32050(14-09-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 32050  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado ponente:  

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS   

                                    Aprobado Acta N° 287.   

Bogotá,  D.  C., septiembre catorce (14) de  dos mil nueve (2009).   

VISTOS:  

Se procede a resolver sobre la admisibilidad  de  la demanda de casación presentada por el defensor del procesado Luis Miguel  Gámez  Bravo,  condenado  en fallos proferidos por el Juzgado Primero Penal del  Circuito  de  Ciénaga  y  el  Tribunal  Superior  de  Santa  Marta,  como autor  responsable de la conducta punible de homicidio agravado.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL:  

1.-  Los  primeros tuvieron ocurrencia hacia  las  seis  de  la mañana del 20 de enero de 2008, cuando al estadero denominado  Day  Mary,  ubicado  en  la calle 26 con carrera 13 A, Barrio Minuto Carreño de  Ciénaga,  Magdalena,  atendido  por  Aldemar  Arturo  Algarín  Castro, hizo su  aparición  Luis  Miguel  Gámez  Bravo,  acompañado  por  Anor Tapia Rua quien  conducía  una   motocicleta  que  dejaron  encendida, y luego de saludar a  Álvaro  Antonio  Atiliano  Escorcia desenfundó una pistola que accionó contra  la  humanidad  de  éste  y  de  José David Barcinilla Revolledo, a quienes les  causó la muerte en forma instantánea.   

2.  Por  los  anteriores episodios, el 25 de  junio  siguiente  la Fiscalía Sexta Seccional presentó ante el Juzgado Primero  Penal  del  Circuito  con  funciones  de  conocimiento  de  Ciénega, escrito de  acusación  contra  Luis  Miguel  Gámez  Bravo  como  autor del  delito de  homicidio agravado.   

3.  Realizadas las audiencias preparatoria y  de  juicio  oral, el 31 de octubre de 2008 ese mismo despacho judicial resolvió  condenar  al  acusado  a  las  penas  de  cuatrocientos cincuenta (450) meses de  prisión,  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones públicas  por  el  mismo  lapso  de  la  sanción  privativa de la libertad, y le negó la  condena  de  ejecución  condicional  y  la  prisión  domiciliaria,  como autor  responsable de los cargos de la acusación.   

4. La decisión anterior fue recurrida por el  defensor  del  procesado, y el 22 de enero de 2009 el Tribunal Superior de Santa  Marta  la  confirmó,  con  la  modificación  de  fijar en veinte (20) años la  inhabilitación  de  derechos  y  funciones públicas, mediante fallo objeto del  recurso  extraordinario  de  casación  interpuesto  por  el mismo recurrente en  primera instancia.   

LA DEMANDA:  

Al  alero de la causal primera del artículo  181  de  la  ley  906  de 2004, el demandante formuló un único cargo contra la  sentencia  condenatoria la cual acusa de violación directa de la ley sustancial  por  aplicación  indebida  del  artículo  438  y  falta  de aplicación de los  artículos  381,  15, 16, 2 y 17 todos del cpp de 2004, como consecuencia de una  indebida aportación y valoración probatoria.   

En la fundamentación del reparo afirmó que  su  defendido  fue  condenado  con  base  exclusivamente  en  el  testimonio  de  referencia  rendido  por  el  agente  del CTI Álvaro Salazar, quien recibió la  entrevista  al  único testigo presencial de los hechos Aldemar Arturo Algarían  Castro,  persona  ésta  que  no se hizo presente en la audiencia de juicio oral  sin  que  la  fiscalía  demostrara  algunas  de  las hipótesis previstas en el  artículo  438  del estatuto procesal penal que rige este asunto que justificara  la  admisión  de la prueba de referencia a que alude el literal b) del precepto  que se acaba de citar.   

En  esas condiciones los jueces de instancia  no  podían  estimar la presunta versión de Algarín Castro, y como lo hicieron  violaron  el  inciso  2°  del  artículo  381  que  establece  que la sentencia  condenatoria  no  podrá  fundamentarse exclusivamente en pruebas de referencia.   

Con  la  finalidad  de  que  se  cumpla  la  importante  función de unificar la jurisprudencia nacional frente al tema de la  admisión   excepcional   de   la   prueba  de  referencia  y  se  provea  a  la  materialización  de  los  derechos  fundamentales  del procesado en concreto el  principio  de la presunción de inocencia ante la duda que aflora de las pruebas  recaudadas,  pide  que  se  anule,  modifique  o  revoque  el  fallo  impugnado.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1. La Sala ha venido abordando el tema del  recurso   extraordinario  de  casación  en  el  marco  del  sistema  acusatorio  colombiano  y lo ha definido como un mecanismo de control constitucional y legal  que  procede  contra  las  sentencias  proferidas  en  segunda instancia por los  Tribunales    Superiores    en    los    procesos   adelantados   por   delitos,  independientemente  de la pena con la cual los sancione el legislador, cuando se  afectan  derechos  o  garantías  fundamentales  (artículo 181 de la ley 906 de  2004),  cuya materialización se debe cumplir a través de una demanda que no es  de  libre elaboración porque debe ceñirse a rigurosos parámetros lógicos y a  causales  taxativas,  no  obstante la gran flexibilidad permitida, acorde con la  estructura    del    Estado   Constitucional   de   Derecho   acogido   por   el  constituyente1.   

2.  En  relación  con  los requisitos de la  demanda  que  sustente  la impugnación extraordinaria, ha señalado que si bien  el  nuevo  estatuto  procesal  no  enumera rigurosamente los requisitos que debe  cumplir  un libelo de casación como lo hacía el anterior artículo 212, de los  artículos 183 y 184 se pueden deducir los siguientes:   

1.  Que  se  señalen  de  manera  precisa y  concisa las causales invocadas.   

2.  Que  se desarrollen los cargos, esto es,  que  se  expresen  sus  fundamentos  o  se  ofrezca  una  sustentación mínima.  Y,   

3. Que se demuestre que el fallo es necesario  para cumplir algunas de las finalidades del recurso.   

Esto porque de conformidad con lo establecido  en  el  inciso  2°  del artículo últimamente citado, no será seleccionada la  demanda que se encuentre en cualquiera de los siguientes supuestos:   

(i).  Si  el  demandante  carece de interés  jurídico.   

