32081(03-12-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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                                        Proceso n° 32081   

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                   Magistrado  Ponente   

                   ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                                                

                                                        Aprobado Acta No. 374   

Bogotá,  D.C., tres (3) de diciembre de dos  mi nueve (2009)   

OBJETO DE LA DECISIÓN  

Decide la Sala la solicitud de aclaración de  sentencia  presentada  por el Procurador Segundo Delegado para la Investigación  y  Juzgamiento  Penal, respecto del fallo de única instancia proferido el 28 de  octubre    de    2009,   mediante   el   cual   se   condenó   a   WILLIAM  HERNÁN PÉREZ ESPINEL, en calidad  de  autor  de  los  delitos  de  concierto para delinquir agravado, contrato sin  cumplimiento   de  requisitos  legales  en  concurso  homogéneo,  concusión  y  peculado   por   apropiación  a  favor  de  terceros  en  concurso  homogéneo,  imponiéndosele  como  penas  principales  quince (15) años de prisión y multa  por   valor   de   dos   mil   cuatrocientos   millones  de  pesos  ($ 2.400.000.000.oo).   

LA SOLICITUD  

Demanda  el  Representante  del  Ministerio  Público  la  aclaración  de  la  sentencia  antes referida bajo las siguientes  premisas:   

    

1. Conforme  con  lo preceptuado en el numeral 4° del artículo 39 del  ordenamiento  penal, es claro que para la pena de multa no opera la acumulación  jurídica  sino  la  material  o  matemática, por lo que las multas discernidas  para  los delitos de concierto para delinquir y contrato sin cumplimiento de los  requisitos  legales  deben  sumarse  y  sobre  tal  guarismo  aplicar  la rebaja  punitiva correspondiente por aceptación de cargos.     

    

1. En  relación  con  la  multa  impuesta por el reato de peculado por  apropiación,  se  advierte  que  el  fallo  no  contempló el monto total de la  defraudación  al  erario  ($8.238.716.351),   sino   que  el  mismo  se  limitó  únicamente  a  la  suma  de  ($2.218.382.678)    que  corresponde  únicamente  a  la  contratación  celebrada  con  la  cooperativas  Proteger   y   Cooespro   (Contratos   008,   445,   1071   de  2002  y  414  de  2003).     

Aunado a lo anterior, precisa que al guarismo  antes  referido  deben  sumarse  los  55  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes  impuestos como multa para el delito de concusión y luego realizar las  deducciones pertinentes por la aceptación de cargos.   

    

1. Expone  también  que  existió  un  yerro  al  dosificar la pena de  prisión  impuesta  pues para adjudicar la misma debió partirse del delito más  grave,  esto  es  el de concierto para delinquir agravado, empero, al momento de  justipreciar   el   quantum  punitivo  correspondiente  no  se  tomó el delito más grave, sino el bloque de  delitos  que  arrojó  una pena mayor, lo cual resulta contrario a lo normado en  el artículo 31 del ordenamiento penal   

2.      

Como  corolario, estima que en el proceso de  dosificación  de  las  penas  impuestas  al sentenciado se incurrió en errores  aritméticos  que  deben  ser  corregidos a efectos de otorgar una protección a  los  bienes  jurídicos  tutelados  que  se  vieron  afectados  con  la conducta  delictiva  de PÉREZ ESQUIVEL,  a  más  que  tal  corrección  no implica vulneración alguna los principios de  irreformabilidad  de  la sentencia y non reformatio in  pejus.   

CONSIDERACIONES   

Debe la Sala precisar que, en efecto, como lo  anticipa  el Procurador Delegado, contra los fallos de única instancia emitidos  por  esta  Corporación  no procede recurso alguno, por lo que los yerros que se  evidencien  en  los  mismos  sólo  pueden ser corregidos en el evento de que se  trate  de  errores  aritméticos u omisiones sustanciales en la parte resolutiva  de la sentencia.   

Así,  respecto  de  tal  asunto la Corte ha  tenido   la   posibilidad  de  pronunciarse  en  varias  oportunidades,  veamos:   

“(…)  El  artículo 412 de la ley 600 de  2000  señala que la sentencia es irreformable e irrevocable por el mismo juez o  sala  de  decisión  que  la dictó, con excepción del error aritmético, en el  nombre    del    procesado    o    de    omisión   sustancial   en   la   parte  resolutiva.   

Asimismo  el  artículo  310  del Código de  Procedimiento  Civil  prevé  que  toda  providencia  judicial es susceptible de  corrección  en cualquier tiempo por el juez que la profirió, cuando en ella se  incurra  en  error  puramente  aritmético  o en equivocaciones contenidas en su  parte  resolutiva  o  que influyan en ella  debidas a omisiones, cambios de  palabras o alteraciones de éstas.   

Las  hipótesis  legales  conciernen  a  la  posibilidad  de  la  aclaración  o la adición de la sentencia por “omisiones  sustanciales       en       la       parte       resolutiva”      –inciso  2º  del artículo 412- o bien  por  equivocaciones  en su parte resolutiva u omisiones que tengan incidencia en  ella  según  la  segunda  disposición  citada,  lo  cual significa que el juez  –singular o plural- lo que  puede  es  enmendar  un  error  de  carácter  objetivo o subsanar un descuido u  olvido de esta misma naturaleza.   

