32777(07-04-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.° 32777  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado acta N° 104.  

Bogotá, D. C., siete (7) de abril de dos mil  diez (2010).   

VISTOS  

          Se  pronuncia la Sala en torno al impedimento manifestado por los H.  Magistrados  SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ,  ALFREDO  GÓMEZ  QUINTERO, JORGE LUIS  QUINTERO  MILANÉS,  YESID  RAMÍREZ  BASTIDAS,  JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA y  JAVIER  ZAPATA  ORTÍZ,  para  conocer  en sede de segunda instancia del proceso  seguido  contra  ORLANDO GÓMEZ RODRÍGUEZ,  a  quien  se le acusa de incurrir en el delito de prevaricato por  acción.   

ANTECEDENTES  

1.  El 18 de diciembre de 2006, la Fiscalía  Delegada   ante   el  Tribunal  Superior  de  Bogotá  formuló  resolución  de  acusación    contra    ORLANDO   GÓMEZ   RODRÍGUEZ  por el delito de prevaricato por acción, con ocasión  de  la  sentencia  absolutoria  que el aludido, en su condición de Juez Tercero  Penal  del  Circuito de esta ciudad, profirió el 7 de abril de 2000 a favor del  ex-Congresista      Carlos      Alberto     Oviedo  Alfaro.   

          2.  En virtud de la apelación interpuesta por la defensa, el pliego  de  cargos  obtuvo  confirmación de la Fiscalía Delegada ante la Corte Suprema  de Justicia, en decisión del 14 de febrero de 2007.   

          3.  Correspondió adelantar la etapa del juicio al Tribunal Superior  de  la  mencionada ciudad, Corporación que realizó las audiencias preparatoria  y  pública  de  juzgamiento,  tras  lo cual puso término a la instancia con la  sentencia  del  31  de  agosto  de  2009,  condenando  al  acusado  a  las penas  principales  de  40  meses de prisión, multa equivalente a 53 salarios mínimos  legales  mensuales  e  inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones  públicas  por  el  mismo  término  fijado  para  la  sanción  privativa de la  libertad.   También   le   impuso   la   pena   accesoria   de   pérdida   del  empleo.   

          4.  Contra  la  sentencia de primera instancia interpusieron recurso  de  apelación tanto la defensa como el procesado, por cuya razón el proceso se  remitió  a  sede  de  esta  Corporación, en donde los H. Magistrados SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ,  ALFREDO  GÓMEZ QUINTERO, JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS, YESID  RAMÍREZ  BASTIDAS,  JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA  y  JAVIER  ZAPATA  ORTÍZ  manifestaron  por  escrito encontrarse impedidos para asumir su conocimiento por  concurrir  en  ellos la causal prevista en el numeral 4º del artículo 99 de la  Ley 600 de 2000.   

Fundaron la manifestación de inhibición en  el  hecho  de  haber  participado  en el proferimiento del fallo de casación de  fecha  28  de  septiembre  de  2006,  dictado  en  la  radicación  19888, donde  revisaron  la  legalidad  de la sentencia emitida por la Sala Penal del Tribunal  Superior  de  Bogotá  el  5  de septiembre de 2001, en la cual esa Corporación  revocó  la  absolución  adoptada  por el Juez Tercero Penal del Circuito de la  misma  ciudad,  para  en  su  lugar  condenar  a Carlos  Alberto  Oviedo  Alfaro como determinador del delito de  homicidio  agravado  cometido  en concurso homogéneo y, adicionalmente, ordenar  compulsar  copias para investigar al entonces titular de dicho despacho judicial  por la presunta comisión del delito de prevaricato por acción.   

En concepto de los H. Magistrados, al dictar  el  fallo de casación estudiaron de fondo el material probatorio que sirvió de  sustento  al  juez de primera instancia para dictar la absolución por razón de  la  cual  se  procesa  ahora  al  doctor ORLANDO GÓMEZ  RODRÍGUEZ,   material  probatorio  que  demanda  ser  nuevamente  analizado  por la Corte al momento de desatar el recurso interpuesto  contra   la   sentencia   que   declara  la  ocurrencia  del  prevaricato  y  su  responsabilidad penal.   

5.   Con   fundamento   en  la  mencionada  manifestación,  en  auto  del  15  de  diciembre  de  2009,  se ordenó sortear  Conjueces   en   un   número   igual   a  los  Magistrados  que  se  declararon  impedidos.   

PARA RESOLVER SE CONSIDERA  

         

Acorde  con  los  artículos  103  y 104 del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2000,  del impedimento manifestado por un  Magistrado  conocen  los  demás que conforman la Sala respectiva y si la causal  de  impedimento  comprende  varios  de  sus  integrantes  el  trámite  se hará  conjuntamente.   

En acatamiento a dichos mandatos, por tanto,  la  Corte  se  pronunciará  en  la  presente  providencia  en  relación con la  manifestación  plural  de  inhibición efectuada en este caso, contándose para  el  efecto  con  Conjueces, designados a raíz de la desintegración del quórum  decisorio (art. 54.4 Ley 270 de 1996).   

