradas,  y el derecho estrictamente aplicado,  presunciones  que  sólo se derrumban a través de las causales y demostrando la  trascendencia   del   vicio   frente   a   las   conclusiones  adoptadas  en  el  fallo.   

Como quiera que esa discrepancia de criterios  no  constituye  fundamento  para  ser  postulado  en  casación  a  menos que se  demuestre  que se trastocaron las reglas que informan a la sana crítica, evento  que aquí no ocurrió, se impone la inadmisión del libelo.    

Por  último, se advierte que del estudio del  proceso  no  se  vislumbra  violación de derechos fundamentales o garantías de  los  sujetos  procesales  que  determine el ejercicio de la facultad oficiosa de  índole  legal  que  al  respecto  le  asiste  a la Sala en punto de asegurar su  salvaguarda.   

En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

INADMITIR   la  demanda  de  casación  presentada  a  nombre  de  Luis  Ramón  Sánchez  Sanguino,  por   lo   anotado   en   la   motivación   de  este  proveído.     

Contra  esta  decisión  no  procede  ningún  recurso.   

Comuníquese,    notifíquese     y  cúmplase.   

MARIA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                          SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                                        AUGUSTO  J. IBAÑEZ GUZMÁN            

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                          YESID     RAMÍREZ     BASTIDAS                         

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                                          JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

                                                                                                                                    

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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