(ii).   Si   prescinde   de   señalar  la  causal.   

(iii).  Si  no  desarrolla  los  cargos  de  sustentación, y   

(iv).  Cuando  de  su  contexto  se advierta  fundadamente   que  no  se  precisa  del  fallo  para  cumplir  algunas  de  las  finalidades del recurso.   

3.  Las  siguientes  son  las  falencias que  ofrece  la  demanda  presentada por el defensor del procesado Luis Miguel Gámez  Bravo:   

3.1.  En  el único  cargo  formulado el       libelista       acusó  al  Tribunal  de  incurrir  en  violación directa de la ley  sustancial  por  errores  en  el  acopio y valoración probatoria. Esta forma de  razonar   constituye  un  desconocimiento  de  elementales  reglas  de  técnica  casacional  en  la  medida  que  la violación directa se presenta al momento de  aplicar  o interpretar la ley, sin que para esa clase de desaciertos interfieran  la  apreciación  o  valoración  de  las  pruebas,  yerro  este  propio  de  la  transgresión  indirecta  de  la ley sustancial por errores bien de derecho o de  hecho.   

3.2.  En  otras  palabras:  en la violación  directa  de  la  ley  sustancial,  el error del juez es de juicio o in  iudicando  al  momento  de  aplicar o  interpretar  la  ley llamada a regular el caso a resolver, y puede acontecer por  uno de estos sentidos:   

–   falta   de  aplicación  -error  de  existencia-, cuando se ignora  que  la  norma  existe,  se considera que no está vigente o se estima que está  vigente, pero no es aplicable.   

–   aplicación  indebida   -error  de  selección-,  cuando  la  norma  escogida y aplicada no corresponde al caso concreto. E,   

–  interpretación  errónea   -error   de   sentido-,  cuando  la  norma  seleccionada  es  la  correcta,  pero el juez no le da el alcance que tiene o lo  restringe.   

Frente a esta causal la jurisprudencia viene  enseñando   que  el  demandante  debe  aceptar  los  hechos  y  la  valoración  probatoria  tal  y  como  fueron  plasmados  por  los  jueces de instancia en la  sentencia,  debiendo  proponer una discusión eminentemente jurídica en la cual  demuestre  el  error o errores del intelecto al momento de aplicar o interpretar  la  ley  y  la  consecuente  trascendencia  del  yerro  en el sentido del fallo.   

3.3.  Cuando   se demanda una sentencia  por  violación directa de la ley sustancial -que es lo que plantea el censor en  el  único  cargo  propuesto-  en  cualquiera  de sus tres modalidades (falta de  aplicación,  aplicación  indebida o interpretación errónea), el casacionista  debe  demostrar, sin desconocer los hechos plasmados en el fallo y sin discrepar  de  la forma como el juzgador los declaró probados, que entre las partes motiva  y resolutiva de la providencia no existe armonía.   

3.4.  Al  demandante  le resultaba imperioso  acreditar,   mediante   la   confrontación   objetiva  de  esos  dos  elementos  constitutivos  de  la  sentencia  que  entre ambos, en lugar de un nexo lógico,  existía  falta  de correspondencia. Sin embargo, el recurrente no establece que  el  Tribunal  en  la  motivación  del  fallo,  hubiera  reconocido  sin lugar a  equívocos  que  a favor de  su defendido afloraban dudas sobre los delitos  y  su  responsabilidad  y,  no obstante, en la parte resolutiva lo condenó como  autor  responsable   de  las  conductas  punibles  de  homicidio  agravado.  Tampoco  acreditó  que  en las motivaciones de la sentencia se hubiera admitido  que  contra  el procesado sólo existían pruebas de referencia que impedían un  fallo   adverso   y,  pese  a  ello,  en  la  parte  resolutiva  lo  sentenció.   

3.5.  En  la  violación indirecta de la ley  sustancial  en la sistemática del proceso acusatorio introducido por la ley 906  de  2004,  tema  propio  de  la  causal tercera y no de la primera como en forma  equivocada    lo    entendió   el   recurrente,    la   Sala   ha   venido  sosteniendo:   

La    causal  tercera     se     refiere    al    “manifiesto   desconocimiento   de   las  reglas  de  producción  y  apreciación  de  la prueba sobre la cual se ha fundado la sentencia”,  punto  frente  al  cual  el legislador fundió las denominadas  violaciones  indirectas  por  errores  de derecho o de hecho, todas relacionadas  con el tema probatorio:   

Cuando  se invoca la violación indirecta de  la  ley  sustancial,  el  recurrente debe concretar el error, si de derecho o de  hecho,  la  prueba  o pruebas sobre las que recae y demostrar su trascendencia o  incidencia  en  la  transgresión de una norma del bloque de constitucionalidad,  constitucional o legal.   

Si   se   trata   de   un   error  de  derecho,  el  cual  entraña la  apreciación  material de la prueba por el juzgador, quien la acepta no obstante  haber  sido  aportada al proceso con violación de las formalidades legales para  su  aducción,  o  la  rechaza porque a pesar de estar reunidas considera que no  las  cumple  (falso  juicio  de  legalidad);   también,   aunque   de   restringida   aplicación  por  haber  desaparecido  de  la  sistemática procesal nacional la tarifa legal, se incurre  en  esta  especie  de  error  cuando  el  juez desconoce el valor prefijado a la  prueba   en   la   ley,   o   la  eficacia  que  esta  le  asigna  (falso juicio de convicción).   

