32496(11-11-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.° 32496  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta N°. 353.  

          Bogotá    D.C.,    noviembre   once   (11)   de   dos   mil   nueve  (2009).   

VISTOS  

Se pronuncia la Sala en punto de la admisión  del  libelo de casación presentado por el defensor del incriminado ÓMAR  ANTONIO  ARIAS  CARRASQUILLA con el  fin  de sustentar el recurso de casación interpuesto contra el fallo de segundo  grado  proferido  por el Tribunal Superior de Cúcuta el 22 de abril del año en  curso,  confirmatorio  del dictado por el Juzgado Sexto Penal del Circuito de la  misma  ciudad  el  19  de  diciembre  de 2008, que condenó al mencionado por el  delito de acceso carnal violento.   

HECHOS  

Así  fueron  declarados  por el fallador de  segundo grado, en la providencia impugnada:   

“…el día 26  de  febrero  de  2006  se  hizo  presente  en  el Centro de Atención Integral a  Víctimas  de  Agresión  sexual  (CAIVAS) Seydi  Yulitza  Arias Fuentes con el fin de entablar denuncia penal  en  contra del señor ÓMAR ANTONIO ARIAS CARRASQUILLA, manifestando que estando  dormida   en   la   habitación   de   su   hermana  menor  Y.K.A.F.1,    toda  arropada   porque   esa  es  su  costumbre,  sintió  que  alguien  se  le  echo  (sic)  encima  y reaccionó  empujando  al  sujeto,  que  éste  al  oírla le manifestó que no dijera nada,  notando  que  se  trataba  de su primo hermano ÓMAR ANTONIO ARIAS CARRASQUILLA,  que  lo  anterior  lo  llevó  a  conversar  con su hermana menor Y.K., quien es  sordomuda  producto  de  una rubéola padecida por su mamá durante el embarazo.  Dice  que  la menor le manifestó que este sujeto ARIAS CARRASQUILLA se subía a  la  pared  y  llegaba  a su casa donde tomaba a la menor por los brazos habiendo  ejercido  violencia  contra  ella  la  accedió  y  realizó  actos  sexuales en  repetidas  ocasiones  desde  el  mes  de diciembre, amenazándole con pegarle si  decía  algo,  aprovechaba  cuando  no se encontraba nadie en la casa y la menor  permanecía  sola  en  la casa, que por ello instauró la respectiva denuncia en  la  Fiscalía”.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

Con  sustento  en  la  denuncia anterior, se  dispuso  la  apertura  de  instrucción  penal,  en  cuyo  marco  fue vinculado,  mediante  diligencia  de  indagatoria realizada el 15 de junio de 2007 (ampliada  el  9  de  agosto del mismo año), ÓMAR ANTONIO ARIAS  CARRASQUILLA.    Al   resolver   su   situación  jurídica  el  19 de junio de 2007, la fiscalía decretó en su contra medida de  aseguramiento   de  detención  preventiva,  sin  beneficio  de  excarcelación,  “como     presunto  responsable     del     delito     de     acto    sexual    violento”.   

Clausurada la etapa instructiva, se calificó  su  mérito el 8 de octubre ulterior con resolución de acusación en contra del  procesado  “por el delito  de     acceso     carnal    violento    en    concurso    homogéneo”.   

    

Al  ser  impugnada  esta  providencia por la  defensa  del sindicado, de ella conoció una Fiscal Delegada ante el Tribunal de  Cúcuta,  quien  le impartió confirmación mediante decisión del 16 de mayo de  2008.     

La fase del juicio correspondió adelantarla  al  Juzgado  Sexto  Penal  del  Circuito  de la misma capital, el cual, luego de  surtir  el  rito  legal  correspondiente,  profirió  fallo  el  19 de diciembre  posterior,   por   cuyo  medio  condenó  al  acusado  a la pena principal de diez (10) años de prisión y a  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de derechos y funciones  públicas     por     el    mismo    lapso,    al    encontrarlo    “autor  responsable del punible acceso  carnal  violento  en  concurso  homogéneo  perpetrado  en perjuicio de la menor  Y.K.A.F.”.    Así  mismo,  le negó el beneficio de la condena de ejecución condicional de la pena  y el sustitutivo de la prisión domiciliaria.   

          Impugnada  la  sentencia  por  la  defensa,  fue  confirmada  por el  Tribunal  Superior de Cúcuta el 22 de abril de la anualidad en curso, decisión  contra  la  cual  el  mismo  sujeto procesal interpuso recurso extraordinario de  casación,  sustentado  mediante  demanda,  sobre cuya admisibilidad se ocupa la  Sala.     

