32888(11-11-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 32888  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado ponente:  

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS   

                                    Aprobada Acta N° 353   

Bogotá,  D.  C., noviembre once (11) de dos  mil nueve (2009).   

VISTOS:  

Procede   la  Sala  a  resolver  sobre  la  admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor del  procesado  Hernán  Restrepo  González,  condenado  en fallos proferidos por el  Juzgado  Sexto  Penal  del Circuito de Cali y el Juzgado Tercero Penal Municipal  de  Descongestión  de esa ciudad, como autor responsable del delito de lesiones  personales.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL:  

1.-  Los  primeros  fueron consignados en el  fallo impugnado de la siguiente manera:   

Enseña el paginario que en la madrugada del  26  de  enero  de  2003,  el  señor  Rodolfo  Cabezas  fue  herido con elemento  cortopunzante  en  la  región pectoral izquierda por el señor Hernán Restrepo  González  cuando en compañía de otros amigos departían jugando dominó en un  establecimiento  comercial  ubicado  en  el  sector  Los  Conquistadores,  donde  residen,  habiéndose  suscitado  previo  al enfrentamiento una discusión entre  ellos.   

De  acuerdo con el cuarto reconocimiento del  médico  legista,  visible  a  folio  70  al  ofendido  le fue diagnosticada una  incapacidad  definitiva de treinta y cinco (35) días, siendo tres las secuelas:  deformidad  física  de carácter permanente, perturbación funcional en miembro  superior   izquierdo   y   perturbación   del   órgano  del  sistema  nervioso  periférico, las dos últimas de carácter transitorio.   

2.- Abierta la correspondiente investigación  y  vinculado  al  proceso mediante indagatoria Hernán Restrepo González, el 29  de  octubre  de 2004 la Fiscalía Cuarta Local se abstuvo de imponerle medida de  aseguramiento,  y  el  29 de enero de 2005 profirió en su contra resolución de  acusación  por  el  delito  de  lesiones  personales,  providencia  que  logró  ejecutoria el 21 de febrero de 2005.   

3.-  Correspondió al Juzgado Diecinueve        Penal  Municipal de Cali adelantar el juicio y  celebrar  la  audiencia   de  juzgamiento.  Por  disposición del Acuerdo PSAA084880 de junio 11 de 2008 del  Consejo  Superior  de la Judicatura se remitió la actuación al Juzgado Tercero  Penal  Municipal  de  Descongestión de esa ciudad, despacho que el 13 de agosto  de  2008  condenó  a  Restrepo González  a  las  penas  de  veinticuatro  (24)  meses  de  prisión, multa  equivalente  a  veintiséis  (26)  salarios mínimos legales mensuales vigentes,  inhabilitación  de derechos y funciones públicas por un periodo igual al de la  sanción  principal,  al  pago de cuatro millones trescientos treinta y ocho mil  novecientos  treinta  pesos  ($4.338.930.oo)  y  le  concedió  el  subrogado  de la suspensión condicional  de  la ejecución de la pena como autor del delito de lesiones personales de los  artículos  111,  112  inciso 2º, 113 inciso 2º y 114 inciso 1º de la ley 599  de 2000.   

4.-  La providencia anterior fue recurrida y  el  22  de  mayo  de 2009 el Juzgado Sexto Penal del Circuito de Cali confirmó,  mediante  fallo  objeto  del recurso extraordinario de casación interpuesto por  el defensor del acusado.   

LA DEMANDA:  

El  demandante  bajo el amparo de la causal  primera,  cuerpo  segundo,  del  artículo  207 de la Ley 600 de 2000 formula un  cargo único, así:   

Acusó  la  sentencia  de  segundo  grado de  incurrir  en  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial  por error de hecho  derivado de falso raciocinio.   

Manifestó    que    el    ad  quem  distorsionó  y  tergiversó el  “cúmulo  probatorio”  y  desconoció que los medios de prueba indicaban que  Restrepo  González  obró  en  legítima  defensa  de  la agresión injusta que  provino de Rodolfo Cabezas.   