Ahora:  si  el  yerro  es  de  hecho,  corresponde indicar la modalidad y  especie  del mismo, es decir, esta clase de yerros se pueden presentar cuando el  juzgador  se  equivoca  al  contemplar  materialmente el medio bien porque omite  apreciar  una  prueba que obra en el proceso, ora porque la supone existente sin  estarlo   o   se   la   inventa   (falso   juicio  de  existencia);   o   cuando  no  obstante  considerarla  oportuna  y  legalmente recaudada, al fijar su contenido la distorsiona, cercena  o   adiciona  en  su  expresión  fáctica,  haciéndole  producir  efectos  que  objetivamente  no  se  establecen de ella (falso juicio  de   identidad);  o,  porque  al  apreciar  la  prueba  transgrede  los  postulados  de la lógica, las leyes de la ciencia o las reglas  de  la  experiencia, esto es, los principios de la sana crítica como método de  valoración  probatoria  (falso raciocinio).   

Cuando el reparo se dirige por error de hecho  derivado     de     falso     juicio     de    existencia    por    suposición   de  prueba,  es  deber  del  casacionista  demostrar  el  yerro mediante la indicación correspondiente de la  sentencia  donde se alude a dicho medio que materialmente no obra en el proceso;  y  si  lo  es  por omisión de  prueba,  compete  concretar  en qué parte de la actuación se ubica ésta, qué  objetivamente  se  establece  de  ella,  cuál  el  mérito  que  le corresponde  siguiendo  los  postulados  de la sana crítica, y cómo su estimación conjunta  con  el  arsenal  probatorio  que  integra  la  actuación, da lugar a variar el  sentido del fallo.   

Si   lo   pretendido   es   denunciar   la  configuración  de  errores  de  hecho  por  falsos  juicios  de identidad en la  apreciación  probatoria,  el  recurrente debe señalar qué en concreto dice el  medio   probatorio,   qué  exactamente  dijo  de  él  el  juzgador,  cómo  se  tergiversó,   cercenó   o   adicionó   haciéndole   producir   efectos   que  objetivamente  no  se establecen de él, y, lo más importante, la trascendencia  del  desacierto  en la declaración de justicia contenida en la parte resolutiva  de la sentencia.   

Y  si  se  denuncia  falso  raciocinio  por  desconocimiento  de  los  postulados  de la sana crítica, se debe precisar qué  dice  de  manera  objetiva  el  medio,  qué  infirió de él el juzgador, cuál  mérito  persuasivo le fue otorgado, señalar cuál postulado de la lógica, ley  de  la  ciencia  o  máxima de la experiencia fue desconocida, y cuál el aporte  científico  correcto,  la  regla  de  la  lógica  apropiada,  la máxima de la  experiencia   que  debió  tomarse  en  consideración  y  de  qué  manera;  y,  finalmente,  demostrar  la  consecuencia del desacierto indicando cuál debe ser  la  apreciación  correcta  de  la prueba o pruebas que cuestiona, y que habría  dado    lugar    a    proferir    un    fallo    sustancialmente   distinto   al  impugnado2.   

3.6.  A  más  de  confundir  la  violación  directa  con  la  indirecta,  el  demandante  no  acreditó   por  qué  el  procesado  debía  ser  absuelto  cuando  los  jueces  de  instancia encontraron  certeza  sobre  el  tipo  penal  y  responsabilidad  en  las  conductas punibles  investigadas,  limitándose  a  exponer  que  al asumir tales determinaciones se  basaron  únicamente  en  el  testimonio de referencia rendido por el agente del  CTI  Álvaro  Salazar  Ávila,  quien  recibió  la entrevista al único testigo  presencia  de  los  hechos  Aldemar  Arturo  Algarín Castro, cuando contrario a  ello,  como  adelante  se  verá,  el  Tribunal  consideró que el testimonio de  aquél   tenía   el  carácter  de  prueba  directa  y  a  ello  se  sumó  las  declaraciones  de  Clareth  del  Pilar  Noriega  Meza  y  Loraine  Paola Atilano  Noriega,  quienes  manifestaron  que  al ocurrir la muerte de Antonio Castrillo,  alias  Toñito,  Carmen, Milagros, Olga, madre de éste, y Rosa Pasos señalaban  a  Álvaro  Antonio  Atilano  Escoria  como el causante de la misma y por eso lo  amenazaron.  Agregaron  que  el  procesado y la Antonio Castrillo, acostumbraban  andar  juntos  y  el  primero  de ellos tenía relación sentimental con Carmen,  hermana  del  segundo,  y  por  tales  circunstancias señalaron directamente al  acusado  Luis Miguel Gámez Bravo como el autor del doble homicidio investigado.   

3.7.  El  defensor se contentó con plantear  que  se  debió  absolver, sin sustento jurídico alguno, sin mencionar siquiera  las  normas sustanciales transgredidas, y con la esperanza que la Corte asuma lo  alegado  por  la  defensa  por  encima  de  lo  plasmado  en  el fallo que llega  precedido  de  la  doble presunción de acierto y legalidad que en manera alguna  desvirtúa  con  la  indicación  y  demostración  de  yerros trascendentes que  hicieran posible cambiar el sentido de la decisión.   

3.8.  Ahora:  frente  al tema de la noción,  admisibilidad  y valoración de la prueba de referencia en la sistemática de la  ley   906  de  2004,  esta  Corporación  ya  se  ha  pronunciado,  entre  otras  decisiones, en la siguiente:   

(…)  Noción.   

Por  definición  legal,  la  prueba    de    referencia   es   toda  declaración  realizada  fuera  del juicio oral y que es utilizada para probar o  excluir  uno  o  varios  elementos  del  delito, el grado de intervención en el  mismo,  las  circunstancias  de  atenuación  o  de  agravación  punitivas,  la  naturaleza  o extensión del daño irrogado, y cualquier otro aspecto sustancial  objeto  del  debate,  cuando  no  sea  posible practicarla en juicio3.   

