32328(09-11-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.° 32328  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA   DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

Aprobado acta N° 349.  

Bogotá, D. C., nueve (9) de noviembre de dos  nueve (2009).   

VISTOS  

Examina  la  Sala  las  bases  lógicas y de  adecuada  sustentación  de  la demanda de casación instaurada por la defensora  de     VIRGINIA     SERNA    LEITON    contra  la  sentencia  del  27  de abril de 2009 mediante la cual el  Tribunal  Superior  de  Bogotá  confirmó  con  algunas modificaciones el fallo  proferido  el  10  de  febrero  del  citado  año  por  el  Juzgado Quinto Penal  Municipal  de  la misma ciudad, condenando a la mencionada procesada a las penas  principales  de  10  meses  y  18  días  de prisión y multa en cuantía de 7,7  salarios  mínimos  legales  mensuales  de  multa,  como  autora responsable del  delito de lesiones personas agravadas, cometidas en estado de ira.   

HECHOS  

Se   vienen  resumiendo  de  la  siguiente  manera:   

“El  día  4  de  febrero  del  año  2006  siendo  las  once de la noche aproximadamente, estando  dentro  de  su  residencia  el  señor  FAUSTINO  SERNA  fue  agredido  verbal y  físicamente  por  su  progenitora,  causándole  lesiones que le ameritaron una  incapacidad  médico  legal  definitiva  de  cuarenta (40) días y como secuela,  perturbación  funcional  del  órgano de la visión de carácter permanente. El  origen  de  la agresión se encuentra en la molestia que le produjo a la acusada  el  ruido  de  un parlante que el afectado colocó y que le perturbó el sueño,  por  lo  que  irritada  le hace el reclamo y le propina con un palo golpes en la  cabeza y el rostro con las consecuencias ya reseñadas”.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1. Noticiados los hechos a las autoridades, a  instancias  del  Fiscal  277  Local de Bogotá el Juzgado 47 Penal Municipal con  funciones  de  control  de  garantías  realizó el 20 de mayo de 2008 audiencia  preliminar,  en  desarrollo  de  la  cual  el  instructor formuló imputación a  VIRGINIA  SERNA LEITON por el  delito de violencia intrafamiliar agravada.   

2.  Presentado  el escrito de acusación, el  Juez  Quinto  Penal  de  Municipal  de Bogotá celebró el 8 de julio de 2008 la  respectiva  audiencia,  durante la cual la Fiscalía atribuyó a la procesada el  ilícito  de  lesiones  personales  agravadas,  con  perturbación  funcional de  carácter  permanente  de  un  órgano, acorde con lo previsto en los artículos  111 y 114, inciso 2º del Código Penal.   

3. La audiencia preparatoria la llevó a cabo  el  juez  de  conocimiento el 30 de julio del precitado año y el juicio oral lo  evacuó  el  11  de  agosto  siguiente,  a cuyo término anunció el sentido del  fallo,   precisando  que  sería  de  carácter  condenatorio,  como  en  efecto  procedió  en  la  sentencia  del  10  de  febrero de 2009, decisión en la cual  impuso  a  VIRGINIA  SERNA  LEITON   las  penas  principales  de 64 meses de prisión y multa en cuantía  de  46.2  salarios  mínimos  legales  mensuales,  así  como  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo  lapso,  como autora responsable del delito de lesiones personales dolosas  con perturbación funcional de carácter permanente.   

4.  Contra  el fallo de primera instancia se  alzaron  en  apelación  tanto  la  defensa como el Ministerio Público. Por esa  vía,  el  Tribunal  Superior de Bogotá confirmó la condena, pero modificó la  pena  como  consecuencia  de  reconocer a la procesada la diminuente relativa al  estado  de  ira.  Por  esa  razón,  le  impuso  las  sanciones reseñadas en el  acápite  inicial  de  la  presente providencia, otorgándole el subrogado de la  suspensión condicional de la ejecución de la pena.   

