32408(09-11-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  32408   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 349  

Bogotá D.C., noviembre nueve (9) de dos mil  nueve (2009)   

VISTOS  

De   conformidad  con  la  preceptiva  del  artículo  213  de  la  Ley  600  de  2000,  procede  la  Sala  en  la  labor de  “calificación    de    la    demanda”,  a  constatar  el  cumplimiento  de las exigencias de lógica y  suficiente  acreditación  dispuestas  por el legislador, respecto del libelo de  casación  presentado  por  el  defensor de LUIS ERNEY  ZAMORA  DÍAZ, contra el fallo de segundo grado dictado  por  el  Juzgado  Cuarto  Penal  del  Circuito  de Neiva el 17 de abril de 2009,  confirmatorio  del  proferido por el Juzgado Tercero Penal Municipal de la misma  ciudad  el  31  de  diciembre de 2008, por medio del cual condenó al mencionado  ciudadano como autor penalmente responsable del delito de estafa.   

HECHOS  

          En  atención  a  que  LUIS  ERNEY ZAMORA  DÍAZ  se  percató  del  interés  que  Bernardo   Perdomo   Collazos  tenía  en  adquirir  vivienda  propia,  valiéndose  de  artimañas  le  propuso  el  7  de  diciembre  de  2005  que  interviniera en el remate de un inmueble urbano que se  realizaría  en  el  Juzgado Cuarto Civil  Municipal de Neiva, para lo cual  requería  una  comisión  de  un millón de pesos, asegurándole que el bien le  sería adjudicado.   

Pese      a     que     Perdomo  le  dio  el  dinero  para que lo  consignara    en    la    cuenta    de   depósitos   judiciales,   LUIS  ERNEY  ZAMORA  ulteriormente  no le  entregó  el  respectivo  recibo.  Aquél  estableció  con  posterioridad en el  citado  despacho  que  en  el  diligenciamiento  donde  tendría lugar el remate  estaba  en  curso  una  petición  de  nulidad  y  que  no  se  había  recibido  consignación  alguna,  circunstancia  por  la cual presentó la correspondiente  denuncia.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

La  Fiscalía  Local  de  Neiva  dispuso  la  apertura  de la instrucción, en cuyo desarrollo vinculó mediante indagatoria a  LUIS      ERNEY      ZAMORA     DÍAZ.   

          Una  vez  culminada la fase instructiva, se calificó el mérito del  sumario  el  30  de  agosto  de  2006  con  resolución acusatoria en contra del  procesado como presunto autor del delito de estafa.   

El  juicio  correspondió  adelantarlo  al  Juzgado  Tercero  Penal Municipal de Neiva, despacho que una vez surtido el rito  dispuesto  por  el  legislador,  profirió  fallo  el 31 de diciembre de 2008, a  través   del  cual  condenó  a  LUIS  ERNEY  ZAMORA  a  la  pena principal de doce (12) meses de prisión y  multa  de  un  (1)  salario  mínimo  legal  mensual  vigente, a la accesoria de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo  lapso  de  la  sanción  privativa  de  la  libertad,  y  al  pago  de la  indemnización  de  perjuicios, como autor penalmente responsable del delito por  el cual fue acusado.   

En  la  misma  providencia  le  concedió el  subrogado penal de la condena de ejecución condicional.   

          Impugnado  el  fallo del a quo  por  la  defensa, el Juzgado Cuarto Penal del Circuito de Neiva lo  confirmó  mediante  sentencia  del  17  de  abril  de  2009,  contra la cual el  defensor     de     ZAMORA    DÍAZ    interpuso  recurso  extraordinario  de casación y allegó en tiempo  la respectiva demanda.   

EL LIBELO  

Al  amparo de la causal tercera de casación  establecida  en  la  Ley 600 de 2000, el recurrente plantea un cargo por nulidad  de  la  actuación  derivada  de la falta de competencia de los funcionarios que  dieron   curso  al  diligenciamiento,  pues  se  trataba  de  un  asunto  de  la  jurisdicción civil.   

En  el  desarrollo  del  reparo aduce que de  conformidad  con  el Código de Comercio, la comisión es una especie de mandato  por  el  cual  se  encomienda a una persona dedicada profesionalmente a ello, la  ejecución  de  uno  o  varios  negocios  en  nombre  propio,  pero  por  cuenta  ajena.   