En términos menos abstrusos, puede decirse  que  prueba de referencia es  la  evidencia  (medio  probatorio)  a  través  de la cual se pretende probar la  verdad  de  una  declaración  realizada  al  margen del proceso por una persona  determinada,  no disponible para declarar en el juicio, que revela hechos de los  cuales  tuvo  conocimiento  personal,  trascendentes  para  afirmar  o  negar la  tipicidad  de  la  conducta,  el  grado  de intervención del sujeto agente, las  circunstancias  de  atenuación  o  agravación  concurrentes,  la  naturaleza o  extensión  del daño ocasionado, o cualquier otro aspecto sustancial del debate  (antijuridicidad o culpabilidad, por ejemplo).    

Para  que  una prueba pueda ser considerada  de    referencia,   se  requiere,   por  tanto,  la  concurrencia  de  varios  elementos:  (i)  una  declaración   realizada  por  una  persona fuera del juicio oral, (ii) que  verse  sobre aspectos que en forma directa o personal haya tenido la ocasión de  observar  o  percibir,  (iii) que exista un medio o modo de prueba que se ofrece  como  evidencia  para  probar  la  verdad  de  los  hechos  de  que  informa  la  declaración  (testigo  de  oídas,  por  ejemplo),  y (iv) que la verdad que se  pretende  probar  tenga  por  objeto  afirmar  o negar aspectos sustanciales del  debate  (tipicidad  de  la  conducta,  grado de intervención, circunstancias de  atenuación  o agravación punitivas, naturaleza o extensión del daño causado,  entre otros).         

La doctrina comparada coincide en señalar,  con  criterio  general,  que la declaración que se realiza por fuera del juicio  oral  puede  ser  verbal  o  escrita,  o  provenir  inclusive de otras formas de  comunicación  normalmente  aceptadas,  como ademanes o expresiones gesticulares  que  provoquen  en  quien las percibe la impresión de asentimiento, negación o  respuesta.   

También  conviene  en  precisar  que  la  declaración  que  informa  de  los  hechos cuya verdad se pretende probar, debe  provenir  de  una  persona  determinada,  entendida  por  tal,  la  que se halla  debidamente  identificada,  o  cuando menos  individualizada, con el fin de  evitar  que  a  través  de  la  prueba  de referencia se introduzcan al proceso  rumores     callejeros     o     manifestaciones     anónimas,    sin    fuente  conocida.      

La   exigencia  consistente  en  que  la  declaración  realizada  por  fuera  del  juicio  oral verse sobre hechos de los  cuales   la   persona   que   hace   la   declaración  ha  tenido  conocimiento  personal,  responde  a los  requerimientos  del principio de inmediación objetiva, previsto en el artículo  402  del Código, que impone como condición para la admisión a  práctica  de   un   testimonio   en  el  juicio,  que  el  testigo  informe  de  hechos  o  circunstancias  que  haya  tenido  la  ocasión  de observar o percibir en forma  directa y personal:   

“Artículo    402.    Conocimiento   personal.   El   testigo  únicamente  podrá  declarar  sobre  aspectos  que  en forma directa y personal  hubiese   tenido  la  ocasión  de  observar  o  percibir.  En  caso  de  mediar  controversia  sobre  el fundamento del conocimiento personal podrá objetarse la  declaración  mediante  el  procedimiento de impugnación de la credibilidad del  testigo”.   

La prueba testimonial llamada indirecta,   de   oídas,   hearsay   o   ouï   dire  (oír   decir),  es  por  antonomasia  una  especie  de  prueba  de  referencia,  pero  no  la  única.  Existen  otros  modos  o  medios, igualmente  admisibles,  a  través de los cuales puede intentarse probar la verdad  de  la  declaración  emitida  por  fuera del juicio oral, como por ejemplo una  evidencia  escrita  (una  carta)  o  un  medio  técnico  (una  grabación).  Lo  importante  es  que  se  trate  de  un  medio legítimo, legalmente admisible, a  través  del cual se aspire llevar al proceso un conocimiento personal ajeno (de  un tercero).   

Una   de   las   particularidades   más  sobresalientes  de  la  prueba  de  referencia, y la que, a no dudarlo, marca la  diferencia  con  la  prueba directa, es que tenga por objeto probar la verdad de  una  declaración  rendida  por  fuera  del juicio oral por una persona que tuvo  conocimiento  personal  y directo de aspectos que interesan a la justicia, quien  no  concurre  al  proceso.  O lo que es igual, que la prueba tenga por finalidad  introducir   al   debate   oral    conocimientos  personales  ajenos.    

Si A, por ejemplo, escuchó a B decir que C  fue  el  autor del homicidio de Z, y A es llevado a juicio para probar la verdad  de  la  afirmación  hecha por B, es decir, que C fue el autor del homicidio, se  estará  frente  a una prueba de referencia, pues lo buscado, a través de ella,  es  probar la verdad de un conocimiento personal ajeno. Pero si lo pretendido es  simplemente  acreditar  que  B  hizo  la manifestación, o que ésta simplemente  existió,    independientemente de que su contenido sea o no veraz, se  estará  frente  a  una prueba directa, porque el aspecto que se pretende probar  (que  la  manifestación  se  hizo), fue personalmente percibido por el testigo.   

Esta especial característica la diferencia  también     de     la     llamada     prueba    de  referencia  con  fines  de  impugnación,  a través de la cual no se busca probar  la  verdad  de la declaración realizada por una persona que no está disponible  para  concurrir  al juicio oral, como de ordinario acontece con la evidencia que  se  utiliza  con  propósitos estrictamente probatorios, sino simplemente con el  fin  de  cuestionar  la  credibilidad  de  un  determinado testigo, en los casos  previstos    en    el   artículo   403   del   Código.      