Cualquiera  otra  pretensión  por  esa vía  contraviene  los  mandatos  legales,  porque  una  vez  adoptada  la sentencia y  decididas  las  impugnaciones  interpuestas  contra  ella  el  mismo  juez queda  impedido  para  hacer  nuevos  pronunciamientos  que  lleven inmersos juicios de  valor  o para resolver peticiones que no le fueron propuestas o tratar temas que  tampoco   fueron   objeto   de   controversia   a   través   de   los  recursos  ordinarios.1   

En     posterior    oportunidad    se  indicó:   

“(…) De  acuerdo con el principio de  irreformabilidad  de las sentencias consagrado en el artículo 412 de la Ley 600  de  2000,  esta  clase  de  decisiones  judiciales  no  son  susceptibles de ser  modificadas  ni  revocadas  por   el   órgano   que  las ha  proferido,  salvo  que  contengan  un  error aritmético, una imprecisión en el  nombre   del  procesado,  o  una  omisión  sustancial   en   la   parte    resolutiva,    en   cuyos   eventos   la   norma     lo     autoriza     para    hacer    la   enmienda    o   adición   respectiva,   oficiosamente   o      a     instancia     de     los     sujetos   procesales.   

Por   tal   motivo,  si  la  modificación  pretendida  compromete,   por cualquier motivo, los fundamentos fácticos o  jurídicos  del  fallo, no se está en presencia de un error de esta naturaleza,  sino  de  uno in iudicando,  susceptible sólo de ser corregido por la vía  de   los   recursos.   2  (…)” (Negrilla fuera  de texto)   

Palmario  es  entonces  que  el  presupuesto  esencial  para  proceder  a  la corrección o adición de la sentencia se limita  exclusivamente  a  que  se  trate  de  los supuestos de hecho contemplados en el  artículo  412  del  ordenamiento  procesal  aplicable  al  asunto  sub  examine, mas no como se pretende aquí  que   bajo  el  argumento  del  error  aritmético  se  incremente  la  pena  de  multa.   

Así  mismo,  improcedente  resulta  que  se  rehaga     el     proceso     de     dosificación     punitiva     –como  se  demanda- en la medida en que  es  ostensible  el  desfase  normativo que se invoca como presupuesto, y además  porque  no  existe  razón  jurídica  para  hacerlo. En efecto, al realizar sus  cuentas  el  señor  procurador  respecto del delito de concierto para delinquir  agravado  (cuyos  baremos  punitivos  fija  adecuadamente  entre 9 y 18 años de  prisión)  precisa que la Corte determinó una pena de 10 años, la que rebajada  en  el  40%  se  reduce  a  6  años,  siendo  éste el punto de partida para el  señalamiento  de  la  sanción  por  el  concurso,  con  lo cual la prisión no  podría  superar  los  12 años, siendo equivocado el monto de los 15 finalmente  impuestos.   

En consideración al tema adviértese que el  yerro  en el cálculo radica en la Procuraduría y no en la Corte, pues no ha de  olvidarse   que   el   sindicado  se  acogió  a  sentencia  anticipada  en  dos  procesos     distintos  adelantados  ante  autoridades distintas, trámite     abreviado     que    se    agotó    en    oportunidades  procesales  distintas, esto  es  uno  en  investigación  ante Fiscalía y otro ante la Corte en juzgamiento.  Tal  separación  procesal  se originó precisamente por la ruptura de la unidad  generada  en  la  calificación  parcial  efectuada  por la Fiscalía. Así, las  rebajas  de  penas  obedecían  a  diferentes  porcentajes,  cada  uno  de ellos  atendiendo la respectiva fase procesal.   

Finalmente  obsérvese  cómo  la  Corte  no  podía  partir  de  la  pena  para  el  concierto e incrementarla por los demás  delitos  concursantes  pues  respecto  de todos éstos tales reducciones estaban  edificadas sobre factores distintos   

En tales condiciones no se requieren mayores  disquisiciones  para  concluir  que  en  el presente evento no se satisfacen los  presupuestos  necesarios  para modificar o corregir el fallo de única instancia  emitido   por   esta   Corporación,  por  lo  que  se  despacharán  de  manera  desfavorable   las   demandas   del   representante   del  Ministerio  Público.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  de  Casación Penal,   

RESUELVE:  

    

1. DECLARAR   IMPROCEDENTE  la  solicitud  de  aclaración  de  la  sentencia proferida por esta Sala el 28 de octubre de 2009,  mediante  el  cual se condenó a WILLIAM HERNÁN PÉREZ  ESPINEL,   por   los   motivos  puntualizados  en  la  motivación de esta decisión.     

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Notifíquese y Cúmplase.  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ      LEONIDAS     BUSTOS  MARTÍNEZ                  SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

AUGUSTO       J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                        JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

                                                                                                     Cita medica   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                             JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

                                                                   Cita medica   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

1 Auto  del 22 de junio de 2005. Rad. 23.453-   

2 Auto  del 20 de noviembre de 2006. Radicado 25615.     

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