LA DEMANDA  

          El   defensor   de  ÓMAR  ANTONIO  ARIAS  CARRASQUILLA  instaura  dos  cargos contra el fallo de  segunda  instancia.  Ambos  se  sustentan  en  la  causal  tercera  de casación  contemplada  en  el  artículo  207 de la Ley 600 de 2000, pues considera que la  sentencia  fue  proferida  en  un  juicio viciado de nulidad; en la primera, por  violación  del  debido  proceso  y,  en  la  segunda,  del  derecho de defensa,  censuras que formula de la siguiente forma:   

          Primer     cargo.     Nulidad     por    violación    del    debido  proceso:   

          Para   el   censor,  con  el  fallo  impugnado  se  conculcaron  los  artículos  29,  inciso  segundo, y 250 de la Constitución Política, así como  los   artículos   6°   y  331  del  estatuto  procesal  penal  y  “en  mandatos imperativos de convenios  internacionales  de Costa Rica (Ley 16 de 1972), Pacto Internacional de Derechos  Civiles  y  Políticos (Ley 74 de 1968, artículo 14), Declaración Universal de  los  Derechos Humanos (Reglas de Mayorca y de Tokio), que funcionan con el apoyo  del  artículo 93 de la Carta Política”.   

          Luego  de transcribir sentencia de esta Sala en el sentido de que el  error  en  la  calificación  jurídica  de  la  conducta  en  la resolución de  acusación  erige  vulneración  del debido proceso que acarrea nulidad, destaca  que  esta  providencia, junto con las sentencias de primera y segunda instancia,  “forman    un   todo  armónico,  en  una  postura  jurídica  sincrónica  y  sincrética,  en que la  calificación  jurídica  del injusto típico debe ser el norte orientador de la  sentencia  de  primer  grado,  en  una misión de congruencia, que termina en la  sentencia    de   segunda   instancia”.   

          En  este caso, estima, no se cumplieron tales parámetros por cuanto  a  su  representando en la diligencia de indagatoria celebrada el 15 de junio de  2007,  así  como en la resolución de su situación jurídica, se le imputó la  comisión  del  delito  de  acto  sexual violento y no el delito por el cual fue  condenado.   

          Por  tanto,  colige  que  “las   dos   pretendidas   imputaciones  carecen  de  la  condición  fáctico-jurídica,  que exige la ley y la jurisprudencia de la H. Corte Suprema  de  Justicia”, resultando  todavía   más  grave  la  situación  porque  en  la  acusación  “el  fiscal  no dice a título de qué  se  llama  a  juicio  a  mi  pupilo,  si  como  autor,  como  cómplice  o  como  encubridor”.   

          En  esa  medida,  considera que el fallo se torna incongruente, pues  se     condena     como    autor    “sin  que  la  vocación  a  juicio  así  lo  consigne  en la parte  resolutiva”,  y,  por  lo  mismo, violándose el debido proceso.   

          Acto  seguido, afirma que se transgredió ese postulado “al  alterar  la  consolidación  del  principio   de  legalidad  del  delito”,  por  lo  cual  resulta  preciso  decretar  la nulidad del proceso  “desde  la  imputación  misma  de  la  indagatoria, para que se haga fáctico-jurídicamente”.   

          Segundo    cargo.    Nulidad   por   violación   del   derecho   de  defensa:   

          Con  los  mismos  fundamentos  del  anterior reparo, esto es, que la  acusación  y  el  fallo  fueron  por el delito de acceso carnal violento cuando  éste  no  fue  imputado en la indagatoria y en la medida de aseguramiento y que  en  la primera determinación tampoco se estableció el grado de responsabilidad  del procesado, considera se quebrantó del derecho defensa.   

          Por  consiguiente,  al  igual  que en el  precedente,  depreca  la  nulidad  de  lo  actuado  a partir de la diligencia de  indagatoria de su defendido.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          En  virtud  de la identidad conceptual de los dos reparos propuestos  en  la  demanda  de  casación  objeto  de  estudio,  se procederá a su estudio  simultáneo.   

          Con  ese  objetivo,  empiécese por recordar que del contexto de las  censuras  se  puede  extraer  que  la inconformidad surge frente a dos aspectos,  tanto  para pregonar la vulneración del debido proceso (primer cargo), como del  derecho de defensa (segundo cargo).   

          En  primer  lugar, a partir de considerar que no era viable acusar y  condenar    al   procesado   ÓMAR   ANTONIO   ARIAS  CARRASQUILLA  por  el delito de acceso carnal violento  cuando  éste  no  fue imputado fáctica y jurídicamente en la indagatoria y en  la  resolución  a  través  de  la cual se definió su situación jurídica con  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva el 19 de junio de 2007, en  donde      se      le     imputó     la     conducta     de     acto     sexual  violento.              