Adujo  que  la  segunda  instancia  otorgó  credibilidad  al  testimonio  de  María Yaneth Palacios, Óscar Aguilar Ortíz,  Abel  Cortés,  Jairo Mina Paz, la del ofendido, y desechó los que declararon a  favor    del    procesado   quienes   fueron   mencionados   por   él   en   su  indagatoria.   

Por lo anterior, solicitó a la Sala casar el  fallo  y  proferir  uno  sustitutivo  absolutorio  a  favor  de Hernán Restrepo  González.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1.- Para  impugnar  la  sentencia  de  segunda  instancia proferida por  el Juzgado 16 Penal del Circuito de Cali era   necesario   acudir   a  la  casación  excepcional  que  consagra  el inciso tercero del  artículo 205 de la ley 600 de 2000.   

2.-  Cuando  se  acude  a  la  casación  excepcional, el demandante debe cumplir dos exigencias:  (i)  demostrar que la intervención de la Corte es necesaria para la protección  de  las  garantías  fundamentales  o el desarrollo de la jurisprudencia, y (ii)  presentar  una  demanda que cumpla las condiciones mínimas de forma y contenido  requeridas por la ley y la lógica casacional para su estudio.   

3.- En el primer  evento,  la  jurisprudencia  de  la  Sala  ha  venido  sosteniendo  que  se  hace  necesario    que    el    recurrente   exponga  así  sea  de  manera  sucinta  pero  clara qué es lo que  pretende   con   la  impugnación  excepcional,  debiendo  señalar  el  derecho  fundamental  cuya garantía persigue o el tema jurídico sobre el cual considera  se  hace  indispensable  un  pronunciamiento  de  autoridad  por  parte  de esta  Corporación.   

En  relación con  la  casación  discrecional  compete  al libelista   expresar   con  claridad  y  precisión  los motivos por los cuales debe intervenir la Corte, ya para proveer  un  pronunciamiento  con  criterio  de  autoridad  respecto de un tema jurídico  especial,  bien  para  unificar  posturas conceptuales o actualizar la doctrina,  ora  para  abordar  un  tópico aún no desarrollado, con el deber de indicar de  qué  manera  la  decisión  solicitada tiene la utilidad simultánea de brindar  solución   al   asunto   y   a   la   par   servir  de  guía  a  la  actividad  judicial.   

Y  si  lo  pretendido  por quien demanda es  asegurar  la  garantía  de  derechos  fundamentales,  tiene  la  obligación de  demostrar  la  violación  e indicar las normas constitucionales que protegen el  derecho   invocado,   así  como  su  desconocimiento  en  el  fallo  recurrido,  circunstancias,   que  como  ya  lo  ha  reiterado  la  Sala,  deben  evidenciarse  con  la  sola referencia  descriptiva hecha en la sustentación.   

4.- Además, las  razones  que aduce el demandante para persuadir a la Corte sobre la necesidad de  admitir  la  demanda,  deben  guardar correspondencia con los cargos que formule  contra  la  sentencia.  Lo  anterior  porque  no  podría entenderse cumplido el  requisito  de  sustentación,  de manera que si se reclama el pronunciamiento de  la  Sala  sobre  la  protección  de los derechos fundamentales o un específico  tema,  es  apenas  elemental  que  la  censura  le  permita  a esta Corporación  examinar en concreto uno o  los  dos  puntos  que  la  habilitan.  En  otras  palabras,  debe haber perfecta  conformidad  entre  el  fundamento de la casación excepcional (desarrollo de la  jurisprudencia  y/o  protección  de  garantías  fundamentales), el cargo o los  cargos  que  se  formulen  contra el fallo y, por consiguiente, el desarrollo de  los mismos.   

5.- Es pertinente  recordar  que,  en  lo relacionado con el desarrollo jurisprudencial, la Sala ha  sostenido  que  es  deber  del casacionista indicar si lo pretendido es fijar el  alcance  interpretativo  de  alguna  disposición,  o  la  unificación de   posiciones  disímiles de la Corte, o el pronunciamiento sobre un punto concreto  que  en la jurisprudencia no  ha  sido  suficientemente  desarrollado,  o la actualización de la doctrina, al  tenor   de  las  nuevas  realidades  fácticas  y  jurídicas;  y,  además,  la  incidencia  favorable  de  la  pretensión doctrinaria frente al caso y la ayuda  que   prestaría   a   la   actividad   judicial,   por   trazar  derroteros  de  interpretación   con   criterios   de   autoridad1.   