Adicionalmente  a estos requerimientos, la  normatividad  exige  que la verdad que se pretende probar a través de la prueba  de   referencia,   tenga  adicionalmente  la  virtualidad  de  definir  aspectos  sustanciales  del proceso, como las categorías del delito, o las circunstancias  de  atenuación  o  agravación  concurrentes,  exigencia  que  no  responde  en  estricto  sentido  a las notas características de la prueba de referencia, sino  a  una  condición  de  admisibilidad de las pruebas en general, en virtud de su  pertinencia objetiva y funcional.   

(…)  Admisibilidad.   

Históricamente la prueba de referencia ha  sido  considerada  una  evidencia no confiable. Se ha sostenido, con razón, que  los  riesgos  en el proceso de valoración se multiplican por diversos factores,  como   por  ejemplo  la  ausencia  de  inmediación  objetiva  y  subjetiva,  la  imposibilidad   de  confrontar  directamente  en  juicio  el  testigo  que  tuvo  conocimiento  personal  del  hecho,  y  la falta de análisis de los procesos de  percepción,  memoria,  sinceridad  y narración del mismo, todo lo cual redunda  negativamente en su consistencia probatoria.   

Esto ha dado lugar a que reciba tratamiento  diferenciado  en  lo  que  tiene  que  ver con su admisibilidad a práctica o su  posterior  valoración, o en relación con ambos aspectos, y que alrededor de su  forma  de  regulación  se hayan esbozado diferentes tesis, que van desde la que  propugna  por  su  libre  admisibilidad  y  valoración, hasta la que propone su  exclusión  absoluta,  pasando  por posturas intermedias como la que se sustenta  en    el    principio    de    la    mejor   prueba  disponible,   o   la   que   postula   su  admisión  discrecional,  o  su  admisión sólo en casos normativamente tasados, o las que  combinan  cláusulas  generales  de  exclusión  de  la  prueba  con excepciones  categóricas y residuales, entre otras.    

Los  sistemas  de  corte acusatorio acogen  generalmente  como  regla el principio de exclusión de la prueba de referencia,  permitiendo   su   admisibilidad   a  práctica  sólo  en  casos  excepcionales  normativamente   tasados,  o  cuando  el  juzgador,  dentro  del  marco  de  una  discrecionalidad  reglada,  lo  considere  pertinente,  atendiendo a factores de  diversa  especie,  como  la indisponibilidad del declarante, la fiabilidad de la  evidencia  que se aduce para probar el conocimiento personal ajeno, la necesidad  relativa de la prueba, o el interés de la justicia.   

Con frecuencia estas formas de regulación  se  combinan,  y a la par de la prohibición general de admisión a práctica se  establecen  no  sólo  excepciones  incluyentes  de  carácter categórico, sino  también,  una  de  índole  residual,  con  la  que  se  busca  distensionar  o  flexibilizar  la  estructura  inamovible de las excepciones tasadas, permitiendo  que  el  juez, discrecionalmente, decida sobre la admisión de la prueba, cuando  esté  frente a situaciones especiales no reguladas por las excepciones tasadas,  pero    similares    a  ellas.       

El  proyecto  original  del  Código  de  Procedimiento  Penal  Colombiano,  convertido  en  ley 906 de 2004, acogía como  forma  de  regulación  de  la  prueba  de  referencia  la tesis de la cláusula  general   excluyente,   alternada   con   una   compleja  lista  de  excepciones  categóricas  de  admisibilidad,   agrupadas en tres categorías: (i) casos  de  admisibilidad  cuando  el declarante no se hallaba disponible, (ii) casos de  admisibilidad  cuando  el  declarante  se  hallaba  disponible, y (iii) casos de  admisibilidad  en  virtud  de  la  existencia  de garantías circunstanciales de  confiabilidad        de       la       prueba.4   

Del  primer  grupo, que es el que interesa  para  el  estudio  que  la  Sala  viene realizando, hacían parte las siguientes  excepciones:   a)  Rehúsa  rendir  testimonio  a pesar de ser compelido para ello por el Juez; b)  Se  encuentra  eximida de prestar la  declaración   en  razón  de  un  privilegio,  salvo  el  secreto  profesional;  c)   Manifiesta   bajo  juramento  que  ha  perdido  la  memoria  sobre  los  hechos  y  es  corroborada  pericialmente   dicha   afirmación;   d)  Se  encuentra  en  un  lugar  desconocido,  inaccesible,  o en el  exterior;  e) Es víctima de  un  delito  de  secuestro,  desaparición forzada o evento similar; f)  Padece  una  grave enfermedad que le  impide   declarar;  g)  Ha  fallecido;   h)   Si  la  declaración  se  hizo  en  condiciones  tales  que  habría  de  suponer que se  encontraba  en  peligro  inminente  de muerte, ya sea por enfermedad, accidente,  intento    de    suicidio,    o    por    actos    del   acusado;   i)   Si  la  declaración  se  hizo  en  manifiesta  oposición  al  interés de naturaleza económica, familiar, social,  legal, o penal del autor.   

El texto finalmente sometido a debate en el  Congreso  y que se convirtió en norma positiva, suprimió todas las excepciones  incluidas  dentro  del grupo correspondiente a los casos de admisibilidad cuando  el  declarante  se  hallaba  disponible;  conservó del grupo de las excepciones  establecidas  en  virtud  de  la  existencia  de  garantías circunstanciales de  confiabilidad   de   la   prueba   únicamente   las  declaraciones  registradas en escritos de pasada memoria o archivos históricos;  y   mantuvo  las  excepciones  relacionadas  en  los  literales   c),   e),  f)  y  g)  del  grupo  correspondiente  a  los  casos  de  admisibilidad  cuando el declarante no se hallaba disponible. La norma aprobada,  dice:   

“Artículo    438.    Admisión  excepcional  de  la  prueba  de referencia. Unicamente  es  admisible  la  prueba de  referencia cuando el declarante:   

“a)  Manifiesta  bajo  juramento  que ha  perdido  la  memoria  sobre  los  hechos  y  es  corroborada pericialmente dicha  afirmación;   

“b)   Es  víctima  de  un  delito  de  secuestro, desaparición forzada o evento similar;   

“c) Padece de una grave enfermedad que le  impide declarar;   

“d) Ha fallecido.  

