32815(03-12-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso n° 32815  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado   Acta   N°  374   

Bogotá, D. C.,diciembre tres (3) de dos mil  nueve (2009).   

VISTOS:  

Decide la Sala acerca de la admisibilidad de  la  demanda de casación presentada por el apoderado de la parte civil contra la  sentencia  proferida  el  31  de  marzo  de  2009  por  el  Tribunal Superior de  Barranquilla,  que  absolvió a Alexis Nicolás Francisco Reveira Acosta-Mediado  y  Adalberto  de  Jesús  Palacios Barrios del cargo por el cual fueron acusados  por  la  Fiscalía  General  de la Nación -falsedad en  documento    privado   (Código   Penal,   artículo  289)-.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL:   

1.  Los  primeros  fueron   reseñados   por   el   ad  quem en los siguientes términos:   

Narra  la  denuncia  presentada que el 8 de  noviembre   de   1999   el   señor  Sixto  Hernández  Anaya   se   encontraba   realizando   una  obra  de  alargamiento  de  los sistemas de escapes de las plantas generadoras de energía  en  la  Central  de Abastos del Caribe S.A., cuando cayó de una altura bastante  considerable  lo  que  le  ocasionó  una  serie  de  lesiones,  por  lo que fue  trasladado  al  hospital  General  de  Barranquilla,  donde  recibió  la debida  atención médica   

Posteriormente   manifestó   el   señor  Hernández  Anaya que el 13  de  noviembre  de  1999,  pocos  días  después  del  accidente se presentó el  abogado  de  la  empresa CENTRAL DE ABASTOS DEL CARIBE S.A., doctor Adalberto  Palacios, quien le manifestó a  él  y  a  su esposa, quien se encontraba presente, que para que pudiese recibir  la  suma de doscientos mil pesos ($200.00,00) que le adeudaba la empresa tenían  que  firmarle  unos  documentos,  efectivamente su esposa firmó unos documentos  pero  no sabía que se trataba, posteriormente se entera que ella había firmado  un  contrato  de transacción en su nombre habilitada por un poder que él nunca  suscribió,  debido  a  que  a  consecuencia  de los golpes recibidos durante su  caída se le fracturaron ambos brazos.   

Que en el transcurso de un proceso ordinario  laboral  instaurado  por  la  víctima en contra de GRANABASTOS, el apoderado de  esta  entidad  presentó  el  poder y el contrato de transacción para demostrar  que  las  pretensiones  del  demandante  ya  habían sido solventadas, es decir,  presentó la excepción de cosa juzgada.   

          2.  Con  motivo  de  lo antes reseñado la  Fiscalía  Cincuenta  y  Cuatro  Delegada  ante  los  Juzgados  del  Circuito de  Barranquilla  dispuso el 11 de mayo de 2000 la apertura de investigación previa  y  luego,  el  12  de  enero de 2001, declaró abierta la instrucción y ordenó  vincular    mediante   indagatoria   a   Alexis   Nicolás   Francisco   Reveira  Acosta-Mediado y Adalberto de Jesús Palacios Barrios.   

3. Fenecido el ciclo  instructivo  se  calificó  el  mérito  sumarial  el  11  de  marzo de 2004 con  resolución   acusatoria   en  su  contra,  al  ser  hallados  posibles  autores  responsables  del  delito  de  falsedad  en  documento  privado1.   

4.  El  Juzgado  Segundo  Penal del Circuito de Barranquilla avocó el conocimiento de la causa y  celebró  las  audiencias  preparatoria  y  de  juzgamiento.  Posteriormente  el  proceso  fue  puesto  a  disposición  del Juzgado Primero Penal del Circuito de  Descongestión  de  la misma ciudad y el 29 de agosto de 2008 profirió el fallo  de  primer  grado mediante el  cual   absolvió   a   los   procesados   Alexis   Nicolás   Francisco  Reveira  Acosta-Mediado   y   Adalberto   de   Jesús  Palacios  Barrios,  decisión  que  oportunamente fuera apelada por el apoderado de la parte civil.   

5.  El  Tribunal  Superior  de  Barranquilla tramitó la alzada y el 31 de marzo de 2009 confirmó  integralmente  la  providencia  impugnada,  decisión que el representante de la  víctima recurrió en casación.   

6.  Concedido  el  recurso  en  proveído  de  1 de junio de 2009 y presentado el libelo dentro del  término  allí  dispuesto,  se  ordenó el traslado por quince (15) días a los  sujetos  procesales no recurrentes, luego de lo cual se enviaron las diligencias  a esta Corporación para los fines consiguientes.   