           Y,  en  segundo  lugar,  porque  en  la  resolución  de  acusación  no  se  estableció el grado de responsabilidad del  procesado, luego no era viable condenarlo como autor.   

          Ante  estas  propuestas,  dígase  de  antemano  que su formulación  coetánea  desconoce  principios regentes de la actividad casacional cuyo objeto  no  es  otro  que  el  de  lograr  que  la  demanda  cumpla  a cabalidad con los  presupuestos  formales exigidos para su admisión en los numerales 3° y 4° del  artículo  212  de  la  Ley 600 de 2000, según los cuales dicho escrito deberá  contener:   

         “3.  La enunciación de la causal y la  formulación  del  cargo,  indicando  en forma clara y precisa sus fundamentos y  las normas que el demandante estime infringidas.   

         4.  Si  fueren  varios  los  cargos,  se sustentarán en capítulos  separados”.   

          Ello,  como  de  manera reiterada lo ha señalado la Sala, porque el  libelo  casacional  para dar paso a su correspondiente estudio de fondo, dado el  carácter   rogado   y  extraordinario  del  recurso  de  casación,  exige  una  exposición  lógica  y  debidamente  argumentada,  de  modo que se inadmitirán  aquellos escritos que se muestren confusos e ininteligibles.   

          En  tal  categoría  caben  los  libelos  que en su seno desarrollan  propuestas   disímiles   conceptualmente,  pues  la  entremezcla  argumentativa  repercute  en detrimento de su entendimiento, como así lo exigen los principios  de autonomía y crítica vinculante, regentes en esta sede.   

Así,  el de crítica vinculante exige de la  censura   fundarse  en  las  causales  previstas  taxativamente  y  someterse  a  determinados  requisitos  de  forma y contenido dependiendo del motivo invocado.  Y,  conforme  al  de autonomía, el discurso debe mantener identidad temática y  ajustarse a los requerimientos básicos de la lógica.   

          En  las  censuras objeto de estudio se incurre en desconocimiento de  estos  postulados,  pues,  para  la  adecuada  comprensión  de  los  argumentos  reseñados,  conforme  lo  exige  el  numeral  3°  de  la  norma transcrita, en  atención  a  su  evidente  diversidad  conceptual,  han  debido  plantearse por  separado,   a   tenor   de   lo  exigido  en  el  numeral  siguiente  del  mismo  precepto.   

          La  intromisión  argumentativa  que obstruye la intelección de los  cargos  se torna mayor frente a la transcripción de apartes de una sentencia de  esta  Sala  del  año  1997,  referente a la configuración de nulidad cuando se  está  ante error en la denominación jurídica en la resolución de acusación,  por  entrañar un planteamiento totalmente inconexo con los atrás señalados, y  con  su  aseveración  en el sentido de que se violó el principio de legalidad,  el   cual,   en   ninguna  de  sus  acepciones  conocidas,  se  asimila  a  esas  propuestas.   

            

          A   esta   incorrección,   de   suyo  suficiente  para  inferir  la  inadmisión  de  libelo,  se suman otras más graves, como el hecho de que en su  fundamentación    el   censor   ni   siquiera   se   atiene   a   la   realidad  procesal.   

          En  efecto,  cuando advierte que a su defendido en la indagatoria no  se  le imputó fácticamente el cargo por el delito de acceso carnal violento no  es  fiel  con  lo  que la actuación evidencia objetivamente, toda vez que en su  ampliación  de  indagatoria,  llevada a cabo el 9 de agosto de 20072,     se  consignó:   

         “PREGUNTADO:   en  este  despacho  se  recibió  la  declaración  de  Y.K.A.  con  la participación de un intérprete  diferente  a  la hermana de ella y de manera reiterativa Y.K.A. afirma que usted  abusó  sexualmente  de  ella,  que usted más de tres  veces  la  penetró en contra de la voluntad de ella, que la tomó por la fuerza  utilizando  la  violencia,  que  responde  usted a esa afirmación. CONTESTO:   Que  es todo negativo, ahí la prueba lo dice, eso  es  negativo todo, con la hermana mayor fue que pasó todo eso , yo no le había  contado     a     mi     tío     porque     lo     quiero     mucho”  (subraya  fuera de texto).   