“También  se  aceptará  la  prueba  de  referencia  cuando las declaraciones se hallen registradas en escritos de pasada  memoria o archivos históricos”.   

Se  mantuvo, así, como principio general,  la    cláusula    de    exclusión    o    prohibición   de   la   prueba   de  referencia5,  alternada  con un catálogo de excepciones tasadas, agrupadas en  dos  categorías:  Las relacionadas en sus literales a), b), c) y d), que tienen  como  factor  común  justificativo  de  su  inclusión, la indisponibilidad del  declarante.  Y  las  previstas  en  el  último  inciso del artículo (registros  escritos   de  pasada  memoria  y  archivos  históricos),  cuya  inclusión  se  justifica  porque se reconoce en relación con ellas la existencia de garantías  indiciarias o circunstanciales de confiabilidad.      

Paralelamente  a  ello, la norma introdujo  una  excepción  residual admisiva o cláusula residual incluyente, de carácter  discrecional,  en la hipótesis prevista en el literal b), al dejar en manos del  Juez  la  posibilidad de admitir a práctica en el juicio, pruebas de referencia  distintas  de  las  allí reseñadas, frente a eventos  similares.   

La     expresión     eventos   similares,  indica  que  debe  tratarse  de  situaciones  parecidas a las previstas en las excepciones tasadas,  bien  por  su  naturaleza o porque participan de las particularidades que le son  comunes,  como  lo  es,  por  ejemplo,  que  se  trate  de  casos  en los que el  declarante  no  se  halle  disponible  como  testigo,  y que la indisponibilidad  obedezca   a   situaciones  especiales  de  fuerza  mayor,  que  no  puedan  ser  racionalmente   superadas, como podría ser la desaparición voluntaria del  declarante o su imposibilidad de localización.   

   

La  primera  condición  (que  se trate de  eventos  en  los  cuales  el  declarante  no  está  disponible),  emerge  de la  teleología  del  precepto,  pues  ya se vio que la voluntad de sus inspiradores  fue  la  de  permitir  la  admisión  a práctica de  pruebas de referencia  sólo  en  casos  excepcionales  de  no  disponibilidad  del declarante, y de no  autorizarla  en  los demás eventos propuestos por el proyecto original (eventos  de   disponibilidad  del  declarante  y  de  pruebas  ungidas  por  particulares  circunstancias  de  confiabilidad),  con la única salvedad de las declaraciones  contenidas  en  los  registros de pasada memoria y los archivos históricos, que  quedó incluida.   

La   segunda  (que  la  indisponibilidad  obedezca  a  casos  de  fuerza  mayor),  surge  del carácter insuperable de los  motivos  que  justifican las distintas hipótesis relacionadas en la norma, y de  su  naturaleza eminentemente exceptiva, que impone que la admisión de la prueba  de  referencia  por  la  vía  discrecional  se  reduzca  a  verdaderos casos de  necesidad,  y  que  la  excepción no termine convirtiéndose en regla, ni en un  mecanismo  que  pueda  ser utilizado para evitar la confrontación en juicio del  testigo directo.         

Esta  interpretación ya había quedado en  cierta  forma  planteada,  de  manera  general,  en  decisiones anteriores de la  Corte,  que  ahora  se  retoman  con las precisiones y limitaciones que se dejan  expuestas,  en  las  que se dijo, con relación al contenido y naturaleza de las  excepciones  previstas en el artículo 438 del Código, que esta norma no podía  interpretarse  aisladamente,  sino  en  armonía  con  el  marco  constitucional  y   la  sistemática  probatoria  del  nuevo  régimen,  y que el juzgador,  dentro  de  esta  hermenéutica, tenía la posibilidad de determinar cuándo era  procedente una prueba de referencia:   

“Ahora  bien, el artículo 438 del mismo  Código  enlista  unos  casos  como  los  únicos  en los cuales es admisible la  prueba  de  referencia. No  obstante,  dicha  norma  no  puede  interpretarse aisladamente, sino en el marco  constitucional  y  en armonía con la sistemática probatoria del nuevo régimen  de  procedimiento  penal, uno de cuyos fines superiores consiste en la búsqueda  de  la  verdad compatible con la justicia material, por lo cual, el juez en cada  evento     determinará    cuándo    es    pertinente    alguna    prueba   de   referencia  que  pretendan  aducir  las  partes;  y  en  todo  caso, el juez queda obligado a otorgar a este  género  de  pruebas  un  valor  de  convicción menguado o restringido, como lo  manda        el        artículo       381”.6   

En relación con las excepciones previstas  en  el  último  inciso  del artículo en mención (registros escritos de pasada  memoria  y  archivos  históricos),  es  oportuno  precisar que su admisibilidad  procede  con  independencia  de  que  el  declarante  esté o no disponible para  declarar  en juicio, pues como ya se dejó visto, dichas hipótesis exceptivas a  la  regla  general  de prohibición de la prueba de referencia, tienen un factor  de  justificación  distinto:  la  existencia  de garantías circunstanciales de  confiabilidad de la prueba.    

Si  se entendiera que para la admisión de  las  pruebas  relacionadas  en el último inciso de la norma (registro de pasada  memoria  y  archivos  históricos)  es  adicionalmente  necesario  probar que el  declarante  no  está  disponible, el agregado sería absolutamente innecesario,  porque  la  simple  demostración del hecho de la indisponibilidad por alguna de  las  razones  señaladas  en sus cuatro literales, habilitaría la introducción  al  juicio  de la prueba de referencia, cualquiera que ella fuere, incluidas las  documentales que la norma expresamente refiere.      