LA  DEMANDA:   

Con el fin de que se case el fallo de segunda  instancia  el  recurrente  señala  la  existencia  de  una  vía  de  hecho por  violación del debido proceso.   

Enseguida bajo el título “análisis de la  sentencia  de  segunda  instancia”  transcribe las afirmaciones del Tribunal y  las refuta de acuerdo con su percepción del fenómeno jurídico.   

Solicita  que  se  case  la  sentencia  y se  condene a los procesados.   

ALEGATO DEL NO RECURRENTE:  

El   defensor   del   procesado   Reveira  Acosta-Mediado  destacó  que  la  demanda  no  reunía los requisitos formales,  carencias  que  pasaban por la omisión de señalar una causal que sustentara su  alegato, por lo que solicitó a la Sala que decrete su inadmisión.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1.  La casación se  concibe   como   un   recurso   extraordinario   y  como  un  medio  de  control  jurisdiccional  de la constitucionalidad y de la legalidad de los fallos, que en  los   términos   del   artículo   206   del  Código  de  Procedimiento  Penal  20002  pretende  la  efectividad  del derecho material, el respeto de las  garantías  de  los  intervinientes,  la reparación de los agravios inferidos a  estos, y la unificación de la jurisprudencia.   

Al  seguir  siendo  un  recurso  se  puede  interponer  para  controvertir  la  sentencia de segundo grado antes que alcance  ejecutoria  material;  y,  la  connotación  de extraordinario la da el hecho de  surtirse   por   fuera   de  las  instancias  en  tanto  no  plantea  una  nueva  consideración  de  lo que fue objeto de debate en ellas sino un juicio de valor  contra  la  sentencia  que  puso  fin  al  proceso,  esencialmente,  por haberse  proferido  con  violación  de garantías fundamentales, materializado a través  de  una  demanda  que  no  es  de libre elaboración porque debe ceñirse a unos  parámetros  lógicos  mínimos,  a  causales  taxativas  y sólo procede contra  sentencias de segundo grado.   

La   casación   como   medio  de  control  constitucional  y  legal  implica  para la Corte Suprema de Justicia la tarea de  verificar  que  las sentencias de segunda instancia se ajusten a la normatividad  constitucional  especialmente  en  lo  referente  al  respeto  de  los  derechos  fundamentales  garantizados  a  cada uno de los intervinientes, y que los fallos  de los jueces se ciñan a la legalidad estricta.   

Esa  función  restaurativa del ordenamiento  jurídico  la  ejerce  la Corte, no sólo desde la perspectiva del entendimiento  clásico       de       la       función      nomofiláctica      (nomofilachia)  de  la  casación,  sino y,  sobre  todo,  en  torno  a la protección por vía de casación del ius   constitutionis  o  del  ius  litigatoris,  imperativos que definen  la  procedencia de la casación tanto en protección de la ley (nomofiláctica y  unificadora),  como  de los derechos del litigante (ius  litigatoris)  y  del  orden  justo  que  garantiza  la  Constitución3.   

2. La casación no  constituye  sede  adicional  para prolongar el debate probatorio cumplido en las  instancias  ordinarias  y  concluido  con  el  fallo  de  segundo  grado, por el  contrario,   exige   para   la  admisión  de  la  demanda  el  cumplimiento  de  específicos  requisitos  formales orientados a demostrar a través de un juicio  técnico  jurídico  que en la declaración de justicia allí contenida -la cual  llega  a  esta  sede amparada de la dual presunción de acierto y legalidad-, se  incurrió  en  errores  de  hecho  o  de  derecho  ostensibles y relevantes o se  profirió  en un juicio viciado, ocurrencias una y otra que reclaman para sí el  necesario correctivo.   

3.   Las  reglas  establecidas  en  artículo  el  212 del Código de Procedimiento Penal de 2000,  que  rige  a  esta actuación, para la elaboración del libelo son de ineludible  cumplimiento  y  cuando  se  soslayan  aquéllas  relacionadas  con  la adecuada  formulación  de  los  cargos  y  se  omite indicar con la claridad y precisión  debidas  sus  fundamentos,  la consecuencia procesal inmediata no puede ser otra  que             su            inadmisión4.   