          De  la misma forma también se aparta de la realidad procesal cuando  asegura  que  en  la  resolución  de  acusación  no se especificó el grado de  responsabilidad  de  su  defendido, pues otra cosa revela la pieza acusatoria de  primer grado, al señalar:   

         “Considera  el  despacho  que  en este  informativo  se  encuentran las probanzas necesarias que permiten estructurar no  sólo  la  ocurrencia  del  hecho  de  la  materialidad  de  la  conducta  si no  (sic)  también del grado de  responsabilidad  que  tiene  ÓMAR  ANTONIO  ARIAS  CARRASQUILLA  en este asunto  y  que  lo compromete como autor del delito de acceso  carnal  violento en concurso homogéneo”3 (subraya fuera  de              texto).                       

          Por  otro  lado, el restante argumento que subsiste de su propuesta,  orientado  a  que resulta violatorio del debido proceso y del derecho de defensa  que  se  haya  declarado  responsabilidad  en  el  fallo por el delito de acceso  carnal  violento no imputado en la providencia por medio de la cual se resolvió  la  situación  jurídica  a  su  representado con medida de aseguramiento, pues  ella  se  concretó  a la conducta de acto sexual abusivo, deviene absolutamente  intrascendente,  dado  que  esa  pieza  procesal, como de manera reiterada lo ha  precisado  la Sala, carece de carácter vinculante. Así se recalcó en reciente  oportunidad4:   

“Tampoco  le  asiste  razón  al actor cuando sostiene que el adelantamiento del juicio por el  delito  de  concierto  para  delinquir  con  fines de narcotráfico se encuentra  viciado  de  nulidad  porque la fiscalía no le definió la situación jurídica  por  este  ilícito,  pues  la  Corte  ha  sido  insistente en sostener que esta  omisión  no se erige en motivo de invalidación, por carecer de sustancialidad,  dado   también  su  carácter  provisional,  variable  y  no  vinculante,    

“[…]  Independientemente  de  que  en  la  definición  de  la  situación  jurídica  se  haya  impuesto  o  no  medida de  aseguramiento,  del  número  de delitos allí endilgados, y de la denominación  jurídica  que  se les hubiere dado, es en la resolución de acusación en donde  se  definen  los  cargos, por lo tanto creer que entre las dos providencias debe  existir  congruencia es darle al primer pronunciamiento un alcance que no tiene,  y  desconocer  lo  obvio,  esto  es,  que  si  después de definir la situación  jurídica  se  puede seguir investigando, es de esperarse que las nuevas pruebas  puedan  dar  lugar  a  que  lo  consignado  en  ese  proveído  sufra  profundas  modificaciones.  Incluso  podrían  presentarse  cambios  sin  que surjan nuevas  pruebas,  simplemente  porque  al  momento  de  calificar  ya se tenga una mejor  comprensión    de   lo   ocurrido   y   un   más   informado   criterio   para  decidir”5   

.  

          En  ese  orden  de  ideas, resulta evidente que los cargos objeto de  estudio  exhiben  defectos  de  lógica  y  de  argumentación que determinan su  inadmisión  por  incumplir  los  requisitos  previstos  en  el  artículo  212,  numerales  3°  y  4°,  de  la  Ley  600  de  2000,  los cuales, por virtud del  principio  de limitación que regenta este medio extraordinario de impugnación,  consagrado    en    el    216    ibídem,  la  Sala no puede subsanar.  Por consiguiente, se procederá  a  ordenar  la  devolución  del  expediente  al despacho de origen, tal como lo  señala   el   artículo   213   ejusdem.    

Además,  porque  no se advierte que se haya  incurrido   en   violación   de   garantías   fundamentales   que  reclame  la  intervención  oficiosa  de  la  Sala,  como así lo prevé el artículo 217 del  mismo estatuto.      

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

INADMITIR la demanda  de  casación presentada por el defensor del procesado  ÓMAR  ANTONIO  ARIAS  CARRASQUILLA, de conformidad con  las razones manifestadas en la parte motiva de esta providencia.   

Contra  esta  providencia no procede recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ               SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

         Licencia no remunerada   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                     MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ   DE   LEMOS        

AUGUSTO       J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                             JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS                               

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                   JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 Como  esta  providencia  puede  ser  publicada,  se  omite  el  nombre de la menor, de  conformidad  con lo normado en el numeral 8° del artículo 47 de la Ley 1098 de  2006  “por  la  cual  se  expide    el    Código   de   la   Infancia   y   la   Adolescencia”.   

2 Fol.  77 del c.o. 1.    

3 Fol.  116   ibídem.     

4  Sentencia del 22 de julio de 2009, rad. 27852.   

5  Sentencia  de 31 de julio de 1997. En el mismo sentido, Casación 12424 de 24 de  abril   de   2001   y   Casación   29463   de   6  de  agosto  de  2008,  entre  otras.          

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