LA  DEMANDA   

          Un  cargo  formula  la  impugnante contra la sentencia del Tribunal,  que   apoya  en  la  causal  primera  de  casación  contemplada,  según  dice,  “en    el   art.   181   No.   3º   del   C.   de  P.P.”. Bajo esa consideración, acusa al juzgador de  infringir  en  forma  directa algunas normas de la Constitución Política, así  como  tratados  internacionales  sobre  derechos humanos y disposiciones legales  que refiere puntualmente.   

          Al   sustentar   el   cargo   atribuye   a   la  sentencia  apreciar  equivocadamente  las  pruebas con las cuales se cimentó la misma, desconociendo  las  normas  constitucionales  que  tratan  acerca  de  la primacía de la Carta  frente  a  la  ley  para  establecer  una discriminación odiosa en contra de la  acusada,  pese  a  probarse “la existencia de la duda  en  cuanto  a  la  autoría  y  por otra parte los motivos fútiles y odiosos en  contra   de  la  víctima  para  obtener  una  indemnización  en  su  favor”.   

          Considera  que  la  discriminación  se  produce en consideración a  tratarse  la acusada de una persona que merece especial protección y por cuanto  el  fallador  “da total credibilidad a la testigo de  la  víctima,  sobre quien pesa la sospecha fundada en la estrecha amistad y los  intereses    comunes”,   desconociendo   totalmente  “la  testigo  de  la condenada en quien no existe la  mínima  sospecha  e  interés  alguno en favorecerla y como derecho fundamental  (sic)”.   

          Para  la  censora,  ante  la existencia en este caso de un conflicto  entre  principios  y  reglas, debe aplicarse el “test  de  valoración”  para hacer prevalecer el derecho a  la  igualdad de una persona “de la tercera edad quien  merece  especial  protección  por  las condiciones de parentesco con el hijo de  quien   se   esperaría   toda   la   consideración   y  respeto”.  Además,  añade,  se  deben  tener  en cuenta las circunstancias  sociales y el grado de aceptabilidad del fallo.   

          Insistiendo  en  que la sentencia se torna injusta frente al mandato  constitucional  de  proteger  a  las  personas  con  debilidad  manifiesta, como  acontece  con  la  procesada a quien a pesar de su edad y estado de salud le era  perturbada  la paz y sosiego por los repetidos escándalos nocturnos de su hijo,  concluye    que    el    sentenciador    incurrió    en    error   iudicando,  en  cuanto  dejó  sin  valor  principios  constitucionales  como  la  eficiencia, efectividad, universalidad y  solidaridad.   

          En  ese  orden,  sostiene  que  la  infracción directa de la ley es  consecuencia  de  la  decisión del Tribunal de tener por probados los supuestos  de   hecho   de   las   normas   violadas  sin  considerar  que  “se   fundamentaron   en   pruebas  viciadas  por  el  consentimiento  sospechoso   de   las   testigo   (sic)  y    víctima    y   no   resolver   la   duda   a   favor   de   la  condenada”.   

          Pidió,  en consecuencia, revocar la sentencia impugnada y proferir,  en su lugar, fallo absolutorio.   

PARA   RESOLVER   SE  CONSIDERA   

          La  Sala no deja de insistir en señalar que la demanda de casación  no   es   un   escrito  de  libre  elaboración  sino  que,  dado  el  carácter  extraordinario  de  ese  recurso,  debe  cumplir unos presupuestos de adecuada y  lógica   fundamentación,   sin   los   cuales   el   libelo   no   podrá  ser  admitido.           

         

          Esos  presupuestos, en el esquema procesal contemplado en la Ley 906  de  2004, surgen de lo dispuesto en los artículos 183 y 184, inciso segundo. La  primera  de  esas  normas  exige  al  censor  presentar la demanda señalando de  manera  precisa  y concisa las causales invocadas y sus fundamentos. A su turno,  la  segunda  establece  que  no  se  seleccionará el libelo cuando, entre otros  casos,  se  prescinde  de  señalar  la causal o no se desarrollan los cargos de  sustentación.   

