33879(14-04-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.° 33879  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Aprobado Acta No. 114.  

Bogotá,  D.C.,  catorce de abril de dos mil  diez.   

VISTOS  

Se  pronuncia  la  Corte sobre el recurso de  queja   interpuesto   por   el   defensor   de   los   procesados   LUZ  CLEMENCIA   ESCOBAR  DE PULIDO y  LUIS ADRIÁN PULIDO ESCOBAR,  contra  el auto proferido por la Sala Penal del Distrito Judicial de Bucaramanga  el  4  de  marzo  de  2010,  por  medio  del cual rechazó, por improcedente, el  recurso  de  apelación  que presentó contra el proveído del 17 de febrero del  presente  año,  por  el  que la citada Sala les negó la libertad provisional a  sus asistidos.   

ANTECEDENTES  

De  las copias allegadas a este trámite, se  determinan los siguientes aspectos:   

1. En su condición de representantes legales  de   la   Sociedad   Corredora   del   Caribe   (CORCARIBE   S.A.)  LUZ  CLEMENCIA   ESCOBAR  DE PULIDO y  LUIS  ADRIÁN PULIDO ESCOBAR  destinaron  alrededor  de ocho mil millones de pesos que les había entregado la  Empresa  de  Telecomunicaciones  de Bucaramanga S.A. E.S.P. (Telebucaramanga) en  negociaciones   por  fuera  de  los  términos  pactados,  los  que  se  habían  concretado  en  la  realización de operaciones bursátiles en la Bolsa Nacional  Agropecuaria.   

El  dinero fue comprometido por ESCOBAR   DE   PULIDO   y   PULIDO  ESCOBAR, en un supuesto corretaje  financiero  que  se celebró sin respaldo de la Bolsa Nacional Agropecuaria, sin  certificados   de  la  correspondiente  cámara  de  compensación   y  sin  seguros,  lo  que originó la pérdida de los valores que la empresa oficial les  había confiado para la inversión.   

2. Por esos hechos, el Juzgado Segundo Penal  del   Circuito   de   Bucaramanga   condenó,   entre   otros,   a  LUZ  CLEMENCIA   ESCOBAR  DE PULIDO y  LUIS  ADRIÁN PULIDO ESCOBAR  a  la  pena  principal  de  8  años  de  prisión y multa de $9.923’890.501;   inhabilitación   en   el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el mismo lapso de la sanción  privativa  de  la  libertad;  y  les  impuso  la  obligación  de  cancelar  los  perjuicios        materiales        valorados        en       $8.936’065.735, pues, los declaró penalmente  responsables,  a  título  de intervinientes, de la conducta punible de peculado  por apropiación.   

3. La sentencia fue recurrida en apelación.  En  curso de la segunda instancia, el defensor de LUIS  ADRIÁN   PULIDO   ESCOBAR,   solicitó  la  libertad  provisional  de su asistido, de conformidad con lo previsto en el artículo 365,  numeral  2°,  inciso  segundo,  de  la ley 600 de 2000, por considerar que a su  favor  se  reunían  las  exigencias  previstas  en  el artículo 64 del Código  Penal.   

4.  Mediante  auto  del  1° de diciembre de  2009,  una de las Salas de Decisión Penal del Tribunal Superior de Bucaramanga,  a  la  que  por  competencia se le asignó el conocimiento en segunda instancia,  negó  el  pretendido  beneficio,  al  considerar  que  el  procesado  no había  cumplido  las  dos terceras partes de la condena, de acuerdo con las previsiones  consagradas  en  el  artículo 64 del Código Penal, modificado por el artículo  5°  de  la  Ley 890 de 2004, pues hasta el momento había purgado 47 meses y 14  días de los 96 meses de prisión impuestos.   

5. Contra la providencia del 1° de diciembre  de  2009, se alzó el defensor interponiendo el recurso de apelación, al tiempo  que  solicitaba  la  libertad para sus dos representados, es decir, LUZ  CLEMENCIA   ESCOBAR  DE PULIDO y  LUIS     ADRIÁN     PULIDO    ESCOBAR.   

6.  El  Juez  Colegiado se pronunció, entre  otros,  mediante  autos  del  17 de febrero de 2010 y 4 de marzo del mismo año.   