6.-  La  segunda  condición  presupone  cumplir  con  los  requerimientos  mínimos  de  forma  y  contenido  señalados  en  el  artículo 212 de la ley 600 de 2000, a saber: (i)  identificación  de  los  sujetos  procesales  y de la sentencia impugnada, (ii)  resumen  de  los  hechos  y de la actuación procesal, y (iii) demostración del  cargo,  exigencia que implica señalar la causal invocada, las normas procesales  y  sustanciales  transgredidas,  y las razones del reparo, todo dentro del marco  de  los  principios  que rigen la casación y la lógica de la causal planteada.   

7.-     El     recurrente     omitió  manifestar    que   al  interponer  la  demanda  buscaba  alguno  de  los  fines  vistos en precedencia,  defecto   que   de   por   sí   es   suficiente   para  inadmitirla. Además:   

El  recurso  extraordinario  de casación se  entiende  como  un  control  de constitucionalidad y legalidad de las sentencias  que  se  efectúa  sobre  los  fallos  proferidos  en  segundo grado. Si bien es  cierto,  el  instituto  no  obedece a fórmulas rígidas de debida técnica, las  impugnaciones  deben  presentarse  como argumentos lógicos y sustanciales desde  luego  sólidos  a  fin  de  socavar  de forma total o parcial las decisiones de  instancia.   

Debe   resaltarse   que   la  ausencia  de  formalidades  no  traduce  que  la  casación  penal se convierta en una tercera  instancia,  ni  que  la demanda pueda ser utilizada de manera ligera para acusar  errores  derivados  de  falso raciocinio y falso juicio de existencia por omitir  valorar  medios  de  prueba,  aspectos  que de manera escasa se plantearon en la  demanda  sin  que  se  advierta  ningún vicio constitucional ni legal como para  superar  los  defectos  de la misma en orden a proferir un fallo sustitutivo que  en  su  lugar  absuelva  a  Restrepo  González  del  delito por el que resultó  condenado.   

En  esta  sede extraordinaria a efecto de la  prosperidad  de  los  cargos  se  demandan argumentos sólidos que a su vez sean  lógicos,  jurídicos  y  contundentes en la finalidad de demostrar con efectiva  trascendencia   sustancial   que   la   declaración   de   justicia  objeto  de  impugnación,  la  cual  llega  a  esta  sede  extraordinaria  amparada  por  el  principio  de  la  doble  unidad jurídica de decisión, se fundó en errores de  hecho  o  de derecho manifiestos o se profirió al interior de un juicio viciado  por  irregularidades  que  afectaron  la  estructura  o  la garantía del debido  proceso  o  del  derecho  de defensa, equívocos claramente diferenciados en sus  alcances  que  reclaman  el correspondiente control legal o constitucional y los  necesarios correctivos.   

Por tanto: cuando en la demanda de casación  se  desatienden  los  requerimientos  lógicos  y  de trascendencia orientados a  derruir  lo  decretado  en  las  instancias,  o  cuando se yerra en señalar los  objetos  de  lo  demandado,  o  cuando  lo  acusado  se queda en el plano de los  simples  enunciados  como  aquí  ha  ocurrido  sin demostración ni incidencias  reales  de  infirmación  ni  de  mutación total o parcial de lo resuelto en la  segunda  instancia,  la consecuencia procesal inmediata no puede ser otra que su  inadmisión  según  así  lo  estatuye  el  artículo  213  de  la  ley  600 de  2000.   