          Precisa  que según lo relató el denunciante, entregó al procesado  la  suma  de  un  millón  de pesos “para efectos de  comisión  por  el  remate”, situación aceptada por  LUIS  ERNEY  ZAMORA  en  su  injurada    y    corroborada    con    las    declaraciones    de   María            Esperanza   Jiménez   y  Mauricio  Rodríguez  Navarro.   

De   lo   expuesto   concluye   que   la  responsabilidad     de     su    asistido    “era  extracontractual  (sic) para  quien  lo  hubiera incumplido y no penal como inexplicablemente fue calificada y  fallada.  O  sea,  que  la  acción  no  podía  iniciarse ni proseguirse por la  jurisdicción  penal,  por tratarse de un contrato regulado por la jurisdicción  civil,  bajo  la  modalidad de contrato de comisión y al existir incumplimiento  por  parte  de  mi  defendido,  necesariamente debió recurrirse ante el juzgado  civil  donde  debió  tramitarse  el  proceso  de  acuerdo con lo previsto en el  Código de Procedimiento Civil”.   

          Asevera   que   la  jurisdicción  penal  usurpó  funciones  de  la  jurisdicción  civil  al  asumir  el  conocimiento  del  asunto  y  fallarlo sin  competencia  para  ello,  de  modo que “era acertado  que   la   investigación   la   iniciara  y  la  prosiguiera  la  jurisdicción  civil”.   

          Con  fundamento  en  lo  expuesto,  el demandante solicita a la Sala  casar  el  fallo  impugnado,  para  que  en su lugar se decrete la nulidad de lo  actuado a partir de la diligencia de indagatoria.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

          Tiene  suficientemente  decantado  la Sala que en el examen sobre la  admisibilidad  de  los  libelos  casacionales  le  corresponde constatar que los  recurrentes  formulen  sus  censuras con sujeción a las exigencias de lógica y  pertinente  argumentación  definidas  por  el legislador y desarrolladas por la  jurisprudencia,  a fin de que este recurso extraordinario no se convierta en una  instancia  adicional  a  las  surtidas. Tales requisitos se orientan a conseguir  demandas  enmarcadas  dentro  de  unos  mínimos  lógicos y de coherencia en la  postulación   y  desarrollo  de  los  cargos  propuestos,  en  cuanto  resulten  inteligibles,  es  decir, precisos y claros, pues no corresponde a la Sala en su  función  constitucional  y legal develar o desentrañar el sentido de confusas,  ambivalentes  o  contradictorias  alegaciones  de  los  impugnantes en casación  (Inciso 3º del artículo 212 de la Ley 600 de 2000).   

          Además,  de  conformidad  con  el  artículo  213  de la mencionada  legislación   “si   el   demandante  carece  de  interés  o  la  demanda  no  reúne   los  requisitos  se  inadmitirá” (subrayas fuera de texto).   

Una vez realizadas las anteriores precisiones  observa  la  Sala que el recurrente carece de interés, pues de tiempo atrás ha  definido  la  jurisprudencia  que el ejercicio de los mecanismos de impugnación  tiene   como   presupuesto   ineludible  la  existencia  de  interés  jurídico  (legitimatio ad caussam), el  cual  surge  cuando  la  providencia  es de alguna manera desfavorable al sujeto  procesal  que la impugna, y se pierde en aquellos casos en los que el interesado  se muestra conforme con lo decidido en ella.   

Acerca del interés jurídico en el marco de  la  impugnación  casacional es menester que el actor haya impugnado el fallo de  primer  grado,  y  lo  más importante, que exista identidad temática entre las  pretensiones  de  la  alzada y las de la demanda de casación, con independencia  de  que  sus  fundamentos  y  motivos  sean diversos1,  excepto  si su situación es  desmejorada   con  la  decisión  de  segunda  instancia  en  virtud  de la  impugnación  de  otro de los sujetos intervinientes en el proceso, o se reclama  la  declaratoria  de  invalidación o el amparo o restablecimiento de garantías  fundamentales.   

Además,  debe  constatarse con sumo cuidado  que  la  invocación  de la causal encaminada a obtener la nulidad de lo actuado  no  corresponda en verdad a un pretexto para cuestionar el fallo de primer grado  sin debatir un tal planteamiento en segunda instancia.   