En  esta  última  decisión,  además  de  ratificar  que  no  había  lugar  al  beneficio  de la libertad provisional, en  atención  a  que  los procesados no habían cumplido las dos terceras partes de  la  condena,  no  habían  cancelado el valor de los perjuicios ni reparado a la  víctima,   también   negó,   por  improcedente,  el  recurso  de  apelación,  argumentando,  con  apoyo  en  una  decisión  de  esta Corporación1 que en el caso  la  Sala  de  Decisión  había  actuado  como  juez  de segunda instancia en el  trámite  propio  de  la  apelación,  sin  que  ello  pudiera significar que la  resolución  de asuntos diferentes la convirtieran en juez de primera instancia.  Además,   porque   la   Corte   Suprema   de   Justicia   no  era  una  tercera  instancia.   

7. Contra esta decisión, el defensor de los  procesados  presentó  el  recurso  de  queja,  solicitando,  a  la  vez, que se  expidieran copias de las siguientes piezas procesales:   

7.1.  La  providencia  del  17 de febrero de  2010, por la cual se denegó la libertad.   

7.2. La totalidad de las peticiones elevadas  por la defensa desde el 1 de diciembre de 2010.   

7.3.  Las  constancias  de  notificaciones y  sellos  de notificación de las providencias de fecha 1 de diciembre de 2009, 17  de febrero de 2010 y 4 de marzo de 2010.   

7.4.          “…copia  integral  de  lo  actuado  a  partir  del 1 de diciembre de 2009, con anversos y  reversos,  como en derecho corresponde.”   

Al recurso de queja, por orden del Tribunal,  se  allegaron  copias de los autos proferidos en la actuación durante los días  1° de diciembre de 2009, 17 de febrero y 4 de marzo de 2010.   

8.  Mediante  escrito,  en  el  que  afirma  sustentar  de  forma  anticipada  el  recurso  de  queja,  el  defensor  de  los  procesados,  señaló  que  contra  las  providencias  por las que fue negado el  derecho  a  la libertad, procede el recurso de apelación, especie de alzada que  –asegura–  oportunamente  formuló  contra  la  providencia del 1° de diciembre de 2009.   

“El  artículo  195  del  C.P.P., prevé que cuando el funcionario de primera instancia deniegue  el  recurso  de  apelación, el recurrente podrá interponer el de queja, dentro  del término de ejecutoria de la decisión que deniega el recurso.   

En este caso, la defensa considera que es un  acto  reprochable  desde  todo punto de vista que el Tribunal, además de tardar  más  de  lo  indicado  en  notificar a mis defendidos, deniegue porque sí, sin  argumento  alguno,  el  derecho  legítimo  a  que un Ad-quem, con mayor rigor y  criterio,  revise  sus  decisiones.  Eso  no  es  correcto y atenta frontalmente  contra  los  más  elementales  derechos humanos. El pacto de San José de Costa  Rica  (Convención  Americana  de Derechos Humanos, la Declaración Universal de  Derechos  Humanos,  el  Tratado  de  Roma  y  todos los catálogos normativos de  derechos  humanos,  han  declarado  que  el acceso a la segunda instancia, es un  derecho  legítimo de todo ser humano. Colombia no es ajena a estos tratados que  están por encima de nuestra legislación interna.   

2.  El  Honorable  Tribunal  Superior  de  Bucaramanga,   está  impidiendo  que  (sic)  Superior  Jerárquico  revise  sus  pronunciamientos   acerca  de  la  libertad  de  mis  defendidos.  (…)”   

Por  lo  demás,  el recurrente se limitó a  repasar  los  argumentos  que  le  sirvieron de fundamento para solicitar en las  reseñadas   oportunidades,   la   libertad   provisional   de  sus  defendidos.   

Pide,  que a este recurso se le “imprima        el       impulso  correspondiente.”   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

De  acuerdo a lo establecido en el artículo  195  del  Código  de  Procedimiento  Penal de 2000, el recurso de queja procede  cuando    el    funcionario    de    primera    instancia    deniegue    el   de  apelación.   