4.  Ha de agregarse  que   de   conformidad  con  lo  previsto  por  el  artículo  205  ibídem, al recurso de casación se accede  de dos maneras, a saber:   

(i)  La  ordinaria,  que  procede contra las  sentencias  de  segunda  instancia  proferidas  por los Tribunales Superiores de  Distrito  Judicial y el Tribunal Penal Militar, por delitos sancionados con pena  privativa de la libertad superior a 8 años; y   

(ii)  La excepcional, que procede contra los  fallos  de segunda instancia dictados por las mismas corporaciones por conductas  punibles  castigadas  con  pena  privativa  de  la libertad igual o inferior a 8  años,  y por los jueces penales del circuito por cualquier delito, evento en el  cual  la  Sala  podrá  admitir  la  demanda cuando lo considere preciso para el  desarrollo  de  la  jurisprudencia o la garantía de los derechos fundamentales,  siempre que reúna las demás formalidades.   

5.  Al examinar la  normatividad  procesal  en  vigor  para  el momento de ejecución de la conducta  típica  -artículo  205  de  la  Ley  600  de  2000-, para la procedencia de la  casación  ordinaria  se  exigía  que  el  tipo  penal  al  que se refiriera la  sentencia  atacada, con todas y cada una de las circunstancias que lo modifican,  debía tener   

señalada pena privativa de la libertad cuyo  máximo  exceda de ocho (8) años, aun cuando la sanción impuesta haya sido una  medida de seguridad.   

6. De lo anterior se  desprende  en  forma  evidente que en este asunto el recurso de casación común  no  procedía,  toda  vez  que  la  conducta  por  la  que  fueron  acusados los  procesados5  tenía  una  pena  privativa  de  la libertad que en su máximo no  alcanzaba         los         8         años6.   

7.  Este  marco  teórico  permite  afirmar que el censor desatendió (i) señalar con precisión  los  aspectos  de  los  derechos  y  garantías  fundamentales  que  necesitaban  protección  como  para  hacer  necesario  un  pronunciamiento  de  la  Corte de  Casación  por  la vía excepcional y (ii) los principios que regulan el recurso  extraordinario  de  casación orientados a conjurar confusiones argumentativas y  conceptuales     que     puedan    entorpecer    el    entendimiento    de    la  propuesta.   

8. Para impugnar la  sentencia   de   segunda   instancia  proferida  por  el  Tribunal  Superior  de  Barranquilla  era  necesario  que el recurrente tuviera en cuenta las reglas que  permitían  acceder  a  la casación excepcional, punto omitido por el apoderado  de la parte civil.   

9. En tal evento, la  jurisprudencia  de  la Sala ha sostenido que se hace necesario que el demandante  exponga  así  sea  de  manera sucinta pero clara qué es lo que pretende con la  impugnación   excepcional,   debiendo  señalar  el  derecho  fundamental  cuya  garantía  persigue  o  el  tema  jurídico  sobre  el  cual  considera  se hace  indispensable    un   pronunciamiento   de   autoridad   por   parte   de   esta  Corporación.   

10.  En punto de la  casación   discrecional   compete  al  casacionista  expresar  con  claridad  y  precisión  los motivos por los cuales debe intervenir la Corte, ya para proveer  un  pronunciamiento  con  criterio  de  autoridad  respecto de un tema jurídico  especial,  bien  para  unificar  posturas conceptuales o actualizar la doctrina,  ora  para  abordar  un  tópico aún no desarrollado, con el deber de indicar de  qué  manera  la  decisión  solicitada tiene la utilidad simultánea de brindar  solución   al   asunto   y   a   la   par   servir  de  guía  a  la  actividad  judicial.   

11.   Y  si  lo  pretendido   por   quien   demanda   es   asegurar   la  garantía  de  derechos  fundamentales,  tiene  la  obligación  de demostrar la violación e indicar las  normas   constitucionales  que  protegen  el  derecho  invocado,  así  como  su  desconocimiento  en  el  fallo  recurrido,  circunstancias,  que  como  ya lo ha  reiterado  la  Sala, deben evidenciarse con la sola referencia descriptiva hecha  en la sustentación.   

12.  Además,  las  razones  que aduce el demandante para persuadir a la Corte sobre la necesidad de  admitir  la  demanda,  deben  guardar correspondencia con los cargos que formule  contra  la  sentencia.  Lo  anterior  porque  no  podría entenderse cumplido el  requisito  de sustentación si se reclama el pronunciamiento de la Sala sobre la  protección  de  los  derechos  fundamentales  o  un específico tema, es apenas  elemental  que  la  censura  le permita a esta Corporación examinar en concreto  uno  o  los  dos puntos que la habilitan. En otras palabras: debe haber perfecta  conformidad  entre  el  fundamento de la casación excepcional (desarrollo de la  jurisprudencia  y/o  protección  de  garantías  fundamentales), el cargo o los  cargos  que  se  formulen  contra el fallo y, por consiguiente, el desarrollo de  los mismos.   