          Al  amparo de las mencionadas disposiciones la Sala ha expresado que  en  la  nueva  sistemática procesal penal al demandante le corresponde también  satisfacer,   al   formular   los   respectivos   cargos,   las  pautas  fijadas  tradicionalmente  por  la  jurisprudencia  frente  a cada una de las causales de  casación establecidas por la ley.   

          Observada  la  demanda  instaurada  por la defensora de VIRGINIA  SERNA  LEITON, necesario se hace  concluir   que  la  misma  no  cumple  las  exigencias  de  adecuada  redacción  indispensables   para   su   admisión  y,  antes  bien,  presenta  numerosos  e  insalvables  defectos  que  la tornan inepta para esos propósitos.            

          En  efecto,  desde  la  misma  enunciación  del  único  cargo  que  formula,  la  libelista  genera confusión frente a su pretensión, pues a pesar  de  invocar  la causal primera de casación, revelando con ello la intención de  denunciar  una violación directa de la ley, inmediatamente después menciona el  numeral   3º   del  artículo  181  de  la  Ley  906  de  2004,  precepto  que,  contrariamente,   contempla  la  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial.   

          En   el   desarrollo  del  reproche  la  censora  incurre  en  igual  incoherencia,  pues  inicialmente  cita  gran  cantidad  de normas, entre ellas,  convenios   internacionales  y  disposiciones  constitucionales,  predicando  su  infracción  directa,  pero  ulteriormente desvía el discurso para plantear una  controversia  de  naturaleza probatoria, insistiendo con ello entonces en acudir  a la causal tercera de casación.    

          Recuérdese  que la violación directa se diferencia de la indirecta  en  que  en  la  primera  al  demandante  le corresponde proponer una discusión  netamente  jurídica,  para lo cual está obligado a aceptar los hechos tal como  los  declaró  probados  el  fallador,  sin  que  pueda  controvertir el mérito  asignado  por  éste a los medios de convicción. En la violación indirecta, en  cambio,  el  ataque  sí  comprende  la  valoración  persuasiva  de las pruebas  realizada por el juzgador.   

Más  aún,  la  actora  tampoco  atinó  en  sustentar  adecuadamente  alguno  de  los  motivos  de  casación que esboza. En  primer  lugar,  porque  no  refirió  la  controversia  jurídica  llamada a ser  resuelta  por  la  Corte,  acreditando  la  aplicación  indebida,  la  falta de  aplicación  o  la  interpretación  errónea que llevó al Tribunal a emitir la  sentencia  condenatoria,  como  corresponde  cuando  se  acude  a  la violación  directa   de  la  ley  sustancial.  Se  dedicó  a  afirmar  insistentemente  la  vulneración  del  derecho  a la igualdad por no tenerse en cuenta la condición  de  mujer  de  la  tercera  edad  de  la  procesada,  sin  explicar por qué esa  situación  le  impedía producir la agresión causante de las lesiones sufridas  por la víctima.   

Y en segundo lugar, porque tampoco acreditó  y  ni  siquiera  postuló,  bajo la técnica propia del recurso de casación, la  existencia   en   la   decisión  impugnada  de  algún  yerro  de  apreciación  probatoria,  ya  fuese  de  hecho  o  de derecho, errores mediante los cuales se  manifiesta  la violación indirecta de la ley. Sobre el particular, se limitó a  sostener  que  el  sentenciador  otorgó credibilidad a la testigo del afectado,  pese  a  su estrecha amistad con éste y, en cambio, desestimó la deponencia de  la  testigo  de la procesada, en quien no recae tacha alguna que conspire contra  su credibilidad, según su criterio.   