La finalidad del recurso de queja, entonces,  tiene          dicho         la         Sala2,  es  la  de  obtener  que  el  superior  funcional conceda la apelación formulada en contra de una providencia  cuando  la impugnación ha sido despachada desfavorablemente por el A  quo, desde luego, contra una decisión  susceptible de ser atacada mediante el ejercicio de este recurso.   

Dos  fueron  los argumentos que presentó el  Tribunal  de  Bucaramanga  para  negar  el  recurso  de apelación que se había  interpuesto  contra  la  providencia  del  1  de  diciembre  de 2009, por la que  resolvió negarle la libertad provisional a los procesados:   

1.  La Sala de Decisión había actuado como  juez  de  segunda instancia en el trámite propio de la apelación, sin que ello  pudiera  significar  que la resolución de asuntos diferentes la convirtieran en  juez de primera instancia.   

2.  La  Corte  Suprema de Justicia no es una  tercera instancia.   

Así  las  cosas, el recurso de queja debía  orientarse  a controvertir esas premisas, pues, sobre el deber que le incumbe al  impugnante  de  sustentar el recurso de queja y la incidencia de una omisión en  tal sentido, la Sala ha dicho lo siguiente:   

“Presupuesto  necesario  para  que  el  recurso  de queja pueda ser estudiado es que el sujeto  procesal  que  lo  ha interpuesto lo sustente, exigencia que debe cumplirse ante  el  funcionario  encargado  de resolverlo dentro  de  los  tres  días siguientes a la fecha de recibo de las  copias,  según  se  desprende  del contenido del artículo 197 de la ley 600 de  2000,     o     en     el     momento     de    su  interposición,  según ha sido admitido por la Corte  en           doctrina         reiterada3. Si  no  se  sustenta  en  las  oportunidades  indicadas, debe desecharse  4. (Se destaca)   

Para  que un recurso de queja pueda tenerse  por  sustentado,  no  basta  la  presentación  de  un  escrito  cualquiera.  Es  indispensable  que  los  argumentos  que  se aduzcan estén relacionados con los  fines  o  propósitos que se buscan a través del mismo, que en síntesis pueden  resumirse  en  dos,  (1) que el superior revise si el recurso de apelación o de  casación  fue  correcta  o  incorrectamente  denegado,  y  (2)  que  ordene  su  concesión si el inferior se equivocó al negarlo.    

Siendo   ello   así,   el   escrito   de  sustentación   o   fundamentación   de  este  recurso  debe  indefectiblemente  encaminarse  a demostrar que la decisión que se impugna es equivocada, y que lo  procedente  era optar por el otorgamiento del recurso de apelación o casación,  según   el   caso.”5   

En  este  caso específico, el recurrente no  informó  los  motivos  de  desacuerdo,  aparte  de  limitarse  a  manifestar su  inconformidad       por       considerar       que      contra      “…las  providencias   por  las  cuáles  (sic)  se     deniega    la    libertad,    procede    el    recurso    de  apelación.”;     o     que    negar    la    alzada    vertical    “…es  un  acto      reprochable      desde     todo     punto     de     vista…”,  aserciones  que de ninguna manera se ajustan al deber de precisar los motivos de  inconformidad,  mismos  que,  se  itera,  debían  orientarse a demostrar que el  Tribunal  Superior  de  Bucaramanga,  en este caso, estaba actuando como Juez de  primera  instancia  y  que  en  tal  evento  la Corte Suprema de Justicia debía  conocer   de   la   apelación  en  segunda  instancia,  por  ser  el  Superior.   

La solución que debe imponerse ante la falta  de  razones  encaminadas  a justificar la procedencia del recurso de apelación,  conllevaría  necesariamente  a  desechar  el  recurso,  de  acuerdo  con lo que  señala  el  inciso  tercero  del  artículo  197 de la Ley 600 de 2000, porque,  entre  otras  razones,  para que proceda la alzada es necesario que el motivo de  inconformidad     con     la     decisión     recurrida    esté    debidamente  sustentado.   

El  cumplimiento  de este requisito no puede  obviarse,  porque  la explicación de la inconformidad con la decisión atacada,  es  precisamente la que determina los aspectos sobre los que el superior podría  pronunciarse.   