Por  escrito de  pasada   memoria   la   doctrina   entiende  “toda  declaración  contenida  en  un  escrito o grabación en relación a una materia  sobre  la  cual  el  testigo  una  vez  tuvo  conocimiento,  pero al presente no  recuerda  lo  suficiente  para  permitirle  testificar  en  forma precisa, si el  escrito  o  grabación  fue  hecho  o  adoptado por el testigo cuando la materia  estaba      fresca      en     su     memoria”7.    Y    por   archivo  histórico, aquel donde reposan  documentos  que  por  su  valor para la investigación, la ciencia o la cultura,  han  sido  declarados de conservación permanente.      

Adviértase,    finalmente,   que   la  admisibilidad  a  práctica  de  la  prueba  de  referencia no opera por la mera  circunstancia  de  concurrir los presupuestos señalados en el artículo 438 del  Código.  Paralelamente a ello, el juzgador debe examinar si la prueba satisface  las  exigencias  de  legalidad,  oportunidad,  pertinencia objetiva, pertinencia  funcional,  conducencia y conveniencia exigidos por el Código para la admisión  de  las  distintas  categorías  probatorias  (artículos  360,  374,  375 y 376  ejusdem),   conclusión   que   se   obtiene  de  interrelacionar  no  solo  las  disposiciones  generales  que  regulan la admisibilidad de las pruebas, sino del  claro texto del artículo 441, inciso segundo, ejusdem:   

“Lo anterior no obsta para que la prueba  de    referencia,   en   lo   pertinente,   se   regule   en   su   admisibilidad  y  apreciación,  por las  reglas  generales  de  la  prueba  y  en  especial  por  las relacionadas con el  testimonio y lo documental”.   

(…)         Valoración.   

Las prevenciones generales alrededor de la  fiabilidad  de la prueba de referencia, por las razones que se dejaron expuestas  en  el  capítulo  anterior,  y  por  muchas  otras  que  no es el caso entrar a  analizar  en  este momento, han determinado que la gran mayoría de los sistemas  procesales,  pero por sobre todo los acusatorios, intervengan la apreciación de  su  mérito  mediante  la  tasación  de su valor o de su eficacia probatoria, a  través de reglas precisas inamovibles.   

Colombia no es la excepción. El artículo  381  del  Código  prohíbe condenar con fundamento exclusivamente en pruebas de  referencia. Dice la norma:   

“Conocimiento  para   condenar.   Para   condenar  se  requiere  el  conocimiento  más allá de toda duda, acerca del delito y de la responsabilidad  penal del acusado, fundado en las pruebas debatidas en el juicio.   

“La sentencia  condenatoria    no   podrá   fundamentarse   exclusivamente   en   pruebas   de  referencia”.   

Esto significa que la prueba de referencia,  en  términos  de  eficacia  probatoria,  es  para  el  legislador una evidencia  precaria,  incapaz  por sí sola, cualquiera sea su número, de producir certeza  racional  sobre  el  delito  y  la responsabilidad penal del acusado, y que para  efectos    de   una   decisión   de   condena,   requiere   necesariamente   de  complementación probatoria.     

La  norma  no  tasa la clase de prueba que  debe  complementarla,  como  sucede  en  otras  legislaciones,  por lo que ha de  entenderse  que  puede  ser  cualquier  medio  de  prueba  (testifical directa o  indiciaria,  por  ejemplo), siempre y cuando sea de naturaleza distinta,  y  que  el  conjunto  probatorio  conduzca al conocimiento, más allá de toda duda  razonable,   de   la   existencia   del   delito   y   la   responsabilidad  del  procesado.     

Si  la  prueba  de  referencia  (única  o  múltiple),  complementada  con  la  prueba  de  naturaleza distinta, no permite  llegar  a  este nivel o estadio de conocimiento, el juzgador debe absolver, pues  el  artículo  381 no contiene una tasación positiva del valor de la prueba, en  el  sentido  de indicar que una prueba de referencia más una de otra naturaleza  es  plena  prueba,  sino  una tasación negativa, en los términos ya vistos, es  decir,  que  no  es  posible  condenar  con fundamento únicamente en pruebas de  referencia.     

Importante es precisar, igualmente, que la  limitación  de  la  eficacia probatoria de la prueba de referencia que consagra  el  artículo  381,  es exclusivamente para dictar sentencia condenatoria, y por  tanto,  que  las  decisiones  de  otro  tipo que deban adoptarse en el curso del  proceso  penal  con  fundamento en elementos materiales probatorios, o evidencia  física,   o   información   legalmente   obtenida,   que   participen  de  sus  características,  no  están  cobijadas  por  ella.8     

3.9.  Si  bien de conformidad con el inciso  2°  del  artículo  381 del cpp de 2004, la sentencia condenatoria no se podrá  fundamentar  exclusivamente  en pruebas de referencia, con lo cual el legislador  introdujo  una  especie  de  tarifa  legal  negativa,  la  sistemática procesal  indicada  permite  la  práctica  de  pruebas  de referencia en casos limitados,  entre  ellos  cuando  se  está  frente  a  situaciones  calificadas como evento  similar  a  secuestro  o a desaparición  forzada, tema  éste último  aducido  por la fiscalía en relación con Aldemar Arturo Algarín García y que  fue  considerado  por  el  juez  de  conocimiento  al  admitir  como  prueba  de  referencia la entrevista realizada por éste.   