Con  lo  anterior  la  censora  no hace sino  plantear  su  propio  parecer  acerca  del  mérito  persuasivo  de las pruebas,  pretendiendo  que  la Corte lo acoja y repudie, consecuencialmente, el ejercicio  apreciativo  realizado  por  el Tribunal. Con tal forma de razonar olvida que la  sentencia  arriba  a  sede  de  casación  amparada  por la doble presunción de  acierto  y  legalidad,  de  manera  que al actor, para derruirla, le corresponde  acreditar  la  existencia  de  errores  graves  y  transcendentes,  a lo cual se  abstuvo en este caso la libelista.   

          En  consecuencia,  por  las falencias de sustentación anteriormente  advertidas,  se inadmitirá la demanda de casación objeto de examen, sin que la  Sala  encuentre la necesidad de superar los defectos advertidos, pues no observa  la  concurrencia  de  alguna  de  las  causales legales que lo recomienden (art.  184.3  de  la  Ley  906  de  2004),  ni  tampoco  la  vulneración de garantías  fundamentales.                            

          Cuestión final.   

Habida  cuenta  que  contra  la decisión de  inadmitir  la  demanda  de  casación  presentada  por  la  defensa  procede  el  mecanismo  de  insistencia de conformidad con lo establecido en el artículo 184  de  la Ley 906 de 2004, impera precisar que como dicha legislación no regula el  trámite  a  seguir  para que se aplique el referido instituto procesal, la Sala  ha  definido  las reglas que habrán de seguirse para su aplicación1,    como  sigue:   

          i)        La  insistencia  es  un  mecanismo  especial  que  sólo  puede  ser  promovido  por  el  demandante,  dentro  de  los cinco (5) días siguientes a la  notificación  de  la  providencia  por cuyo medio la Sala resuelva inadmitir la  demanda  de casación, con el fin de provocar que ésta reconsidere lo decidido.  También  podrá  ser  provocado  oficiosamente  dentro  del  mismo término por  alguno  de  los  Delegados  del  Ministerio  Público  para  la  Casación Penal  –  siempre que el recurso  de   casación   no   hubiera   sido  interpuesto  por  un  Procurador  Judicial  –, el Magistrado disidente  o  el  Magistrado  que  no  haya  participado  en  los  debates  o  suscrito  la  providencia inadmisioria.   

          ii)                       La  solicitud de insistencia puede elevarse ante  el  Ministerio Público a través de sus Delegados para la Casación Penal, ante  uno  de  los  Magistrados  que  haya  salvado  voto  en  cuanto  a  la decisión  mayoritaria  de  inadmitir  la demanda o ante uno de los Magistrados que no haya  intervenido en la discusión.   

          iii)                      Es potestativo del Magistrado disidente, del que  no  intervino  en  los debates o del Delegado del Ministerio Público ante quien  se  formula  la  insistencia, optar por someter el asunto a consideración de la  Sala  o  no  presentarlo  para su revisión, evento último en que informará de  ello al peticionario en un plazo de quince (15) días.   

          iv)                       El  auto  a  través  del  cual  se  inadmite la  demanda  de  casación  trae  como  consecuencia  la  firmeza de la sentencia de  segunda  instancia contra la cual se formuló el recurso de casación, salvo que  la insistencia prospere y conlleve a la admisión de la demanda.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

          INADMITIR  la  demanda  de  casación    interpuesta    por    el   defensor   de   VIRGINIA SERNA LEITON.   

         De    conformidad    con    lo   dispuesto   en   el   inciso     segundo    del    artículo  184  de  la  Ley  906  de   2004  y,  en  los  términos  referidos  en  el  acápite   final   de   esta  determinación,  contra  la    misma    procede  la insistencia.   

Notifíquese y cúmplase.  

JULIO ENRIQUE         SOCHA          SALAMANCA   

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ                SIGIFREDO ESPINOSA  PÉREZ             

                                            PERMISO                              

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO         MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ  DE LEMOS                

                                                                               

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                           JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS                   

                                                                              

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                                          JAVIER      ZAPATA  ORTÍZ   

     

            TERESA RUIZ NÚÑEZ   

             Secretaria     

1  Providencia del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322.     

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