La omisión que viene de señalarse, no puede  suplirse  con la presentación de los argumentos con los que pretende que se les  conceda  la  libertad  a sus defendidos, porque lo que se solicita a través del  recurso  de  queja  es la concesión del recurso de apelación. En consecuencia,  debió  precisar  el  impugnante  cuáles fueron los errores en que incurrió el  Tribunal  Superior  de  Bucaramanga  en  el  auto  del  4  de  marzo de 2010, en  relación   con   el   recurso   de   apelación   que  negó  por  considerarlo  improcedente.    

Ahora  bien,  si  en gracia de discusión se  admitiera  que  el  defensor  de  LUZ CLEMENCIA   ESCOBAR  DE  PULIDO  y  LUIS  ADRIÁN  PULIDO  ESCOBAR sí sustentó en debida forma  el  recurso  de  queja  –lo  que,  como  ya  se  dijo,  no  ocurrió–  sería  necesario analizar si la providencia por la que se denegó  la  apelación  fue  despachada  en  primera  instancia  y  contra esa decisión  procedía la impugnación.   

El  recurso de apelación de conformidad con  la  preceptiva  del  artículo  191 ibídem, procede contra las sentencias y las  decisiones interlocutorias de primera instancia.   

Desde  esa  perspectiva, el recurso de queja  previsto  en  el  artículo  195  del  Código  de Procedimiento Penal, procede:  “Cuando el funcionario de  primera    instancia    deniegue    el    recurso    de   apelación…”, empero,  el presente caso dista en mucho de la preceptiva anterior.   

En efecto, es fácil advertir que si bien el  pronunciamiento  del  1°  de diciembre de 2009, proferido por la Sala Penal del  Tribunal  Superior  de  Bucaramanga,  se  hizo cuando el proceso que se adelanta  contra     LUZ    CLEMENCIA     ESCOBAR    DE  PULIDO y LUIS ADRIÁN PULIDO  ESCOBAR se encontraba en esa Corporación surtiendo el  recurso  de  apelación  de  la  sentencia  condenatoria  proferida  en  primera  instancia  por  el  Juzgado  Segundo  Penal  del Circuito de aquella ciudad, tal  circunstancia  no significa que las decisiones que se adoptaron en relación con  la  libertad  provisional  de  los  procesados,  se  conviertan en decisiones de  primera  instancia,  por  el  hecho  de  ser  la primera vez que lo hace el Juez  Colegiado y, por ende, susceptibles de recurrirse en apelación.   

De   esa   forma,   resulta   evidente  la  improcedencia  del  recurso de apelación contra los autos dictados, sobre temas  diversos   al   objeto   de   la  apelación,  por  el  funcionario  de  segunda  instancia.   

En  síntesis,  las  normas  que  regulan el  recurso   de  queja  establecen  que:  (i)  Debe  recurrirse  en apelación una providencia dictada en primera  instancia;    (ii)    la  providencia  debe  ser  susceptible  de  impugnación  mediante  el  recurso  de  apelación;   y,   (iii)  el  recurso  de  apelación  debe  haberse  denegado  por  el funcionario de primera  instancia.   

El   fundamento  está  consagrado  en  el     artículo 191 de la Ley 600 de 2000, que prevé: “Salvo  disposición  en contrario, el  recurso   de   apelación   procede  contra  la  sentencia  y  las  providencias  interlocutorias  de  primera instancia.”6   

El  recurso de apelación puede interponerse  hasta  antes  de  que  las providencias queden ejecutoriadas. Empero, las que se  dictan  en  segunda  instancia, entre otras, quedan en firme el día en que sean  suscritas  por el funcionario correspondiente.  Esa la razón por la que no  es   procedente  apelar  las  decisiones  dictadas  por  el  Ad  quem.  Es  que,  precisamente  el  funcionario  de  segunda  instancia  conoce  de  la apelación  interpuesta contra la providencia de primer grado.   

Así  las  cosas,  conceder  un  recurso de  queja,  por  haberse negado la apelación a una decisión emitida por la segunda  instancia,  es  propiciar   una  tercera instancia ordinaria inexistente en  nuestro ordenamiento jurídico.   