8.- Se advierte que en la demanda presentada  por  el  libelista  no  se  procedió  para  su  desarrollo  bajo los anteriores  presupuestos  requeridos para la demostración de la censura excepcional en sede  extraordinaria. En efecto:   

8.1.- Desde   la   perspectiva   de  las  exigencias  lógico-jurídicas,  contundentes  y  sustanciales  en  orden  a  romper  en forma total o parcial lo  resuelto  en  las  instancias,  debe  insistirse  que  las  impugnaciones que en  casación  penal  se  efectúen  por  la  modalidad del error de hecho por falso  raciocinio,  el  cual  se  materializa  por  la  violación  que  efectúan  los  juzgadores  a los postulados de la sana crítica, no pueden quedarse en el plano  de      lo      enunciativo      como     en     este     cargo     único     ha    ocurrido,  el  que  además,  se  entremezclo  con  una  acusación  por un  supuesto  falso  juicio  de  identidad  por  haber  tergiversado  los contenidos  fácticos   de   medios   de   prueba  que  para  nada  determinó  .   

La  sana  crítica  se  identifica  en  sus  contenidos   materiales   con   los   ejercicios  de  verificabilidad  por los que transita el conocimiento  en  su  camino  hacia  la  aprehensión de la verdad no absoluta sino concreta y  singular,  sendero  en  el  que  los  juzgadores deberán ser respetuosos de las  máximas  generales   de  experiencia,  leyes de la lógica o de la ciencia  que  al  ser  correctamente  aplicadas  permiten efectuar inferencias acertadas,  llegar   a   conclusiones   lógicas   y  correctas, y  otorgar  credibilidad  a  los indistintos medios de convicción habida razón de  la verosimilitud de los mismos.   

Tratándose  de  esta clase de censura, es  decir,  de  los errores de hecho derivados de falsos raciocinios, corresponde al  casacionista  no detenerse  en  meras  afirmaciones  pregonando genéricamente que se violaron las reglas de  la  sana  crítica como concepto global e indeterminado sobre unas inferencias o  a      partir      de      unas     contradicciones     sino     que,   por   el   contrario, se torna obligatorio identificar con  puntualidad  si  la  trasgresión se dio de manera específica en una máxima de  experiencia,  ley de la lógica formal o dialéctica,  una  ley  de  la  ciencia  y  determinarla,  además  adentrarse  en  la  incidencia  de  dichos  errores  en  las  dispositivas de lo  fallado,  demostrando que de no haber ocurrido dichas falencias valorativas otro  habría  sido  o  podido ser el sentido de lo sustancialmente decidido, aspectos  estos  que  omitió  el  casacionista  quien  se  limitó  en  libre  discurso a  calificar  que  en  la  sentencia  de  segundo  grado se incurrió en errores de  valoración   y   a   invocar   en   abstracto   la  aplicación  de eximente de responsabilidad de la legítima defensa.   

9.-  Al  interior de la censura única en cita, el casacionista acusó al  ad quem de incurrir en error  de  hecho  derivado  de  falso  juicio  de  existencia  al  omitir  valorar  los  testimonios  que  el  aquí  procesado mencionó en su diligencia de indagatoria  (que    no    determinó),    acusación   no   tiene   ninguna   vocación   de  prosperidad.   

9.1.- El error  de   hecho  en  la  modalidad  de  falso  juicio  de  existencia  por  omisiones  valorativas,  cuya  incursión  enunció  el  demandante, en aras de proyectarse  como  un  juicio lógico-jurídico contundente con la potencialidad de romper en  forma  total  o  parcial  lo  sustancialmente  decidido,  comporta  una singular  metodología:   

(i).-  Exige  que  el  censor  señale  la  existencia   material   del  medio  de  prueba  de  que  se  trate,  sean  estos  individuales o plurales.   

(ii)  Implica  que  el  casacionista en el  libelo  se  detenga  en  objetivar  los  contenidos, es decir, en identificar de  manera   puntual  las  expresiones  contraídas  en  los  mismos,  desde  luego,  referidas  a  los  aspectos  sustanciales  objeto  de  discusión  que no fueron  apreciados por los juzgadores.   

(iii).-  Además  se hace necesario que el  impugnante  a  partir de esos referentes probáticos dejados de valorar en forma  total  más  no  fragmentada,  pues  no  hay  falsos  juicios  de existencia por  omisiones  parciales,  demuestre  la trascendencia del yerro, de modo que sin su  influjo   se   constate   que   el   fallo   se   habría  producido  de  manera  diferente.   