          El  instituto  de  los  impedimentos  tiene  como  fin garantizar la  imparcialidad  y  rectitud  en  el  proferimiento de las decisiones y, por ende,  desvanecer  en  las  partes  e,  incluso,  en  la  sociedad  las aprehensiones y  sospechas  que  se  puedan  anidar  frente  a la objetividad de los funcionarios  judiciales.   

Por lo anterior, será necesario separar del  conocimiento  de  un  determinado  asunto  al  juez que previamente haya emitido  conceptos,  opiniones  o  decisiones en torno al mismo que puedan comprometer su  criterio.   

En   el   caso  materia  de  estudio,  los  Magistrados  SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ,  ALFREDO  GÓMEZ  QUINTERO, JORGE LUIS  QUINTERO  MILANÉS,  YESID  RAMÍREZ  BASTIDAS,  JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA y  JAVIER  ZAPATA ORTÍZ invocan la causal prevista en el numeral 4º del artículo  99  de  la  Ley  600  de  2000, señalando que manifestaron su opinión sobre el  asunto  que  es  objeto ahora de decisión de la Sala cuando intervinieron en el  proferimiento  de  la  sentencia  de casación dictada dentro del proceso que se  siguió  en  contra  del  ex-Congresista Carlos Alberto  Oviedo  Alfaro,  pues en esa oportunidad estudiaron de  fondo  el  material  probatorio,  el  cual  necesariamente deberá ser objeto de  nuevo  análisis  al  momento  de  resolver  la  apelación  interpuesta  por el  procesado   ORLANDO  GÓMEZ  RODRÍGUEZ  y su defensor.   

          Frente  a  lo  anterior,  pertinente  resulta anotar que en torno al  alcance   de  la  hipótesis  impeditiva  prevista  en  el  numeral  4º  de  la  disposición  legal  precitada, la jurisprudencia de la Corte ha sido prolija en  señalar  que  no  toda  opinión anterior conduce a marginar al funcionario del  conocimiento  del  proceso,  sino sólo aquel juicio emitido extraprocesalmente,  siempre     y     cuando    recaiga    sobre    aspectos    trascendentales    o  sustanciales.   

          Tal  criterio  se  asienta en el sólido razonamiento consistente en  que  el ejercicio de las funciones asignadas por la ley no puede al mismo tiempo  configurar  circunstancia que impida luego asumir el conocimiento del asunto. En  decisión  del  3  de  septiembre  de  2002,  la  Sala  condensó  esa posición  jurisprudencial en los siguientes términos:     

“…sobre  el  particular  se  precisó  en  auto  de  diciembre  19 del 2000, reiterado en los  mismos    términos    el    25    de    junio    (de    2.002),    … que no toda opinión o concepto sobre  el   objeto  del  proceso  origina  causal  impediente,  pues  la  que  adquiere  relevancia  jurídica  en  esta materia es la emitida por fuera del proceso y de  tal  entidad  o naturaleza que vincule al funcionario sobre el aspecto que ha de  ser  objeto  de  decisión.  No  es  aquella  opinión  expresada por el juez en  ejercicio   de   sus   funciones,   exceptuado   el   evento   de   ‘haber  dictado  la  providencia  cuya  revisión   se   trata’,  porque  ello  entrañaría  el  absurdo  de que la facultad que la ley otorga al  juez  para  cumplir su actividad judicial a la vez lo inhabilita para intervenir  en  otros  asuntos de su competencia, procedimiento que ni la ley autoriza ni la  lógica   justifica”1.   

          En   pronunciamiento   posterior  reiteró  dicho  criterio  en  los  siguientes    términos:                   

          “En  tanto  que  las opiniones surgidas  del  ejercicio  funcional y de los deberes emanados de la actividad funcional no  se  erigen  en  motivo  de  impedimento,  tampoco lo serán aquellas que guardan  alguna  relación con asuntos sometidos con posterioridad a su conocimiento bajo  los  supuestos  de  que ellos ofrecerían una visión anticipada de los mismos y  afectarían  su  independencia  de  análisis,  cuando no están referidas a sus  aspectos sustanciales.   

          La      afinidad      –se  ha  dicho-  de  la opinión emitida por el juez con el tema o la  materia  sometida  a su consideración no compromete la imparcialidad ni amerita  su   separación  del  proceso,  así  provenga  como  en  el  caso  sometido  a  consideración  del  conocimiento  previo de un juicio del cual se derivó éste  pero  sin  que  se  debatiera  la  responsabilidad  penal   de la que no se  encontraba     vinculada    a    él”2.    

          Más   recientemente  la  Corte  ratificó  su  punto  de  vista  al  señalar:    

         

          “De   manera  pues  que  no  cualquier  opinión  tiene  la  virtualidad de separar al juez del conocimiento del asunto,  sólo  alcanzará  esa  fuerza  aquella  que  por  su entidad y naturaleza pueda  comprometer  la  imparcialidad y ponderación del funcionario, por constituir un  acto  de  prejuzgamiento  sobre  el hecho que le corresponde decidir3.   