          En  el  asunto  objeto  de  estudio  se consigue verificar que en la  impugnación  de  la  sentencia  del a quo  se  planteó  la  violación del derecho a la defensa del acusado,  aduciendo       para       ello      que      el    estudiante   encargado   de   

asistirlo profesionalmente en la indagatoria,  se  desentendió con posterioridad a tal diligencia de su encargo, circunstancia  que  imponía  la  invalidación  de  lo  actuado  a  partir  de  dicho  acto de  vinculación  con  base  en  lo  establecido  en  los  numerales  2º  y 3º del  artículo  306  de  la  Ley 600 de 2000, en concordancia con los numerales 3º y  5º del artículo 310 del mismo ordenamiento.   

          Por  tanto, es palmario que si ahora la defensa depreca al amparo de  la  causal  tercera  de  casación  la  nulidad de lo actuado por violación del  derecho  al  debido  proceso del acusado, derivada de la falta de competencia de  los  funcionarios  que investigaron y fallaron el asunto, se impone realizar las  siguientes observaciones.   

La primera, que no media identidad temática  entre  la  alegación  del  recurso  de  apelación  de  la sentencia de primera  instancia  y  el  reparo  formulado  en esta sede extraordinaria, de manera que,  como atrás se dijo, el demandante carece de interés.   

Segunda, que si bien el cargo se plantea bajo  la  égida  de  la  causal tercera de casación, lo cual, de ser cierto, podría  comportar  una  excepción  a la falta de interés para acudir a éste mecanismo  impugnaticio,  la  verdad es que la propuesta corresponde, como de tiempo atrás  lo     ha     señalado     la     jurisprudencia2,  a  un  reproche propio de la  causal  primera,  pues  se  trata  de  un  error  de   juicio (in   iudicando)   y  no  un  defecto  de  actividad  (in  procedendo),  el  cual  no se enmienda a través de la nulidad de la actuación, sino mediante  la  revocatoria  o  la modificación del fallo, pues si la Sala establece que en  efecto  el  hecho investigado es atípico, no tendría sentido la invalidación,  pues debería revocar la condena, para en su lugar absolver.   

Tercera, el actor no expresa las razones por  las  cuales,  la eventual acción civil derivada del incumplimiento del supuesto  contrato  comercial  de  comisión  realizado entre el denunciante y el acusado,  tenía  la  virtud  de  enervar  la  acción  penal producto de la defraudación  patrimonial  por  la  cual  se  condenó  a LUIS ERNEY  ZAMORA,  con  mayor razón si, no sobra advertirlo, la  forma   en   que   se   concurre   a   la   jurisdicción   penal   –  a  través  de  una  denuncia,  como  ocurrió  en  el  caso  de  la especie –  es  sustancialmente  diversa  de  las  exigencias para acudir a la  jurisdicción civil mediante la correspondiente demanda.   

Así  las  cosas,  estima  la Sala que si la  defensa  no  censuró  en la impugnación del fallo de primer grado la tipicidad  de  la  conducta  por la cual se condenó al acusado, no es procedente que ahora  proceda  a  ello  bajo el ropaje de la violación del derecho al debido proceso,  pues  carece de interés para habilitarse en sede de este recurso extraordinario  en  procura  de  abordar  un tema que no trató en su momento, circunstancia que  impone  inadmitir  el  libelo  conforme al claro mandato del artículo 213 de la  Ley 600 de 2000.   

          Finalmente    es    pertinente   indicar   que   no   se  advierte  en  el  curso  del  diligenciamiento  o en la sentencia  objeto   del   recurso,  violación  de  derechos  o  garantías  del  procesado  ZAMORA DÍAZ, como para que  ello  determinara  ejercer  la  facultad  oficiosa  que  en punto de asegurar su  protección   le   confiere   el   legislador   a  la  Corte.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

INADMITIR   la  demanda   de   casación   interpuesta   por   el   defensor   de   LUIS  ERNEY ZAMORA DÍAZ, por las razones  expuestas  en la parte motiva de este auto.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  187  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  contra  esta    decisión   no   procede   recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                              SIGIFREDO     ESPINOSA  PÉREZ   

               Permiso   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANES           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                      JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  Providencias  del 14 de diciembre de 1999. Rad. 12343, 29 de enero de 2001. Rad.  12723,  17 de julio de 2002. Rad. 15175, 16 de julio de 2002. Rad. 15488 y 25 de  junio de 2008. Rad. 29748, entre otras.   

2 Autos  del  29  de  octubre  de 2008. Rad. 30297 y del 6 de agosto de 2008. Rad. 29630,  entre otros.     

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