(iv).- La impugnación no puede elevarse de  manera  solitaria  y  apenas  enunciativa  como en efecto se hizo en la demanda,  sino  que  además  corresponde relacionarla con los otros medios de convicción  para  el  caso  en  concreto  sí valorados, incluidos los juicios de inferencia  indiciarios  realizados, demostrando en vía de la concreción que con la prueba  dejada  de  valorar  al  haberse  integrado a los restantes medios de prueba, la  sentencia  no  se  sostendría  y  conllevaría  unos  efectos  diferentes, como  podrían  ser  los  de  exclusión  de  la adecuación típica, de las formas de  participación  (modalidades  autoría  o  de  participación),  ausencia  de la  antijuridicidad  o de las expresiones de culpabilidad atribuidas, etc., aspectos  que  harán  parte  de las indebidas aplicaciones de la ley sustancial de que se  trate  y además identificar las faltas de aplicación de normativas llamadas en  forma  legal  y  constitucional  a regular el caso, aspectos de los cuales no se  ocupó el demandante.   

El    ad  quem, fue claro y preciso al negar la eximente de la  legítima defensa cuando dijo:   

La  versión  del acusado de que actuó en  legítima  defensa,  no  tiene ningún asidero probatorio, puesto que ha sido su  aseveración  la  que informa esa presunta legítima defensa que se sustenta con  la     reponencia     del     ateste     Hernando  Narváez, sin embargo, ese decir no fue advertido ni  declarado   por   ninguno   de  los  otros  atestes  que  han  desfilado  en  la  investigación  que  son  claros  y  contestes cuando afirman que ya no existía  agresión  por  parte  de la víctima, luego, entonces, lo que se generó fue un  ánimo  enarbolado  que  conlleva a que no se configure la legítima defensa, la  cual  ha  sido  predicada  por  el  acusado  con fundamento en lo previsto en el  artículo  32  numeral  6º,  esto  es,  obrar  por  la necesidad de proteger un  derecho  propio o ajeno contra injusta agresión actual o inminente, siempre que  la  defensa sea proporcionada a la agresión, pues bien en este evento, teniendo  en  cuenta  lo  manifestado  por  los  atestes, esa agresión ya no era actual o  inminente,  pues  el  aquí  procesado  cuando  fue  empujado  no  cayó al piso  (…)   

Se  tiene  entonces  que  no  existe  esa  inminencia  del  ataque  tal  como se evidencia con los testimonios que el a quo  les  brinda  credibilidad,  compartiendo  ésta  instancia  ese  sentir, pues se  encuentra ajustada a un raciocinio de lo vertido por los testigos.   

No se puede tampoco predicar que hubo una  agresión  recíproca,  por  cuanto  esa agresión del ofendido ya había cesado  desde  el  momento  del  empujón,  luego  lo  que  se generó fue una reacción  violenta y vengativa del acusado que originó el hecho investigado.   

10.-  Como  la  Corte  no puede suplir las deficiencias ni  corregir  las  imprecisiones  de  la  demanda,  se  impone  su  inadmisión,  de  conformidad  con  lo  dispuesto  por  los  artículos  212  y 213 del Código de  Procedimiento  Penal,  además, desde la perspectiva  de   la  prevalencia  del  derecho  sustancial  no  se  advierte  violación  de  garantías  fundamentales  de  incidencia sustancial ni procesal que convoquen a  la  Corte  a una intervención de carácter oficiosa.   

A  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

Inadmitir   la  demanda  de  casación  presentada  en  defensa  del  procesado Hernán Restrepo  González.   

Contra  esta providencia no procede ningún  recurso.   

Cópiese,  notifíquese,  comuníquese  y  devuélvase al Tribunal de origen. Cúmplase.   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                 

JOSÉ      LEONIDAS      BUSTOS  MARTÍNEZ                  SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

         Licencia no remunerada   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO     MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS     

AUGUSTO       J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                         JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS                                                               

YESID          RAMÍREZ  BASTIDAS                                                JAVIER ZAPATA ORTIZ   

         

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

                  Secretaria   

    

1 CORTE  SUPREMA     DE    JUSTICIA,    Sala    de    Casación    Penal,    Auto   de   26   de  febrero  de  2000,  radicación 18447, entre otros.      

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