          Así  las cosas para efectos de la Ley procesal del 2000, no alcanza  a  configurar  impedimento la opinión que haya expresado en el ejercicio de sus  funciones   o   en   cumplimiento   de   su   deber4,  excepto  que  haya  sido él  mismo   el  que  dictó  la  providencia  cuya  revisión  se  trata”5.   

          En  el  asunto  objeto  de  análisis,  no  se  evidencia que los H.  Magistrados  estén impedidos para conocer del presente asunto, pues su criterio  no  quedó  comprometido  cuando participaron en la adopción de la sentencia de  casación   proferida   dentro   del  proceso  que  se  siguió  en  contra  del  ex-Congresista      Carlos      Alberto     Oviedo  Alfaro.   

          Lo  anterior,  en  primer  término, porque la referida opinión fue  manifestada  en  el  marco de sus funciones judiciales. Y, en segundo lugar, por  cuanto  la  sentencia pretéritamente pronunciada no comprendió el análisis de  la  responsabilidad  del aquí procesado y ni siquiera aspectos relacionados con  la  tipicidad  y  antijuridicidad  del  delito  por  el  cual se acusa al doctor  ORLANDO GÓMEZ RODRÍGUEZ.   

          Sobre  ese  segundo  tema,  se observa que la valoración probatoria  efectuada  por  la  Sala  en  aquella  oportunidad  se  centró en determinar la  responsabilidad   de   Oviedo   Alfaro   frente  a  los  homicidios recaídos en las personas de Fernando   Celis   Franco  y  Juan  Guillermo Acosta Botero, sin entrar a  establecer   si   la   sentencia   absolutoria  proferida  por  el  a   quo   contrarió   la  ley  en  forma  manifiesta  y  mucho  menos  si  esa  decisión  obedeció  a  un comportamiento  consciente  y  voluntario  dirigido  a  lesionar  o  poner  en  peligro  el bien  jurídico  de  la administración pública, aspectos inherentes a la imputación  que  ahora  se  formula  en  contra  del  juez  GÓMEZ  RODRÍGUEZ.  Es  más,  la  Corte  ni siquiera ordenó  investigarlo  penal  o disciplinariamente, decisión que provino del Tribunal de  Bogotá.   

En  ese  orden  de ideas, resulta pertinente  traer  a  colación aquí la conclusión expresada por la Sala en el auto del 19  de          agosto          de          20096,  dictada  en  asunto bastante  similar  al  presente,  en  el  sentido  de señalar que si bien las pruebas del  proceso  anterior  pueden  tener  alguna  incidencia  en  el trámite seguido en  contra  del  ex-Juez  Tercero  Penal  del  Circuito de esta ciudad, “la    evaluación    de   tipicidad,  antijuridicidad   y   responsabilidad   penal   en  general,  comporta  ámbitos  fácticos,  probatorios  y  jurídicos asaz disímiles, que jamás se emparentan  con  la  evaluación antes realizada, de manera que ese temor a ver comprometida  la   imparcialidad  no  supera  el  estadio  de  la  mera  conjetura”.   

          En   consecuencia,   por   no   aparecer  demostrada  la  causal  de  impedimento  invocada,  la  Corte  declarará  infundada  la  manifestación  de  inhibición  objeto  de  examen.  Por  consiguiente,  se  ordenará  devolver de  inmediato     este    proceso    al    Despacho    del    doctor    SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ,   a  quien  originalmente correspondió elaborar la respectiva ponencia.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

          1.-   DECLARAR  infundado  el  impedimento manifestado por los H. Magistrados SIGIFREDO ESPINOSA  PÉREZ,  ALFREDO  GÓMEZ  QUINTERO, JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS, YESID RAMÍREZ  BASTIDAS, JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA y JAVIER ZAPATA ORTÍZ.   

          2.-  DEVOLVER de  inmediato  el  proceso  al Despacho del doctor SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ para lo  de su cargo.   

Contra esta determinación no procede recurso  alguno.   

Cópiese y cúmplase  

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Magistrada   

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ             AUGUSTO        J.        IBÁÑEZ  GUZMÁN                                        Magistrado                                         Magistrado   

                    

FERNANDO       E.       ARBOLEDA  RIPOLL            RICARDO   CALVETE  RANGEL   

           Conjuez                                                      Conjuez-Excusa  justificada   

SOLEDAD        CORTÉS       DE  VILLALOBOS     JUAN CARLOS PRÍAS BERNAL   

                    Conjuez                                           Conjuez   

YESID            REYES  ALVARADO            LUIS       GONZALO       VELÁSQUEZ  POSADA   

             Conjuez                                                                  Conjuez   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Radicación 19756.   

2 Auto del 18 de octubre de 2005, radicado 24346.   

3 Auto  20 de octubre de 1992, radicado 7899.   

4 Auto  1º de diciembre de 1987, radicado 2386.   

5 Auto  del 22 de abril de 2009, radicación 31598.   

6  Radicación 32418.     

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