3.10. En el caso tratado, contrario a lo que  afirma  el casacionista el fallo de condena no se basó en prueba de referencia,  porque  al  tratar  el  testimonio del agente del CTI Álvaro Salazar Ávila, el  ad  quem consideró en forma  razonada  que  éste,  como  testigo  de la fiscalía, en la audiencia de juicio  oral  no  dijo  que  el acusado fue el autor de las muertes violentas de las dos  víctimas,  conclusión  a la que había llegado por lo que escuchó de Algarín  García,  pues  de  haber  sido  así  se estaría en presencia de una prueba de  referencia.  Lo  que  el  investigador  hizo  en su testimonio fue acreditar que  Algarín  García  en  la entrevista con él llevaba a cabo manifestó que “El  niño”  Gámez  fue  el responsable de los homicidios, de manera que la prueba  tiene el carácter de directa.   

A lo anterior, se consideró por el Tribunal  el  testimonio  de Carlos Vergara Guzmán, agente de la Policía que capturó al  procesado  en  Valledupar,  quien  declaró en el juicio que en el momento de la  aprehensión  éste  dijo  que desde niño le decían “El niño” Gámez, y a  las  declaraciones  de  Clareth  del  Pilar Noriega Meza y Loraine Paola Atilano  Noriguera,  quienes  señalaron  al  acusado  como  el  autor  material  de  los  homicidios  de  Álvaro  Antonio  Atilano  Escorcia  y  José  David  Barcinilla  Revelledo,  en  represalia  por  la muerte de Juan Antonio Castrillo Perea de la  cual  se  culpaba por sus familiares al primero de los citados, valoraciones que  en manera alguna logra el demandante desquiciar. Y,   

4. No puede la Sala superar las deficiencias  ni  corregir  las imprecisiones de la demanda luego se ve avocada a inadmitirla,  de  conformidad con lo dispuesto por el artículo 184, inciso 2°, de la ley 906  de   2004;  y  porque  no  encuentra  transgresión  de  derechos  o  garantías  fundamentales  que justifique salvar tales obstáculos, según autorización del  inciso  3°  de  la  misma  preceptiva,  en  concordancia  con  el artículo 180  ibídem.   

5.  La  declaratoria  de  inadmisibilidad  anunciada   tan   sólo   admite   el  “recurso  de  insistencia  presentado  por  alguno  de  los  magistrados  de  la Sala o por el  Ministerio  Público”,  según  lo  dispuesto  en el  inciso segundo del artículo 184 ejusdem.   

En  el  citado ordenamiento procesal no fue  incluida  la  manera concreta de utilizar dicho instituto, razón por la cual la  Sala,  previa  definición  de  su  naturaleza, se vio impelida a establecer las  reglas que habrán de seguirse, en los siguientes términos:   

         5.1.     La  insistencia  es  un  mecanismo  especial  que  sólo  puede ser promovido por el  demandante,  dentro  de  los cinco (5) días siguientes a la notificación de la  providencia  por  medio  de la cual la Corte decida no seleccionar la demanda de  casación,  con  el  fin  de provocar que reconsidere lo decido. También podrá  ser  propuesto oficiosamente por alguno de los Delegados del Ministerio Público  para    la    Casación    Penal    –siempre  que el recurso de casación no haya sido interpuesto por un  Procurador  Judicial–, el  Magistrado  disidente  o  el Magistrado que no haya participado en los debates y  suscrito la providencia inadmisoria.   

         5.2.  La  solicitud se puede presentar ante el Ministerio Público a  través  de sus Delegados para la Casación Penal, o ante uno de los Magistrados  que  haya  salvado  voto  en  cuanto  a la decisión mayoritaria de inadmitir la  demanda   o  ante  uno  de  los  Magistrados  que  no  haya  intervenido  en  la  discusión.   

         5.3.  Es  potestativo del Magistrado disidente, del que no intervino  en  los  debates o del Delegado del Ministerio Público ante quien se formula la  insistencia,  optar  por  someter  el  asunto  a  consideración de la Sala o no  presentarlo  para  su  revisión,  evento  último  en que informará de ello al  peticionario en un plazo de quince (15) días.   

         5.4.  El  auto  a  través  del  cual no se selecciona la demanda de  casación  trae  como  consecuencia  la  firmeza  de  la  sentencia  de  segunda  instancia  contra  la  cual  se  formuló  el recurso de casación, salvo que la  insistencia prospere y conlleve a la admisión de la demanda.   

A  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE :  

         

1.   INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada   por   el   defensor   del   procesado  Luis  Miguel  Gámez  Bravo.  Y,   

2.           ADVERTIR   que   de  conformidad  con  lo  dispuesto   en   el  artículo  184  de  la  ley  906  de  2004,  es  viable  la  interposición  del  mecanismo  de insistencia en los términos precisados   atrás por la Sala.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

Cúmplase.  

JULIO E. SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                                                                SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO               MARIA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE LEMOS                     

AUGUSTO       J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                               JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                                                 

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                                 JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria.     

1  CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,  Autos  del 24 de noviembre  de  2005, rad. 24.323; del 14 de febrero de 2006, rad. 24.611; y del  23 de  marzo de 2006, rad. 25.197, entre otros.    

2 CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  de Casación Penal, Auto  agosto 10 de 2005, rad. 23.503.   

3  Artículo 437 de la ley 906 de 2004.   

4  Proyecto  de  ley  estatutaria número 01 de 20 de julio de 2003, artículo 470.  Gaceta del Congreso 339 de 23 de julio de 2003, página 49.   

5 Esta  cláusula  aparece  reafirmada  en  el  artículo  379  ejusdem: “Inmediación.  El  Juez deberá tener en  cuenta  como pruebas únicamente las que hayan sido practicadas y controvertidas  en  su  presencia.  La  admisión  de  la  prueba  de  referencia es excepcional.   

6  Casación  24468  de 30 de marzo de 2006 y casación 26089 de 2 de noviembre del  mismo año.   

7  CHIESA   APONTE,   Ernesto  L.,  Derecho  Procesal  de  Puerto  Rico  y  Estados  Unidos,  Edt. Forum, 1995, Volumen III, página 350.   

8  CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,  sent.,  marzo  6  de 2008,  rad. 27477.     

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