Esta  Corporación  se  pronunció  en  ese  sentido,    al    resolver    un   recurso   de   queja,   en   los   siguientes  términos:   

“…Al  estar  actuando  el Tribunal como  Juez  de  segunda instancia, en tanto que asumió el conocimiento del asunto por  virtud  del  recurso  de  apelación  interpuesto  en contra del fallo de primer  grado,  las  decisiones adoptadas en relación con temas diversos a aquellos que  fueron  objeto  de la impugnación, no se convierten, por el hecho de constituir  el  primer  pronunciamiento  en  el proceso o la primera vez que lo hace el Juez  colegiado,   en   determinaciones  de  primera  instancia  susceptibles  de  ser  recurridas  en  apelación  para  que  el superior funcional de quien las dictó  –para   el   caso   la  Corte–  pueda  entrar  a  revisarlas.  La  instancia  que  corresponde  ejercer  a  cada  autoridad  está  previamente  definida  en la ley, y por ello es siempre la misma. Su naturaleza,  entonces,  depende del grado de jurisdicción que en cada caso le corresponde al  funcionario  que  emite  el pronunciamiento, y no del número de veces que en el  proceso      se      hayan      dictado     decisiones     sobre     determinado  planteamiento.   

Pretender  lo  contrario, es desconocer el  ámbito  de  competencia  de  cada uno de los funcionarios que intervienen en el  proceso,  y  desde luego, que la propia ley procesal sólo prevé dos instancias  que es lo que garantiza la Constitución.   

(…)  

Cuando el funcionario de segunda instancia  se  pronuncia  sobre el objeto de la apelación no significa que por segunda vez  haya  una  decisión  en  relación  a lo debatido. En ese evento, conocerá por  primera    vez,    pero    en    segunda   instancia,   del   tema   objeto   de  discusión.”7   

En  el  caso  concreto,  la  Sala Penal del  Tribunal  Superior  de  Bucaramanga  despachó  negativamente  la  solicitud  de  libertad  provisional.  La  providencia  fue  proferida  en  segunda instancia y  quedó  ejecutoriada  al  ser  suscrita  por  el  Juez Colegiado. Contra ella no  procedía  el  recurso  de  apelación  ni ninguno otro. En este caso es la ley,  concretamente  el  artículo  191  de  la  Ley  600 de 2000, la que determina la  impertinencia  de  la  impugnación, y no el error o el capricho del funcionario  judicial.   

En consecuencia, por haber actuado como Juez  de  segunda  instancia,  la  Sala  de  Decisión  Penal del Tribunal Superior de  Bucaramanga, debió denegar el recurso de queja.   

Siendo evidente, entonces, la improcedencia  del  recurso  de  queja,  la  Sala  se  abstendrá  de  desatarlo  por  falta de  competencia  funcional y devolverá la actuación al Tribunal de origen para que  allí retome su curso procesal.   

En  mérito  de  lo  expuesto, LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

1.   DENEGAR  el  recurso  de  queja  interpuesto por el defensor de  LUZ  CLEMENCIA   ESCOBAR  DE  PULIDO     y     LUIS     ADRIÁN     PULIDO  ESCOBAR,  contra el auto proferido el 4  de marzo  de  2010  por  la  Sala  Penal del Tribunal Superior de Bucaramanga, mediante el  cual  se  abstuvo  de  conceder  el  recurso  apelación  interpuesto  contra la  providencia  dictada  el  1°  de  diciembre  de  2009,  que denegó la libertad  provisional de los procesados.   

2.  Devolver  la  actuación al Tribunal de  origen.   

Contra  la  presente  decisión  no procede  recurso alguno.   

Cópiese    y    cúmplase.   

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Comisión de servicio  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                            SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                                                                AUGUSTO   J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN   

JORGE       LUÍS       QUINTERO  MILANES                     YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                     JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1   

2 Auto  del 30 de mayo de 2006, Rad. 25.946.   

3  Cfr.  Recurso  de  hecho  18468  de 6 de diciembre de  2001, entre otras decisiones.   

4  Inciso  tercero  del  artículo  197 de la ley 600 de  2000.   

5  Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,  auto del 15 de noviembre de 2005, radicación No. 24248.   

6 En el  mismo   sentido  artículos  350  y  351  del  Código  de  Procedimiento  Civil   

7 Sala  De  Casación  Penal.  Recurso  de  Queja.  24  de  noviembre  de  2005. Proceso  24.580.     

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