13. Ninguno de estos  presupuestos  fue  cumplido  satisfactoriamente  por  el  recurrente,  amén  de  que  en  el  libelo  no  se  indicó  la causal alegada ni la trascendencia que el yerro podría tener en los  intereses  que representa, siendo menester que el casacionista señale de manera  concreta  el  alcance  de  las  pifias  que  denuncia,  calificándolas  como de  estructura  o  garantía  o  si  ocurrieron  en  el  desarrollo de la actuación  procesal o en la adopción del fallo.   

14.  A lo anterior,  suficiente  por  sí  sólo  como para concluir que la demanda no se ajusta a la  técnica  casacional,  se agrega que el censor tampoco cumplió con el deber que  le  asistía  de  satisfacer  las  demás  exigencias  legales que la demanda de  casación  conlleva  (artículo  212  de  la Ley 600 de 2000), por cuanto que la  misma  no es un escrito de libre formulación en el que resulte procedente hacer  cualquier  clase  de  cuestionamientos a una sentencia, emergiendo necesaria una  argumentación  lógica  y  sistemática  en la que sólo es permitido denunciar  los   errores  cometidos  en  el  fallo  al  tenor  de  los  motivos  expresa  y  taxativamente  señalados  en la ley, demostrarlos dialécticamente y evidenciar  su trascendencia en la parte resolutiva.   

15. Las anteriores  exigencias  fueron  incumplidas totalmente por el demandante, quien se conformó  con  plantear  su  particular punto de vista y así disentir de lo expresado por  el  Tribunal,  limitándose  a  argumentar  como  si  la  discusión debiera ser  resuelta  en  una  instancia,  de  modo  que  la  Corte  ha  quedado sin conocer  ciertamente    en    que    consiste   el   yerro   y   la   inconformidad   del  recurrente.   

16.   Como   el  recurrente  por  vía  extraordinaria incumplió la obligación de sustentar los  motivos  de  procedencia  de  la  casación  excepcional y la demanda adolece de  graves deficiencias, no es posible proceder a estudiarla.   

17.  Finalmente es  oportuno  resaltar  que  la Sala no observa con ocasión del trámite procesal o  en  el  fallo  impugnado  violación  de derechos o garantías, como para que se  hiciera  necesario  el  ejercicio  de la facultad legal oficiosa que le asiste a  fin  de  asegurar  su protección en los términos del artículo 205 del Código  de Procedimiento Penal de 2000.   

A   mérito   de  lo  expuesto, la  Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

          1°.      INADMITIR     la     demanda  presentada.   

2°.  ADVERTIR que  contra la presente decisión no procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

  JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                                                                 SIGIFREDO    ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                           MARIA  DEL  ROSARIO GONZÁLEZ  DE LEMOS   

  AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                           JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS   Cita  Medica   

YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS                                                            JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria.     

1  La  resolución  acusatoria  adquirió  firmeza  el 29 de abril de 2005, fecha en la  que  se suscribió la resolución de segunda instancia que desató el recurso de  apelación   promovido  contra  la  decisión  del  a  quo.   

2  Corresponde al artículo 180 de la Ley 906 de 2004.   

3 Desde  antaño  la  jurisprudencia  ha  señalado:  “Al lado de la unificación de la  jurisprudencia  y  la defensa del sistema jurídico a través del control de las  sentencias  judiciales,  se  une  entre  sus  fines  el de corregir los injustos  gravámenes  recaídos  sobre  las  partes,  lo  que  constituye el estímulo al  interés  particular  para que la casación sea viable poniéndole punto final a  un  perjuicio  particular ocasionado por el fallo recurrido” (Corte Suprema de  Justicia,  Sala de Casación Penal, sentencias de casación de 5 y 27 de febrero  de 1976).   

4 Corte  Suprema   de   Justicia,  Sala  de  Casación  Penal,  Auto   del   13   de   julio  de  2005,  radicación  23889.   

5  Código  Penal  de  2000,  Artículo  289. FALSEDAD EN  DOCUMENTO  PRIVADO.  El  que  falsifique  documento  privado que pueda servir de  prueba,   incurrirá,   si   lo   usa,  en  prisión  de  uno  (1)  a  seis  (6)  años.   

6 Sobre  la  cantidad  de  pena  como  requisito  de  la  casación y la ley aplicable al  trámite  del  recurso,  véase  Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación  Penal, sentencia del 18 de abril de 2007, radicación 26309.     

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